MARIA-LUISA-GABRIELA DE SABOYA
el 31 ene En: Biografías Reyes de España - 3 comentarios
MARIA-LUISA GABRIELA DE SABOYA
REINA DE LAS ESPAÑAS
1688 - 1714
La novia italiana

Parece ser que en el mismo testamento en el que Carlos II nombraba heredero a Felipe de Francia, duque de Anjou, futuro Felipe V, le recomendaba además que se casara con alguna de las princesas de la Casa de Habsburgo, haciendo así más grato el cambio de dinastía en España. Sucedió que el entonces emperador de Alemania Leopoldo I, se negó a dar una reina a España, por que legítimamente consideraba que el archiduque Carlos, su segundo hijo, debía ser el legitimo rey. Felipe V, decidió así buscar una esposa entre las princesas de los reinos italianos, siendo la elegida María Luisa Gabriela de Saboya y Orleans (Turín, 1688-Madrid, 1714).
María Luisa Gabriela de Saboya y Orleans primera de las esposas que tuvo Felipe V, fue también la primera de las reinas de la nueva dinastía Borbón entronizada en España tras la muerte de Carlos II en 1700. Esta dinastía es la que con pequeños intervalos, y después de tres siglos, continua hasta nuestro días.
Retratos de Víctor-Amadeo II de Saboya (1666-1732) y de Ana-María de Orléans (1666-1728), Duques de Saboya, Príncipes de Piamonte y Reyes de Sicilia, más tarde Reyes de Cerdeña.
María Luisa Gabriela de Saboya y Orleans era la segunda hija del duque de Saboya, Víctor-Amadeo II (1666-1732) y de la princesa Ana María de Orleans, quien casualmente era hermana de la que fuera primera esposa de Carlos II, la desdichada María Luisa de Orleáns (1662-1689).
El compromiso entre María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe de Anjou, se dio a conocer en Madrid, el 8 de mayo de 1701. Ese mismo día se celebró en la iglesia de los Jerónimos, el acto de proclamación de Felipe como rey de España, con el nombre de Felipe V. Felipe V contaba en esos momentos con diecisiete años, y María Luisa Gabriela tenía tan solo doce.
El matrimonio por poderes entre María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe V se celebró el 11 de septiembre de 1701, en la iglesia del Santo Sudario, en Turín. Esta iglesia había sido elegida expresamente por la joven princesa por su gran significado religioso.
Tras la boda por poderes con Felipe V, la joven reina María Luisa Gabriela de Saboya emprende el viaje a Madrid, vía Niza. Curiosamente va acompañada de toda su familia, cosa que rara vez ocurría, ya que lo normal era que fuera escoltada por algún pariente o noble, incluso por un embajador. Además, el séquito estaba compuesto por un amplio grupo de damas y servidores.
Durante el viaje a Madrid de María Luisa Gabriela de Saboya, ésta recibe a un embajador del Papa Clemente XI, quien le hace entrega de La Rosa de Oro, condecoración pontificia que se concede a personas que se han distinguido por sus servicios a la iglesia. Parece ser que a María Luisa Gabriela se le entregó por ser la primera italiana en convertirse en reina de España.

Retrato de Felipe V de Borbón, Duque de Anjou y Príncipe de Francia (1683-1746), Rey de las Españas y de las Indias de 1700 a 1724 y de 1724 a 1746.
Se cuenta que una de las damas que acompañaba a María Luisa Gabriela de Saboya en su viaje a Madrid, le dijo que Felipe V, su futuro esposo, tenía que amarla a la fuerza, ya que provenía de la corte europea que había hecho del perfume y del amor dos de sus símbolos, y que no debía preocuparse.
María Luisa Gabriela de Saboya y Orleans era cuñada por partida doble de Luis, Duque de Borgoña y Delfín de Francia, ya que éste, además de hermano de su marido Felipe V, era marido de su hermana mayor María Adelaida de Saboya.
