LA DINASTÍA ROMANOV: de Miguel III a Catalina II la Grande (4)
el 23 feb En: Biografías Dinastias Zares de Rusia - 5 comentarios
CATALINA II "la Grande"
Sofía-Augusta-Federica, Princesa von Anhalt-Zerbst (1729-1796), aka Catalina Alexeievna, Gran-Duquesa y Zarevina de Rusia, en un retrato juvenil antes de contraer matrimonio con Carlos-Pedro-Ulrico de Holstein-Gottorp -futuro zar Pedro III-.
Nacida el 21 de abril de 1729 en Stettin, Pomerania, y fallecida de un infarto el 6 de noviembre de 1796, en San-Petersburgo, Rusia, fue bautizada con los nombres de Sofía Augusta Federica, Princesa von Anhalt-Zerbst (de la Casa de Ascania), y apodada familiarmente "Figchen". Era hija del Príncipe Christian-Augusto von Anhalt-Zerbst y de la Duquesa Johanna-Elisabeth de Holstein-Gottorp-Eutin, hermana del rey Adolfo-Federico I de Suecia, del Príncipe-Obispo de Lübeck y del Duque de Oldenburgo.
Elisabeth I Petrovna o Isabel I (1709-1762), Emperatriz de Rusia de 1741 a 1762; retrato de la Escuela Rusa del siglo XVIII.
En 1744, la entonces emperatriz Isabel I Petrovna la escoge como futura esposa de su sobrino y heredero, el zarevich Carlos Pedro Ulrico, duque de Holstein-Gottorp que, además, era primo de ésta. Convertida a la fe ortodoxa, fue rebautizada con el nombre de "Catalina Alexeievna". El matrimonio se tradujo en un completo fracaso: el zarevich presentaba abiertamente a su amante y Catalina atrajo a su alrededor a muchos partidarios y simpatizantes. A esto se unía la disparidad de intereses y caracteres: Catalina leía a Voltaire y a Montesquieu, se interesaba por la cultura y los asuntos de su país adoptivo, mientras que Pedro, personaje excéntrico y pueril, mostraba un total desprecio por todo lo ruso y su incondicional admiración hacia el rey Federico II "el Grande" de Prusia y todo lo alemán.
Pedro III de Holstein-Gottorp (1728-1762), Zar y Emperador de Rusia durante 5 meses...
Para que la pareja pudiera engendrar un heredero, Catalina tuvo que emborrachar a Pedro para llevarle a una mesa de intervención quirúrgica, con el fin de zanjar su problema con una oportuna circuncisión.
Catalina II Alexeievna "la Grande", Zarina y Emperatriz Autócrata de Todas las Rusias (1729-1796); retratada el año de su subida al trono ruso (1762).
El 28 de junio de 1762, a favor de un golpe de Estado urdido por el conde Orlov que destronó a su marido el zar Pedro III, Catalina Alexeievna fue inmediatamente catapultada al trono ruso.
Personalidad
En su infancia, fue ignorada por su madre quien se preocupó más por sus hijos varones. Sin embargo, el interés que suscitó en la corte prusiana cuando Isabel I Petrovna buscaba una novia para su sobrino y sucesor, cambiaron las relaciones entre madre e hija. El rey Federico II de Prusia intervino sutilmente en el asunto y propuso a la princesa von Anhalt-Zerbst como una "buena oportunidad", debida a su relativa insignificancia en el ajedrez europeo.
Sofía-Federica-Augusta von Anhalt-Zerbst no era una gran beldad, pero tenía tal encanto que conquistaba sin demasiada dificultad a sus interlocutores, fuesen hombres o mujeres; enormemente curiosa y ávida por aprender, gozaba del don del ingenio verbal, una de las más reverenciadas virtudes del siglo XVIII, algo de coquetería y ansias de agradar a los demás.
