LOS CATAROS vs LA IGLESIA ROMANA
el 25 ago En: Temas Apuntes - 6 comentarios
LOS CÁTAROS, o Los Hombres Buenos.
Los Cátaros, fueron también llamados "Los Hombres Buenos" (se incluye también a las mujeres con el termino de "hombres").
El Catarismo arraigó en Occidente, y de modo particular en las tierra de Occitania, al sur de Francia.
La amenaza que representaban los Cátaros contra la Iglesia Católica de aquellas fechas, fue una excusa para tratarlos como herejes y rebeldes sociales, y a caballo entre los poderes de la Iglesia y del Estado, exterminarlos.
Cuando los enigmas son quemados en las hogueras de la Inquisición, siempre quedan "cenizas" que pueden prender y dar forma a una apasionada historia de unos hombres, justos, buenos, piadosos, trabajadores y honestos, que en un momento dado de la historia, dieron muestras de ser heroicos valientes.
El catarismo fue una filosofía que recogió los conceptos más humanos y benéficos del cristianismo, Los Perfectos y las Perfectas (que así eran denominados) y que enseñaban esta nueva doctrina, se consideraban herederos de los apóstoles de un Jesús espiritual, nunca material, tenían como libro máximo al "Evangelio de San Juan".
La doctrina enseñaba la visión dualista del universo. Con sus dos principios antagónicos: el bien y el mal, la luz y la tiniebla. Pero ellos no se consideraban asimismo profetas como el persa Mani, el cual había acuñado el maniqueísmo compilando las doctrinas de Zoroastro, Buda y Jesús. Para ellos el mal poseía la misma fuerza real que el bien. Por lo que jamás debía ser ignorado y menospreciado. La creación del mundo la atribuían a un ángel malvado, Satán.
Y esto suponía que todo lo material simbolizaba lo negativo y pecaminoso. Por lo que la única solución para el ser humano de salvarse, radicaba en seguir las enseñanzas de Jesucristo, quien mostrara al mundo el camino de la redención.

Los Cátaros consideraban pecado lo que la Iglesia Romana consideraba pecado. Pero había una excepción: El Juramento y el homicidio. Para ellos estaban prohibidas las guerras y la muerte de los animales. Tampoco reconocían la autoridad de los reyes, los obispos y el papa. Con sus actos lograron anular a los curas del Languedoc y por lo tanto se convirtieron en enemigos de la Iglesia Romana. El mérito de los cátaros se basaba esencialmente en que no mentían.
Todo lo que predicaban en el acto lo llevaban a la practica, no apoyándose nunca en el razonamiento hipócrita de "haz lo que yo te digo, pero no lo que yo hago" tan común en muchos sacerdotes.
Otra de sus virtudes era que a diferencia de los clérigos, trabajaban y no vivían de la caridad. Aceptaban dádivas y donaciones pero enseguida eran utilizadas en servicios a la comunidad, reparando las casas de los pobres, los pajares, construyendo pozos artesianos, etc... todo ello contribuyó más tarde a la terrible persecución de que fueron objeto y a su aniquilación.
Toda esta confección de ideas era retomada por el sabio Manes (o Mani) y desarrollada bajo su nuevo concepto: el maniqueísmo. Las Escrituras nos hablan de libros extraordinarios en el aspecto filosofal: "El libro de los Gigantes, El libro de la Rueda de las Recompensas y el Libro de la Pacificación Universal" . También se habla de otro: "La Kephalaia".
Esta cultura se extendió primeramente hacia el este de Persia, es decir Asia Central, India, Bizancio, China. Pero también se extendió a través de la cuenca mediterránea por Egipto, Cartago, Túnez y la región de Constantinopla, para llegar finalmente a la Europa Meridional por Italia y España. Juzgados como peligrosos por la religión ortodoxa y por Roma, los maniqueos fueron masacrados y perseguidos, yendo de país en país en la búsqueda desesperada de un edén de paz y tolerancia.
