Fotografía de Alma Mahler -nacida Schindler- (1879-1964), en 1909.

Cuando estudiaba Arte hace ya unos cuantos años, me sorprendió encontrarme con la figura de una mujer que, sin ser artista ni parecer poseer gran talento artistico en nada, aparecia unida a muchos de los grandes artistas del siglo XX: Mahler, Kokoschka, Gropius,...Alucinada, comencé a leer algo sobre ella y descubrí a una mujer que supo ganarse la posteridad, no gracias a su talento, sino a costa del talento de los genios que iba conquistando con el indiscutible gran talento que la naturaleza le dió: el arte de dominar a los hombres. Y lo hizo de una forma yo diria que hasta cruel, pues era una mujer que construyó su propia personalidad sobre la de los hombres que la amaron ciegamente, "chupandoles" como si de una vampira se tratase, sus personalidades. en cierta forma, construia sus relaciones sobre una base de dependencia afectiva de ellos hacia ella que la satisfacian tanto más cuanto más dependiesen esos "genios" de ella. el hecho de que hombres de tanto talento e inteligencia la amasen, la necesitasen, la convertia a ella en una especie de demiurgo que "construia" (yo diria destruia) arte tomando como instrumentos los hombres poseedores del talento del que ella carecia. Y por eso, cuanto más se humillasen esos hombres por ella, más grande y poderosa se sentia y, al mismo tiempo, más empezaba a despreciarles. Alma Mahler es el paradigma de la "esposa parasito" vampira del talento de sus hombres, por fuerte que suene, asi fue.

Alma es el paradigma de la "esposa de famoso".

Hija de un pintor sin mucho talento pero conocido de artistas de renombre, su carrera comenzó muy joven, hacia los dieciocho años, cuando conquistó al solterón cuarentón pero muy ingenuo e inexperto Gustav Mahler. El se rindió a la admiración de esa hermosa joven sin resistencia y desde el momento en que se convirtió en la señora Mahler, ella controló por completó el alma del gran compositor. Eso es ciertamente el amor, pero en mi opinión, el dominio de Alma sobre su esposo era bastante tiránico, pues todo indica que Alma jamás le permitió esa felicidad que supone tener la completa seguridad del amor de su pareja, jugando en este sentido con la baza de la gran diferencia de edad entre ellos y la belleza de la juventud de ella que a tantos hombres atraía. En su lucha por conservar el supuesto "amor" de Alma, (que no cesó ni con el nacimiento de sus dos hijas, Maria y Anna, la mayor de las cuales murió) Mahler no dudó en venderle su alma en su propia obra permitiendo la influencia del supuesto talento de ella.

Una vez en zapatillas a sus pies, el genial Mahler comenzó a perder valor ante sus ojos. Y, en su egoismo, ella no tuvo la generosidad siquiera de ahorrarle el dolor de su infidelidad con Walter Gropius, que tuvo la desfachatez de confesar a su esposo, cosa que Mahler, ya tocado por la muerte de su primogénita, no pudo superar y murió apenas un año después. Ella misma en su diario escribió:"Soy absolutamente vulgar, superficial, sibarita, dominante y egoísta". Cuarenta años después, cuando ella y su tercer marido decidieron vivir del legado del gran Mahler al que ella tanto habia herido, más ciega a la verdad, pretende que era una compositora en ciernes cuyo talento había sido arrasado por el temor a la competencia que abrumaría a Mahler: "Arrastraba conmigo a todas partes adonde iba las cien melodías que compuse, como un ataúd que ni siquiera me atrevía a mirar". En cambio –sigue–, como devota sierva del arte, hacía a un lado pequeñas tiranías hogareñas y se inmolaba noblemente en aras de la obra del gran músico: "Viví su vida... cancelé mis anhelos y mi ser... su genio me devoró".

Tras la muerte de Mahler, en 1911, la relación con Walter Gropius se rompe y Alma reemprende la vida en solitario por poco tiempo. Aunque es responsable del futuro de su hija Anna -cuyas relaciones con su madre serán pésimas pues la responsabilizará de la prematura muerte de su padre-, los intereses de Alma se centran en encontrar otro genio que satisfaga sus delirios de grandeza artística que es incapaz de satisfacer por si misma, puesto que carece de talento propio para ello.

