LOS WINDSOR, Antecedentes de una Dinastía -2-
el 5 oct En: Temas Dinastias Reyes de Gran-Bretaña Alemania - 6 comentarios
La Rama Ernestina
Ernesto, el primogénito de los dos hermanos, conservó el electorado y tomó Wittenberg, Turingia y los distritos del Vogtland. Alberto, el menor, conservó el margraviato de Misnia (o Meissen), aunque a fin de cuentas su linaje iba a triunfar con más brillantez que la rama Ernestina...
Retrato del monje reformista Martin Luther (1483-1546), castellanizado en "Martín Lutero".
Hacia el final del reinado del duque-elector Ernesto, en 1483, había nacido en una masía de Turingia un hombre que iba a cambiar la faz del mundo establecido: Martín Lutero. En 1517, este monje convertido en profesor de filosofía en la Universidad de Wittenberg, colgó a las puertas de la capilla del castillo ducal sus 95 tesis, con las que denunciaba la venta de indulgencias. Este acto marcó el principio de la Reforma. Gracias a la protección del elector Federico "el Sabio", Lutero creó el movimiento protestante (Luteranismo) y tradujo la Biblia al alemán en el castillo de Wartburg, y Wittenberg se convirtió en la cuna de la doctrina luterana que iba a extenderse en buena parte de Europa.
Retrato del Elector Federico III "el Sabio" de Sajonia (1463-1525); protector de Martín Lutero. Abajo, a la izquierda, retrato del Elector Juan-Federico I "el Magnánimo" de Sajonia (1503-1554), sobrino del anterior y sucesor e hijo del Elector Juan I a partir de 1532. Perdió su electorado en 1547, siendo de este modo el último de la rama Ernestina en ostentar tan alta dignidad imperial.
Federico que amaba la paz, su casa y su biblia, vió como sin embargo su país fue devastado en el curso de la salvaje revuelta de los campesinos en 1524-1525. Su hermano Juan "el Constante" y su sobrino Juan-Federico I fueron, uno y otro, acérrimos partidarios de la Reforma. Hecho prisionero por el emperador Carlos V en la batalla de Mühlberg en 1547, Juan-Federico I tuvo que renunciar a su electorado y a una parte de su patrimonio en favor de su primo Mauricio, de la rama Albertina. Desde ese momento, la rama Ernestina dejó de tener un peso político en los asuntos alemanes... Para colmo, fue víctima del tradicional juego de los repartos, reuniones y nuevas divisiones de sus dominios.
Retrato del Duque-Elector Mauricio I de Sajonia (1521-1553), sucesor de Juan-Federico I en la dignidad electoral entre 1548 y 1553, al estar en el bando del Emperador Carlos V y vencedor en la batalla de Mühlberg, librada contra los ejércitos protestantes.
Las ramas actuales descienden del duque Juan de Sajonia-Weimar, fallecido en 1605. Dos ramas principales proceden directamente de éste y siguen existiendo hoy día: los duques de Sajonia-Weimar y los duques de Sajonia-Gotha. El principio de primogenitura se estableció en la casa de Weimar a partir de 1725, provocando la fusión de los ducados de Sajonia-Weimar, Sajonia-Eisenach y Sajonia-Iéna. Los duques pasaron a ser grandes-duques en 1815. El duque Carlos-Augusto de Sajonia-Weimar, reinando de 1775 a 1828, sobresalió como soberano modélico y brillante mecenas. Goethe, Schiller, Wieland y Herder estuvieron en Weimar, y la literatura alemana debe mucho a esa minúscula corte ducal...
Retrato del Duque Carlos-Augusto I de Sajonia-Weimar-Eisenach (1757-1828).
Retrato de Johann von Goethe (1749-1832), eminente personaje de la corte ducal de Weimar. Abajo, detalle del retrato del Duque Francisco de Sajonia-Coburgo-Saalfeld-Gotha (1750-1806), cuya descendencia entroncó con las casas reales de Gran-Bretaña y de Portugal, y dió reyes a Bulgaria y a Bélgica.
