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HYPATIA / HIPATIA DE ALEJANDRIA

Posteado por: retratosdelahistoria el 26 oct En: Biografías Temas - sin comentarios

HYPATIA DE ALEJANDRÍA

Hypatia, fue la primera matemática de cuya vida y obra se tiene un conocimiento razonable y es uno de esos personajes de la historia que rompe con todos nuestros esquemas.

Nació alrededor del año 370 d.C. en Alejandría, entonces parte de Roma. Hija del matemático Teón, quien fuera profesor y último rector del célebre Museion, lo que podría considerarse la Universidad de Alejandría de entonces. Su padre se propuso hacer de Hypatia un perfecto ser humano, en el más puro sentido clásico griego y parece ser que desde su infancia la rodeó de una atmósfera que estimulara su disposición a explorar, cuestionar y aprender. Al parecer la educación de Teón consiguió su objetivo pues a decir de Sócrates Escolástico, historiador de Hypatia, 120 años después de su muerte: "la belleza, inteligencia y talento de esta gran mujer fueron legendarios y superó a su padre en todos los campos del saber, especialmente en la observación de los astros".

Como parte de su educación Hypatia hizo varios viajes al extranjero por un periodo de alrededor de diez años; al menos en uno de esos viajes estuvo en Atenas y fue discípula de Plutarco y de Temisteo, filósofos griegos fundadores de la escuela neoplatónica. Cuando volvió a Alejandría las autoridades del Museion la invitaron a formar parte del cuerpo de profesores y allí pasó gran parte de su vida dedicada a investigar y enseñar Matemáticas, Geometría, Astronomía, Lógica, Filosofía y Mecánica, ocupaba la cátedra de Filosofía platónica por lo que sus amigos y compañeros la llamaban "la filósofa". Ganó tal reputación que al Museion asistían estudiantes de todo el mundo conocido a escuchar sus enseñanzas sobre "la Aritmética de Diofanto" y su casa se convirtió en un gran centro intelectual. Citando nuevamente a Sócrates Escolástico: "consiguió un grado tal de cultura que superó con mucho a todos los filósofos contemporáneos. Heredera de la escuela neoplatónica de Plotinio, explicaba todas las ciencias filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien deseaba pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba... pero a más de saber filosofía era también una incansable trabajadora de las ciencias matemáticas".

A pesar de su inteligencia y su belleza nunca se casó ni tuvo descendencia aunque se le atribuyeron varios romances, entre ellos con el prefecto de Roma, Orestes.

A finales del siglo IV el imperio romano, del cual formaba parte Alejandría, estaba muy dividido, tanto en el aspecto religioso como en la lucha por el poder político y social. Aunque la religión oficial era el cristianismo, la Iglesia se había visto en la necesidad de convivir con otras religiones. Los pueblos, que a su paso hacia el oriente, había conquistado Alejandro Magno, profesaban desde el judaísmo hasta una buena cantidad de religiones paganas y sectas consideradas herejes por los cristianos.

Hasta el año 412, a pesar de la situación de efervescencia que se vivía en el Imperio Romano, Hypatia se había mantenido al margen de esta lucha por el poder. Tal vez gracias a que su interpretación del neoplatonismo, más intelectual que mística, podía conciliarse con ciertas tendencias liberales del cristianismo. Además, estaba muy bien relacionada con la iglesia y con el estado. La percepción favorable de la Iglesia se debía a que uno de sus discípulos, Sinecio de Cirene (sobrino del hasta entonces obispo de Alejandría, Teófilo) tenía una posición muy importante dentro de la misma. Convertido al cristianismo, contribuyó a formular la doctrina de la trinidad, utilizando los principios de la filosofía neoplatónica aprendida de Hypatia. Sinecio tenía una gran admiración y un afecto especial por su maestra y la protegió mientras vivió. Además a Hypatia la amparaba su amigo Orestes, prefecto de Roma que había permanecido leal al paganismo.

Toda esta situación cambió cuando después de la muerte de Sinecio y de su tío Teófilo, nombraron a Cirilo obispo de la ciudad de Alejandría. Para ese entonces la iglesia cristiana había declarado una lucha frontal lo mismo contra las otras religiones como contra el estado laico representado por Orestes.

Se dice que Cirilo era enemigo de esta mujer científica, a la que temía y admiraba a la vez. Pero siguiendo la tónica general de la época, no le era posible comprender ni tampoco consentir que una mujer se dedicase a la ciencia y menos aún a esa clase de ciencia que difícilmente podían comprender las personas que no eran eruditas en el tema. Por lo tanto creó un clima y un ambiente de odio y fanatismo hacia ella, tachándola de hechicera y bruja pagana.

Además, la filosofía neoplatónica de la cual Hypatia era su estandarte, fue declarada hereje por Cirilo. En esta atmósfera explosiva surgieron una serie de desavenencias entre Orestes y Cirilo que dieron origen a revueltas y violentos motines.

Hypatia había sido señalada como hereje y como muy influyente sobre Orestes por el nuevo obispo Cirilo. Así pues, un día del mes de marzo del año 415, Hypatia fue asesinada de la manera más cruel por un grupo de monjes fanáticos. Los hechos están recogidos por un obispo de Egipto del siglo VII llamado Juan de Nikio. En sus escritos justifica la masacre que se hizo durante aquel año contra los judíos de Alejandría y también la muerte de Hypatia. Cuenta cómo un grupo de cristianos atolondrados, impetuosos y violentos, seguidores de un lictor llamado Pedro fueron en su busca, la golpearon, la desnudaron y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesareo; allí continuaron con la tortura cortando su piel y su cuerpo con conchas afiladas hasta que murió; a continuación descuartizaron su cuerpo y lo llevaron a un lugar llamado Cinaron donde finalmente lo quemaron.

De esta manera creyeron dar muerte a lo que ellos llamaban idolatría y herejía. La biblioteca de Alejandría unida al Museion fue incendiada poco después de la muerte de Hypatia. Desaparecieron miles de ejemplares de una de las más grandes bibliotecas que jamás hayan existido, desaparecieron también los animales vivos y disecados, los aparatos, los instrumentos de medición, los instrumentos musicales, los grandes salones, las fuentes, los patios. Los académicos que allí trabajaban e investigaban fueron perseguidos y en algunos casos asesinados.

Orestes, el prefecto romano amigo de Hypatia informó de los hechos y pidió a Roma una investigación. Pero por "falta de testigos", se fue retrasando, hasta que llegó un momento en que el propio Cirilo aseguró que Hypatia estaba viva y que habitaba en la ciudad de Atenas. Orestes tuvo que huir de Alejandría y abandonar su cargo. Con la muerte de Hypatia se terminó también la enseñanza del pensamiento de Platón no sólo en Alejandría sino en el resto del Imperio. El interés por las ciencias fue debilitándose, pudo sobrevivir en Bizancio y poco después empezó de nuevo a florecer en el mundo árabe.

El obispo Cirilo fue después canonizado por la Iglesia y es conocido como San Cirilo en la Iglesia Ortodoxa.

 

La Escuela de Atenas, por Rafael Sanzio (1514-1516)

Muchos siglos después, el pintor Rafael presentó en Roma su obra "La Escuela de Atenas" y algunos obispos y sacerdotes preguntaron:

-¿Quién es esa mujer que está en el centro?

- Hypatia, la estudiante más famosa de la Escuela de Atenas. -respondió Rafael.

- Quitadla de ahí. Sus conocimientos y su ciencia iban en contra de la fe. -le amonestó uno de los sacerdotes-, por lo demás el cuadro es aceptable.

- Como ordeneis, -le contestó el artista que no tenía elección.

Pero Rafael se salió con la suya, utilizando a Francesco Maria della Rovere como modelo, que por sus suaves facciones podía pasar por una mujer.

Texto de Maralvi / "Hypatia de Alejandría" para Retratos de la Historia.

 

HIPATIA DE ALEJANDRÍA / in Wikipedia

Hipatia

(/hy.pa.'ti.a/; Griego: Ὑπατία; Alejandría, 355 ó 370 - Ibídem, marzo de 415 ó 416 ) fue una filósofa y maestra neoplatónica romana, natural de Egipto, que destacó en los campos de las Matemáticas y la Astronomía, miembro y líder de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Seguidora de Plotino, cultivó los estudios lógicos y las ciencias exactas, llevando una vida ascética. Educó a una selecta escuela de aristócratas cristianos y paganos que ocuparon altos cargos, destacándose entre ellos el obispo de Ptolemaida, Sinesio de Cirene -que mantuvo una importante correspondencia con su maestra-, Hesiquio el Hebreo y Orestes, que era prefecto imperial de Egipto cuando murió la filósofa alejandrina.

Hija y discípula del astrónomo Teón, Hipatia es la primera mujer matemática de la historia de la humanidad de la que tenemos un conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió libros sobre geometría, álgebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios -instrumentos que permiten determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste- e inventó un hidrómetro.

Hipatia murió a una edad avanzada, 45 ó 60 años (dependiendo de cuál sea su fecha correcta de nacimiento), linchada por una turba de cristianos. Su asesinato se produjo en el marco de la hostilidad cristiana hacia el declinante paganismo y las luchas políticas entre las distintas facciones de la Iglesia, el patriarcado alejandrino y el poder imperial, representado en Egipto por el prefecto Orestes, ex alumno de la filósofa. La fuente antigua más cercana a los hechos (la Historia Eclesiástica de Sócrates Escolástico) afirma que la muerte de Hipatia fue causa de no poco oprobio para el Patriarca Cirilo de Alejandría y la iglesia de Alejandría. Otras fuentes antiguas, tanto paganas como cristianas (Damascio, Juan de Nikiû), insisten en la responsabilidad del Patriarca y su entorno, por lo que muchos consideran probada o muy probable la implicación de Cirilo en los hechos, aunque el debate sobre el tema sigue abierto.

Su carácter singular de mujer entregada al pensamiento y la enseñanza en plena Tardoantigüedad, su fidelidad al paganismo en el momento de auge del catolicismo teodosiano como nueva religión del Estado, y su muerte a manos de cristianos le han conferido gran fama. La figura de Hipatia se ha convertido en un verdadero mito: desde la época de la Ilustración se la presenta como a una "mártir de la ciencia" y símbolo del fin del pensamiento clásico ante el avance del Cristianismo.[6] Sin embargo, en la actualidad se destaca que su asesinato fue un caso excepcional y que, de hecho, la escuela neoplatónica alejandrina perduró hasta el siglo VII.

Por su parte, los movimientos feministas la han reivindicado como paradigma de mujer liberada. Según la Suda, estuvo casada con otro filósofo, Isidoro, y se mantuvo virgen. Damascio refiere una anécdota que ilustra la actitud de Hipatia ante el sexo: cuando un discípulo le confesó que estaba enamorado de ella, la filósofa le arrojó un paño manchado con su sangre menstrual, indicando: "De esto estás enamorado, y no tiene nada de hermoso".

