SEBASTIAO JOSE DE CARVALHO E MELO

1er Marqués de Pombal & Conde de Oeiras

1699 - 1782

 

El personaje:

Sebastiao José de Carvalho e Melo, más conocido por su título de Marqués de Pombal y Conde de Oeiras, fue un aristócrata y gran estadista portugués.

Primer ministro del rey José I de Portugal, siendo aún considerado, a día de hoy, una de las figuras más controvertidas y carismáticas de la Historia Portuguesa, representó el despotismo ilustrado en su país, a lo largo de la 2ª mitad del siglo XVIII. Desempeñó un papel crucial en la aproximación de Portugal a la realidad económica y social de los países del Norte de Europa, mucho más dinámica que la lusa. Inició varias reformas administrativas, económicas y sociales. Acabó con la práctica de los Autos de Fe en Portugal y con la discriminación de los cristianos nuevos, a pesar de no extinguir oficialmente la Inquisición Portuguesa, que estuvo en vigor hasta 1821.

Principal responsable de la expulsión de los Jesuitas de Portugal y de sus colonias de ultramar, su administración fue marcada por dos contrariedades notables: el terremoto de Lisboa de 1755, un desafío que le confirió el papel histórico de renovador arquitectónico de la ciudad y, poco después, el Proceso de los Távora, una intriga nobiliaria con consecuencias dramáticas.

Nota: en 1759, el rey don José I le concede el título de 1er conde de Oeiras para premiar sus servicios a la Corona. Diez años después, en 1769 y contando 71 años de edad, se le confiere el título de 1er marqués de Pombal.

Familia:

Padre: don Manuel de Carvalho e Ataíde (n.1676-m.?)

Madre: doña Teresa Luisa de Mendonça e Melo (n.1684-m.?)

Hermanos:

1/-don Francisco Xavier de Mendonça e Furtado (n.1700-m.1779), Capitán General & Gobernador Gal.

2/-Cardenal don Paulo de Carvalho e Mendonça (n.1702-m.1770), Arzobispo Patriarca de Lisboa. 

casado con:

1º)-doña Teresa de Noronha e Bourbon Mendonça e Almada (n.1689-m.1739)

2º)-doña Leonor Ernestina, Condesa von und zu Daun (n.1721-m.1789) 

Hijos del 2º matrimonio:

-Henrique José de Carvalho Melo e Daun, 2º Marqués de Pombal, 2º Conde de Oeiras; c.c. Maria Antonia de Menezes

-Teresa Violante Eva de Carvalho Melo e Daun; c.c. Antonio de Sao Paio de Melo e Castro Moniz Torres de Lusignan, 1er Conde de Sao Paio.

-Maria Francisca de Carvalho Melo e Daun; c.c. Cristovao de Vilhena

-Jose Francisco Xavier Maria de Carvalho Melo e Daun, 3er Marqués de Pombal, 3er Conde de Oeiras;  c.c. Francisca de Paula de Lorena.

-Maria Amalia de Carvalho Melo e Daun; c.c. Joao Vicente de Saldanha Oliveira e Sousa, 1er Conde de Rio Maior.

Biografía:

Nacido el 13 de mayo de 1699 en Lisboa (Portugal), falleció el 8 de mayo de 1782. Hijo de un provinciano fidalgo al servicio de la Casa Real Lusa, el capitán de caballería Manuel de Carvalho e Ataíde, gentilhombre de la Cámara Real, que tenía su solar en la región de Leiria y de una descendiente de la ilustre Casa de Távora (o Tábora, en castellano), Teresa Luisa de Mendonça e Melo. Pasó su juventud estudiando derecho en la Universidad de Coimbra y sirvió en el ejército en un corto período de tiempo. Cuando se mudó a la capital, Lisboa, era entonces un joven turbulento hasta que se casó con la que iba a ser su primera esposa, Teresa de Noronha e Bourbon de Mendonça e Almada (1689-1737), en 1723, sobrina ésta del conde de Arcos. El matrimonio fue fruto de un arreglo familiar después de un rapto consentido que provocó un sonado escándalo. Faltando el pecunio suficiente para llevar una vida acorde a su posición en la urbe lisboeta, y porque los suegros eran insoportables, se retiraron en sus propiedades próximas a la localidad de Pombal.

