ORDEN DEL ESPÍRITU SANTO

La Orden del Espíritu Santo (Ordre du Saint-Esprit) fue, durante más de dos siglos y medio, una orden de caballería prestigiosa al servicio de la Monarquía Francesa entre 1578 y 1791, y de 1814 a 1830. Su importancia y prestigio fue grande en Europa hasta el punto de figurar entre otras prestigiosas ordenes de caballería de primer rango como la del Toisón de Oro (fundada en Borgoña en 1430) y la de la Jarretera (fundada en Inglaterra en 1348).

Historia

Miniatura de la Fundación de la Orden del Espíritu Santo por el rey Enrique III de Francia, en la que se representa la recepción y jura del Duque de Nevers.

Fue en plena época de las guerras de religión o guerra civil francesa, cuando el rey Enrique III de Francia -último representante varón de la Casa de Valois-Angulema- fundó la Orden del Espíritu Santo, cuyo doble objetivo era el de honrar a Dios y reunir entorno al trono a un buen número de caballeros leales a la Corona, en un intento de poner en jaque a los miembros de la Liga concentrados en torno al Duque de Guisa, su rival que le disputaba el poder y acariciaba la idea de destronarle y coronarse rey.

Retrato de Enrique III (1551-1589), Rey de Francia entre 1574 y 1589, fundador y primer Soberano Gran Maestre de la Orden del Espíritu Santo.

Retrato del Príncipe Enrique I de Lorena, 3er Duque de Guisa (1550-1588), Jefe de la Santa Liga y rival del rey Enrique III de Francia, a cuyo trono pretendió.

También respondía a la necesidad del rey de crear una orden que sustituyera la de San-Miguel, creada por Luis XI en 1469, y cuyo desprestigio se había producido por una concesión indiscriminada hasta el punto que muchos grandes señores habían rechazado recibirla, a lo largo del siglo XVI.

La fundación de la orden se produjo el 31 de diciembre de 1578, día del Pentecostés, por la que el rey sentía gran devoción, y en recuerdo a su ascención como rey de Polonia (11 de mayo de 1573) y finalmente como rey de Francia (30 de mayo de 1574).

Enrique III dispuso que la vieja Orden de San-Miguel fuera integrada en la nueva orden creada por él, quedando patente en la cruz de ocho puntas con su anverso decorado con la paloma blanca que simboliza el Espíritu Santo, y con su reverso decorado con la figura del Arcángel San Miguel abatiendo al Demonio.

Cruz de la Orden de San-Miguel, en cuyo centro se representa al Arcángel San Miguel abatiendo al Demonio; la cruz cuelga de una cinta negra desde la reforma de la Orden por Luis XIV en 1662. Abajo, en la ilustración inferior, colgante de la Orden de San Miguel, en oro y esmaltes, tal y como era desde su fundación en 1469 por el rey Luis XI de Francia.

Sin embargo, la Orden de San-Miguel se siguió concediendo a eminentes figuras de las Bellas Artes y Letras de Francia, y a sus receptores se les conocían como "Caballeros del Cordón Negro", ya que la banda de la Orden creada por Luis XI era de muaré negro desde el 12 de enero de 1665.

Retrato del célebre escultor francés Jean-Baptiste Pigalle (1714-1785), Caballero de la Orden de San-Miguel, según el pintor sueco Alexandre Roslin; el artista le representó con el manto y el cordón negro característicos de la orden...

Retrato de Luis de Borbón-Condé, Conde de Clermont (1709-1771), Caballero de la Orden del Espíritu Santo y, a su vez, Gran Prior del Temple, luciendo la banda azul y la gran cruz de la orden...

Mientras que a los caballeros de la Orden del Espíritu Santo se les conocía como "Cordon Bleu" (cordón azul), puesto que la banda era de muaré azul.

Retrato ecuestre de Enrique IV de Borbón (1553-1610), Rey de Francia de 1589 a 1610, ataviado con la capa corta negra cosida con la cruz de la Orden del Espíritu Santo y la cinta azul en bandolera, de la cual era el segundo Soberano Gran Maestre.

Inicialmente reservada a los más altos dignatarios del reino, fue el primer monarca de la Casa de Borbón, Enrique IV, quien permitió a un restringido número de monarcas y grandes señores extranjeros de confesión católica a ingresar en la orden. Un impuesto específico conocido como Marco de Oro, fue instaurado para financiar las necesidades de la Orden cuya sede se situaba en el Convento de los Grandes Agustinos en París. Su divisa era: "Duce et Auspice".

