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Categoría: Palacios y Castillos

EL CASTILLO DE RICHELIEU en 3D

Posteado por: retratosdelahistoria el 17 nov En: videos Palacios y Castillos - sin comentarios

EL CASTILLO DE RICHELIEU

Se trata de una reconstrucción virtual en 3D del célebre Castillo de Richelieu, construído en la primera mitad del siglo XVII para Armand-Jean Du Plessis De Richelieu, Obispo de Luçon, Cardenal y 1er Duque de Richelieu y de Fronsac, primer ministro todopoderoso del rey Luis XIII de Francia. Es a partir de 1621 cuando el Cardenal de Richelieu consigue comprar el viejo castillo (y el señorío) de su familia, en el que ha nacido, mediante subasta por la suma de 79.000 libras. Su hermano mayor Henri, legítimo propietario de la finca solariega de los Du Plessis y Señor de Richelieu, cubierto de deudas, había sido asesinado por el Marqués de Thémines en el curso de un duelo en 1619, después de enterrar a su mujer e hijo fallecidos en el curso del parto. Adquirida la propiedad, el Cardenal encargó al arquitecto Jacques Lemercier la nueva construcción del castillo con la condición de que respetase el ala dónde había visto la luz al nacer. Aprobado el proyecto, las obras se iniciaron en 1625 y siguieron bajo la supervisión de Jean Rogier, Señor de La Marbeliere, encargado del seguimiento y pago de los 2.000 obreros empleados para la construcción de un palacio grandioso y, por tanto, digno de acoger entre sus muros al mismísimo rey. Paralelamente, el Cardenal irá adquiriendo señoríos colindantes para extender sus posesiones, con el fin de que el ducado proporcione una renta adecuada al rango de duque y par del reino. Y, ante la falta de actividad agrícola y comercial en dichas tierras, el Cardenal obtendrá de Luis XIII, el permiso real para levantar una pequeña ciudad en las proximidades del castillo en 1631. En agosto del mismo año, Luis XIII firma la erección del señorío de Richelieu en ducado con paridad francesa. En 1632, el Cardenal en persona visita las obras, pero será la única vez que pisará la finca ancestral; su labor al frente del Gobierno le impedirán volver a Richelieu, posponiendo una y otra vez su deseo de ver por si mismo la evolución de las construcciones. En 1640, su viaje previsto a Richelieu es anulado. En 1642, cuando el Cardenal regresa de Perpiñán, se prevee una pernoctación en vano; enfermo, los médicos del primer ministro deciden que es más aconsejable renunciar. Poco después, el Cardenal-Duque de Richelieu muere. Unos meses después, es Luis XIII quien fallece.

Aunque ninguno de los dos llegó a alojarse en el espléndido Castillo de Richelieu, el edificio acogió a personajes de gran importancia: el Duque Gastón de Orléans, la Duquesa de Montpensier su hija, el Rey Luis XIV, la Duquesa d'Aiguillon (sobrina del Cardenal y amiga de San Vicente de Paul), Jean de La Fontaine y muchas otras figuras...

De gran amplitud, extensión y  suntuosa decoración, fruto de una fortuna colosal adquirida durante su gobierno (20 millones de libras), el castillo de Richelieu sufrió del vandalismo revolucionario en 1791: saqueado, sus obras de arte y su suntuoso mobiliario fueron robados, confiscados arbitrariamente y, algunos, dispersados en subastas públicas por una república necesitada de fondos para sostener sus guerras contra las naciones enemigas. Las sepulturas del Cardenal y de sus sucesores, como el Mariscal de Richelieu, ubicadas en la iglesia universitaria de La Sorbona, serían violadas por la chusma pese a la intervención personal de Alexandre Lenoir, y sus restos profanados. Los duques de Richelieu habiendo optado por exiliarse en Alemania y luego en Rusia para huir de la Revolución que había puesto precio a sus cabezas, el Gobierno secuestró la extensa finca y el castillo y dependencias como "bienes de emigrados". En 1805, un empresario mal inspirado que respondía al nombre de Alexandre Bontron, compró la propiedad ducal para demolerla y vender sus materiales con el fin de recuperar su inversión. De semejante masacre, tan solo sobrevivieron el pabellón de la cúpula, la Orangerie, sus bodegas y los pabellones de la monumental entrada del castillo. Cuando se trató de devolver la propiedad a su legítimo propietario, el duque Armand-Emmanuel de Richelieu, futuro primer ministro del rey Luis XVIII y amigo del zar Alejandro I de Rusia, después de 1815, se encontró con un castillo arrasado casi hasta sus cimientos. Dado que era demasiado oneroso reconstruir el castillo familiar con su antigua apariencia y reunir su antigua colección de arte (confiscada por el Estado y que se encontraba en el Museo del Louvre), el Duque de Richelieu renunció a cualquier proyecto por inviable. Sus herederos serían finalmente indemnizados por el Estado gracias a la ley promulgada por Carlos X, que contemplaba reembolsar con dinero contante y sonante a todas las familias nobles que habían sido expoliadas de sus bienes inmuebles durante la Revolución Francesa.

En 1852, en los inicios del IIº Imperio, otro empresario llamado Laurence adquirió la finca Richelieu para construir una gran mansión bautizada como "Petit Château" (pequeño castillo) frente al Pabellón de la Cúpula. En 1877, la propiedad es comprada por Michel Heine, banquero de origen alemán y nacionalidad estadounidense afincado en París, quien se afana por reconstituirla para regalarla a su recién casada hija Mary Alice Heine y a su yerno, el Marqués Marie Odet Jean Armand de Jumilhac y 7º Duque de Richelieu.

En 1930, el 8º y último Duque de Richelieu y Marqués de Jumilhac, Armand, al carecer de herederos directos, donó la finca solariega de sus antepasados a la Universidad de La Sorbona de París, en recuerdo al Cardenal de Richelieu, que había sido su director y renovador.

Hoy, gracias a las posibilidades que ofrecen los programas de animación virtual en 3D, se ha podido reconstituir a grandes trazos lo que fue en su época una de las más magníficas residencias aristocráticas de la Francia del Antiguo Régimen. Y hasta aqui os cuento, para que podáis ver por vosotros mismos el resultado mediante este vídeo.

EL CASTILLO DE RICHELIEU (VIDEOS / V.O.):

 

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DAS BERLINER SCHLOSS: el Palacio Real de Berlín en 1953

Posteado por: retratosdelahistoria el 25 sep En: videos Palacios y Castillos Alemania Prusia - 2 comentarios

EL PALACIO REAL DE BERLÍN / DOCUMENTAL DE 1953

Se trata de dos vídeos que rescatan en dos partes un viejo documental cinematográfico alemán realizado por Leo De Laforgue en 1953, en plena postguerra. Los únicos inconvenientes son el idioma (en alemán) y el blanco y negro de la película; sin embargo, es un documental muy interesante sobre una residencia real cuyo último ocupante fue el Kaiser Guillermo II de Prusia y Alemania, quien lo abandonó en Noviembre de 1918 tras firmarse el armisticio del 11 del mismo mes y su propia abdicación, que daría paso a la República de Weimar y a una nación vencida: agobiada por la deuda nacional de la Iª Guerra Mundial exigida por los Aliados, desilusionada por sus políticos, deprimida por la devaluación del Marco, por el desempleo y la carestía de alimentos... pronto se dejaría engatusar por el nacionalsocialismo de un austríaco llamado Adolf Hitler.

Durante la IIª Guerra Mundial, los Aliados lanzaron sus bombarderos sobre puntos claves de la Alemania Nazi y Berlín, la capital del IIIer Reich, no fue una excepción. Las bombas aliadas arrasaron la ciudad y el Palacio Real de los Hohenzollern fue una víctima más de los raids aéreos, reduciendo a cenizas un edificio histórico grandioso y de gran valor arquitectónico. El documental de Laforgue consigue, desde luego, darnos una visión del antes y después de aquel palacio emblemático que, a día de hoy, es objeto de un proyecto de reconstrucción envuelto en la polémica.

PRIMERA PARTE:

SEGUNDA PARTE:

 

VIDEO SOBRE LA HISTORIA DEL PALACIO REAL DE BERLÍN (V.O.) :

 Aunque el vídeo carece de comentarios, recrea un antes y después de la destrucción del Palacio Real de Berlín, dividiéndolo en tres segmentos y amenizándolo con tres conocidos temas de la música barroca de grandes autores: Marc-Antoine Charpentier, Henry Purcell y Georg-Friedrich Haendel.  Que lo disfruten...

 

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HERRENHAUSEN en 3 D

Posteado por: retratosdelahistoria el 25 sep En: videos Palacios y Castillos Alemania - sin comentarios

He encontrado un vídeo de animación 3D que recrea los afamados jardines de Herrenhausen, en donde se encontraba la residencia estival de los Electores de Hannover y posteriormente, de los soberanos hannoverianos. Vale la pena visionarlo!

Un poco de historia

El Palacio de la Orangerie en Herrenhausen.

