JOHN CHURCHILL

1er DUQUE DE MARLBOROUGH

1650 - 1722

Retrato de Sir John Churchill, 2º Lord Barón Churchill de Sandridge (1650-1722), 1er Conde de Marlborough (1689), 1er Duque de Marlborough y Marqués de Blandford (1702) y Príncipe de Mindelheim. El lienzo corresponde ciertamente a la década de 1670-1680, y es considerado como uno de los primeros retratos del célebre general.

John Churchill nació el 26 de mayo de 1650 en la mansión isabelina de Ashe House (cerca de Axminster, Devon, Inglaterra), la casa de su abuela materna Lady Drake, siendo hijo de Sir Winston Churchill, Barón de Sandridge (nacido en 1620) y de Lady Elizabeth Drake, donde pasaría sus 9 primeros años en medio de la pobreza y sometido a un régimen alimenticio bastante frugal. Su nacimiento coincidió en plena Guerra Civil Inglesa, 1 año y 4 meses después de que el Parlamento de Londres, dominado por los puritanos -bajo la tutela y mando de Oliver Cromwell-, llevara al patíbulo al rey Carlos I delante del Palacio Real de Whitehall (30 de enero de 1649).

Retrato del Rey Carlos I de Inglaterra y de Escocia (1600-1649), en Gran Maestre de la Orden de La Jarretera, obra de Mytens fechada en 1633. / En la ilustración inferior, las armas de Sir Winston Churchill, 1er Barón de Sandridge (Arnaud Bunel), cuyo lema rezaba, curiosamente en lengua castellana, "Fiel pero Desdichado".

Su padre, Sir Winston Churchill, había hecho una mala apuesta luchando en el bando monárquico para defender al rey y, al ser vencido en dicha guerra, como otros tantos caballeros de provincias, vió como las tropas de Cromwell saquearon e incendiaron su casa, para luego sufrir una condena del Parlamento Londinense que le penalizaba con la suma de 4.446 Libras por haber luchado en el bando monárquico. Arruinado, con sus bienes embargados, él y su pequeña familia encontraron refugio en casa de su suegra, Lady Drake que, irónicamente, pertenecía al bando puritano-parlamentarista, y cuya mansión había sido saqueada y en parte incendiada por las tropas monárquicas. La convivencia se reveló harto tensa entre suegra y yerno por causas evidentemente político-religiosas, teniendo en cuenta además de la dependencia económica de Winston y de su pequeña familia (su mujer Elizabeth Drake y sus tres hijos: 1 niña, Arabella nacida en 1648, y 2 niños, John nacido en 1650 y George nacido en 1654), de la buena voluntad de su severa suegra quien se encontraba, para colmo de males, totalmente empobrecida al tener que hacer frente a la reconstrucción parcial de su mansión después del incendio.

Retrato de Sir Winston Churchill, 1er Lord Barón Churchill de Sandridge. / Abajo, retrato del Rey Carlos II de Inglaterra y de Escocia (1630-1685), en el momento de su regreso y restauración en el trono británico, c.1660.

Cuando por fin fallece Oliver Cromwell, Lord Protector y jefe de la "República Puritana" de Inglaterra (Commonwealth), y el Parlamento (como el país entero) cansado de tanto puritanismo, aparta al hijo de Cromwell de la sucesión y vuelve a llamar al Príncipe de Gales al trono (hijo mayor del decapitado Carlos I) y se inaugura la Restauración de 1660, Sir Winston Churchill recupera sus bienes embargados aunque ello no supone sacarle de los problemas pecuniarios que le afligen desde 1649. Obtiene sin embargo el reconocimiento del rey Carlos II, quien le arma caballero concediéndole la baronía y paridad inglesa (1663), amén de un nombramiento como Comisionado de la Corte de Reclamaciones en Dublín dos años más tarde, y la de Intendente Controlador de la Casa del Rey en el Palacio de Whitehall.

