MARIA-EULALIA DE BORBÓN

INFANTA DE ESPAÑA & DUQUESA DE GALLIERA,

1864 - 1958

LA INFANTA INCÓMODA -4ª Parte-

Los Frutos de Eulalia: la Virtud y el Vicio

Don Alfonso, la Virtud

El primogénito de los infantes Eulalia y Antonio de Orléans, duques de Galliera, nació el 12 de noviembre de 1886 y recibió los nombres de Alfonso María Francisco Antonio Diego de Orléans y Borbón, con rango de infante de España y presunto heredero del título ducal de su padre, y caballero gran cruz de la Orden de Carlos III.

Antes de que sus padres se separasen oficialmente, él y su hermano menor fueron enviados a Inglaterra para recibir una formación adecuada en un colegio privado regentado por padres jesuitas, no volviendo a España hasta cinco años después. Con vocación militar, Alfonso entró en la Academia Militar de Toledo (1906) y, tres años más tarde (1909), contrajo matrimonio con la hija del Duque de Edimburgo y de Sajonia-Coburgo-Gotha, la princesa Beatriz (nieta de la reina Victoria I de Gran-Bretaña y del zar Alejandro II de Rusia), en medio de cierta controversia familiar... Apasionado de la aviación, se trasladó luego a Francia (1910) para convertirse en un consumado piloto que, una vez regresado a España, le convirtió en uno de los más destacados militares.

Don Alfonso y Beatriz se conocieron en el curso de la boda real que se celebró en 1906, entre el rey Alfonso XIII y la princesa Victoria-Eugenia de Battenberg. Tres años después, el 15 de julio de 1909, Beatriz y Alfonso se daban el "si quiero" en una doble ceremonia católica y luterana en la ciudad alemana de Coburgo, residencia de los padres de la novia. De ahí surgió entonces la controversia. Don Alfonso era entonces menor de edad, olvidó oportunamente consultar con sus padres y pedir el doble permiso a su primo el rey Alfonso XIII, asi como al Gobierno Español (obligado por su condición de infante de España), y para colmo, la novia era protestante. En consecuencia, don Alfonso fue privado de su tratamiento, suspendido en su oficio militar y la flamante pareja fue desterrada a Coburgo hasta que, en 1912, Alfonso XIII les permitió regresar, rehabilitándoles en sus títulos y otorgándoles una nada despreciable posición en la Corte. Los hijos habidos de la pareja serían, a su vez, reconocidos como altezas reales.

Retrato del Rey Alfonso XIII de España (1886-1941), con uniforme de Capitán-General de Infantería, según Menéndez Pidal.

En 1916, en plena Iª Guerra Mundial, una intriga palaciega provoca el destierro del infante don Alfonso y de su esposa Beatriz, acusados de germanofilia. El exilio les lleva a Suiza, país neutral en medio de la hecatombe bélica, donde tendrán que permanecer durante 8 años. Alfonso XIII, por motivos oscuros y personales que no dicen mucho a su favor, arremete contra la pareja y la exilia argumentando su germanofilia (la princesa Beatriz, aparte de ser princesa británica es duquesa de Sajonia-Coburgo-Gotha), y el supuesto manifiesto de éstos y de la infanta Eulalia a favor del bando alemán, lo que comprometía gravemente la neutralidad española y sus óptimas relaciones comerciales con el bando aliado (Francia, Gran-Bretaña, Italia, EE.UU. y Rusia). Pese a los desmentidos de Eulalia, de su hijo Alfonso y de su nuera Beatriz, junto con las notificaciones de los embajadores del bando aliado de que sus gobiernos no tenían queja alguna al respecto, Alfonso XIII les conminó a dejar Madrid y mudarse a Suiza, disfrazando el destierro con una falsa misión de estudiar el ejército helvético.

Retrato de Victoria-Eugenia de Battenberg (1887-1969), Reina de España, según Menéndez Pidal en 1909.

