EL DUQUE DE LAUZUN

LA EXTRAORDINARIA VIDA DEL GRAN FAVORITO DE LUIS XIV

-Parte I-

El escritor La Bruyère dijo a propósito del duque de Lauzun:

"Su vida es una novela: no, le falta lo verosimil. No ha tenido una aventura; ha tenido hermosos sueños, y ha tenido de malos: ¿qué digo? No se permite soñar como él ha vivido. Nadie ha sacado de un destino tanto como él lo ha hecho."

El no menos conocido memorialista de ácida pluma, el Duque de Saint-Simon, cuñado de Lauzun, dejó de él un "retrato":

"El duque de Lauzun era un hombrecillo, rubiales, bien formado por su tamaño, de fisionomía altiva, llena de ingenio, que imponía, pero sin gracias en el rostro, por lo que he oído decir a las gentes de su tiempo; lleno de ambiciones, de caprichos, de fantasías, celoso de todo, queriendo siempre ir más allá, jamás satisfecho, sin letras, sin ornamento alguno ni gracia en el ingenio, naturalmente amargado, solitario, salvaje; muy noble en todas sus maneras, malvado y malicioso por naturaleza, aún más por los celos y la ambición, siempre buen amigo cuando lo era, lo que era extremadamente raro, y buen pariente, enemigo de los indiferentes, cruel ante los defectos y para encontrarlos y ponerlos en ridículo, extremadamente valeroso y también peligrosamente temerario.

Cortesano igualmente insolente, burlón, jocoso y vil hasta el servilismo, y de mente fecunda, maquiavélica, llena de intrigas, de bajezas para llegar a sus fines, y por ello peligroso para los ministros, en la Corte temido por todos, y lleno de rasgos crueles y ácidos que no perdonaban a nadie."

 

UN 'SEGUNDÓN DE GASCUÑA' DE GRAN LINAJE

Antonin Nompar de Caumont nace en el castillo ancestral de Lauzun (en el actual departamento francés de Lot-et-Garonne), en el mes de mayo del año de Gracia de 1633. Es el tercer hijo varón del 4º Conde de Lauzun y 3er Marqués de Puyguilhem, Gabriel Nompar II de Caumont, y de la severa y austera protestante Charlotte de Caumont-La Force, nieta del batallador y curtido Mariscal-Duque de La Force.

Casa & Familia

Se puede decir sin miedo a faltar a la verdad, que nuestro Antonin ha visto la luz en el seno de una linajuda y poderosa familia; de hecho, los Caumont-Lauzun son una de las cinco familias de primerísima fila en el Agennais, a imagen y semejanza de los Fumel, de los Madaillan, de los Gontaut-Biron y de los Durfort. Según una leyenda ancestral, a la que no estamos obligados a creer de pies juntillas, un Caumont descendiente de una antigua familia de Asia habría sido compañero de Hércules, siguiendole por Iberia y luego al otro lado de los Pirineos, siendo el supuesto fundador de la ciudad de Agen y del primer castillo de Caumont, que domina el paso del río Garonne. El mismo personaje habría sido el antepasado de Allovicon y de Teutonates, reyes de los Nitiobrigios vencidos por Julio César. Por leyendas que no quede... Otra afirma que en el siglo XII un Richard de Caumont-Lauzun combatió a dos gigantes sarracenos, Estugalas y Golas, tomando de aquella memorable acción el apodo de Nompar (sin par), abreviación de sin-igual, apodo que por cierto debía perpetuarse a través de todos sus descendientes masculinos.

Blasón de los Caumont-La Force, Duques de La Force & Pares de Francia (imagen superior) / Abajo, a la izq., blasón de los Caumont-Lauzun, Condes de Lauzun y Marqueses de Puyguilhem.

De fuente histórica segura y verificada, encontramos a un Nompar I de Caumont, designado como señor de Lauzun, mencionado en un acta de donación del año 1211 firmada por él y su hermano Bec o Bègue. El mayor fue el orígen de la rama de los Caumont-Lauzun, a menos que sea a la inversa: en verdad, las dos ramas se disputaban regularmente la jefatura sin poder exhibir documento alguno que lo probase. Aunque hayan llevado distintas armas (en campo de azur, 3 leopardos coronados de oro para los La Force, y terciado en banda de oro, gules y azur para los Lauzun), estaban de acuerdo en reconocer su lejano parentesco.