Retrato de la Princesa Maria-Luisa Gabriela de Saboya (1688-1714), Reina de las Españas y de las Indias, según Miguel Jacinto Meléndez.
De la joven reina española María Luisa Gabriela de Saboya todos los que tuvieron el placer y el privilegio de tratar con ella comentaban que sus retratos no le hacían justicia, ya que ganaba mucho al natural. Porque, pese a ser de talla pequeña, era de una elegancia innata, y aunque su aspecto era infantil, era muy inteligente y así lo demostró durante su gobierno. Lo cierto es que la joven reina no tuvo la suerte de que le tocasen retratistas buenos como el perpiñanés Hyacinthe Rigaud... Desde Carreño de Miranda y Luca Giordano, no se encontraba en la corte y villa de Madrid pintor con valía para dejar unos retratos veraces de Maria Luisa Gabriela. Hubo que conformarse con un Miguel Jacinto Meléndez que, como retratista, era bastante mediocre en el manejo del pincel y austeramente pobre en cuanto a gama de colores para su paleta.
Se dice, que tanto María Luisa Gabriela de Saboya como Felipe V, tuvieron que aprender castellano al llegar a España, no sólo para poder comunicarse con sus súbditos, sino también entre ellos, ya que ni Felipe hablaba italiano, ni María Luisa hablaba francés, lo cual dificultaba aún más su relación, porque como era lo habitual apenas se conocían.
Podemos leer en las crónicas de la época, cómo la pareja real compuesta por María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe V, no fue aceptada desde su llegada a España por el total de sus súbditos; ya que una parte de ellos no vieron con buenos ojos a la nueva dinastía de los Borbones procedentes de Francia. Hasta el extremo llegó el rechazo, que en ciertas regiones, como Cataluña, fueron bautizados como el Anjou y la Saboyana.
La Princesa de los Ursinos
Retrato de Anne-Marie de La Trémoïlle-Noirmoutiers, Princesa Vda. degli Orsini (1642-1722), castellanizada en "Princesa de los Ursinos" y Camarera Mayor de la Reina Maria-Luisa Gabriela de Saboya, en un lienzo atribuido a Largillière.
Los reyes María Luisa Gabriela y Felipe V, contaron desde su entronización en España y en aspectos tanto políticos como diplomáticos, con el apoyo de la famosa princesa de los Ursinos, Anne-Marie de la Trémoille (1642-1722), que además era la camarera mayor de María Luisa Gabriela. Este apoyo no fue casual, sino que la princesa de los Ursinos fue enviada por el previsor Luis XIV para que ayudara a los nuevos reyes de España. El primer encuentro entre María Luisa Gabriela de Saboya y la que fue su camarera mayor la princesa de los Ursinos, se produjo en la ciudad de Niza, cuando la joven reina se dirigía a España desde Turín. Sucedió que por orden del rey Luis XIV, todas las damas italianas que acompañaban a la joven reina, debían volver a Turín para que María Luisa comenzara a pensar en su futuro como reina de España, rompiendo los lazos que la unían a su pasado como princesa italiana.

Retrato de Felipe V, Rey de las Españas y de las Indias, según el pintor González Ruiz.
Anne-Marie de la Trémoille, princesa degli Orsini, era viuda del príncipe Flavio degli Orsini, duque de Bracciano, con quien se casó en 1675. Cuando vino a España al ser nombrada camarera mayor de María Luisa Gabriela de Saboya, los madrileños, y por similitud fonética comenzaron a llamarla princesa de los Ursinos, y no princesa degli Orsini, como realmente se pronunciaba, y con este nombre ha pasado a la historia.
Anne-Marie de la Trémoille, princesa de los Ursinos, como camarera mayor, fue una pieza clave entre María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe V; ya que por su origen francés y sus segundas nupcias con el príncipe Flavio degli Orsini, hablaba perfectamente el francés y el italiano, lenguas de los jóvenes reyes; por lo que les pudo servir de interprete en los primeros encuentros, cuando ninguno de los dos conocía el castellano.
