DINAMARCA, 1660.


Federico III (1609-1670), Rey de Dinamarca y de Noruega de 1648 a 1670; retrato sito en el castillo de Ambras, Tirol Austríaco.

El Tratado de Copenhague, firmado entre Suecia y Dinamarca, fue concluído bajo la mediación del Caballero de Terlon, embajador de Francia. Dicho tratado confirmaba el de Roskild; sin embargo, Trondheim-Lehn y la Isla de Börnholm fueron devueltas a los Suecos. Éstos cedieron, a cambio, cantidad de tierras que la nobleza danesa poseía en la provincia de Escania; se estipuló también la inviolabilidad del otro Tratado de Copenhague del 22 de mayo de 1658.

El Rey de Dinamarca y de Noruega había cedido, por otro lado, a los Duques de Holstein el dominio del Ducado de Schleswig in partibus. Aquel artículo del Tratado fue la fuente de las diferencias que han surgido desde entonces entre la Casa Real Danesa y la Casa Ducal de Holstein-Gottorp; éstos pretendieron poseer con plena soberanía el Schleswig, cuando los Reyes de Dinamarca se negaban a darles el derecho de levar tropas y fortificar plazas.



Si la guerra que precedió a esta paz fue nefasta para Dinamarca, la Casa Real sacó de ella los mayores beneficios. La intrepidez y valentía con la cual el rey Federico III había defendido Copenhague en solitario (la nobleza le había abandonado a su suerte), llevaron a los Estados Generales de Dinamarca a concederle a él y a sus descendientes la soberanía absoluta que, hasta entonces había residido en dichos Estados, y a convertir nuevamente la Corona Danesa en hereditaria en el seno de la Casa de Oldenburgo -de la que era representante y jefe el rey Federico III-, renunciando al derecho de elección que les había pertenecido.


Copenhague, 1660: el rey Federico III de Dinamarca es oficialmente proclamado rey absoluto y por derecho divino, aboliéndose el Riksrad; el autor del cuadro conmemorativo del nuevo orden (pintado en la parte inferior izquierda del cuadro y junto a un cartel explicativo), pretendió plasmar la ceremonia en la que el monarca danés es vitoreado por el pueblo mientras hace su triunfal entrada en su palacio de Rosenborg, sobre una alfombra roja...

La Orden de Sucesión fue establecida por un edicto del 24 de Noviembre de 1665, aplicando en toda su extensión el derecho de primogenitura: a defecto de sucesores varones, las hijas del último rey serían llamadas a ceñir la Corona y, en su defecto, las del predecesor de ese monarca, remontando, si fuera preciso, hasta las hijas del rey Federico II y nominalmente a la princesa Ana-Sofía de Dinamarca, consorte del Elector Juan-Jorge III de Sajonia. La sucesión fue expresamente reservada a esta princesa por medio de Cartas Patentes de 1668, permitiendo incluso a su esposo utilizar el título de Príncipe Hereditario de Dinamarca y de Noruega.

Antecedentes Históricos

La Corona Danesa dejó de ser hereditaria a finales del siglo XIII, cuando el rey Erik V fue obligado a firmar la Carta Magna Danesa (1282), que reconocía y concedía el poder efectivo a la nobleza feudal, surgida unas décadas antes, tras la derrota del ejército real danés de Valdemar el Victorioso en la batalla de Bornhöved (1227) frente a un ejército de caballeros de Alemania del Norte, y que introdujo el feudalismo en Dinamarca.

Si bien la Iglesia sigue apoyando a la monarquía danesa, la discordia creciente entre la nobleza y la Corona desemboca en una lucha en la que el rey perdería la partida; ésta deja de ser hereditaria y pasa a ser electiva. En virtud de la Carta Magna de 1282, la Corona Danesa era sometida y controlada por la ley y la asamblea de los señores o nobles, y el Danehof se convertía en la parte integrante de las instituciones administrativas.

