Asi de triste está el panorama cultural en España y para muestra, ese monstruo mediático que es la Belén Esteban, denominada "Princesa del Pueblo" (supongo que se referirá a algún pueblo de los alrededores de Madrid), a la que pagan un pastón por decir idioteces, bailar como un maniquí reumático y opinar sobre la prensa del corazón (descorazonadora, por cierto), y cuyo único mérito reside en haberse quedado preñada de un torero que la despachó con la misma rapidez con que se la tiró.

¡PAÍS!