Si la Crisis y su tremenda recesión atañe sobretodo a la clase trabajadora, los poderosos no son menos, aunque sea en menor medida. Muchos de ellos han sido estafados por aquel pseudo-mago y elitista broker norteamericano que se permitía el lujo de escoger a sus clientes e invertir sus fortunas en acciones bursátiles fantasmas (cuando lo que hacía era poner ese dinero en su cuenta corriente), o han visto desvanecerse sus millonarias inversiones con la bancarrota de Lehman Bros. y otras compañías y bancos. Entre los ilustres estafados, podemos señalar al archiconocido Donald Trump, que ha perdido muchas plumas en ese descalabro general de las bolsas.

La Reina Elizabeth II de Gran-Bretaña, cuya fortuna personal está estimada (que no confirmada) en 320 millones de Libras Esterlinas (411 millones de €uros) por la famosa revista financiera estadounidense, sin contar con la fabulosa y colosal fortuna que tiene en bienes muebles e inmuebles, había invertido 100 millones de Libras de sus 320 en una cartera de inversiones (al cambio son 128,000,000 €). El caso es que, con el crack bursátil del 2008, Su Graciosa Majestad ha visto desvanecerse en segundos 47,500,000., casi la mitad de esos 100 millones.

Pese al disgusto, la soberana británica sigue creando puestos de trabajo. Anda tan falta de personal, que se han multiplicado las ofertas y se han insertado en la página web oficial de la Casa Real. Y, para conservar y motivar a los empleados que ya tiene, no ha dudado en aumentarles el sueldo aunque la economía no esté en su mejor momento y se multipliquen los despidos en masa en todas partes. Se sabe, de hecho, que Buckingham Palace ha empezado a buscar entre los trabajadores foráneos, a condición de que procedan de la Comunidad Europea y sepan hablar bien el inglés.

Ya sabéis, si estáis en paro, tenéis idiomas y buscais una nueva oportunidad al otro lado del mal llamado Canal de La Mancha, siempre podéis probar suerte y solicitar un empleo en Buckingham Palace. Por intentarlo...