Período de Inestabilidad

Aprovechando el exilio de Boyer, una insurrección dominicana estallará expulsando a los ocupantes militares haitianos de Santo Domingo el 27 de febrero de 1844, proclamando de nuevo su independencia con República Dominicana después de 22 años de ocupación.

Durante 75 años, Haití se hundió en la inestabilidad y la violencia política, desgarrada entre las élites mulatas del Sur y las élites negras del Norte. Para colmo, los dirigentes que sucedieron a Boyer no se preocuparon del pueblo como tampoco de su economía.

El que había sido el artífice de la caída de Boyer, Rivière Hérard, sería derrocado a los cuatro meses de tomar el poder. El senado se propuso entonces elegir a hombres mayores y débiles que pudieran manejar a su antojo. Tres viejos borrachos y analfabetos se sucedieron de esta forma mientras estallaban regularmente revueltas populares... hasta que el 1 de marzo de 1847, el senado eligió a Faustin Soulouque, negro analfabeto que ni siquiera se había presentado como candidato. Rápidamente, Faustin Soulouque se reveló como un personaje ambicioso y determinado en conseguir sus propósitos. El 25 de agosto de 1849, emplazó al Parlamento a que le proclamasen emperador de Haití. Fue cosa hecha y, el 18 de abril de 1852, en medio de unos fastos onerosos para una nación tan pobre, se hizo coronar a imagen y semejanza de Napoleón como Faustino I. Hubo tanto despliegue de lujo y boato que fue menester suspender el pago de la deuda nacional, al no poder hacer frente a los gastos generados por el nuevo monarca. Peor aún, emprendió una severa represión contra los mulatos y reinó despóticamente sobre el país a lo largo de una década. Intentó por dos veces reocupar la República Dominicana, fracasando una y otra vez.

El 15 de enero de 1859, fue finalmente destronado por el general mulato Nicolas Geffrard quien restauró la república.

Con Geffrard al frente de Haití, hubo un período relativamente tranquilo. Negoció un concordato con el Vaticano, que sería firmado el 28 de marzo de 1860 en Roma, y consiguió que Haití fuera reconocida por los Estados Unidos de Abraham Lincoln en 1862. Desarrolló una política de educación pública primaria y superior y mediante su código rural de 1863, instauró la "corvée" para crear una nueva red de carreteras y caminos, canales y fuentes. Impulsó la exportación de algodón y redujo a la mitad el ejército nacional. Pese a sus acertadas medidas, las finanzas de Haití seguían siendo frágiles, y tuvo que reprimir varias conspiraciones. Finalmente, Geffrard dimitiría el 13 de marzo de 1867, tras producirse la sublevación de toda la región de Artibonita.

Tras la marcha de Geffrard, el caos volvió a regir la isla y el autoritarismo brutal volvió a instituirse, produciéndose paralelamente motines, revueltas y rebeliones armadas que se convirtieron en la espada de Damocles de todos los sucesivos dirigentes haitianos. Se produjo una nueva secesión en 1868 y se sucedieron los golpes de Estado. Alemania tendría que intervenir militarmente en 1872 para conseguir que el Estado Haitiano satisfaciera sus deudas con algunos ciudadanos alemanes.

Haití fue tan menospreciada por los demás que a finales de 1897, al producirse el encarcelamiento de un residente alemán llamado Lüders, Alemania enviará dos buques de guerra para exigir a punta de cañón una indemnización exorbitante de 20.000 dólares y las disculpas oficiales del Jefe de Estado Haitiano, Tirésias Simon Sam, que no tuvo más opción que la de satisfacer todas las exigencias teutonas.

La Ocupación Norteamericana

A partir de 1908, las compañías americanas negociaron concesiones exorbitantes para construír vías de ferrocarril y desarrollar las plantaciones bananeras expropiando a los campesinos. En 1910, el banco americano National City se hace con una parte importante del Banco de la República de Haití, que era a su vez tesorero del país y disponía del monopolio sobre la emisión de billetes.

Temiendo los posibles efectos de la Gran Guerra de 1914-1918 sobre Haití, los Estados Unidos con el presidente Woodrow Wilson al frente, decidieron ocupar militarmente la isla para defender los intereses de la banca americana. El 28 de julio de 1915, los Marines desembarcaban en Port-au-Prince y ocupaban el país hasta 1934. Aquello supuso la sumisión del Estado Haitiano, la supresión de su ejército, el control de sus instituciones, aduanas y administraciones provinciales, y que el 40 % de su recaudación en impuestos fuera a parar a manos de Washington. Es más, los norteamericanos se caracterizaban por su alto grado de racismo, rasgo que consternó particularmente a la élite mulata, que era francófona y culta. La indignación engendró un nuevo orgullo racial que encontró su expresión en las obras de una nueva generación de historiadores, escritores y artistas haitianos.