Las auténticas razones del rey venían por distintos motivos, todos personales :

1/-La gran amistad que unía a los infantes Alfonso y Beatriz con la reina Victoria-Eugenia, que venía siendo arrinconada por su marido y a la que responsabilizaba de la tragedia familiar al transmitir la hemofilia a algunos de sus hijos, era motivo suficiente para atraerse la antipatía y el recelo de Alfonso XIII.

2/-La malsana envidia que sentía el rey hacia su primo carnal Alfonso de Orléans, por su intachable carrera militar, su gran popularidad en el ejército, su fama de gran aviador y su feliz vida matrimonial con la princesa Beatriz, con la que tenía tres hijos varones fuertes y sanos.

3/-La vieja enemistad que sentía Alfonso XIII respecto a su tía la infanta Eulalia, por haber publicado su famoso "Au fil de la vie" en respuesta a la escandalosa y fraudulenta rehabilitación del vizcondado de Térmens, por parte del monarca, a favor de la amante cordobesa del duque de Galliera.

4/-La más que probable atracción física que sintió Alfonso XIII por la princesa Beatriz, prima de Victoria-Eugenia. Al ser rechazado por la mujer de su primo, parece ser que el rey decidió vengarse de ella a través de su marido y propagó malintencionados rumores para descalificarla a ojos de la Corte, acusándola de manipuladora, de querer controlar a la reina y convertirse en su amante para ejercer sobre él una influencia germanófila.

Durante aquellos 8 años de exilio forzoso, la pareja asistió impotente a la merma de gran parte de su patrimonio español...

Pasados los años de destierro, Alfonso XIII les autorizó volver a España aunque no a la Corte de Madrid; se les permitió instalarse en sus propiedades de Sanlúcar de Barrameda. El infante don Alfonso tuvo entonces diversos destinos en el cuerpo de aviadores militares españoles hasta que, en 1931, se proclama la IIª República y la familia real se exilia a París. Brillante fue en particular su papel como jefe de las operaciones aéreas llevadas a cabo durante el desembarco de Alhucemas (1925).

En 1930, al fallecer su padre completamente arruinado, don Alfonso se convierte en el 5º duque de Galliera, título que el 4º duque se encargó de vaciar de significado al vender las vastas tierras y propiedades ligadas a éste en Italia, para subvencionar su extravagante tren de vida en París.

Fotografía de los tres hijos del Infante don Alfonso de Orléans y de la Princesa Beatriz de Edimburgo: de izq. a derecha, los príncipes Ataúlfo, Alvaro y Alfonso de Orléans y Sajonia-Coburgo-Gotha.

Tras la proclamación de la república española, el 14 de abril de 1931, el infante don Alfonso, la princesa Beatriz y sus tres hijos varones (Alvaro, Alfonso y Ataúlfo, nacidos en 1910, 1912 y 1913 respectivamente) tienen que exiliarse al igual que toda la familia real, afincándose momentáneamente en Londres. Poco después, el gobierno republicano confisca el patrimonio de los duques de Galliera.

Al estallar la Guerra Civil Española, don Alfonso decide regresar a su país en 1937, para ofrecer sus servicios como piloto en el bando nacional, pensando ingénuamente en una próxima restauración de la monarquía. Junto a él se alistaría su segundo hijo, Alfonso, que moriría en acto de servicio. Finalizada la contienda, el General Francisco Franco Bahamonde le ascendió a general de división, otorgándole la jefatura de la IIª Región Aérea en 1940. En 1943, fue nuevamente promocionado al rango de general de brigada. Pero, tras la publicación del "Manifiesto de Estoril" (1945) por el Jefe de la Casa Real Española Don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona -tercer hijo y presunto heredero de Alfonso XIII, ya muerto éste en Roma desde 1941-, que instaba a todos sus partidarios a renunciar a sus cargos dentro del régimen franquista (al constatarse que Franco no iba a renunciar al poder y proceder a una restauración de la monarquía borbónica), el infante don Alfonso dimitió de su puesto poniendo un término a su carrera militar, sin por ello renunciar a seguir pilotando aviones civiles.