Para que el pensamiento maniqueo sea mas inteligible habría que remontarse en el tiempo y situarse en el periodo que va del año 200 a.C. al siglo III d.C. A lo largo de 500 años, el mundo intelectual intentó resolver el pensamiento de los enigmas del universo. A partir de las enseñanzas del sabio Manes se encuentran los elementos de la Gnosis que conciernen al descenso del espíritu a la materia.

Se produce la oposición maniquea Sombra-Luz, Materia-Espíritu, Mal-Bien, ambos de origen divino ya que proceden uno y otro de la divinidad creadora, de lo eterno. Se produce una lucha entre el Bien y el Mal. Los Maniqueos atribuían al Mal una existencia real. Concretamente era una sustancia, una fuerza que está en la base misma de la materia. La sustancia original es decir el fuego se dividió en dos raíces vivas: una la luz que se desprende para brillar, y la otra el fuego oscuro y el humo, que se consumen en si mismos y tienden a materializarse para volverse, en nuestro periodo terrestre, una suerte de escoria tenebrosa.
La doctrina maniquea designa a este doble fenómeno con los términos de "terra lúcida" es decir tierra de luz y "terra pestífera" o tierra de las tinieblas. Al demonio se le llamaba Hylé. Sin embargo posteriormente todo dimanó en la progresiva racionalización de conceptos entre el Bien y el Mal y un perfeccionamiento posterior algo confuso para ser explicado en pocas líneas originó el nacimiento de la doctrina cátara que iremos poco a poco reseñando en esta sección.
Así, de esta manera y poco a poco, se fue creando esta doctrina que se desarrolló en Alemania y en las regiones francesas de Champagne y claro está en El Languedoc. Y aquí comienza todo lo referente a los Cátaros...
Y es que el hombre de la Edad Media occidental, que rezaba, que luchaba, que trabajaba, según el reparto en tres órdenes de la sociedad, sentía el arte, la política, lo social, la vida, la muerte... en una palabra, el mundo que le rodeaba, en unos términos esencialmente religiosos.
La casi totalidad de sus referencias eran cristianas, ya que todo el saber estaba condensado en los monasterios y abadías. Su universo mental no podía salirse de esos conceptos religiosos. Y entendía su propia existencia como resultado de una creación. Toda su vida social y privada se centraba en su salvación y giraba en torno a un tema recurrente: Dios.
El mundo medieval vivía inmerso en la incultura general, y los aires de reforma que envolvían al pueblo cristiano, en busca de un regreso a los ideales evangélicos de pobreza, de pureza en las costumbres y de predicación de la palabra de Dios, estaban bastante cuestionados.
La Reforma Gregoriana, entre los siglos XI y XII, se convertirá en una primera tentativa de respuesta por parte de la Iglesia católica, a los nuevos problemas planteados por un cristianismo instalado en una Europa en paz, lejos de las antiguas luchas y batallas.
Los Clérigos y laicos, poco a poco saldrán con valentía a recorrer aldeas, poblados y ciudades, para predicar el Evangelio, sin preocuparles obtener ni la autorización de Roma, ni el derecho a traducir las Escrituras del latín.
Y en estas tierras, los cátaros se hicieron famosos, y poco a poco fueron siendo conocidos también con el nombre de albigenses, nombre que se tomó de la famosa ciudad de Albi.
Ello también afectaba a otras ciudades como Toulouse, Narbonne, Carcassonne, Beziers y Foix.
Uno de los puntos centrales del propósito de vida cátara era la observación literal de los preceptos de Cristo y, especialmente de los emanados del Sermón de la Montaña. Caracterizados por el rechazo total de la violencia, de la mentira, y del juramento, los cátaros se mostraron a las poblaciones cristianas como unos predicadores (itinerantes y pobres individualmente) de la Palabra de Dios. Que como ya hemos dicho "Predicaban con el Ejemplo".
El nombre de cátaros (del griego "puro") lo recibieron de los católicos. Ellos mismos se llamaban cristianos o "Hombres Buenos".Y su manera de concebir la religión puede ser considerada como un evangelismo de la época.