En 1918 estallaría una insurrección a nivel general con 40.000 campesinos armados conocidos como los "cacos", que hicieron la vida difícil al ocupante yankee. Dos años fueron necesarios a los norteamericanos para acabar con ellos, perdiendo a más de 2.000 soldados.

Ciertamente avergonzados ante la opinión pública por esa sangrienta represión, los Estados Unidos ya no se beneficiaron de la vieja justificación de la guerra contra Alemania, y Washington cambió su proceder ofreciendo su ayuda político-financiera a cambio de su ocupación. La administración y el ejército fueron profesionalizados y la corrupción suprimida, mientras que la educación pública fue redinamizada después de un período de abandono. Se instauró una sanidad pública con hospitales y ambulatorios, se crearon 1.700 km. de carreteras, se impuso el uso generalizado del teléfono automatizado y se dotaron los puertos con faros y muelles en condición, impulsando además las exportaciones de azúcar y de algodón. Sin embargo, se denunciaron las prácticas desleales de la National City Bank, como su rechazo a pagar al gobierno de Haití los intereses del dinero depositado sobre sus cuentas, que eran transferidas a Nueva York. Tan solo cedió a partir de 1922, aunque tan solo pagando un 2 % en vez del 3,5 % acordado a otros; aquello supuso una pérdida de un millón de dólares en intereses.

En cualquier caso, esas marchas forzadas hacia la modernidad se hicieron a expensas de la democracia puesto que el senado fue disuelto y suprimido.

En 1929, con la crisis económica mundial, se produjo una reducción de las exportaciones agrícolas al tiempo que aumentaban las tasas y nuevas normativas eran aplicadas al campesinado. La protesta de los campesinos no se hizo esperar y fue sangrientamente reprimida en la localidad de Marchaterre por los Marines, causando más de 10 muertes. Aquello levantó muchas críticas y el presidente americano, Herbert Hoover, propuso al Congreso el envío de una comisión para operar un retiro de sus tropas fuera de Haití. Finalmente, el 21 de agosto de 1934, los norteamericanos abandonarían la isla aunque no cederían el control de las aduanas hasta 1946.

La Dictadura de los Duvallier

Hubo un retorno al viejo autoritarismo. Por dos veces, en 1946 y 1950, una junta militar aseguró la transición de poder: la primera vez en provecho de Dumarsais Estimé, que desarrolló los derechos de los negros y organizó la exposición internacional en diciembre de 1949; la segunda fue en octubre de 1950, cuando el ejército organizó las primeras elecciones con el sufragio universal, saliendo elegido el coronel Paul Magloire con un 99 % de los sufragios. Al término de su mandato, en diciembre de 1956, tuvo que exiliarse ante la amplitud de las huelgas.

El año de 1957 se caracterizó por una serie de golpes, atentados y escándalos. El presidente provisional Daniel Fignolé fue derrocado por el jefe del ejército que él mismo había nombrado un mes antes. En septiembre de 1957, el ejército volvió a organizar unas elecciones saliendo elegido el médico François Duvallier apodado "Papa Doc", gracias al apoyo de los negros que vieron en él el medio de poner fin al reinado de los mulatos.

Ya en funciones, Duvallier impuso una política represiva y alejó los oficiales que eran poco fiables del ejército, prohibiendo de paso los partidos de oposición e instaurando el "estado de sitio" permanente, al mismo tiempo que exigía del Parlamento la autorización para gobernar a golpe de decreto (31 julio 1958). El 8 de abril de 1961, pronunciaba la disolución del Parlamento.

François Duvallier consiguió capear dos intentonas golpistas contra él, uno en 1958 y otro en 1959. Temiendo una oposición por parte de la Iglesia Católica, decidió expulsar a varios sacerdotes y dos obispos que desaprobaban su despotismo. Fue, en consecuencia, excomulgado en 1961, y el contacto entre Port-au-Prince y el Vaticano no se retomó hasta cinco años después (1966).

El régimen de Duvallier se apoyó principalmente sobre una milicia paramilitar, los voluntarios de la seguridad nacional apodados los "Tontons Macoutes". Con esta guardia pretoriana personal, neutralizó al ejército, sembró el terror en todo el país y consiguió ahogar cualquier brote de resistencia. Tras rumores de complot en el seno del ejército, redobló la represión y las persecuciones proclamándose presidente vitalicio el 1 de abril de 1964. El mismo año, ordenó varias masacres contra las poblaciones campesinas, siendo la más famosa la "Masacre de las Vísperas Jeremianas". Hasta su muerte, ejerció una implacable dictadura salpicada por ejecuciones y masacres arbitrarias... En tan solo un año como 1967, se registraron nada menos que 2.000 ejecuciones.

En febrero de 1971, organizó un plebiscito para designar a su hijo, Jean-Claude, como su sucesor en el poder.

