En referencia al anterior artículo sobre los cuadros religiosos, y a su temática sobre los santos mártires y sus suplicios, merece la pena colgar aqui una obra que se centra especialmente sobre la bestial ejecución de San Erasmo, realizado en 1458.

Huelga extenderse sobre la hierática expresión de la víctima (San Erasmo) y de los espectadores o jueces; hagamos, en cualquier caso, especial hincapie en la expresión de los dos verdugos; son los únicos personajes que parecen expresar tristeza (el de la izquierda) y esfuerzo (el de la derecha) en su odiosa tarea: la de destripar lentamente al santo varón que no parece estar anímicamente en la horrible escena, sino en otro plano de conciencia, la que corresponde a un mártir una vez superado el dolor y tras haber aceptado que su final es una realidad y que ya nada le importa.