ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA

INFANTA DE ESPAÑA

1566-1633

Busto policromado del rey Felipe II (1527-1598), realizado por el escultor Pompeo Leoni.

Isabel Clara Eugenia (1566 - 1633) fue la primera hija del matrimonio de su padre, Felipe II -para quien era su tercer matrimonio y segunda hija- con la princesa francesa Isabel de Valois. Su nacimiento en un primer momento produjo cierta decepción al rey porque dada la naturaleza conflictiva de su primogenito, el príncipe don Carlos, que moriria dos años despues encarcelado por su padre, Felipe II deseaba asegurarse la sucesión con otro hijo varón. Problema que no resolvió el nacimiento, unos años después, de otra niña, la infanta Catalina Micaela. Sin embargo, todo parece indicar, por las cartas que la joven reina Isabel envia a su madre, Catalina de Médicis, que la pequeña Isabel tuvo el don de ganarse el amor de su padre practicamente desde el principio, amor que hizo extensible a la pequeña Catalina, sin que ésta, sin embargo, desbancara a Isabel Clara Eugenia en la instintiva predilección que Felipe II sentiria por su primogénita.

Retrato doble de las Infantas de España Isabel-Clara-Eugenia y Catalina-Micaela de Austria.

Retrato de Isabel de Valois, Princesa de Francia y Reina de España (1546-1568).

Como se ve en sus retratos de infancia, Isabel era el vivo retrato de su padre, en tanto que Catalina heredó la belleza y distinción de los Valois. La madre de ambas, la joven Isabel de Valois, murió a los 22 años en un tercer parto abortado en el que dio a luz a otra niña que no sobrevivió. Las niñas permanecieron junto al rey como el tesoro y recuerdo vivo de una joven mujer a la que habia amado especialmente por su belleza, pero a la que no habia hecho demasiado feliz. Muerto el mismo año el principe don Carlos, Felipe II decide que debe intentar el nacimiento de un heredero contrayendo nuevo matrimonio, esta vez con su sobrina, la archiduquesa Ana de Austria, que llegará a España en 1570. Una anecdota habla de la perspicacia e inteligencia de la pequeña Isabel Clara Eugenia de 4 años que recibe a su nueva madre. Se les habia dicho a las niñas que su madre iba a volver del cielo y éstas recibieron a la nueva reina con inusitada ilusión. Aunque Isabel no podia recordar a su madre, habia visto algun retrato suyo, y cuando tuvo delante a la reina Ana, rompió a llorar diciendo: "Esta no es mi madre, ésta tiene el pelo rubio". La joven reina, delicadamente, se inclinó sobre las pequeñas y les dijo que, efectivamente, no era su madre, pero que iba a quererlas como si lo fuera, y realmente cumplió su palabra, pues puso en las niñas un amor maternal que ellas correspondieron con un afecto totalmente filial.

Retrato de la Archiduquesa Ana de Austria, Reina de España (1549-1580), por Sánchez-Coello en 1571.

Efectivamente, durante los diez años que dura el matrimonio de Ana con Felipe II, Isabel y Catalina verán nacer nuevos hermanos -Fernando, Carlos Lorenzo, Diego, Felipe y Maria - quienes, sin embargo, no lograrán eclipsar a Isabel Clara Eugenia en la evidente predilección que el rey siente por ella, abiertamente orgulloso de la inteligencia y caracter decidido de la niña, sorprendente cariño -dado el caracter frio y reservado del rey- que es correspondido por la niña con abierta admiración hacia su padre. Ese lazo de unión se verá intensificado a medida que vayan falleciendo los hijos de la reina Ana, de forma que a la muerte de ésta en 1580, Felipe II solo tendrá a su alrededor a Isabel Clara Eugenia, Catalina Micaela, el principe Diego y los infantes Felipe y Maria. La tremenda mortandad de sus hijos hará que el rey se plantee un quinto matrimonio, tanto más cuando al poco tiempo fallecen los pequeños Diego y Maria y le queda como unico heredero varón el infante Felipe. Sin embargo, en su decisión de no volver a casarse incide, no solo el fracaso de los tanteos realizados entre las casas reales en busca de esposa adecuada, sino tambien el hecho de que Isabel Clara Eugenia, quien en el momento del fallecimiento de la reina Ana tiene 14 años sabe asumir las funciones de reina y madre de familia que no le corresponden sino en función de su primogenitura con ejemplar madurez.