Herrenhausen significa "Casas de los Caballeros" y se sitúa en lo que antaño eran los alrededores de la capital, Hannover. Construído en la segunda mitad del siglo XVII por orden del príncipe Johann Friedrich I de Brünswick-Lüneburg, Duque de Kalenberg (ob.1679), la residencia fue heredada por su hermano menor el futuro Elector Ernesto-Augusto I de Hannover. Por encargo de la Princesa Electriz Sofía del Palatinado, esposa de este último, el arquitecto paisajista francés Martin Charbonnier creó los vastos jardines a la Francesa inspirados en los del Palacio de Versailles, sobre una extensión de 50 hectáreas de terreno. Al palacio principal, se añadieron otros palacetes y pabellones anexos como la "Orangerie", la "Librería" del Berggarten y otro castillo bautizado como "Welfenschloss" en el Welfengarten, que actualmente está ocupado por la universidad de Hannover. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, las obras de Herrenhausen prosiguieron hasta finalizarse poco antes de que Prusia se anexionara Hannover y privara a sus monarcas de su reino independiente desde 1815.

Salón de los Caballeros en el desaparecido Palacio de Herrenhausen, destruído por las bombas inglesas durante la IIª Guerra Mundial.

Pese a las recomendaciones de la Casa Real Británica, los bombarderos ingleses en sus incursiones sobre Hannover, no pudieron evitar soltar sus bombas sobre el palacio principal durante la IIª Guerra Mundial (¿una revancha por los repetitivos bombardeos alemanes sobre Buckingham Palace?).  El palacio sufrió tanto que, al final de la contienda, tan solo subsistía un edificio arruinado y calcinado, por lo que se decidió finalmente que  era irrecuperable y debía ser demolido hasta los cimientos. Como único recuerdo del palacio, tan solo se conservan fotografías anteriores a 1939-1945 y grabados de los siglos XVII, XVIII y XIX.

El Salón del Trono, fotografía tomada en el Palacio de Herrenhausen antes de su destrucción.

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EL ALCAZAR DE MADRID, el palacio de los Austrias

Posteado por: retratosdelahistoria el 13 sep En: Reyes de España videos Palacios y Castillos - sin comentarios

Os adjunto un vídeo sobre el Alcázar de Madrid, residencia de los reyes de la Casa de Austria en Madrid.

 

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VERSAILLES: recuperando su aspecto primitivo

Posteado por: retratosdelahistoria el 24 jul En: Actualidad Arte Palacios y Castillos - 1 comentario

EL PALACIO DE VERSAILLES

La Puerta & Reja Real reconstruída

La fisionomía del Palacio de Versailles ha recuperado por fin el fabuloso enrejado de la Puerta Real, que dividía antes de la Revolución Francesa el patio de armas o patio de honor del patio de mármol también llamado patio real. La inauguración tuvo lugar el 30 de junio de 2008 y responde a un proyecto que persigue devolver paulatinamente al palacio su aspecto original antes de 1790.

La reconstrucción y restitución de la Puerta Real a su antiguo emplazamiento (donde desde el reinado de Luis-Felipe I tronaba la estátua ecuestre de Luis XIV, ahora en restauración) ha costado dos años de trabajos para recrear con fidelidad absoluta ese gigantesco enrejado de hierro dorado, que había sido creado en 1680 bajo la dirección del arquitecto Hardouin-Mansart, antes de ser destruida durante la Revolución.

Desaparecida durante la Revolución, Luis-Felipe I (que convirtió Versailles en un museo dedicado a las glorias de Francia) tomó la iniciativa de erigir en su lugar la estátua ecuestre en bronce del rey Luis XIV, en 1836. La entonces Puerta Real formaba parte de un doble sistema de cierre por razones de etiqueta y de seguridad, separando el patio de honor o de armas del patio real o patio de mármol, al cual tan solo podían acceder los carruajes del rey, de la Familia Real, de los Príncipes de la Sangre y de los duques y pares de Francia.

Obra maestra de la arquitectura barroca, la fabulosa reja mide nada menos que 80 metros de longitud. Hicieron falta dos años de trabajo para que los más cualificados herreros y forjadores pudieran dar forma a quince toneladas de hierro puro y dorarla con 100.000 hojas de oro. En su reconstrucción también han intervenido escultores y doradores. Si el resultado es magnífico y fiel al diseño original de Hardouin-Mansart, el coste ha ido a la par: 5 millones de euros que han salido de fondos privados bajo el mecenazgo del Grupo Monnoyeur.

Para el presidente de los Museos Nacionales de Versailles y de Trianon, el señor Jean-Jacques Aillagon, la restitución de la reja devuelve al palacio un elemento esencial de su identidad histórica.

La devolución de la reja o puerta real a su antiguo emplazamiento divisorio, 327 años después de su creación, permitirá también regular el flujo de los visitantes y turistas, simplificando las vías de acceso al palacio, y acabando con las interminables colas de espera.

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MARLBOROUGH HOUSE

Posteado por: retratosdelahistoria el 20 jun En: Temas Reyes de Gran-Bretaña Apuntes Palacios y Castillos - 5 comentarios

MARLBOROUGH HOUSE

Residencia de Herederos y de Reinas Viudas

Litografía del siglo XVIII representando la mansión de Marlborough House, residencia de los Duques de Marlborough en Londres y vecina al Saint-James Palace entre 1711 y 1817, debida al arquitecto Sir Christopher Wren.

Fue el célebre arquitecto Sir Christopher Wren quien recibió el encargo de construir la mansión londinense del primer Duque de Marlborough, pero en realidad es a la esposa del duque, Sarah Jennings, a quien debe el edificio su realización y existencia. La idea de tener una casa en la capital del Támesis corresponde a la duquesa de Marlborough que, con ese pensamiento, perseguía el objetivo de tener una residencia vecina al palacio real de Saint-James, residencia de la reina Ana I. Fue también ella quien eligió a Wren en detrimento de Sir John Vanbrugh, arquitecto de Blenheim Palace, la magnífica residencia del Duque de Marlborough en Oxfordshire.

Sarah Jennings Churchill, 1ª Duquesa de Marlborough (1660-1744), en una miniatura ovalada fechada en 1720.

Cuando la duquesa Sarah despidió a Wren, fue ella misma quien supervisó los acabados de la mansión que, una vez viuda, se convertiría en su principal residencia y donde fallecería en 1744.

La Duquesa de Marlborough puso ella misma la primera piedra en 1709 y las obras fueron terminadas en 1711. El actual diseño fue probablemente realizado por Christopher Wren "el Joven", bajo la supervisión de su padre Sir Christopher Wren. De líneas simples y austeras, sin renunciar a ese aire de dignidad que corresponde a un edificio señorial, contrasta con los interiores decorados con espléndidas pinturas que relatan las batallas victoriosas del Duque de Marlborough, y que cubren las paredes del salón central y de las escaleras principales.

Fotografía actual de Marlborough House, cuyo aspecto ha sufrido una sensible remodelación desde su construcción finalizada en 1711, fruto de las modificaciones emprendidas por Sir James Pennethorne en 1863. Ha perdido las estátuas que anidaban en las ventanas falsas o nichos y ha ganado dos plantas más.

Construída con ladrillos rojos holandeses, éstos fueron especialmente traídos de los Países Bajos por los soldados del ejército del duque.

Después de su primera ocupante y constructora, la duquesa Sarah, sus descendientes los Duques de Marlborough (Spencer-Churchill) vivieron regularmente en Marlborough House hasta 1817.

Retrato oval en miniatura de la Princesa Carlota de Gales (1796-1817), hija del Príncipe-Regente Jorge de Gales y de Carolina de Brünswick-Wolfenbüttel y presunta heredera del trono británico en segundo lugar. / Abajo, retrato oval que hace pareja al anterior del Príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha (1790-1865), consorte de la Princesa Carlota de Gales y futuro rey de los Belgas en 1831.

Tras la boda en 1816 de la Princesa Carlota de Gales, única hija del entonces Príncipe-Regente y futuro rey Jorge IV, con el príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha, Marlborough House fue adquirida por la Corona para ser ofrecida como residencia a los novios. Al fallecer prematuramente la presunta heredera de Jorge IV, su víudo el príncipe Leopoldo siguió usando la mansión londinense como residencia habitual hasta que fue elegido y proclamado Rey de los Belgas en 1831.

Retrato del Rey Guillermo IV de Gran-Bretaña e Irlanda (1765-1837), Rey de Hannover, en un cuadro pintado en 1818, siendo aún "Duque de Clarence" y segundo en el orden de sucesión al trono de Jorge III su padre.

Ese mismo año de 1831, reinando Guillermo IV, el Parlamento decidió que Marlborough House se convirtiese en residencia personal ad vitam de la reina consorte Adelaida de Sajonia-Meiningen. Al enviudar del rey en 1837, la reina-viuda Adelaida se trasladó definitivamente de Clarence House a Marlborough House. En esa residencia pasó el resto de su vida y fue allí donde la viuda de Guillermo IV ofreció el banquete de bodas tras la unión religiosa de la joven reina Victoria I con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Retrato de Adelaida de Sajonia-Meiningen, Reina consorte de Gran-Bretaña e Irlanda y Reina de Hannover (1792-1849), esposa del rey Guillermo IV. / Abajo, retrato del Príncipe Eduardo de Gales (1841-1910) -futuro rey Eduardo VII-, heredero de la reina Victoria I, en 1864.

