ISRAEL -1-
el 29 ago En: Temas - 2 comentarios
ISRAEL,
2.000 años de mentiras; 70 años de terrorismo de Estado.
por Laura Knight-Jadczyk.
Hace algunos años, cuando se publicó mi libro La Historia Secreta del Mundo, me precipité a prometer que pronto terminaría el volumen 2 y que estaría listo para ser publicado. Después de todo, yo sabía bastante bien en qué me quería enfocar -el tema de Moisés y la creación del judaísmo- y ya tenía una buena hipótesis y toneladas de material de apoyo suplementario. Incluso tenía un título: Los Cuernos de Moisés (¡triple sentido!). Debería de ser cosa de nada, pensé. Y así me senté a escribir.
El trabajo iba fluyendo bastante bien, Moisés cobraba vida en la pantalla de la computadora y luego... bueno, comencé a tener dudas. Sabía que sabía mucho acerca de Moisés desde el punto de vista teológico y desde el punto de vista de mucha investigación alternativa. Incluso sabía mucho de lo que los académicos sabían -la gente que pasa sus vidas estudiando y analizando textos bíblicos. Pero aun así me sentía insatisfecha. Entonces fui a buscar más fuentes de información y descubrí que había mucho más que debía leer antes de poder completar el proyecto. Eso es en resumen lo que he estado haciendo durante el último año o dos: leyendo cosas que nadie lee excepto los especialistas, y recolectando montones de datos.
Lo que ha sido impactante descubrir es exactamente cuánto sí se sabe entre los académicos que no se sabe entre el público en general. Supongo que no debería de sorprenderme porque he descubierto que esto es cierto en otros campos, pero cuando el tema es el fundamento de las religiones -cosas que la gente cree y por las cuales dan sus vidas y que determinan sus acciones- bueno, resulta bastante malo.
En el proceso he aprendido mucho acerca de la creación del judaísmo que es en gran medida la "fundación" de la sociedad occidental. Cielos, ¿no les parece extraño? ¿Una religión creada por una inconspicua tribu del Medio Oriente -básicamente un dios tribal- que de algún modo ha sido ahora ascendido a "Dios del Cosmos" y que se ha convertido en el modelo para el punto de vista occidental del "Ser Divino"? Y esto fue hecho a expensas de las percepciones sobre el espíritu que eran comunes en Europa occidental antes de la imposición de los dioses de Medio Oriente. Se nos ha enseñado que Europa era un lugar salvaje e incivilizado; ¿pero es eso cierto? ¿Cómo podría ser cierto cuando hay tanta evidencia alrededor nuestro en la forma de cientos de miles de megalitos que indican que los antiguos europeos hicieron cosas que las civilizaciones de Medio Oriente nunca hicieron?
Bueno, en cualquier caso, a medida que extendía mis lecturas para incluir otras referencias, encontré que la creación del cristianismo está estrechamente asociado -incluso temporalmente, lo cual podría ser impactante para algunos- de modos muy interesantes con la creación del judaísmo; existe un vínculo directo entre los textos del Antiguo Testamento y los Rollos del Mar Muerto y un vínculo entre los Rollos del Mar Muerto y ciertas ideas que se convirtieron en "propiedad cristiana"; y poco a poco, con horrorosa seguridad, he llegado a darme cuenta de que no hay nada más malvado en este planeta que las religiones monoteístas que nacieron en el Medio Oriente.
En cierto punto, por supuesto, quiero explorar el papel que el bombardeo cometario puede haber jugado en la creación de la religión y luego examinar el papel que la religión ha jugado en la estimulación de mentiras y engaños en nuestro mundo. Después de todo, hoy consideramos -no puedo decir que esté celebrando- el "cumpleaños de Israel", un evento que ha traído más miseria y sufrimiento a nuestro mundo moderno que cualquier otro desde el Holocausto Global de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, ambos eventos están íntimamente conectados que podría decirse que el Holocausto ha continuado como consecuencia del "Nacimiento del Estado de Israel". Pero sin duda que han habido otros holocaustos creados por el judaísmo a través de dos mil años de historia de civilización occidental; las cruzadas y las persecuciones de brujas me vienen a la mente.
