LOS WINDSOR, Antecedentes de una Dinastía -1-
el 1 oct En: Temas Dinastias Reyes de Gran-Bretaña Alemania - sin comentarios
Retrato del Rey Jorge V de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperador de la India (1865-1936), según Sir Luke Fildes. Abajo, retrato de la Reina Victoria I de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperatriz de la India (1819-1901), cuyo matrimonio con el Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha supuso la implantación de la dinastía sajona en las Islas Británicas.
Los Windsor, que son Windsor desde que estalló la Primera Guerra Mundial (1914-1918), lo son desde 1917 gracias al rey Jorge V de Gran-Bretaña e Irlanda, nieto de la reina Victoria (última representante de la Casa Real de Hannover en Inglaterra) y del Príncipe Consorte Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha (autor del injerto sajón en el trono británico), por la sencilla razón de que los ingleses y el resto de los aliados (Francia, Bélgica, EE.UU., Rusia) detestaban todo lo germánico, ya que el IIº Reich Alemán agrupaba a todos los Estados Germanos Confederados beligerantes (Baviera, Baden, Württemberg, Sajonia, Prusia y Austria...). Mal visto estaba pues que la dinastía inglesa ostentara los apellidos alemanes de Sajonia-Coburgo-Gotha, y lo mismo pasaba en Bélgica con el rey Alberto I, otro Sajonia-Coburgo-Gotha. El rey de los Belgas suprimió de su escudo de armas cualquier referencia al orígen alemán de su dinastía, y el rey de Gran-Bretaña hizo lo mismo y fue más allá: cambió el apellido dinástico por uno mucho más genuinamente británico, y ¿qué mejor que adoptar el nombre del castillo medieval de Windsor, residencia favorita de los monarcas insulares?
Retrato del Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha (1819-1861), Príncipe Consorte de Gran-Bretaña e Irlanda, según Franz-Xavier Winterhalter.

El hecho de adoptar el nombre de Windsor fue un exitazo tremendamente popular: era una forma de "nacionalizar" una dinastía rematadamente extranjera desde 1714, y para colmo alemana (lo peor de lo peor a ojos de un británico), con un sinfín de vínculos familiares e históricos en suelo germano. De cualquier modo, persistía cierta romántica añoranza por los Estuardos (Stuart o Stewart) entre la nobleza insular desde la aventura de fracasada reconquista por parte de "Bonnie Prince Charlie", nieto del rey Jacobo II, destronado en 1689.
Pese al tradicional desdén británico por sus dinastías importadas del continente, ni los Hannover ni los Sajonia-Coburgo-Gotha carecían de ilustre linaje, aún teniendo en cuenta que descendían de feudales que en tiempos medievales se libraron al pillaje y al desorden, combatiendo por cuenta del emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico o en contra, según soplara el viento más favorable a sus intereses. Eso sí, cuando estos principículos se libraban en tiempos oscuros a la rapiña, arropados con títulos vitalicios de condes y marqueses, los Capetianos ya llevaban la corona real en sus sienes desde el año 987 -siglo X-, como sucesores de los Carolingios por lazos de sangre y por derecho.
Blasón del Ducado de Módena, feudo de la dinastía d'Este.
De hecho, puede pasar que una familia habiendo adquirido una reputación en Europa, caiga en el más absoluto olvido para salir de ello algunos siglos más tarde. Ese fue el caso de los Duques de Brünswick. En verdad eran oriundos de Este, en Italia, donde una rama menor debía dar lugar a los duques de Módena. A principios del siglo XII, los matrimonios llevaron a Enrique "el Soberbio", y luego a su hijo Enrique "el León", al primer rango de los príncipes alemanes. Enrique "el Soberbio" desposó a Gertrudis, hija del emperador Lotario II y nieta de los señores de Brünswick (que se llamaban Bruno, de ahí el nombre de la ciudad de Brünswick).
