LA CASA DUCAL DE MEDINACELI

Breve Historia de una Gran Casa

La casa ducal de Medinaceli desciende de un gran caballero feudal y mercenario francés, Bernardo de Foix o de Béarn (que, a su vez, era hijo natural del Conde Gaston Phoebus de Foix), que puso su ejército al servicio del rey Enrique II de Castilla en el siglo XII, para reconquistar Granada. Por su lealtad, Enrique II le concedió el título de conde de Medinaceli -antiguamente Medina Coeli- y convino su matrimonio con doña Isabel de La Cerda y Pérez de Guzmán, Señora del Puerto de Santa-María, bisnieta del Infante Don Fernando de Castilla, primogénito del rey Alfonso X "el Sabio", y por tanto, emparentada a la familia real castellana por su ascendencia regia.

De este modo, Bernardo de Foix fue el primero en ostentar el título de conde de Medinaceli en 1368, y su descendencia habida con doña Isabel de La Cerda, adoptó el apellido de la primera condesa dejando asi patente su ascendencia regia que remontaba a Alfonso X "el Sabio", con el tercer conde de Medinaceli, Luis de La Cerda.

Se da la coincidencia que la última representante del linaje de los Infantes de La Cerda, Catalina, era a su vez nieta de otro gran personaje, Guzmán el Bueno, fundador de la Casa Ducal de Medina Sidonia.

Los sucesivos condes de Medinaceli, grandes señores castellanos cuyo feudo primitivo se ubica en la provincia de Soria, siguieron colaborando estrechamente con los monarcas de Castilla en sus empresas políticas y militares; sus eminentes servicios a la corona castellana les supuso la obtención de grandes propiedades territoriales en Andalucía a lo largo de la reconquista cristiana en los siglos XIV-XV.

En 1479, los Reyes Católicos Isabel I y Fernando V, concedieron a Don Luis de La Cerda, 5º conde de Medinaceli, el rango ducal con la distinción de "Ricohombre de Castilla", que con el rey-emperador Carlos I de Austria se metarmofoseó en Grandeza de España de primera clase en 1520.

Una década más tarde, el mismo monarca concedía al 2º duque el título marquesal de Cogolludo para distinguir al primogénito y heredero de su casa (1530).

A lo largo de los siglos XVII-XVIII, los Duques de Medinaceli llegaron a poseer cuantiosos dominios a través de sus prestigiosas alianzas matrimoniales.

Doña Antonia de Toledo Dávila y Colonna, 6ª Duquesa de Medinaceli (c.1591-1625); fue la consorte de Don Juan de La Cerda y Aragón, 6º Duque de Medinaceli (1569-1607), e hija de los Marqueses de Velada. Detalle de su retrato de cuerpo entero realizado en 1607, año en el que se queda viuda, por Juan Pantoja de La Cruz.

En 1625, Juan-Luis de La Cerda, 7º duque, contraería matrimonio con Ana-María Luisa Enríquez de Ribera Portocarrero y Cárdenas, 3ª Marquesa de Alcalá de La Alameda. Dicha unión significó la absorción de la Casa de Alcalá de La Alameda al patrimonio de los Medinaceli. (Blasón de los Portocarrero, Marqueses de Alcalá de La Alameda, a la izquierda)

En 1639, la misma marquesa de Alcalá de La Alameda y 7ª duquesa de Medinaceli heredó los títulos y estados de la Casa de Alcalá de Los Gazules, transmitidos por su prima-hermana la 4ª y última duquesa de ese nombre, fallecida sin descendencia.

Blasón de la Casa de Enríquez de Ribera, Duques de Alcalá de Los Gazules.

Retrato de Juan-Francisco II Tomás de La Cerda y Enríquez de Ribera, Marqués de Cogolludo y 8º Duque de Medinaceli (1637-1691); obra realizada por Claudio Coello. / Abajo, a la izquierda, blasón de Doña Catalina de Aragón Folch de Cardona y Córdoba, 9ª Duquesa de Segorbe y 7ª Duquesa de Cardona, Marquesa de Pallars, Condesa de Ampurias y de Prades, y 8ª Duquesa consorte de Medinaceli.