Poco después de la muerte de la reina-viuda Adelaida, Marlborough House fue cedida al heredero de la reina Victoria, el Príncipe Eduardo de Gales (futuro Eduardo VII), con visos a que se convirtiese en su residencia oficial cuando cumpliese sus 18 años. Mientras, la mansión londinense tuvo varios usos públicos; las colecciones de pinturas de Vernon y Turner fueron exhibidas en los salones de su planta baja. Más tarde, la Escuela Estatal de Diseño y el Departamento de Artes Prácticas fueron alojados entre sus muros.

Ante la perspectiva de que Marlborough House se convirtiese próximamente en la residencia oficial del Príncipe de Gales, se hicieron necesarias las reformas y ampliaciones de interiores y exteriores del edificio. Sir James Pennethorne, autor de la gran sala de baile de Buckingham Palace, alteró con sus ampliaciones y modificaciones toda la casa, proveyendola de acomodaciones extras en la parte Norte y añadiendole una planta suplementaria y unas golfas en 1863.

De este modo, Marlborough House pasó a ser la residencia oficial de los Príncipes de Gales, Eduardo y Alexandra, hasta el fallecimiento de la reina Victoria I en 1901, y en el punto de encuentro de la alta sociedad londinense. A partir de 1901, Eduardo VII y Alexandra se trasladan a Buckingham Palace y ceden, en abril de 1903, Marlborough House a su heredero el Príncipe Jorge de Gales -futuro rey Jorge V-.

Alexandra de Dinamarca (1844-1925), Princesa de Gales y posteriormente Reina consorte de Gran-Bretaña e Irlanda como esposa del rey Eduardo VII.

Tras el fallecimiento de Eduardo VII en 1910, su viuda la reina Alexandra vuelve a ocupar la residencia que antaño había sido suya cuando era Princesa de Gales. Lo mismo ocurriría en 1936, al fallecer Jorge V: su viuda la reina Mary de Teck ocupa Marlborough House hasta su muerte acaecida en 1953.

Fotografía de Mary de Teck, Reina consorte de Gran-Bretaña e Irlanda (1867-1953) y esposa de Jorge V. Fue la última ocupante real de Marlborough House.

A partir de septiembre de 1959, la reina Elizabeth II pone Marlborough House a disposición del Gobierno Británico, para que se convierta en la sede oficial del Estado Mayor de la Commonwealth (marzo 1962). Dos años después, la idea de un secretariado internacional e independiente para los servicios de la Commonwealth es propuesto para ocupar Marlborough House; es cosa hecha en 1965. A día de hoy, la antigua mansión de los Duques de Marlborough alberga no solo el secretariado sino también la Fundación de la Commonwealth, en la que se celebran numerosas reuniones, negociaciones y conferencias. Entre 1989 y 1993, Marlborough House fue enteramente restaurada y reacondicionada siguiendo las exigencias de las necesidades del secretariado y de la fundación (Mancomunidad Británica de Naciones).

 

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BUCKINGHAM PALACE: historia de una residencia real -2-

Posteado por: retratosdelahistoria el 12 jun En: Temas Reyes de Gran-Bretaña Apuntes Palacios y Castillos - 4 comentarios

BUCKINGHAM PALACE

HISTORIA DE UNA RESIDENCIA REAL

2ª Parte.

Recepciones ordinarias

 

Fotografía de la Sala 1844, presidida por el retrato en pie del Zar Nicolás I de Rusia, a inicios del siglo XX. Más abajo, una fotografía de la Sala de Música o Music Room, donde se suelen bautizar a los miembros de la Casa Real Británica, y otra del Comedor de Gala o State Dinning Room, en cuyas paredes cuelgan los retratos de los reyes de Gran-Bretaña.

Las recepciones ordinarias, como la recepción de cartas de acreditación de los nuevos embajadores, suelen desarrollarse en la Sala 1844, que cité anteriormente y cuya decoración se debe a una visita oficial del Zar Nicolás I en aquel año. En esa misma estancia, la Reina suele ofrecer los desayunos y almuerzos ordinarios con sus invitados del momento, cuando no celebra las reuniones de su Consejo Privado. Cuando se trata de almuerzos oficiales, éstos se celebran en la Sala de Música (Music Room) mientras que las cenas oficiales se sirven en el Comedor de Gala (the State Dinning Room). En todas las grandes ocasiones formales, los alabarderos de la Torre de Londres (The Beefeaters) hacen acto de presencia enfundados en sus anacrónicos uniformes, al igual que otros oficiales de la Corona como el Lord Chambelán.

Desde el bombardeo de la capilla palatina, durante la IIª Guerra Mundial, los bautizos reales suelen celebrarse en la Sala de Música. Los tres primeros hijos de la Reina Elizabeth II fueron allí bautizados sobre una pila de oro. El Príncipe Guillermo (William), primogénito del Príncipe de Gales y segundo en el orden sucesorio al trono británico, fue igualmente bautizado en esa estancia. Sin embargo, su hermano menor el Príncipe Enrique (Henry o Harry), fue bautizado en la Capilla de San-Jorge, en Windsor.

Las celebraciones más relevantes del año son, sin duda, las "Garden Parties" (fiestas en los jardines de palacio), en las que llegan a acudir 8,000 invitados de los que pocos escogidos a dedo por la Reina, pueden tomar el té y degustar emparedados bajo la tienda de la soberana. La llegada de la Reina a la fiesta es anunciada por la orquesta militar, al interpretar el himno nacional británico, y aprovecha para saludar a sus invitados escogidos. No es de extrañar que en esas "Garden Parties", muchos de los invitados no tengan la oportunidad de encontrarse con Elizabeth II y se limiten a conocer a otros invitados mientras pasean por los jardines.

Historia contemporánea

Cuando en enero de 1901 accede al trono Eduardo VII, hijo y sucesor de la reina Victoria I, Buckingham Palace recibe una refrescante bocanada de aire. El nuevo rey y su consorte danesa la reina Alexandra, siempre habían estado al frente de la alta sociedad londinense, y sus amistades conocidas como "la pandilla de Marlborough House" eran consideradas como las personas más importantes de la época. Puntualicemos que la mansión londinense de Marlborough House (antigua residencia de los duques de Marlborough), en las inmediaciones de Buckingham Palace, había sido la residencia asignada a los entonces Príncipes de Gales durante el reinado de Victoria I.

Con sus nuevos ocupantes, Eduardo VII y Alexandra, muchas de las grandes estancias de Buckingham Palace sufrieron una remodelación en su decoración, siguiendo los gustos de la Belle Époque para volver a ser el centro de importancia del Imperio Británico. Las remodelaciones en materia de interiorismo del rey Eduardo VII, supusieron serias críticas por parte de un sector que denunciaba que éstas no respetaban los diseños de Nash. Se acordó entonces que dichas remodelaciones se dejarían por espacio de cien años y luego se volverían a remodelar según los diseños originales del arquitecto.

Las últimas obras de envergadura en Buckingham Palace se realizaron a inicios del reinado de Jorge V cuando, en 1913, Sir Aston Webb rediseñó la fachada Este del palacio a imagen y semejanza de Lyme Park, en Cheshire, obra de Giacomo Leoni. La nueva fachada neoclásica serviría de marco para el monumento del Victoria Memorial, erigido en honor a la soberana más longeva de Gran-Bretaña, precediendo al acceso principal de la residencia real. Jorge V, sucesor de su padre Eduardo VII en 1910, tenía una personalidad mucho más seria que su progenitor y la nueva fachada daba el tono sobre la representación y los deberes reales más que sobre las recepciones mundanas del reinado anterior. La consorte de Jorge V, la reina Mary de Teck era una conocedora de las artes, y se interesó muchísimo a la Colección Real en materia de mobiliario y obras de arte a las que contribuyó en gran medida con sus nuevas adquisiciones. A la reina Mary se debe la instalación de las chimeneas de mármol de estilo Imperio de Benjamin Vulliamy, de 1810. El Salón Azul, antaño Salón de Recepción del Sur, fue enteramente rediseñado por ella; con una longitud de 21 metros y sus magníficos techos de Nash, es considerada la estancia más hermosa del palacio por la autora e historiadora Olwen Hedley.

El Salón Azul o Blue Room, en Buckingham Palace, conserva sus preciosos techos artesonados diseñados por John Nash aunque su decoración fue rediseñada por la reina Mary de Teck en la década de 1920.