La duquesa e infanta Beatriz fallecería en Sanlúcar de Barrameda el 13 de julio de 1966, mientras que su marido le sobreviviría nueve años, muriendo a su vez el 6 de agosto de 1975, también en su residencia de Sanlúcar (Cádiz).

Fotografía de los tres hermanos Orléans-Galliera: de izq. a derecha, Alfonso, Ataúlfo y Alvaro de Orléans y Sajonia-Coburgo-Gotha, futuro 6º Duque de Galliera.

Un año antes de su defunción, le precedió su hijo menor Ataúlfo, que murió soltero en 1974. El único superviviente y mayor de los tres, Alvaro de Orléans y Sajonia-Coburgo-Gotha, 6º Duque de Galliera (1910-1997), casó con la italiana Carla Parodi-Delfino y tuvo cuatro hijos:

1-Gerarda de Orléans y Parodi-Delfino (n.1939), c.c. 1º/Harry Saint; c.c. 2º/Ignacio Romero de Solís.

2-Alfonso de Orléans y Parodi-Delfino (1941-1975), c.c. Princesa Emilia Ferrara-Pignatelli => 2 hijos

3-Beatriz de Orléans y Parodi-Delfino (n.1943), c.c. Tommaso Farini => 2 hijos

4-Alvaro Jaime de Orléans y Parodi-Delfino (n.1947), c.c. Jeanne Saint-Martin de Saint-Germain d'Aglie => 3 hijos

Don Luis Fernando, el Vicio

El hijo menor, el infante don Luis Fernando Maria Zacarias de Orléans y Borbón, nació en Madrid el 5 de noviembre de 1888. En 1899, cuando contaba 10 años, él y su hermano mayor fueron enviados al Colegio Jesuita de Beaumont, en Inglaterra. Al año siguiente, sus padres se separaban públicamente provocando un enorme escándalo. No regresarían los hermanos a España hasta el año 1904.

Lejos de tener el mismo carácter y firmeza del primogénito, de conducta intachable, don Luis Fernando se vio tempranamente mezclado a todo tipo de escándalos que hicieron correr ríos de tinta en los periódicos de todo el mundo. En Madrid, dado su notorio amaneramiento, fue popularmente apodado "el rey de los maricas". Confundido por los periodistas con su distante pariente Luis de Borbón, duque de Ansola, el New York Times pregonó erróneamente su supuesta boda con Beatrice Harrington (1914).

En el mes de octubre de 1924, el Gobierno francés expulsó al infante por haberse visto envuelto en un desagradable asunto de tráfico ilegal de drogas. Indignado, Alfonso XIII le retiró el título de infante de España y los privilegios que esa condición incluía (por conducta impropia y por su homosexualidad), pese a las amargas protestas de don Luis Fernando. Iracundo, el ex-infante protagonizó una escena poco edificante en la cual dijo que el rey se merecía una buena patada en el culo.

Aquella "boutade" o grosería, le valieron una orden de exilio fuera del territorio español. Vetado en Francia y en España, don Luis Fernando tuvo que hacer sus maletas e instalarse en Lisboa. Dos años después (1926), fue arrestado en la frontera hispanolusa disfrazado de mujer, y acusado de contrabando.

Retrato fotográfico de la ex-actriz norteamericana Mabelle Gilman, Mrs. W.E. Corey (nacida en 1880). / Abajo, detalle de un retrato de Marie-Constance Charlotte Say (1857-1943), Princesa de Broglie y señora del Castillo de Chaumont, gran heredera de la azucarera SAY y cuya gran fortuna era comparable a la de los Barones de Rothschild...

En 1929, volvía a saltar a la palestra por su compromiso con una actriz norteamericana de Broadway, Mabelle Gilman Corey, ex-esposa del magnate del acero William E. Corey. Sin embargo, no hubo matrimonio. Otro compromiso sería anunciado en 1930, entre don Luis Fernando y una ilustre francesa, la multimillonaria Princesa Vda. de Broglie, nacida Marie-Constance Charlotte Say (1857-1943), propietaria del Castillo de Chaumont. Ésta era, ni más ni menos, que una de las hijas del magnate del azúcar Constant Say.