El favor real se extendió también a los dos hijos mayores de Winston: Carlos II ofreció a la joven Arabella Churchill el puesto de dama de honor de la Duquesa de York (y con el tiempo se convertiría en la amante oficial del Duque de York, hermano menor y eventual heredero del rey), siendo John, meses más tarde admitido como paje de la Casa del Duque de York. A pesar de las recompensas reales, Sir Winston falleció abrumado por enormes deudas a las que había contribuído en parte por su falta de previsión, y en parte porque ya arrastraba problemas financieros desde la Guerra Civil. De hecho, sus hijos pasaron de las estrecheces puritanas de Ashe House a las penalidades y obligaciones de la fastuosa corte de Carlos II en Whitehall, siempre pendientes de los restos de cocina de los Duques de York o de otros poderosos cortesanos. Allí tuvieron que afinar sus sentidos, doblegarse a las exigencias, cultivar el tacto y la discreción para hacerse merecedores de la atención de sus dueños.

Es en la corte de Whitehall Palace en Londres, donde John Churchill conoce, por medio de su hermana Arabella, a Sarah Jennings, su futura esposa, también dama de honor de la Duquesa de York.

Retrato de Sarah Jennings (1660-1744), Lady Churchill de Sandridge luego Condesa de Marlborough y finalmente Duquesa de Marlborough y Marquesa de Blandford, Princesa de Mindelheim; lienzo debido a Kneller y fechado a principios del siglo XVIII.

Sarah Jennings nació el 29 de mayo de 1660, el mismo día en que el rey Carlos II hacía su entrada en Londres al volver del exilio. Hija primogénita de un señor que figuraba en la Cámara de los Comunes como "burgués de Saint-Albans", Richard Jennings, modesto propietario rural en Sandridge, a 6 millas de Saint-Albans, y dueño de la mansión de Hollywell House, ubicada en Saint-Albans, y de Frances Thornhill, hija ésta de un baronet de Agney Court (Condado de Kent), Sir Gifford Thornhill, pertenecía a esa pequeña "gentry" (hidalguía) británica de provincias. Cuando Sarah contaba 8 años de edad, su padre falleció dejando a su viuda una montaña de deudas que sumieron a la madre y a las 3 hijas (Sarah, Frances y Barbara) en la más extrema pobreza. Apenas con 12 años, Sarah se instaló en Londres en busca de fortuna y, al año, fue admitida como dama de honor de la Duquesa de York cuando ya había cumplido los 13. Allí entabló amistad con Arabella Churchill, otra dama de honor, y a través de ésta con su hermano John, el que iba a convertirse en su marido en 1675. De esos penosos años de estrecheces ambos salieron escarmentados, eminentemente avaros y codiciosos (rasgos que les reprocharían algunos historiadores posteriormente).

Retrato de Lady Arabella Churchill (1648-1730), hermana mayor de Sir John Churchill y cuñada de Sarah Jennings; fue la dama de honor de la Duquesa de York y la amante, a partir de 1665, del Duque de York al que dió nada menos que 4 hijos naturales, entre ellos el futuro Duque de Berwick, héroe de la Guerra de Sucesión Española y antepasado directo de la actual Duquesa de Alba. Sus bastardos recibieron el apellido de FitzJames-Stuart (hijo/a de James Stuart). Sus amores con el futuro rey Jacobo II cesarían en 1674, fecha en la que contrae matrimonio con Charles Godefrey, al que proporciona tres hijos más.

Retrato de Jacobo Stuart, Príncipe Real de Inglaterra y Escocia, Duque de York (1633-1701), hermano menor y eventual heredero de Carlos II; obra de Henry Gascars. Viudo de su primer matrimonio con Lady Anne Hyde, que le dejó dos hijas (María y Ana), contrajo nuevas nupcias con una princesa italiana y católica, Maria Beatriz de Módena, que le dió el tan ansiado hijo varón siendo ya soberano de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Tuvo por amante a la hermana de John Churchill, Arabella, quien a su vez también le proporcionó 4 bastardos.

