LADY GEORGIANA SPENCER, DUQUESA DE DEVONSHIRE (1757-1806)

3ª Parte

Actividad política y social

Georgiana Cavendish, Duquesa de Devonshire (1757-1806); retratada por Gainsborough en 1787. Es quizás el más popular de los retratos que se conservan de ella: robado, fue nuevamente descubierto por un detective de la Agencia Norteamericana Pinckerton y comprado en subasta por su descendiente el 11º Duque de Devonshire.

La duquesa de Devonshire es recordada no solamente por sus desencuentros con su marido, sino por su papel desempeñado en el ámbito de los salones políticos de Londres. Militante activa del partido Whig, al que pertenecen su padre, su hermano y su marido, Georgiana no duda en sacar provecho de su popularidad para abrir sus salones a la élite parlamentaria y literaria, reuniendo a su alrededor a la flor y nata de la sociedad británica del momento. Precursora de las damas sufragistas de finales del siglo XIX, se lanza en los debates políticos y hace campaña para los Whigs en una época en que la Cámara de los Comunes estaba dominada por los partidarios del rey Jorge III y de su primer ministro William Pitt el Joven, sosteniendo particularmente a uno de sus parientes, Charles James Fox (hijo del político Lord Holland) y primo-hermano del magnate duque de Richmond, de Lennox y de Aubigny.

Charles James Fox (1749-1806), político, estadista y ministro, principal figura del partido Whig; era el tercer hijo del también político y estadista Henry Fox, 1er Barón Holland, y de Lady Caroline Lennox, hija de los duques de Richmond y de Lennox. Es sobretodo conocido por haber sido primer secretario de Asuntos Exteriores, un abolicionista de la esclavitud, además de ser partidario de los Insurgentes durante la Guerra de Independencia Norteamericana y de la Revolución Francesa, y sobretodo, por su gran rivalidad con William Pitt el Joven.

En el momento de las elecciones generales de 1784, la duquesa de Devonshire no habría dudado en comprar votos a favor de Fox a cambio de sus besos. Ese peculiar y original episodio sería inmediatamente vilipendiado por Thomas Rowlandson en su pasquín "el Devonshire o el Método más referenciado de asegurar los votos". La realidad es bien distinta: la duquesa habría dado las gracias a un zapatero, propinandole un beso, por dar éste su voto a Fox; luego, las malas lenguas se ocuparon en exagerar el incidente hasta convertirlo en un asunto de sobornos labiales.

Jorge Augusto Federico, Príncipe de Gales (1762-1830), -futuro Jorge IV- hijo y heredero del rey Jorge III, apodado "Prinny" por sus amigos; representado con el hábito de los caballeros de la Orden de La Jarretera en un lienzo de 1786, que supuso un escándalo por la presencia del paje negro ajustándole el cinturón, en una pose un tanto equívoca. / Abajo, retrato en miniatura de Jorge III, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda (1738-1820), según Engleheart, 1783 -Colección Real de S.M. Elizabeth II-.

Criticada y burlada por sus detractores, que denuncian sus originales aunque eficaces estrategias electorales, Georgiana sigue siendo la dama por excelencia que todo extranjero venido a Inglaterra quiere conocer y admirar. En la corte, se convierte en la apreciada amiga del Príncipe de Gales, apodado Prinny, y forma naturalmente parte esencial de su cenáculo en el que siempre se encuentra con Fox. Los rumores de entonces achacan a Fox el papel de amante de Georgiana para explicar la devoción de ésta por el personaje político tan controvertido y calificado de amoral por el mismísimo rey Jorge III.

Georgiana tiene de hecho una rival de gran importancia y peso, Jane, Duquesa de Gordon, musa del partido Tory y principal sostén de William Pitt el Joven.

A pesar de la grandilocuencia y de los esfuerzos de la duquesa, Fox perdería las elecciones frente a Pitt el Joven, viendose reducido a continuar en la Cámara de los Comunes como diputado de Tain Burghs (un burgo escocés de Kirkwall en las Orcadas). Derrotado por las artimañas de Jorge III, protesta airadamente contra la elección de William Pitt en calidad de primer ministro del Gobierno Británico que, sea dicho de paso, era el más joven (24 años) de todos sus predecesores en la historia del nº10 de Downing Street. Pero sus protestas no conseguirían ningún eco favorable, teniendo en cuenta la gran popularidad del rey y de Pitt. Charles James Fox sería calificado por sus rivales como un "follonero" problemático, que desafiaba permanentemente el orden institucional y los poderes de la Corona... De hecho, sería frecuentemente caricaturizado bajo los rasgos de Oliver Cromwell o Guy Fawkes, e incluso bajo la forma de Satán o de Maquiavelo.