Todas estas luchas intestinas debilitarían seriamente a Dinamarca y habría que esperar al advenimiento del rey Valdemar IV (reinado de 1340 a 1375) para que el reino recuperase su papel hegemónico en el mar Báltico. Sin embargo, las actividades comerciales del país son seriamente amenazadas por la competencia de la Liga Hanseática, reunión de ciudades comerciantes alemanas (en su mayoría), y la sistemática oposición del reino de Suecia y del ducado de Holstein a la expansión danesa.

A finales del siglo XIV, en 1380, Dinamarca y Noruega se unen bajo la autoridad de un solo rey, Olav II Haakonsson, nieto de Valdemar IV; Noruega cedería a Dinamarca el reino insular de Islandia y las Islas Feroe. Una nobleza de lengua danesa se instalaría en Noruega para explotar sus tierras y minas. Cuando Olav II fallece en 1387, su madre la reina Margarita I Valdemarsdotter le sucede en el trono. En 1389, obtiene la corona sueca por la fuerza y, en 1397, unifica a los tres reinos -Dinamarca, Noruega y Suecia- mediante la "Unión de Kalmar".

La voluntad de reunir los pueblos escandinavos en el seno de un único Estado, en el cual Dinamarca sería la potencia dominante, sería una constante en la política danesa y acabaría por fracasar.
La nobleza sueca reclamaría, de manera constante, la concesión de una autonomía en el interior de la Unión, y acabaría rebelándose bajo los reinados de Christian I (1448-1481), de su hijo Hans I o Juan I (1481-1513) y de Christian II (1513-1523). Este último reconquistaría el reino de Suecia en 1520, llevando a cabo sangrientas represiones como la famosa ejecución de 88 nobles suecos en Estocolmo, un episodio grabado en la memoria sueca y conocido como el "Blodbad" (Baño de Sangre).


Christian II (1481-1559), Rey de Dinamarca, de Noruega y de Suecia.

Sin embargo, la revuelta nacional sueca, acaudillada por Gustav Vasa, continuaría propagándose como reguero de pólvora. Tres años después del triste episodio de las ejecuciones, el noble Gustav Vasa es elegido rey de Suecia por sus pares (1523), con el ordinal de Gustavo I.


Gustavo I Vasa (1496-1560), Rey de Suecia de 1523 a 1560.

El mismo año, Christian II de Dinamarca sería depuesto y expulsado del reino por la nobleza de Jutlandia, la misma que ofrecería luego el trono a su tío, un príncipe alemán: el rey Federico I (1471-1533), a la sazón duque de Schleswig y de Holstein (hijo de Christian I de Dinamarca y de Dorotea de Brandenburgo, y perteneciente a la rama primogénita de la dinastía de Oldenburgo).


Federico I "el Pacífico" (1477-1533), Duque de Schleswig y de Holstein, Rey electo de Dinamarca y de Noruega en 1523.

Un gran período de inestabilidad se abre entonces. Lübeck, la más poderosa de las ciudades hanseáticas, intenta ejercer su influencia sobre la política danesa. Con la ayuda del rey de Suecia, Christian III -sucesor de Federico I-, consigue poner fin a las pretensiones de Lübeck y es coronado rey de Dinamarca en 1534. Adepto de la Reforma, refuerza su poder mediante un golpe de Estado, ordenando el arresto de todos los obispos daneses en 1536, mientras que Hans Tausen, monje alemán traído de Wittenberg, organiza la Iglesia Nacional Luterana. Desde ese momento, el luteranismo se convierte en la religión de Estado en Dinamarca. Los bienes de la Iglesia son confiscados en provecho de la Corona; el mismo fenómeno se daría en Suecia, ya que los soberanos escandinavos, fuertemente endeudados ante la Liga Hanseática, aprovechan para liquidar sus deudas.


Christian III, rey de Dinamarca y de Noruega, junto con su esposa la reina Dorotea de Sajonia-Lauenburg.

La rivalidad comercial y política con Suecia para el dominio del mar Báltico, sería la causa de varias guerras entre los dos Estados. Notorios serían los conflictos entre 1563 y 1570, y entre 1611 y 1613. Para los Daneses, esos conflictos desembocan en un debilitamiento constante de sus finanzas y de sus capacidades militares, asi como la pérdida de sus posesiones en Estonia (a excepción de Ösel).