Por su lado, los duques de Sajonia-Gotha sufrieron muchos más repartos. Al final del siglo XVII, se topaba uno con 7 ducados liliputienses, cada uno dotado con su capital administrativa y su corte: Gotha, Coburgo, Meiningen, Eisenberg, Römhild, Hildburghausen y Saafeld. Una reestructuración completa de los territorios del "Nexus Gothanus" tuvo lugar en 1826, de la cual surgieron los ducados de Sajonia-Meiningen-Hildburghausen, de Sajonia-Altenburgo y de Sajonia-Coburgo-Saafeld-Gotha.
Esta última vió su casa reinante concluír una serie de inesperados matrimonios dinásticos, proporcionando de este modo reyes a Gran-Bretaña, a Portugal, a Bulgaria y a Bélgica.
Retrato de Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha-Saalfeld (1819-1861), Príncipe consorte de Gran-Bretaña e Irlanda tras desposar a la Reina Victoria I de Gran-Bretaña.
El ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha revirtió en 1893, a los herederos del Príncipe consorte Alberto, marido de la reina Victoria I de Gran-Bretaña. Su 2º hijo, Alfredo, duque de Edimburgo, que conservó el título hasta su muerte en 1900, y lo cedió a su sobrino Carlos-Eduardo, que perdió su título británico de duque de Albany en 1917.
Retrato oval del Príncipe Alfredo de Gran-Bretaña e Irlanda, Duque de Edimburgo (1844-1900); segundo retoño de la Reina Victoria I y del Príncipe Alberto, fue el hermano del futuro rey Eduardo VII.
La Rama Albertina había demostrado un menor entusiasmo que la Ernestina a la hora de abrazar la causa de la Reforma lanzada por Lutero. El margrave Jorge I de Meissen (m.1539), era un católico ardiente mientras que su hermano Enrique era protestante. El margrave Mauricio, que seguía en el orden sucesorio, era luterano pero daba prioridad a la política y a sus ambiciones antes que a la fe. Este hombre tan hábil sabía cambiar de opinión en el buen momento. Aliado en un primer tiempo del emperador Carlos V, se volvió contra él. En 1547 había recibido la dignidad de elector imperial y un puñado de dominios de su primo del linaje Ernestino, aunque bien mirado el botín le pareció pobre para que se anclara en la fe católica, y decidió buenamente hacerse protestante por considerarse "mal pagado".
Retrato del Elector Augusto I de Sajonia (1526-1586).
Antes que preocuparse de guerras, su hermano Augusto concentró sus energías en dar empuje a la industria minera, la agricultura y el comercio. Sajonia estaba pues en el umbral de un próspero destino, aunque la suerte lo decidió de otro modo...
El Elector Juan-Jorge I de Sajonia (1585-1656) habia desposado a una sobrina del último duque de Clèves y de Juliers. Tuvo bastante visión de futuro como para rehusar la corona del reino de Bohemia, pero no pudo evitar verse arrastrado a la Guerra de los Treinta Años, y que Sajonia fuera el principal escenario del conflicto. En 1635, recibió la Lusacia de manos del emperador, pero su propio país estaba siendo arrasado por los combates, y la alianza que había contraído con el Imperio Católico permitió al margrave de Brandenburgo ponerse en cabeza de la Alemania Reformada. La última iniciativa de este príncipe fue la de donar a cada uno de sus tres hijos menores un ducado independiente, contribuyendo a debilitar el electorado sajón. Sin embargo, los descendientes de esos 3 duques se extinguieron en 1795, y sus ducados revirtieron a la rama primogénita.
Retrato del Elector Juan-Jorge IV de Sajonia (1668-1694).
Al principio del s. XVIII, el destino de Sajonia tomó un giro diferente, por lo menos catastrófico. El Elector Juan-Jorge IV (1668-1694), era el 4º elector consecutivo en llevar este nombre, y como los anteriores llevaba en sus armas sajonas, las dos espadas cruzadas de gules sobre un campo partido de plata y de sable, símbolo de su cargo de archi-mariscal del Imperio, función inseparable de su electorado. Es de este blasón que provienen los motivos que decoran muy a menudo las porcelanas de Meissen, fundada la fábrica en aquella época (1709).
Retrato ecuestre del Elector Federico-Augusto I "el Fuerte" de Sajonia (1670-1733), Rey electo de Polonia bajo el nombre de "Augusto II"; obra de Louis de Silvestre, c.1725. Abajo, las armas del Elector de Sajonia y Rey de Polonia, Augusto II.