Supuestamente el judaísmo creo a Israel, y el judaísmo es también el padre del cristianismo y el islam, de modo que el asunto del judaísmo y el Israel antiguo, del cual supuestamente emergió, no son temas triviales. El hecho es que un creciente número de fuentes académicas demuestra que no hubo ningún "Israel antiguo." La Biblia hebrea no es de ningún modo un documento histórico, y tratar de entender la historia de Palestina leyendo la Biblia es como tratar de entender la historia medieval leyendo Ivanhoe. Niels Peter Lemche, un erudito bíblico de la universidad de Copenhague escribe:
Y por supuesto, los "maximalistas" son creyentes de verdad... aquéllos que han controlado el estudio de la Biblia por desde hace mucho tiempo; aquéllos que crearon la arqueología con el único propósito de probar que la historia de la Biblia es cierta; pero la arqueología se ha vuelto poco a poco más científica, y a medida que lo ha hecho, a medida que se ha liberado del control de los Creyentes de Verdad, ha revelado que la Biblia no es una fuente histórica.
¿Es la narrativa del Éxodo un reflejo histórico o ficción literaria?
Si insistimos en que la narrativa del Éxodo no se refiere a un evento histórico, entonces debemos estar preparados a enfrentar la oposición de un tipo mucho más serio del que fue el caso cuando deconstruimos la historicidad de las narrativas patriarcales.
El razonamiento sólido subyace esta oposición crítica. La escena social de la historia del Éxodo es vastamente diferente de aquélla de las narrativas patriarcales y de la saga de José, que trata acerca del destino de una familia en particular. [...]
A diferencia de las narrativas patriarcales y de la saga de José, el Éxodo no describe el destino de una sola familia. Ahora las narrativas se vuelcan hacia una pregunta mayor: la liberación de una nación. La cadena de narrativas que comienzan con la familia de José emigrando hacia Egipto termina con muchos cientos de miles de personas partiendo. Los patriarcas no son ahora más que los ancestros lejanos de esta nación. ... Los israelíes posteriores tienen que aceptar los actos de esa generación liberada [del Éxodo] como los suyos propios por el bien de la solidaridad y continuidad nacional. Son parte de la herencia nacional. Un dicho del exilio subraya la relación entre el pasado y el presente: "¡Los padres comieron uvas agrias, y los dientes de sus hijos se sienten sin filo!" (Jer 31:29) Esto refleja la idea que la liberación de los ancestros ("los padres") de Egipto proveyó libertad para generaciones aún sin nacer, es decir, de "sus hijos". Estos hijos y esos ancestros son un pueblo. Los israelitas se perciben a sí mismos como herederos, identificándose con sus ancestros fallecidos, su pueblo. Esto también quiere decir que los ancestros han determinado el destino de sus descendientes porque cada generación sucesiva revive para sí las experiencias de sus ancestros.
Dos otros eventos se convierten en importantes "leyendas fundadores" para los israelitas: la revelación en el Sinaí y la ocupación de Canaán. El Éxodo marca el inicio de la gente y la fuente de su identidad, pero la gente también necesita una religión y una tierra. Sin ambas, la gente no puede sobrevivir sino que enfrentará aniquilación. Una identidad nacional requiere un espacio concreto y físico dentro del cual desarrollarse. Sin una religión, la gente vagaría sin rumbo por terreno salvaje como figuras espectrales.
En el Sinaí, Jehová se presenta a sí mismo como el Dios que liberó a Israel del dominio egipcio – el mismo Dios que al inicio de la historia comenzó una relación exclusiva con los patriarcas y les prometió una tierra hermosa.
En cuanto a la tierra, el cumplimiento de esa promesa yace en el futuro. Sin embargo, Dios hace una promesa en el Sinaí: si ellos se adhieren a las estipulaciones de la ley, la gente habitará y será dueña de la tierra. Esto no es meramente una historia acerca de una revelación divina; más bien representa un programa para el futuro de la nación israelita. Hasta que la gente finalmente viva en la "tierra", uno no puede verdaderamente llamar al pueblo "Israel".
De este modo, la negación de la historicidad de estos elementos fundamentales de las narrativas históricas israelitas viene a ser casi una negación de la misma existencia del pueblo israelita. Por tanto, desechar la narrativa del Éxodo como una fuente histórica es mucho más serio que tomar una mirada crítica del contenido histórico de la tradición patriarcal. [...]
Predeciblemente, muchos cristianos y judíos conservadores se perturban con las voces escépticas que cuestionan la historicidad de las narrativas del Éxodo. Tanto cristianos como judíos se consideran a sí mismos como los verdaderos descendientes de Israel; por lo tanto, para ellos, estas críticas representan opiniones herejes o "negativas". No ven estas teorías como análisis objetivos del Éxodo o la revelación del Sinaí; las ven como ataques a sus propias identidades religiosas.
