EL HACEDOR DE REYES

Tal es el nombre con que se recuerda a uno de los personajes más notables de la historia de Inglaterra :

RICARDO NEVILLE, 8º CONDE DE WARWICK, 6º CONDE DE SALISBURY

( 22/11/1428 - 14/04/1471 )

Hijo primogénito de Ricardo Neville, 5º conde de Salisbury, y de Alicia Montacute, que a su vez era hija y única heredera de Tomás Montacute, 4º conde de Salisbury, se supone que nació en el castillo que su padre poseía en Bisham, en Berkshire, el 22 de noviembre del año 1428.

A la tierna edad de 6 años fue desposado con la heredera del ilustre linaje de los Beauchamp, condes de Warwick, una de las familias más poderosas y ricas de Inglaterra, propietaria de importantes castillos, como los de Warwick, Cardiff, Abergavenny y Barnard, así como también extensos dominios territoriales a todo lo largo y ancho del reino.

Una hermana de su padre se había casado con Ricardo, duque de York, pretendiente al trono de Inglaterra, de modo que tanto Ricardo Neville, conde de Salisbury, como Ricardo Neville, conde de Warwick, padre e hijo respectivamente, se convirtieron en los más firmes defensores de la casa de York, a la que sostuvieron desde el principio de la célebre guerra de las Dos Rosas contra el rey Enrique VI, o mejor dicho contra la esposa de este monarca, Margarita de Anjou, y sus aliados de la casa de Beaufort, quienes habían prosperado notoriamente a partir de la insanía en que había caído aquel desgraciado monarca. Fue el mismísimo Warwick quien obtuvo el primer triunfo para la casa de York en el transcurso de esta guerra, cuando derrotó a las tropas reales en la batalla de Saint-Albans, librada en el año 1455. Esta victoria obligó al rey Enrique VI a conceder a su enemigo el control de Calais, en Francia, posición desde la cual el duque Ricardo vería aumentar su prestigio, dado que aquella plaza era entonces la última posesión efectiva que los ingleses conservaban en el continente. También le otorgó el control de una flota bastante numerosa, que entre los años 1458-1459 llegó a dominar el canal de La Mancha, imponiéndose a las naves españolas.

En 1459, al reanudarse las hostilidades entre los Lancaster y los York, el conde de Warwick se reunió con su tío político, junto al cual sufrió el revés que las tropas reales impusieron a los yorkistas en Ludford, debiendo huir por ello a Calais. Poco después, en el año 1460, se trasladó a Irlanda, en donde se dedicó a organizar el partido favorable a la causa del duque Ricardo, regresando luego a Calais. Poco más tarde, de regreso en Inglaterra, contribuyó con su espada a la victoria obtenida por las tropas yorkistas en Northampton. Inmediatemente, mientras su padre marchaba hacia el norte para hacer frente al ejército que la reina Margarita había logrado reunir en Escocia y en el propio Yorkshire, Warwick se quedó en Londres, encargado de custodiar al rey Enrique VI, que se hallaba prisionero.

Representación de Richard Neville, Conde de Warwick, con armadura y a caballo.

La muerte de su padre, acaecida en la batalla de Wakefield, convirtió al conde de Warwick en jefe de los Neville, otorgándole el control de nuevas fortalezas en Middleham y Sheriff Hutton. Al mismo tiempo, la desaparición del duque Ricardo, que había legado la jefatura nominal de su partido a su hijo, el joven conde de March, convirtió a Warwick en el líder indiscutido de los Yorkistas.

En febrero del año 1461 el conde de Warwick tomó nuevamente las armas y marchó, arrastrando consigo al desventurado Enrique VI, al encuentro de un nuevo ejército lancasteriano. A pesar de su arrojo y la confianza que tenía en sus propias fuerzas, Warwick resultó vencido en la segunda batalla de Saint-Albans. Obligado a huir, juntó las fuerzas que le quedaban con las que comandaba el conde de March, que acababa de obtener una resonante victoria en Mortimer's Cross, haciéndose proclamar rey con el nombre de Eduardo IV. Como tal entró poco después en Londres, con Warwick a su lado. No mucho después el autoproclamado Eduardo IV consiguió un nuevo triunfo en la batalla de Towton. De este modo, a pesar de los valiosos servicios que Warwick había prestado a su causa, el nuevo monarca se consideró casi como único responsable de su entronización. No dejó, sin embargo, de recompensar al conde de Warwick, a quien otorgó la custodia de los Cinco Puertos y de las marcas de Escocia, así como la dignidad de gran chambelán.