También se la ha asociado con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, si bien no hay ninguna referencia literaria que vincule a ambas: la Gran Biblioteca desapareció en un momento incierto del siglo III, o quizá del IV, y su sucesora, la Biblioteca-hija del Serapeo, fue expoliada en 391. Según las fuentes, Hipatia enseñaba a sus discípulos en su propia casa.

VIDA

"Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hipatia, hija del filósofo Teón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo. Habiendo sucedido a la escuela de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus oyentes, muchos de los cuales venían de lejos para recibir su instrucción." Sócrates Escolástico.

Hipatia nació en Alejandría, capital de la diócesis romana de Egipto, a mediados del siglo IV, en 370, según algunas referencias, y en 355, al decir de otras. Pero dado que su discípulo Sinesio de Cirene nació en torno a 375, esta última fecha parece la más correcta. Su padre fue Teón de Alejandría, un célebre matemático y astrónomo, muy apreciado por sus contemporáneos, que probablemente debió trabajar y dar clases en la Biblioteca del Serapeo, sucesora de la legendaria Gran Biblioteca ptolemaica. Hipatia, por su parte, se educó en un ambiente académico y culto, dominado por la escuela neoplatónica alejandrina, y aprendió matemáticas y astronomía de su padre, quien además le transmitió su pasión por la búsqueda de lo desconocido.

Según el filósofo pagano del siglo VI Damascio, la maestra alejandrina era "de naturaleza más noble que su padre, [y] no se conformó con el saber que viene de las ciencias matemáticas, en las que había sido introducida por él, sino que se dedicó a las otras ciencias filosóficas con mucha entrega". Hipatia aprendió también sobre la historia de las diferentes religiones que se conocían en aquel entonces, sobre oratoria, sobre el pensamiento de los filósofos y sobre los principios de la enseñanza. Viajó a Atenas y a Roma, siempre con el mismo afán de aprender y de enseñar. Damascio afirmaba que "además de conseguir el grado más alto de la virtud práctica en el arte de enseñar, era justa y sabia, y se mantuvo toda la vida virgen", dato confirmado por la Suda, una enciclopedia bizantina del siglo XI, que sin embargo añade que fue "esposa de Isidoro el Filósofo".

La escuela de Hipatia

En torno al año 400 se había convertido en líder de los neoplatónicos alejandrinos, y, de acuerdo a la Suda, se dedicó a la enseñanza de la filosofía, centrándose en las obras de Platón y Aristóteles. La casa de Hipatia se convirtió en un lugar de enseñanza donde acudían estudiantes de todas partes del mundo conocido, atraídos por su fama. Entre sus alumnos había cristianos, como su alumno predilecto Sinesio de Cirene, futuro obispo de Ptolemaida (409-13), perteneciente a una familia rica y poderosa, que mantuvo una gran amistad con su maestra. Este personaje dejó escrita mucha información sobre Hipatia, y gracias a él conocemos sus obras, aunque ninguna se haya conservado. Dirigió a Hipatia las cartas 10, 15, 16, 46, 81, 124 y 154 de su epistolario. En esta correspondencia se mencionan los nombres de varios alumnos de Hipatia que fueron condiscípulos suyos: el hermano menor de Sinesio, su tío Alejandro, Herculiano, del que fue gran amigo, y al que consideraba "el mejor de los hombres", Olimpio, un rico terrateniente de Seleucia Pieria amigo de Sinesio, Isión, íntimo de Sinesio, Hesiquio de Alejandría, gramático y gobernador de Libia Superior, y su hermano Eutropio, el sofista Atanasio, Gayo, pariente de Sinesio, el gramático Teodosio y el sacerdote Teotecno, y unos tales Pedro y Siro, además del futuro prefecto imperial de Egipto, Orestes. Se han propuesto algunos otros nombres mencionados en las cartas de Sinesio, pero no hay pruebas de ello. En todo caso cabe indicar que sus alumnos fueron un grupo muy unido de aristócratas paganos y cristianos, algunos de los cuales desempeñaron altos cargos.

El mencionado Herculiano era probablemente hermano de Flavio Tauro Seleuco Ciro, destacado miembro de la Corte Imperial, que con posterioridad llegó a ser prepósito del sacro cubículo, prefecto urbano de Constantinopla, prefecto pretoriano de Oriente (439) y cónsul (441), convirtiéndose en el hombre más poderoso del Imperio de Oriente después del propio emperador Teodosio II.

El propio Sinesio manifiesta con elocuencia la devoción que Hipatia despertó en sus discípulos: en la carta 16 de su epistolario la saludaba como "madre, hermana y profesora, además de benefactora y todo cuanto sea honrado tanto de nombre como de hecho".

Egipto al comienzo del siglo V

Hipatia era pagana y le tocó vivir en tiempos duros para el declinante paganismo. Egipto se había convertido en sede de una de las comunidades cristianas más importantes del Imperio, y el Patriarca de Alejandría gozaba del máximo prestigio e influencia, junto a sus colegas de Jerusalén, Antioquía, Constantinopla y Roma. Sin embargo, la teórica primacía de Roma no se traducía en autoridad suprema. Durante los siglos IV y V las luchas de poder entre los patriarcados, y en especial entre Alejandría y Constantinopla, fueron constantes.

Teodosio I el Grande había convertido el llamado catolicismo en religión de Estado por el Edicto de Tesalónica de 380, imponiendo la ortodoxia nicena. Ello provocó la reacción tanto de los paganos como de las distintas interpretaciones del cristianismo, ahora oficialmente convertidas en herejías a perseguir y erradicar. A lo largo de las décadas siguientes tuvieron lugar grandes controversias y disputas entre las distintas facciones de cristianos, que llegaron en ocasiones a la violencia. Los filósofos neoplatónicos como Hipatia pronto fueron objeto de fuertes presiones. Algunos se convirtieron al cristianismo, pero Hipatia no consintió en ello, a pesar de los consejos de sus amigos, como Orestes, prefecto imperial y alumno suyo, que se había bautizado en Constantinopla antes de ir a desempeñar su cargo en Egipto. A pesar de su paganismo, Hipatia contó con la estima y protección de estas élites intelectuales cristianas, e incluso 120 años después de su muerte el historiador Sócrates Escolástico, muy valorado por su imparcialidad, la consideraba, a pesar de su religión, un "modelo de virtud". Orestes se dejaba aconsejar por Hipatia en los asuntos políticos y municipales, y el filósofo pagano Damascio confirma que Hipatia fue popular como consejera de las más altas magistraturas de Alejandría. Su alumno Hesiquio sentencia que era adorada y reverenciada en Alejandría: "Vestida con el manto de los filósofos, abriéndose paso en medio de la ciudad, explicaba públicamente los escritos de Platón, o de Aristóteles, o de cualquier filósofo, a todos los que quisieran escuchar (...) Los magistrados solían consultarla en primer lugar para su administración de los asuntos de la ciudad..."; añadía que había recibido "muchas distinciones cívicas".

Por entonces el enérgico patriarca de Alejandría era el copto Teófilo (385-412), que, según Sinesio de Cirene, tenía tanta influencia entre las clases altas de Alejandría como la propia Hipatia. Gozaba de un inmenso poder, y en 391 obtuvo del emperador Teodosio una orden para demoler los templos paganos de su ciudad, entre ellos el Serapeum. Se supone que fue entonces cuando fue saqueada, o al menos vaciada, su biblioteca, sucesora de la gran Biblioteca de Alejandría. En 416, el teólogo e historiador hispanorromano Paulo Orosio vio con mucha tristeza los restos de la biblioteca del Serapeo, afirmando que «sus armarios vacíos de libros fueron saqueados por hombres de nuestro tiempo». Hipatia evitó enfrentarse con Teófilo, cuyo gran enemigo fue el antioqueno Juan Crisóstomo, discípulo de Libanio y patriarca de Constantinopla, quien pretendía someterle a su autoridad. Teófilo obtuvo su gran victoria sobre Crisóstomo en el Sínodo de la Encina, en 403, logrando su deposición y exilio.

A pesar de todo cuanto se dijo en su contra, tras estos disturbios el episcopado de Teófilo trajo consigo a Alejandría una tranquilidad social desconocida durante la mayor parte del siglo IV, pletórico de tumultos sangrientos. Además, sus construcciones le granjearon las simpatías de la clase trabajadora.

Teófilo falleció el 17 de octubre de 412, y por su sucesión compitieron el arcediano Timoteo y Cirilo, hijo de una hermana de Teófilo. No era una querella baladí por motivos puramente religiosos, ya que el influyente patriarcado alejandrino era capaz de interrumpir los envíos de grano a la capital imperial y gozaba de una riqueza inmensa, que había permitido a Teófilo realizar grandes y lujosas construcciones, que asombraron a sus contemporáneos y escandalizaron a sus enemigos. Además, Egipto acogía una de las mayores y más organizadas comunidades cristianas del Imperio. Abundancio, el comandante de las fuerzas imperiales en Egipto (dux militum Aegypti), apoyó a Timoteo en contra de Cirilo, ya que la corte imperial pretendía ahorrarse problemas evitando la elección de otro militante anticonstantinopolitano como Teófilo. Sin embargo, Cirilo logró el patriarcado gracias al buen recuerdo dejado por su tío (que llegaría a ser santo de la Iglesia Copta) y a la antipatía de los alejandrinos hacia todo lo que viniera de Constantinopla.

El episcopado de Cirilo muestra una notable continuidad con la política de Teófilo: presión contra los paganos, herejes y judíos, conservación del apoyo de las grandes comunidades monásticas, cultivo de la alianza con Roma y oposición por todos los medios a la creciente influencia del Patriarcado de Constantinopla, íntimo aliado del trono imperial. Empezó por perseguir a los novacianos, a pesar del edicto de tolerancia que había promulgado hacia ellos Teodosio el Grande en 381. Se apoderó de todos sus objetos sagrados, y quitó al obispo novaciano Teopompo todas sus posesiones. Comenzó así una serie de enfrentamientos y una amarga hostilidad entre el Patriarca de Alejandría y el prefecto imperial Orestes, que veía en el poderoso obispo un detractor del poder y autoridad absolutos del Emperador.

Durante los motines antijudíos que tuvieron lugar en esos años, azuzados por Cirilo, Orestes trató de proteger a los hijos de Israel, tras una serie de incidentes de gran violencia, Cirilo logró expulsarlos y permitió que sus bienes fueran robados por la multitud. Con todo, los crímenes de los judíos contra los cristianos también estaban extendidos, y en general imperaba en Oriente un odio entre ambas confesiones religiosas.