Retrato de Don Juan IV de Braganza (1689-1750), Rey de Portugal y de los Algarves entre 1706 y 1750, en un grabado ejecutado a partir del original al óleo de Carlo-Antonio Leoni.

Retrato de la Archiduquesa Maria-Ana Josefa de Austria (1683-1754), Reina consorte de Portugal y de los Algarves, en un grabado ejecutado según el original realizado por Jean Ranc.

En 1738, un año antes de quedarse viudo, Sebastian Jose de Carvalho fue nombrado para su primer cargo público como embajador de Portugal en Londres. En 1745 fue transferido a Viena. Después de la muerte de su primera esposa, la reina de Portugal, Maria-Ana Josefa de Austria, teniendo amistad con el flamante embajador, intervino para arreglar un nuevo enlace de éste con una prima-hermana del mariscal austríaco Conde von Daun y Príncipe von Thiano, hija de una dama de honor de la emperatriz viuda. Sin embargo, el rey Juan V se mostró poco satisfecho con los servicios rendidos por Carvalho y a su regreso a Portugal en 1749, no le dio nuevo destino ni empleo. Al año siguiente, el monarca fallecía y, de acuerdo con una recomendación de la reina viuda, el nuevo rey José I de Portugal nombró a Sebastián de Carvalho nuevo ministro de Asuntos Exteriores. Al contrario de su padre y predecesor en el trono, José I se mostró más benévolo con él, confiandole gradualmente el control del Gobierno Luso.

Retrato de Don José I de Braganza (1714-1777), Rey de Portugal y de los Algarves entre 1750 y 1777.

El año de 1755 marca el zénit de la carrera política de Carvalho, puesto que en ese momento José I le convierte en su primer ministro. Gobernó con mano de hierro, imponiendo el cumplimiento de la ley a todas las clases sociales, desde las más humildes hasta las más encumbradas. Impresionado por el éxito económico inglés, intentó con fortuna implantar similares medidas en el sistema económico luso. Bajo su gobierno, el vino de Porto adquirió un prestigio internacional en el mercado, consiguiendo exportarlo a todas las cortes europeas y, particularmente, siendo muy apreciado en la corte y alta sociedad británica.

En su gestión, el marqués de Pombal puso en práctica un vasto programa de reformas, cuyo objetivo era racionalizar la administración estatal sin perjudicar el poder de la corona. Para llegar a la meta fijada, el ministro incorporó algunas de las nuevas ideas divulgadas en Europa por los filósofos ilustrados, al mismo tiempo que conservaba aspectos del absolutismo y de la política mercantilista.

Pombal fue la figura clave del gobierno luso entre 1750 y 1777. Su gestión fue un claro ejemplo de despotismo ilustrado, forma de gobierno que combinaba la monarquía absolutista con el racionalismo ilustrado del siglo XVIII. Una de las notables realizaciones de Pombal, en 1774, fue la fundación de la Villa Real de Santo Antonio, cerca del río Guadiana, al sur del reino.

Abolió la esclavitud en las colonias de las Indias y liberó a los indígenas, reorganizó el ejército y la marina, reestructuró la Universidad de Coimbra y acabó con la discriminación social de los cristianos-nuevos (al menos en parte). Pero su más importante aportación fueron las reformas en el campo económico y financiero, con la creación de varias compañías y asociaciones corporativas que regularon la actividad comercial, así como la reforma del sistema fiscal. Naturalmente, todo ese cúmulo de reformas le granjearon la enemistad de las altas clases sociales, en especial la nobleza que lo despreciaba tachándole de "nuevo rico".