Retrato de William Pitt "el Joven" (1759-1806), Primer Ministro de Gran-Bretaña e Irlanda a la edad de 24 años, entre 1783 y 1801, fue el estadista más joven de la historia; era el hijo segundón de William Pitt "el Viejo", Lord Chatham, también primer ministro durante el reinado de Jorge II, y primera figura del partido Tory.

El ascendente e influencia que tenía sobre el Príncipe de Gales, que tradicionalmente se oponía al padre y rey, hizo que fuera tomado en aversión por Jorge III.

Moda, deudas, enfermedad y muerte

Retrato de Georgiana Cavendish, Duquesa de Cavendish, en un lienzo conservado en Hardwick Hall.

Siendo una celebridad en aquella Europa cosmopolita, Georgiana fue conocida también por su buen gusto en el vestir como lo atestiguan los artistas que la inmortalizaron durante sus años de vida pública. Sir Joshua Reynolds, Thomas Gainsborough y el miniaturista Richard Cosmway dejaron de ella bellos retratos, sin olvidar los caricaturistas y dibujantes que encontraron en la duquesa un filón inagotable de inspiración.

Una caricatura de 1791 muestra a Georgiana, Duquesa de Devonshire y Lady Elizabeth Foster en una mesa de juego, en Devonshire House.

Como la reina Maria-Antonieta, con la que se sintió particularmente vinculada y por la que sentía especial admiración, Georgiana adoptó un estilo de vestimenta más cómodo, dejando de lado los tafetanes, los terciopelos y los muarés recargados y sus apabullantes miriñaques por vestidos vaporosos de lino, de algodón y de muselina que, a la postre, se conocerían como "vestidos a la inglesa" y que arrasarían en la sociedad anglófila de París, y adornando sus peinados de "poufs" con enormes sombreros a la francesa (de ala ancha), dandole un aire más desenfadado y campestre. En pocas palabras, se convirtió en un icono de la moda, a la que contribuyó introduciendo un aire desenfadado en la vestimenta femenina, buscando la comodidad y la facilidad de movimiento conjugada con una elegante sencillez.

También se sabe de su pasión por los juegos de mesa, su derroche en ellas y sus deudas. Que fuera en las cartas o en los vestidos, Georgiana no reparaba en gastos con tal de suplir su falta de amor y felicidad conyugal.

Aunque tanto los Spencer como los Cavendish eran familias tremendamente ricas, Georgiana dejaría tras de si un montón de deudas por pagar; deudas de juegos, de apuestas y facturas impagadas hasta en las modistas, dado el vertiginoso tren de vida que llevó.

Uno de los últimos retratos de Georgiana, Duquesa de Devonshire, realizado en los albores del 1800's por la artista Angelica Kauffmann.

En 1780, apareció el primer problema de salud de Georgiana: una molestia ocular que le supuso un tratamiento a base de aplicaciones de paños mojados en coñac, agua y vinagre, que se limpiaba luego con leche, pareció surtir efecto. Ya con anterioridad, Georgiana solía sufrir de algunas migrañas que combatía con laudano (al que se aficionó) y con un encierro en su alcoba en la oscuridad más completa.

En 1796, durante un episodio de fuerte migraña, su ojo derecho empezó a hincharse de tal modo que su madre, su hermana, su marido y su médico empezaron a alarmarse seriamente. Encerrada a cal y canto en su habitación, a oscuras, cualquier rayo de luz que se filtrase accidentalmente por las ranuras de las espesas cortinas le hacía gritar de un modo horrible. Lady Bessborough buscó entonces al mejor oculista de Inglaterra para traerlo a Devonshire House y se ocupase de su hermana. En el mes de julio, su ojo había adquirido el tamaño de un albaricoque, desfigurando el hermoso semblante de Georgiana. Antes de que el oculista se ocupase de su mal, la duquesa mandó a sus hijos a Chiswick House para evitarles el trauma de lo que pudieran ver y oír. Los gritos fueron tan escalofriantes, durante aquellas sesiones a las que se sometía Georgiana, que su hermana Lady Harriet llegaría a escribir: "Después de lo que he oído esta noche, puedo soportar cualquier otra cosa..."

Retrato de Lady Henrietta "Harriet" Spencer, Condesa de Bessborough (1761-1821), según A. Kauffmann. La hermana menor de Georgiana siempre estuvo cerca de ella, e incluso llegó a ser una íntima amiga de Lady Elizabeth Foster, formando las tres un trío muy conocido en sociedad. Casada en 1780 con Frederick Ponsonby, 3er Conde de Bessborough, a partir de 1780, su matrimonio fue un infierno de malos tratos y humillaciones públicas... A modo de escape, coleccionó amantes notorios como Sheridan o el joven y apuesto Granville Leveson-Gower, futuro 1er Conde Granville. / Abajo, otro retrato de Georgiana Spencer Cavendish, Duquesa de Devonshire.