Retrato de la Infanta Isabel-Clara-Eugenia de España (1566-1633), acompañada por la enana Magdalena Ruiz; obra de Coello.

Las cartas que Felipe II intercambia con sus hijas mayores durante su estancia en Portugal, recien enviudado, muestran el cariño que siente por ellas, pero tambien su confianza en Isabel para que cuide de sus hermanos y asuma funciones protocolarias, a pesar de que todos los infantes están en manos de confianza. Sin embargo, el rey, con esta actitud, comienza a confiar responsabilidades a su adorada hija mayor, educandola asi en la toma de decisiones. Y a su regreso, de forma gradual, Isabel Clara Eugenia se verá aceptada en el despacho de su padre, a quien comenzará a ayudar en su ingente papeleo, convirtiendose, en cierto modo, en su secretaria extraoficial, en funciones que enseñaran a la infanta el arte de gobernar de su padre.


Pero fuera de su condición de hija favorita, Isabel Clara Eugenia adquirirá un gran papel como posible heredera del trono español. La salud del principe Felipe no es buena y dado el historial familiar, todos temen que termine como sus hermanos. Es un hecho que no escapa a la atención de nadie, de ahi que las propuestas matrimoniales de los principes europeos lleguen sin cesar, convirtiéndose en "la novia de Europa". Sin embargo, no será Isabel quien se case primero, sino su hermana Catalina Micaela, quien se alejara de su familia para siempre casandose con el duque de Saboya. La marcha de Catalina supone un duro golpe para Isabel, quien, sin embargo, al quedarse sola con su padre y su hermano Felipe verá que los lazos paterno-filiales se estrechan más si cabe.

Retrato de Isabel Clara Eugenia de Austria y Francia, Infanta de España y Archiduquesa de Austria (1566-1633), según la pintora Sofonisba Anguisola.

Y es que las perspectivas matrimoniales de Isabel Clara Eugenia no son tan sencillas como parecen. Cierto que todos quieren casarse con ella, pero pocos, por no decir ninguno segun los parámetros del rey, son adecuados. El rey solo admite principes de primera linea, pero teniendo en cuenta que la mitad son protestantes, otros tantos franceses, etc. solo quedan los primos austriacos, y Felipe II piensa que para casar a su hija con un primo siempre habrá tiempo. En cada tratado o acuerdo que se firma, se permite que un candidato aspire a la mano de la infanta, pero después empiezan a surgir inconvenientes -jamás se encuentra un candidato del gusto del rey- que da al traste con las negociaciones, para desesperación de los embajadores. En el fondo, todo el mundo acaba pensando que Felipe II se niega a entregar a su amada hija a otro hombre, y muchisimo menos si el matrimonio se la lleva lejos de España, y no le falta razón. Todas las fuentes afirman que el amor que el rey mostraba a su hija era excepcional, que Isabel Clara Eugenia se ha convertido en su apoyo de la vejez y su gran orgullo, hasta tal punto que, al no hallar principe de categoria suficiente para merecerla, empieza a soñar con tronos extranjeros para verla como reina soberana. Con esa idea emprende la expedición de la "Armada Invencible", para darle a su hija el trono de la hereje "Reina Virgen" o presenta la candidatura de la joven al trono de Francia como hija de Isabel de Valois, campañas en las que gasta inutilmente ingentes cantidades de dinero. Ninguno de sus proyectos tendrán exito y Felipe acabará teniendo a su hija convirtiendose en la solterona de Europa. Pero en todos ellos, Isabel será testigo y mano derecha de su padre en su arte de gobernar.

Retrato de la Infanta Catalina-Micaela de España, Duquesa de Saboya (1567-1597), consorte del Duque Carlos-Manuel I de Saboya y madre de sus diez hijos.

Retrato del Duque Carlos-Manuel I de Saboya, Príncipe de Piamonte (1562-1630), marido de la Infanta Catalina-Micaela de España.