Suprimida en 1791, durante la Revolución Francesa, junto con otras órdenes de caballería, la Orden del Espíritu Santo fue restablecida en 1814 por el rey Luis XVIII y definitivamente abolida por Luis-Felipe I en 1830.

Pese a todo, siguió siendo llevada y concedida por diversos pretendientes al trono de Francia.

Organización

La Orden era dotada de la personalidad moral, lo que permitía al soberano utilizarla para levar préstamos. La dirección era reservada al rey, único soberano y gran maestre de la Orden. Su administración era confiada a varios oficiales, siendo los más importantes los comendadores. Se distinguían varias clases entre sus miembros:

Retrato del Príncipe Carlos Felipe de Francia, Conde de Artois (1757-1836), Caballero de la Orden del Espíritu Santo.

-los Caballeros: no rebasaban el centenar, siendo escogidos entre la más alta nobleza del reino. El rey podía escoger teóricamente a cualquier noble que pudiera dar pruebas de tres grados de nobleza (eso es, tres generaciones nobles en sus ascendencias paternas y maternas); los de nobleza de reciente creación eran naturalmente excluídos. Para ser caballero de la Orden del Espíritu Santo, se tenía que pertenecer previamente a la Orden de San-Miguel -integrada en la del Espíritu Santo desde el reinado de Enrique III-. Por ello, generalmente, se conocían a los caballeros de la Orden del Espíritu Santo como "Caballeros de las Ordenes del Rey".

Entre los agraciados, se cuentan a innumerables miembros de las familias ducales francesas.

Retrato del Cardenal Henri-Oswald de La Tour d'Auvergne, Arzobispo de Vienne y Comendador de la Orden del Espíritu Santo.

-los Comendadores: eran ocho eclesiásticos. La Orden debía contar en su orígen con cuatro cardenales o arzobispos y cuatro obispos, aunque esta disposición no siempre fue respetada a rajatabla. El Gran Limosnero de Francia era comendador-nato de la Orden y, por tanto, no era tomado en cuenta entre los ocho comendadores. Los comendadores, por su pertenencia al Clero, no podían ser Caballeros de la Orden de San-Miguel.

-los Comendadores-oficiales: se trataba de los cuatro altos oficiales de la Orden, como los caballeros y también eran Caballeros de la Orden de San-Miguel. Los cuatro comendadores-oficiales eran:

-el Canciller y Guardián de los Sellos.

-el Preboste y Maestro de Ceremonias.

-el Gran Tesorero.

-el Secretario.

Para éstos no existía condición alguna de nobleza, por lo que el rey podía utilizar esas funciones para honrar a personas de nobleza reciente o de nuevo cuño. Los ejemplos más conocidos fueron los ministros Colbert y Le Tellier, o el rico financiero Antoine Crozat, titular del marquesado du Châtel creado para él por Luis XIV, y que fue Gran Tesorero de la Orden. Estos cargos podían, sin embargo, ser ejercidos por los caballeros o comendadores eclesiásticos. Por tradición y remontando a Guillaume Pot de Rhodes, el Preboste y Maestro de Ceremonias debía demostrar sus ascendencias nobles como los caballeros.

Retrato del rico financiero Antoine Crozat, 1er Marqués du Châtel y Gran Tesorero de la Orden del Espíritu Santo (1655-1738).

Hábito e Insignias

La Cruz de la Orden del Espíritu Santo (cruz de comendador de la Orden).

La insignia de la Orden se asemeja a la célebre Cruz de Malta, de cuatro brazos y terminados en ocho puntas. Entre los cuatro brazos de la cruz, una flor de lis. En el centro, una paloma con las alas desplegadas y la cabeza mirando hacia abajo.

Durante las ceremonias, la cruz de los oficiales y de los comendadores-oficiales era colgada a un collar de oro y esmaltes, cuyos eslabones unían diferentes motivos intercalados: flores de lis, monograma real coronado del rey Enrique III y Trofeos de Armas. Pero, por norma, la cruz solía colgar de una amplia cinta de muaré azul cielo llevada al cuello.

Fotografía del gran collar de la Orden del Espíritu Santo, llevado en su día por el rey Carlos X de Francia y su nieto y legítimo sucesor Enrique V, Duque de Burdeos y Conde de Chambord...

Los caballeros llevaban dicha cinta en bandolera, cruzándoles el torso de derecha a izquierda, y anudada a la cruz a la altura de la cadera.

Por otro lado, tanto caballeros como comendadores llevaban una gran cruz del Espíritu Santo bordada en hilo de plata o lentejuelas y cosida sobre el pecho, a la altura del corazón.