Esta situación no gustó ya desde el primer momento a la Iglesia Católica de Roma, y aunque se hicieron esfuerzos profundos por parte del Clero para llevar a los cátaros a la ortodoxia católica, en ningún momento lo consiguieron sino que lograron que poco a poco crecieran sus adeptos.
El Papa Inocencio III excomulgando a un grupo de cátaros.
La Iglesia intentó recurrir a las ordenes religiosas para que metieran baza, pero ni cistercienses ni dominicos lo consiguieron. El asesinato, en 1208, de Pedro de Castelnou, legado pontificio, en extrañas circunstancias, dio margen al Papa Inocencio III para cambiar de táctica y utilizar la violencia en contra de los Cátaros.
Se inició así una verdadera cruzada contra los cátaros. Esta cruzada fue una gran ocasión que se le brindó a la monarquía francesa del Norte para ocupar las tierras del Sur, más rico y civilizado. De esta manera la Iglesia consiguió adeptos que le ayudaran en el exterminio.
Esta violencia contra los cataros continuó años más tarde con los procedimientos empleados por la Inquisición y las posteriores hogueras colectivas ordenadas por los distintos brazos temporales de la Iglesia de Roma, para terminar con "gente indeseable y molesta" como para ella fueron en todo momento los Cátaros.
Los Cátaros renunciaban a los bienes materiales, a la magnificencia de una vida fastuosa, y practicaban indudablemente una verdadera fraternidad. Así los llamados "Revestidos" no poseían ningún bien terrenal, y al igual que los Esenios, vivían una existencia austera por no decir espartana.
Se reunían principalmente en casas simples antes de la famosa persecución y posteriormente durante ella en simples cuevas o grutas, en los bosques. Y es que su concepción de la vida chocaba contra la fastuosa pompa y ceremonia de la Iglesia de aquellos tiempos.
Aunque atacaron el poder temporal de la Iglesia, y la venalidad de los prelados y de los clérigos, no formaron nunca lo que hoy en día se podría denominar un "Partido Político" propiamente dicho. Sin embargo posteriormente serian acusados vilmente de "Levantarse contra el derecho a la Propiedad".
Impregnados de una profunda sabiduría y paz interior, afirmaban que los hombres no tenían derecho a juzgar a otros hombres. Consideraban que los móviles humanos eran demasiado complejos y demasiado secretos, como para que los jueces pudieran conocerlos y apreciarlos de manera ecuánime.
Solo aceptaban para los culpables sanciones educativas y reformadoras, que debían de estar cargadas de amor para con los culpables, nunca de odio. Los castigos, según su consideración no debían hacer que los delincuentes se revelasen, sino despertar en ellos el deseo de la enmienda.
En aquellos siglos de violencia, los cátaros rechazaban la Pena de Muerte y extendían el respeto por la vida a los mismísimos animales. Los Revestidos, para evitar la violencia, no debían llevar jamás armas, no debían librarse jamás a un combate sangriento, ni por lo tanto hacer la guerra.
Su Credo consistía en el trabajo y en la mejora de sus conocimientos, diversificando sus oficios, y enseñando a los demás a practicarlos. Cuando eran atendidos en las casas, pagaban su manutención ayudando en las tareas cotidianas de las mismas, reparando cosas rotas, trabajando en el campo, ayudando en las tareas domésticas.
Si eran pagados, utilizaban la mayor parte de las pagas en la reconstrucción de casas de los pobres y necesitados, predicando con hechos y no con palabras vanas y desnudas, a diferencia de la Iglesia Romana, el voto de pobreza.

Los Cátaros consideraban que la justicia aplicada en los países cristianos era una ley demasiado dura. Que era inhumana y maligna, ya que olvidaba el sentido caritativo del perdón, al considerar a todo reo "culpable mientras no se demostrara lo contrario". Basaban sus argumentos en esta circunstancia: "En una sociedad gobernada por Lucifer, todo lo que se realice ha de ser diabólico. Los Jueces, los Señores y los Sacerdotes no tienen derecho a castigar, por que ven al acusado o al pecador como una victima, y no como un hermano al que se le debe brindar la oportunidad de arrepentirse".