Convertido en duque de Baviera y de Sajonia, Enrique "el León" se enfrentó con los Hohenstaufen, duques de Suabia. Es a partir de ese encontronazo que aparecen los apelativos de "Güelfos" y "Gibelinos". La frecuencia con que se encontraba el nombre de pila de Welf (lobezno) en la familia de Enrique, acabó por designarles como "Güelfos" y, con ellos, sus partidarios y los del Papa, unidos en una lucha común contra el emperador, jefe de los "Gibelinos", nombre sacado por los italianos del castillo imperial de Waiblingen, cerca de Stuttgart.
Miniatura medieval representando a Federico I "Barbarroja" de Hohenstaufen, Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico (1122-1190).
En 1180, el emperador Hohenstaufen, Federico "Barbarroja", despojó a Enrique de sus ducados, dejándole tan solo sus tierras patrimoniales de Brünswick y de Lüneburg. Enrique se había casado con Matilde, primogénita del rey Enrique II de Inglaterra... Es quizás por esta razón que se establece una relación entre el blasón de Brünswick (en campo de gules, dos leopardos de oro) y el de Inglaterra, entonces en plena formación.
Otto IV, hijo de Enrique y Matilde, fue educado en Inglaterra y dotado con el condado de York. De vuelta a Alemania, se convirtió en emperador en el año 1208. Seis años más tarde, aliado con Juan "Sin Tierra" de Inglaterra, fue derrotado por el rey Felipe II Augusto de Francia en la batalla de Bouvines.
En 1235, el nuevo emperador Federico II, deseoso de atraerse la alianza y apoyo de los Güelfos, creó a Otto "el hijo", duque de Brünswick y de Lüneburg. Poco después, Otto se hizo con Hannover, lo que le convierte en el antepasado de la dinastía de Brünswick-Lüneburg-Hannover.
Blasonamiento de las armas del Elector Ernesto-Augusto I de Hannover, Duque de Braunschweig o de Brünswick-Lüneburg.
Otro reparto lleno de consecuencias tuvo lugar en 1569, entre los hijos de Ernesto I, poniendo fin a una discordia entre los herederos. Enrique, duque de Dannenburgo, y Guillermo, duque de Lüneburg, fundaron dos linajes que permanecieron separados e independientes el uno del otro hasta 1884. En 1635, estas dos familias dividieron los dominios de la rama de Wolfenbüttel. En consecuencia, la rama primogénita acabó siendo denominada con el nombre de Brünswick-Wolfenbüttel, mientras que la otra era conocida como Brünswick-Lüneburg.
Retrato de Augusto I "el Joven", Duque de Brünswick-Wolfenbüttel (1579-1666). Abajo, retrato de su descendiente Carlos I, Duque de Brünswick-Wolfenbüttel (1713-1780), en un lienzo fechado en 1735, del taller de Antoine Pesne.

El 1er duque de Brünswick-Wolfenbüttel, Augusto I, fallecido en 1666, fue un reputado bibliófilo aunque la mayoría de sus parientes se ilustraron preferentemente en los campos de batalla. El duque Carlos I de Brünswick-Wolfenbüttel, alquiló sus tropas al rey Jorge III de Gran-Bretaña para combatir a los insurrectos de América. Su hermano Fernando, sirvió sucesivamente a Federico II de Prusia y a Jorge II de Gran-Bretaña para luego dejar de lado la espada y dedicarse al estudio de la masonería. El duque Carlos II sirvió igualmente en el ejército de Prusia, y luchó contra los franceses en Valmy. Caería en el campo de batalla de Auerstädt en 1806. Un final similar le aconteció a su hijo Federico-Guillermo en la batalla de Quatre-Bras en 1815. En cuanto al duque Carlos III, se hizo este tan antipático e impopular que fue depuesto en 1830. Ni él ni su hermano Guillermo habían casado y carecían por tanto de herederos directos. La muerte de este último en 1884 supuso entonces el fin de la rama primogénita.