Retrato de Lady Barbara Villiers Palmer (1641-1709), Baronesa Limerick y Condesa de Castlemaine, luego Duquesa de Cleveland; esposa de Sir Roger Palmer de Dorney Court, 1er Conde de Castlemaine, y amante oficial del rey Carlos II, que entre sus innumerables amantes contó al futuro Duque de Marlborough...; obra de Wright, fecit 1670.

John Churchill empezó pues su carrera en la corte de Carlos II en calidad de paje del príncipe Jacobo, duque de York (futuro rey Jacobo II en 1685), iniciando su fortuna con una pensión anual de 500 Libras, para luego recibir una considerable suma de manos de Lord Halifax a sus 24 años: 4.500 Libras. Dicha enorme suma se supone que fue un "regalo" de Lady Barbara Villiers, Condesa de Castlemaine (y amante del rey Carlos II), en agradecimiento a una noche de "caricias" al término de la cual John Churchill tuvo que saltar por la ventana de la dama para no ser pillado "in fraganti" por el rey en persona. Evidentemente, Lord Halifax no hizo más que el papel de intermediario a instancias de Lady Castlemaine, para donar las 4.500 Libras al joven galante, y salvar así las apariencias de cara a la galería.

Ya en 1667, John Churchill iniciaba su carrera de soldado (el 24 de septiembre) al entrar como paje del duque de York, y formando parte del Regimiento de la Guardia de a pie del Rey (hoy Granaderos Reales) como "insignia", tras demostrar su entusiasmo por la vida militar. En 1668 se unía al destacamento británico de Tánger, figurando entre las tropas de la Royal Navy y participando activamente al bloqueo de Argelia, base principal de los piratas Berberiscos, en 1670. Dos años después participaba en el ataque naval inglés a unos barcos comerciales holandeses cerca de la Isla de Wight (1672).

Retrato del Rey Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia (1633-1701), obra de Largillière. / Abajo, retrato de Louis de Durfort de Duras, Marqués de Blanquefort y 2º Conde de Feversham (1641-1709), comandante de las Tropas Reales que vencieron en Sedgemoore al sublevado y pretendiente Duque de Monmouth.

En octubre de 1678, John Churchill se casa con Sarah Jennings, dama de honor de la Duquesa de York. Diez años más tarde, el Duque de York sucedía a su hermano Carlos II en el trono británico como Jacobo II. Las Islas Británicas sufren entonces tensiones políticas agudizadas por la política pro-romana del nuevo monarca y contra quien muchos parlamentarios se opusieron desde su designación como sucesor de Carlos II. Con el reinado de Jacobo II, Churchill y su esposa Sarah gozan del favor real pero, al tiempo que el monarca intenta reconducir todas las instituciones británicas hacia el catolicismo, la pareja toma sutilmente sus distancias. El triste asunto de la rebelión del Duque de Monmouth (1685), marcaría un punto de inflexión en el ánimo de John Churchill al verse encargado, por el rey, de llevar a cabo las sanguinarias persecuciones contra los partidarios de Monmouth, tras ser éste vencido en la batalla de Sedgemoore, capturado y decapitado por alta traición. Semejante misión le repugna y acabaría por hacerle incómoda su estrecha amistad con Jacobo II. Hay que puntualizar también que, en el momento de nombrar al comandante de las tropas reales encargadas de aplastar la rebelión de Monmouth, Jacobo II cedió ese honor al francés Louis de Durfort de Duras, Conde de Feversham, en vez de darselo a Churchill quien se sintió agraviado al considerar que ese nombramiento le correspondía naturalmente. Pese a todo, el rey le concedería el lucrativo grado de coronel de los Life Guards y el de gobernador de la Compañía de la Bahía de Hudson.

