Príapo: divinidad menor agrícola de la mitología greco-romana, considerada protectora de los rebaños, de las abejas, del vino, de la horticultura y de la pesca, asi como deidad de la fertilidad y protector contra el mal de ojo. Suele ser representado con un falo descomunal y llevando una cornucopia o cuerno de la abundancia, y a veces como un enano deforme con una erección bestial. Diversas fuentes se contradicen en el momento de darle un padre (los dioses Dionisos, Pan, Adonis o Hermes le son atribuidos), pero todos señalan a la diosa Afrodita como su progenitora que, al estar embarazada de Príapo, fue tocada por Hera quien, disgustada por su ligereza, hizo que alumbrase a un hijo afeado con unos genitales desproporcionados.

Estátua del dios Príapo en la Casa Vettii (Pompeya, Italia).

Priapismo: del dios menor Príapo deriva la palabra Priapismo, afección masculina que hace referencia a una gran, larga y dolorosa erección del miembro viril, muchas veces sin estimulación sexual (sea física como psicológica), en la que el pene no vuelve a su flacidez normal al cabo de 4 horas. Las causas tienen factores neurológicos y vasculares complejos. Pueden estar asociadas a una actividad sexual prolongada, a la leucemia, a la enfermedad de Fabry, a desórdenes hematológicos, a una enfermedad cerebro-espinal como la sífilis, a una infección genital, a ciertas heridas y traumatismos de la columna vertebral o a una inflamación. El priapismo puede ser provocado por medicamentos como los antidepresivos, los antihipertensores, anticoagulantes y corticoides; también puede ser un síntoma de privación de drogas como la heroína. Las complicaciones derivadas del priapismo, sin atención médica urgente, pueden llevar a una trombosis (coagulación de la sangre retenida en el pene) y dañar los conductos sanguíneos de forma irreversible con la consecuencia de una impotencia permanente y, en el peor de los casos, a una gangrena del miembro viril que implicaría la amputación del mismo. En el caso de las mujeres, el priapismo tiene su equivalente en el clitorismo, que consiste en una erección patológica del clítoris. 

Personajes Históricos con Priapismo

Personalidades históricas con fama de tener un miembro viril descomunal y erecciones que fueron a la par, fueron el ermitaño San Onofre (siglo IV), que -cuenta la leyenda- solía colgarse un aro de tonel sobre su enorme pene, cada vez que el Diablo hacía que tuviese una erección.

El Sultán Otomano Bayaceto I sufría de priapismo, por lo que era incapaz de pasar una sola noche sin copular; todo le era válido: cuando estaba en campaña, sus soldados y prisioneros de guerra suplían el papel de las mujeres de su harén al no tenerlas a mano.

Manuel de Godoy y Alvarez de Faria, duque de Alcúdia y príncipe de la Paz, valido y favorito de los reyes Carlos IV y Maria-Luisa (con los que montaba tríos) tuvo fama de gran amante y bien armado, aunque su hermano Luis de Godoy, que también fue catado por la reina, parece ser que le superaba con un miembro viril digno de un burro.

El famoso Marqués de Mirabeau, de rostro afeado por las cicatrices de la viruela y con un pie torcido, personaje clave de la Revolución Francesa de sobras conocido por su libertinaje sexual, padecía a su vez de priapismo por lo que siempre estaba dispuesto a satisfacer a las mujeres que caían en sus manos; no tuvo siquiera reparos en seducir a su propia hermana Louise, casada con el Marqués de Cabris.

Fernando VII de España, que casó 4 veces, tenía los atributos tan enormes (macrosomía genital) que sus médicos le recomendaron que copulase utilizando un cojín especialmente agujereado en su centro para amortiguar el impacto de sus embestidas; al casarse con Maria-Josefa-Amalia de Sajonia, su beatísima tercera consorte, ésta se meó y cagó del susto la noche de bodas al ver la sorpresa que tenía su real esposo entre las piernas. Tuvo mejor fortuna con su cuarta esposa, Maria-Cristina de las Dos-Sicilias que, aparte de saber apreciar semejante prodigio de la naturaleza, supo darle dos hijas.

El no menos célebre Grigori Yefimovich Raspútin, favorito de la zarina Alexandra y monje iluminado hipersexual, tenía un atributo de unos 40 cms. de largo que dejaba maltrechas y dolidas a sus innumerables conquistas femeninas; al ser asesinado, el príncipe Yusupov le castró y 28,5 cms. de su miembro amputado han ido a parar a manos de un urólogo de San Petersburgo.

El actor porno afroamericano Long Dong Silver (Daniel Arthur Mead), con sus 45 cms. de pene en reposo, fue famoso en las décadas de los 70 y 80, aunque muchas de sus compañeras de reparto solían sufrir desmayos.