En 1676, tuvo lugar la sonada boda de Juan-Francisco II Tomás de La Cerda, 8º Duque de Medinaceli (1637-1691), con la rica heredera catalana Doña Catalina de Aragón Folch de Cardona, hija del 6º y último duque de Cardona al carecer éste de herederos varones directos. La muerte de éste, produjo un desagradable pleito judicial entre la duquesa heredera de Cardona y de Segorbe y su tío Don Pedro Antonio de Aragón Folch de Cardona, a la sazón Presidente del Consejo Supremo de la Corona, ya que éste pugnaba por hacerse con la herencia de su difunto hermano. La consiguiente boda entre Catalina de Aragón y Juan-Francisco II de La Cerda, fue decisiva en el pleito familiar e inclinó la balanza a favor de la demandante. De este modo, la Casa de Medinaceli incorporaba a su ya considerable haber, los ducados de Cardona y Segorbe, el marquesado de Pallars y los condados de Ampúrias y de Prades que conformaban la fabulosa dote de la 8ª duquesa.

El 8º duque llegaría a ser el primer ministro del rey Carlos II, sucediendo a Don Juan-José de Austria y precediendo al conde de Oropesa al frente del Gobierno de una España mortificada.

Don Luis-Francisco de La Cerda y Aragón Folch de Cardona, 9º Duque de Medinaceli (1654-1711), retratado por J.F. Voet.

El 9º duque, Luis Francisco de La Cerda (1654-1711), fue una figura igual de relevante que su padre en el escenario político español, pero mucho más importante en el escenario social y, sobretodo, cortesano. Se le consideraba entonces como el vasallo más rico y poderoso de la Monarquía Hispánica, sin parangón en otras cortes europeas. Como su progenitor, llegó a ser primer ministro de la Corona Española bajo el primer Borbón, pero con tan mala fortuna (al oponerse a la influencia francesa que predominaba en la corte de Felipe V) que acabó dando con sus huesos en las lúgubres cárceles del Estado sin saber muy bien por qué: el Alcázar de Segovia primero y el Castillo de Pamplona después, donde falleció preso y sin descendencia. Dícese que Felipe V recelaba de su poder y fortuna, y que por eso quiso quitarlo de en medio.

Detalle del retrato de Doña Feliche María Josefa de La Cerda y Aragón Folch de Cardona, 7ª Marquesa de Priego y Duquesa de Feria (1657-1709), realizado en 1677. El segundo hijo de la hermana del 9º duque de Medinaceli, representante de la Casa de Priego y de Feria (Fernández de Córdoba Figueroa), sucedió al frente de la Casa Ducal de Medinaceli que quedó extinta por línea de varón en 1711.

Nicolás Fernández de Córdoba y de La Cerda, 9º Marqués de Priego, Duque de Feria, G.E. desde 1690 al suceder a su hermano mayor el 8º marqués, y 10º Duque de Medinaceli, G.E. a partir de 1711, al morir sin descendencia su tío materno, último representante varón del linaje de La Cerda. / Abajo, blasón de los Fernández de Córdoba, Marqueses de Priego.

Ante la extinción por línea de varón del linaje de los La Cerda, el testigo fue nuevamente recogido por la hermana del desgraciado duque, Feliche Maria Josefa de La Cerda (1657-1709), Marquesa de Priego y esposa de Luis Mauricio Fernández de Córdoba (1650-1690), 7º Marqués de Priego y Duque de Feria. Es pues, a través de Feliche que el ducado de Medinaceli es transmitido a su hijo Nicolás Fernández de Córdoba y de La Cerda, 9º Marqués de Priego, Duque de Feria y 10º Duque de Medinaceli (1682-1739).

En 1739, otra gran casa catalana es absorbida: la de los Montcada, marqueses de Aytona, cuando el futuro 11º duque Luis Antonio Fernández de Córdoba y Spínola (1704-1768) contrae matrimonio con Maria-Teresa de Montcada y Benavides, futura 7ª Marquesa de Aytona (1707-1756).

Blasón de la Casa de Montcada, Marqueses de Aytona y Grandes de España.

De este modo y en la primera mitad del siglo XVIII, se concentró en una sola persona cinco importantes herencias que, a finales de la centuria, engrosó tras matrimoniar el futuro 13º duque de Medinaceli con la 3ª Duquesa de Santisteban del Puerto.

Retrato de Don Luis-Tomás Fernández de Córdoba y Ponce de León, 15º Duque de Medinaceli (1813-1873), obra de Casado del Alisal, fecit 1860.