La ratificación del matrimonio entre María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe V se produjo en Figueras. Pero antes del encuentro oficial, ocurrió que un impaciente Felipe V salió al encuentro de su joven prometida a la frontera catalana, y vestido como un sencillo caballero escoltó a María Luisa Gabriela hasta cerca de Figueras, pudiendo por el camino conocer al natural a su prometida, de la que quedó inmediatamente prendado.
Maria Luisa Gabriela y Felipe V
En esa ciudad se celebró también el banquete de boda, en el que, según cuentan las crónicas se produjo una especie de batalla gastronómica, en la que las camareras españolas que servían el banquete se las apañaron para que a las mesas solo llegaran los platos típicos españoles, y ninguno más. Esto parece ser que provocó cierto enfado en María Luisa Gabriela, quien, pese a su corta edad no dudó en hacérselo saber a Felipe V.
Parece ser, que tan grande era el enfado de María Luisa Gabriela de Saboya tras su banquete de boda, que no permitió que su esposo Felipe V entrara en su cámara durante la tres primeras noches de casados. Para permitirle la entrada, María Luisa exigía de Felipe V que la respetase como soberana, advirtiéndole que no soportaría ningún tipo de desplante de ningún súbdito, y menos de sus damas. Felipe no tuvo más remedio que ceder, ya que según parece sufría de incontinencia sexual y estaba deseando consumar el matrimonio. Triste fue el recibimiento que tuvieron los jóvenes monarcas María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe V en su primera entrada en la ciudad de Barcelona, que ocurrió el 8 de noviembre de 1701; esto les demostró que eran considerados extranjeros, y que en el futuro deberían trabajar para ganarse el cariño y afecto de sus súbditos.
Fue Anne-Marie de la Trémoille, princesa de los Ursinos, la que aconsejó a los reyes prolongar su permanencia en Cataluña e intentar ganarse el afecto de aquellas gentes, en su mayoría partidarios del archiduque Carlos. Según cuenta la princesa de los Ursinos, María Luisa Gabriela de Saboya y Orleans y Felipe V se enamoraron a primera vista, y al parecer deseaban estar siempre juntos. Esto era así, hasta el extremo y según nos describe la princesa, que Felipe V permanecía acostado con la reina hasta que ella entraba en la cámara a descorrer los cortinaje, y de no ser así, el rey permanecía todo el día acostado junto a la ella.
Pese a que María Luisa Gabriela de Saboya contaba a Luis XIV en una carta: "Creo poder decir sin faltar a la modestia, que yo amo apasionadamente al rey; así que no sabría separarme de él más que con un extremo dolor..." Hubo de separarse de Felipe V, cuando éste se trasladaba a los escenarios bélicos durante la Guerra de Sucesión.
Maria Luisa Gabriela, Reina-Regente de España
Retrato de la Reina Maria-Luisa Gabriela de Saboya (1688-1714), Regente de las Españas en ausencia de su marido Felipe V, sosteniendo la corona real. / Abajo, retrato de Leopoldo I de Austria (1640-1705), Emperador Romano Germánico y padre del pretendiente Carlos de Austria.
María Luisa Gabriela fue nombrada regente de España por primera vez el 8 de abril de 1702, cuando Felipe V hubo de partir hacia sus posesiones en Italia para ponerse al frente de su ejército, ya que había sido atacado por el emperador Leopoldo I, quien había iniciado la Guerra de Sucesión para conseguir el trono de España para su hijo el archiduque Carlos, a quien consideraba el legítimo heredero.
Durante su primera regencia, María Luisa Gabriela de Saboya fue ayudada en el gobierno por el cardenal Portocarrero. Lo primero que hizo fue trasladar la corte a Zaragoza, donde convocó las Cortes de Aragón, y donde se entregó completamente a las tareas de gobierno. Esta actitud suya, despertó no solo la admiración de los miembros del Consejo de Regencia, sino también la de sus súbditos, que a su regreso a Madrid la recibieron con gran alegría.

