EL MITO DE LA SANGRE AZUL
el 21 feb En: Temas Curiosidades Apuntes - 6 comentarios
DE SANGRE AZUL
En la Edad Media, blasfemar era un pecado mortal, y la plebe jamás se arriesgaba a caer en esa costumbre proscrita por la Iglesia. Los señores feudales, en concreto los nobles franceses, por el contrario, acostumbraban blasfemar sin el menor escrúpulo ni temor hasta que cierto día, un jesuita muy cercano al soberano galo, les prohibió mentar el nombre de Dios en sus blasfemias predilectas. Para ello, y para afrontar ese contratiempo, señores y damas acabaron por sustituir "Dios" por la palabra "Azul" y así sus imprecaciones se modificaron como por ejemplo:
Par la mort de Dieu (por la muerte de Dios), pasó a ser Morbleu!; Sacré Dieu! (Santo/Sagrado Dios!) pasó a ser Sacrébleu!; Par le Sang de Dieu (por la sangre de Dios), Palsembleu! etc.
Obviamente, los criados que oían esos improperios a diario, acabaron por retener la palabra "bleu" (Azul) que, pronto, derivó en sang bleu (sangre azul); ya que la blasfemia era un privilegio de la aristocracia notoriamente malhablada, les llevó a distinguir al noble del plebeyo instaurando la costumbre de decir: "Ése es de sangre azul!".
De ahí, en parte, la leyenda de que los nobles y reyes tuviesen sangre azul y no roja, como la de los plebeyos.
Por otro lado, el hecho de que las damas y los caballeros se distinguían de la plebe era, además de la suntuosa vestimenta, por el aspecto lechoso de su piel. Al no tener que faenar, como los campesinos, al aire libre, su epidermis permanecía blanca e impoluta al contrario de la chusma que, bajo todo tipo de inclemencias, solían tostarse sobretodo bajo el sol estival durante las largas jornadas de trabajo en el campo.
De hecho, caló tanto en la clase aristocrática, que siempre se tuvo mucho cuidado en que las damas sobretodo, no se expusieran demasiado bajo el sol. Cuanto más blanco y fino era el cutis, más sexy y excitante resultaba para los caballeros adivinar las venas azuladas en los opulentos bustos y orondos rostros femeninos, recordando el mármol más preciado y delicado.

Fotograma de Elizabeth. La Edad de Oro (Shekhar Kapur, 2007), interpretado por la actriz Cate Blanchett.
Quizá encontremos un excelente ejemplo visual en la película "Elizabeth" de Shekhar Kapur (1998), protagonizada por la actriz Cate Blanchett, en el momento de su transformación de reina mortal en reina virginal y divinizada, de hierática majestad, cuyo semblante y nobles manos son blanqueadas minuciosamente por sus damas.
Retrato de Dama noble inglesa, obra de Gheeraert (2ª mitad del siglo XVI).
Hasta tal punto llegó esa obsesión entre las féminas de alcurnia, que se puso de moda en el siglo XVII hacer una dieta a base de vinagre, con tal de conseguir un cutis de incomparable palidez que imitase la de los cadáveres y de las estátuas marmóreas.

Retrato de Dama con vestido azul, de Thomas Hudson.
La perdurable moda de esa blanca palidez cadavérica se combinó, prontamente, con el rojo carmín que se aplicaba difuminada en mejillas y chillona en labios para dar más énfasis a la blancura del cutis a finales del XVII y durante el XVIII. Algunos afeites que se fabricaban entonces para conseguir esos tonos blancos y rojizos, ocasionaron no pocas muertes por intoxicación cutánea.
Retrato de Madame Gautreau, c.1884, obra de John Singer Sargent.
El caso es que la blancura de la piel estuvo, hasta los albores del siglo XX, asociada al estatus social de la persona como sinónimo de nobleza. Lo curioso es que, desde mitades del mismo siglo XX hasta nuestros días, los papeles se han invertido; el bronceado que era propio de los que faenaban penosamente en el campo o en el mar, ahora es sinónimo de persona ociosa de clase media alta y dada a todo tipo de actividades sanas y deportivas marítimas y montañesas (esquí, navegación, turismo, etc.); mientras que los paliduchos ahora suelen ser los obreros de las grandes urbes, invirtiéndose asi los papeles.
Aunque, todo hay que decirlo, la generalización de la insana práctica de las sesiones de rayos uva y de los solariums en gimnasios, así como la delgadez (siguiendo los cánones de la moda) entre la gente obsesionada por su aspecto físico, han hecho aumentar, de forma alarmante, el porcentaje de casos de cáncer de piel y de anorexia.
Que interesante, no tenia idea. Gracias!
Muy buena
Impecable artículo :
Gracias por incluir el retrato de Madame Gautreau ...Precioso cuadro !
Gracias Galeria59.
Ya veo que a tí también te gusta tanto el retrato de Madame Gautreau como a mi... ¿conoces su historia? Fue un escándalo para la época; sencillamente por la osadía del provocador escote de la retratada, se armó un tremendo revuelo contra John Singer Sargent y la modelo, a los que tacharon de descarados.
Un cordial saludo.
Excelente informacion, es interesante saber que hay personas como tu que se interesan en la historia. Bravo!
Lo que comentas de la blancura de la piel ha sido cierto en España hasta los años 60-70.
Yo que procedo del ámbito rural, me cuentan mis padres, que las mujeres cuando iban a fenar al campo en verano, se cubrían todo el cuerpo, incluyendo piernas, brazos y cara, para evitar ponerse morenas, y así poder acudir a los bailes a "cortejar", frente a l@s señorit@s que lógicamente estaban blancos como la leche.