Si hay un rasgo característico en el físico de Catalina II, fue su perfil griego, noble y su majestuoso porte. Quizá su peor defecto consistió en ser emprendedora y llena de buenas e innovadoras ideas que, a la larga, se traducían en un pronto hastío y un cambio de parecer que la hacían voluble. Adherida a las ideas de la Ilustración más a título personal que a título de soberana, Catalina II supo ver que el pueblo ruso no estaba preparado para ser "liberado" y que tan solo podía ser gobernado con mano dura.

Catalina II "la Grande" (1729-1796), Emperatriz de Rusia de 1762 a 1796; retratada en 1764 por el pintor danés Virgilius Erichsen.
También habría que reseñar sus ansias de amor, puede que por las carencias sufridas en su infancia como en su adolescencia, al estar casada con un hombre que la menospreciaba; cada vez que tuvo una aventura sentimental, lo vivió como un primer flechazo: Saltykov, Orlov y Potemkin fueron sus grandes amores, pero no los únicos ya que la lista es más extensa. Catalina II no sabía vivir sin pasiones carnales.
Desde su llegada a Rusia y tras su conversión a la fe ortodoxa, Catalina II, tuvo empeño en rusificarse pese a su orígen alemán. Si bien aprendió a hablar el ruso, a leerlo y a escribirlo, nunca pudo deshacerse de su áspero acento germano.
Política Interior
Basado sobre los pensamientos de los enciclopedistas y filósofos franceses, Catalina II hizo establecer un programa de reformas para modernizar el Estado Ruso. Una comisión legislativa representando a todas las clases sociales, excepto a los siervos, fue instituida pero prontamente disuelta antes de que fuera efectiva, quizás porque Catalina II se había vuelto repentinamente conservadora tras la revuelta de Pugachev (1773-1774).
Catalina II "la Grande", magníficamente retratada en 1777 por el pintor sueco Alexandre Roslin.
Reorganizó la administración provincial, otorgando al Gobierno mayor control sobre las zonas rurales para combatir cualquier foco de revuelta campesina. En 1785, Catalina II creó una Carta Magna que permitía a los nobles presentar sus peticiones al monarca, además de otorgarles mucho más poder y derechos. Impulsó la colonización de Alaska, de los Alemanes del Volga y de los territorios conquistados.
Bajo su reinado, Rusia se convirtió en el primer productor mundial de hierro y de cobre, contando más de 200 fábricas, talleres y manufacturas. La producción industrial había doblado en poco tiempo y el valor del comercio interior y exterior se había triplicado. Los Estados occidentales se vieron entonces forzados en acoger a Rusia en el "Concierto Europeo".
Asuntos Externos
Nikita Ivanovich Panin, Conde Panín (1718-1783), Ministro de Asuntos Exteriores.
El ministro de Asuntos Extranjeros, Conde Nikita Panin, ejerció una influencia considerable. Gastó considerables sumas de dinero para crear el "Acuerdo del Norte" entre Rusia, Prusia, Polonia, Suecia y Gran-Bretaña, con el fin de hacer contrapie a la liga de los Borbón-Habsburgo. Cuando se percataron de que semejante plan no podía funcionar, Panin fue despedido en 1781.
Estanislao II Augusto Poniatowski (1732-1798), Rey Electo de Polonia de 1764 a 1795; retrato según Bacciarelli.
En 1764, Catalina II impuso a su ex-amante el conde Estanislao Augusto Poniatowski, como nuevo soberano "títere" de Polonia. Tras aquella magistral jugada, Rusia se anexionó grandes regiones de Polonia en los años 1772, 1793 y 1795.
Catalina II hizo de Rusia una potencia dominante en el Oriente Medio, tras la primera guerra contra el Imperio Otomano (Turquía). Incluso intentó despedazar el territorio turco a imagen y semejanza de Polonia, pero no obtuvo un éxito determinante. Se anexionó Crimea en 1783, nueve años después de que obtuviera su independencia. El Imperio Ottomano declaró la 2ª guerra ruso-turca en 1787, terminándose en 1792 con el Tratado de Jassy.
Retrato de Catalina II de Rusia, obra de Rokotov fechada en 1780 (Palacio-Museo del Hermitage, San-Petersburgo, Rusia).