En cualquier caso, la familia va tomando importancia al filo de las guerras y los siglos, y se eleva rápidamente en la escala social gracias a los servicios prestados al poder central. El hecho de que haya abrazado la causa católica -mientras que los Caumont-La Force abrazan la Reforma-, influye decisivamente en su ascensión. Las alianzas que se desgranan al recorrer su genealogía son, por lo menos, prestigiosas; las damas y baronesas de Lauzun proceden de familias como los marqueses de Aix, Albret, Grignols, Goth, Castelnau de Clermont-Lodève, Estissac, Gramont, ... y a través de ellas los señores, barones y condes de Lauzun emparentan con la flor y nata de la nobleza añeja: los Montmorency-Laval, Bretaña, Clisson, Valois, Châtillon, Segorbe, Luna, Artois, Foix, Béarn, Talleyrand-Périgord, Grailly, Gramont, Aspremont, Borbón, Armagnac, Albret, Navailles, Arpajon, Andouins, Escars de Pérusse, Lévis-Mirepoix, Gouffier,...

La Sala de los Guardias del Castillo de Lauzun, con su monumental chimenea de finales del s. XVI

El abuelo de nuestro héroe, François Nompar II de Caumont, tercer conde de Lauzun y segundo marqués de Puyguilhem, consejero del Rey, caballero de las órdenes y capitán de la Cia. de los Cien-Gentileshombres casó el 16 de marzo de 1592 con Catherine, hija de Philibert de Gramont, Conde de Guiche, y de la célebre Diane d'Andouins alias "la Bella Corisanda", favorita del rey Enrique III de Navarra (el que fuera posteriormente Enrique IV de Francia).

En cuanto al padre, Gabriel Nompar II, éste casó en segundas nupcias con una lejana prima, Charlotte de Caumont, hija de Henri Nompar de Caumont, duque de La Force, y nieta del viejo mariscal de mismo nombre. Esa unión sellaba, en cierto modo, la reconciliación de las dos ramas rivales que se habían enfrentado durante la guerra civil de 1622.

Charlotte, austera protestante, devota del deber y del orden, dio a luz a nueve retoños: cinco chicos y cuatro chicas. Nuestro Antonin era, en realidad, el tercer hijo después de Élie -fallecido en la cuna- y de Jacques, el primogénito, el heredero del nombre y de la fortuna. Después de Antonin, venían los pequeños Gabriel, François, Diane-Charlotte, Anne, Charlotte y Françoise.

Vista aérea del pueblo de Lauzun dominado por el castillo, en una fotografía actual.

Antonin vivió toda su infancia entre los muros del castillo de sus padres hasta la edad de los 14 años. Su educación fue básica: le enseñaron a leer, a escribir y a contar y, obviamente, tuvo que tragarse las lecciones de catecismo del capellán. Como todos los segundones de Gascuña que no tenían esperanza alguna de suceder un día a su padre, fue enviado a París para servir en los ejércitos de Su Cristianísima Majestad, bajo el título de marqués de Puyguilhem o 'Péguilin' como decían entonces.

Lauzun y su castillo

El Castillo de Lauzun desde el patio interior, en una fotografía actual (Lot-et-Garonne, Francia).