Retrato de James Crofts Scott, 1er Duque de Monmouth, Conde de Doncaster y Barón Scott de Tynedale (1649-1685), hijo natural del rey Carlos II de Inglaterra habido con Lucy Walter en Rotterdam, una de sus primeras amantes en tiempos de exilio. Su apellido Crofts se debe a su adopción legal como "sobrino" de Lord William Crofts, 1er Barón Crofts. Su matrimonio con Anne Scott, 4ª Condesa de Buccleuch, gran y rica heredera, supuso para ambos el título de Duque y Duquesa de Buccleuch. Cuando murió Carlos II, disputó la corona a su tío Jacobo II, creyéndose el heredero natural de la monarquía anglicana cuya jefatura reclamaba para si aprovechando la impopularidad del nuevo monarca, de sobras conocido por su catolicismo. Lideró, por tanto, una rebelión que acabó por fracasar y supuso para él un trágico final a manos del verdugo de la Torre de Londres. / Abajo, retrato de Sir John Churchill, Lord Sandridge y 1er Conde de Marlborough (1650-1722), en un lienzo pintado en la década de 1670-1680, en el que el autor añadiría más tarde las condecoraciones de la Orden de La Jarretera.

En cuanto a la situación política, ésta se fue haciendo paulatinamente insoportable a la par que se radicalizaba la religiosidad del rey. Y si John Churchill seguía sirviendo en el ejército de Su Majestad, mucho se guardaba de aparecer públicamente ligado a la figura y a la política del monarca. Una nueva ola de sedición surgió, engendrada por el rechazo de la sociedad anglicana al catolicismo del soberano.

A la edad de 38 años, John Churchill se convierte en Lord y Teniente-General, ingresando así en la Cámara de los Lores. Había congeniado anteriormente con el yerno holandés del rey, el Príncipe Guillermo III de Orange, y sobre el cual descansaban muchas esperanzas inglesas de que asumiera la corona británica junto a su esposa la princesa María, siendo ambos acérrimos protestantes como Churchill. A la postre, sería gracias al apoyo militar y político de Churchill, y a la deserción de otros muchos generales, que Guillermo III de Orange desembarcaría triunfalmente en Inglaterra ("la Gloriosa Revolución" de 1688) provocando la huída del rey Jacobo II y de su familia a Francia. Al año de aquel vuelco político, Churchill sería recompensado por los nuevos reyes con el título de 1er conde de Marlborough (1689).

Retrato de Guillermo III de Orange (1650-1702), Estatúder de Holanda y Rey de Inglaterra, de Escocia e Irlanda entre 1688 y 1702, en co-reinado con su esposa la Reina María II (1662-1694), -en la ilustración inferior- hija primogénita y sucesora del rey Jacobo II y de su primera esposa Lady Anne Hyde, y ambos protestantes pero sin hijos que les sucedieran en el trono británico.

En 1692, estalló un escándalo político que implicaba a un buen número de señores de la corte cuando un tal Robert Young presentó a los reyes todo un fajo de cartas, que probaban que muchos aristócratas seguían manteniendo contacto con el exiliado rey Jacobo II. A eso se sumaba el persistente rumor de una próxima y temida invasión francesa que andaba emparanoiando a todos los miembros del Gobierno y al Parlamento de Londres. La reina María II, sin vacilar, ordenó que todos los signatarios de una supuesta carta de apoyo a la facción Jacobita fueran inmediatemente arrestados, basándose en las pruebas aportadas por Young. El nombre de Lord Marlborough apareció en la lista negra establecida por el Gobierno de Sus Majestades y, el 20 de enero de aquel año, el Conde de Nottingham, Secretario de Estado, ordenó a aquel que renunciase in situ a todos sus cargos civiles y militares, expulsándole del Ejército y prohibiéndole permanecer en la corte. Nunca se dieron públicas explicaciones a su caída en desgracia. Lord y Lady Marlborough fueron alejados del círculo real. Es más, el 14 de mayo de ese mismo año, Lord Marlborough sería detenido y encarcelado en la Torre de Londres por espacio de cinco semanas, acusado de alta traición. Sería luego liberado y lavado de toda acusación al comprobarse que las pruebas de Robert Young eran falsificaciones.

