Los "Talismanes", como todos sabéis, son por lo general objetos que proporcionan a su dueño una protección ante las adversidades de la vida, o al menos para los que creen en ellos. Lo que pocos saben es que es una costumbre muy musulmana, introducida en otros continentes por aquellos viajeros europeos o americanos que volvieron a sus países trayendo en sus baúles diversos objetos y curiosidades exóticas. La palabra "Talismán" señala de hecho un objeto "mágico" en forma de mano, como es tradicional en los países del Norte de África, siendo la más célebre la "Mano de Fatma", amuleto que protege del Mal. Del mismo modo que hay manos que protegen de la maldad o del Maligno, otras las atraen e implican otras características que benefician a su propietario como ésta:

Esta mano momificada fue bautizada como "Mano de Demonio", al estar extrañamente dotada de afiladas uñas, recuerda la célebre "Mano de Cheiro", otra de similar aspecto y que perteneció a un inglés apellidado Cheiro, y que tuvo fama de vidente.

El más antiguo poseedor de la "Mano", aquí fotografiada, y del cual se pudo encontrar rastro, se llamaba Morgan Robertson, ciudadano estadounidense nacido en 1861, que pasó la primera mitad de su existencia en viajar por los distintos mares y océanos de nuestro planeta. Viajó a los lugares más exóticos y los más enigmáticos del globo.

Es pues más que probable que trajera esa repulsiva reliquia momificada de una tierra lejana. Objeto robado de un monasterio, intercambiado en un mercadillo o bazar, o bien comprado a un brujo hindú, su origen permanece siendo un misterio.

Morgan Robertson (1861-1915), escritor de novelas y cuentos cortos cuyo nombre recordaría la posteridad por su libro "Futility"...

Se supone que Robertson, un reputado espiritista por su conocimiento del ocultismo y del mundo invisible (el siglo XIX fue prolífico en espiritistas y médiums), haya "amplificado" sensiblemente el poder mágico de la "Mano". Puede también que hubiese estado en posesión, durante un breve periodo, del quiromántico inglés Cheiro, pero no hay prueba alguna que pueda certificarlo. Es igualmente posible que una 2ª mano exista y que fuera traída a Inglaterra en la misma época, para luego ser vendida por Morgan Robertson al mago Cheiro, lo cual vendría a explicar el orígen del "Talismán" del Sr. Cheiro. Después de todo, la mayoría de las criaturas humanoïdes poseen dos manos...

William John Warner alias Conde Louis Hamon y Mr. Cheiro (1866-1936), el famoso ocultista y quiromántico dublinés que predijo la abdicación de Eduardo VIII y su matrimonio con Wallis Simpson...

Con la condición de que sea correctamente "activada", la "Mano" proporciona a su legítimo propietario (por medio de compra o regalo), extraños talentos que le distinguen del resto de los mortales: don de la escritura literaria, de premonición, de sensibilidad al mundo invisible, siendo todas estas capacidades ya existentes pero latentes en el detentor del Talisman, pero que quizás se desarrollen de una manera menos ortodoxa. A todo eso se añade otra particularidad: puede transmitir una parte de los poderes de todos sus propietarios anteriores al nuevo poseedor al que es vendida o regalada, nunca robada.

Inspirado por lo que llamaba su "Guía Psíquico", Morgan Robertson se puso a escribir novelas de aventuras marinas, de piratas y de náufragos, lo que le supuso una cierta notoriedad en el ámbito literario, pero sin duda no pareció contentarle completamente.

De hecho, el Talismán posee otro poder: puede realizar un solo y único deseo formulado por su dueño, pero hay una norma: después de haber formulado el deseo, la "Mano" debe ser inmediatamente vendida, regalada o intercambiada. Entonces el deseo se realiza, pero el dueño abandona todos los "extraños talentos" en provecho de un solo deseo y muchas veces ilusorio, trayendo consigo muchos riesgos.

En 1912, entonces ya con más de cincuenta años, Morgan Robertson pidió a la "Mano" que, al menos, una de sus novelas pasara a la posteridad. La noche del 14 al 15 de abril de 1912, "Futility" (Futilidad), se convirtió en la más extraña y curiosa novela de todos los tiempos... Publicada en 1898, la novela anunciaba con una exactitud horripilante y escalofriante el naufragio del "Titanic". La notoriedad de Morgan Robertson pasó factura: el coste fue de 1.500 vidas humanas cuando se hundió el más increíble transatlántico del siglo XX.