Numerosos haitianos tomaron la ruta del exilio, principalmente a Estados Unidos, Québec, La Martinica, La Guadeloupe y sobretodo La Guyana francesa.

A la muerte de "Papa Doc", el 21 de abril de 1971, Jean-Claude Duvallier alias "Baby Doc" que tan solo contaba 19 años de edad, accedió a la presidencia. Inició una tímida liberalización del régimen y se alienó una parte de la clase negra que había sostenido a su padre, al casarse con una mulata en 1980. Su régimen se hundió en la corrupción y la incompetencia. En enero de 1986, una sublevación popular le derrocó forzándole a exiliarse en Francia, y se procedió a una purga contra las personalidades comprometidas con el régimen anterior.

Sin embargo, la caída de los Duvallier no significó el fin de la dictadura. Una junta militar dirigida por el general Henri Namphy, tomó el poder. El ejército y los antiguos milicianos reprimieron sangrientamente todas las manifestaciones populares e intentaron asesinar a un sacerdote activista: el padre Jean-Bertrand Aristide. Las elecciones del 29 de noviembre de 1987 fueron interrumpidas por un grupo armado y organizaron unas nuevas elecciones en 1988 que fueron boicoteadas. El presidente Manigat disgustó a los golpistas y tuvo que exiliarse a los dos meses de ser elegido. Un nuevo golpe en septiembre de 1988, llevó al poder al general Avril. Gracias a las presiones internacionales y sobretodo a las exigencias de Estados Unidos, el general Avril tuvo que abandonar el poder en 1990 y exiliarse para dar paso a unas elecciones controladas por las Naciones Unidas.

Democracia y Populismo

El ex-sacerdote Jean-Bertrand Aristide, que se había convertido en el abanderado de la causa de los pobres, ganó las elecciones del 16 de diciembre de 1990 con un 67 % de los sufragios. Su llegada a la presidencia de la república haitiana devolvió algo de esperanza a los haitianos hasta que, el 29 de septiembre de 1991, es derrocado por una junta militar dirigida por el general Raoul Cédras, ayudado por la CIA y el gobierno de George Bush Sr. Aristide tuvo que refugiarse en EE.UU. mientras se producían masacres y exilios masivos, y las Naciones Unidas decretaban el embargo contra Haití.

Con Bill Clinton en la Casa Blanca, los EE.UU. y el consejo de seguridad de la O.N.U. intervinieron con el desembarco de 20.000 soldados americanos en Haití, el 19 de septiembre de 1994. El 15 de octubre siguiente, el presidente Aristide es restablecido en sus funciones de Jefe de Estado hasta que pasa el testigo a su sucesor René Préval, elegido presidente el 17 de diciembre de 1995.

El gobierno de Préval tendrá que hacer frente a una oposición constituida por sus antiguos aliados, y su mandato se verá salpicado por varios asesinatos políticos. En mayo de 2000, unas elecciones legislativas son organizadas, siendo vencedor Aristide como candidato a la presidencia con un 91 % de los sufragios, pero el escrutinio está lleno de irregularidades y boicoteado por la oposición. El país vuelve a sumirse en una situación más que confusa: el tráfico de drogas rebasa los récords señalados bajo la junta militar y la clase media no aprecia en absoluto al "pequeño sacerdote", reprochándole su carácter imprevisible y su influencia sobre las masas. A partir de 2001, grupúsculos sin constitución oficial atacan a los partidarios del gobierno de Aristide y éstos reaccionarán del mismo modo. La policía acabará por reprimir salvajemente a ambos partidos.

En 2003, la oposición se organiza bajo el nombre de "Grupo de los 184" y, con el apoyo de los estudiantes y pese a la represión de sus simpatizantes, Jean-Bertrand Aristide acaba por dimitir el 29 de febrero de 2004, bajo la presión militar franco-americana que constituye la vanguardia de una fuerza internacional enviada por la ONU, con la finalidad de restablecer el orden en la capital, y llamada la MINUSTAH.

Poco después de la marcha de Aristide, el presidente de la Corte de Casaciones de Haití, Boniface Alexandre, asume el intermedio en virtud de la Constitución. Aristide será acusado por los haitianos de todos los males del país, amén de un escandaloso enriquecimiento personal y de estar detrás de una serie de crímenes políticos, y se verá forzado a exiliarse en Sudáfrica.

Las elecciones convocadas el 7 de febrero de 2006, supervisadas por la ONU, darán nuevamente la presidencia a René Préval, vencedor en la primera vuelta. Del mismo partido que Aristide, Préval es designado como su sucesor, y varios fraudes son destapados favoreciendo la oposición, como las urnas favorables a Préval que fueron secuestradas y tiradas. Investido con los poderes presidenciales, Préval hará un llamamiento a la unidad nacional (13 de junio de 2006).