Orestes puso estos hechos en conocimiento del Emperador, y, a juzgar por el relato de Sócrates Escolástico, debió solicitar la deposición y destierro de Cirilo, el cual buscó entonces la reconciliación con el prefecto imperial, a lo que éste se negó. Llegaron entonces 500 monjes procedentes del Desierto de Nitria para proteger al Patriarca, y provocaron una sedición. Al ver al prefecto, que circulaba en un carro, se abalanzaron sobre él llamándole adorador de ídolos y pagano, e insultándole. El prefecto gritó que era cristiano y que le había bautizado el propio Patriarca de Constantinopla. Uno de los monjes, llamado Amonio, hirió a Orestes de una pedrada en la cabeza, por lo que fue detenido, torturado y muerto. Cirilo enterró su cadáver en una iglesia y le tributó honores de mártir, con lo que la ruptura entre el Patriarca y el representante imperial fue total.

La muerte de Hipatia

Empezó entonces a correr entre los cristianos de Alejandría el rumor de que la causante de la discordia entre Cirilo y Orestes era la influyente Hipatia, amiga y consejera de su ex alumno y, presumiblemente, opuesta a los abusos del poder religioso. En plena Cuaresma, un grupo de fanáticos, dirigidos por un lector de nombre Pedro se abalanzó sobre la filósofa mientras regresaba en carruaje a su casa, la golpearon y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar al Cesáreo, magno templo edificado por Augusto tras su victoria sobre Marco Antonio y convertido en catedral de Alejandría. Allí, tras desnudarla, la golpearon con tejas hasta descuartizarla, y sus restos fueron paseados en triunfo por la ciudad hasta llegar a un lugar denominado el Cinareo (por su nombre, se supone que un crematorio), donde los incineraron. Debía tener unos 60 años en el momento de su muerte.

Hesiquio sugería que el vínculo entre la astrología y la adivinación y la magia negra causaron su muerte. Un exaltado obispo copto del siglo VIII, Juan de Nikiû, la consideraba en plena ocupación árabe una bruja peligrosa, responsable del conflicto entre cristianos y judíos, y entre Orestes y Cirilo. Consideraba que la muerte de Hipatia no fue accidental, sino deseada por el obispo alejandrino, y la estimó una respuesta justificada a las provocaciones de la filósofa. No obstante, hay que señalar que Sócrates Escolástico caracterizó a los asesinos como poseídos por un "ímpetu furioso", y no por el "celo divino" que caracterizaba y legitimaba los actos de violencia religiosa.

Sócrates Escolástico achacó indirectamente a Cirilo la responsabilidad del asesinato de Hipatia, al manifestar que "este suceso acarreó no escaso oprobio tanto a Cirilo como a la iglesia de los alejandrinos", ya que no hay nada más opuesto al espíritu del cristianismo que el crimen. Las demás fuentes narran el suceso de manera similar. El historiador arriano coetáneo Filostorgio se limitó a echar la culpa a los homousianos, fieles al credo de Nicea. El historiador bizantino del siglo VI Juan Malalas se equivocaba al afirmar que Hipatia fue quemada viva (lo fue después de muerta), pero admitía la inducción de Cirilo y culpaba también a la propia naturaleza de los habitantes de Alejandría, violentos y "acostumbrados a toda licencia". Juan de Éfeso decía en la misma época que eran "una horda de bárbaros, directamente inspirada por Satán", y el propio Cirilo reprochó a los alejandrinos su carácter levantisco y pendenciero en su homilía pascual del año 419. De hecho, pocos años después, en 422, el sucesor de Orestes como prefecto imperial, Calisto, fue muerto en un nuevo tumulto. También se ha llegado a sugerir que la turba estaba enloquecida por los rigores del ayuno de Cuaresma.

Finalmente, la entrada referente a Hipatia en la monumental enciclopedia bizantina del siglo XI conocida como Suda atribuye también la responsabilidad del crimen a la envidia de Cirilo y al carácter levantisco de los alejandrinos, y da una clave para comprender la triste muerte de la filósofa al equipararla a los crueles asesinatos de dos obispos impuestos a los alejandrinos por la corte imperial de Constantinopla: Jorge de Capadocia (m. 361) y Proterio (m. 457). El primero fue atado a un camello, despedazado y sus restos quemados; y el segundo arrastrado por las calles y arrojado al fuego, asesinatos muy similares al de la propia Hipatia.

Se ha especulado con la intrigante posibilidad de que Cirilo mantuviera contactos con Hipatia a través de su ex alumno el obispo Sinesio de Cirene, amigo de su difunto tío el patriarca Teófilo. La muerte de Sinesio en 413 podría explicar en parte la repentina entrada de Hipatia en la política local y su oposición al Patriarcado. En todo caso, con las fuentes de las que disponemos no deja de ser una mera conjetura.

Sobre la motivación que Cirilo podría haber tenido para ordenar o inducir la muerte de la filósofa, los historiadores han concluido la confluencia de al menos cinco móviles:

La propia intolerancia del obispo hacia el paganismo y el neoplatonismo, que tanto había influido en el arrianismo.

La amistad e influencia de la filósofa sobre el prefecto imperial Orestes y las clases altas de Alejandría.

Los deseos de vengar la muerte del monje Amonio, ordenada por Orestes, quizá aconsejado por su ex-maestra.

La hostilidad de Hipatia hacia Teófilo y su sobrino por la destrucción del Serapeo y el saqueo de su biblioteca en 391, que posiblemente la llevara a azuzar el enfrentamiento entre el prefecto imperial y el patriarca.

El deseo de lanzar una seria advertencia a Orestes, mediante la muerte de alguien tan cercano como Hipatia.

Se ha argumentado que resulta poco verosímil que un político tan avezado como Cirilo llevara a cabo una acción tan contraproducente, y que se demostró perniciosa para los intereses del poderoso patriarcado alejandrino. Christopher Haas, de la Universidad John Hopkins, concluye que, con las fuentes de las que actualmente disponemos, "jamás sabremos si el propio Cirilo orquestó el ataque, o si, al igual que en la agresión contra Orestes, ciertos partidarios se decidieron unilateralmente a luchar en favor del patriarcado".

María Dzielska apunta, sin embargo, que, incluso si el crimen sucedió a sus espaldas, Cirilo debe ser considerado responsable en gran medida, por ser el instigador de la campaña contra la filósofa, como medio de combatir al prefecto imperial y su facción política, contraria a los excesos del Patriarcado.

Consecuencias

La muerte de Hipatia levantó un gran revuelo. Tras el cruel asesinato, Orestes informó de los hechos y pidió a Constantinopla que interviniera. La Suda afirma que el emperador Teodosio II quiso en principio castigar a Cirilo, tanto por justicia como por ser un gran protector de las enseñanzas filosóficas (cuya propia esposa, Eudocia, era una filósofa de origen ateniense), pero, a la postre, la reacción imperial se limitó a retirar al Patriarca los 500 monjes que le servían como guardia, lo que ha llevado a algunos historiadores a suponer que fueron éstos, y no el populacho mencionado en todas las fuentes, los responsables del asesinato de la filósofa. La medida fue sin embargo rescindida al cabo de dos años, permitiéndose además aumentar su número a 600. Que Cirilo saliera tan bien parado fue posiblemente debido a la influencia de la hermana del Emperador, la augusta Pulqueria, cristiana devota de gran ascendente sobre su hermano, en cuyo nombre gobernaba mientras éste se dedicaba a tareas intelectuales.

Según todas las fuentes, el asesinato de la filósofa fue un crimen oprobioso para los cristianos y redujo la influencia política del patriarcado alejandrino. Tras la muerte de Hipatia, sus relaciones con la Corte Imperial se suavizaron y la veneración hacia el monje Amonio desapareció, ya que los mismos alejandrinos reconocían que había merecido la muerte por su atentado y no por haber sido obligado a renegar de Cristo. Cirilo no pudo impedir que su rival doctrinal, Nestorio, gozara del favor imperial y fuera elegido Patriarca de Constantinopla en 428, pero logró finalmente su deposición en el Concilio de Éfeso de 431. Convertido en uno de los personajes más influyentes de la Iglesia, a su muerte en 444 fue santificado, y es considerado uno de los Doctores de la Iglesia debido a su extensa obra doctrinal.

No hubo más actos violentos contra los filósofos paganos de Alejandría, cuya Escuela siguió floreciendo hasta pleno siglo VII, sin que su actividad se viera interrumpida siquiera por el cierre de la Academia de Atenas en tiempos de Justiniano I (529).

Obras

Ninguna de sus obras se ha conservado, pero se conocen gracias a sus discípulos, como Sinesio de Cirene o Hesiquio de Alejandría, el Hebreo.

Comentario a la Aritmética en 14 libros de Diofanto de Alejandría.

Canon astronómico.

Comentario a las Secciones cónicas de Apolonio de Perga, su obra más importante.

Tablas astronómicas: revisión de las del astrónomo Claudio Tolomeo, conocida por su inclusión en el Canon astronómico de Hesiquio.

Edición del comentario de su padre a Los Elementos de Euclides.

Además de cartografiar cuerpos celestes, confeccionando un planisferio, también se interesó por la mecánica. Se sabe que inventó un destilador, un artefacto para medir el nivel del agua y un hidrómetro graduado para medir la densidad relativa y gravedad de los líquidos, precursor del actual aerómetro, descrito por Sinesio de Cirene:

...es un tubo cilíndrico con la forma y dimensiones de una flauta, que en línea recta lleva unas incisiones para determinar el peso de los líquidos. Por uno de los extremos lo cierra un cono, adaptado en posición idéntica, de manera que sea común la base de ambos, la del cono y la del tubo. Cuando se sumerge en el líquido ese tubo, que es como una flauta, se mantendrá recto, y es posible contar las incisiones, que son las que dan a conocer el peso.

Sinesio de Cirene, Carta 15, a Hipatia.

Sinesio también la defendió como inventora del astrolabio, aunque astrolabios más tempranos precedan el modelo de Hipatia al menos un siglo -y su propio padre fue famoso por su tratado sobre ellos.

LA GRAN BIBLIOTECA DEL MUSEION DE ALEJANDRÍA

En una de las paredes de la Biblioteca de Alejandría estaba escrito:
"Alimento para el espíritu"

El libro, entendido como expresión de un sistema de escritura realizado sobre un material duradero y a cuyo contenido se puede acceder sin la presencia del autor, tuvo su primera aparición histórica con los sumerios quienes utilizaron las tablillas de arcilla como soporte de la escritura cuneiforme que realizaban. Esta forma de escritura fue adoptada por otros pueblos como los acadios, babilonios y asirios, creadores todos ellos de vastos imperios e importantes civilizaciones.