Robertson murió en 1915, cuando le abandonó de repente esa "genialidad" de novelista.

Mientras tanto, la "Mano" había sido vendida a un joven azafato (steward) que trabajaba para la White Star Company, cuyo nombre se ignora a ciencia cierta. Lo que se sabe es que aprovechaba sus largas travesías por mar, para jugar al Poker o al Gin Rummy con los pasajeros de los transatlánticos, y se encontraba a bordo del Titanic para su viaje inaugural. En el curso del viaje, supo que un incendio se había declarado en una de las reservas de carbón del gigantesco navío (y eso desde el principio), amenazando destruirlo. Preso de pánico y a sabiendas que nadie podía apagar el incendio a pesar de la lucha diaria de 12 hombres que se iban turnando, deseó que el fuego se apagara y activó el amuleto.

Sin sacar mucho provecho del Talismán, y recordando las condiciones impuestas por Robertson, vendió el objeto a un compañero de partida de póker que se encontraba a bordo, poco antes de que el Titanic chocara accidentalmente con un iceberg, para luego hundirse en las negras y frías aguas del Atlántico.

¡Qué ironía! No podía ser más radical ese método de apagar el incendio...

El azafato fue una de las 1.500 victimas del naufragio.

Alvin Clarence Thomas alias "Titanic Thompson" (1892-1974).

El compañero de juegos de póker que adquirió la "Mano", se salvó del naufragio: se llamaba Alvin Clarence Thomas y se le llegó a conocer con el apodo de "Titanic Thompson" al ser un famosísimo jugador de cartas, y testigo del asesinato de Arnold Rothsein en 1929.

Hizo y deshizo fortunas durante su existencia, y ganaba las apuestas más descabelladas. Jugador de Poker, tramposo, golfista, apostador de lo imposible, gran pistolero, parece ser que aprovechó muy bien y en beneficio propio todos los "poderes" de la "Mano". Ambidiestro, era capaz de distribuír las cartas de poker o de black-jack con ambas manos sin cometer un solo error, como quería y a quien quisiera.

El Talismán fue su secreto mejor guardado. Nunca hizo uso del único deseo, pero en 1970, al final de su vida y puede que temiendo el fuego del infierno, se deshizo de la "Mano".

El ilusionista y prestigitador Tom Palmer alias Tony Andruzzi (1925-1991).

El nuevo propietario fue un ilusionista americano, Tom Palmer, y que al poco cambió su nombre para llevar el de Tony Andruzzi. Ya era un hombre conocido que había publicado algunas obras como "Modern Illusions", "The Tie Pitch", "The Vampira Act" y "The Famous Flea Act". Puso de moda una nueva forma de ilusionismo extraño que sería bautizado como "Bizarre Magick".

Se convirtió en el promotor de esa nueva forma un tanto avanzada de prestigitación y su más ardiente defensor a través de la revista "The New Invocation". Mezclaba el ilusionismo con las artes del brujo de una forma muy sutil...

En 1989, teniendo una necesidad de dinero, pidió a la "Mano" de ayudarle y, obedeciendo a la norma establecida, la ofreció a su actual propietario, un ilusionista y coleccionista belga de visita en Estados Unidos. Poco tiempo después, la esposa de Andruzzi, Gloria, a la que quería locamente, pereció en un tremendo accidente de tráfico. Lo que llegó a cobrar Andruzzi del seguro de su mujer, no pareció compensar su enorme depresión y se murió de tristeza el 22 de diciembre de 1991, a la edad de 66 años.

Otras "Manos Encantadas" como la citada, han sido famosas por pertenecer a personajes muy relevantes, como la "Mano" de la espiritista Anna Eva Fay, otra conocida como "la Quena Ollantay" o "Mano de Gloria", la "Pata del Yeti" o la "Mano de Cleopatra". La magia de las manos está, como dije antes, más desarrollada en el mundo musulmán, sirviendo como amuletos protectores de los demonios.