Durante meses, y tras la intervención del oculista para salvarle el ojo afectado, Georgiana tuvo que permanecer en sus aposentos en una oscuridad casi completa. La luz del día le resultaba intolerable y le arrancaba agudos gritos de dolor; con su ojo derecho tapado con un espeso parche, había perdido casi la visión del izquierdo, percibiendo tan solo siluetas borrosas. Mujer acostumbrada a vivir de manera pública, Georgiana estuvo largo tiempo sin salir de su casa, avergonzada por la deformidad de su rostro y temiendo el rechazo público. Tardó en recuperarse de aquella inseguridad y, cuando se decidió a salir nuevamente a la calle, se arregló el cabello de manera que escondiese su ojo afectado. Por lo visto, y según el diagnóstico del oculista de entonces, un médico de hoy día, el Dr. Schraibman, se aventuró en suponer que Georgiana había sufrido de una especie de trombosis en la cavidad ocular.

Con tan solo 48 primaveras, la duquesa de Devonshire empezó a sentirse mal en el invierno de 1806. En la segunda semana de marzo, su cutis se torna de un color amarillento, casi anaranjado, lo que hace sospechar a su médico que padece hepatitis. Su salud se degrada rápidamente y, con los remedios estrambóticos de los galenos, sufre lo indecible. Llegan al extremo de afeitarle la cabeza, sacrificando su hermosa cabellera leonina. Tal es la situación de la enferma, que ésta manda que se lleven al campo a sus hijos para ahorrarles el sufrimiento de verla tan mal. Finalmente, los médicos de la duquesa se percatan que su mal no es una hepatitis, sino un mal peor que destroza su hígado. No hay remedios excepto el laudano, para tratar de calmar sus tremendos dolores. Todos saben que está condenada. Deja de vivir, finalmente, el 30 de marzo de 1806 a las 3:30 de la madrugada, rodeada de su madre, de su hermana Harriet y de su marido, víctima de un abceso en el hígado.

La noticia de su defunción estremeció todo Londres. Muerta la duquesa, todo un tropel de importantes y gente sencilla empezaron a desfilar ante el cadáver de la difunta amortajada en la mansión de Devonshire House. Fox, el más apenado de sus amigos, virtió grandes y sentidas lágrimas, que rodaron por sus gruesas mejillas, inconsolable.

Sus restos recibirían sepultura en la iglesia de Todos los Santos, en el condado de Derbyshire.

Retrato de William Cavendish VIII, 5º Duque de Devonshire (1748-1811), según Sir Joshua Reynolds.

Viudo, su marido no dudó en legalizar su relación adúltera con Lady Bess Foster casándose formalmente con ella (1809). William sobreviviría a Georgiana tan solo cinco años más, para morir a su vez en 1811. Lady Bess tomó entonces la decisión de instalarse en Italia con sus dos hijos habidos con el difunto duque, ya que era persona non grata para su hijastro el nuevo duque de Devonshire, y falleció en suelo extranjero como una exiliada.

Descendencia y parentela

La duquesa de Devonshire cuenta, entre sus descendientes y parientes más relevantes, a Lady Caroline Lamb, desvergonzada hija de su hermana Henrietta, Condesa de Bessborough, y amante de Lord Byron que, como su tía carnal, se dedicó a la poesía. Casada con el heredero del Vizconde de Melbourne, fallecería prematuramente antes de poder ser a su vez Lady Melbourne.

Retrato de Lady Caroline Ponsonby (1785-1828), más conocida como Lady Caroline Lamb e hija de Lady Henrietta "Harriet" Spencer, Condesa de Bessborough, hermana de Georgiana.

Por vía de la nieta de Georgiana, también desciende Peregrine Cavendish, actual 12º duque de Devonshire. Y si existe un curioso paralelismo entre Georgiana y una de sus descendientes, es con la desaparecida Lady Diana Spencer, Princesa de Gales, que fue tan guapa, popular y carismática como ella.

Lady Diana Spencer, Princesa de Gales (1961-1997), popularmente conocida como "Lady Di" y primera esposa de Carlos, Príncipe de Gales, madre de los príncipes William y Henry.

También la prima y cuñada de la difunta princesa de Gales, Sarah Ferguson, ex-duquesa de York, desciende de Georgiana a través de su hija ilegítima Eliza Courtney, habida con Lord Grey.