Si, sin embargo, pasamos por alto tales preocupaciones -después de todo no es el propósito de una investigación crítica proteger la presunta identidad entre los miembros vivos y muertos de cierta comunidad religiosa- es bastante obvio que la narrativa del Éxodo está compuesta en gran medida de elementos literarios que se asemejan cercanamente a los que ya se encuentran en el libro del Génesis. ... El libro del Éxodo representa un parchado literario, construido a partir de fragmentos de historias y leyendas de aventuras universales y atemporales. Éstas son ejemplos de arte narrativo en lugar de literatura folclórica específicamente israelita. Apreciando la utilidad de estas tramas y sus personajes, los autores bíblicos se apropiaron de estas historias universales y las reconstruyeron con su propio molde israelita. [...]
En las historias bíblicas podemos ver imágenes de un estilo narrativo familiar, y quizá ese tipo de imitación contribuyó a dar cierta medida de credibilidad al mensaje de un historiador antiguo. [...]
El Éxodo 1-19 representa una unidad de narrativa coherente que describe el vagabundear de los israelitas de Egipto al Monte Sinaí. Sin embargo, muchos sustratos literarios aparecen en esos capítulos – viñetas individuales entretejidas para crear "escenas" dentro del complejo mayor de Egipto-Sinaí. La unidad comienza con el nacimiento de Moisés y su milagroso rescate y termina con su escape a Midian, donde Dios le delinea su futura misión. El siguiente contiene una larga sección acerca de las plagas que conduce a fin de cuentas a la liberación de Israel. Finalmente, un tercer fragmento describe cómo dejan Egipto los israelitas y se dirigen hacia el Sinaí.
Por supuesto que yo sugeriría que la historia de las plagas de Egipto es una memoria del bombardeo cometario, pero los eruditos bíblicos no incluyen tales especulaciones en sus análisis y por tanto se encuentran un tanto en desventaja al interpretar lo que puede o no puede ser histórico.
Por años, los eruditos del Antiguo Testamento han reconocido la discontinuidad narrativa entre el complejo del Sinaí y el esquema narrativo general del Pentateuco. Han basado esta observación no en la narrativa misma sino en textos tales como el breve credo en Deut 26: 5-9.
6 Y los Egipcios nos maltrataron, y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.
7 Y clamamos al Señor Dios de nuestros padres; y el Señor oyó nuestra voz, y vió nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión;
8 Y sacónos el Señor de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande espanto, y con señales y con milagros;
9 Y trájonos á este lugar, y diónos esta tierra, tierra que fluye leche y miel.
Estas breves memorias de la historia temprana de Israel, su liberación de Egipto y su conquista de la tierra prometida ignoran completamente los eventos del Sinaí. Mientras que la vida de Israel en Egipto y su emigración permanecen como temas pivotales, el Sinaí nunca es mencionado. Por tanto, hace casi sesenta años, Gerhard von Rad sugirió que el complejo del Sinaí no es uno de los componentes narrativos originales del Pentateuco. Para él, éstas son dos unidades narrativas independientes, por un lado las historias del Éxodo y el desierto, y por otro la revelación del Sinaí. Fueron escritas independientemente y sólo unidas después. (Ver von Rad, "El problema de forma crítica del Hexateuco," en "El problema del Hexateuco y otros ensayos" (trad. Por E.W. Trueman Dicken; New York: McGraw-Hill, 1966).
Para von Raud, la línea fronteriza entre la narrativa del Éxodo y la revelación del Sinaí se encuentra en el Éxodo 14 (Exod 15, el renombrado "Cantar del Mar," es una unidad independiente y no es parte de ninguno de los complejos). ... claramente, la narrativa del Éxodo está relacionada con los Días de Ayuno, y el Sinaí con la Fiesta de las Semanas (Pentecostés). Las dos tradiciones se unen mucho más adelante. La inclusión de la revelación del Sinaí en la cadena narrativa del Éxodo y las historias del desierto deben ser forzosamente posteriores a la composición de un texto de credo tal como Deut 26: 5-9.
Por supuesto, la tardía combinación de dos unidades narrativas originalmente independientes no excluye mayores elaboraciones y adiciones, especialmente aquellas que crean transiciones literarias suaves entre el Éxodo y el material del Sinaí. Cada complejo narrativo lleva su propio significado religioso y antecedente. Surgieron independientemente y fueron unidos en una fecha posterior. Consecuentemente, debemos considerar su historicidad de modo separado. Si confirmamos la historicidad de un complejo, no podemos asumir la historicidad del otro.