El terremoto de 1755

El desastre se abatió sobre Portugal la mañana del 1 de noviembre de 1755, día de Todos los Santos. En esta fecha, Lisboa fue arrasada por un violento temblor de tierra con una intensidad estimada en 9 puntos en la escala de Richter. La ciudad fue completamente devastada por el temblor, seguido del maremoto y por los incendios. Sebastiao José de Carvalho sobrevivió al desastre por suerte, aunque no pareció impresionarle: no perdió la sangre fría ni la cabeza, como tampoco dejó contagiarse por el pánico generalizado. Inmediatamente trató el asunto de la reconstrucción de la capital. Célebre quedó su respuesta en aquel momento: "¿Y ahora? Enterremos a los muertos y alimentemos a los vivos."

Grabado de las ruinas de Lisboa, el Día 2 de Noviembre de 1755 / Abajo, otro grabado representando la destrucción del casco urbano lisboeta el Día 3 de Noviembre de 1755, tras el terremoto seguido de un maremoto y de un incendio generalizado que arrasó la capital a orillas de la desembocadura del Tajo.

A pesar de la calamidad, Lisboa no sufrió las temidas epidemias y, menos de un año después ya estaba reconstruida. La ciudad fue rediseñada por un grupo de arquitectos, con una orientación particular y novedosa que implicaba una resistencia a futuros terremotos. Se construyeron modelos para testar dicha resistencia, simulando terremotos con la colaboración de las tropas militares. De paso, Pombal hizo una importante contribución para la sismología: ordenó la elaboración y envío de una encuesta a todas las parroquias portuguesas afectadas, requiriendo todo tipo de detalles percibidos por la gente antes de la tragedia tales como el comportamiento de los animales domésticos, el nivel del agua de los pozos, la cantidad de edificios destruídos, etc.

Todas esas cuestiones permitieron a los científicos portugueses realizar una reconstrucción del terremoto, marcando el nacimiento de una nueva ciencia: la sismología.

Retrato de Don Sebastiao-José de Carvalho e Melo, 1er Marqués de Pombal y Conde de Oeiras (1699-1782), representado en 1766 como el reconstructor de Lisboa y artífice de la nueva prosperidad comercial de Portugal, según L.M. Van Loo.

La conspiración Távora-Aveiro

A consecuencia de la tragedia humanitaria de 1755, el rey otorgó a su primer ministro mayores poderes, convirtiéndole casi en un dictador. A medida que su poder iba acrecentándose, sus enemigos aumentaban en número y las disputas con la alta nobleza se volvieron más frecuentes.

Grabado reproduciendo el atentado del 13 de Septiembre de 1758 contra el Rey José I de Portugal. Regresando de incógnito a la residencia real de Ajuda después de estar con su amante, el monarca y su cochero fueron interceptados nocturnamente por tres jinetes que intentaron asesinarles.

En 1758, don José I fue herido en un atentado fallido. La ilustre familia de Távora y el duque de Aveiro fueron implicados en el intento de regicidio y ejecutados tras un juicio rápido. Dada la implicación de algunos jesuitas en la conspiración, Pombal no dudó en dictar la orden de expulsión de la Compañía de Jesús, porque su influencia en la sociedad portuguesa y sus conexiones internacionales se habían convertido en una traba al fortalecimiento del poder de la monarquía.

Grabado reproduciendo la ejecución capital de las familias de Távora y Aveiro el 13 de Enero de 1759, en la Plaza lisboeta de Belém.

Pombal no mostró piedad alguna persiguiendo a los conspiradores, incluyendo a sus mujeres y criados. Con este golpe mortal al poder de la aristocracia lusa, el primer ministro obtuvo una sonada victoria sobre sus enemigos más acérrimos. Por su rápida actuación en el fallido regicidio, éste se vió recompensado por el rey con el título de 1er conde de Oeiras y de Redinha (1759) -en la ilustración de la izq., el blasón del linaje de Carvalho que fue llevado por el marqués de Pombal-.

Después del Caso Távora, el flamante conde de Oeiras no encontró oposición alguna y buena prueba de ello es la obtención del marquesado de Pombal (1769) de manos del rey José I, y la acumulación de atribuciones ministeriales que le convirtieron en el nuevo "visir" de Portugal, en el valido y auténtico gobernante del reino luso hasta la defunción del monarca en 1777.