Sir John Churchill, Lord Sandridge y 1er Conde de Marlborough (1650-1722). / En la imagen inferior, retrato grabado del General Thomas Tollemache (c.1651-1694), que estuvo al mando del ataque a Brest y cuyo estrepitoso fracaso le costó la vida...

Sin embargo, la sospecha siguió pesando en el real ánimo de María II y Guillermo III. Los aliados habían preparado un plan de desembarco armado en el puerto francés de Brest, y dicho plan fue soplado con todo detalle a los servicios secretos de Luis XIV de antemano; las filtraciones procedentes de Londres dieron tiempo a los franceses para reforzar sus defensas e incrementar la guarnición por el flanco atlántico. Al darse lugar el planeado desembarco mandado por el general Thomas Tollemache, los ingleses se estrellaron contra las reforzadas y preparadísimas defensas galas provocando una auténtica debacle en la que la mayoría de las tropas británicas encontraron la muerte o fueron apresadas, mientras el general Tollemache fallecía de sus heridas.

Las acusaciones fueron nuevamente dirigidas contra Lord Marlborough, al que se señalaba como corresponsal secreto del rey Jacobo II y responsable del estrepitoso fracaso de las fuerzas inglesas en las costas francesas. Sus detractores afirmaron que Marlborough había enviado una misiva secreta en la que describía con toda precisión los preparativos del ataque a Brest... El caso es que el servicio secreto galo ya conocía de antemano los preparativos gracias a otras fuentes inglesas (no se sabe si gracias al Conde de Godolphin o al Conde de Danby), y la famosa carta de Lord Marlborough al rey Jacobo II podía haber sido una falsificación preparada por sus enemigos en la corte.

Sidney Godolphin, 1er Barón Godolphin of Rialton y 1er Conde de Godolphin (1645-1712), Lord Tesorero de Inglaterra, Consejero privado de la Corona, varias veces ministro bajo distintos reinados, era un político Tory de gran talla y mayor capacidad, además de ser un fiel aliado y pariente político de Marlborough. Se le acusó de ser el autor de la filtración de los planes de ataque a Brest a los franceses, dada su correspondencia secreta con el exiliado rey Jacobo II.

Sea como fuere, Guillermo III mantuvo apartado a Lord Marlborough de su vera y del círculo cortesano, creyendo en su doble juego. Y es que, en realidad, Churchill mantuvo cierta correspondencia con el rey exiliado en Saint-Germain pero por un motivo personal muy claro: su deserción de 1688, al abandonar las fuerzas reales dirigidas por Lord Feversham, para unirse a las sublevadas del Príncipe de Orange y brindarles su apoyo, le pesaba en la conciencia. Buscaba el perdón de su antiguo rey e insistía para obtenerlo ya que aquel gesto era sumamente importante para su carrera. Esa obsesión de Marlborough por el perdón de Jacobo II, respondía a su temor de ver restaurado a aquel monarca o a su hijo en el trono británico en un futuro no muy lejano, habida cuenta que los reyes María II y Guillermo III carecían de herederos directos. Era, por tanto, del todo natural su temor a que su deserción durante la Gloriosa Revolución le pasase factura y causase su caída en desgracia.

Por otro lado, muchos importantes personajes cercanos a Lord Marlborough, como el Duque de Shrewsbury, el Conde de Godolphin y el Almirante Russell, acusaron personalmente a Guillermo III de ingratitud hacia el hombre que contribuyó decisivamente en su coronación de 1689.