En 1694, el duque-Elector Federico-Augusto I "el Fuerte" (1670-1733), sucedió a su hermano en el trono sajón y embarcó en empresas mucho más ambiciosas. En 1696 falleció Juan III Sobieski, rey de Polonia, y Federico-Augusto I anunció con bombo y platillo su conversión al catolicismo y su candidatura al trono electivo de Polonia. Elegido, fue coronado en 1697 en Cracovia, pero tuvo tantos problemas para imponer su autoridad en su nuevo reino, que tuvo que abandonar el trono entre 1704 y 1709. Sus asuntos polacos le llevaron de cabeza y dejó de lado sus Estados Sajones, que sufrieron incursiones militares extranjeras. De hecho, Carlos XII de Suecia estaba en guerra con Pedro I "el Grande" de Rusia, aliado de Sajonia.
Retrato del Conde Mauricio de Sajonia, Mariscal de Francia (1696-1750), uno de los hijos naturales del Elector Federico-Augusto I "el Fuerte" y de la Condesa Maria-Aurora de Königsmarck, que entró al servicio de Luis XV de Francia.
De su amante, la Condesa Aurora de Königsmarck (nieta de un general al servicio de Suecia), Federico-Augusto I de Sajonia (Augusto II de Polonia) tuvo un hijo ilegítimo, el célebre Mariscal Mauricio de Sajonia, uno de los más famosos soldados de la época y que sirvió brillantemente al rey Luis XV de Francia. Pero ha de constar que no fue el único bastardo del mujeriego monarca: Federico-Augusto, conde von Rutowski y la condesa Ana-Catalina Orzelska figuran entre éstos.
Después de abandonar a su rival Estanislao I Lecszcynski el trono polaco (apoyado por parte de los magnates polacos y los suecos), Federico-Augusto I recuperó su corona por la fuerza en 1709. Quizás en el momento de su muerte, en 1733, planeaba operar un reparto del territorio polaco.
Retrato del Elector Federico-Augusto II de Sajonia (1696-1763), Rey electo de Polonia como "Augusto III"; obra según Rotari.
De cualquier modo, su hijo Federico-Augusto II de Sajonia (Augusto III de Polonia) había sido educado en la fe católica y se mostró de otra pasta que su antecesor: corpulento, indolente, despreciando la vida pública, tenía tendencia a dejar los asuntos de Estado a su primer ministro el Conde Heinrich von Brühl para así dedicarse a su pasatiempo favorito... la caza. Le habían desposado con una archiduquesa de Austria, y concluyó buenos matrimonios para sus hijas: una desposó con el rey Carlos VII de Nápoles y de Sicilia, y otra se convirtió en la 2ª consorte del Delfín Luis Fernando de Francia, y madre de los 3 últimos reyes Borbones de Francia (Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X).
Grabado reproduciendo el retrato del Conde Heinrich von Brühl (1700-1763), Primer Ministro de Sajonia. Abajo, retrato del Príncipe Adam Kazimierz Czartoryski (1734-1823), Primer Ministro de Polonia.

Brühl se ocupaba de los asuntos de Sajonia, mientras que el Príncipe Czartoryski gobernaba Polonia. Fue en este último país donde se refugió Federico-Augusto II cuando estalló la Guerra de los Siete Años, y los prusianos devastaban Sajonia. Cuando en 1763 fallecieron él y su hijo Federico-Christian, el ducado de Sajonia se encontraba en una situación desastrosa, aunque Leipzig se había beneficiado del genio musical de Juan-Sebastián Bach.
Retrato juvenil del Erbprinz Federico-Christian de Sajonia (1722-1763), Príncipe Hdo. de Polonia desde 1733; obra del artista francés Subleyras, fechada en 1739.
Situación de Sajonia en el mapa europeo, fronterizo con el Imperio Austro-Hungaro, Prusia y otros pequeños principados alemanes y el electorado de Baviera.