Retrato del Cardenal Luis Manuel Fernández de Portocarrero (1639-1709) Cardenal-Primado de España y Arzobispo de Toledo.
Parece ser que María Luisa Gabriela y Felipe V rompieron el protocolo que había establecido la casa de Austria en España con respecto a los viajes de los reyes; cuando tras el retorno de Felipe V de luchar en Italia, ambos monarcas se reunieron en Guadalajara para regresar juntos cabalgando a Madrid, donde en enero de 1703 fueron recibidos con gran jubilo por los madrileños. Según las crónicas, María Luisa Gabriela de Saboya, organizó la defensa de Madrid, cuando en 1706, fue atacada por las tropas austriacas que defendían en la Guerra de Sucesión los derechos del archiduque Carlos de Austria al trono de España. Este hecho fue algo inédito en la historia de España, ya que las reinas no solían intervenir en asuntos militares.

Vista del Real Alcázar de Madrid desde el patio de armas, en los inicios del reinado de Felipe V.
La reina María Luisa Gabriela de Saboya, que por las circunstancias históricas se vio obligada a intervenir en el gobierno de España, se quejaba por carta al abuelo de su marido el rey de Francia, Luis XIV, sobre el nuevo embajador que había enviado a Madrid, el cardenal d´Estrées. Decía de él, que ella y su marido le detestaban hasta tal punto que si no les quedara otro remedio que abdicar la corona o tolerar su presencia en Madrid, no sabía lo que escogerían.
Retrato del Cardenal César d'Estrées (1628-1714), Embajador Extraordinario de Francia en la Corte de Madrid.
Según las crónicas, tales eran las intrigas y confianzas del cardenal y embajador francés d´Estrées en Madrid, que María Luisa Gabriela de Saboya hubo de decirle en cierta ocasión: "Señor cardenal, olvida vuestra excelencia que es simplemente un enviado del rey de Francia, no un ministro nuestro." Finalmente, y ante tanta queja el cardenal d´Estrées fue llamado a París por Luis XIV, a quien no se sabe como convenció de que la culpable de las quejas de los reyes no era otra que la princesa de los Ursinos, quién a su parecer, no trabajaba para Francia. Sustituido por su sobrino, el abate d´Estrées, las declaraciones del cardenal tuvieron como consecuencia el relevo de la princesa de sus funciones de camarera mayor de la reina María Luisa Gabriela.
La segunda regencia de María Luisa Gabriela de Saboya se produjo en marzo de 1704, cuando Felipe V hubo de ponerse de nuevo al frente de su ejército para detener el avance del archiduque Carlos de Austria. Según las crónicas, María Luisa consiguió de nuevo hacerse querer por el pueblo, ya que según parece salía al balcón del Alcázar a leerle a los madrileños los partes de guerra que Felipe le enviaba.
Embarazos y partos de la Reina
Retrato de Felipe V de Borbón "el Animoso" (1683-1746), Rey de las Españas y de las Indias, según el pintor francés Hyacinthe Rigaud. / Abajo, retrato de Maria-Luisa Gabriela de Saboya (1688-1714), Reina de las Españas, según Miguel Jacinto Meléndez.
El primer embarazo de María Luisa Gabriela de Saboya se produce cinco años después de su boda con Felipe V, cuando la joven María Luisa contaba con tan solo dieciocho años. El comunicado al pueblo se hace a fines de enero de 1707, y según costumbre de la corte, transcurridas tres faltas en la reina. La alegría del embarazo coincide con el reencuentro de los jóvenes reyes en Madrid, en un intermedio de la Guerra de Sucesión.
En su preparación al parto, durante su primer embarazo, María Luisa Gabriela de Saboya rompió con las antiguas tradiciones de las reinas de la Casa de los Austrias, que en su preparación solían multiplicar el número de misas y novenas a las que asistir rogando a Dios por traer al mundo a un heredero varón.
María Luisa lo que hizo fue seguir una dieta especial, e imponerse la practica de ejercicios físicos diarios para fortalecerse; tal y como se hace hoy en día.