John Churchill debe, en parte, su ascensión a la influencia de su mujer Sarah, amiga íntima de la entonces princesa Ana, Duquesa de Cumberland y Princesa Real de Dinamarca. Desde 1673, Sarah y Ana mantienen una correspondencia muy seguida y tachada de ambigua: una y otra firman sus cartas con los nombres de "Sra. Freeman" y "Sra. Morley" respectivamente. En 1702, con la ascensión al trono de Ana, la flamante condesa de Marlborough acumula los cargos en la corte: Dama de la Guardarropa Real, Guardiana del Real Monedero y Guardabosque de la finca real de Windsor,... A estos cargos hemos de sumar su gran influencia personal y política tanto sobre su marido como sobre la reina. Quizá el peor error que cometió Sarah fue introducir a una prima -Abigail Hill, Lady Masham-, en el entorno real, que contribuyó en gran parte a la deterioración de la amistad entre Sarah y la soberana.

Retrato de Abigail Hill, por matrimonio Lady Abigail Masham, Baronesa Masham (c.1670-1734). La prima de Sarah Churchill, hija de una tía suya, era tremendamente pobre y se vio obligada a trabajar de doncella hasta que Lady Marlborough le sacó de esa miserable condición y le encontró empleo en la Casa de la Duquesa de Cumberland (futura reina Ana I). Ambiciosa y celosa del favor de su prima, hizo lo posible para malmeter la idílica relación existente entre Sarah y Ana, hasta el punto de conseguir uno de sus importantes cargos en la Casa Real y desbancar a Lord Godolphin para reemplazarlo por su amigo Robert Harley, Conde de Oxford.

En cualquier caso, la subida al trono de la reina Ana I supuso para los Marlborough llegar a la cima de sus más increíbles sueños. Agradecida por la gran amistad de Sarah, a la que cubre de honores y prebendas, Ana se erige también en la bienhechora de John. Le nombra Caballero de la Orden de La Jarretera y concede una pensión de 60.000 Libras anuales... Sus victorias de Venloo, Roermond, Stevensweert y Lieja le valdrían, en diciembre de 1702, el público reconocimiento de la Reina y su elevación al rango de duque de Marlborough y marqués de Blandford.

La familia del Duque y de la Duquesa de Marlborough, según el pintor Closterman.

Aprovechando la baza, Lord Marlborough consigue casar a sus hijas con lo más granado de la sociedad británica. Su hija Elizabeth Churchill es desposada con Scroop Egerton, conde de Bridgewater (1703); su otra hija Mary Churchill sería concedida a John Montagu, Lord Monthermer y futuro duque de Montagu (1705). Sus dos hijas mayores, Henrietta y Anne Churchill ya habían sido anteriormente casadas con Lord Francis Godolphin (1698) y Charles Spencer, conde de Sunderland (1700) respectivamente.

Retrato de la Princesa Ana de Inglaterra y de Escocia, Duquesa de Cumberland y Princesa de Dinamarca (1665-1714), según Wissing -futura reina Ana I de Inglaterra-.

Esa privilegiada amistad duraría hasta abril de 1710, fecha en la que estalla una seria y desagradable discusión que pondría término a una relación larga de 37 años, gracias a la intromisión de una tercera mujer: Lady Abigail Masham, prima de Sarah.

En 1701, estalla la Guerra de Sucesión Española, entrando en conflicto Inglaterra junto a otras potencias europeas aliadas contra Francia y España. Desde la óptica británica, Luis XIV de Francia había roto su anterior acuerdo de no aceptar la corona española para su segundo nieto el príncipe Felipe, duque de Anjou, y de proceder con las demás potencias a un reparto del imperio hispano. Londres apoyó entonces al candidato Habsburgo de Viena, el archiduque Carlos de Austria (hermano del emperador José I), en sus pretensiones de reclamar para sí el trono español. Marlborough fue entonces encargado de asumir el mando de los ejércitos británicos en la campaña bélica contra Francia en el continente europeo.