La última gran ampliación del palacio data de 1850. En 1999, se censaron en palacio 19 salones oficiales, 52 habitaciones principales, 188 dormitorios reservados al personal doméstico, 92 despachos y 78 cuartos de baño. Aunque esas cifras nos parezcan exorbitantes, son relativamente modestas comparadas con los palacios de los zares en San Petersburgo o Pushkin (Palacio de Invierno y de Catalina), con el palacio apostólico del Vaticano, con el Palacio Real de Madrid o el desaparecido palacio londinense de Whitehall, y ridículas si las comparamos a la Ciudad Prohibida de Beijing (Pekin) o al Palacio de Potala (Tibet).

La relativa exigüidad de Buckingham Palace puede apreciarse mejor desde su interior y desde una ventana que da al patio interior. En 1938, el pabellón anexo Noroeste de John Nash, sería reconvertido en piscina cubierta para la Familia Real Británica.

Retrato en grupo del Rey Jorge V de Gran-Bretaña junto con su esposa la Reina Mary de Teck, la Princesa Mary y Eduardo, Príncipe de Gales, en la White Drawing Room de Buckingham Palace; obra de Sir John Lavery, 1913.

Durante la Iª Guerra Mundial, Buckingham Palace capeó el temporal sin sufrir daños, lo que no impidió que por precaución se evacuasen hacia Windsor todas las obras de arte y el mobiliario más precioso de palacio, mientras que Jorge V y la Familia Real permanecía en "casa". Durante esa época de privaciones, el Gobierno persuadió al rey para que se cerrasen las bodegas de palacio y se abstuviesen todos los miembros de la Casa Real de consumir alcohol durante la guerra, para dar ejemplo a la clase trabajadora. Sin embargo, la populación londinense nunca se abstuvo de beber y el rey estuvo de mal humor durante todo el conflicto al verse condenado a una abstinencia forzada. Años más tarde, Eduardo VIII, luego Duque de Windsor, confió a un biógrafo que su padre el rey tomaba discretamente una copichuela de Oporto todas las noches antes de cenar, mientras que la reina Mary añadía, a escondidas, un poco de champaña a su copa de ensalada de frutas. Los hijos del rey se hacían fotografiar, en esa época, sirviendo el té a los oficiales heridos en las Reales Cuadras.

Retrato del Rey Jorge VI de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperador de la India, como Gran Maestre de la Orden de la Jarretera; obra de Sir Gerald Kelly, 1941 (National Portrait Gallery).

Fue otro cantar durante la IIª Guerra Mundial, mientras reinaba Jorge VI. Objetivo predilecto de los nazis, Buckingham Palace fue bombardeado en siete ocasiones por la Luftwaffe; y es que Hitler pensaba que destruyendo el palacio real de Londres, contribuía a la campaña de desmoralización de la nación británica. Una de esas bombas cayó en medio del patio interior de Buckingham Palace mientras la Familia Real se encontraba entre sus muros. Aunque muchas ventanas fueron reventadas por la onda expansiva de la explosión, los daños fueron mínimos. En cualquier caso, esos incidentes casi nunca eran filtrados en tiempos de guerra para no hacer el juego de los nazis. El bombardeo más grave y mediatizado fue la destrucción de la Capilla Real de palacio en 1940; la noticia fue ampliamente publicitada en todos los cines británicos para mostrar el sufrimiento común de ricos y pobres en la capital castigada por la aviación alemana. En el reportaje cinematográfico, Jorge VI y su esposa Elizabeth eran mostrados inspeccionando su residencia bombardeada, perfectamente vestidos; en ese momento, la reina declaraba: "Estoy contenta de que hayamos sido bombardeados. Ahora puedo mirar al East End a los ojos!"

Los reyes Jorge VI & Elizabeth conversan con los londinenses afectados por el bombardeo alemán de la capital en 1940, después de rehusar ser trasladados lejos de Londres para su seguridad.

El 15 de septiembre de 1940, un piloto de la RAF, el sargento Ray Holmes (en la fotografía), interceptó un avión alemán que intentó bombardear Buckingham Palace. Sin munición, Holmes decidió derribar al enemigo chocando su avión contra éste; los dos aviones se estrellaron y ambos pilotos sobrevivieron. Ese hecho tan poco usual fue debidamente filmado en ese momento. El héroe británico acabó convirtiéndose en el mensajero personal de Jorge VI hasta 1952. Ray Holmes fallecería a sus 90 años, en 2005, aún recordado y reverenciado por su hazaña kamikaze.

El 8 de Mayo de 1945, el "Día de la Victoria", el Rey Jorge VI y la Familia Real junto con el Primer Ministro, Sir Winston Spencer-Churchill, saludan a los londinenses -que han acudido a aclamarles- desde el balcón principal de Buckingham Palace.

Cuando se dio por terminada la guerra y se celebró la victoria de los aliados el 8 de mayo de 1945, Buckingham Palace fue escenario de las celebraciones británicas por la paz. Jorge VI, rodeado de su esposa la reina Elizabeth y de sus dos hijas, las princesas Elizabeth y Margaret, aparecieron al balcón principal de palacio bajo las ensordecedoras aclamaciones de los londinenses que habían acudido en masa al Mall. La popularidad de la Casa Real estaba entonces en su mejor momento.

El 8 de Mayo de 1945, los londinenses acuden en masa ante las puertas de Buckingham Palace para celebrar con la Familia Real el Día de la Victoria sobre los alemanes. Fotografía de archivo de la revista norteamericana LIFE.

Incidentes y seguridad en Buckingham Palace

Buckingham Palace, de un tiempo a esta parte, ha adquirido mala fama como residencia real, al ser vulnerada en repetidas ocasiones su seguridad por dementes, intrusos y paparazzis camuflados. Quizá se recuerde el famoso incidente protagonizado por un suicida, Michael Fagan en 1982, cuando éste consiguió colarse hasta el dormitorio privado de la Reina Elizabeth II mientras dormía. En 2003, fue un reportero gráfico del Daily Mirror quien pasó dos meses en Buckingham Palace, como sirviente. Su currículum vitae (con sus falsas recomendaciones) no había sido verificado por la secretaría de palacio, y dio lugar a que este reportero disfrazado de sirviente deambulase por Buckingham Palace e hiciera fotografías. El incidente coincidió con una visita oficial del entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush, alojado en la Suite Belga. El Daily Mirror publicaría posteriormente las fotos tomadas clandestinamente de la habitación de Bush, de la mesa con el desayuno matutino de la Reina y del dormitorio del Duque de York. El escándalo fue monumental y Buckingham Palace se querelló contra el periódico sensacionalista por violación de la vida privada de sus ocupantes e invitados. El Daily Mirror perdió el juicio y se vio obligado a ceder todos los negativos de las fotografías y a pagar una fuerte indemnización a la Reina por daños y perjuicios en noviembre de 2003.

Fotografía de la Reina Elizabeth II y del Príncipe Philip, Duque de Edimburgo, en 1992.

La mayoría de las brechas ocasionadas en la seguridad de palacio, suelen proceder del exterior. Recordemos el año 1974, cuando Ian Ball intentó raptar a la Princesa Ana a punta de pistola, cuando ésta regresaba a palacio e hiriendo a numerosas personas a su paso por el Mall. En 1981, tres turistas alemanes acamparon en los jardines de Buckingham tras saltar por encima de los muros cubiertos de hilo de espino, pretendiendo creer que estaban en Hyde Park. En 1993, manifestantes anti-nucleares escalaron los muros y organizaron una sentada sobre el césped de los jardines reales. En 1994, un hombre totalmente desnudo aterrizó con su parapente sobre los tejados de Buckingham Palace. En 1995, un estudiante llamado John Gillard arremetió con su coche contra las puertas de la verja principal de palacio, tumbando un batiente de una tonelada y media de peso. En 1997, un paciente de un hospital psiquiátrico fue encontrado deambulando por los jardines de palacio. Más recientemente, en 2004, un manifestante para los derechos de los padres solteros, apareció disfrazado de Batman escalando la cornisa del balcón principal de Buckingham. Otro manifestante, disfrazado éste de Robin, fue arrestado antes de que pudiera encaramarse a la fachada principal; volvería a intentarlo disfrazado de Santa Claus, encadenándose a una farola cercana a la entrada principal.

Vista de Buckingham Palace, con su fachada principal debida a Edward Blore, según una ilustración de 1850.

En el curso de la historia del real edificio, han habido muchos otros incidentes de este tipo. El más increíble es ciertamente el que aconteció en 1837, cuando un chaval de 12 años apodado "Cotton Boy", consiguió colarse en palacio para vivir en sus habitaciones sin que nadie se percatase de su presencia durante todo un año. Se escondía en las chimeneas durante el día y, por las noches, dormía en las camas dejando las sábanas negras de ollín. El joven "fantasma" de palacio fue finalmente atrapado en diciembre de 1838, provocando un sonado escándalo en el Parlamento, dando lugar a no pocas acaloradas discusiones sobre la eficacia de la seguridad de Buckingham Palace.

Fotografía oficial de la Reina Victoria I de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperatriz de la India (1819-1901).