María Luisa Gabriela de Saboya fue la primera reina española en tener la asistencia de médicos varones durante el parto. Lo tradicional y habitual durante el reinado de la casa de Austria era que los infantes reales vinieran al mundo acompañados tan sólo de numerosas reliquias y que las reinas tuvieran como única ayuda la de comadronas de toda confianza.
El médico elegido por María Luisa Gabriela de Saboya para que la atendiera durante su embarazo y el parto fue el reputado ginecólogo Julien Clément. Solicitó así a su abuelo político, el rey de Francia Luis XIV, que le enviara al reputado médico, que había sido el encargado de atender los partos de la abuela de Felipe V, María Teresa de Austria, y de su madre, Ana María Victoria de Baviera.
María Luisa Gabriela tenía conocimiento de la problemática falta de herederos que había tenido la casa de Austria en España, y que finalmente había acabado con ella. También era consciente de que posiblemente fuera debido a la falta de asistencia médica durante el parto, por lo que ella, además de hacer venir de Francia al ginecólogo Julien Clément, hizo venir también a la comadrona madame La Salle, ya que ambos habían atendido a su hermana María Adelaida de Saboya, esposa del Delfín de Francia, durante su parto.
María Luisa Gabriela de Saboya fue diplomática en su trato con la corte, ya que pese a que impuso la asistencia médica durante el parto del ginecólogo Julien Clément y de la comadrona, madame La Salle, aceptó que las nodrizas que cuidarían del infante, fueran como era costumbre en la corte española, castellanas o vizcaínas y cristianas viejas.
Retrato del Infante Don Luis de Borbón, Príncipe de Asturias (1707-1724), primogénito de los reyes Felipe V y Maria-Luisa Gabriela de Saboya, en un lienzo copiado del original realizado por A. Houasse.
El nacimiento del primer hijo de María Luisa Gabriela y Felipe V, se produjo el 25 de agosto de 1707 en el palacio del Buen Retiro, en Madrid. Como casualmente era el día de San Luis de Francia, y además el bisabuelo del infante recién nacido se llamaba Luis, recibió ese nombre.
Ante el buen parto que había tenido la reina María Luisa Gabriela de Saboya y que según cuentan las crónicas "entre cien mujeres sería difícil encontrar una que hubiese salido tan bien del trance..." muchas de las damas de la corte siguieron su ejemplo en la preparación al parto y decidieron dejar tantos rezos, seguir una dieta y realizar más ejercicios físicos.
El nacimiento de Luis I, primer hijo de María Luisa Gabriela fue muy celebrado por todo España, y en concreto en Madrid, lugar donde había nacido. La razón principal de tanta alegría se debía a que hacía cuarenta y seis años que no nacía un infante en la casa real española, y el hecho fue especialmente notorio.

Vista aérea del Palacio Real del Buen Retiro de Madrid, residencia favorita y oficial de la Corte Española en tiempos del rey Felipe V. Allí nacieron los infantes Luis y Fernando en 1707 y 1713 respectivamente, y en él falleció la reina Maria-Luisa Gabriela de Saboya en 1714.
Tras su primer parto, sucedido el 25 de agosto de 1707, María Luisa Gabriela de Saboya, protagonizó una anécdota que llenó de dicha a todo el pueblo de Madrid, ya que la reina les mostró desde el balcón del palacio del Buen Retiro a su hijo recién nacido, el futuro Luis I, cosa que nunca había sucedido, ya que los infantes reales habían sido por lo general ocultados al pueblo.
Después del parto de María Luisa Gabriela de Saboya su ginecólogo Julien Clément regresó a París, contando en la corte de Versalles el buen trato recibido no solo de los reyes de España, sino de toda la corte de Madrid. Madame La Salle regresó poco después a París, ya que estuvo al cuidado de María Luisa Gabriela hasta que, después de la cuarentena la reina asistió a la misa de parida, acto tradicional seguido por las reinas de España.