Christian IV, Rey de Dinamarca y de Noruega (1577-1648); retratado por Isaacsz.

En los años 1620, la intervención de Christian IV en el conflicto religioso alemán para defender la causa protestante, implica a los Daneses en la Guerra de los Treinta Años. La constante rivalidad para la supremacía del Norte está al origen de las nuevas guerras suecas de 1643-1645 y de 1657-1660, en el curso de las cuales Dinamarca encaja varias derrotas y pierde gran número de sus posesiones en el Báltico y en Suecia. Ösel y Götland, la provincia noruega del Jämtland, la de Halland son cedidas en 1645 mediante el Tratado de Brömsebro. Durante la firma de los tratados de Westfalia, Dinamarca debe abandonar Escania y el Bohüslan, la Isla de Bornholm y la provincia noruega de Trondheim. El resultado se traduce en una pérdida total de sus posesiones en Suecia y Noruega es dividida en dos.

Las derrotas tendrían graves repercusiones sobre la economía y el régimen político de Dinamarca. La burguesía comerciante, en pleno florecimiento pero duramente tocada por la pérdida de los mercados extranjeros, se integra en las filas de la Corona para reducir los poderes y privilegios de la aristocracia. En 1660, aprovechando la gran impopularidad de la nobleza danesa, debida a las múltiples derrotas militares en las guerras suecas, la burguesía y el clero se unen en el curso de una dieta para proclamar nuevamente la heredad del poder real que es reconocido, de paso, como absoluto.


Federico III de Dinamarca y de Noruega (1609-1670); retratado por Paul Prieur, en 1663,en una miniatura esmaltada.

El rey Federico III de Dinamarca, único verdadero héroe nacional gracias a su valiente defensa de Copenhague, asediada por los Suecos, mientras sus generales nobles desertaban y le dejaban solo ante lo que parecía una muerte inminente, aprovecha la feliz conjunción para decretar la abolición del Riksrad, Consejo del Reino en el cual sentaba la nobleza laica del país, dotado del poder para censurar o vetar los actos del rey y sin el cual el soberano no podía gobernar. En 1665, la Ley Real -Kongelove- introduce el absolutismo de derecho divino ("Dei Gratia Rex") del monarca danés. Los privilegios de exención de impuestos acordados a la nobleza fueron, de paso, suprimidos y los aristócratas se ven paulatinamente relegados a un segundo plano, forzados en ceder sus puestos a los plebeyos en los puestos claves de la administración danesa.

La Corona Danesa, después de 383 años de sometimiento al Riksrad, desde la fatídica firma de aquella Carta Magna de 1282 por un coaccionado Erik V, se liberaba del yugo aristocrático gracias al patriotismo de un valiente Federico III en 1665.


Datos Complementarios

La dinastía de Oldenborg reinaría sobre Dinamarca entre 1448 y 1863, terminándose en línea directa con el rey Federico VII, y sucedida por una rama colateral conocida como la Casa Ducal de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (en Danés: Slesvig-Holsten-Sönderborg-Lyksborg o Glücksborg), descendiente directa del rey Christian III de Dinamarca, que lleva reinando desde la fecha. Esta misma dinastía sería la que diera reyes a Noruega a partir de 1905 con Haakon VII -tras independizarse de Suecia-, y a Grecia con Jorge I en 1863 hasta 1973. De esta última, procede el Príncipe Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo y consorte de la reina Elizabeth II de Gran-Bretaña, padre del Príncipe Carlos de Gales.

La dinastía de Oldenborg dió los siguientes monarcas a Dinamarca:

-Christian I, reinado 1448-1481
-Hans I, reinado 1481-1513
-Christian II, reinado 1513-1523
-Federico I, reinado 1523-1533

Interregno de 1533 a 1534

-Christian III, reinado 1534-1559
-Federico II, reinado 1559-1588
-Christian IV, reinado 1588-1648
-Federico III, reinado 1648-1670
-Christian V, reinado 1670-1699
-Federico IV, reinado 1699-1730
-Christian VI, reinado 1730-1746
-Federico V, reinado 1746-1766
-Christian VII, reinado 1766-1808
-Federico VI, reinado 1808-1839
-Christian VIII, reinado 1839-1848
-Federico VII, reinado 1848-1863


Federico VII, Rey de Dinamarca de 1848 a 1863 (izq.) y Christian IX, Rey de Dinamarca de 1863 a 1906 (derecha).