En las civilizaciones del mediterráneo oriental se utilizó el papiro como soporte para la escritura. El libro egipcio tenía forma de rollo y se escribía por una sola cara. El texto se dividía en columnas, a modo de las páginas de un libro, que se leían conforme se desenvolvía el rollo. El título se colocaba al final del texto o en una etiqueta que pendía del extremo del eje, al que luego llamarán los romanos umbiculus.

Alejandría fue fundada en el año 332 a.C. por el general macedonio Ptolomeo en honor de Alejandro Magno, rey de Macedonia. Tras la caída del imperio, Ptolomeo se esforzó en lograr para la nueva capital, Alejandría, el predominio, no sólo político y económico, sino también cultural. Él, y especialmente su hijo, Ptolomeo II, llamaron a sabios griegos y les ofrecieron una desahogada posición como miembros de una especie de comunidad religiosa, una academia radicada en el nuevo templo de las Musas, el Museion, a semejanza de la famosa escuela peripatética de Atenas, fundada por Aristóteles. El Museion estaba dedicado a la enseñanza y a la investigación y la gran biblioteca formada allí a lo largo del siglo III a. de C. era sumamente completa.

Este lugar fue en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta, el primer auténtico instituto de investigación de la historia del mundo. Los eruditos de la biblioteca estudiaban el Cosmos entero. Cosmos es una palabra griega que significa el orden del universo. Es en cierto modo lo opuesto a Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas. Inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del universo. Había en la biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La Biblioteca de Alejandría es el lugar donde los hombres reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo.

Los organizadores escudriñaron todas las culturas y lenguajes del mundo. Enviaban agentes al exterior para comprar bibliotecas. Los buques de comercio que arribaban a Alejandría eran registrados por la policía, y no en busca de contrabando, sino de libros. Los rollos eran confiscados, copiados y devueltos luego a sus propietarios. Es difícil de estimar el número preciso de libros, pero parece probable que la biblioteca contuviera medio millón de volúmenes, cada uno de ellos un rollo de papiro escrito a mano.

Por allí pasó Eratóstenes, que demostró que la Tierra era redonda llegando incluso a calcular su radio; Hiparco, que ordenó el mapa de las constelaciones y estimó el brillo de las estrellas; Euclides, que sistematizó de modo brillante la geometría; Dionisio de Tracia, que hizo un estudio sistemático de la estructura del lenguaje; Herófilo, el fisiólogo que estableció, de modo seguro, que es el cerebro y no el corazón la sede de la inteligencia; Herón, inventor de cajas de engranajes y máquinas de vapor; Apolonio de Pérgamo, con su famoso estudio de las cónicas; Hipatia, matemática y astrónoma, poco después de cuya muerte a manos de un motín popular, la Biblioteca fue destruida definitivamente.

"Cuando César conquistó Alejandría en 47 a. de C. ardió una parte de la sección mayor de la biblioteca, pero fue más tarde compensada, si es cierto que Antonio regaló a la reina Cleopatra 200.000 rollos procedentes de la biblioteca de Pérgamo, lo que parece inverosímil. La biblioteca de Alejandría fue destruida probablemente en 391 d. de C., cuando los cristianos, bajo la guía del arzobispo Teófilo de Antioquía, destruyeron el templo de Serapis"

Historia del libro, Svend Dahl

De esta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeion, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue reconsagrado al conocimiento. Unos pocos estantes enmohecidos pueden ser sus únicos restos físicos. De los libros que allí había sólo sobrevivió una pequeña fracción y algunos fragmentos dispersos. Y qué tentadores son estos restos y fragmentos. Sabemos por ejemplo que en los estantes de la biblioteca había una obra del astrónomo Aristarco de Samos quien sostenía que la Tierra es uno de los planetas que gira alrededor del Sol, y que las estrellas son soles que están a una enorme distancia de nosotros. Sus afirmaciones eran correctas, pero tuvimos que esperar casi dos mil años para redescubrirlas. Cómo me gustaría leer ese libro para saber cómo llegó a estas conclusiones. Sin embargo, se perdió para siempre. Si multiplicamos por cien mil nuestra sensación de privación por la pérdida de esta obra de Aristarco empezaremos a apreciar la grandeza de los logros de la civilización clásica y la tragedia de su destrucción.

 

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ARQUEOLOGIA PROHIBIDA: descubrimientos incómodos

Posteado por: retratosdelahistoria el 21 oct En: Temas Curiosidades Misterios - 8 comentarios

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EL GRAN INVIERNO DE 1709

Posteado por: retratosdelahistoria el 18 oct En: Temas - sin comentarios

1709 : EL GRAN INVIERNO

A principios de 1709, una gran oleada de frío recorre toda Europa desde los confines de Rusia hasta Francia y las Islas Británicas y desde Escandinavia hasta Italia y España, de Norte a Sur y de Este a Oeste, como si de repente el viejo continente volviera a su olvidada era glaciar... ¿cuáles fueron los detonantes de ese repentino cambio climático?

Aún hoy, los científicos tratan de encontrar una explicación adecuada al fenómeno que costo millones de vidas, y barajan varias hipótesis. La gran helada surgió sin previo aviso, sorprendiendo a todos los europeos de principios del siglo XVIII, la noche del 5 al 6 de enero, día de Reyes. Para nuestros antepasados, que sintieron el helado aliento de la muerte en sus cogotes, aquello pareció ser un momento apocalíptico: el fin del mundo... En cuestión de pocas horas, los termómetros de París caían de los 10ºc. a -30ºc.

EL MÍNIMO DE MAUNDER

Durante el período de 1645-1715, el Sol entró en una fase de actividad menor conocida hoy como "el Mínimo de Maunder" y en el curso del cual varios ciclos de 11 años han sido observados con pocas o una ausencia de manchas solares. Ciertos modelos de radiación solar sugieren que el influjo del astro rey recibido por la Tierra disminuyó durante ese período y que este cambio podría explicar las bajas temperaturas registradas en Europa durante la Pequeña Era Glaciar.

EL CLIMA DURANTE EL MÍNIMO DE MAUNDER

El período del Mínimo de Maunder se sitúa en medio de la Pequeña Edad Glaciar (PEG de 1300 a 1860), que ha sido señalado por todos los historiadores como un período -particularmente letal para el hombre- de fríos intensos, malas cosechas y su macabro séquito: la hambruna.

Durante la PEG, el Támesis a su paso por Londres se congeló 24 veces, y de entre éstas 8 veces durante el Mínimo de Maunder (1645-1715). Anotemos que desde 1814, el río Támesis dejó de helarse, lo que para algunos probaría que el recalentamiento habría comenzado mucho antes de que la industrialización moderna y masiva ejerciera supuestamente sus nefastos efectos sobre el clima.

Un ejemplo: durante la estación invernal de 1739-1740, el Támesis se heló durante dos meses seguidos, al igual que en el invierno de 1683-1684. Se midieron entonces unos 28 cms. de grosor de hielo en su tramo por Londres. En la ciudad de Manchester, el suelo se congeló hasta llegar a una profundidad de 70 cms. El Canal de La Manga (el mal llamado Canal de La Mancha por los castellanoparlantes) llegó a helarse de tal forma entre los puertos de Calais y Dover, que se podía hacer a pie, a caballo o en trineo el trayecto de costa a costa.

Las consecuencias de este enfríamiento fueron terribles para la población, sobretodo para los más humildes. Para documentarse mejor, haría falta hacerse con la obra de Le Roy-Ladurie "Historia Humana y comparada del clima" (Ediciones Fayard, 2004). La lectura de dicho libro os quitará la tentación de utilizar la expresión de "desajuste climático"... Para que algo sufra un desajuste, haría falta primero que esté ajustado.

En su capítulo dedicado al "Mínimo de Maunder", el autor relata la alternancia de períodos relativamente benignos y de períodos de grandes fríos, con sus impactos en las poblaciones debidamente indicados en una corta lista de episodios macabros:

_1661-1662_Una hambruna "pura" (sin fenómenos agravantes como la guerra o una epidemia), fruto de una primavera y un verano "podridos", causarán tan solo en Francia 500.000 muertos.

_1693-1697_"Baile fúnebre en el triángulo Francia-Finlandia-Escocia". Francia padece lo indecible entre 1693-94: revueltas por escasez de pan en París; campesinos errantes en los caminos y movilizados por la hambruna. Se encuentran cadáveres por doquier, con las bocas llenas de hierbas y raíces. El balance es terrible: 1.300.000 muertos sobre una población de 20 millones.

Finlandia y Escocia sufren las mismas consecuencias en 1695-97: el 30% de la población de Finlandia es exterminada; las cifras señalan a 160.000 muertos por desnutrición. En Escocia, el balance es menor: un 10% de sus habitantes cifrado en 100.000 víctimas.

_1708-1709_"El Gran Invierno" con sus siete oleadas de un frío intenso. La gran hambruna de 1709, fruto de las heladas del 5 y 6 de enero que también se ha llevado por delante a muchas víctimas, causa 600.000 muertos, lo que supone un 3% de la población francesa de la época.

Limitándonos a contabilizar los muertos franceses, y solamente en el curso de estos tres episodios, la cifra de víctimas mortales llega a los 2 millones y medio (2.400,000); eso supone más del 10% de la población gala.

1709: EL AÑO EN QUE EUROPA SE CONGELÓ

La "Gran Helada" o el "Gran Invierno", como así lo bautizaron los británicos y franceses respectivamente, cayó sobre todo el Viejo Continente la noche de Reyes (del 5 al 6 de enero de 1709), pillando desprevenido a todas las poblaciones. En otras partes del mundo, y en el año anterior, se registraron grandes y espectaculares erupciones volcánicas en Asia y Europa: los volcanes de Santorini (Grecia) y del Vesubio (Nápoles), asi como el Monte Fuji (Japón) enviaron a grandes alturas de la atmósfera terrestre enormes y densas nubes de polvo y ceniza, formando un lúgubre velo sobre el continente europeo (1707-1708) e incidiendo, solo en parte, en el efecto "invernadero" aunque, contrariamente a lo esperado, la climatología empezó a enloquecer.

De Escandinavia a Italia y de Rusia a Gran-Bretaña, todo se convirtió en hielo. Las costas Atlánticas se congelaron mar adentro, mientras que en las costas mediterráneas y del Adriático se helaron grandes zonas. El mar Báltico no fue menos: se podía cruzar a pie o a caballo, yendo de Dinamarca a Suecia o Noruega y viceversa... Tierra adentro, lagos, ríos y fuentes se "petrificaron" literalmente, igual que el suelo hasta una profundidad de un metro e incluso más. Los canales y lagunas de Venecia se habían solidificado igual que en Amsterdam, de modo que se podía transitar por ellos deslizándose con patines. En Suiza, los lobos tomaron las calles de pueblos y ciudades en busca de comida. En el Adriático, los barcos de guerra y comerciales quedaron aprisionados en el hielo, y sus ocupantes, bloqueados, perecieron. En todas partes, el ganado murió de frío, igual que aves, venados y peces, y las gentes de cualquier condición perecieron de hipotermia.