También intervino la soberana como mediadora en el conflicto sucesorio de Baviera (1778-1779), entre Prusia y Austria. En 1780 montó un grupo naval armado con la finalidad de defender los navíos independientes de las agresiones británicas durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos.
Entre 1788 y 1790, Rusia se vió envuelta en una guerra contra la Suecia de su primo el rey Gustavo III, quien intentaba recuperar los territorios perdidos en 1720. Tras la batalla de Svensksund, en Finlandia, entre el 9 y 10 de julio de 1790, un tratado de paz ruso-sueco fue firmado.
Al término de su reinado, Catalina II había agrandado el territorio ruso con 518.000 Km2 de tierra.
Arte y Cultura

Catalina II "la Grande" (1729-1796), fue una auténtica mecenas de las Artes y de las Letras y una compradora compulsiva de obras de arte de Europa; retratada en 1787 por el pintor Shibanov.
Catalina II se presentó como una auténtica mecenas de las artes, la literatura y de la educación rusas, basándose en la Enciclopedia de Diderot y de D'Alembert. A ella se debe la fabulosa colección de cuadros y esculturas que conforman hoy lo mejor del Museo del Hermitage. Supo, incluso, convencer al matemático Leonhard Euler para que regresara a Berlín.
Sin embargo, cuando Radishchev publicó su "Viaje de San-Petersburgo a Moscú", en 1790, presentando las deplorables condiciones de vida de los siervos rusos, fue exiliado a Siberia.
Vida Personal
Como muestra de su valentía, y con tal de introducir en Rusia la vacunación contra la viruela, fue la primera en ofrecerse para dar ejemplo a los demás.
Catalina II retratada en 1794 por Levitzky, con el gran collar de la Orden Imperial de San Andrés.
Catalina II era de sobras conocida por su apetito sexual y por sus numerosos amantes masculinos. Ella misma hizo construir y decorar una estancia secreta llena de pinturas y esculturas pornográficas, con escenas incluyendo la violación, la pedofilia y la zoofilia. También se encontraban consoladores gigantes, especialmente realizados por un artesano que decoraba las iglesias. Sin embargo, la leyenda según la cual habría fallecido tras hacerse penetrar por un caballo, parece no tener fundamento. En realidad, Catalina II murió tras sufrir un ataque al corazón en su trasalcoba. Se apagaría el 6 de noviembre de 1796 sin haber recuperado el conocimiento.
ACCESO AL MAPA DE SAN PETERSBURGO & ALREDEDORES:
Os facilito el acceso a un mapa de la ciudad de San Petersburgo, en el que sobresalen todos los edificios y monumentos importantes de la capital de los Zares desde Pedro I "el Grande" hasta Nicolás II.
Me llama la atención cómo los rusos no tenían inconvenientes a la hora de aceptar a sus gobernantes, aún cuando estos no pasaban las pruebas habituales de los estándares sociales de la época (rango, procedencia, sexo, nacionalidad, religión...) Pedro II se casó con una prostituta, que pasaría a ser Catalina I de Rusia, y poco después asciende al trono Ana, la cual es detestada hasta la saciedad por el pueblo y la nobleza. Nadie pone pegas a que Isabel I encierre a Iván IV, y nadie parece ofenderse por el estilo de vida que llevó esta Zarina. Y después el caso de Catalina II, que ni si quiera era rusa, y a la cual colocan en el trono pasando por encima de Pedro III. Y no como regente (ya había un Zarevich), sino como Zarina, y aún cuando su hijo ni si quiera era hijo de Pedro III... interesante, la verdad. Pero bueno, Rusia salió ganando con Catalina.
No creo que en Francia o España, o Inglaterra esta situación se diese. Me pregunto a qué puede deberse esta permisividad por parte de los rusos.