En 1707, y después de su primer parto, María Luisa Gabriela de Saboya sufrió cierto decaimiento, cuyos síntomas más visibles fueron una repentina delgadez, fiebre y una molesta tos. Estos síntomas eran característicos de la tuberculosis, enfermedad que comenzaba a padecer y contra la que hubo de luchar hasta el final de sus días. Parece ser que los médicos de la corte le administraron los remedios de la época, tales como un brebaje, hecho de una mezcla de leche de burra y leche materna.
Después del nacimiento de su primer hijo Luis en 1707, María Luisa Gabriela daría tres hijos más a Felipe V: el infante Felipe nacido prematuramente en julio de 1709 y fallecido a los pocos días; el infante Felipe Pedro (1712-1719) y el infante Fernando (1713-1759). Fue en este último parto, el del infante Fernando, donde María Luisa Gabriela contó de nuevo con la ayuda del ginecólogo francés Julien Clément, al igual que en su primer parto.

Retrato del Infante Don Fernando de Borbón (1713-1759), cuarto hijo y segundo retoño sobreviviente de los reyes Felipe V y Maria-Luisa Gabriela de Saboya, futuro rey Fernando VI.
De los cuatro hijos que María Luisa Gabriela de Saboya dio a Felipe V: Luis ; Felipe (1709); Felipe Pedro (1712) y Fernando; dos de ellos llegaron a ser reyes de España: Luis y Fernando. El primero como Luis I y el segundo como Fernando VI.
María Luisa Gabriela de Saboya fue una reina tan activa que le molestaba usar el tontillo, especie de sobrefalda que además de ahuecar el vestido impedía que se vieran los pies, considerados en la época zona erótica que había que ocultar. Es por eso que María Luisa dejó de utilizarlo ganando así en libertad y movilidad; estas ventajas hicieron que poco a poco la reina fuera imitada por otras damas, siendo desterrado el tontillo del vestuario femenino. (el "tontillo" era un especie de miriñaque gigantesco)
Tenemos muchos ejemplos del amor que María Luisa Gabriela de Saboya tenía a España y a los españoles; hasta el extremo de que según las crónicas durante la Guerra de Sucesión había dicho que no abandonaría jamás el trono en el que Dios la había colocado y mientras hubiera espíritu en sus fieles españoles. También aseguró que defendería palmo a palmo los estados, y que si la injusta suerte la obligaba a salir de Castilla, se iría con el príncipe en los brazos a morir a Asturias.
Según diversos cronistas de la época, durante los años que duró la Guerra de Sucesión por el trono de España y durante los meses de campaña, los jóvenes reyes María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe V tenían que verse esporádicamente, en encuentros casi novelescos, a medio camino de los distintos lugares donde ellos se encontraban, en mesones, conventos... lo que nos demuestra hasta que punto era real el amor que se tenían.
Conocedores los madrileños de los románticos encuentros que mantenían sus jóvenes monarcas María Luisa Gabriela de Saboya y Felipe V durante la Guerra de Sucesión, y que se producían tras duros viajes de la reina al frente, compusieron coplillas como la siguiente, que alababan a su admirada soberana:
Yo no soy reina, soy mujer de un soldado
Que está en la guerra.
En el año 1710 María Luisa Gabriela de Saboya ejerció su tercera regencia, cuando su esposo Felipe V, tuvo que ponerse de nuevo al frente del ejército durante la Guerra de Sucesión. Esta vez la corte se trasladó a Valladolid, para que los reyes estuvieran lo más cerca posible y la reina no tuviera que realizar fatigosos viajes para poder encontrarse con el rey. Finalmente en 1711 la corte regresó a Madrid, con gran alegría para los madrileños que tanto admiraban a su reina.
La enfermedad y muerte
Retrato de Maria-Luisa Gabriela de Saboya (1688-1714), Reina consorte de las Españas y de las Indias, en una estampa de la primera década del siglo XVIII.