En Roma y en varios puntos de la península itálica, asi como en Alemania, se declara una grave epidemia de gripe que afecta sobretodo a las clases trabajadoras y humildes y en menor medida a las clases acomodadas. Tan solo en Roma morirían de gripe más de 2.000 personas. La epidemia no tarda en convertirse en pandemia: la gripe afectará a franceses, saboyanos, suizos, austríacos y alemanes, hasta llegar a los ingleses y españoles, muriendo a millares (1).

Para ensombrecer aún más el panorama, en Hungría estalla un brote de peste.

Retrato de Elisabeth-Charlotte de Baviera, Princesa Palatina y Duquesa de Orléans (1652-1722), inmortalizada en 1713 por H. Rigaud y Ros.

Si en Inglaterra aquello fue catastrófico, Francia se llevó la peor parte. París quedó incomunicada y resultó imposible hacerle llegar los suministros necesarios para evitar la hambruna; los parisinos, faltos de madera para sus hogares, acabaron quemando sus pocos muebles, mientras que en las calles se encendían grandes fogatas públicas. En Versailles, tanto el soberano galo como sus cortesanos tuvieron que combatir la helada encendiendo todas las chimeneas y braseros disponibles, y revistiendo pesados abrigos de pieles... La cuñada del Rey, Duquesa de Orléans, escribió a su pariente la Electriz de Hannover: "...estoy sentada frente a un rugiente fuego de chimenea, mis puertas cerradas y cubiertas de tapices, mis ventanas selladas, de forma que pueda sentarme aqui abrigada con pieles de marta, los pies metidos en una piel de oso y, aún así, estoy temblando de frío y sosteniendo con gran dificultad la pluma con la que os escribo. Jamás en mi vida había visto un invierno como éste."

En sus castillos y palacios, los aristócratas provincianos apenas osaban asomar la nariz fuera de sus camas, aplastados bajo varias capas de mantas y pieles. Ir a misa era un suicidio, a pesar de los braseros encendidos... el aliento se helaba con solo respirar. En los hogares más humildes, la gente se despertaba en sus camas con sus gorros de dormir acartonados y helados. El pan y el vino se congelaban de tal forma que había que cortarlos a hachazos... hasta los licores y aguardientes de mayor graduación se helaban!!!

El deshielo, brutal, en el mes de mayo, dejó un panorama aún más desolador. Se produjeron grandes inundaciones. Todas las cosechas se habían podrido, los árboles frutales habían sucumbido y la ausencia de trigo trajeron no pocos tumultos populares. Luis XIV tuvo que obligar a los más ricos a abrir comedores de beneficencia para alimentar a la población hambrienta, en un claro intento de frenar la ola de rebelión que empezaba a ganar todo el reino. Por otro lado, el monarca ordenó el reparto gratuito de pan (el llamado "Pan del Rey") en toda la capital del Sena... después de 3 meses sin poder suministrar víveres a los parisinos. En provincias, los campesinos pastaban la hierba de los prados al no tener nada que llevarse a la boca.

En España, pesaba también un factor importante como la Guerra de Sucesión. El río más largo y caudaloso del reino, el Ebro, se congeló como el Támesis y el Sena... Igual que en el resto de Europa, la península ibérica se vio afectada por ese invierno de una rigurosidad jamás vista, provocando muchísimas bajas tanto entre el campesinado como entre la soldadesca de ambos bandos. Se malograron las cosechas, y las pocas que se pudieron salvar eran de una pésima calidad e insuficiente para abastecer los mercados. Se pretendió importar grano de otros países, pero la crisis era universal y el comercio marítimo se interrumpió hasta la primavera por estar el mar congelado. La "crisis" se alargaría hasta 1712-1713, empeorada por una mayor presión fiscal, por el conflicto y unas cosechas casi inexistentes, como en Los Monegros, donde transcurrieron 8 años seguidos sin cosechas! La situación de Valencia era igual de mala: la gran helada había aniquilado sus campos de cultivo y su territorio se había convertido en un gigantesco campo de batalla...

(1)_Fuente: in "La Epidemia Europea de Gripe de 1708-1709" de Guillermo Olagüe de Ros.

 

FRANCIA, LA MÁS AFECTADA

En el año de 1708, el rey Luis XIV ha dejado de ser el prestigioso soberano solar de sus inicios. El hombre computa 70 años, un récord si consideramos que en aquel siglo la esperanza de vida no rebasaba los 40. Mil pequeñas molestias afectan su existencia y le atormentan cotidianamente: migrañas, gota, dolores dentales, varices, inflamaciones gástricas...

En los retratos oficiales, el Rey-Sol sigue siendo imponente. Durante las ceremonias oficiales, su apostura, su carisma intimidan a los embajadores extranjeros. Pero cuando cae el telón sobre el inmenso escenario del poder que representa Versailles, cuando ya no hay nadie para admirar los radiantes destellos de la más poderosa monarquía de Europa, el soberano se convierte para sus criados, que le tratan a diario, en un vejestorio tiranizado por sus males y agotado que intenta sobrellevar su decadencia física con la máxima dignidad, sin permitirse un solo instante de flaqueza.

Retrato de Luis XIV "el Grande" (1638-1715), Rey de Francia y de Navarra de 1643 a 1715 (Taller de Rigaud).

El reino de Francia se encuentra entonces a imagen y semejanza de su monarca: usado y debilitado. El tiempo de las victorias militares ha pasado. El país se enfrenta a un conflicto que no parece tener visos de acabar bien. La Guerra de Sucesión Española (1701-1714), iniciada siete años atrás, amenaza con acabar en desastre. La Europa coaligada se encuentra a las puertas de sus fronteras. Esta vez ya no se trata de batirse para satisfacer la sed de conquistas y laureles del soberano; hay que desplegar toda la energía posible para preservar lo esencial: la integridad del territorio.

Las interminables campañas de Luis XIV han costado muy caro a las arcas galas. Las clases populares se arruinan abonando impuestos que no paran de incrementarse. El campesinado se hunde en una atroz miseria pese a las medidas caritativas, que no consiguen aliviar su situación.

Los caprichos del clima se suman a las miserias sufridas: veranos lluviosos o demasiado secos, inviernos rigurosos destruyen las cosechas. La hambruna nunca tarda en aparecer en época de escasez. Los trágicos recuerdos de la gran crísis agrícola de 1661-1662 y de 1692-1693, aún perduran en la memoria popular. Los más ancianos no olvidan la gran mortandad, las epidemias fulminantes, las revueltas alentadas por el desespero y el hambre.

En ese mes de diciembre de 1708, las temperaturas particularmente clementes suavizan brevemente la difícil existencia de los franceses. En París, el termómetro indica 10º c. Para la estación, esta situación no es nada habitual, demasiado extraña... ¿el invierno habría decidido dejar en paz al reino agotado?

La catástrofe que nadie pudo preveer, se produjo durante la noche del 5 al 6 de enero de 1709. Una terrible ola de frío, desconocida hasta entonces por el hombre moderno, recubre todo el país. En París, en pocas horas, las temperaturas se desmoronan: -30ºc. dentro de las casas. En la ciudad de Montpellier están a -17ºc., mientras que en Bordeaux (Burdeos) marca -20ºc.

El río Sena se hiela repentinamente; toda la navegación fluvial es interrumpida hasta Rouen (Ruán). En las localidades costeras, el Atlántico se petrifica hasta mar adentro.

En el campo, el desastre es total. La tierra se hiela hasta un metro de profundidad. Las siembras del otoño se pierden: no habrán cosechas para este año. Los árboles frutales y las viñas se congelan, se pudren casi de inmediato. En los bosques, el frío llega incluso a hacer estallar las cortezas de los robles más robustos en medio de siniestros crujidos. Testigos visuales dejaron escrito en sus "memorias" y cartas que los cuervos se helaban en pleno vuelo para caer más tiesos que una estátua, que los troncos de los árboles se partían en dos como bajo el hacha invisible de un leñador...

Las gentes son sorprendidas en su falta de previsión. Nadie se lo esperaba, y menos en una sola noche. Del más rico al más miserable de los súbditos de Su Cristianísima Majestad, el frío, cual Parca, siega sin contemplaciones como una maldición bíblica.

En Versailles, las chimeneas, mal concebidas en un palacio dedicado al astro solar, no consiguen calentar los aposentos reales. Los "chicos azules"*, criados de la Casa Real, dejaron escrito que "el vino y los licores del Rey se congelaba en las botellas de cristal tallado" y que "al exponerlas al calor de las llamas para poder beberlas, estallaban violentamente". Las cañerías de las fuentes revientan y Luis XIV, que nunca ha dejado de hacer sus largos paseos por los jardines, se ve obligado a encerrarse a cal y canto en sus aposentos. Para el monarca, que adora vivir al aire libre y abrir todas las ventanas, el suplicio es insufrible.

El Duque de Berry, nieto del Rey, hermano del Delfín y del Rey Felipe V de España, ni siquiera tiene el cuidado de imitar a su abuelo. Pese al riguroso frío, sale de cacería en el bosque de Versailles. Uno de sus ayudantes, portador de los fusiles, regresará a palacio con los dedos en tan mal estado que el cirujano real tendrá que amputárselos con urgencia...

Las gentes más humildes serán las grandes víctimas de la catástrofe. Cada mañana, en las calles de la capital del Sena, decenas de cuerpos sin vida serán encontrados totalmente congelados. En los hogares campesinos, a menudo mal protegidos, las temperaturas no consiguen rebasar los -10ºc. En semejantes condiciones, los más débiles no consiguen sobrevivir más de una semana.

En el mes de mayo, sigue helando. Con la llegada del verano, el clima se suaviza, pero los que han tenido la fortuna de sobrevivir no van a ver acabar sus sufrimientos. El recalentamiento brutal de la estación provoca las peores inundaciones del siglo. El Sena sufre una terrible crecida. Con sus aguas embravecidas, todas las embarcaciones son arrastradas y violentamente estrelladas contra los pilares de los puentes que cruzan el río.

La situación de los campesinos es desesperada: el frío ha aniquilado todas las cosechas. Los precios del pan suben hasta niveles delirantes y una atroz hambruna se apodera de todas las provincias del reino. Testigos de entonces dejan constancia de que los más miserables se ven abocados a consumir hierba, raíces o plantas de todo tipo. Se declaran prontamente epidemias de fiebres, de tifus, de paludismo que se llevan por delante a miles de personas desnutridas. Los ancianos y los niños pagan con sus vidas el más pesado tributo a las infecciones.

