LOS AUSTRIAS: FELIPE IV, 1605-1665
el 15 feb En: Biografías Reyes de España - 1 comentario
FELIPE IV
1621 - 1665

Nacido: el 8.IV.1605, Palacio de Benavente, Valladolid ; hijo de Felipe III & de Margarita de Austria, reyes de España y Portugal, de Nápoles-Sicilia, de las Indias & etc.
Casado:
con : 1-Isabel de Francia-Navarra, Burdeos 25.XI.1615 ; 7 hijos.
2-Mariana de Austria, Viena 8.XI.1648 ; 9 hijos.
Accede: al Trono de España y de Portugal 31.III.1621.
Depuesto: como rey de Portugal a favor de Juan IV de Braganza, 1640.
Fallece: en el Real Alcázar de Madrid, 17.IX.1665 ; 65 años.

Retrato de Don Felipe IV de Austria (1605-1665), Príncipe de Asturias y de Beira acompañado por el enano Soplillo, su paje, según el pintor Villandrando, circa 1621.
EL REY & EL VALIDO
Felipe IV, cuarto monarca de la dinastía Habsburgo reinante en España y tercero en Portugal, vallisoletano de nacimiento y jurado Príncipe de Asturias y de Beira en 1608, creció en la alegre y pomposa corte de sus padres junto a cuatro hermanos más, en el viejo Alcázar madrileño. Resultó ser muy alto para su época, delgado sin llegar a enjuto, muy rubio, con ojos verdes, la nariz prominente y el hereditario prognatismo de la mandíbula inferior, rasgos ya inherentes a su raza desde Carlos I. Muy elegante y de refinados gustos, inteligente y cultivado, fue además un hombre muy atractivo ; su pintor favorito, Velázquez, nos dejó de él una extensa iconografía casi cronológica, con la que podemos seguir la evolución física, en 44 años de reinado, de este monarca.

Retrato de Don Felipe III de Austria (1578-1621), Rey de España y de Portugal entre 1598 y 1621, y padre de Felipe IV, según un autor anónimo, c.1610.
Un Rey joven
Tempranamente casado con una de las tres hijas de Enrique IV de Francia, Isabel, cuando contaba 10 años, vio partir a su hermana mayor la Infanta Ana, también casada a Luis XIII de Francia, tras la insistente mediación del Gran Duque de Toscana, abuelo materno de los príncipes franceses y artífice de la doble unión de las Casas Reales de España y Francia. El entonces Príncipe de Asturias, que desde muy joven sentiría tanta afición por las mujeres, se había desposado con una princesa de 2 años mayor que él, muy bella, de esmeradísima educación, culta, elegante, políglota y aficionada a todo lo español, y con la que no consumaría la unión hasta el año de 1620, en el palacio del Pardo. De allí, vendría Isabel ya encinta de su esposo.
Sin embargo, Felipe III no vería nacer su primer nieto, ya que a mediados del mes de marzo caería repentinamente enfermo y moriría el 31 a las nueve de la mañana, a quince días de cumplir su 43 cumpleaños. Así accedían al trono hispano-luso los reyes Felipe IV e Isabel, uno con 15 años y otra con 17.
El luto concluyó el 9 de mayo, habiendo el monarca celebrado su 16º cumpleaños el mes anterior. El 14 de agosto, la Reina parió a una niña que fallecería poco después.

Isabel de Borbón y Médicis, Princesa de Francia y de Navarra (1603-1644), retratada por Pourbus en el momento de su enlace con el heredero de la Corona Española en 1615./ Abajo, otro retrato de Isabel de Francia siendo ya Reina de España y de Portugal.

Doña Isabel fue una mujer esbelta, de grandes ojos negros, cabello castaño, de rostro ovalado y boca pequeña ; una bella mujer en definitiva, reflejando en cada uno de sus actos poseer una personalidad muy equilibrada, siempre deseosa de agradar a sus súbditos y muy enamorada de su marido.
Felipe IV, alto, delgado, de rostro alargado y labios gruesos, se reveló como un hombre mucho más inteligente que su padre pero con mucha menos voluntad que aquél, hasta el punto de considerarlo "un paralítico de la voluntad". De él se hacía y se obtenía lo que se quisiera, como tan bien supo aprovecharlo Gaspar de Guzmán, conde de Olivares, quien sería a Felipe IV lo que Lerma y Uceda habían sido a Felipe III, con la diferencia de que Olivares fue más inteligente y astuto, y menos ambicioso en el plano personal en cuanto a riquezas se refiere.
Don Felipe IV de Austria (1605-1665), alias "El Rey Planeta", Rey de España y de Portugal entre 1621 y 1665, en un lienzo de Diego de Silva Velázquez, c.1622.
Contrariamente a su padre, Felipe IV vistió con elegante austeridad, ciñéndose en su cuello la incómoda golilla de tela blanca almidonada y plana, dando la impresión de tener cortada la cabeza y colocada encima de un plato. Este tipo de indumentaria se generalizaría entre sus cortesanos, al abandonar los enormes cuellos rizados de encaje flamenco, cuando no optaban por algo más cómodo como los cuellos a la valona, que caía sobre los hombros.
El Rey putero

