EL DUQUE DE EDIMBURGO & SUS 10 ANÉCDOTAS
el 16 jun En: Citas Reyes de Gran-Bretaña Humor - 4 comentarios
DIEZ ANÉCDOTAS DEL PRÍNCIPE PHILIP, DUQUE DE EDIMBURGO

El esposo de la Reina Elizabeth II, el Príncipe consorte Philip, duque de Edimburgo, es famoso en el Reino Unido por su peculiar sentido del humor, sus bromas y mofas, su manera de hablar de los temas sin florituras y expresar lo primero que se le pasa por la cabeza, sin preocuparse por las consecuencias. Esta manera de ser le ha convertido en el personaje real favorito de los periodistas británicos, al ser una fuente inagotable de anécdotas y pifias diplomáticas hilarantes. Aqui os adjunto tan solo una selección de 10 anécdotas protagonizadas por el polémico consorte de la soberana.
ANÉCDOTAS Y FRASES PARA ENMARCAR
Viajando el Príncipe Philip en un tren dirección el Norte de Escocia, éste interrumpe, inopinadamente, el viaje por problemas técnicos parándose en una estación en medio de la nada. Obviamente, el consorte de Elizabeth II sale fuera para estirar las piernas en el andén, mientras se soluciona el problema. El jefe de estación, hecho un manojo de nervios por la inesperada visita real, acude a su encuentro para hacerle los honores e indicarle que vuelva al tren:
-"Vuelva a bordo, Alteza, y le entretendremos en el vagón restaurante de primera clase."
-"¿Por qué?¿Es usted un jodido malabarista?"
Cuando el Príncipe Philip visitaba en la India una histórica tumba en la que reposaban centenares de indios que habían sido asesinados, le entró un hambre tremenda y se giró hacia su guía preguntándole:
-"¿Ya es hora de comer?¡Mataría a un indio!"
A un interlocutor y con ánimo de bromear:
"Si usted ve a un hombre abrirle la puerta de su coche a una mujer, pueden existir dos razones: o tiene una nueva esposa o bien estrena un coche nuevo!"
A una matrona de un hospital caribeño, el Príncipe Philip le dijo:
-"Ustedes tienen mosquitos. Yo tengo la prensa!"
Al Presidente de Nigeria, que vestía el tradicional atuendo nigeriano (una ancha túnica):
-"Se ve que usted va preparado para irse a la cama!"
Acerca del debate sobre el denso tráfico existente en Londres, el Príncipe Philip argumentó:
-"El problema de Londres son los turistas. Causan problemas de circulación y embotellamientos en todas sus calles. Si frenamos el turismo, podremos acabar con el problema de la circulación".
Cuando le preguntaron al Príncipe Philip sobre si le gustaría visitar la Unión Soviética, éste espetó:
-"Esos bastardos me asesinaron a media familia!"
A un británico afincado en Budapest:
-"Usted no debe llevar mucho tiempo aqui. No tiene la barriga cervecera!"
A su esposa la Reina Elizabeth II, justo después de ser coronada:
-"¿Dónde has encontrado este sombrero?"
En el curso de una visita oficial a China, en 1986:
-"Si se queda uno más tiempo aqui, se le achinan los ojos!"
Casi siento pena por Isabel II... no, si va a ser la más normal de la familia real británica. Menudo ramillete de payasos, borrachos, indecentes e idiotas le han tocado entre sus parientes más cercanos. Lo del Duque de Edimburgo era sabido, aunque lo que más revuelo suele armar es su mentalidad, al parecer muy "nazi", que se percibe en varias citas de este artículo.
En fin, ojalá que cuando Isabel II fallezca se acabe la maldita tradición de mantener a estas catervas de payasos, cuyo única singularidad es haber salido de los úteros de sus madres.
Si hay algo de cierto, es que muchos lo han calificado de "nazi" en la actitud y la palabra, aunque lo más correcto sería calificarlo de "radical" a la par que simplista en sus ideas. Privilegiado por su posición de real consorte, es políticamente incorrecto y lejos de ser hipócrita, y siempre dice lo que piensa a diferencia de los políticos que siempre ocultan sus verdaderos pensamientos obviamente condicionados por su reelección. Ahí está la diferencia.
Un cordial saludo.
Es radical y simplista, pero refrescante en sus incorrección constante. Como cuando le preguntó a Obama cómo lograba distinguir a los políticos, que a él le parecían todos iguales... En boca de otro, habría sido interpretado como una sutil reflexión digna de análisis. y quizá lo era, pues yo tampoco distingo a Brown de Cameron...
Saludos!
Mira por dónde Theo, tu apreciación viene a coincidir con la mía. Y es que tiene toda la razón del mundo: todos los políticos parecen salir del mismo molde y son difíciles de distinguir entre si.
A fin de cuentas, esos pensamientos radicales y simplistas coinciden con los de los ciudadanos de a pie y lo único que nos distingue de la clase política, es que no tenemos porque ser políticamente correctos las 24 horas del día, condicionados por el qué dirá la prensa o la oposición (auténtica caterva de fariseos en su mayoría), siempre presta a rasgarse teatralmente las vestiduras.
Un gran saludo para ti Theo.