Casi de manera generalizada, estallan focos de rebelión. Bandas de campesinos hambrientos se dedican a atacar convoyes de trigo y las panaderías donde esperan encontrar pan. La situación llega a ser tan alarmante que Luis XIV empieza a inquietarse seriamente: los desórdenes amenazan con extenderse a todo el reino si no se actúa rápidamente. En París, ordena la distribución gratuita de víveres y la apertura de comedores populares. En provincia, ordena que los precios del pan sean paralizados, rebajados, con el fin de que todo el mundo pueda aprovisionarse. Irá aún más lejos: ordenará que su vajilla en oro sea enviada a la fundición en provecho de los más necesitados. Algunos cortesanos imitarán su gesto.

Las consecuencias del Gran Invierno de 1709 son incalculables. En algunas regiones, harán falta una década entera para reemplazar los viñedos y los árboles frutales que no han sobrevivido a la congelación. Es más, el Rey ordenará que se reconstituyan los bosques diezmados por la helada.

Las consecuencias del frío, de la hambruna y de las epidemias serán duras: han muerto más de un millón de personas, mayormente niños y ancianos.

Agotado por las interminables guerras y las crisis agrícolas anteriores, el reino galo sufre lo indecible en su intento de sobreponerse a tan terrible prueba meteorológica.

El larguísimo reinado de Luis "el Grande", empezado bajo inmejorables auspicios sesenta años atrás, se termina en medio del sufrimiento y desespero de un país cansado...

(*)_Se les llamaba comúnmente "Chicos Azules" a los servidores del Rey de Francia (Garçons Bleus), por el color predominante de su librea, casacas azules ribeteadas de oro, plata, azul y rojo.

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EL EGIPTO FARAONICO & SU TECNOLOGIA 5-8

Posteado por: retratosdelahistoria el 20 jul En: Temas Misterios videos - sin comentarios

 

 

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EL EGIPTO FARAONICO & SU TECNOLOGIA 1-4

Posteado por: retratosdelahistoria el 20 jul En: Temas Misterios videos - sin comentarios

Aqui os dejo una interesante serie de documentales sobre el Egipto de los Faraones y su tecnología "imposible" (aunque el mejor calificativo sería "desconocida"), en los que se intenta esclarecer sin mucho éxito un misterio que, fuera de toda duda, es tan fascinante como enigmático.

En total hay 8 vídeos. Aqui van los 4 primeros.

 

 

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LA TEORIA ANNUNAKI

Posteado por: retratosdelahistoria el 20 jul En: Temas Misterios videos - 8 comentarios

Hay cuatro documentales que deben ser visionados para entender la "Teoría Annunaki", que contradice las versiones oficiales sobre la primitiva existencia del ser humano en la Tierra en la Antigüedad: sobre sus orígenes, sus conocimientos, sus primeros imperios (el Sumerio y el Egipcio, cunas de nuestra civilización) sobretodo, y la inexplicable fuente de sus avances en las artes y las ciencias. Más que contradecir a la Biblia, vienen a corroborar ciertos episodios que pertenecen a esa Edad Oscura de la que, prácticamente, se desconoce todo y tan solo se han conservado nombres y vaguedades... Pero los recientes descubrimientos arqueológicos, con sus enigmas imposibles y sus inauditas sorpresas desenterradas, parecen confirmar que el ser humano de la Antigüedad era muy superior (en casi todos los campos) a su descendiente de la Edad Media. ¿Por qué? Subsisten muchas preguntas, más allá del conocimiento que se puedan tener de los ciclos temporales en los que surgen de la nada grandes imperios que, finalmente, caen para dar paso a épocas caóticas y "oscuras" y, éstas, a su vez dan paso a otra floreciente civilización... 

La Teoría Annunaki sostiene que el hombre no es fruto casual de un capricho de la naturaleza, sino un producto artificial creado a base de cruces genéticos entre la fauna existente en la Tierra, y en cuyo experimento de "laboratorio" se añadió un ingrediente foráneo, el ingrediente "divino" o, mejor dicho, el "alienígena", o sea externo. La Biblia, por tanto, no estaría muy equivocada con su teoría sobre el origen divino del hombre, afirmando que éste fue obra de "Dios" y que en cada ser humano subsiste una pequeña parte de ese origen celestial. Lejos de comulgar con los creacionistas o con los darwinistas, el documental propone una tercera opción sobre el inextricable origen de la humanidad en la Tierra, exponiendo sus pistas y sus conclusiones.

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MARLBOROUGH HOUSE

Posteado por: retratosdelahistoria el 20 jun En: Temas Reyes de Gran-Bretaña Apuntes Palacios y Castillos - 5 comentarios

MARLBOROUGH HOUSE

Residencia de Herederos y de Reinas Viudas

Litografía del siglo XVIII representando la mansión de Marlborough House, residencia de los Duques de Marlborough en Londres y vecina al Saint-James Palace entre 1711 y 1817, debida al arquitecto Sir Christopher Wren.

Fue el célebre arquitecto Sir Christopher Wren quien recibió el encargo de construir la mansión londinense del primer Duque de Marlborough, pero en realidad es a la esposa del duque, Sarah Jennings, a quien debe el edificio su realización y existencia. La idea de tener una casa en la capital del Támesis corresponde a la duquesa de Marlborough que, con ese pensamiento, perseguía el objetivo de tener una residencia vecina al palacio real de Saint-James, residencia de la reina Ana I. Fue también ella quien eligió a Wren en detrimento de Sir John Vanbrugh, arquitecto de Blenheim Palace, la magnífica residencia del Duque de Marlborough en Oxfordshire.

Sarah Jennings Churchill, 1ª Duquesa de Marlborough (1660-1744), en una miniatura ovalada fechada en 1720.

Cuando la duquesa Sarah despidió a Wren, fue ella misma quien supervisó los acabados de la mansión que, una vez viuda, se convertiría en su principal residencia y donde fallecería en 1744.

La Duquesa de Marlborough puso ella misma la primera piedra en 1709 y las obras fueron terminadas en 1711. El actual diseño fue probablemente realizado por Christopher Wren "el Joven", bajo la supervisión de su padre Sir Christopher Wren. De líneas simples y austeras, sin renunciar a ese aire de dignidad que corresponde a un edificio señorial, contrasta con los interiores decorados con espléndidas pinturas que relatan las batallas victoriosas del Duque de Marlborough, y que cubren las paredes del salón central y de las escaleras principales.

Fotografía actual de Marlborough House, cuyo aspecto ha sufrido una sensible remodelación desde su construcción finalizada en 1711, fruto de las modificaciones emprendidas por Sir James Pennethorne en 1863. Ha perdido las estátuas que anidaban en las ventanas falsas o nichos y ha ganado dos plantas más.

Construída con ladrillos rojos holandeses, éstos fueron especialmente traídos de los Países Bajos por los soldados del ejército del duque.

Después de su primera ocupante y constructora, la duquesa Sarah, sus descendientes los Duques de Marlborough (Spencer-Churchill) vivieron regularmente en Marlborough House hasta 1817.

Retrato oval en miniatura de la Princesa Carlota de Gales (1796-1817), hija del Príncipe-Regente Jorge de Gales y de Carolina de Brünswick-Wolfenbüttel y presunta heredera del trono británico en segundo lugar. / Abajo, retrato oval que hace pareja al anterior del Príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha (1790-1865), consorte de la Princesa Carlota de Gales y futuro rey de los Belgas en 1831.

Tras la boda en 1816 de la Princesa Carlota de Gales, única hija del entonces Príncipe-Regente y futuro rey Jorge IV, con el príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha, Marlborough House fue adquirida por la Corona para ser ofrecida como residencia a los novios. Al fallecer prematuramente la presunta heredera de Jorge IV, su víudo el príncipe Leopoldo siguió usando la mansión londinense como residencia habitual hasta que fue elegido y proclamado Rey de los Belgas en 1831.

Retrato del Rey Guillermo IV de Gran-Bretaña e Irlanda (1765-1837), Rey de Hannover, en un cuadro pintado en 1818, siendo aún "Duque de Clarence" y segundo en el orden de sucesión al trono de Jorge III su padre.

Ese mismo año de 1831, reinando Guillermo IV, el Parlamento decidió que Marlborough House se convirtiese en residencia personal ad vitam de la reina consorte Adelaida de Sajonia-Meiningen. Al enviudar del rey en 1837, la reina-viuda Adelaida se trasladó definitivamente de Clarence House a Marlborough House. En esa residencia pasó el resto de su vida y fue allí donde la viuda de Guillermo IV ofreció el banquete de bodas tras la unión religiosa de la joven reina Victoria I con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Retrato de Adelaida de Sajonia-Meiningen, Reina consorte de Gran-Bretaña e Irlanda y Reina de Hannover (1792-1849), esposa del rey Guillermo IV. / Abajo, retrato del Príncipe Eduardo de Gales (1841-1910) -futuro rey Eduardo VII-, heredero de la reina Victoria I, en 1864.

Poco después de la muerte de la reina-viuda Adelaida, Marlborough House fue cedida al heredero de la reina Victoria, el Príncipe Eduardo de Gales (futuro Eduardo VII), con visos a que se convirtiese en su residencia oficial cuando cumpliese sus 18 años. Mientras, la mansión londinense tuvo varios usos públicos; las colecciones de pinturas de Vernon y Turner fueron exhibidas en los salones de su planta baja. Más tarde, la Escuela Estatal de Diseño y el Departamento de Artes Prácticas fueron alojados entre sus muros.

Ante la perspectiva de que Marlborough House se convirtiese próximamente en la residencia oficial del Príncipe de Gales, se hicieron necesarias las reformas y ampliaciones de interiores y exteriores del edificio. Sir James Pennethorne, autor de la gran sala de baile de Buckingham Palace, alteró con sus ampliaciones y modificaciones toda la casa, proveyendola de acomodaciones extras en la parte Norte y añadiendole una planta suplementaria y unas golfas en 1863.

De este modo, Marlborough House pasó a ser la residencia oficial de los Príncipes de Gales, Eduardo y Alexandra, hasta el fallecimiento de la reina Victoria I en 1901, y en el punto de encuentro de la alta sociedad londinense. A partir de 1901, Eduardo VII y Alexandra se trasladan a Buckingham Palace y ceden, en abril de 1903, Marlborough House a su heredero el Príncipe Jorge de Gales -futuro rey Jorge V-.

Alexandra de Dinamarca (1844-1925), Princesa de Gales y posteriormente Reina consorte de Gran-Bretaña e Irlanda como esposa del rey Eduardo VII.

Tras el fallecimiento de Eduardo VII en 1910, su viuda la reina Alexandra vuelve a ocupar la residencia que antaño había sido suya cuando era Princesa de Gales. Lo mismo ocurriría en 1936, al fallecer Jorge V: su viuda la reina Mary de Teck ocupa Marlborough House hasta su muerte acaecida en 1953.