Moisés, la figura central de la narrativa, garantiza la unidad fundamental del complejo del desierto y del Éxodo-Sinaí. El mismo Moisés funciona como el pegamento que une a la tradición del Éxodo-Números, cada episodio está inexorablemente vinculado y definido por su héroe. Sin embargo, hay razones para dudar de que Moisés sea también el enlace histórico entre la revelación del Sinaí y el complejo narrativo que le rodea. Desde el punto de vista privilegiado de un historiador, puede ser cuestionable ver a una y la misma persona como el centro de dos unidades narrativas originalmente separadas. Esta observación es importante porque es casi imposible separar a Moisés de cada unidad y considerarlo primario en una de ellas a la vez que secundario en la otra. ¿Qué es la narrativa del Éxodo sin Moisés? ¿Podría Israel aceptar las tablas de la ley de quien sea aparte del mismo Moisés? Todo apunta a que las unidades narrativas han sido compuestas desde el principio con Moisés en mente.
Cuando los autores y recolectores de la tradición escribieron sus historias acerca del pasado de Israel, vieron a Moisés como más importante que cualquiera de los elementos narrativos que combinaron en el complejo del desierto y del Éxodo-Sinaí. Por tanto, a partir del momento de su composición, Moisés domina el complejo Éxodo-Números. Como consecuencia de Moisés como una parte integral de las unidades narrativas en Éxodo-Números, debe concluirse que él no participó en ninguno de los eventos registrados, lo cual es una paradoja ya que las narrativas deberían vivir sin su presencia. [...]
Esta incertidumbre acerca de la identidad de Moisés surge otra vez cuando consideramos sus muchos papeles distintos. En algunas narrativas se le representa con una multitud de características, mientras que otras narrativas lo caracterizan más uniformemente. El niño Moisés rescatado del río presagia su papel como liberador de Israel, la figura de un antiguo héroe aventurero prototípico del Medio Oriente. Egipcios, babilonios y asirios conocieron historias acerca de tales niños prodigio, siendo un ejemplo notable el del rey héroe acadio Sargón. [...]
Las historias legendarias de Moisés y Sargón presagian la grandeza futura de dos héroes maravillosos. Sus autores utilizaron el tema del rescate para distanciarse a sus héroes de la gente ordinaria. De este modo, al héroe se le permite transgredir las convenciones sociales que la gente normal debe seguir. Sin esta libertad, ningún héroe podría jamás tener éxito en cambiar radicalmente la fortuna de su nación. [...]
Cuando consideramos los muchos componentes de la imagen de Moisés en el Pentateuco, su papel como creador y legislador de la religión israelita es claramente central. En el Sinaí, Moisés media el convenio entre Jehová e Israel y declara el contenido de la ley de Dios a los israelitas. A la luz de sus otras funciones, no es de sorprender que Moisés también debe funcionar como el juez y gobernante supremo de Israel con el mismo poder que tendrán más adelante los reyes de Israel.
Moisés es simplemente el componente literario del complejo del desierto Egipto-Sinaí. A través de él los autores tejen un hilo rojo que conecta todos los episodios distintos que pertenecen a este complejo de narrativas. Sin embargo una pregunta persiste: ¿Se relaciona algo de esto con una persona histórica llamada Moisés? Como ya notamos, el complejo del desierto-Éxodo por un lado y el fragmento del Sinaí por el otro eran originalmente dos unidades literarias independientes. La unidad entre ellos fue sólo alcanzada al introducir la figura de Moisés a ambos complejos narrativos. Antes de que esto ocurriera, esta narrativas se desarrollaron independientemente; sin Moisés, los autores a duras penas habrían logrado unirlas.
Frecuentemente se dice que la historia de los orígenes y religión de Israel presupone un individuo histórico central y que es completamente incomprensible sin esa persona. Por tanto, es acertado decir que si Moisés no hubiera existido, ¡alguien habría tenido que inventarlo! Dicen que la historia temprana de Israel es inconcebible sin un arquitecto genuino. La respuesta es sencilla: ¡sí, de hecho lo inventaron! [...]
El Sinaí presente otro dilema. ¿Dónde exactamente se le apareció Dios a los israelitas? La tradición eclesiástica que conecta al actual Jebel Musa (el nombre árabe significa "montaña de Moisés") con el Monte Sinaí concuerda sólo parcialmente con la tradición bíblica. En la narrativa tardía que comienza en el Éxodo 19 aparece una montaña. Sin embargo, la descripción del viaje, al igual que otras pistas preservadas por la narrativa, no señalan en la dirección de Jebel Musa... [sino que] más bien lleva hacia la parte norte de la Península del Sinaí y, más precisamente, al oasis Kadesh-barnea.