Pocas veces tuvieron la oportunidad y ocasión de poder llevar a la práctica su concepto real de "Justicia", aunque se dispone de un ejemplo muy característico.
En 1209, condenaron a un barón feudal acusado de asesinato a que se "arrepintiera" de su delito y luego ingresara en la Orden de los "Hombres Buenos". Se sabe que este noble renunció a sus derechos feudales, entregó sus tierras y vivió como el más humilde de los Cátaros.
Los Cátaros basaron su eficacia en la predicación, dando ejemplo de lo que predicaban, por lo que causaron, claro está, una viva preocupación e inquietud en la Iglesia de Roma.
Su principal valor estaba en la dignidad personal de sus vidas. Sus actos y sus palabras, concordaban absolutamente. Los que les escuchaban no podían acusarles de hipocresía. Tenían la habilidad de aparecer como auténticos "Hombres Buenos".
Llevaban una vida dura y errante, huían a veces de alguna ciudad para dirigirse a otra, igual que ovejas entre lobos, y durante su represión, sufrieron persecución como los mismísimos apóstoles y los mártires. Sin embargo su vida continuaba siendo santa y austera, transcurriendo de abstinencia en abstinencia, consagrándose a la oración.
Su trabajo era constante. Algunos eran médicos, otros tejedores, otros trabajadores agrícolas. Y así en el ejercicio de sus funciones entraban en contacto con el pueblo creyente, al que consideraban que debían aleccionar y preparar para el "Bautismo Cátaro".
El Catarismo parecía dar respuesta a las cuestiones dejadas por la Iglesia Católica. Insistía en las espantosas denuncias de los monjes e incluso las ampliaba.
En los hechos que nos relata la Historia, se nos ocultan sistemáticamente las verdaderas razones del exterminio de miles de hombres y mujeres que, de puertas afuera, desdeñaban el cristianismo y sus dogmas.
Los historiadores silencian, en efecto, cuál era el ideario de aquellos hombres incomprendidos por el poder y el clero y a los cuales finalmente se les exterminaría a sangre y fuego. La excusa de luchar contra la herejía fue solamente la coartada que debía enmascarar los verdaderos fines que el exterminio encubría.
Fotografía a vista de pájaro de las ruinas del castillo de Montségur, la célebre fortaleza cátara.
La tradición ocultista asegura que la noche antes de que cayera Montségur, se descolgaron cuatro hombres de la fortaleza para poner a salvo El Tesoro Cátaro. ¿Qué era, en realidad este " tesoro "? Nadie, por supuesto, lo sabe, pero la mayoría de los comentaristas imaginó que lo que se puso a salvo era la " Sangre Real " de Jesús. No es coincidencia que el mito del Grial, del Sangraal, se incorporase a la naciente literatura europea a partir del exterminio cátaro.
En Ragusa (Sicilia) existe una misteriosa obra de arte propiedad del Conde de Gozcé, el cual en alguna ocasión declaró a algún visitante que este plato provenía del Sur de Francia. y que había sido cedido a su familia en el Siglo XIII por un cátaro tolosano exiliado.
La decoración de ese plato representa la ilustración de la parábola del hombre y el unicornio, utilizada por el anciano Barlaam en sus enseñanzas al Príncipe Josafat. Y ahora empieza el enigma. El simbolismo es claro: el hombre perseguido por la muerte olvida el peligro de la caída en la boca del Dragón, retenido como está por el hilo de miel, "Símbolo" de las "delicias" del mundo material. Nos aparece una vez mas la concepción cátara que expresa el dualismo moral, la lucha del bien contra el mal, ilustrada por los colores blanco y negro de las "dos ratas que roen la raíz del arbusto, que a su vez representa el Árbol de la Vida".
En la concepción que tenemos de nuestro actual Padrenuestro los cristianos, hemos podido encontrar una sencilla oración que según los estudiosos era el Padre Nuestro de los Cátaros; éste rezaba así:
Padre Nuestro, que estas en los cielos, Santificado sea tu nombre / Venga a nosotros tu reino / Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo / El Pan Nuestro, Supersubstancial, danoslo hoy / Y perdona nuestras deudas / Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores / Y no nos dejes caer en la tentación / Mas líbranos del Mal Ya que a ti pertenecen el Reino, el Poder y la Gloria / Por los eones de los eones Amen.