No se sabe realmente que pensaba Isabel Clara Eugenia de su eterna condición de "novia de Europa", pero todo parece indicar que ser el apoyo imprescindible de su padre en su vejez le producia gran satisfacción porque lo amaba tiernamente. Ambos se unirán aun más cuando en 1596 fallezca Catalina Micaela al dar a luz a su décimo hijo, niños que ni abuelo ni tia conocen personalmente, pero cuyo crecimiento han seguido con ilusión.

Retrato de Don Felipe de Austria, Príncipe de Asturias y futuro rey Felipe III de España (1578-1621), obra de González Bartolomé.

Retrato del Archiduque Alberto VII de Austria (1559-1621), Virrey de Portugal y futuro Gobernador General de los Países-Bajos Españoles de 1595 a 1621; era el hijo de los emperadores Maximiliano II de Austria y María, Infanta de España. Abajo, grabado representando a la pareja, Alberto e Isabel Clara Eugenia de Austria, soberanos de los Países-Bajos Españoles.

Al ver aproximarse la muerte, el rey Felipe decide asegurar el futuro de su hija ya treinteañera. La trayectoria de la educación del principe Felipe han llegado a convencerle de que, quizás, no habria sido tan mala idea que España hubiese tenido una reina como Isabel Clara Eugenia en vez de un varón que no tiene caracter ni arrestos para hacerlo. Pero lo hecho, hecho está, Felipe III será el rey y es ahora su deber dar a Isabel un futuro digno de su capacidad, merecimientos y fidelidad. Dado que siempre ha soñado verla como reina y que el conflicto de Flandes no tiene más salida que la negociación, Felipe II decide desgajar Flandes del Imperio otorgandoselo a su hija en heredad, salvo en caso de falta de descendencia, en que Flandes volveria a España. e intenta darle la familia tanto tiempo negada concediendo su mano a su primo, el archiduque Alberto de Austria. Sin embargo, no llegará a ver las bodas concertadas -pues Felipe III es casado con Margarita de Austria en una ceremonia doble-. Isabel esperará a tomar su destino en Flandes para acompañar a su padre, en su muerte, en 1598.

Retrato de la Archiduquesa Isabel Clara Eugenia de Austria, Infanta de España (1566-1633), Gobernadora General y Soberana de los Países-Bajos Españoles entre 1598 y 1633.

E Isabel, ya casada por fin a los 32 años, parte hacia Flandes con su esposo, saliendo de España por primera vez en su vida. Asume las funciones de gobernadora con su esposo -al que no se sabe si llega a amar realmente, pero que demostrará ser un buen esposo consciente del honor de haber desposado a la ya madura "novia de Europa"- y realiza una politica de tolerancia que despertará muchas simpatias en sus subditos flamencos, pues su cercania a ellos permite a Isabel tener un conocimiento de la realidad de Flandes que su padre no habia tenido. Desde Flandes, además, se convertirá en la vigilante "tia Isabel", que se enfurece cuando ve que su hermano, primero, y su sobrino, después, dejan el gobierno del Imperio en manos de validos, aunque no consigue que sus enfados hagan responsabilizarse a los regios varones de sus obligaciones.
Retrato de Don Felipe IV de Austria (1605-1665), Rey de España y de las Indias de 1621 a 1665; obra de Peter Paul Rubens. Sobrino de Isabel Clara Eugenia, le sucedió al frente de los Países-Bajos españoles con el ordinal de Felipe VI.


Al enviudar sin hijos, -con gran pena por su parte- Isabel continua siendo la buena gobernadora de Flandes y, consciente de que el territorio pasará de nuevo a España a su muerte, deja unas disposiciones a Felipe IV aconsejandole la permanencia de la politica de tolerancia emprendida por ella. Y lejos de su patria, sin familia pero rodeada de los súbditos que han llegado a respetarla y muchos a amarla, a pesar de ser española, fallece Isabel Clara Eugenia, hija predilecta de Felipe II, a los 65 años.

Texto de Camarada_Ane / "Isabel Clara Eugenia de Austria"/ in Retratos de la Historia.