Fotografía de Mary de Teck, Reina consorte de Gran-Bretaña e Irlanda (1867-1953) y esposa de Jorge V. Fue la última ocupante real de Marlborough House.

A partir de septiembre de 1959, la reina Elizabeth II pone Marlborough House a disposición del Gobierno Británico, para que se convierta en la sede oficial del Estado Mayor de la Commonwealth (marzo 1962). Dos años después, la idea de un secretariado internacional e independiente para los servicios de la Commonwealth es propuesto para ocupar Marlborough House; es cosa hecha en 1965. A día de hoy, la antigua mansión de los Duques de Marlborough alberga no solo el secretariado sino también la Fundación de la Commonwealth, en la que se celebran numerosas reuniones, negociaciones y conferencias. Entre 1989 y 1993, Marlborough House fue enteramente restaurada y reacondicionada siguiendo las exigencias de las necesidades del secretariado y de la fundación (Mancomunidad Británica de Naciones).

 

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BUCKINGHAM PALACE: historia de una residencia real -2-

Posteado por: retratosdelahistoria el 12 jun En: Temas Reyes de Gran-Bretaña Apuntes Palacios y Castillos - 4 comentarios

BUCKINGHAM PALACE

HISTORIA DE UNA RESIDENCIA REAL

2ª Parte.

Recepciones ordinarias

 

Fotografía de la Sala 1844, presidida por el retrato en pie del Zar Nicolás I de Rusia, a inicios del siglo XX. Más abajo, una fotografía de la Sala de Música o Music Room, donde se suelen bautizar a los miembros de la Casa Real Británica, y otra del Comedor de Gala o State Dinning Room, en cuyas paredes cuelgan los retratos de los reyes de Gran-Bretaña.

Las recepciones ordinarias, como la recepción de cartas de acreditación de los nuevos embajadores, suelen desarrollarse en la Sala 1844, que cité anteriormente y cuya decoración se debe a una visita oficial del Zar Nicolás I en aquel año. En esa misma estancia, la Reina suele ofrecer los desayunos y almuerzos ordinarios con sus invitados del momento, cuando no celebra las reuniones de su Consejo Privado. Cuando se trata de almuerzos oficiales, éstos se celebran en la Sala de Música (Music Room) mientras que las cenas oficiales se sirven en el Comedor de Gala (the State Dinning Room). En todas las grandes ocasiones formales, los alabarderos de la Torre de Londres (The Beefeaters) hacen acto de presencia enfundados en sus anacrónicos uniformes, al igual que otros oficiales de la Corona como el Lord Chambelán.

Desde el bombardeo de la capilla palatina, durante la IIª Guerra Mundial, los bautizos reales suelen celebrarse en la Sala de Música. Los tres primeros hijos de la Reina Elizabeth II fueron allí bautizados sobre una pila de oro. El Príncipe Guillermo (William), primogénito del Príncipe de Gales y segundo en el orden sucesorio al trono británico, fue igualmente bautizado en esa estancia. Sin embargo, su hermano menor el Príncipe Enrique (Henry o Harry), fue bautizado en la Capilla de San-Jorge, en Windsor.

Las celebraciones más relevantes del año son, sin duda, las "Garden Parties" (fiestas en los jardines de palacio), en las que llegan a acudir 8,000 invitados de los que pocos escogidos a dedo por la Reina, pueden tomar el té y degustar emparedados bajo la tienda de la soberana. La llegada de la Reina a la fiesta es anunciada por la orquesta militar, al interpretar el himno nacional británico, y aprovecha para saludar a sus invitados escogidos. No es de extrañar que en esas "Garden Parties", muchos de los invitados no tengan la oportunidad de encontrarse con Elizabeth II y se limiten a conocer a otros invitados mientras pasean por los jardines.

Historia contemporánea

Cuando en enero de 1901 accede al trono Eduardo VII, hijo y sucesor de la reina Victoria I, Buckingham Palace recibe una refrescante bocanada de aire. El nuevo rey y su consorte danesa la reina Alexandra, siempre habían estado al frente de la alta sociedad londinense, y sus amistades conocidas como "la pandilla de Marlborough House" eran consideradas como las personas más importantes de la época. Puntualicemos que la mansión londinense de Marlborough House (antigua residencia de los duques de Marlborough), en las inmediaciones de Buckingham Palace, había sido la residencia asignada a los entonces Príncipes de Gales durante el reinado de Victoria I.

Con sus nuevos ocupantes, Eduardo VII y Alexandra, muchas de las grandes estancias de Buckingham Palace sufrieron una remodelación en su decoración, siguiendo los gustos de la Belle Époque para volver a ser el centro de importancia del Imperio Británico. Las remodelaciones en materia de interiorismo del rey Eduardo VII, supusieron serias críticas por parte de un sector que denunciaba que éstas no respetaban los diseños de Nash. Se acordó entonces que dichas remodelaciones se dejarían por espacio de cien años y luego se volverían a remodelar según los diseños originales del arquitecto.

Las últimas obras de envergadura en Buckingham Palace se realizaron a inicios del reinado de Jorge V cuando, en 1913, Sir Aston Webb rediseñó la fachada Este del palacio a imagen y semejanza de Lyme Park, en Cheshire, obra de Giacomo Leoni. La nueva fachada neoclásica serviría de marco para el monumento del Victoria Memorial, erigido en honor a la soberana más longeva de Gran-Bretaña, precediendo al acceso principal de la residencia real. Jorge V, sucesor de su padre Eduardo VII en 1910, tenía una personalidad mucho más seria que su progenitor y la nueva fachada daba el tono sobre la representación y los deberes reales más que sobre las recepciones mundanas del reinado anterior. La consorte de Jorge V, la reina Mary de Teck era una conocedora de las artes, y se interesó muchísimo a la Colección Real en materia de mobiliario y obras de arte a las que contribuyó en gran medida con sus nuevas adquisiciones. A la reina Mary se debe la instalación de las chimeneas de mármol de estilo Imperio de Benjamin Vulliamy, de 1810. El Salón Azul, antaño Salón de Recepción del Sur, fue enteramente rediseñado por ella; con una longitud de 21 metros y sus magníficos techos de Nash, es considerada la estancia más hermosa del palacio por la autora e historiadora Olwen Hedley.

El Salón Azul o Blue Room, en Buckingham Palace, conserva sus preciosos techos artesonados diseñados por John Nash aunque su decoración fue rediseñada por la reina Mary de Teck en la década de 1920.

La última gran ampliación del palacio data de 1850. En 1999, se censaron en palacio 19 salones oficiales, 52 habitaciones principales, 188 dormitorios reservados al personal doméstico, 92 despachos y 78 cuartos de baño. Aunque esas cifras nos parezcan exorbitantes, son relativamente modestas comparadas con los palacios de los zares en San Petersburgo o Pushkin (Palacio de Invierno y de Catalina), con el palacio apostólico del Vaticano, con el Palacio Real de Madrid o el desaparecido palacio londinense de Whitehall, y ridículas si las comparamos a la Ciudad Prohibida de Beijing (Pekin) o al Palacio de Potala (Tibet).

La relativa exigüidad de Buckingham Palace puede apreciarse mejor desde su interior y desde una ventana que da al patio interior. En 1938, el pabellón anexo Noroeste de John Nash, sería reconvertido en piscina cubierta para la Familia Real Británica.

Retrato en grupo del Rey Jorge V de Gran-Bretaña junto con su esposa la Reina Mary de Teck, la Princesa Mary y Eduardo, Príncipe de Gales, en la White Drawing Room de Buckingham Palace; obra de Sir John Lavery, 1913.

Durante la Iª Guerra Mundial, Buckingham Palace capeó el temporal sin sufrir daños, lo que no impidió que por precaución se evacuasen hacia Windsor todas las obras de arte y el mobiliario más precioso de palacio, mientras que Jorge V y la Familia Real permanecía en "casa". Durante esa época de privaciones, el Gobierno persuadió al rey para que se cerrasen las bodegas de palacio y se abstuviesen todos los miembros de la Casa Real de consumir alcohol durante la guerra, para dar ejemplo a la clase trabajadora. Sin embargo, la populación londinense nunca se abstuvo de beber y el rey estuvo de mal humor durante todo el conflicto al verse condenado a una abstinencia forzada. Años más tarde, Eduardo VIII, luego Duque de Windsor, confió a un biógrafo que su padre el rey tomaba discretamente una copichuela de Oporto todas las noches antes de cenar, mientras que la reina Mary añadía, a escondidas, un poco de champaña a su copa de ensalada de frutas. Los hijos del rey se hacían fotografiar, en esa época, sirviendo el té a los oficiales heridos en las Reales Cuadras.

Retrato del Rey Jorge VI de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperador de la India, como Gran Maestre de la Orden de la Jarretera; obra de Sir Gerald Kelly, 1941 (National Portrait Gallery).

Fue otro cantar durante la IIª Guerra Mundial, mientras reinaba Jorge VI. Objetivo predilecto de los nazis, Buckingham Palace fue bombardeado en siete ocasiones por la Luftwaffe; y es que Hitler pensaba que destruyendo el palacio real de Londres, contribuía a la campaña de desmoralización de la nación británica. Una de esas bombas cayó en medio del patio interior de Buckingham Palace mientras la Familia Real se encontraba entre sus muros. Aunque muchas ventanas fueron reventadas por la onda expansiva de la explosión, los daños fueron mínimos. En cualquier caso, esos incidentes casi nunca eran filtrados en tiempos de guerra para no hacer el juego de los nazis. El bombardeo más grave y mediatizado fue la destrucción de la Capilla Real de palacio en 1940; la noticia fue ampliamente publicitada en todos los cines británicos para mostrar el sufrimiento común de ricos y pobres en la capital castigada por la aviación alemana. En el reportaje cinematográfico, Jorge VI y su esposa Elizabeth eran mostrados inspeccionando su residencia bombardeada, perfectamente vestidos; en ese momento, la reina declaraba: "Estoy contenta de que hayamos sido bombardeados. Ahora puedo mirar al East End a los ojos!"

Los reyes Jorge VI & Elizabeth conversan con los londinenses afectados por el bombardeo alemán de la capital en 1940, después de rehusar ser trasladados lejos de Londres para su seguridad.

El 15 de septiembre de 1940, un piloto de la RAF, el sargento Ray Holmes (en la fotografía), interceptó un avión alemán que intentó bombardear Buckingham Palace. Sin munición, Holmes decidió derribar al enemigo chocando su avión contra éste; los dos aviones se estrellaron y ambos pilotos sobrevivieron. Ese hecho tan poco usual fue debidamente filmado en ese momento. El héroe británico acabó convirtiéndose en el mensajero personal de Jorge VI hasta 1952. Ray Holmes fallecería a sus 90 años, en 2005, aún recordado y reverenciado por su hazaña kamikaze.