Su sucesora, la reina María I -que fue la primera mujer en subir al trono luso- y su marido y tío, el rey consorte don Pedro III detestaban al marqués de Pombal. María I nunca perdonó al primer ministro su falta de piedad a la hora de llevar ante los tribunales a la ilustre familia Távora, inculpada en el intento de regicidio junto a otros altos personajes y religiosos jesuitas y, al posesionarse del trono, le retiró todos los cargos que había acumulado en los años de servicio a la Corona. Tras exigir su dimisión, ordenó que Pombal no pudiera encontrarse a menos de 20 millas de la corte lusa (lo que correspondería hoy día a una orden de alejamiento), estuviera ésta donde estuviera. Y si, por casualidad, una de las propiedades del marqués se encontrase en el itinerario de viaje de la corte, Pombal debía abandonar de inmediato su residencia para permanecer apartado hasta que hubiese pasado de largo el cortejo real y se encontrase a 20 millas de su persona.

Cuando, por descuido, un cortesano osaba mencionar el nombre de Pombal en presencia de la reina María I, ésta entraba en un tremendo ataque de ira. En su odio hacia el ex-primer ministro de su padre, María I intentó llevarle a los tribunales, pero su avanzada edad impidió que cualquier sentencia se hiciese efectiva o se ejecutase.

El marqués de Pombal moriría exiliado en su finca de Pombal, el 8 de mayo de 1782. Sus últimos días los pasó entre Pombal, su Palacio de Oeiras y la Quinta de Gramela, propiedad que tenía en heredad de su tío, el arciprestre Paulo de Carvalho e Ataíde, desde 1713.

Hoy es honrado con una imponente estátua de bronce presidiendo una de las más importantes plazas de Lisboa, bautizada con su nombre.

Reformas

Pese a los problemas, Sebastiao José de Carvalho e Melo llevó a cabo un ambicioso programa de reformas. Entre otras realizaciones, su gobierno procuró incrementar la producción nacional en relación con la concurrencia extranjera, desarrollar el comercio colonial e incentivar la creación de manufacturas y fábricas. En el espíritu de esa política, en 1756 fue creada la Compañía de Agricultura de las Viñas del Alto Duero, a la cual el ministro concedió exenciones fiscales en las exportaciones y en el comercio con las colonias, estableciendo así la primera zona de producción vinícola demarcada del mundo, instaurando los célebres "marcos pombalinos" en los límites de la región.

En 1773, surgía la Compañía General de las Reales Pescas del Reino del Algarve, destinada a controlar la pesca en el Sur de Portugal.

Al mismo tiempo, el marqués creó estímulos fiscales para la instalación de pequeñas manufacturas dedicadas al mercado interno portugués y al mercado, también, de Portugal con sus colonias. Esa política proteccionista englobaba medidas que favorecían la importación de materias primas y encarecían los productos importados similares a los de fabricación nacional (en este sentido, se inspiró del "Colbertismo" francés). Como resultado, surgirían centenares de manufacturas productoras de los más diversos bienes.

También fundó el Banco Real de Portugal en 1751, y estableció una nueva estructura para administrar el cobro de los impuestos, centralizada por la Real Hacienda de Lisboa y bajo su control directo.

Las ansias reformadoras de Pombal también se extendieron al ámbito político y estatal. En ese campo, el primer ministro se empeñó en fortalecer el absolutismo del rey y en combatir los sectores e instituciones que naturalmente se oponían a su dominio. Disminuyó el poder de la Iglesia, subordinando el Tribunal del Santo Oficio (Inquisición) al Estado y, en 1759, expulsó a los jesuitas de la metrópoli y de las colonias, confiscando sus bienes, alegando que la Compañía de Jesús actuaba como un poder autónomo dentro del Estado Portugués.

Pese a que la Inquisición no llegó a ser oficialmente desmantelada, ésta sufrió un importante receso con las medidas impuestas por Pombal.

-El 5 de octubre de 1768, obligó por decreto a los nobles portugueses anti-semitas, llamados "puritanos", que tuviesen hijos en edad de casarse, a organizar enlaces matrimoniales con familias judías.