En principio el ducado habría revertido naturalmente a los reyes de Hannover, pero Jorge V al ser anti-prusiano hasta la médula, Prusia maniobró de manera que se impuso una regencia permanente hasta 1913.
Retrato de Jorge I, Duque de Brünswick-Lüneburg-Kalenberg (1582-1641).
El Elector Ernesto-Augusto I de Hannover (1629-1698).
En cuanto a la rama menor de Brünswick-Lüneburg, ésta no conoció tantas vicisitudes. Los 7 hijos del duque Guillermo "el Joven", tomaron una inesperada iniciativa en 1610: la de ponerse de acuerdo en que solo 1 de ellos obtendría el derecho de perpetuar el linaje. El ganador del sorteo favoreció al duque Jorge I, y éste, cuando en 1634 se extinguió la primera rama de Wolfenbüttel, se hizo con el ducado de Kalenberg, ampliando sus territorios. El más joven hijo de Jorge, Ernesto-Augusto, fue en un principio elegido obispo de Osnabrück, pero sus ambiciones personales sobrepasaban las funciones eclesiasticas.
Casó con la princesa Sofía del Palatinado, hija del Elector Federico V del Palatinado y rey de Bohemia (un Wittelsbach), y de la princesa Elizabeth de Inglaterra y Escocia (una Estuardo), y reunió gradualmente las herencias de sus hermanos, posesionándose del ducado de Celle y casando a su hijo Jorge-Luis con su sobrina Sofía-Dorotea de Brünswick-Celle. Dicho de paso, este matrimonio fue catastrófico. En cualquier caso el emperador Leopoldo I erigió su ducado de Hannover en electorado imperial en 1692, y en 1714, Jorge I Luis, Elector de Hannover, se convirtió en el nuevo rey de Gran-Bretaña e Irlanda (al heredar de su madre los derechos dinásticos de su abuela Elizabeth Stuart, reina de Bohemia y Electriz Palatina), al fallecer la reina Ana I sin descendencia y como última Estuardo anglicana. Durante más de un siglo, la suerte de ambos países estuvo íntimamente ligada.
En 1814, su bisnieto Jorge III se convirtió en el 1er rey de Hannover. La muerte de Guillermo IV en 1837 separó los tronos de Gran-Bretaña y de Hannover ya que, como mujer que era Victoria I, no era apta para sentarse en el trono hannoveriano y la corona fue adjudicada a su tío Ernesto-Augusto I, entonces duque de Cumberland. Autócrata y reaccionario, estuvo a punto de ser destronado en 1848, pero salvó su trono in extremis acordando una constitución a su país.
Retrato del Rey Ernesto-Augusto I de Hannover, Duque de Cumberland y de Teviodale (1771-1851).
Retrato del Rey Jorge V de Hannover (1819-1878), Duque de Cumberland.
Jorge V no se mostró mucho más liberal que su padre: marcadamente anti-prusiano y, por haber apoyado a Austria en 1866, tuvo que abdicar su reino a favor de Prusia. Su familia encontró una pobre compensación en 1913, cuando su nieto recuperó la soberanía sobre el ducado de Brünswick gracias a su boda con una princesa de Prusia. De hecho, cuando estalló la Iª Guerra Mundial, Ernesto-Augusto II, heredero del reino perdido de Hannover, fue privado de su ducado inglés de Cumberland. En cuanto a su hijo Ernesto-Augusto III, tuvo que abdicar su ducado de Brünswick en 1918 al caer el IIº Reich Alemán.
El nombre de Sajonia se aplicó a diversos territorios en el curso de los siglos. La Sajonia original correspondía al actual país de la Baja Sajonia dentro de la República Federal Alemana. En el siglo XII, el ducado de Sajonia era un exigüo territorio emplazado en el mediano curso del río Elba. A partir de 1500, se fue extendiendo el nombre hacia el sureste, a todos los territorios turingios hasta la frontera de Bohemia.