Aquel compromiso provocó otro escándalo y suscitó la firme oposición de los parientes de la princesa quienes, representados por el Duque de Brissac (François de Cossé-Brissac), sobrino de ésta, pusieron un pleito ante el tribunal de alta instancia del Sena con el objetivo de impedir la unión matrimonial. Luis Fernando y Marie-Constance tenían entonces 41 y 72 años de edad respectivamente.

La querella judicial hizo entonces las delicias de los lectores de la prensa francesa. El Duque de Brissac solicitaba la incapacitación mental de su tía, mientras que ésta argumentó que su boda llevaba 20 años aplazada por deferencia hacia sus nietos. La sentencia dictaminó finalmente que Brissac no tenía el derecho legal para oponerse al matrimonio de su tía, tras examinar las conclusiones de tres médicos que fueron encargados por el juez de evaluar el estado mental de la princesa. En septiembre de 1930, casi dos meses después, Luis Fernando y Marie-Constance Say contrajeron matrimonio por lo civil en Londres, aplazando la ceremonia religiosa hasta octubre ya que tenía que celebrarse en la catedral de San Siro de San Remo, en la Riviera Italiana, dónde finalmente se instalaron tras cederles una casa la infanta doña Eulalia de Borbón.

Retrato de Don Luis Fernando de Orléans y Borbón (1888-1945).

Sin embargo, el apabullante derroche de Luis Fernando amenazó el nivel de vida de la extraña pareja, obligando a su anciana esposa a deshacerse de su Castillo de Chaumont que, en sus años como princesa de Broglie, fue el lujoso escenario de extravagantes fiestas y recepciones, albergando incluso un zoológico privado.

Otro escándalo puso nuevamente en evidencia a Luis Fernando cuando, en febrero de 1935, fue apresado en el curso de una redada de la brigada antivicio, valiéndole una extradición a Francia.

Sin embargo, durante la ocupación alemana en Francia, Luis Fernando se dedicó a pasar información a los aliados (dada por su tía la Infanta Paz desde Baviera) y a colaborar con la Resistencia francesa, escondiendo a sus miembros o proporcionándoles medios a otras personas para huír de los nazis.

En 1943, Luis Fernando enviudó de Marie-Constance Say, y pasó los siguientes dos años en una residencia donde acabó falleciendo tras una operación de testículos* harto delicada que le fue practicada en París, el 20 de junio de 1945.

(*)_El Infante Luis Fernando padeció en sus últimos años de un doloroso cáncer testicular.

Los últimos años de Eulalia

Muerto su marido en 1930, en la más absoluta miseria gracias a su dispendioso nivel de vida, la infanta Eulalia siguió residiendo en París hasta que obtuvo el permiso para regresar a España, una vez concluída la Guerra Civil e instaurada la dictadura militar del General Franco. En Francia, las cosas se ponían difíciles y amenazaba la guerra contra la Alemania de Hitler, y la infanta buscaba un retiro más tranquilo en el que pasar sus años de vejez. Instalada finalmente en una villa de Irún (País Vasco), pasaría sus últimos años de vida rodeada de su hijo mayor, de su nuera, nietas y nietos, con coche oficial y chófer a su disposición, ofrecidos por el mismísimo caudillo desde 1942.

Fotografía de cuatro generaciones de mujeres de la saga Galliera, de izq. a derecha: la Princesa Beatriz de Edimburgo, 5ª Duquesa de Galliera, su nuera Carla Parodi-Delfino -futura 6ª Duquesa de Galliera-, su nieta Gerarda de Orléans "Geri" y la bisabuela Infanta Eulalia de Borbón, 4ª Duquesa Vda. de Galliera.

El 8 de marzo de 1958, a los 94 años, fallecía discreta e irónicamente en una deprimente España de post-guerra, aquella que fue una mujer adelantada a su tiempo y pionera de los derechos de la mujer, la Infanta doña Eulalia de Borbón, la más incómoda de las infantas que jamás tuvo familia real española.