LA REINA VS PILAR URBANO o "donde dije digo, dije Diego".

Fotografía de la periodista Pilar Urbano (n.1940), con su último libro "La Reina muy de cerca".

Oportuno revuelo el que se está ocasionando a raíz de la publicación del último libro de la periodista Pilar Urbano, fruto de sus conversaciones con la Reina Doña Sofía. Y, como sospecho que será, los periodistas serios y, sobretodo, los cotillas pseudo-periodistas de la prensa amarilla volverán a hacer su pequeño agosto en pleno mes de noviembre con el comunicado de la Casa del Rey que, a todas luces, parece desacreditar el libro "La Reina muy de cerca" de la Sra. Urbano.

Retrato oficial de S.M. Doña Sofía, Reina de España (2007).

Sorprende, desagradablemente, que semejante nota se haga pública al poco de salir de la imprenta el libro en cuestión, después de que La Zarzuela diera luz verde a su publicación, y más debe de haber sorprendido a la autora y periodista, ella que tiene una sólida reputación que le avaló lo suficiente como para ir y venir, mes a mes, año tras año, de su casa a la finca de los Reyes casi como una familiar, y tener el privilegio de sentarse en el salón de la Reina repetidas veces siempre con cita previa.

Pilar Urbano no es una cualquiera, es tan profesional como lo puede ser la Reina en su materia y, de hecho, no es la primera vez que publica un libro fruto de sus interesantes conversaciones con la real consorte. Ella misma (Pilar Urbano), ha relatado en una entrevista en la cadena Cuatro, cómo evolucionó la gestación de su última publicación, las llamadas telefónicas de La Zarzuela para comentar pasajes, rectificar títulos, portadas y palabras antes de dar su acuerdo para que el manuscrito, pasado a limpio, empezase a pasar por la rotativa. La periodista dio todas las facilidades del mundo e hizo, como siempre, todo lo conveniente para que La Zarzuela tuviera la última palabra; dicho de otro modo, la Sra. Urbano estuvo pendiente del "SI" de Su Majestad y de su secretaría para autorizar a la editorial su publicación después de las oportunas correcciones.

Pero, como suele siempre ocurrir, el personal de la Casa Real, en su afán de protección y en su exceso de celo, ha venido para malmeter la armoniosa relación que existía entre Pilar Urbano y la Reina. Esta última aparece ahora como una ingrata y cobarde (gracias a su staff), mientras que a la primera la dejan en evidencia como una vulgar mentirosa al faltarle el respaldo de La Zarzuela. Patética y desagradable situación.

Si la Reina tiene sus opiniones sobre todos los temas tocantes a la actualidad española, es natural que las pueda expresar pero no sin antes morderse tres o cuatro veces la lengua para no herir a ningún colectivo. Que esté contra la eutanasia, el aborto, el desfile del orgullo gay y la denominación de "matrimonio" para las parejas del mismo sexo, es respetable como cualquier otro punto de vista, pero lo malo es cuando lo dice la Reina. Ahí es cuando todo toma más énfasis, gravedad, porque no lo dice un mindundi de la calle sino la Reina, primera dama de la nación española (por mal que le pesó a Ana Botella). Para ser reina de todos y cada uno de los ciudadanos españoles, mejor callarse y no menear asuntos tan candentes que, además, han sido oportunamente reglamentadas y legisladas por las Cortes, o están en vías de serlo. Que la Reina opine sobre políticos, tampoco es muy adecuado, aunque si un Anasagasti ha podido arremeter contra el Rey y su familia, es lógico esperar un toma y daca; pero nos vuelve a condicionar la posición de la máxima institución del país que se autoproclama neutra y por encima de la política.

Instantánea de Doña Sofía con la periodista Pilar Urbano, en la sala de estar de la Reina en La Zarzuela.

Críticas aparte, la Reina ha salido más tocada de tan confusa situación que lo puede haber sido Pilar Urbano. Y en cierto modo, asistimos a una nueva (pero no la primera ni la última) ruptura entre la Casa Real y un periodista de avalada trayectoria. Podríamos hacer referencia al desaparecido José-Luis de Vilallonga o al caído en desgracia Jaime Peñafiel, que después de una idílica temporada de vino y rosas, han vomitado comentarios poco edificantes sobre las reales personas que ocupan La Zarzuela, movidos por el resentimiento o el desengaño. Ignoro si, al final de este desagradable "donde dije digo, dije Diego" procedente de La Zarzuela, Pilar Urbano se unirá a esos periodistas desilusionados, decepcionados con la Casa Real; todo dependerá de su talante, de su carácter, de su temple. Voto por un "aqui se queda ud. Majestad" y un "hasta nunca" y que la pastilla amarga se la trague otra, porque después de esto, a Pilar Urbano se le habrán quitado las ganas de volver a cruzar la verja de La Zarzuela, donde ya debe figurar el cartel de "persona non grata".

Si alguien ha metido la pata, ése es el equipo de "profesionales" que asesoran, defienden y protegen a la Reina.

No hay peor enemigo de una institución que el que está dentro.

Pilar Urbano 1, la Reina 0.