Retrato ecuestre de Don Felipe IV, Rey de España y de Portugal, según Gaspar de Crayer.
El Rey era preso de esa clase de ardores que le consumieron constantemente : el sexo. Su sexualidad fue tal que no pudo sofocarla enteramente con su esposa, so pena de extenuarla cuando aún no le había dado herederos. Percatándose Olivares de la personalidad del joven soberano, le encaminó por los derroteros que más podían satisfacerle. Cuanto más ocupado se hallase el monarca, más ancho sería el campo de acción que quedase libre para él en los asuntos del Estado. Sabiendo que la Reina poseía toda la fuerza de voluntad de que carecía su marido, y era además, si cabe, de más clara inteligencia que él, Olivares se propuso apartar a Felipe IV todo cuanto le fuese posible de su mujer y, para atarlo más al vicio, le organizó semanalmente jolgorios desenfrenados.

Isabel de Francia, Reina de España y de Portugal (1603-1644), en un soberbio retrato pintado por Velázquez en 1631. Los devaneos sexuales de Felipe IV le provocaban constantes disgustos, pero ninguno fue tan grave como el nacimiento y reconocimiento del bastardo Don Juan-José de Austria, habido entre su marido y la actriz María Calderón. Humillada y fuera de si, le prohibió al rey el acceso a sus aposentos durante varias noches...
Tremendamente infiel a su esposa, por ser tremendamente sensual, Felipe IV acudía frecuentemente a solazarse entre los brazos de las comediantas de los corrales de la Pacheca y de la Cruz, teatros populares de Madrid. El matrimonio real se comprendía y se amaba. Felipe IV pasaba por piadoso, sin caer en la mojigatería de su padre y de su abuelo, y muy virtuosa Isabel, lo que al Rey le agradó, teniendo en ello la garantía de que, hiciera él lo que hiciese, la Reina se mantendría honesta, ya que otra cosa no hubiesen soportado ni su orgullo de hombre vanidoso, que lo era mucho, ni su dignidad de rey con aquel concepto que los Habsburgo tenían de su grandeza dinástica. La única vez en que la Real Pareja atravesó una crisis conyugal, fue en abril de 1629, cuando la actriz María Calderón, popularmente llamada "la Calderona", parió a un bastardo, fruto de sus amores con el Rey y que éste sintió la necesidad de reconocerlo dándole su apellido. Al enterarse la Reina, montó en cólera y le negó la entrada de su alcoba durante varias noches, sin duda humillada por el hecho de que una cualquiera diera a su marido el hijo varón que ella, después de cuatro infructuosos embarazos, aún no le había dado. Por lo que Felipe IV marchó a hacer una gira por Aragón, Valencia y Andalucía, dejándole las riendas del Gobierno. El monarca tuvo, a lo largo de su vida, 29 hijos naturales con distintas mujeres, que no gozaron del mismo privilegio de ser reconocidos como lo fue Don Juan-José de Austria.
El Heredero
El Príncipe de Asturias, Don Baltasar-Carlos de Austria (1629-1646), acompañado por un niño acondroplásico, según el pintor Velázquez, realizado en 1631.
El 17.X.1629, Isabel da a luz al tan ansiado heredero : Baltasar-Carlos, Príncipe de Asturias y de Beira desde el 7.II.1632. En el año 1638, tras perder a su 5ª hija, vuelve a parir una niña, la Infanta María-Teresa el 20.IX., que sería finalmente la única superviviente de sus 7 hijos ; andando el tiempo, se casaría con Luis XIV de Francia, y cuyo nieto llegaría a sentarse en el trono español en el 1700 : Felipe V de Borbón.