La dinastía de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg accedería al trono Danés gracias a una reforma de la Ley Sálica que se traduciría en la Ley de Sucesión de 1853, promulgada por Federico VII, que no tenía descendencia directa, a favor de su pariente el Duque Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (1818-1906), que se había casado anteriormente con una sobrina del rey Christian VIII de Dinamarca, la Princesa Luisa de Hessen-Cassel.

El 15 de noviembre de 1863, Federico VII fallecía pasando el testigo a su sucesor y pariente que iba a reinar con el nombre y ordinal de Christian IX de Dinamarca, a la postre conocido como el Abuelo de Europa.


Grandes Armas de los Duques de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.

La dinastía de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, ha dado hasta la fecha los siguientes soberanos a Dinamarca:

-Christian IX, reinado 1863-1906
-Federico VIII, reinado 1906-1912
-Christian X, reinado 1912-1947
-Federico IX, reinado 1947-1972
-Margarita II, reinado 1972-......

En la década de 1950, surgió otro problema sucesorio cuando el rey Federico IX, sin hijos varones que pudieran sucederle en el trono pero con dos hijas, tuvo que promulgar una nueva Ley de Sucesión aprobada el 27 de marzo de 1953 para que su primogénita, la Princesa Heredera Margarita -que aún no se había casado con el diplomático francés Conde Henri de Montpezat- le sucediese a título de reina, reformando de este modo la Ley Sálica que impedía la transmisión de la Corona Danesa de padre a hija.

Aquello supuso una alteración de la Constitución Danesa que empezó a partir de 1947, cuando se daba por sentado que la reina Ingrid, consorte de Federico IX, no iba a tener hijos varones. Por entonces, el presunto heredero al Trono de Dinamarca era el Príncipe Knud, hermano menor del rey. Gracias a la gran popularidad de los reyes Federico IX e Ingrid, y de sus dos hijas, amén del creciente protagonismo de la mujer en la sociedad danesa, se inició el complicado proceso de alteración de la Constitución. La propuesta sucesoria pasó por dos parlamentos y por un referendum convocado especialmente para zanjar el problema. Popularmente refrendada, la nueva Acta de Sucesión permitió el acceso de la mujer a los derechos sucesorios del Trono de Dinamarca, acordando sin embargo la preferencia del varón sobre la mujer por orden de primogenitura, a imagen y semejanza del Orden Sucesorio Británico. Asi dispuesto, la Princesa Margarita se convirtió el 27 de marzo de 1953 en la Princesa Heredera de Dinamarca y jurada el 1 de abril de 1955 en el palacio de Fredensborg. A sus 18 años, Margarita sentó por vez primera en el Consejo de Estado (16 de abril de 1958), y asumió la representación de la Corona en ausencia de su padre el rey, siempre que se requiriera.

El 10 de junio de 1967, Margarita de Dinamarca se casaría con el diplomático francés Henri de Laborde, Conde de Montpezat. Su marido recibiría el tratamiento de Alteza Real y título de Príncipe Consorte de Dinamarca. La pareja tendría dos hijos varones: los príncipes Frederik y Joachim.


Margrethe II (n.1940), Reina de Dinamarca desde 1972 y última representante de la Dinastía de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.

En 1972, fallece finalmente el rey Federico IX y le sucede a título de Reina de Dinamarca su hija como Margarita II (Margrethe II).

La Monarquía Danesa fue electiva entre 1282 y 1660, y hereditaria además de absoluta entre 1660 y 1848. A raíz de las revoluciones liberales que sacudieron Europa, el último monarca absoluto de Dinamarca, Federico VII, renunció a sus antiguas atribuciones acordando la Primera Constitución Democrática Danesa el 5 de junio de 1849, que dotaba al país de un Parlamento y de una Monarquía Constitucional.