Un año más tarde, el rey Guillermo III fallecía a consecuencia de una estúpida caída de caballo, siendo sucedido en el trono por su cuñada la reina Ana I (segunda hija anglicana del rey Jacobo II). Durante 1702, Marlborough llevó a cabo una victoriosa campaña contra las fuerzas francesas y, a su retorno en Inglaterra, la soberana le concedió el título de duque pese a sus iniciales reticencias, exponiendo que sus posesiones eran demasiado modestas para hacer frente a los gastos que suponían un ducado. Finalmente, y tras la insistencia de la reina, Marlborough acabó por aceptar.

Retrato de John Churchill, 1er Duque de Marlborough y Marqués de Blandford (1650-1722), con el hábito de Caballero de la Orden de La Jarretera; obra de Kneller, c.1705.

En 1703, el duque de Marlborough recibe un fatal golpe del destino. Su único hijo, su gran heredero John Churchill, Marqués de Blandford, sobre el cual descansaban todas su esperanzas de fundar una gran dinastía, fallecía de viruelas el 20 de febrero, a la edad de 17 años. El duque y la duquesa habían enviado a su único hijo varón a la Universidad de Cambridge para que recibiera una inmejorable formación académica. Para colmo de males, contrae la temible enfermedad de la que muy pocos consiguen salir indemnes. El fallecimiento de su heredero provoca un hondo penar en el ánimo de la pareja; Marlborough confesaría a su amigo Lord Ailesbury: -"He perdido cuanto más quería en este mundo!".

Retrato ecuestre del General y Duque de Marlborough.

El 13 de agosto de 1704, el duque de Marlborough triunfó en la batalla de Blenheim, en los alrededores de un pueblo de Baviera, infligiendo una tremenda derrota a los franceses y valiéndole, de manos del emperador, el título de príncipe de Mindelheim (príncipe del Sacro Santo Imperio). A su regreso triunfal en Londres, Marlborough se convirtió en un verdadero héroe nacional agasajado por la soberana en persona. Más había de venir cuando en febrero de 1705, la reina Ana I, junto con la aprobación del Parlamento de Londres, le concedió las tierras de Woodstock, en Oxfordshire, con cerca de 16.000 acres de tierra, entonces propiedad de la Corona. A esto se sumó un prodigioso regalo: la construcción de un palacio para él, con el fin de conmemorar su victoria sobre los franceses (el actual palacio de Blenheim), una titanesca construcción financiada por la soberana y el Parlamento londinense con la fabulosa e inicial suma de 45.000 Libras.

Blenheim Palace, Woodstock, Oxfordshire; fotografía panorámica del Palacio de Blenheim construído para el Duque de Marlborough y cuya construcción se debió al arquitecto Vanbrugh, gracias a la donación de la Reina Ana I y del Parlamento Londinense.

Sin embargo, su triunfo de Blenheim fue seriamente empañado en la batalla de Ramillies; a punto estuvo de morir, cuando al caer de su montura, un soldado acudió en su ayuda y éste recibió un impacto de bola de cañón que le arrancó la cabeza de cuajo. El resultado de la batalla, bastante incierto para Marlborough (y que casi le cuesta la vida), supuso para el bando francés una retirada ordenada sin demasiadas bajas.

1710, es el año que marca un viraje brusco de los acontecimientos para los Marlborough. Sarah y la reina discuten agriamente; en consecuencia, la duquesa dimite de todos sus cargos oficiales y abandona la corte en 1711. Ese mismo año, empieza la caída en desgracia de la pareja.

