LA 26ª ABADESA DE MAUBUISSON CESADA POR CULPA DE SU COQUETERÍA

Si hay un claro ejemplo de la relajación generalizada en la vida conventual de inicios del siglo XVIII francés, período que coincide con el cambio de reinado (en 1715 muere Luis XIV y accede su biznieto Luis XV) y el advenimiento de la Regencia, es el de la 26ª Madre-Abadesa de la Real Abadía de Maubuisson: Charlotte Joubert de La Bastide de Châteaumorand.

Retrato de Sor Charlotte Joubert de La Bastide de Châteaumorand, 26ª Madre-Abadesa de la Abadía de Maubuisson entre 1710 y 1720.

Cinco años antes de que terminara el reinado del Rey-Sol (1710), cuya última etapa se caracterizó por un retorno a la religiosidad y a la austeridad de la corte de Versailles, sustituyendo los bailes de antaño por misas y procesiones, la noble damisela Charlotte Joubert de La Bastide de Châteaumorand, que había profesado en la orden cisterciana, fue elegida vigésima sexta Madre-Abadesa de la Abadía de Nuestra-Señora-La-Real de Maubuisson. Un año antes (1709), había fallecido su predecesora en el cargo, la seria, piadosa y austera princesa Luisa Holandina de Baviera (1622-1709), hija del célebre Elector Federico V del Palatinado y de la Princesa Elizabeth de Inglaterra, Reyes de Bohemia. La difunta, lejos de hacer ostentación de su rango y usar de sus prerrogativas principescas, se dedicó en cuerpo y alma en reformar y endurecer las normas conventuales, prescindiendo de lujos y comodidades, amén del servicio doméstico.

Retrato de la Princesa Luisa-Holandina de Baviera (1622-1709), 25ª Madre-Abadesa de Maubuisson.

La Real Abadía de Maubuisson había sido fundada por la Reina Blanca de Castilla en 1241, madre del Rey Luis IX "el Santo", no lejos de su castillo de Pontoise en el Departamento del Val-d'Oise, con un grupo de monjas venidas del convento de Saint-Antoine de París. En 1244, la abadía dedicada a la Virgen María, patrona del reino de Francia, que ha recibido el nombre de Nuestra-Señora-La-Real, será sometida a las reglas cistercianas y protegida por la Corona. Con el tiempo, el nombre de la abadía cambiará y será conocida como Abadía de Maubuisson, nombre de la localidad en la que fue erigida.

A todas luces, la abadía real será un lugar de recogimiento para las jóvenes hijas de la nobleza francesa y, tiempo después, utilizada como residencia real de manera ocasional por los reyes de la Edad-Media, para acabar siendo la sede de una necrópolis regia en la que fueron sepultados la reina Bona de Luxemburgo, su hijo el rey Carlos V, asi como la célebre Gabrielle d'Estrées, favorita del rey Enrique IV, inhumada en el coro de la capilla en 1599.

En esa misma abadía, el rey Felipe IV "el Hermoso" presidiría un consejo secreto para organizar la detención de todos los caballeros Templarios en 1307.

Gracias a su prosperidad económica, Maubuisson pasará sin dificultades por la Guerra de los Cien Años. En el siglo XVI, la abadía es ampliada y cuenta con 120 monjas, pero las Guerras de Religión provocarán una época de gran inseguridad y Maubuisson sufrirá por dos veces del pillaje y del saqueo en 1566 y 1588. En 1597, es elegida Madre-Abadesa nada menos que Angélique d'Estrées*, hermana de Gabrielle, gracias al favor del rey Enrique IV. Bajo su dirección, la vida conventual se relaja de tal modo que desfilan sin disimulo una larga lista de amantes de la Madre-Abadesa, organizándose jolgorios de dudoso gusto entre sus paredes. Dado que los devaneos amorosos de la superiora y el abandono de las reglas de San Benedicto y San Bernardo por parte de las monjas son vox pópuli, el Vicario General de la Orden manda a la Madre Angélique Arnauld (1591-1661), de la Abadía de Port-Royal -en el retrato contiguo-, para que reforme el convento (1618). De paso, la Madre-Abadesa es cesada y reemplazada por la austera Angélique Arnauld. El asunto hará tal ruido que tendrá que intervenir el Parlamento de París para acabar con los desmanes y desafíos de la d'Estrées, y bajo la férula de la madre Arnauld se operó un retorno a los cánones cistercianos, pese a una tentativa de introducir el molinismo.

Cuando se inicia el siglo XVIII, la abadía de Maubuisson entra en clara decadencia. La época de la Regencia no favorece ni la religiosidad ni la austeridad monacal, en un tiempo en que la sociedad francesa estalla en un torbellino de alegres frivolidades para olvidar los años de represión católica anteriores a 1715. La entonces 26ª Madre-Abadesa, elegida en 1710, se muestra más aficionada al mantenimiento de su aspecto y belleza física, abusando de afeites, baños perfumados, mascarillas,... alternando con visitas galantes y otras mundanerías. Su coquetería llegaría a tal extremo que sería finalmente denunciada ante el Regente Felipe II de Orléans quien, aunque tenido por libertino, tuvo que intervenir cesándola en 1720.

En el año de su cese, la comunidad registra un censo en claro descenso: 70 monjas. En 1780, ya solo se computan 18 hermanas, por lo que el rey Luis XVI decidirá el cierre y venta de la abadía en 1786. Durante la Revolución Francesa, las dependencias de la antigua abadía desafectada acogen un hospital militar, luego una fábrica de hilo y una cantera... En 1798, la iglesia es destruída. De la tormenta revolucionaria, la abadía saldría menguada sobreviviendo tan solo la granja de los diezmos y el ala principal. En 1850, se inicia su restauración. En 1928, la familia Rothschild compra la abadía para destinarla a fines sociales. En 1947 es declarada Monumento Histórico; la abadía sería finalmente comprada en 1979 por el Consejo General del Val-d'Oise, tras ser puesta a la venta en 1970 por el Barón de Rothschild.

(*)_Angélique d'Estrées, siendo Madre-Abadesa de Maubuisson, tuvo una docena de hijos naturales todos de padres distintos. Se cree que fue una de las amantes del rey Enrique IV y predecesora de su hermana Gabrielle en la cama real, asi como la amante del rey Enrique III, quien le prodigó grandes favores.