VERSAILLES: POMPA CORTESANA & REALES CEREMONIAS

Retrato del joven rey Luis XV de Francia y de Navarra (1710-1774), según Justinat Augustin, 1717; la obra formaba parte de la exhibición organizada por el Museo Nacional de Versailles "Pompa Cortesana & Reales Ceremonias" que tuvo lugar entre el 31 de marzo y el 28 de junio de 2009.

Gustavo III con la Familia Real Sueca y su corte celebran la Noche Vieja de 1779, en el Palacio Real de Estocolmo (Colección Real, Estocolmo, Suecia); nótese que los cortesanos gustavianos revisten el famoso traje nacional sueco, en satén negro y rojo.

La exhibición "Pompa Cortesana & Reales Ceremonias" realizada por la dirección del Museo del Palacio de Versailles entre el 31 de marzo y el 28 de junio, reunió por vez primera más de 200 obras (trajes, vestidos, joyería, iconografías) conservadas y heredadas de las más prestigiosas monarquías europeas para conformar una exposición que abarcaba desde 1650 hasta 1800, nada menos que siglo y medio de la forma de vestir y vivir de los reyes y de sus cortesanos desde mediados del siglo XVII hasta los albores del siglo XIX. Colaboraron en esa ambiciosa exhibición, aparte de muchos coleccionistas privados, el Victoria & Albert Museum de Londres, el Palazzo Pitti de Florencia, el Museo del Louvre, el Museo Galliera, las Artes Decorativas y los Archivos Nacionales de París. A ellos se unieron las reales colecciones de Londres, Dresden, Dinamarca (Slott Rosenborg), Suecia (Livrustkammen), Portugal (Palacio da Ajuda), así como las colecciones imperiales de Viena (Kunsthistorisches Museum) y de San Petersburgo (Hermitage Museum), que aportaron las mejores muestras de sus colecciones.

Vestido de coronación de Sofía-Magdalena de Dinamarca y Noruega, Reina de Suecia, realizado en 1772 y confeccionado en brocado de oro y plata (Livrustkammen, Palacio Real de Estocolmo).

Traje de boda del Rey Gustavo III de Suecia, realizado en 1766, en satén plateado con bordados y pasamanería en hilo de oro y plata (Livustkammen, Palacio Real de Estocolmo). / Abajo, a la izquierda, fotografía del manto de coronación del Rey Jorge III de Gran-Bretaña e Irlanda, realizado en 1760, en terciopelo rojo, satén blanco, pasamanería en hilo de oro y armiño (Victoria & Albert Museum, Londres).

El evento forma parte de un ciclo de exhibiciones que evocan la vida de corte entre los siglos XVII y XIX, como "Las Mesas Reales" de Versailles (1993-1994) y "Cuando Versailles era amueblado en plata" (2007-2008). Con los trajes y vestidos de corte que se expusieron, se desarrolló un genuino lenguaje político sobre su función primaria: la de traducir la jerarquía del poder en términos visuales. Los trajes presentados en la exposición evocaron las extraordinarias circunstancias en que la monarquía se encontró y la vida de los monarcas europeos y de sus cortesanos: bautizos, coronaciones, entierros, bodas, ceremonias de las órdenes de caballería, etc.

Sujetos al yugo del formalismo de la "etiqueta" de corte, los trajes se volvieron cada vez más lujosos en sus telas y acabados, se diversificaron para según qué ocasiones o celebraciones. De hecho, acabó siendo un producto de lujo de gran demanda internacional, siempre sujeto a estéticas innovaciones y nuevas técnicas de fabricación. Y con la naciente importancia de la moda y la accelerada renovación de los trajes convencionales, el traje de corte evolucionó rápidamente. París se convirtió en el centro de la moda y punto de referencia del Viejo Continente desde el siglo XVII, recibiendo numerosos encargos desde todas las casas reales europeas, por lo que vino a subrayar la gran influencia de Francia en el selecto mundo de los trajes de corte y de la moda de las clases privilegiadas, siempre acreditada por la gran calidad de sus trabajos, acabados y creaciones.

Par de zapatos de hombre en cuero blanco y tacones de madera forrada de cuero, de finales del siglo XVII (Colección Real de Dresden, Sajonia, Alemania).

Chaqueta larga y albornoz del Rey Federico IV de Dinamarca y Noruega, realizado en 1700 (Slott Rosenborg, Copenhague, Dinamarca).

Traje de caza del Rey Christian VII de Dinamarca y Noruega, regalado en 1768 por el Rey Luis XV de Francia (Slott Rosenborg, Copenhague, Dinamarca).

La muestra de Versailles hizo especial hincapié en la gran variedad de trajes ceremoniales, vestidos de diario, uniformes y trajes de caza, asi como en sus complementos desde el calzado hasta las soberbias joyas que fueron llevadas por reyes y reinas europeos entre mediados del XVII y principios del 1800's. Para enriquecer aún más la exhibición, se recurrió a los dieciochescos grabados de la moda parisina, a retratos oficiales o intimistas y a todo tipo de enseres que eran de uso habitual en aquellas épocas. En cierto modo, se echó mano de todo lo que pudiera evocar una era en que las cortes europeas eran las mejores vitrinas de un estilo de vida dictado desde Versailles y París, fuente de todas las modas, de sus frivolidades y de sus innovaciones, que tanto influyó en las demás cortes occidentales.

<-- Fotografía de dos vestidos y chaqueta de "etiqueta" cortesana de 1800. / Abajo, fotografía de dos vestidos atribuidos a la modista parisina Rose Bertin, y que pertenecieron a la Reina Maria-Antonieta de Francia en 1775 y 1780.

Collar de chatones (diamantes) de la Reina Amalia Augusta de Sajonia, consorte de Federico-Augusto I, realizado a finales del siglo XVIII (Colección Real de Dresden, Sajonia, Alemania).

Traje ceremonial de la Orden del Espíritu Santo, realizado en París para el Zar Alejandro I de Rusia en 1815 (Museo del Hermitage, San Petersburgo, Rusia).

Vestido de boda de la Duquesa de Södermanland, realizado en paño y encajes de plata en 1774 (Livrustkammen, Palacio Real de Estocolmo, Suecia).

Vestido y traje de coronación de los reyes Gustavo III y Sofía-Magdalena de Suecia, realizados en 1772 (Livrustkammen, Palacio Real de Estocolmo, Suecia).

Retrato en grupo del Rey Gustavo III de Suecia (con traje de oro) junto con sus hermanos Carlos, Duque de Södermanland (en pie y con traje malva) y Federico, Duque de Ostergotland (sentado, en traje rojo); cuadro de Alexandre Roslin, 1771 (Galería Nacional de Estocolmo, Suecia).