En enero 1712, aparecieron los reveses para el duque de Marlborough: con el cambio de ministerio (los Tories perdían las elecciones frente a los Whigs), la soberana se distanció definitivamente de John y Sarah, al estallar un escándalo de malversación de fondos públicos. Marlborough, acusado de fraude por los Whigs, tuvo que dimitir de todos sus cargos oficiales y retirarse del escenario político, perseguido con saña por sus rivales parlamentarios y condenado por malversación. La guerra finalizaría sin él en 1713, sellada por los Tratados de Utrecht de 1714. El mismo año de 1714, la reina Ana I fallecía de tuberculosis dejando la corona a su pariente alemán, el príncipe-elector Jorge I Luis de Hannover, al carecer de herederos supervivientes.

Ya en 1712, las obras de Blenheim Palace se habían paralizado y los duques de Marlborough tuvieron que renegociar con los artistas, arquitectos, escultores, obreros y pintores el pago de las facturas pendientes, asumiendo de su propio bolsillo la continuación de los trabajos.

Entre 1713 y 1714, Marlborough se exilia voluntariamente y aprovecha su mala situación en Inglaterra para hacer un viaje por Europa, visitando su principado de Mindelheim (mayo de 1713), dónde sería agasajado como un rey y cuya soberanía sería finalmente intercambiada por la de Mellenburg. Pero el alejamiento de su querida Inglaterra le deprime hasta el punto de que dice a su mujer preferir morir antes que no volver a vivir en Inglaterra. Una trágica noticia acabaría por interrumpir su estancia en el Continente Europeo; la muerte de su amada hija Elizabeth, Condesa de Bridgewater, de viruelas.

El 28 de mayo de 1716, poco después del fallecimiento de su hija predilecta Anne, Condesa de Sunderland, Marlborough sufre una embolia cerebral en Hollywell House que le deja temporalmente paralizado. Un segundo ataque le sobrevino en el mes de noviembre, esa vez encontrándose en su finca de Blenheim. El duque se recupera lentamente, y aunque su habla es inconexa tiene la mente clara, y consigue incluso volver a montar sus caballos para dar algunos paseos alrededor de las obras de Blenheim Palace, y por sus tierras de Woodstock.

En 1719, reinando ya el primer monarca de la dinastía de Hannover, Jorge I, el duque de Marlborough y su esposa Sarah se mudan a su palacio de Blenheim que aún se encuentra inacabado y en obras; poco les importa semejante incomodidad, ya que se instalan en el Ala Este.

Retrato del Rey Jorge I de Gran-Bretaña e Irlanda (1660-1727), Elector de Hannover, sucesor en 1714 de su prima la reina Ana I, fallecida sin herederos; obra de Sir Godfrey Kneller, c.1715.

El nuevo soberano, saludado por el duque en una corta audiencia pública, le da las gracias por su calurosa bienvenida diciéndole con segundas: -"Mi Señor Duque, espero que ahora todos sus problemas cesen!"

Retrato de John Churchill, 1er Duque de Marlborough (1650-1722), Príncipe del Sacro Santo Imperio Romano; obra debida al pintor Werff.

La frase del rey Jorge no carecía de sentido y preconizaba un vuelco en beneficio de los duques de Marlborough, que se habían convertido en una pareja de parias desde 1711. Disfrutando de su retiro, es públicamente rehabilitado por el rey quien le devuelve todos sus honores, pero su salud decae bruscamente en junio de 1722, al sufrir un nuevo accidente cerebrovascular; no teniendo esperanzas de recuperarse de su último ataque cerebral, el duque pone orden en sus asuntos y fallece tranquilamente la madrugada del 27 de junio, en su residencia de Great Cumberland Lodge, en Windsor Great Park, habiendo ya soplado sus 72 velas.

Great Cumberland Lodge, en Windsor Great Park, residencia perteneciente a la finca y Castillo Real de Windsor donde fallecería el Duque de Marlborough el 27 de junio de 1722. 

Fuente: "Marlborough" de Corelli Barnett, Edición Inglesa de 1999, Wordsworth Editions Limited, Ware, Hertfordshire, U.K. 1974.