Sobre las ocho tentativas de asesinato de las que fue objeto la reina Victoria I, al menos tres de ellas ocurrieron a las puertas de palacio. A principios del siglo XX, la explanada frente al palacio fue el lugar predilecto de las sufragistas que se encadenaban a las doradas rejas de Buckingham Palace. A lo largo de los años, numerosos intrusos fueron arrestados dentro del recinto regio, uno de ellos clamando que quería pedir en matrimonio a la Princesa Ana, y que fue internado en un psiquiátrico tras ser declarado "loco".

El palacio en el siglo XXI

A día de hoy, Buckingham Palace no es solamente la residencia oficial (de lunes a viernes) de la Reina Elizabeth II y del Príncipe Philip, duque de Edimburgo, sino que también lo es del Príncipe Andrew, duque de York (separado de Sarah Ferguson) y del Príncipe Edward y esposa, conde y condesa de Wessex. Y, aunque el Príncipe de Gales conserve en palacio sus oficinas y sus antiguos aposentos, el heredero de la Corona y su segunda esposa, la Duquesa de Cornualles, residen oficialmente en Clarence House desde el deceso de la Reina Madre Elizabeth, su anterior ocupante. En las dependencias de palacio se encuentran igualmente los diversos despachos y oficinas de la Casa Real Británica. Buckingham Palace emplea, además, a 450 personas para suplir todas las necesidades de la institución monárquica.

Clarence House, actual residencia oficial del Príncipe de Gales y de su segunda esposa la Duquesa de Cornualles, fue construída por el arquitecto John Nash en la década de 1820 para los Duques de Clarence, el Príncipe Guillermo -futuro rey Guillermo IV- y la Princesa Adelaida de Sajonia-Meiningen, en las inmediaciones de St. James Park y Buckingham Palace.

Los fines de semana, la Familia Real suele reunirse en la finca de Sandringham, residencia privada de los monarcas británicos desde que Eduardo VII se convirtiera en su propietario.

Cada año por Buckingham Palace, desfilan nada menos que 50,000 invitados a las famosas "garden parties" de la Reina, a las recepciones oficiales y a los banquetes de Estado. El balcón central de la fachada principal o Ala Este del palacio, suele utilizarse puntualmente para los desfiles militares anuales, presididos por Elizabeth II, mientras que el patio de armas es escenario del relevo de la guardia de palacio, y que supone una de las más populares atracciones turísticas de Londres, teniendo lugar 2 días a la semana en invierno y todos los días en verano.

Pese a la creencia popular, Buckingham Palace (como el Castillo de Windsor) no es una propiedad privada más de la soberana, sino que pertenece a la nación británica y cuya construcción y posterior ampliación fue financiada en su día por el Parlamento. De hecho, el palacio suele recibir una subvención anual de 15 millones de Libras Esterlinas para su óptimo mantenimiento, con un extra de 4 millones para su adecuada conservación, concedidos por el Parlamento. Hubo que esperar, sin embargo, a que Windsor ardiera accidentalmente en 1992, para que en 1993 la Reina aprobase la idea de abrir la zona occidental de Buckingham Palace al público desde agosto hasta septiembre; el producto de las entradas sirvieron entonces para financiar la reconstrucción y reacondicionamiento de las salas de Estado de Windsor que se habían consumido en llamas. Desde mayo de 2009, se ha barajado la posibilidad de ampliar a 60 días la apertura de la residencia real al turismo, y asi recaudar más fondos que sirvan a su oneroso mantenimiento.

Fotografía de la Sala Pennethorne, de la Queen's Gallery, donde se exponen de forma rotativa las obras de arte que constituyen la "Royal Collection", desde cuadros hasta muebles y sillas de mano de la época georgiana. El museo o Galería de la Reina se inauguró en 1962, por iniciativa de Elizabeth II, en el antiguo emplazamiento de la Capilla Real de Buckingham Palace, que fue destruída por las bombas alemanas en 1940.

Buckingham Palace y Windsor Castle, con sus preciosas colecciones de arte pictórico-escultórico, su precioso mobiliario y ornamentos forman parte del patrimonio nacional inglés bajo la denominación de Royal Collection (Colección Real), que tiene su origen en la colección primitiva iniciada por el rey Enrique VIII, de la dinastía Tudor, gran "amateur" de armas y armaduras, de cuadros y de miniaturas preciosas del siglo XVI. A lo largo de los siglos siguientes, casi todos los monarcas contribuyeron activamente a que alcanzase un prestigio y renombre a nivel mundial, al adquirir o encargar muchas de sus obras maestras. Dicha Colección Real suele exhibirse en la Queen's Gallery (Galería de la Reina), instalada en la parte Sur del recinto de palacio y abierta durante todo el año al público, renovándose de manera constante por temporadas.

A diferencia de Windsor y de Buckingham, Sandringham y Balmoral si son propiedad privada de la Reina. Sandringham suele servir de residencia para los fines de semana ordinarios, mientras que el castillo de Balmoral, en Escocia (construído para la reina Victoria I y el príncipe Alberto), sirve de residencia estival para las vacaciones de la Familia Real durante agosto y parte de septiembre.

Retrato del Príncipe Philip Mountbatten, Duque de Edimburgo y consorte de la Reina Elizabeth II, según el pintor Bryan Organ, fecit 1983. El marido de la soberana británica es, sobretodo, famoso por sus reflexiones poco diplomáticas, sus salidas de tono, sus mofas y sus anécdotas trufadas de "reales metidas de gamba", hasta el punto que éstas suelen ser recopiladas en blogs para deleite de los internautas británicos.

Es el príncipe Philip quien dijo en su día a un periodista, a propósito de Buckingham Palace, estas palabras nada reconfortantes: "Sólo conozco en el mundo un lugar tan siniestro como Buckingham Palace: es la tumba de Lénin en Moscú. Es enorme, es triste, es incómodo, huele a moho, en invierno hace un frío espantoso, en verano es húmedo: se siente uno encerrado allí como en un mausoleo."

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BUCKINGHAM PALACE: historia de una residencia real -1-

Posteado por: retratosdelahistoria el 3 jun En: Temas Reyes de Gran-Bretaña Apuntes Palacios y Castillos - 4 comentarios

BUCKINGHAM PALACE

HISTORIA DE UNA RESIDENCIA REAL

1ª Parte.

Buckingham Palace es la residencia oficial en Londres de la monarquía británica desde el reinado de Victoria I, iniciado en 1837. Desde esa fecha, han vivido entre sus muros seis monarcas, incluyendo Elizabeth II. El palacio es el lugar donde se producen casi todos los acontecimientos relacionados con la Familia Real Británica, asi como lugar de recibimiento a los Jefes de Estado extranjeros en visita oficial y una atracción turística de gran importancia. Buckingham Palace es, en suma, el punto de convergencia del pueblo británico durante los momentos de celebración, de crisis y de duelo como se ha venido observando a lo largo de su historia como residencia real. Desde 1962, la "Queen's Gallery" (Galería de la Reina) es abierta al público y expone una selección de sus mejores obras de arte. Tras el incendio del Castillo de Windsor de 1992, la Reina decidió abrir las puertas de Buckingham Palace a los turistas y londinenses de agosto a septiembre (época vacacional en el que la Reina y la Familia Real se traslada a Balmoral), para recaudar fondos que financiasen su costosa restauración.

Un poco de historia: de residencia privada a residencia oficial

En la Edad Media, el solar de Buckingham Palace formaba parte de la finca de la mansión señorial de Ebury. Tuvo varios ocupantes regios desde el reinado de Eduardo el Confesor, y ha sido objeto de numerosas especulaciones a propósito de su propietario; una irregularidad en una concesión del rey Carlos I permitió que el solar volviera a formar parte del dominio real en el siglo XVIII.

Las mansiones precursoras de Buckingham Palace fueron Blake House, Goring House, Arlington House y Buckingham House.

Retrato de John Sheffield, 2º Conde de Mulgrave, 1er Duque de Buckingham y de Normanby (1648-1721), propietario de Buckingham House. / Abajo, medallón de oro con el retrato en miniatura de Jorge III, Rey de Gran-Bretaña y de Irlanda, Elector de Hannover (1738-1820), que adquirió Buckingham House y se la regaló a su consorte; obra fechada en 1767.

Construida en 1703 para el 1er Duque de Buckingham y de Normanby, Buckingham House era una mansión privada londinense cuyo cuerpo principal acabaría formando el núcleo del actual palacio real. Comprada en 1762 por el rey Jorge III para convertirla en su residencia privada, ofreció la mansión a su esposa la reina Carlota Sofía, nacida princesa de Mecklemburg-Strelitz. Fue, de hecho, en Buckingham House donde nacieron 14 de los 15 hijos de Jorge III y Carlota. Y, a lo largo de los 75 años siguientes a esa adquisición regia, la residencia creció paulatinamente en manos de los arquitectos John Nash y Edward Blore, quienes añadieron tres alas al cuerpo primitivo formando un palacio más vasto alrededor de un patio de planta cuadrada.

Retrato oficial de la Reina Carlota Sofía de Mecklemburgo-Strelitz (1744-1818), consorte de Jorge III de Gran-Bretaña; obra de Sir Allan Ramsay, c.1760-1762. / Abajo, detalle de un retrato de Jorge IV de Gran-Bretaña e Irlanda (1762-1830), Príncipe-Regente en 1815, por Sir Thomas Lawrence.