El Cátaro, Bernard Franca, clérigo de la ciudad de Goulier, dejó escrita esta bella leyenda, que se puede entroncar en lo que después se llamaría "Breviario de las Leyendas Cátaras":
Hace mucho tiempo, un pájaro muy especial surcaba el cielo, todo el mundo lo conocía con el nombre de pelicano, y también era sabido que entre sus costumbres estaba la de seguir el curso luminoso del sol. No tenia miedo al calor, ni tomaba un momento de descanso durante las horas diurnas.
Pero llegó la época del apareamiento, lo que le privó de su placer durante unos instantes. Después reemprendió el vuelo en busca de los ardientes rayos solares. Cuando puso los huevos, los cuidó con gran dolor, ya que esta situación le privaba de sus prolongados recorridos, amando sus queridos rayos solares. Por esto, intentó recuperar todo el rato perdido, dejando a sus crías en el nido, bien provistas de alimento suficiente.
No obstante, durante su ausencia, una bestia maligna llegó a su nido, y con saña y maldad desplumó y arrancó el pico a las crías del pelicano. En esta situación este animal encontró a su vuelta el nido. Muy disgustado, curó a sus "Hijos" y al día siguiente, volvió a marchar.
Pero los ataques malvados al nido se volvieron a producir, cada vez con mas saña, por lo que tuvo de olvidarse de su placer, con el fin de poder sorprender a su enemigo, por lo que se escondió allá donde no podía ser descubierto y de esta manera fue como pudo descubrir a la bestia maligna, dándole muerte. Así sus crías quedaron libres de toda amenaza, y al mismo tiempo, pudieron contar con una mayor compañía, ya que el pelicano escarmentado, repartió el tiempo de la vigilancia de su nido con la del gozo de volar detrás de los rayos del sol...
La explicación que los cátaros daban a esta leyenda, resulta un tanto complicada. Veían en el pelícano a Cristo, el cual perdió su luminosidad al ser engendrado por la Virgen María, pero que la recuperó una vez que venció sobre las fuerzas malignas de la tierra...
Lo que si queda muy claro es que, leyendas como ésta, unidas a anécdotas como la de los símiles de animales, servían para aproximar la religión al pueblo.
Con estas leyendas conseguían que el Catarismo fuese netamente popular, sin dejar de poseer una gran cantidad de elementos esotéricos, es decir, "Una carga muy importante de enigmas y de misterios".

La herejía fue un desafío a la Iglesia Católica. El descubrimiento de este desafío causó una intensa crisis a finales del siglo XII. A este desafío, la Cruzada y la Inquisición dieron una respuesta violenta. Y hay que entender la violencia y la brutalidad contra los cátaros, a causa de la crisis del pontificado de Inocencio III.
Este controvertido papa comprendió, mejor que nadie de su tiempo, que el catarismo había surgido en Occidente, por una grave carencia de la Iglesia. Es decir una catequesis inadaptada a los problemas cotidianos vividos por los laicos. Y una culpable vida de relajo de clérigos demasiado atraídos por las facilidades del mundo temporal.
Se sabe que las ideas que mantenían "El Perfecto" es decir el Cátaro y el creyente, es decir el ser normal, tenían una diferenciación de criterios abismales. Los Cataros transmitían a sus hijos todos sus conocimientos...
Texto de Espectrum / 20-junio-2007./ Correcciones de Arnau L.

Espera!
Los cátaros no transmitían a sus hijos nada, proque practicaban la abstinencia sexual. Eran MUY austeros! Aunque siguiendo estrictamente el ideal evangélico. Vivían según lo que predicaban, es cierto. Y no predicaban ni más ni menos que lo que en los mismos evangelios se dice.
El problema es que muchas de las posturas evangélicas son demasiado extremistas. Como por ejemplo, la pretensión de que un ser humano no pueda juzgar a otro (¡vía libre para los criminales pues!), o la pretensión de que el celibato sea imprescindible para la salvación del alma (que va contra el antiguo mandato bíblico de "procread y multiplicaos"). Etc.