Los pesados mantos de los Caballeros de la Orden del Espíritu Santo, bordados de llamas, monogramas, flores de lis y trofeos de armas en oro y plata, y demás accesorios del ceremonial son hoy día conservados en el Museo del Louvre, París.

Durante las solemnes ceremonias, los caballeros revestían el gran manto de terciopelo negro sembrado de llamas bordadas en plata cosidas, y bordeado por motivos que reproducían los del gran collar, y doblado de satén color "fuego" -naranja-.

Los novicios, aspirantes a caballeros de la Orden, solían llevar un jubón de seda y satén blanco combinado con encaje de hilo de plata, corbata de encaje, calzones cortos, medias de seda y jarreteras blancas, con zapatos blancos de punta negra y tacón rojo (el tacón rojo era privilegio de los reyes, príncipes y duques y pares del Reino), completado por una capa corta de terciopelo negro con encaje de plata y sombrero negro a juego y emplumado.

Retrato de Luis-Alejandro de Borbón, Conde de Toulouse y Duque de Penthièvre (1681-1737); el hijo natural de Luis XIV de Francia habido con la Marquesa de Montespan, aparece vestido con el traje de los novicios de la Orden. Abajo, en la ilustración siguiente, el Infante de España Don Luis de Borbón, Príncipe de Asturias (1707-1724) y futuro Rey Luis I de España, ataviado con el traje plateado de novicio de la Orden del Espíritu Santo, según Houasse.

El Delfín y los Infantes de Francia eran Caballeros de la Orden por derecho de nacimiento pero no podían ser recibidos oficialmente hasta cumplir los doce años de edad. Los Príncipes de la Sangre eran admitidos a los 16 años y los Príncipes extranjeros a partir de los 25.

Para el resto de los caballeros y dignatarios de la Orden, era menester tener más de 35 años de edad para ingresar en ella. Las mujeres eran naturalmente excluídas.

Fotografía de los collares y bandas de las Ordenes del Rey (Orden del Espíritu Santo y Orden de San Miguel).

Celebraciones

La primera ceremonia solemne de la Orden se produjo en su sede, la Iglesia de los Grandes Agustinos de París, el 31 de diciembre de 1578, fecha de su fundación. Se celebraba anualmente y con toda la pompa que aquello acarreaba: reunión, celebración de una misa, recepción de los nuevos caballeros, juramentos, procesión y banquete.

Capítulo de la Orden del Espíritu Santo, celebrado el 13 de mayo de 1633: el rey Luis XIII recibe el juramento de fidelidad del príncipe Enrique II de Orléans, Duque de Longueville, antes de imponerle el manto y el collar de caballero...

Es a partir del reinado de Luis XIV cuando se fija una nueva fecha para las ceremonias anuales: el 1 de enero. Con el traslado de la corte y de la Familia Real a Versailles, las celebraciones de la Orden acontecen, a partir de aquel momento, en la Capilla Real de San-Luis de Versailles.

Recepción del Príncipe Vaini en la Orden del Espíritu Santo, e investido caballero por el rey Luis XV en la Capilla Real del Castillo de Fontainebleau...

Cuando el Rey imponía el gran collar al caballero, en el momento de la recepción, se le daba también un libro de horas y un rosario con cuentas de marfil, y la obligación implícita de recitar diez oraciones cada día.

El Rey Luis XVI de Francia (1754/r.1774-1792/ej.1793) recibe el homenaje de los Caballeros de la Orden del Espíritu Santo como Gran Maestre, al día siguiente de su coronación en Reims. Cuadro de Doyen, 1775.

Los Reyes Grandes Maestres:

Sus Grandes Maestres fueron:

-Enrique III, Rey de Francia, de 1578 a 1589.

-Enrique IV, Rey de Francia y de Navarra, de 1589 a 1610.

-Luis XIII, Rey de Francia y de Navarra, de 1610 a 1643.

-Luis XIV, Rey de Francia y de Navarra, de 1643 a 1715.

-Luis XV, Rey de Francia y de Navarra, de 1715 a 1774.

-Luis XVI, Rey de Francia y de Navarra, de 1774 a 1791.

Supresión de la Orden del Espíritu Santo entre 1791 y 1814 por decreto de la Asamblea Nacional.

-Luis XVIII, Rey de Francia y de Navarra, de 1814 a 1824.

-Carlos X, Rey de Francia y de Navarra, de 1824 a 1830.

Abolición de la Orden por Luis-Felipe I, Rey de los Franceses en 1830.