Warwick creyó llegada entonces la hora de tomar parte en el gobierno de Inglaterra y durante los siguientes cinco años el rey Eduardo IV dejó en sus manos el manejo de no pocos asuntos. Valiéndose de sus habilidades diplomáticas, y creyendo imprescindible que el nuevo monarca contrajese un matrimonio a la altura de su dignidad, entabló negociaciones para conseguirle una esposa adecuada, manejando como posibles candidatas una princesa de Francia e incluso alguna de sus propias hijas. Pero de pronto se hizo pública la unión que Eduardo IV había concertado por sí mismo con Isabel Woodville, viuda de uno de los antiguos enemigos de su casa, y a este escándalo, que hechó por tierra los brillantes proyectos de Warwick, se sumaron inmediatamente los grandes favores que el rey concedió a los hermanos y parientes de su nueva consorte.

En el año 1468 las relaciones entre el monarca y su influyente primo se habían deteriorado irremisiblemente. El conde de Warwick se acercó entonces al príncipe Jorge, duque de Clarence - uno de los hermanos del rey -, que se había casado con una de sus hijas. Puestos de acuerdo, no tardaron ambos en sublevarse abiertamente contra el trono, sin duda con el propósito de colocar en él al propio Clarence. Los rebeldes sorprendieron a Eduardo IV, al que tomaron prisionero - se dice que éste se hallaba durmiendo una siesta cuando se vio en poder de sus rivales -. Para su desgracia, Warwick, dejándose llevar por su sentido de lealtad y del honor, no supo sacar pleno provecho de aquella favorable situación. En cambio, se reconcilió con Eduardo, que prometió todo lo que Warwick consideró justo demandarle, pero apenas puesto en libertad decretó su destierro.

Sello de Richard Neville, Conde de Warwick.

En semejante trance, y vista la mala fe del monarca, Warwick no tuvo más opción que buscar refugio y apoyo junto a sus antiguos enemigos, los Lancaster. Ofreció su espada a la reina Margarita de Anjou, a la que anteriormente había insultado y vilipendiado de todas las formas posibles, y habiéndose puesto de acuerdo con ella volvió a levantar la bandera del rey Enrique VI. La poderosa alianza que ambos forjaron, y que reunió a la poderosa facción de los Neville con los leales partidarios de la casa de Lancaster, que eran todavía muchos, pronto logró imponerse a las debilitadas fuerzas de Eduardo IV, que debió abandonar el reino y buscar refugio en Borgoña, junto a su cuñado, el duque Carlos I el Temerario, mientras que Warwick desembarcaba en Inglaterra, en octubre del año 1470, para volver a colocar en el trono al que previamente había sido despojado de él con su ayuda, es decir, al rey Enrique VI.

El nuevo gobierno se hizo muy pronto impopular en Londres y el duque de Clarence, aliado todavía a Warwick, se disgustó con éste cuando decidió entregar la mano de su hija mayor al príncipe Eduardo, hijo del rey Enrique VI. Las disensiones internas y el resurgimiento de una oposición suficientemente poderosa hicieron posible que Eduardo IV regresara a Inglaterra en marzo del año 1471. Sus tropas aplastaron a las fuerzas que comandaba Warwick en la batalla de Bartet, en la cual el Hacedor de Reyes perdió finalmente la vida. Inmediatamente las tropas yorkistas marcharon al encuentro del grueso del ejército lancasteriano, sobre el cual obtuvieron una definitiva victoria en la sangrienta batalla de Tewkesbury, en donde fue cobardemente asesinado el príncipe Eduardo de Gales, hijo de Enrique VI, junto a muchos otros caballeros que sostenían su causa. El duque de Clarence, reconciliado oportunamente con su hermano, sería asesinado poco después - ahogado en un tonel de malvasía - a raíz de las insidias que contra él habría tejido su hermano menor, el duque de Gloucester, que fue luego el rey Ricardo III, casado con la princesa-viuda de Gales, hija de Warwick.

Los restos del conde de Warwick fueron sepultados en el mausoleo de los Montacute, en la abadía de Bisham, en Berkshire.

Texto de Neb-Uy para "Retratos de la Historia" / El Hacedor de Reyes.