Don Juan de Tassis y Peralta, IIº Conde de Villamediana, nació en Lisboa en 1582, hijo de Don Juan de Tassis y Acuña, 1er. Conde de Villamediana (desde 1603), Caballero de la Orden de Santiago y Correo Mayor del Reino.

En 1601, se casó con Doña Ana de Mendoza y de La Cerda, sobrina del Duque de Medinaceli, que pertenecía a un mejor linaje que el suyo, pues ésta, por parte de madre, era de la estirpe de los La Cerda, descendientes de los reyes de Castilla, y por parte de padre, era sexta nieta del célebre Marqués de Santillana, gran magnate y poeta. Por su parte, Juan de Tasis y Peralta era descendiente de la familia de los Torriani e Tassi, originaria de Bérgamo (Italia), cuya nobleza remontaba hasta el s.X. Su abuelo, Raimundo de Torre e Tasso, o von Thurn und Taxis en versión germanizada, sobrino-nieto del Conde Franz von Thurn und Taxis, Correo General del Imperio y de los Países Bajos bajo Carlos I-V, heredó el oneroso cargo de Correo Mayor de los Reinos Españoles, con el que construyó una de las mayores fortunas de Europa.

Ana de Mendoza y La Cerda, le dió un hijo varón que se malograría poco después, y andando el tiempo fallecería ella sin haberle dado más hijos. Amigo de Lope de Vega, de Luis de Góngora y Argote, capellán del Rey Felipe III, y de Argensola, el Conde de Villamediana manifestó desde muy joven una gran inclinación por las Letras.

Desterrado de la corte por sus amores escandalosos con la Condesa del Valle, estuvo en Génova dónde brilló como poeta y jugador empedernido. De nuevo en Madrid, volvió a ser desterrado por motivos parecidos, reapareciendo en la corte en 1617, haciendo en ella crueles burlas y sátiras contra personajes a los que señalaba por su corrupción, ganándose numerosos enemigos como Don Francisco de Quevedo, por citar a uno.

Retrato de Don Gaspar de Guzmán y Pimentel, Conde-Duque de Olivares (1587-1645), valido de Felipe IV.

Villamediana fue un hombre apuesto, coleccionista de piedras preciosas, de mujeres y caballos ; insolente y alegre, fue un gran justador, hábil con el puñal y la lengua, gran esgrimista, osado y ágil combatiente como temerario. Brilló en la corte como en las corridas de toros, siempre magnífico de aspecto como elegante y famoso por ser un conocedor de pinturas, armas, gemas y caballos, llegó a ser temido por escribir sátiras políticas y atacar sucesivamente a los validos como Lerma, Uceda y Olivares. Era a la par mujeriego, libertino con tal lubricidad que solía acostarse con hombres.

Ganándose el favor de Felipe IV por ayudarle a conseguir los íntimos favores de Doña Francisca de Távora, aristocrática hija de una linajuda familia portuguesa, figurando así ésta como la 1ª aventura extramatrimonial del monarca, empezó a dar sombra a Olivares. Sin embargo, los rumores de su enamoramiento por la Reina Isabel, a la que bombardeó con sonetos de amor y que circularon por todo Madrid, alimentados por las malévolas intenciones de sus enemigos, despertaron la desconfianza del Rey.

Retrato de Don Felipe IV de Austria (1605-1665), Rey de España y de las Indias de 1621 a 1665; obra de Velázquez.

Retrato de Doña Isabel de Francia y de Navarra, Reina consorte de España (1602-1644).

La enemistad de Felipe IV se agudizó a partir del 15.V.1622, cuando se celebró en Aranjuez una fastuosa fiesta en la que se representó "La Gloria de Niquea", escrita por Villamediana con prólogo de Góngora, y en la que participaron destacadas damas y la Reina en persona. Concluida la representación, se pasó a otra : "El Vellocino de Oro", obra de Lope de Vega ; en el IIº acto, se incendió el decorado provocando el pánico general en el cual Villamediana cogió en brazos a la Reina para llevarla sana y salva a palacio, demorándose con ella más de lo necesario.

Cuadro decimonónico representando el asesinato del Conde de Villamediana, en el momento en que el conde es asistido en el portal de su palacio madrileño, tras sufrir el atentado la noche del 21 de agosto de 1622.

En la noche del domingo 21.VIII.1622, viniendo del Palacio Real en su carroza el Conde de Villamediana con su amigo Don Luis Méndez de Haro, hijo del Marqués del Carpio, fue atacado por un hombre que se arrimó al lado izquierdo del coche, asestándole una puñalada en plena calle mayor de Madrid. El conde fue mortalmente rajado en todo su costado izquierdo y parte del brazo derecho, perdiendo toda su sangre. Escapado el asesino, Villamediana fue llevado a su casa por su amigo y expiró poco después de recibir la absolución en su cama, a sus 40 años. Dejaba en herencia una considerable fortuna a su primo y heredero natural el Conde de Oñate, Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, consejero de la Corona.

Retrato ecuestre de Don Iñigo Vélez de Guevara y Tassis, 7º Conde de Oñate y 3er Conde de Villamediana (1566-1644), Consejero de la Corona.

Después de ser sepultado en la bóveda de la capilla mayor del Convento de San Agustín, en Valladolid, dos de sus mozos de cámara fueron quemados vivos a principios de diciembre, por delito probado de homosexualidad, "crimen pessimum" según la Santa Inquisición. La creencia popular señaló como impulsores del asesinato al mismísimo Felipe IV y a su valido, el Conde-Duque de Olivares.