Sin embargo, lo que a la Ec. le molestó no fueron tanto estas "desviaciones", como el hecho de que con su conducta éticamente intachable, dejaban (por contraste) demasiado al descubierto los vicios eclesiásticos que ya empezaban a ser duramente denunciados por los menos favorecidos...
Los cátaros rechazaban la violencia, por considerarla "satánica". Pero cuando fueron atacados y se tuvieron que defender, contrataron los servicios de mercenarios para que peleasen por ellos. Eso recuerda un poco la famosa máxima de "la Ec. aborrece la sangre", cuya aplicación práctica fue que los curas, obispos y demás no se ensuciaban las manos matando a sus víctimas (del "santo" oficio), sino que relegaban el trabajo sucio (léase, sangriento) al "brazo secular".
Tal detalle me conduce a pensar que para fortuna de ellos, la historia de los cátaros fue muy breve, y se interrumpió en un momento en que todavía brillaban con relativo resplandor moral. Pero... ¿qué habría sucedido si la Ec. Cátara hubiese ganado en esta contienda, y a la postre suplantado por completo a la Ec. Católica en el dominio espiritual de las almas europeas? Son muchos los detalles que, unidos, me llevan a pensar que en ese caso, muy pronto habrían evolucionado pra convertirse en un monstruo PEOR.
Ciertamente, algunos "mandatos" cátaros eran inasumibles para la mayoría de la gente, aunque entre tanta paja se encuentran leyes utópicas que son auténticas perlas raras y casi imposibles de aplicar dada la natural maldad humana.
Si los Cátaros sirvieron para algo, fue para denunciar con acierto la vergonzosa conducta del clero católico en Europa, su inmoralidad, su hipocresía y su comercio con el poder.
En cierto modo, me recuerdan a los agresivos "Dulcinistas" mencionados en "El Nombre de la Rosa" y a los moderados Franciscanos, perseguidos y amenazados respectivamente por la Curia Vaticana y sus Inquisidores...
Y si la Iglesia Romana triunfó de sus contestatarios, eso no hace más que subrayar que ésta se desvió de las primitivas enseñanzas desde el siglo IV, durante el cual los sucesores de San Pedro y acólitos se dedicaron a pervertir la auténtica razón de ser del Cristianismo, para medrar en el poder y hacerse con él.
Puede que tengas razón: los Cátaros a lo mejor se habrían convertido en "monstruos" con reglas inapelables, pero lo que está claro es que toda religión, cuando se organiza y se hace con parcelas de poder, se convierte automáticamente en un "monstruo", el de la represión y del "Haz lo que te diga y no lo que yo haga".
Si hay algo que me guste de los Cátaros era su respeto por la Naturaleza, por el Hombre y por el mundo animal. Algunas de sus enseñanzas perviven, desde luego que si...
Un saludo.
En un libro de Historia lei que albigense era una deformación de la palabra Albania. Aunque la teoria de que era fuerte en la ciudad de Albi esta muy extendida. LO he leido en más libros. En ese se dijo, que Albi contribuyo con muchos soldados a las milicias locales anticataras. ¿Cual de las dos versiones es verdad?.
¡Hummm! los cátaros, esos hombres buenos, el consolamentum y ese legado que al parecer custodian los Templarios. ¡Qué mezclas más interesantes!. Si no fuera por la miseria absoluta, la EM es una de las etapas históricas más interesantes y sugerentes. Me gustaría viajar en el tiempo para enterarme de todas estas maniobras y husmear en la bilbliotecas de los monasterios con absoluta libertad acompañada de un monje letrado compartiendo el scriptorium
Besotes
Isabel, que sea a condición de permanecer invisible durante tu visita en el tiempo, porque ser mujer en aquella época no era precisamente idóneo a menos que tuvieras un alto rango en la escala social... Tú ya me entiendes.
Ser mujer ha venido siendo altamente riesgoso prácticamente en todas las épocas y lugares, incluidos amplios rincones de nuestro mundo actual.
:-(