Retrato de Don Baltasar-Carlos de Austria y Francia, Príncipe de Asturias y de Beira (1629-1646), hijo y malogrado heredero de Felipe IV, en un lienzo atribuido a Velázquez.
El príncipe Baltasar-Carlos fue un niño rubio, bien parecido, pues salió en todo a su padre menos en el prognatismo ; se crió sin dificultades y pareció gozar de mejor salud que todos los que le precedieron, pero no fue ni inteligente, ni de buenas costumbres. Su pasatiempo favorito era el de capar cuantos gatos se le cayeran en las manos, como ejemplo de su sadismo, que recordó al desdichado Don Carlos de Austria, el heredero de Felipe II. No llegaría a suceder a su padre en el trono, falleciendo después de contraer una enfermedad venérea tras acostarse con una prostituta (octubre de 1646).
Crisis y Guerras

Don Baltasar de Zúñiga (1561-1622), Ayo de Felipe IV cuando era Príncipe de Asturias, y principal ministro de la Monarquía Hispánica entre 1621 y 1622. Fue el único valido en morir ejerciendo el poder...
El largo reinado de Felipe IV, 44 años, protagonizó el agravamiento de la crisis económica del país, heredada de Felipe II y Felipe III. El entonces monarca de 15 años, confió a su ayo las riendas del Gobierno : Don Baltasar de Zuñíga, experimentado consejero de Estado en asuntos internacionales. El sobrino de éste, el Conde de Olivares, nombrado Jefe de la Guardia Personal del Rey, y que había servido a Felipe IV como gentilhombre de su Casa cuando era Príncipe de Asturias, entró en el favor real y obtuvo un apartamento en palacio. El 10.IV.1621, el Rey le otorgó el rango de Grande de España.
Durante los 18 primeros meses del nuevo reinado, Olivares siguió actuando entre bastidores, mientras su tío Baltasar de Zuñíga dirigía formalmente los asuntos de Estado. Y fue con la muerte de éste (1622), que Olivares recibió el nombramiento de Consejero de Estado y se convirtió oficialmente en ministro de la Corona. Sin embargo, siguió parapetándose tras un triumvirato de consejeros reales, para evitar las críticas, y no consiguió el predominio absoluto sobre los demás consejeros hasta el final de la década.
Los primeros años se caracterizaron por el gran impulso dado a la reforma interna y el reforzamiento del poder español en el exterior, culminando todo ello en las magníficas victorias del "Annus Mirabilis" de 1625 : rendición de Breda y derrotas holandesas en Brasil e inglesa en Cádiz.

Don Gaspar de Guzmán y Pimentel, 3er Conde de Olivares y 1er Duque de Sanlúcar-La-Mayor, G.E. (1587-1645) aka Conde-Duque de Olivares; retrato ecuestre obra de Velázquez, circa 1633.
El mismo año, el agradecido monarca reconoció formalmente los servicios prestados por su valido, y le convirtió en duque de Sanlúcar-La-Mayor ; desde entonces, Olivares sería conocido como el "conde-duque". Pese al anhelo de Felipe IV de independencia frente a su valido, originando rumores de destitución, aquél comprendió que Olivares se había hecho indispensable ya que solo él demostraba capacidad para dirigir la abultada burocracia estatal, y era fértil en ideas y recursos monetarios para las costosas guerras emprendidas.
Olivares se dedicó a reconstruir una Castilla doblegada por los mayores impuestos y desangrada por las ayudas a Viena, que se venían dando a los emperadores contra Francia, Holanda y Turquía. Pretendió reformar unos reinos en tiempos de guerra, sumándose a estos desfavorables hechos el estallido de la Guerra de Treinta Años, que levantó en armas a toda Europa ; evidentemente, sus planes estaban abocados al fracaso.

Don Felipe IV de Austria (1605-1665), Rey de España y de Portugal, según Peter Paul Rubens.
Entre 1627 y 1633, Felipe IV y Olivares se enfrentaron a una grave crisis político-económica provocada por el caos financiero, las derrotas militares, la interrupción de la flota india por los holandeses y la creciente resistencia interna de muchas comunidades de la Península a la política de Madrid, sumándose además la falta de apoyo del Imperio Alemán contra Francia y Holanda. A ello se juntaba la tensión entre la monarquía y Cataluña-Aragón que desembocaría en una revolución contra la Corona (1640).

"La Revuelta de los Segadores" en Barcelona (7 de Junio de 1640), coincidió con la procesión del Corpus Christi y derivó en el asesinato del Virrey de Cataluña, Dalmau de Queralt, Conde de Santa-Coloma y de una decena de funcionarios reales, en el curso de unos disturbios que duraron tres días. No era solamente una sublevación contra las exigencias reales procedentes de Madrid, sino también contra el sistema señorial catalán... La revuelta se convirtió en una sublevación de proporciones inquietantes.
En 1630, las intenciones del valido de imponer impuestos en Vizcaya, producen graves tumultos. En 1635, Francia declara la guerra a España, y ésta debe renunciar a la Valtelina (1637) a favor de Suiza, aliada de los franceses. Holanda ocupa Breda y se inicia el descontento popular en Portugal contra Madrid, desembocando en el "Motín de Évora".
Annus Horribilis

Don Felipe IV de Austria (1605-1665), con traje pardo y bordado de plata, según Velázquez, c.1640.
El Año de1640 se revelaría como el "Annus Horribilis" de la monarquía española : estallan levantamientos en Cataluña, Aragón, Andalucía, Nápoles y Portugal ; las tropas francesas penetran en Cataluña y Luis XIII es proclamado Conde de Barcelona por los catalanes, al tiempo que el rey galo pacta una alianza con el Duque de Braganza, que se proclama rey de Portugal como Juan IV.