El nombre de Lauzun, Laudunum o Laussinum en la Edad Media, significaría 'colina de la alondra', ave que los Celtas habían elegido como emblema, según cuenta un historiador local. El pueblo en si, se desarrolló alrededor de una primitiva fortaleza construida sobre la colina, que ya en el siglo VI existía, y que fue construída por los Caumont. Al paso de los siglos, de fortaleza de madera pasó a ser de piedra para convertirse en el primitivo castillo con torre del homenaje y murallas almenadas, con capilla propia bajo cuyos cimientos se cavó la cripta familiar, última morada de los señores de Lauzun. La Guerra de los Cien Años y las Guerras de Religión (siglos XV y XVI), que pusieron a sangre y fuego la región, perjudicaron seriamente el conjunto medieval; sus murallas y torre del homenaje fueron arrasadas. Menguada y sin defensas, los condes de Lauzun se esforzaron por reconstruir su residencia. En 1623, el conde Gabriel Nompar II de Caumont-Lauzun ordenaba la construcción de un ala nueva sobre el antiguo emplazamiento de la torre y la remodelación general del castillo, en cuyas obras cabría destacar la puerta de entrada monumental renacentista del ala nueva, su escalinata de medio círculo y la recuperación del edificio del siglo XV, dominado por una torre octogonal. De finales del siglo XVI y principios del XVII datan también las dos monumentales chimeneas de piedra tallada y esculpida que figuran en la Sala de los Guardias y en el Salón Principal. Sin embargo, no sería hasta 1682 cuando nuestro personaje emprende diversas reformas y restauraciones en el castillo, ordenando la construcción de un pabellón que uniera la parte medieval al ala renacentista y que se conocía como "el puente".

Castillo de Lauzun: el Salón Principal con su chimenea monumental de finales del siglo XVI.

El Marqués de Puyguilhem: formación y bautizo de fuego

Con un traje usado pero con la altivez característica de un noble gascón, al que le sobra orgullo de casta y le falta pecunio, llegó a la capital y ante las puertas del palacete de Clèves, residencia del mariscal-duque Antoine III de Gramont, se presentó con una carta de su padre recomendándole a ese importante pariente, para que le acogiera y le formara. En pocas palabras, le tocaba al mariscal el deber de convertirlo en un hombre, en un soldado de provecho. Convertido de esta guisa en su tutor, Gramont acogió a Antonin con simpatía, le dió habitación y un hueco entre sus hijos como si fuera uno más. Al día siguiente, Antonin fue admitido en una de las numerosas academias militares de París, dónde se enseñaba todo lo que un gentilhombre tenía que saber. Poco en suma: equitación, esgrima y baile. Algunos rudimentos de matemáticas y cartografía, algo sobre las fortificaciones... Pese al florecimiento de los salones literarios y del preciosismo, la nobleza de espada aún conservaba la mentalidad de antaño, en la que se reconocía al hombre de calidad por su monumental incultura. La ignorancia era virtud y vicio el saber. Por eso, los maestros de entonces se guardaban de dar a esos hijos de la aristocracia, lecciones de ciencia más de lo necesario. Los libros, los escritorios, las plumas de oca y los pergaminos eran cosa de la plebe, de los pedantes y de los clérigos... El Condestable de Montmorency pasaba por ser uno de los señores mejor educados de la Corte, aunque apenas supiera escribir su nombre. Por contra, por haber hablado con soltura el latín a la edad de 7 años, estudiado retórica a los 11, filosofía, derecho, matemáticas e italiano, el Gran Condé era considerado un excéntrico y un 'original' en el sentido más despectivo de la palabra, un ejemplo del que era menester guardarse de imitar.

Que el joven marqués de Puyguilhem tuviera o no dotes para los estudios, nadie reparó en ese detalle. Se prefería que fuera diestro en los ejercicios del cuerpo antes de que le llenasen la cabeza de tonterías. De esa pobre formación intelectual, Antonin tendrá mucho más ingenio que letras. A falta de un buen molde, su estilo será mediocre, desprovisto de la filigrana que hizo el renombre de los grandes autores del siglo. A Antonin tan solo le obsesionaba una cosa: demostrar su valía en el campo de batalla. Sin duda por eso se debe su prematura entrada en un regimiento de caballería del mariscal de Gramont. Desde luego, la historia de ese regimiento, reputado por la bravura y fiereza de sus miembros, permite imaginar cómo fueron sus primeros pasos en la guerra.

Guerra !

En 1648, participa al lado de su primo el mariscal de Gramont, en la batalla de Lens donde el Gran Condé aplastó al archiduque Leopoldo. Tras ese joven y fogoso jefe de 27 años, Puyguilhem hizo el bloqueo de un París sublevado contra Mazarino y luego volvió a guerrear en Flandes contra el Español. En 1650, acudía en ayuda de Mouzon y Rethel, asediadas. Al año siguiente fue otra campaña en Flandes seguida de un descenso en una Guyena sacudida por la Fronda de los Príncipes.

