EL DUQUE DE MEDINACELI

1637 - 1691

 

Nacido en 1637, Don Juan Francisco Tomás de La Cerda, 8º duque de Medinaceli y Grande de España, contaba 43 años cuando Carlos II le nombró primer ministro de la Monarquía Hispánica. Perteneciente a una de las tres grandes familias de Andalucía, cuya genealogía remonta hasta el siglo XII con Bernardo de Foix, 1er. Conde de Medinaceli por gracia del rey Enrique II de Castilla, quien convino su enlace con Doña Isabel de La Cerda, descendiente directa del Infante Don Fernando de La Cerda (primogénito de Alfonso X "el Sabio") y cuyo apellido perpetuaron sus sucesores para subrayar su entroncamiento con los reyes de Castilla ; En 1479, los Medinaceli recibieron el título de duques y de "ricohombres" (grandeza de España) de manos de los Reyes Católicos, así como extensos territorios en Andalucía con la conquista de Granada.

Hombre de corta estatura, de carácter dulce y agradable, sin mucho talento para los negocios y de escasa experiencia, gozaba de consideración por su familia y por casarse con la heredera de las casas de Lerma y Cardona, Doña Catalina de Aragón Folch de Cardona, hija del VIº Duque de Cardona y IXª Duquesa de Segorbe, quien aportaría como dote los ducados de Cardona y Segorbe, el marquesado de Pallars y los condados de Ampúrias y de Prades tras ganar el pleito contra su tío Don Pedro Antonio de Aragón, presidente del Consejo Supremo de la Corona, que pugnaba por heredar el patrimonio de su difunto hermano.

Fue uno de los firmantes de la petición de exilio de la reina-madre Mariana de Austria (1677) y principal apoyo de Don Juan José de Austria en su carrera al poder, después de protagonizar la "Huelga de los Grandes" (1676) que provocó la caída del ministerio Valenzuela. Llamado por Carlos II a formar gobierno con el duque de Medina de Ríoseco, Almirante de Castilla (su cuñado), el Arzobispo de Toledo y el Condestable de Castilla, ante la ausencia de Valenzuela, la junta fue prontamente disuelta por revelarse inoperante dadas las diferencias que separaban a sus componentes, y prontamente sustituida por Don Juan José de Austria, al que Carlos II entrega las riendas del Gobierno (1677-1679).

A la muerte del hermanastro del rey, Medinaceli encabeza un partido frente a otro liderado por el Condestable de Castilla, en la carrera por hacerse con el poder, obteniendo finalmente el triunfo (1680) cuando Carlos II le nombra primer ministro.

Al frente del Gobierno, hubo de hacer frente a la devaluación del vellón en el mismo momento en que asumía el cargo, cuando además existía una epidemia de peste en el Levante y mediodía peninsulares. En los años 1683-1684, la sequía y luego las lluvias torrenciales arruinaron las cosechas y provocaron una terrible hambruna, mientras aumentaba sensiblemente el bandidaje en los caminos. Estallaron motines en Madrid por la carestía de los alimentos y huelgas como la de los panaderos (abril 1680).

Su ministerio estuvo presidido por la importancia dada a las cuestiones económicas. La terrible deflación efectuada en 1680, marcó de forma indeleble los pasos de su gestión y su actuación tendió a recortar los elevados gastos de la corte, suspendiéndose incluso los desplazamientos de ésta al real sitio de Aranjuez por dos veces. Tan acuciantes eran los problemas pecuniarios que llegaron a alcanzar la propia Casa Real y las cuestiones domésticas de palacio. Firme en su política deflacionista iniciada, marcó un camino para la estabilidad monetaria que acabaría dando sus frutos. Llamó a su lado personas experimentadas, conocidas en su época de presidente del Consejo de Indias, pero chocó con la desfasada estructura del Gobierno y las intrigas cortesanas. En 1683 sufre una hemiplejía cerebral que casi le lleva a la tumba ; a la enemistad de Doña Mariana de Austria, se suma la de la reina María-Luisa de Orléans, por haber destituido a su Caballerizo Mayor el duque de Osuna como represalia a sus abusos e insolencia frente a la autoridad.

Agobiado y cansado ante el cúmulo de dificultades y enemistades (1684), da los primeros pasos para conseguir el relevo, nombrando a su amigo el conde de Oropesa para la presidencia del Consejo de Castilla, hombre de indudable capacidad para desempeñar las tareas de gobierno. En 1685, Medinaceli presenta su renuncia al cargo por dos veces, recibiendo finalmente, por su insistencia, la aceptación de Carlos II. Pero por haber presionado al monarca para que admitiera su dimisión, Medinaceli se ve alejado de la corte junto a su esposa y obligado a vivir en su señorío de Cogolludo, sucediéndole como era previsto, el conde de Oropesa. El duque fallecería en 1691, a sus 54 años.


LA CASA DUCAL DE MEDINACELI

  • Conde de MEDINACELI concedido 29.7.1368 por Enrique II de Castilla a mosén Bernardo de Bearne y Foix.
  • Elevado a ducado 31.10.1479 por los Reyes Católicos a favor de Luis de la Cerda y de la Vega, 5. conde de Medinaceli.
  • Armas (la Cerda): Escudo cuartelado: 1 y 4: partido: 1) en campo de gules un castillo de oro aclarado de azur (Castilla); 2) en campo de plata un león de gules coronado de oro (León); 2 y 3: en campo de azur tres flores de oro bien-ordenadas (Francia).