Ya durante el reinado de Jorge IV, Buckingham Palace pasó a denominarse palacio real al entrar en un proyecto ya ideado por su padre y antecesor en el trono Jorge III, que planeaba "asociar" Buckingham House a Saint-James Palace (la vieja residencia oficial de los reyes en Londres). Utilizada como escenario de celebraciones oficiales y cortesanas, el rey Guillermo IV y su esposa Adelaida nunca quisieron instalarse entre sus paredes, prefiriendo a su regia grandeza la refinada a la par que sobria intimidad de Clarence House, mansión que se habían hecho construir en las inmediaciones mucho antes de su accesión al trono.

Fue finalmente con la joven sobrina y sucesora de Guillermo IV, la reina Victoria I -que accedió al trono en 1837- entonces nacida y criada en Kensington Palace, que Buckingham Palace consiguió convertirse en la residencia oficial de la Familia Real y de la corte de forma permanente.

Los últimos añadidos estructurales de importancia son de finales del siglo XIX y principios del XX: la imponente Ala Este que se yergue frente al Mall (cerrando la planta cuadrada del palacio) y al momumento conmemorativo del Victoria Memorial fue construida en 1850 por Edward Blore (sucesor de John Nash), y reconstruída y rediseñada en 1913 por Sir Aston Webb, utilizando bloques de piedra calcárea de Portland, creando la "fachada principal" del palacio, con su famoso balcón central.

Actual fachada principal de Buckingham Palace, reformada en 1913 por Sir Aston Webb, por petición del rey Jorge V, y que conforma el Ala Este construída entre 1847 y 1850 por Edward Blore, por encargo de la Reina Victoria I, frente al Mall.

Las decoraciones interiores del siglo XIX son aún visibles, mostrando la intensiva utilización de estucos de colores vivos, de lapis-lazulis azules y rosas, según los consejos de Sir Charles Long. Al rey Eduardo VII se debe una redecoración parcial en tonos crema y oro muy característicos de la Belle-Epoque, mientras que muchos de sus pequeños salones de recepción son amueblados en el estilo Regencia-Chino, con elementos procedentes del pabellón real de Brighton y de Carlton House (residencias de Jorge IV, entonces Príncipe de Gales y Regente de Gran-Bretaña) a partir de 1830.

El Salón Blanco o The White Drawing Room, en el Ala Oeste de Buckingham Palace, presidido por un retrato en pie de la Reina Alexandra de Dinamarca, consorte del rey Eduardo VII.

En cuanto a los apartamentos de Estado (salas oficiales), éstos forman el corazón del Palacio Real y son regularmente utilizados por la Reina y los miembros de la Familia Real para cualquier evento oficial. Siendo el palacio uno de los edificios más populares del mundo, entre sus muros suelen desfilar más de 50,000 personas al año en calidad de invitados a banquetes, almuerzos, cenas, recepciones y "garden parties".

Diseñados inicialmente por Capability Brown, los jardines de Buckingham Palace figuran como el mayor jardín privado de la capital, rediseñados por el paisajista William Townsend Aiton, autor de los reales jardines botánicos de Kew Gardens, y por John Nash. Su lago artificial, alimentado por las aguas del lago Serpentine de Hyde Park, sería terminado en 1828.

El solar

Como dijimos anteriormente, el solar formaba parte de la finca señorial de Ebury (también denominado Eia), situado en medio de un terreno pantanoso alimentado por las aguas del río Tyburn, que sigue discurriendo por el subsuelo del patio de honor y el Ala Sur del actual palacio. Tras pasar por diferentes manos, el solar acabó en posesión del rey Eduardo el Confesor y de su consorte la reina Edith y, tras la conquista de los Normandos, fue a parar a manos de Geoffrey de Mandeville. Éste último acabaría legando la finca a los monjes de la abadía de Westminster.

En 1531, el rey Enrique VIII compra al Colegio de Eton el antiguo Hospital de Saint-James, que convertiría en residencia real para su familia y la corte (Saint-James Palace) en Londres, y adquiere al poco tiempo el señorío de Ebury confiscado a la abadía de Westminster (1536), incorporándolos a los dominios de la Corona.

La propiedad de Ebury sería posteriormente alquilada a diferentes ocupantes. Durante el reinado de Jacobo I, éste vendió una parte de la finca por necesidades pecuniarias, conservando la otra parte para crear un jardín de moras de una hectárea, para criar gusanos de seda importados de China. Bajo el reinado de su sucesor, Carlos I, un tal Clement Walker en su obra Anarchia Anglicana (1649), denuncia los jardines de moreras como una nueva Sodoma en el que se desarrollan nocturnamente todo tipo de encuentros sexuales pecaminosos.

A finales del siglo XVII, la finca acaba en manos de Sir Hugh Audley, heredero de Mary Davies.

Las mansiones

Se cree que la primera mansión erigida en el solar fue la de Sir William Blake, en 1624. El siguiente inquilino, Lord Goring, ampliaría la casa a su gusto transformándola en la mansión Goring House a partir de 1633, y rodeándola de unos vastos jardines muy populares en el Londres de aquella época. Pese a sus intentos, Lord Goring no pudo hacerse con el jardín de moras como tampoco pudo conseguir que Carlos I marcase con su sello real el documento legal de la propiedad a su nombre, al huir el monarca de la capital tras estallar la revolución parlamentaria. Fue esa negligencia la que permitió que la Familia Real Británica pudiese recuperar, tiempo después, la propiedad cedida al Duque de Buckingham y de Normanby en 1762.

Siempre viviendo rodeado de lujo y derrochando a manos llenas, Lord Goring no pagó religiosamente las anualidades a la Corona, por lo que Henry Bennet, 1er Conde de Arlington, pudo adquirir facilmente la finca y ocupar Goring House hasta que ardió accidentalmente en 1674. Tras la deflagración, se erigió una nueva mansión, Arlington House, sobre el emplazamiento de la actual Ala Sur de Buckingham Palace en 1675. Fallecido Lord Arlington, la finca y la mansión serían vendidas en 1702 al 1er Duque de Buckingham y de Normanby, el nuevo propietario.

Buckingham House, mansión londinense del Duque de Buckingham y de Normanby, obra del arquitecto William Winde, según un grabado de 1710-1714.

El duque mandó entonces al arquitecto William Winde, que le construyera una nueva mansión en 1703: Buckingham House. El nuevo edificio palatino, de diseño neoclásico, se compuso de un imponente cuerpo central de tres pisos con dos alas paralelas que conformaban los pabellones destinados a alojar el servicio doméstico de su casa.

Buckingham House sería finalmente vendida en 1762 por el descendiente y heredero del duque, Sir Charles Sheffield, al rey Jorge III por la suma de 21,000 Libras Esterlinas. Como su abuelo y predecesor en el trono, Jorge I, Jorge III rehusó deshacerse del jardín de moreras por lo que Sheffield nunca pudo adquirir la totalidad de la finca.

El Rey Jorge III de Gran-Bretaña (1738-1820) y su esposa la Reina Carlota Sofía de Mecklemburg-Strelitz, con sus seis primeros hijos, retratados en grupo por el artista Johann Zoffany.

En su origen, Buckingham House estaba destinada a servir como lugar de retiro privado para la Familia Real, aunque finalmente fue cedida a la real consorte para su particular uso y disfrute, la reina Carlota Sofia. Paralelamente, el palacio real de Saint-James siguió siendo la residencia real oficial de la monarquía y de su corte hasta 1837, asi como lugar en el que se desarrollaban todas las ceremonias oficiales de la Corona. Actualmente, se respeta la fórmula protocolaria en la que Saint-James Palace es escenario de la recepción de cartas de presentación de los nuevos embajadores extranjeros en la corte, pese a que los representantes de los Estados extranjeros y su personal sean presentados en Buckingham Palace tras su nominación. En consecuencia, nunca se habla de la corte de Buckingham, sino de la corte de Saint-James.

Buckingham House pasó a denominarse popularmente "The Queen's House" -Casa de la Reina-, al ser regalada por Jorge III a su consorte la Reina Carlota Sofía, su nueva propietaria a partir de 1762; grabado coloreado de 1808.

El Palacio de Buckingham

La reina Carlota Sofía murió en 1818, mientras que el rey Jorge III falleció recluído en Windsor en 1820. El entonces Príncipe-Regente, sucesor del anterior, pasó a ser el rey Jorge IV, universalmente conocido por sus gustos lujosos, sus derroches y sus desavenencias matrimoniales.

Retrato de Jorge IV de Gran-Bretaña e Irlanda (1762-1830), como Príncipe de Gales y Regente, según Sir Thomas Lawrence en 1815.