A finales del s. VIII, los Sajones -paganos salvajes y feroces-, tuvieron que capitular ante el emperador Carlomagno, que les convirtió por fuerza al cristianismo y los incorporó en su imperio. Uno de sus jefes era un tal Widukind, del cual la Casa de Wettin presumirá descender sin por ello aportar pruebas convincentes e indiscutibles.
Cuadro representando la rendición del rey sajón Widukind al Emperador Carlomagno; obra de Ary Scheffer.
Sajonia se convirtió entonces en uno de los mayores ducados del reino de Germania; perteneció en primera instancia a los descendientes de Hermann Billung, pero este linaje se extinguió en 1106. En 1137, el emperador Lotario (él mismo antiguo duque de Sajonia), ofreció su ducado a su yerno Enrique "el Soberbio", pero el siguiente rey de Germania, Conrado III, lo transfirió a Alberto "el Oso", cuya madre era una Billung. En 1142, el ducado fue sin embargo devuelto a Enrique "el León", hijo de Enrique "el Soberbio". Igualmente duque de Baviera, el León era el más grande feudal de la corona germana. Se hizo derrotar por el emperador Federico "Barbarroja", pero su caída en desgracia era tambien fruto de los celos de otros príncipes: todos sus territorios, o casi, fueron atribuídos a terceros. Los principales beneficiarios fueron los Ascanios y los Wittelsbach. A partir de ese momento, la denominación "Sajonia" tomó un sentido más concreto y se limitó al alto valle del Elba, al sur de su conjunción con el río de Saale. Hijo de Alberto "el Oso", Bernardo recibió el título de duque de Sajonia, pero su territorio era mucho menos extenso que el que tuvo Enrique "el León" y, además, debió de repartirse entre sus hijos y sus nietos. Los Príncipes de Anhalt perpetúan hoy día la raza del duque Bernardo.
La rama menor progresó mucho más rapidamente. Juan fundó el ducado de Sajonia-Lauenburg que se mantuvo hasta 1689. Su hermano Alberto se convirtió en duque de Sajonia-Wittenberg en 1260 y, en 1356, "La Bula de Oro" de Eger confirió al nieto de Alberto, Rodolfo II, la dignidad de Elector de Sajonia. La muerte de su sobrino, Alberto III, hizo de esa función un puesto vacante en 1422. La rama mayor de Sajonia-Lauenburg reivindicó repetidas veces la dignidad electoral, pero fue en vano.
La Casa de Wettin, llamada a jugar un papel de primer rango en la historia de Sajonia, pretendía descender de Widukind, aunque los únicos documentos creíbles la hacen remontar hasta un tal Dietrich, conde de Hassegau, muerto en 982. Su descendiente Thimo, construyó el castillo de Wettin, que otorgó su nombre a la dinastía sajona. El hijo de Thimo, Conrado, se convirtió en margrave de Misnia (Meissen) hacia el 1127, y recibió del emperador Lotario una parte de Lusacia. El nieto de Conrado, Teobaldo, reforzó considerablemente sus posiciones al casar con la heredera del landgraviato de Turingia. En el momento en que desaparecían los duques Ascanios de Sajonia, la familia de Wettin se había edificado un auténtico bastión en esa parte de Alemania.
Retrato de Federico I "el Belicoso", Elector de Sajonia (1370-1428).
En 1423, el emperador Segismundo confirió el ducado de Sajonia-Wittenberg, así como la dignidad de elector a Federico I "el Belicoso", margrave de Misnia. Él y sus descendientes iban a ser corrientemente llamados "electores de Sajonia". Pero la inevitable tendencia a la fragmentación territorial -con sus guerras fraticidas-, excluyó toda posibilidad para Sajonia de desarrollarse bajo la forma de un Estado homogéneo y poderoso.
Federico II, Elector de Sajonia (1412-1464).
-fin Primera Parte-
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