En 1763, Federico-Augusto II de Sajonia fallecía en plena Guerra de los Siete Años. Fue el último Wettin en sentarse en el trono electivo de Polonia (Augusto III), pese a que las ambiciones de la dinastía acariciaban el proyecto de asegurarse una corona real para ella, y dejar así de entrar y salir del "club de los reyes" de manera intermitente. Su hijo y sucesor, el Elector Federico-Christian I (1722-1763), casado con la duquesa-electriz María Antonia de Baviera -hija del célebre emperador Carlos VII de Baviera-, recibió incluso la oferta de casar a su heredero con una hija del rey Luis XV... Sin embargo las cosas iban tan mal que, además, vinieron a desaparecer casi simultáneamente los dos electores aquel año de 1763, dejando en el trono sajón a un duque de tan solo 13 años: el duque-Elector Federico-Augusto III de Sajonia (1750-1827). Se impuso entonces una regencia materna...
Retrato del Elector Federico-Augusto III de Sajonia (1750-1827), apodado "el Justo", que por su minoría de edad y el intervencionismo de Rusia, no consiguió suceder a su abuelo Augusto III en el trono polaco.
Mejor que sus predecesores, Federico-Augusto III trabajó a destajo por los intereses de Sajonia, intentando con valentía reconstruír y recomponer sus Estados. Quizás porque notaba que Federico II "el Grande" de Prusia ambicionaba hacerse con el electorado sajón... Como su madre procedía de Baviera, en 1777 al morir sin herederos su tío el Elector Maximiliano III de Baviera, Federico-Augusto III reivindicó su herencia y se enfrentó a la carroñería austríaca de José II, que intentaba arrastrar infructuosamente en el conflicto a su cuñado Luis XVI de Francia. La Guerra de Sucesión Bávara se perdió en maniobras militares que no aportaron la decisión definitiva: el trono bávaro acabó naturalmente por recaer en el Elector Carlos IV Teodoro del Palatinado-Sulzbach, jefe de una rama colateral de los Wittelsbach, pero el Elector de Sajonia salió del asunto aún más rico si cabe con más de 4 millones de Táleros de indemnización, con los cuales recuperó las tierras sajonas perdidas por su abuelo.
Retrato de Federico-Augusto I (1750-1827), Primer Rey de Sajonia entre 1806 y 1827, y Gran Duque de Varsovia entre 1807 y 1815.
En 1791 tuvo el buen sentido de declinar la corona polaca y, atándose a la causa de Napoleón I Bonaparte, se vió recompensado con el título de rey de Sajonia en 1806 (el sueño de sus antecesores!), al que añadió el de Gran-Duque de Varsovia al año siguiente, convirtiéndose en Federico-Augusto I. Francia era generosa con sus aliados. Sin embargo, la última gran batalla que libró Napoleón en suelo alemán fue en Sajonia, y el rey Federico-Augusto I fue hecho prisionero por los aliados. Prusia deseaba anexionarse con semejante pretexto el reino sajón pero, en el Congreso de Viena, Gran-Bretaña y Austria se opusieron. Sajonia salió pues de las negociaciones conservando intacto su estatus de reino independiente, aunque tuvo que ceder a su voraz vecina una amplia porción de sus territorios septentrionales.
En 1827, fallecía el primer rey de Sajonia, Federico-Augusto I, sin herederos de su matrimonio con la duquesa Maria-Amalia de Baviera-Zweibrücken (1752-1828), y la corona recayó entonces en su hermano Antonio I (1755-1836).
El segundo monarca sajón tuvo que pasar el maltrago de una época sacudida por revoluciones liberales. Las sublevaciones populares de Leipzig y de Dresde, en 1830, provocaron la designación de su sobrino Federico-Augusto II, en calidad de co-soberano de Sajonia, ya que el padre de éste, el príncipe Maximiliano, había previamente renunciado a sus derechos de sucesión. Seis años después, Antonio I fallecía sin hijos de sus dos sucesivos matrimonios, y Federico-Augusto II (1797-1854) reinó en solitario. Otro episodio de sublevaciones en 1848 sacudieron el país, y fue necesario la ayuda del ejército prusiano para restablecer el orden. En 1854, murió el rey también sin herederos directos, y el trono recayó en su hermano Juan I (1801-1873). Si el nuevo rey era un erudito que había traducido al alemán las obras de Dante, en el aspecto político se reveló de menor talla: no pudo evitar que Sajonia cayera en la órbita imperialista prusiana, que acabó por dirigir su política extranjera y su ejército.