Tras volar una temporada de flor en flor, se encuentra con la pasión de Oscar Kokoschka, el genial pintor, con quien pretende repetir la historia de dominación -adoración vivida con Mahler. Pero Kokoschka no es un cuarentón ingenuo, es un hombre joven, muy apasionado y posesivo. Posiblemente, junto al genial pintor, Alma viva la relación más intensa de su vida. El la convierte en su musa e inspiración de cuadros tan hermosos e impactantes como "la novia del viento", que retrata a los amantes inmersos en su tempestuosa relación.

Y es que Kokoschka no puede superar los constantes celos que la independiente actitud de Alma y su éxito entre los hombres le causa. Las peleas, gritos y apasionadas reconciliaciones se sucederan durante los tres años que dure la relación. Que se romperá cuando Alma descubra estar embarazada y, en contra de los deseos de Oskar, que ve en aquel embarazo la ocasión de asentar su relación, decida abortar, pues Alma se da cuenta que en aquella relación no tiene ningún tipo de control, que su amante pretende casarse con ella, es decir, dominarla y poseerla totalmente y eso es algo que ella no está dispuesta a soportar. Una mañana, sin decirle nada a él, va a una clinica y pierde el deseado hijo de su amante. Kokoschka intenta suicidarse y, ante su fracaso, deseando morir, se alista para lucha en la Primera Guerra Mundial. Pero afortunadamente, sobrevivirá a ella dando al siglo XX uno de los genios más asombrosos de la Historia del Arte.

Recuperada su libertad, tras otros tantos filtreos, Alma vuelve a encontrarse con Walter Gropius (en la foto), su antiguo amante. El genial arquitecto sigue amandola y al tratarse de un hombre más sereno y autocontrolado que Kokoschka, Alma -que aun siente su vieja atracción por Gropius- decide casarse con él. Ambos tendrán una hija, Manon, pero la cotidianeidad de la vida conyugal matará la atracción de la pasión clandestina. Serenamente, Gropius le da el divorcio y sale de su vida definitivamente cuando Manon muera atropellada a los diez años de edad, que supone un golpe durísimo para Alma, que habia hallado en esa niña el instinto maternal que no habia logrado plenamente con su hija mayor, Anna Mahler.

La vida de Alma se asentará definitivamente cuando se case con el escritor Franz Werfel, una réplica de Mahler en cuanto a caracter dócil y dominable. Vivirá con él el resto de su vida, sin perjuicio de algun que otro affaire con otros artistas e intelectuales. Tras sus filtreos con el nazismo, Alma y su marido se exilian de Austria y, arruinados, deciden vivir de los derechos de autor que como viuda de Mahler, Alma dispone. Tras 40 años de olvido de su recuerdo, Alma vuelve a ser la viuda de Mahler. Esa utilización de la memoria de Mahler en beneficio propio subleva a Anna, que no soporta a su madre. Y asi morirá Alma, convertida en leyenda por haber sido la "inspiración" de artistas como Klimt, Rilke, etc.

En mi opinión, Alma Mahler representa a esa casta de mujeres que hacen de su condición de esposas de genios su fuente y modo de vida. No me refiero a mujeres como Gala Dalí, que, a pesar de su mala fama por su peculiar personalidad fue un auténtico sostén para su marido. Hay multiples casos -y bien actuales- de mujeres que aprovechan la fama y talento de sus maridos para hacer fortuna propia. Incluso que tratan de arrogarse el talento de sus parejas, autoproclamandose inspiradoras de dicho talento. Hace no tanto se vio a la viuda de un genial poeta firmando libros de éste como si fueran propios. Y eso por no hablar de las que se quedan con sus fortunas para disfrutar de la vida. Es triste que haya mujeres que sean incapaces de desarrollar una personalidad propia que, sin ser genial, sea auténtica. Porque al final, a nadie engaña cual es la realidad de cada persona y solo se logra el menosprecio de la posteridad tan fervientemente perseguida sin escrúpulo.

texto de : Camarada_Ane / "Alma Mahler" in "Retratos de la Historia".