Jorge IV decidió transformar la residencia de su madre en palacio real y ampliarlo para tales menesteres, seis años después de su subida al trono. Contrató al arquitecto John Nash para que se llevase a cabo la conversión de mansión a palacio. El edificio nuevo aprovechaba el antiguo cuerpo central de Buckingham House, dotándolo de dos alas adyacentes abiertas sobre un patio de honor precedido de un arco de triunfo en mármol de Racaccione (que imitaba el Arco de Constantino en Roma) que servía de acceso principal.

Construido con piedra procedente de las canteras de Bath, el nuevo edificio regio estaba dotado con detalles de estilo neoclásico francés, formando una C y con un arco de triunfo que costó la friolera de 34,450 Libras Esterlinas. Para colmo, Jorge IV pretendía coronar el arco con su estátua ecuestre en bronce, cuyo coste fue pagado a regañadientes por el Parlamento; cosa que nunca llegó a ocurrir puesto que el monarca falleció antes de poder ver cumplido su deseo. Los diputados aprovecharon la ocasión para resituar la estátua ecuestre en un rincón de Hyde Park, donde aún sigue en pie.

Por lo que se refiere a la decoración interior del palacio, ésta debía ser de un esplendor sin igual. Aconsejado por Sir Charles Long, Jorge IV quiso que se utilizaran estucos de colores vivos, dominando el azul y el rosa. Fallecido en 1830, las fastuosas decoraciones fueron terminadas por su hermano y sucesor Guillermo IV.

Buckingham Palace, tal y como era en 1837, año en que subió al trono la Reina Victoria I; grabado de la época.

A la muerte de Jorge IV, los costes del palacio aún en obras suscitaron la polémica en el Parlamento y en la Prensa. Guillermo IV prescindió de Nash y contrató a Edward Blore, que estaba más en la línea de esa sobriedad burguesa que agradaba al nuevo soberano. Arquitecto menos idealista pero más emprendedor que Nash, Blore conservó las contribuciones de su antecesor y terminó el palacio respetando a grosso modo el diseño original, aunque le dió un aspecto más macizo y menos pintoresco. El coste final para la nación británica de la reconstrucción de Buckingham Palace, sobrepasó las 719,000 Libras Esterlinas de la época.

Retrato de Guillermo IV, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda y Rey de Hannover (1765-1837), sucesor de su hermano Jorge IV y predecesor de Victoria I entre 1830 y 1837.

Aunque Guillermo IV y la reina Adelaida dieron numerosas recepciones y recibieron a sus cortesanos en sus aposentos reales, jamás vivieron en el palacio, prefiriendo quedarse en la vecina Clarence House, residencia mucho más modesta que ya poseían con anterioridad. Es más, cuando el palacio de Westminster ardió en 1834, el rey ofreció Buckingham Palace aún inacabado a la nación para reemplazar la desaparecida sede del gobierno parlamentario. La oferta fue rehusada y el antiguo Palacio de Westminster fue reconstruído tal y como lo conocemos hoy día, en estilo neogótico con su famosa torre del Big Ben, que se debe a Sir Charles Barry.

Como el palacio real, los jardines guardan numerosas obras de arte, y la más notable quizás sea la vasija de Waterloo, una enorme urna que fue en su día encargada por el emperador Napoleón I para conmemorar sus próximas victorias militares y que, en 1815, aún inacabada, fue presentada al Príncipe-Regente por el Gran Duque Fernando III de Toscana. El entonces futuro rey Jorge IV mandó al escultor Richard Westmacott que se terminase, pensando en convertirla en la pieza central de la nueva sala de Waterloo en el castillo de Windsor. Pero al medir cerca de 4,50 metros de alto y con un peso de 15 toneladas, ningún suelo podía soportar semejante carga; la obra fue entonces presentada en la National Gallery. Más tarde, la propia National Gallery devolvió ese regalo envenenado al rey en 1906. Eduardo VII resolvió el problema instalando la vasija de Waterloo en los jardines de palacio donde aún se encuentra.

En los mismos jardines de Buckingham se encuentra también un pabellón atribuido al arquitecto William Kent, construído hacia 1740.

En junio de 2002, Elizabeth II abrió los jardines reales al público por vez primera, para celebrar su jubileo de oro y en cuyos festejos los londinenses pudieron acudir al concierto "Fiesta en palacio" en el que el guitarrista del grupo QUEEN, Brian May interpretó el "Dios salve a la Reina" en un solo con su guitarra eléctrica desde los tejados de Buckingham Palace. El concierto pop fue precedido la víspera por un concierto de música clásica y, durante las celebraciones del 80 cumpleaños de la Reina en 2006, los jardines sirvieron para acoger una fiesta organizada para 2,000 niños.

La Carroza de Oro de Jorge III, obra de Sir William Chambers y con paneles pintados por Giovanni Battista Cipriani (1762), principal atracción de las Royal Mews de Buckingham Palace, y que forma parte de la flota de medios de transporte de la Casa Real.

En cuanto a las Royal Mews (Reales Cuadras), contiguas al palacio, éstas fueron erigidas siguiendo los planos y diseños de John Nash. En ellas se conservan el famoso carruaje dorado de estilo rococó creado por Sir William Chambers en 1760 para Jorge III, y cuyos paneles fueron pintados por G.B. Cipriani. Fue utilizado la primera vez en 1762, durante la inauguración oficial del Parlamento por el rey Jorge III. Desde entonces, sólo es utilizado por los monarcas para sus coronaciones o durante sus jubileos.

La residencia de Su Graciosa Majestad

Retrato de la Reina Victoria I de Gran-Bretaña e Irlanda (1819-1901), en el año de su subida al trono, 1837.

Tras el advenimiento de la reina Victoria, Buckingham Palace pasó a ser residencia oficial de la Familia Real y de la corte británica en Londres. Pese a la suntuosidad del interiorismo fruto de los trabajos de Nash y Blore, las chimeneas tiraban tan mal que al final no se utilizaban y todos sus ocupantes se veían condenados a temblar de frío en un palacio magnífico pero sin confort. La ventilación era igualmente inexistente en un palacio con un desagradable olor a moho omnipresente y, cuando se tomó la decisión de instalar lámparas de gas, surgieron las inquietudes por la acumulación del gas en los pisos inferiores.

El personal doméstico de palacio, por otro lado, se hacía notar por su descuido y su pereza, por lo que Buckingham Palace tenía fama de residencia sucia y polvorienta.

Tras la boda de la reina Victoria con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha en 1840, el real consorte se encargó de reorganizar todo el personal, el servicio doméstico y corregir el mal gusto en cuestiones de interiorismo. Todo fue corregido y reformado, y los obreros que aún deambulaban por los corredores, abandonaron el palacio el mismo año.

La Reina Victoria I y el Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, rodeados de sus cinco primeros hijos, en un lienzo realizado por Winterhalter.

En 1847, encontrando el palacio demasiado pequeño para la vida cortesana y, sobretodo, porque su familia iba creciendo, Victoria I y Alberto encargaron una ampliación con una nueva ala concebida por Edward Blore, que cerrase el patio de honor. Es la famosa gran Ala Este, erigida frente al Mall, que desde entonces hace de fachada principal con su balcón central, y desde el cual suele saludar la Familia Real durante las grandes celebraciones o cuando se produce el gran desfile militar anual en el mes de junio.

Buckingham Palace con su fachada principal, el Ala Este construída entre 1847 y 1850, según una fotografía de 1910, reinando Eduardo VII.

Al Ala Este se añadió otra prolongación en la parte Sur-Oeste del palacio, para contener la gran sala de baile, y que se debe al alumno de Nash, Sir James Pennethorne.

La Sala de Baile de Buckingham Palace, diseñada por Sir James Pennethorne para la Reina Victoria, según un cuadro de la década de 1850. / Abajo, fotografía actual de la Sala de Baile que se utiliza como Sala de Banquetes de Estado, para los 150 comensales invitados a la cena de gala ofrecida por la Reina al Jefe de Estado extranjero de visita oficial en Londres.

Durante los años felices, Victoria tuvo fama de amar la música y el baile. Los más importantes músicos de su época acudieron a Buckingham Palace como Félix Mendelssohn Bartholdy y Johann Strauss II, autor de la polka "Alice" que fue interpretada por vez primera en palacio en 1849, en honor a la princesa Alicia de Gran-Bretaña. También fueron famosos los suntuosos bailes de máscaras y de disfraces organizados por Victoria en palacio, además del habitual boato de las ceremonias oficiales, de las investiduras y de las presentaciones.

Cuando Victoria I enviudó en 1861, ésta se retiró de la vida pública y abandonó Buckingham Palace para vivir en los castillos de Windsor y de Balmoral, así como en Osborne House de forma itinerante. Aquella ausencia regia supusieron años de abandono para el palacio por parte de la reina, hasta que la presión de la opinión pública y del Parlamento la obligaron a regresar a Londres. Siempre revistiendo el color del duelo, Victoria I regresó a Buckingham Palace aunque siempre que pudo, se iba a Windsor con toda la corte y allí se realizaban la mayoría de las ceremonias y recepciones oficiales.

