De entre los muchos artistas anónimos, grafiteros muchos de ellos, que comparten a diario su arte con nosotros los peatones, con las tribus urbanas de cualquier punto del mundo occidental, sobresalen algunos que invierten gran parte de su tiempo para deleitar furtivamente nuestros ojos en muros de construcciones, persianas de locales o edificios desahuciados, y los admiro.

No confundamos a los verdaderos artistas de la calle con los gamberros que solo saben plasmar su "firmita" sin ton ni son por paredes, cristaleras, vagones de metro o de tren, ensuciando más que decorando el ya de por si asqueroso paisaje urbano. Separando el grano de la paja, podemos descubrir a grandes artistas jóvenes de los que ni siquiera podemos retener los nombres, pero que embellecen, a su modo, pintando ciertos muros con mucho acierto y, muchas veces, con mensajes políticos claros. Entre los archiconocidos "okupas", que siempre suelen ser desalojados a hostias policiales de edificios ruinosos y abandonados por sus propietarios (por mera especulación que, a día de hoy, se ha hundido gracias a la crisis), hay auténticos artistas que me maravillan con sus efímeras obras, prontamente acribilladas por los pubertosos de pantalones caídos y culo al aire, en pleno ataque de rebeldía desplazada, con sus feísimas "firmas" y su paupérrimo sentido de la estética. En fin, no se puede hacer mucho al respecto. En cualquier caso, y muchas veces se me pasa por alto, siempre se puede hacer una foto con el móvil, de la obra impoluta antes de que los chavales grafiteros empiecen a acribillarla con sus cagadas de mosca, y asi salvarla en cierto modo del vandalismo a las que se ven condenadas. Alguna que otra vez he podido fotografiar con mi móvil esas "obras de arte" urbanas que tanto me gustan y fascinan, como la del "Caballero con la mano en el pecho y una lata de Coca-Cola", sencilla pero tan cautivadora.

Pero, si algo bueno tiene la TV, es que a veces te ponen en conocimiento de esos artistas de la calle, como el británico Julian Beever, sobre quien se ha hecho una serie de programas televisivos, siguiendole en su eterno peregrinaje por distintas ciudades del mundo (el Viejo y Nuevo Continente). Gracias a ese programa que se emite de cuando en cuando en el Canal 33 de Cataluña, descubrí a Julian Beever, el artista de lo efímero que se contenta con fotografiar sus obras antes de que se desvanezcan. Viajando con su mochila y su caja de tizas de colores, se planta en medio de plazas y calles emblemáticas de las grandes urbes que visita, para realizar una obra que no dura más de tres días. Maestro de la anamorfosis, aunque él diga que sigue aprendiendo y evolucionando, utiliza el 3D para plasmar obras que fascinan a los transeuntes como lo hace Kurt Wenner.

Si aún no conoceis sus obras, pintadas con tiza en aceras y plazas, creo que es un buen momento para descubrirlo o redescubrirlo con estas fotografías rescatadas de la red.

"Babyfood" de Julian Beever.

"Botella de Ballantine's" de Julian Beever.

"Batman y Robin al rescate" de Julian Beever.

"Eagle Flag" , Día de la Independencia, 4 de Julio en Philadelphia, de Julian Beever.

"Fountain Street" de Julian Beever.

"Rafting" de Julian Beever.

"Times Square" de Julian Beever.

"Waterfall" de Julian Beever.