Los Medinaceli eran entonces apodados "los Reyes de Andalucía" por ser los más ricos y poderosos junto con los Duques de Osuna, desde el siglo XVII. A este dato podríamos añadir el privilegio, único en su especie, de que al escudo de los Medinaceli no se podía oponer otro de distinta casa. Dicho privilegio implicaba, en el ámbito urbano, que ningún palacio que hiciera frente al suyo, pudiera tener su fachada principal y mucho menos blasonada como exigía la costumbre. Y asi se dio el caso cuando los duques de Villahermosa tuvieron su residencia palatina frente al palacio madrileño de los Medinaceli en la Carrera de San Jerónimo; los arquitectos tuvieron que orientar la fachada principal del palacio de Villahermosa sobre la calle Zorrilla.

Retrato de Don Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert, 17º Duque de Medinaceli, G.E. (1880-1956).

Poco antes de la Guerra Civil (1932), la IIª República tasó los bienes de los Grandes de España en un listado encabezado por el 17º Duque de Medinaceli (Luis Jesús Fernández de Córdoba), que figuraba como el mayor propietario del país, con 74.146 hectáreas de tierra.

Pese a las tres últimas grandes herencias de las casas de Denia y Tarifa (1931), de La Torrecilla (1936) y de Camarasa (1948) que fueron a engrosar el vasto patrimonio histórico-ducal de los Medinaceli, el siglo XIX con su desamortización mendizabaliana y el siglo XX con sus convulsiones político-económicas, supusieron la decadencia de las grandes familias nobles y la dispersión de sus bienes patrimoniales.

Las ventas masivas de terrenos y propiedades inmuebles en las décadas de los 70 y 80, significaron una sensible reducción patrimonial de los Duques de Medinaceli; por lo que, a día de hoy, éstos han dejado de ser aquellos grandes propietarios de siglos pasados que, justamente, fueron apodados "los Reyes de Andalucía".

Tan mal les va a las grandes casas que aún perviven entre nosotros que, para salvar de una dispersión segura los numerosos tesoros artísticos e históricos de incalculable valor que antaño acumularon sus ilustres predecesores, se ven forzados a crear fundaciones con el fin de preservar lo que queda de aquellas fabulosas herencias.

Retrato infantil de Doña Victoria-Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, 18ª Duquesa de Medinaceli, fechado en 1924.

El actual titular de la casa ducal es una mujer, doña Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, 18ª Duquesa de Medinaceli, nacida en 1917 (Madrid) y viuda de don Rafael de Medina y Vilallonga (1905-1992), nieto del 3er Marqués de Esquivel.

Última representante de la Casa de Priego al frente del ducado de Medinaceli, tuvo cuatro hijos de su difunto marido:

-Ana de Medina y Fernández de Córdoba, 9ª Condesa de Ofalia (n.1940), que contrajo matrimonio por dos veces; 1º con el príncipe Maximiliano von Hohenlohe-Langenburg (1931-1994), y en 2º lugar con Jaime de Urzaiz y Fernández del Castillo (n.1929).

-Luis de Medina y Fdez. de Córdoba, 18º Marqués de Cogolludo (n.1941), casado con Mercedes Conradi Ramírez -con descendencia-.

-Rafael de Medina y Fdez. de Córdoba, 19º Duque de Feria, G.E. (1942-2001), casado con la popular ex-modelo Natividad "Nati" Abascal y Romero Toro (n.1943) -con descendencia-.

-Ignacio de Medina y Fdez. de Córdoba, 20º Duque de Segorbe, G.E. (n.1947), casado con doña Maria da Gloria de Orléans y Braganza, Princesa Imperial de Brasil (n.1946) -con descendencia-.

Hermana, padres, abuelos y bisabuelos

 

La 18ª Duquesa de Medinaceli tuvo una hermana menor, María de la Paz, 16ª Duquesa de Lerma (1919-1998), que contrajo matrimonio con José Larios Fernández de Villavicencio, 5º Marqués de Larios (1910-1997), y tuvo seis hijos entre los cuales se encuentra el actual 17º Duque de Lerma y 6º Marqués de Larios, don Fernando Larios y Fernández de Córdoba (n.1943).

Doña Ana-María Fernández de Henestrosa y Gayoso de Los Cobos, 17ª Duquesa de Medinaceli (1879-1938), madre de la actual duquesa de Medinaceli y de la difunta duquesa de Lerma, en un retrato pintado en 1926.