La tuberculosis que padecía María Luisa Gabriela de Saboya, tuvo como secuelas la aparición de unos dolorosos ganglios en el cuello y unos intensos dolores de cabeza. La coquetería de María Luisa hizo que escondiera esos bultos debajo de tocados, cofias, pañuelos y chales; sin embargo los dolores de cabeza tuvieron un tratamiento muy diferente, que consistía en la aplicación sobre la cabeza de sangre de pichón, para lo cual tuvieron que rapársela. Según las crónicas como el cabello no volvió a crecerle, hubo de usar peluca lo que le quedaba de vida.
Los remedios que se le administraron a María Luisa Gabriela de Saboya y Orleans en el tratamiento de la tuberculosis que padecía, eran los típicos de la época; aunque a nosotros nos puedan parecer muy extraños. Por ejemplo, se sabe que le hacían beber leche materna, infusiones de hierba vulneraria con sal de azufre y opio; y que se le aplicaban emplastos calmantes de jabón y cicuta.

Retrato de Don Felipe V, Rey de las Españas y de las Indias (1683-1746), en un lienzo de Miguel Jacinto Meléndez fechado en 1712.
Cuando la tuberculosis que padecía María Luisa Gabriela de Saboya se agravó, su esposo Felipe V pidió consejo y ayuda a su abuelo Luis XIV, quien envió a la corte madrileña al reputado médico holandés Helvetius. Pero, cuando Helvetius llegó a la corte en febrero de 1714 y reconoció a la joven reina, no pudo decir nada mas que solamente un milagro podría salvarla.
Cuando en 1714 la tuberculosis, enfermedad que padecía la reina María Luisa Gabriela de Saboya desde 1707 se hizo más crónica, la reina solicitó el traslado del cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador al Alcázar, con la esperanza de un milagro que la salvara de la muerte.
La reina española María Luisa Gabriela de Saboya, murió el día de San Valentín de 1714, en el madrileño palacio del Buen Retiro, a consecuencia de la tuberculosis que padecía desde 1707, cuando contaba apenas con diecinueve años. Además de luchar contra su enfermedad habiendo actuado de regente de España durante la Guerra de Sucesión, había tenido cuatro hijos y había sufrido la perdida de uno de ellos.
Según las crónicas, durante la agonía de la reina María Luisa Gabriela de Saboya que duró aproximadamente seis días, desde el nueve al catorce de febrero día en que falleció, su esposo Felipe V no la abandonó ni un instante, incluso siguió durmiendo con ella. Según parece, Felipe no se dio cuenta que había fallecido la reina hasta que el médico Helvetius, la princesa de los Ursinos y otros nobles le hicieron abandonar el lecho.
Tan desconsolado quedó Felipe V tras el fallecimiento de su esposa que, cuentan las crónicas, le guardó luto en morado durante más de seis semanas. Además no soportando vivir en el palacio del Buen Retiro, donde todo lo que veía, le traía su recuerdo, se trasladó a vivir con los príncipes al palacio del duque de Medinaceli.
Cuentan que tras la muerte de María Luisa Gabriela de Saboya a causa de la tuberculosis que padecía, el abuelo de su esposo Felipe V, el rey francés Luis XIV, pensando en el posible contagio de tuberculosis de su nieto ordenó al doctor Helvetius que hiciera la autopsia al cadáver de la reina. Según este no pudo haber contagio, ya que se trataba de una tuberculosis antigua que se había agravado con el tiempo. Parece ser que el fallecimiento de María Luisa Gabriela de Saboya causó en su viudo, el rey Felipe V una profunda melancolía, cuya mayor consecuencia fue el agravamiento de la psicopatía heredada de su madre María Ana Cristina de Baviera.


Siempre he creído que en este blog hacen falta más reseñas de Felipe V y Fernando VI, y por qué no, Luis I. Me alegra ver que te acercas a estos temas con la semiterna maestría. Saludos!
Buena historia !
Un abrazo ,
Buena semana !
Vamos por ese camino Ferdys... próximamente abordaré el personaje de Isabel Farnesio y muchos otros, solo es cuestión de tiempo.
Gracias por el comentario.
Cordiales saludos.