Juan IV de Braganza (1604-1656), Rey de Portugal y de los Algarves a partir de 1640.
El ejército real es derrotado por los catalanes en Montjuïch (1641), pero las conspiraciones andaluza del Duque de Medinasidonia y aragonesa del Duque de Híjar fracasan. Y mientras Francia se apodera del Rosellón y Portugal se alía con Inglaterra, la estrella del Conde-Duque de Olivares empieza a palidecer ; Felipe IV, presionado por la corte y la Reina Isabel, destituye a su ministro (1643) y lo destierra a Loeches, y de allí a Toro. En 1644, la Santa Inquisición abre un proceso contra Olivares, mientras uno de sus sobrinos, Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio, le sustituye en el favor real. El mismo año la Reina Isabel falleció de erisipela (Madrid 6.X.) mientras el Rey se hallaba en Aragón zanjando la defección del Duque de Híjar, que se había alzado con sus tropas contra Olivares. Dos años después, muere el Príncipe de Asturias Baltasar-Carlos (1646).

Retrato del Rey Don Felipe IV de España (1605-1665) en Fraga, 1644; obra de Velázquez.
La Austríaca antipática

La Archiduquesa Mariana de Austria (1634-1696), Reina de España, según Velázquez. / Abajo, otro retrato en miniatura de la sobrina carnal y segunda consorte del sexagenario rey Felipe IV de España.
Viudo y con solo una hija por heredera, la Infanta Maria-Teresa, Felipe IV, a sus 41 años, decide contraer un nuevo matrimonio haciéndolo con su sobrina, la archiduquesa Mariana de Austria, de 13 años, ex-prometida del Príncipe de Asturias e hija del emperador Fernando III y de la Infanta María de España, a pesar de que se encontraban en Europa bastantes princesas aptas para casarse con él. Casados por poderes en Viena el 8.XI.1648, salió la nueva Reina de España con lo puesto, pues el Emperador andaba falto de dinero, y el séquito español tuvo que costear los gastos de un completo ajuar en Italia y engalanarla como digna consorte del mayor monarca de Occidente para no avergonzarse de su extrema pobreza. Desembarca pues en Denia, el agosto de 1649, y es entregada al Rey en un modesto pueblo castellano, Navalcarnero, a pocas leguas de Madrid, donde se celebra la misa de velaciones ; ella tiene entonces 15 años y 44 él. Si a Felipe IV le gustó a primera vista su nueva mujer, a ésta no le pareció en absoluto atractivo su marido y tío : envejecido, padece artritis y es sifilítico. Pronto, Doña Mariana mostró su carácter huraño, su odio por el ambiente y el clima español, haciéndola antipática y rígida en el trato. A pesar de que la real pareja estuvo hasta el final mal avenida, tuvieron 9 hijos, de entre los cuales sobrevivieron la Infanta Margarita (1651), inmortalizada por Velázquez en su cuadro de "Las Meninas" y que se casaría con su tío el emperador Leopoldo I, y el futuro Carlos II (1661).
Final de reinado

Después de 40 años de enconada enemistad, Francia y España firmaban la paz y negociaban el matrimonio de Luis XIV de Francia con la Infanta Maria-Teresa en la Isla de los Faisanes (Tratado de los Pirineos 1659) ; en virtud de dicha paz, España cedía a su vecina dos importantes plazas de Flandes, Hainaut y Luxemburgo, más el condado de Artois, el Rosellón y parte de Cerdeña, y la mano de María-Teresa de Austria.

De vuelta a Madrid, Felipe IV asiste impotente al fallecimiento del Príncipe de Asturias Don Felipe-Próspero (1.XI.1661), su heredero de 3 años. Cinco días después nacería otro infante, Carlos (6.XI.1661), el nuevo heredero de la Corona.
En septiembre de 1665, Felipe IV cae desmayado durante un consejo de ministros. En cama y enfermo, el monarca designa a su esposa como regente de su hijo Carlos, y fallece en la madrugada del 17, a sus 60 años.

No conocía ese retrato en miniatura de Mariana de Austria, ¿de quién es? Me parece muy interesante. Gracias.