Los padres de la actual Duquesa de Medinaceli y de la difunta Duquesa de Lerma fueron Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert, 17º Duque de Medinaceli (1880-1956), y Ana María Fernández de Henestrosa y Gayoso de Los Cobos (1879-1938), hija del 8º Conde de Moriana del Río y de la 15ª Marquesa de Camarasa.

Don Luis María Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, 16º Duque de Medinaceli (1851-1879). Abuelo paterno de la actual 18ª Duquesa de Medinaceli.

Los abuelos paternos fueron Luis María Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, 16º Duque de Medinaceli (1851-1879) y Casilda Remigia de Salabert y Arteaga, 9ª Marquesa de La Torrecilla (1858-1936). Fue ésta su segunda esposa, ya que en 1876, el 16º duque había enviudado de su primera consorte Maria-Luisa Fitz-James Stuart y Portocarrero (1853-1876), 19ª Duquesa de Montoro e hija de los Duques de Alba y de Berwick; una alianza brillante desde luego, aunque infructuosa en la obtención de una buscada descendencia.

Angela Apolonia Pérez de Barradas y Bernuy, 1ª Duquesa de Denia y Tarifa, G.E. (1827-1903), 15ª Duquesa de Medinaceli. Bisabuela paterna de la actual duquesa de Medinaceli, soberbiamente retratada por Dubufe.

Los bisabuelos paternos fueron Luis Tomás Fernández de Córdoba y Ponce de León, 15º Duque de Medinaceli (1813-1873) y Ángela Apolonia Pérez de Barradas y Bernuy, 1ª Duquesa de Denia y Tarifa (1827-1903), hija del 9º Marqués de Peñaflor. Entre su numerosa prole (7 hijos), nótese a Fernando María, 14º Duque de Lerma (1860-1936) -muerto sin descendencia de su esposa Maria-Luisa Bahía Chacón-, y Carlos María, 2º Duque de Denia y Tarifa (1864-1931), casado con María de los Angeles de Medina y Garvey y con descendencia.

La Pregunta

¿Por qué la Casa de La Cerda se vio privada de la corona de Castilla y León?

Ésa es la pregunta que nos suele asaltar cuando descubrimos que los dos hijos del Infante Don Fernando de Castilla, primogénito del rey Alfonso X, se vieron privados de sus derechos al trono.

El primogénito de Alfonso X "el Sabio", falleció antes que su padre dejando dos hijos de corta edad, Alfonso y Fernando, conocidos como los "Infantes de La Cerda" y, a la hora de tomar éstos posesión de su herencia regia, el Infante Don Sancho (hermano menor de Fernando) usurpó los derechos de sus sobrinos proclamándose rey de Castilla con el ordinal de Sancho IV. Aquello originó un pleito sucesorio que, prontamente, se convirtió en una guerra civil entre pretendientes. El mayor de los infantes de La Cerda, Don Alfonso, se proclamó rey de Castilla y León reivindicando su legitimidad y disputando el trono a su tío Sancho IV, a su primo Fernando IV y, finalmente, a su sobrino Alfonso XI.

Sexagenario ya don Alfonso de La Cerda, acabó reconociendo a Alfonso XI como rey a cambio de una compensación territorial, núcleo primitivo de los vastos estados de la casa ducal de Medinaceli y conocidos como "señoríos de la recompensa". En virtud de ese trato, el anciano pretendiente y desheredado príncipe renunció a todos sus legítimos derechos sobre Castilla y León.

En cuanto al infante don Fernando de La Cerda, éste casó con doña Juana de Lara y su descendencia tomó nombre de su mujer ( la Casa de Lara), volviendo al trono castellano por casamiento de una nieta suya con el rey Enrique II. Esa misma alianza sería, posteriormente, utilizada por los Trastámara para legitimar sus derechos a la Corona de Castilla y al Señorío de Vizcaya.

Con el reinado de Pedro "el Cruel", la descendencia del Infante Alfonso de La Cerda sufrió persecución y exterminio, hasta el punto que la línea primogénita y desheredada de la Casa Real Castellana se vio diezmada y reducida a depender de doña Isabel de La Cerda, señora del Puerto de Sta. María, su bisnieta.


Nota sobre la fuente: Parte de la documentación consultada y todas las ilustraciones, excepto dos, son procedentes de la Fundación Medinaceli. Para consultar la página web, ir al enlace siguiente:  http://www.fundacionmedinaceli.org/casaducal/index.aspx