Los aposentos de Estado

Las principales salas y habitaciones de Estado se sitúan en el primer piso o piano nobile, como en todo palacio que se precie, orientados sobre los jardines del Oeste. En el centro del Ala Oeste, el gran salón de música con su forma de media rotonda, se encuentra entre los salones de recepción azul y blanco (Blue Drawing Room & White Drawing Room), doblados por una galería interior que divide el edificio y que mide 50 metros de largo, con función de corredor que comunica con todas las demás estancias. En la galería, decorada con numerosas y preciadas pinturas, tronan cuadros de Rembrandt, Van Dyck, Rubens y de Vermeer de Delft entre los más destacados. En el lado que da al cuadrilátero o patio de honor, el Salón Verde sirve de antecámara que precede la Sala del Trono después de atravesar la Sala de los Guardias, presidida por una estátua del Príncipe Alberto, a la cual se accede desde la planta baja subiendo por la Gran Escalera.

The Marble Hall o Recibidor de Mármol, en la planta baja, sirve de acceso a los apartamentos de la planta baja y a la Gran Escalera que lleva a la planta noble, donde se encuentran los apartamentos de Estado.

The Great Staircase o Gran Escalera cuyos peldaños parten del Marble Hall para llevar al visitante a la primera planta del Ala Oeste, donde se encuentran los Aposentos de Estado. De sus muros cuelgan los retratos en pie de los reyes Guillermo IV y Adelaida (a cada lado de la puerta), de los Duques de Kent -padres de la reina Victoria I-, de Jorge IV y Carolina, y de Victoria I y Alberto.

Bajo los apartamentos oficiales, en la planta baja, se suceden una serie de salas menos solemnes y llamados "aposentos semi-oficiales", a los cuales se accede desde el Marble Hall -el recibidor de mármol-. La función de esas estancias son para las ocasiones menos formales, para almuerzos o audiencias privadas. Algunas de ellas son denominadas y decoradas en honor a ciertos visitantes del pasado, como la "Sala 1844" decorada especialmente para la visita oficial del emperador Nicolás I de Rusia.

Plano General de la Planta Baja del Palacio de Buckingham, que incluye todas sus dependencias.

En la planta noble (1er piso) y situados en el Ala Norte, contiguos al Salón Blanco y a la Sala del Trono, se encuentran los aposentos privados de la Reina Elizabeth II y de su marido el Duque de Edimburgo, y otras "suites" reservadas a los cuatro hijos de la soberana que conforman la Familia Real.

Entre 1847 y 1850, cuando aún estaba en obras la nueva Ala Este, se utilizaron elementos decorativos procedentes de las antiguas residencias de Jorge IV (Brighton Pavillion y Carlton House) para amueblar muchas de las estancias palatinas, por lo que gran parte de éstas tienen un aire "oriental" con sus motivos chinescos. La Sala del Almuerzo China roja y azul, por ejemplo, conserva elementos de las salas de banquete y de música del pabellón de Brighton, mientras que la chimenea es de estilo indio, aunque tenga la misma procedencia.

The Chinese Central Room o Sala Central del Ala Este, cuyo balcón da directamente sobre el Mall y el Victoria Memorial, debe su decoración china a la reina Mary de Teck a finales de la década de 1920, con mobiliario procedente del Pabellón Real de Brighton. Desde esas ventanas, la Familia Real sale a saludar a los Londinenses durante los acontecimientos importantes de la Monarquía Británica.

En el centro del Ala Este cuyo balcón principal da al Mall, y tras sus ventanas, se encuentra la Sala Central decorada en estilo chino por disposición de la reina Mary de Teck en los años 20, utilizando puertas lacadas que fueron especialmente traídas de Brighton en 1873. Doblada por una inmensa galería que cubre toda la extensión del Ala Este, éste grandioso corredor tiene todas sus puertas recubiertas de espejos y comunica en cada extremo con el Comedor Chino y con el Salón Amarillo.

Los Jefes de Estado en visita oficial en Londres suelen ocupar la "Suite Belga" de Buckingham Palace, situada en la planta baja de palacio y orientada a los jardines del Norte, justo debajo de los apartamentos reales privados. Su nombre recuerda que esa "suite" fue decorada e inaugurada a mediados del siglo XIX por Leopoldo I, Rey de los Belgas, tío carnal del Príncipe Alberto. A inicios del siglo XX y durante su corto reinado, el rey Eduardo VII los convirtió en sus apartamentos privados. Desde entonces, por sus aposentos han desfilado muchas testas coronadas (entre las que figuran los reyes de España Juan-Carlos I y Sofía de Grecia) y presidentes extranjeros.

Plano parcial del Ala Norte de Buckingham Palace (Planta Baja) con los apartamentos de la "Suite Belga" que fueron ocupados por el rey Eduardo VII y desde entonces sirven de alojamiento a los Jefes de Estado extranjeros de visita oficial en Londres.

Protocolo y ceremonias

Desde que la reina Elizabeth II subió al trono, las ceremonias y el protocolo de Buckingham Palace han sufrido un cambio radical, y la entrada a palacio ha dejado de ser un privilegio exclusivo para la élite gubernamental.

Se operó, además, a una relajación progresiva en el código de la indumentaria que exigía el uso del uniforme formal de la corte. Durante los reinados precedentes, los hombres que no revestían el uniforme militar habían de utilizar los calzones cortos y las medias blancas propios del siglo XVIII, con zapatos de charol con hebillas. Para las mujeres, el vestido de cola larga era obligatorio asi como el porte de una tiara o el adorno de plumas en el peinado.

Después de la Iª Guerra Mundial, la reina Mary de Teck intentó seguir la moda recortando de algunos centímetros sus vestidos; para ello, hizo la prueba con una de sus damas de honor para conocer la reacción de su marido el rey Jorge V. El monarca se horrorizó y la reina abandonó cualquier idea de innovación en su indumentaria. Hubo de esperar el reinado de Jorge VI y de la reina Elizabeth, para que se recortasen los vestidos durante las horas diurnas.

Retrato oficial de Mary de Teck, Reina consorte de Gran-Bretaña e Irlanda (1867-1953), esposa de Jorge V y abuela de la actual soberana Elizabeth II.

En 1924, el primer ministro laborista Ramsay MacDonald fue el primer hombre recibido por un monarca británico en palacio, llevando un traje de calle. Sin embargo, se trató de un hecho excepcional y los trajes de noche o "smokings" siguieron estando a la orden del día hasta la IIª Guerra Mundial.

Desde entonces y actualmente, ya no existe un código de la indumentaria en Buckingham Palace. La mayoría de los hombres invitados a palacio, suelen elegir entre el uniforme o el chaqué. Por la noche, siempre dependiendo de la ocasión, llevan el sempiterno smoking o traje de noche más formal. En el caso de las mujeres, van de corto durante el día, y de largo por la noche, y si tienen una tiara se la ponen.

The Throne Room o Sala del Trono de Buckingham Palace, en el Ala Oeste, es una de las salas más importantes de los Apartamentos de Estado del palacio real. Suele servir de marco ideal para los enlaces regios y las fotografías oficiales de la Familia Real.

Quizá el cambio más importante ocurrió en 1958, cuando Elizabeth II acabó con las solemnes recepciones de presentación de las jovenes hijas de la aristocracia. En esas ceremoniosas veladas de "puesta de largo", las jóvenes damiselas se presentaban a los soberanos en la Sala del Trono, con tres grandes plumas de avestruz en el cabello y vestido de cola larga; entraban, hacían su primera reverencia a los reyes y volvían sobre sus pasos sin dar la espalda a los monarcas ejecutando una inclinación de cabeza hasta llegar a su puesto asignado, siguiendo una antiquísima coreografía cortesana.

La reina Elizabeth II reemplazó esas presentaciones pomposas por "garden parties", en las que acudían un selecto grupo de la élite británica (unas 8.000 personas), invitadas a dedo para tomar el té y comer sandwiches bajo una multitud de tiendas dispuestas en los jardines. A propósito de ese cambio, la difunta hermana de la reina, la Princesa Margaret, habría declarado: "Había que acabar con esto; todas las putas de Londres entraban en palacio."

Hoy día la Sala del Trono solo se utiliza para las grandes ocasiones formales, sean bodas o jubileos.

The Ballroom o Sala de Baile, presidido por los tronos de Elizabeth II y del Príncipe Philip, sirve de sala para las ceremonias de investiduras, ennoblecimientos y condecoraciones, cuando no se celebra un Banquete de Estado en honor al Jefe de Estado extranjero de turno, en visita oficial en Londres.

En cuanto a las investiduras y ennoblecimientos, entre otras ceremonias oficiales de este tipo, se desarrollan en la antigua Sala de Baile construida en 1854 para la reina Victoria I. Con 37 metros de longitud y 20 de anchura, es la sala más grande de Buckingham Palace, y ha reemplazado la Sala del Trono en importancia y en funcionalidad. En esa misma sala se celebran los banquetes ofrecidos a los Jefes de Estado que acuden en visita oficial en su primera noche en Londres, y a los que suelen acudir 150 comensales. La cena se sirve entonces con la mejor vajilla de porcelana, la más delicada cristalería y la soberbia cubertería de oro.

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