Otro problema persiste. La revelación divina en el Sinaí descrita en el Antiguo Testamento no puede ser reducida a una parte de la historia del Israel temprano. Tal revelación simplemente pasa más allá de lo que es aceptable desde el punto de vista de un historiador, porque Dios no puede ser tema de reflexión histórica ... debemos sustentarnos en hechos empíricos. Por naturaleza, la revelación del Sinaí no es un tema histórico. [...]
[Esto] se aplica también al vagabundear en el desierto. También deben adecuarse al criterio y escrutinio de la investigación científica. ...
Ya hay varios problemas que surgen. El censo en números describe una migración masiva compuesta de muchos cientos de miles de persona que vagaron por el desierto por cuarenta años. Y aun así la descripción general en el Antiguo Testamento de la estancia de los israelitas en el desierto tiene poco en común con las condiciones de vida en tal lugar; más bien parece la fotografía de una procesión religiosa dentro de una cultura establecida. El número de participantes es sorprendente. ¿Cómo pudieron sobrevivir tantas personas en el desierto? Los autores bíblicos mismos se encontraron con tales preguntas y sabían muy bien cómo responderlas clara y absolutamente: ¡Dios provee para su gente" La literatura puede otorgar milagros, pero la historia no. Los autores bíblicos insertan una respuesta intrigante a los dilemas de Israel en el desierto, o sea, Dios. Dios resuelve los problemas de los vagabundos con una serie de actos poderosos una y otra vez... [...]
Entonces la descripción del vagar por el desierto que se encuentra entre el Éxodo y Números es una tradición que no se relaciona con circunstancias históricas de inmigración de vida en el desierto. Esta narrativa es una ficción literaria, ni más ni menos, que tiene un sólo fin, o sea, mover a los israelitas de Egipto a Canaán. Sólo el más dedicado creyente se aferra desesperadamente a la noción de que cientos de miles de seres humanos sobrevivieron cuarenta años en el desierto: un medio ambiente claramente infertil e inhabitable.
Para justificar la historicidad del vagar por el desierto, debemos modificar el número de refugiados partiendo de Egipto y reducir los actos milagrosos de Dios de modo que podamos analizar la historicidad de los eventos que describe. A fin de cuentas, los resultados violentarán las descripciones bíblicas. ¿Por qué? Porque corren en contra de la versión bíblica de que no fueron unas cuantas personas sino una nación entera la que tomó parte en esos eventos. [...]
Si reducimos estas historias en el modo usual pero improbable –tomándolas como la memoria de sólo un muy pequeño y poco importante grupo de asiáticos que escapó de Egipto en algún momento a fines del segundo milenio antes de Cristo- entonces debemos concluir que las narrativas del Antiguo Testamento no son históricas. El pueblo israelita nunca vivió en el antiguo Egipto. Los autores de la narrativa bíblica pudieron haber tomado prestada la memoria de un pequeño grupo de personas que estuvieron alguna vez en Egipto. Este grupo eventualmente pudo haberse convertido en parte de la nación israelita y su tradición una parte de la herencia nacional.
Cuando los eruditos aceptan la hipótesis del "pequeño grupo", lo hacen para superar los muchos problemas históricos que surgen con la narrativa. Consecuentemente, es imposible probar que tal grupo de emigrantes de Egipto existió jamás. Al reducir drásticamente el número de personas involucradas en el escape de Egipto, los eruditos los han hecho invisibles ante el historiador. [...]
A fin de cuentas, los autores del libro del Éxodo crearon las narrativas como las conocemos. Estos escritores -al igual que los autores de las narrativas patriarcales del Génesis- crearon su propio universo narrativo. Escribieron acerca de lugares y eventos que nunca existieron... describieron un mundo literario, no hechos históricos. [...]
Las narrativas del Éxodo y el Sinaí se combinaron en un ambiente religioso donde la Ley -la Torá- ya era dominante, en otras palabras, en un contexto israelita, o preferiblemente judío. [...]
En otras palabras, las historias fueron combinadas, glosadas, ajustadas y reescritas en un tiempo en que eran necesarias para alcanzar ciertos objetivos religiosos y políticos, en un tiempo en que la Ley ya estaba en su sitio, sin duda después del exilio babilonio, o más tarde. Algunos expertos sugieren que estas historias fueron creadas bajo influencias helénicas porque muchas de las historias bíblicas indican préstamos de fuentes y conceptos helénicos.
-continuará-
No lo lei todo, pero lo que lei es sumamente interesante, un esfuerzo por argumentar racionalmente algo que los judios -y muchos no judios- afirman sin cesar: que son "el pueblo elegido".
Pues cuando puedas, leetelo todo... hasta el final... y luego analiza.
Dime cuales son tus conclusiones después!
Un saludo.