El 2 de agosto de 1651, Antonin se encuentra en Normandía, en el castillo de La Boulaye, cerca de Gaillon, en casa de su tío-abuelo Armand de Caumont, Duque de La Force, donde asiste a una boda protestante: la del mariscal de Turenne con Charlotte de Caumont, hija del duque. Puyguilhem se convertía asi en el 'sobrino' del gran soldado que, en aquella época, había abandonado el partido de los rebeldes y de España. Mientras, en la región del Agennais, su padre el Conde de Lauzun se implicaba imprudentemente en la revuelta promovida por el Príncipe de Condé.

Retrato de Luis II de Borbón, 4º Príncipe de Condé (1621-1686), según un pastel de Charles Lebrun.

Tras varias campañas en el Suroeste, se trasladó al Este para marchar sobre Clermont-en-Argonne y al Norte, sobre Arras, asediada por 30.000 españoles dirigidos por el archiduque Leopoldo, el Gran Condé, el duque de Württemberg y el conde de Fuensaldaña. Las tropas del Rey de Francia, dirigidas por Turenne, tan solo alineaban 18.000 hombres. La inferioridad numérica de los franceses no supuso un handicap a la hora de escalar las trincheras y, mediante calculados movimientos de la caballería, provocar la dispersión y retirada de los escuadrones españoles. La liberación de la ciudad de Arras, a la cual asistió el joven Luis XIV, recientemente coronado en Reims (1654), marcó el giro del conflicto demostrando la superioridad de los ejércitos galos.

La Batalla de las Dunas, el 14 de Junio de 1658, una aplastante victoria francesa sobre las fuerzas españolas donde se ilustró el valiente marqués de Puyguilhem (Cuadro de Charles-Philippe Larivière, c.1837).

Puyguilhem es entonces un elegante joven de 21 años, que ejercía el cargo de corneta. Pero no era suficiente para satisfacer su peligrosa sed de gloria y honores. En el regimiento de Gramont se le tenía por intrépido y era muy apreciado por sus compañeros de armas. En 1655, es ascendido a capitán y con ese grado participará el mismo año en los asedios de Landrecies y de Saint-Guillain.

La intachable conducta de Puyguilhem en la guerra merece una nueva promoción: el 23 de enero de 1658, es promovido a coronel-teniente del regimiento de dragones extranjeros del rey, creado dos años atrás*. Esta nominación da fe de la alta protección de la que ya empezaba a gozar. El mariscal de Turenne la había conseguido para él después de enfrentarse duramente al cardenal Mazarino quien pensaba, como buen nepotista, otorgar ese nuevo cargo a su sobrino Philippe Mancini.

Estandarte o insignia del Regimiento de los Dragones Extranjeros del Rey o Royal-Dragons, con el monograma de Luis XIV.

El 15 de junio de 1658, revistiendo su flamante uniforme azul y rojo de coronel-teniente, el atrevido Puyguilhem participaba en la célebre batalla de las Dunas, que marcaba el hundimiento del poderío español en Europa. Pese a recibir una herida de poca gravedad, Antonin siguió en la brecha hasta hacerse con el fuerte de Léon, cuya rendición precipitó la victoria.

Turenne, que tuvo en cuenta su bravura en las últimas campañas, le dio el comandamiento de las tropas apostadas en Furnes, en medio de una región incierta aún recorrida por importantes destacamentos españoles. El asunto no fue sin problemas: la llegada de un joven de 25 años, casi desconocido, levantó ampollas y provocó rencores. Un oficial superior con grado de teniente-coronel, opinó que ese mando le correspondía por derecho de veteranía. Puyguilhem actuó primero con diplomacia, repitiendo al viejo soldado que nunca había pedido ese mando... Pero, al ver que el oficial volvía a la carga con sus intrigas y sus insubordinaciones, Antonin lo mandó detener con todos aquellos que habían osado murmurar contra él. La firmeza y diligencia con la que llevó el espinoso conflicto, provocaron la admiración del joven rey al enterarse de la trifulca.

(*)_El Regimiento de Dragones Extranjeros del Rey, creado en Alemania por el Príncipe de Montecuccoli para Luis XIV en 1656, pasó a ser el Regimiento Royal-Dragons en 1668.