El 8 de Mayo de 1945, el "Día de la Victoria", el Rey Jorge VI y la Familia Real junto con el Primer Ministro, Sir Winston Spencer-Churchill, saludan a los londinenses -que han acudido a aclamarles- desde el balcón principal de Buckingham Palace.

Cuando se dio por terminada la guerra y se celebró la victoria de los aliados el 8 de mayo de 1945, Buckingham Palace fue escenario de las celebraciones británicas por la paz. Jorge VI, rodeado de su esposa la reina Elizabeth y de sus dos hijas, las princesas Elizabeth y Margaret, aparecieron al balcón principal de palacio bajo las ensordecedoras aclamaciones de los londinenses que habían acudido en masa al Mall. La popularidad de la Casa Real estaba entonces en su mejor momento.

El 8 de Mayo de 1945, los londinenses acuden en masa ante las puertas de Buckingham Palace para celebrar con la Familia Real el Día de la Victoria sobre los alemanes. Fotografía de archivo de la revista norteamericana LIFE.

Incidentes y seguridad en Buckingham Palace

Buckingham Palace, de un tiempo a esta parte, ha adquirido mala fama como residencia real, al ser vulnerada en repetidas ocasiones su seguridad por dementes, intrusos y paparazzis camuflados. Quizá se recuerde el famoso incidente protagonizado por un suicida, Michael Fagan en 1982, cuando éste consiguió colarse hasta el dormitorio privado de la Reina Elizabeth II mientras dormía. En 2003, fue un reportero gráfico del Daily Mirror quien pasó dos meses en Buckingham Palace, como sirviente. Su currículum vitae (con sus falsas recomendaciones) no había sido verificado por la secretaría de palacio, y dio lugar a que este reportero disfrazado de sirviente deambulase por Buckingham Palace e hiciera fotografías. El incidente coincidió con una visita oficial del entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush, alojado en la Suite Belga. El Daily Mirror publicaría posteriormente las fotos tomadas clandestinamente de la habitación de Bush, de la mesa con el desayuno matutino de la Reina y del dormitorio del Duque de York. El escándalo fue monumental y Buckingham Palace se querelló contra el periódico sensacionalista por violación de la vida privada de sus ocupantes e invitados. El Daily Mirror perdió el juicio y se vio obligado a ceder todos los negativos de las fotografías y a pagar una fuerte indemnización a la Reina por daños y perjuicios en noviembre de 2003.

Fotografía de la Reina Elizabeth II y del Príncipe Philip, Duque de Edimburgo, en 1992.

La mayoría de las brechas ocasionadas en la seguridad de palacio, suelen proceder del exterior. Recordemos el año 1974, cuando Ian Ball intentó raptar a la Princesa Ana a punta de pistola, cuando ésta regresaba a palacio e hiriendo a numerosas personas a su paso por el Mall. En 1981, tres turistas alemanes acamparon en los jardines de Buckingham tras saltar por encima de los muros cubiertos de hilo de espino, pretendiendo creer que estaban en Hyde Park. En 1993, manifestantes anti-nucleares escalaron los muros y organizaron una sentada sobre el césped de los jardines reales. En 1994, un hombre totalmente desnudo aterrizó con su parapente sobre los tejados de Buckingham Palace. En 1995, un estudiante llamado John Gillard arremetió con su coche contra las puertas de la verja principal de palacio, tumbando un batiente de una tonelada y media de peso. En 1997, un paciente de un hospital psiquiátrico fue encontrado deambulando por los jardines de palacio. Más recientemente, en 2004, un manifestante para los derechos de los padres solteros, apareció disfrazado de Batman escalando la cornisa del balcón principal de Buckingham. Otro manifestante, disfrazado éste de Robin, fue arrestado antes de que pudiera encaramarse a la fachada principal; volvería a intentarlo disfrazado de Santa Claus, encadenándose a una farola cercana a la entrada principal.

Vista de Buckingham Palace, con su fachada principal debida a Edward Blore, según una ilustración de 1850.

En el curso de la historia del real edificio, han habido muchos otros incidentes de este tipo. El más increíble es ciertamente el que aconteció en 1837, cuando un chaval de 12 años apodado "Cotton Boy", consiguió colarse en palacio para vivir en sus habitaciones sin que nadie se percatase de su presencia durante todo un año. Se escondía en las chimeneas durante el día y, por las noches, dormía en las camas dejando las sábanas negras de ollín. El joven "fantasma" de palacio fue finalmente atrapado en diciembre de 1838, provocando un sonado escándalo en el Parlamento, dando lugar a no pocas acaloradas discusiones sobre la eficacia de la seguridad de Buckingham Palace.

Fotografía oficial de la Reina Victoria I de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperatriz de la India (1819-1901).

Sobre las ocho tentativas de asesinato de las que fue objeto la reina Victoria I, al menos tres de ellas ocurrieron a las puertas de palacio. A principios del siglo XX, la explanada frente al palacio fue el lugar predilecto de las sufragistas que se encadenaban a las doradas rejas de Buckingham Palace. A lo largo de los años, numerosos intrusos fueron arrestados dentro del recinto regio, uno de ellos clamando que quería pedir en matrimonio a la Princesa Ana, y que fue internado en un psiquiátrico tras ser declarado "loco".

El palacio en el siglo XXI

A día de hoy, Buckingham Palace no es solamente la residencia oficial (de lunes a viernes) de la Reina Elizabeth II y del Príncipe Philip, duque de Edimburgo, sino que también lo es del Príncipe Andrew, duque de York (separado de Sarah Ferguson) y del Príncipe Edward y esposa, conde y condesa de Wessex. Y, aunque el Príncipe de Gales conserve en palacio sus oficinas y sus antiguos aposentos, el heredero de la Corona y su segunda esposa, la Duquesa de Cornualles, residen oficialmente en Clarence House desde el deceso de la Reina Madre Elizabeth, su anterior ocupante. En las dependencias de palacio se encuentran igualmente los diversos despachos y oficinas de la Casa Real Británica. Buckingham Palace emplea, además, a 450 personas para suplir todas las necesidades de la institución monárquica.

Clarence House, actual residencia oficial del Príncipe de Gales y de su segunda esposa la Duquesa de Cornualles, fue construída por el arquitecto John Nash en la década de 1820 para los Duques de Clarence, el Príncipe Guillermo -futuro rey Guillermo IV- y la Princesa Adelaida de Sajonia-Meiningen, en las inmediaciones de St. James Park y Buckingham Palace.

Los fines de semana, la Familia Real suele reunirse en la finca de Sandringham, residencia privada de los monarcas británicos desde que Eduardo VII se convirtiera en su propietario.

Cada año por Buckingham Palace, desfilan nada menos que 50,000 invitados a las famosas "garden parties" de la Reina, a las recepciones oficiales y a los banquetes de Estado. El balcón central de la fachada principal o Ala Este del palacio, suele utilizarse puntualmente para los desfiles militares anuales, presididos por Elizabeth II, mientras que el patio de armas es escenario del relevo de la guardia de palacio, y que supone una de las más populares atracciones turísticas de Londres, teniendo lugar 2 días a la semana en invierno y todos los días en verano.

Pese a la creencia popular, Buckingham Palace (como el Castillo de Windsor) no es una propiedad privada más de la soberana, sino que pertenece a la nación británica y cuya construcción y posterior ampliación fue financiada en su día por el Parlamento. De hecho, el palacio suele recibir una subvención anual de 15 millones de Libras Esterlinas para su óptimo mantenimiento, con un extra de 4 millones para su adecuada conservación, concedidos por el Parlamento. Hubo que esperar, sin embargo, a que Windsor ardiera accidentalmente en 1992, para que en 1993 la Reina aprobase la idea de abrir la zona occidental de Buckingham Palace al público desde agosto hasta septiembre; el producto de las entradas sirvieron entonces para financiar la reconstrucción y reacondicionamiento de las salas de Estado de Windsor que se habían consumido en llamas. Desde mayo de 2009, se ha barajado la posibilidad de ampliar a 60 días la apertura de la residencia real al turismo, y asi recaudar más fondos que sirvan a su oneroso mantenimiento.

Fotografía de la Sala Pennethorne, de la Queen's Gallery, donde se exponen de forma rotativa las obras de arte que constituyen la "Royal Collection", desde cuadros hasta muebles y sillas de mano de la época georgiana. El museo o Galería de la Reina se inauguró en 1962, por iniciativa de Elizabeth II, en el antiguo emplazamiento de la Capilla Real de Buckingham Palace, que fue destruída por las bombas alemanas en 1940.

Buckingham Palace y Windsor Castle, con sus preciosas colecciones de arte pictórico-escultórico, su precioso mobiliario y ornamentos forman parte del patrimonio nacional inglés bajo la denominación de Royal Collection (Colección Real), que tiene su origen en la colección primitiva iniciada por el rey Enrique VIII, de la dinastía Tudor, gran "amateur" de armas y armaduras, de cuadros y de miniaturas preciosas del siglo XVI. A lo largo de los siglos siguientes, casi todos los monarcas contribuyeron activamente a que alcanzase un prestigio y renombre a nivel mundial, al adquirir o encargar muchas de sus obras maestras. Dicha Colección Real suele exhibirse en la Queen's Gallery (Galería de la Reina), instalada en la parte Sur del recinto de palacio y abierta durante todo el año al público, renovándose de manera constante por temporadas.

A diferencia de Windsor y de Buckingham, Sandringham y Balmoral si son propiedad privada de la Reina. Sandringham suele servir de residencia para los fines de semana ordinarios, mientras que el castillo de Balmoral, en Escocia (construído para la reina Victoria I y el príncipe Alberto), sirve de residencia estival para las vacaciones de la Familia Real durante agosto y parte de septiembre.

Retrato del Príncipe Philip Mountbatten, Duque de Edimburgo y consorte de la Reina Elizabeth II, según el pintor Bryan Organ, fecit 1983. El marido de la soberana británica es, sobretodo, famoso por sus reflexiones poco diplomáticas, sus salidas de tono, sus mofas y sus anécdotas trufadas de "reales metidas de gamba", hasta el punto que éstas suelen ser recopiladas en blogs para deleite de los internautas británicos.

Es el príncipe Philip quien dijo en su día a un periodista, a propósito de Buckingham Palace, estas palabras nada reconfortantes: "Sólo conozco en el mundo un lugar tan siniestro como Buckingham Palace: es la tumba de Lénin en Moscú. Es enorme, es triste, es incómodo, huele a moho, en invierno hace un frío espantoso, en verano es húmedo: se siente uno encerrado allí como en un mausoleo."

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