-El 25 de mayo de 1773, hizo promulgar una ley que extinguía las diferencias entre cristianos viejos (católicos sin sospechas de tener antepasados judíos) y cristianos nuevos, convirtiendo en inválidos todos los anteriores decretos y leyes que discriminaban a estos últimos. Pasó a prohibirse el uso de la palabra "cristiano nuevo", tanto por escrito como oralmente. Las penas por cada infracción eran duras: para los pobres-plebeyos, apaleamiento y latigazos en una plaza pública y deportación a Angola (Africa); para los nobles, pérdida de títulos nobiliarios, cargos, pensiones y condecoraciones; para los clérigos, expulsión de Portugal de por vida.

-El 1 de octubre de 1774, publicó un decreto que supeditaban los veredictos del Santo Oficio a la Sanción Real, lo que equivalía en la práctica a la anulación de dichas sentencias eclesiales por orden del rey. Se prohibieron los Autos de Fe en todo el reino luso.

En la esfera educacional, Pombal introdujo importantes modificaciones en el sistema de enseñanza tanto en el reino luso como en sus colonias -que, en aquella época, dependía totalmente de la Iglesia-, pasando a estar totalmente controlado por el Estado. La Universidad de Évora, por ejemplo, regentada por padres jesuitas, fue cerrada y declarada extinta; la Universidad de Coimbra sufrió profundas reformas para ser totalmente modernizada.

La reforma universitaria del Marqués de Pombal incluía también el fin de la vieja prohibición de acceso de alumnos y profesores con ascendencia judía en los establecimientos de enseñanza.

La Política Pombalista en Brasil

Existe una abismal apreciación popular de las actuaciones del Marqués de Pombal entre portugueses y brasileños, ya que los primeros lo consideran como un héroe nacional y los segundos lo ven como un tirano opresor.

Desde el gobierno portugués, la administración de la colonia brasileña debía tener siempre como meta la gerencia de sus riquezas en beneficio del reino metropolitano. Ese principio no se modificó bajo la administración del marqués. El régimen del monopolio comercial, por ejemplo, no sólo se mantuvo, sino que fue accentuado causando mayores deficiencias en la administración colonial.

Entre 1755 y 1759, fueron creadas, respectivamente, la Compañía General de Comercio de Grao-Pará y Maranhao, y la Compañía General de Comercio de Pernambuco y Paraíba, empresas monopolistas destinadas a dinamizar las actividades económicas al Norte y Noreste de la colonia. En la región minera, instituyó la derrama en 1765, con la finalidad de obligar a los mineros a pagar los impuestos atrasados. La derrama era una tasa per capita, en quilos de oro, que la colonia estaba obligada a mandar a la metrópoli, independientemente de la real producción de oro.

Las mayores alteraciones ocurrieron en la esfera político-administrativa y en la educación. En 1759, el régimen de capitanías hereditarias fue definitivamente abolido, con su incorporación a los dominios de la Corona Portuguesa. Cuatro años después, en 1763, la sede del gobierno-general de la colonia fue transferida de Salvador a Río de Janeiro, cuyo crecimiento señalizaba el dislocamiento del eje económico del Noreste en beneficio de la región central-Sur.

Mapamundi con las posesiones y asentamientos coloniales de ultramar que conformaban el Imperio Portugués en América, Africa y Asia y en el Océano Atlántico.

Con la violenta y expeditiva expulsión de los jesuitas del imperio portugués, el marqués determinó que la educación de la colonia pasase a ser administrada por y en las Aulas Regias. La enseñanza formal permanecía a cargo de la Iglesia. El primer ministro reguló el funcionamiento de las misiones, apartando a los jesuitas de su administración, y creó en 1757 el Directorio, órgano compuesto por hombres de confianza del gobierno portugués, cuya función era regentar los antiguos asentamientos jesuitas.

Complementando ese paquete de medidas, el marqués procuró dar mayor uniformidad cultural a la colonia, prohibiendo la utilización del Nheengatu, lengua general mezcla de lenguas nativas con el portugués hablada por los "bandeirantes", haciendo obligatorio el uso del idioma portugués. Algunos historiadores afirman que, con esta medida, Brasil dejó de ser un país bilingüe.