El alma eslava es una de las más misteriosas del Mundo, a decir verdad. Los Rusos, según el escritor francés Marqués de Saint-Pierre (y a quien debo hermosas dedicatorias que me dedicó en cuatro de sus obras que me regaló cuando aún era adolescente), son dignos del título de "mártires" por el aguante, la paciencia y el sufrimiento que les ha caracterizado a lo largo de su Historia, bajo la dominación de los zares, aunque cuando la gota colma el vaso, se revelan peor que las bestias (como en 1917).
La Historia de los Romanov, es una historia de sangre, de traición, de vileza, de lupanar...
Personalmente, no suscribo la popular creencia de que Pablo I fuera fruto de los amores de Catalina II con Saltykov, como bien dejo plasmado en mi texto; hay demasiados indicios de que Pablo I no puede ser hijo de otro más que de Pedro III: las coincidencias físicas y mentales ponen en evidencia de dónde procede. Y si Catalina II afirmó en su diario que su hijo era un bastardo, mintió descaradamente con tal de ennegrecerle; puede que fuera un gesto de repulsa hacia aquel que le recordaba demasiado a su detestable marido.
Comparto, sin embargo, que el reinado de Catalina II fue beneficioso para Rusia, y tanto es así que aún en ese país que fue imperio hasta 1989, la recuerdan como la mayor de sus gobernantes junto con el modernizador Pedro I "el Grande".
Un cordial saludo.
La verdad es que considero a Catalina II mucho mejor que Pedro I, aunque quizá me deje llevar por mis simpatías por todo lo que ella tuvo que soportar como Gran Duquesa y los nervios de acero que tuvo que tener para aguantar el temple y el tipo mientras emprendía un golpe de estado que hubiese podido ponerla en el potro. Además, siempre me ha parecido un personaje más entrañable que Pedro I. Catalina se tomaba muy en serio el apelativo con el que la gente más inculta de su pueblo la llamaba, "Madrecita", y siempre me ha parecido una mujer adelantada a su época. Estoy convencido de que no liberó a los siervos porque consideraba que Rusia no estaba preparada para aceptar esa medida, no por intereses de otra índole. Además, fue muy valiente y decidida, como cuando se aceptó vacunarse, algo que suponía una novedad. Por descontado, siempre fue muy accesible, campechana y humilde. Cosas que con Isabel Petrovna hubiesen costado la cabeza, con ella eran permisibles, lo cual debió suponer un verdadero alivio para la corte rusa.
Para resumir, diré que no veo a Catalina II tan bárbara como Pedro I, y la veo mucho más noble y más convencida de su rango. Pedro I fue un salvaje y un tirano, y no tuvo en cuenta las consideraciones que enaltecen la nobleza. Se casó con una prostituta, la hizo emperatriz, hacía orgías casi públicas, torturó hasta la muerte a su hijo, condenaba a potro y desmembramiento a inocentes, recurrió a formas poco elegantes de ridiculizar la fe católica... lo veo de otra pasta mucho menos digna que en el caso de Catalina. Claro que ambos tienen mucho en común, y son grandes a su manera.
Que por cierto... qué interesante a lo que la cultura popular atribuyó la muerte de Catalina II,¿No? Hay mucha diferencia de una cosa a la otra... XD
Estoy de acuerdo contigo, Catalina II sale mucho mejor parada que Pedro I "el Grande", sin duda porque esta mujer que se enamoró de su patria adoptiva, supo hacer las cosas con más psicología que su antecesor masculino. Pedro I no tuvo consideraciones; todo lo que hizo lo impuso con brutalidad y sin concesiones, obsesionado por sacar a su país del lastre medievalista y equipararlo a las potencias occidentales. Lo paradójico del personaje es que, siendo tan modernizador permaneció siendo un "bizantino" en sus maneras y acciones, asesinando, maltratando,... Pero Pedro I queda enmarcado como el "imprescindible" zar ruso que puso la primera piedra para arrancar de su letargo y de su aislamiento a un pueblo que solo sabía mirarse el ombligo.
He añadido un enlace de interés para que puedan acceder al mapa de San Petersburgo y sus alrededores, con sus palacios, monumentos y demás sitios de interés, a pie de artículo. Solo hace falta clicar y listos.
Un saludo.