Retrato del Rey Juan I de Sajonia (1808-1873), 4º monarca sajón entre 1854 y 1873.
Entre 1870 y 1914, el Estado Sajón no conoció momentos destacables y gozó de una paz relativa, a excepción de una expansión progresiva y regular del socialismo en sus dominios. Un solo escándalo removió los cimientos de la corte del fugaz rey Jorge I: su nuera, Luisa de Austria-Lorena, nacida princesa de Toscana (1870-1947), y esposa del heredero del trono, se hizo raptar por el preceptor francés de sus hijos y vivió, posteriormente, bajo el nombre de "Condesa de Montignoso".
Retrato fotográfico del Rey Jorge I de Sajonia (1828-1902), que reinó entre 1873 y 1902. Abajo, retrato del Rey Federico-Augusto III de Sajonia, último monarca que reinó entre 1902 y 1918.
Como el rey Federico-Augusto III de Sajonia (1865-1932) -divorciado de su esposa en fuga desde 1903-, era feld-mariscal del Ejército Alemán durante la Iª Guerra Mundial, fue obligado en 1918 a abdicar su corona y Sajonia se convirtió en un simple "land" de la República de Weimar...
En 1923, el mayor de sus hijos renunció a todos sus derechos como heredero del inexistente trono sajón para hacerse jesuita, y falleció misteriosamente ahogado durante el régimen Nazi. El segundo hijo, Federico-Christian, que llevaba el título de margrave de Meissen, falleció en 1968, dejando en heredad sus derechos a su hijo primogénito María-Emmanuel, el cual no tenía descendencia de su matrimonio con una princesa de Anhalt, por lo que adoptó a su sobrino el príncipe Juan-Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Estos ingleses son curiosísimos, tan dados a sus costumbres que no violentan jamás. Me hubiera encantado ver la época vistoriana. Cuentan que tienen una predisposición natural al sadomasoquismo, heredado de esa época en la que los internados elitistas zurraban a los alumnos con ramas de abedul y de ahí pasó a la cárceles y después se consolidaría toda una serie de generaciones que siguieron con estas prácticas.
¡Ay! ese príncipe Carlos obligado a casarse con buena moza para perpetuar a los Windsor y que es más del S.XIX que del XX, pero así son ellos.
Besotes
Isabel, deduzco que te refieres a la famosa "disciplina inglesa" y a sus aficiones eróticas, entre las cuales despunta el particular gusto de los ingleses en ponerse ropa interior femenina (sostenes, corsé, medias y ligas, y tacones de aguja), ¿verdad? jajaja.
Por cierto, recuerdo a cierto ministro británico al que encontraron muerto con una bolsa de plástico en la cabeza y vestido de esta guisa, en su domicilio, mientras estaba en el Nº10 de Downing Street John Major.
Un abrazo!
¿Época vistoriana? anda que estoy buena.
Sí a eso me refería y a la ingente cantidad de ginebra que la reina madre se metía entre pecho y espalda desde el desayuno y ahí la tienes, criando malvas pero con novecientos años se murió ¡pura Windsor!. Son como de hierro ¿hierro? ¡ ¡M.Tacher! no tiene relación con los windsor pero es otra que se bebía el agua de los floreros y mírala con alzheimer pero a sus ochocientos años. Son de una pasta especial en todo
Todo eso fue fruto de la gran represión moral de la época Victoriana, donde todo tenía que ser (aparentemente) perfecto, digno, honroso y de buen gusto. ¿De qué se extrañaron cuando apareció la inquietante figura de Jack el Destripador (Jack the Ripper)?¿y de la epidemia de sífilis que iba desde los bajos fondos de White Chapel hasta las mismísimas puertas de Buckingham Palace? Los lupanares londinenses hacían negocio con clientela de alto rango y fortuna... y la fruta prohibida estaba podrida por dentro.
En cuanto a la longevidad inglesa, más tiene que ver la climatología que la ginebra, salvo por el té que destroza los dientes y su cocina grasienta que ocasiona decesos por infarto...
Abrazos!
Qué dinastía de feos sin remedio asalta camas... Es impresionante.
Y lo que te queda por ver, Mari... jajaja.
Un abrazo.