1793 : LA FRUSTRADA EVASION DE LA REINA

"EL COMPLOT DEL CLAVEL"

Retrato de Maria-Antonieta de Lorena-Austria, Reina de Francia (1755-1793), realizado por Kucharski en la prisión de La Torre del Temple, ca.1792.

El complot conocido como "del Clavel", tuvo lugar en la noche del 2 al 3 de septiembre de 1793, y fue organizado por el contrarrevolucionario Jean-Pierre de Batz, Barón de Sainte-Croix (1754-1822), el mismo que había prometido un millón de libras -que no tenía- a quien salvase a la reina Maria-Antonieta de Austria. Era la segunda vez que Batz intentaba un salvamento de última hora, a la desesperada... Ya el 21 de Enero de 1793, pretendió sin éxito "raptar" al rey Luis XVI, cuando éste iba camino del cadalso; varios realistas fueron muertos en la intentona y Batz consiguió escapar. 

Desgraciadamente para la Viuda Capeto, el plan fracasó. Aquella tentativa frustrada sería, posteriormente, reprochada a la reina durante su juicio.

PARIS, Cárcel del Palacio de La Conciergerie, 28 de Agosto de 1793

El miércoles 28 de agosto de 1793, Jean-Baptiste Michonis, inspector de cárceles y administrador de la policía, penetra en la celda de la reina Maria-Antonieta en compañía de un hombre de unos 36 años de edad, y de baja estatura (1m. 65). En la solapa de su casaca gris a rayas, el hombre luce dos magníficos claveles. Con solo ver al personaje, la reina le reconoce enseguida: es el caballero Alexandre Gonsse de Rougeville (1761-1814) -en el retrato contiguo-, el mismo que, durante la jornada del 20 de junio de 1792, la defendió del populacho.

El Caballero de Rougeville se inclina ante la viuda de Luis XVI y, fingiendo un despiste, deja caer a los pies de ésta uno de sus dos claveles, que contiene mensajes enrollados entre sus pétalos. El caballero, acompañado de Michonis, abandona poco después la celda y la reina puede leer estas palabras: "Tengo hombres y dinero."

Sin dudarlo un solo momento, contesta con ayuda de un alfiler y le responde sobre otro trocito de papel: "Estoy estrechamente vigilada, no hablo con nadie, confío en vos, vendré."

Un cuarto de hora después, Rougeville reaparece con Michonis. Una conversación se establece. El caballero informa a la reina que volverá pasado mañana y que llevará consigo el dinero necesario para sobornar a los guardias. Parece ser que, en ese momento, Maria-Antonieta se emplea a fondo para "comprar" la complicidad del gendarme Jean Gilbert, quien se encarga de hacer pasar su mensaje al caballero de Rougeville.

Palacio de La Conciergerie: 30 de Agosto de 1793

Retrato de Maria-Antonieta de Lorena-Austria, Reina Vda. de Francia y de Navarra (1755-1793), en su celda de la Cárcel de La Conciergerie, en París.

Como prometió, el 30 de agosto, el caballero de Rougeville reaparece con Michonis en La Conciergerie, y ambos se entretienen con la reina abordando los detalles del plan elaborado para su evasión, que debe efectuarse la noche del 2 al 3 de septiembre. El matrimonio Richard, conserjes de la cárcel y una tal Marie Harel forman parte del secreto y aseguran su plena colaboración. Rougeville, por su parte, lleva encima 400 Luises de oro y 10.000 libras en asignados destinados a comprar a los guardianes de La Conciergerie.

Recreación de la celda de la reina, en la cárcel de La Conciergerie, vigilada por un gendarme.

A pesar de la extrema debilidad que resiente la reina, agotada por sus contínuas pérdidas de sangre (sufría de un fibroma o mioma uterino), se ponen de acuerdo para que, cuando escape, se dirija al castillo de Livry dónde le espera escondida Madame de Jarjayes* y, desde allí, ambas partirán disfrazadas para refugiarse en territorio alemán.

(*)_Louise-Marguerite Émilie Henriette Quetpée de Laborde, Vda. Hinner y Condesa de Jarjayes tras casarse en segundas nupcias con François-Augustin Régnier de Jarjayes (1786), era una de las 12 doncellas de la reina Maria-Antonieta.

La Noche del 2 al 3 de Septiembre

El asunto parece estar destinado a ser todo un éxito. A la hora fijada, la reina sale de su celda, atraviesa la sala donde se encuentran los gendarmes encargados de custodiarla, penetra en la conserjería del matrimonio Richard y pasa por dos estafetas. Aún queda una reja por cruzar y saldrá al patio de Mai y, a la calle. Sin embargo, atenazado por el miedo o la codicia de hacer pagar más cara su complicidad, Jean Gilbert impide a la reina cruzar la última puerta que la lleva a la libertad. Pese a sus súplicas y a las promesas de sus dos salvadores, Gilbert rehusa con obstinación abrirle la reja. Maria-Antonieta ve, de este modo, frustrada su última oportunidad de escapar a sus verdugos. El caballero de Rougeville y Jean-Baptiste Michonis tendrán que irse y el gendarme Jean Gilbert conduce nuevamente a su celda a la reina.

Para colmo de males, Jean Gilbert no mantendrá el pico cerrado. Por temor a que la tentativa de evasión fuera soplada a sus jefes, el gendarme, preocupado por su posición y su cabeza, redacta y envía un informe harto embarazoso a su superior más inmediato, el teniente-coronel Dumesnil. En él, denuncia tardíamente las artimañas de Michonis y del caballero de Rougeville. Peor aún: desvela que la reina le confió un papel escrito a base de punciones de alfiler, para que lo entregara a Rougeville. Para acabar de ser aún más vil, protesta argumentando que entregó dicho mensaje al conserje Richard. A la vista del informe, el teniente-coronel Dumesnil alerta enseguida al Comité de Seguridad General. Éste encarga a Jean-Pierre André Amar, secundado por el diputado Sevestre, acudir a La Conciergerie sin más dilación. Una vez allí, los dos miembros del Comité se introducen en la celda de la reina y la interrogan. Asediada por multitud de preguntas inquisitivas, Maria-Antonieta responde con evasivas, intentando por todos los medios evitar revelar nada que pueda incriminar a sus cómplices.

El caballero de Rougeville ha conseguido huír de París por los pelos y desvanecerse, pero Jean-Baptiste Michonis es arrestado y enviado a prisión (sería posteriormente guillotinado el 17 de junio de 1794, pero por otras razones). En cuanto al matrimonio Richard, sospechoso de complicidad con la reina, serán cesados y encarcelados durante un tiempo.

El 16 de octubre de 1793, tras un ignominioso juicio, Maria-Antonieta de Lorena-Austria (como ella puntualizó ante sus jueces, y no como viuda de Luis Capeto), última reina de Francia y de Navarra, es sacada de su celda de La Conciergerie, las manos atadas a la espalda, subida a una inmunda carreta tirada por un jamelgo y conducida al lugar del suplicio, al otro lado del Sena; sube los peldaños del cadalso erigido en medio de lo que fue la hermosa Plaza de Luis XV, ahora Plaza de la Revolución, y es guillotinada a las 12 h. 15' del mediodía, ante una asistencia casi silenciosa pese a las procaces incitaciones de un comediante para que la cubran de insultos.