"UNA DUQUESA EN FUGA"

HORTENSIA MANCINI
DUQUESA DE MAZARIN Y DE LA MEILLERAYE
1646 - 1699

Hortensia Mancini (Roma, 1646 - Chelsea, 1699), hija de Michele Mancini y de Geronima o Girolama Mazarini, fue una de las célebres sobrinas carnales del Cardenal Giulio Mazarino y hermana de Laura-Victoria, Pablo, Olimpia, Maria, Felipe, Alfonso y Maria-Ana Mancini; se la consideró como una de las mujeres más hermosas de su siglo.


retrato de Hortensia Mancini-Mazarini (miniatura de Simon Vouet)

Traída a París a la tierna edad de seis años, fue educada por su tío el Cardenal Mazarino, que tenía por ella un pronunciado sentimiento paternal. Cuando estuvo en edad de merecer, dos monarcas europeos pidieron su mano al Cardenal: el rey Carlos II de Inglaterra y el duque de Saboya. Pero el todopoderoso Mazarino consideró que no podía asumir tal honor y rehusó las asombrosas ofertas.


Armand-Charles de La Porte de La Meilleraye (1632-1713), 2º Duque de La Meilleraye y de Réthel, 2º Duque de Mazarin y Par de Francia, Gran-Maestre de la Artillería de Francia; el insoportable y tiránico marido de Hortensia...

Casó su sobrina con un aristócrata francés, Armand-Charles de La Porte de La Meilleraye, Marqués de La Porte y de catorce años mayor que ella. Aquel joven caballero de buena cuna contaba entonces 29 años mientras que la hermosísima Hortensia apenas 15 primaveras.


Era el hijo y heredero del célebre general Charles II de La Porte, 1er Duque de La Meilleraye y de Réthel, Mariscal de Francia (1602-1664), apodado "el tomador de ciudades" por su gran reputación como asediador de ciudades y fortalezas en tiempo de guerra; la madre, tempranamente fallecida en 1633, fue nada menos que Marie Coiffier de Ruzé d'Effiat, hermana del no menos y tristemente famoso Marqués de Cinq-Mars, malogrado favorito del rey Luis XIII que acabó con la cabeza en el tajo por obra y arte del inflexible Cardenal de Richelieu.


Charles II de La Porte, Marqués y 1er Duque de La Meilleraye, Mariscal y Par de Francia (1602-1664); el suegro de Hortensia resultó ser el hermano de Françoise-Suzanne de La Porte, madre nada menos que del Cardenal de Richelieu, primer ministro de Luis XIII...

El padre era todo un personaje... "Uno de los hombres de mayor mérito, del más constante favor y el más colmado de su tiempo", tal y como comentaría el propio Cardenal de Richelieu. Tras ser teniente-general del rey en Bretaña, fue gobernador de Nantes y elevado a Gran Maestre de la Artillería de Francia, uno de los oficios de la Corona más preciados. Viudo de la madre de su hijo, contrajo segundas nupcias con Marie de Cossé-Brissac, hija del Duque de Brissac, en 1637. Una brillante alianza porque la damisela, aparte de pertenecer a un reverenciado e ilustre linaje galo, aportaba una sabrosa dote de 400.000 libras y el gobierno de Port-Louis. En 1639, Luis XIII le entregaba el bastón de mariscal de Francia tras el asedio de Hesdin; nueve años después, accedía al gobierno con el cargo de superintendente de las Finanzas, en plena regencia de Ana de Austria, permaneciendo fiel a la Corona durante la guerra civil de la Fronda.


armas de la familia La Porte de La Meilleraye

En 1653, legitimó el hijo bastardo habido con Catherine Fleury, Charles de Montgogué. Diez años después, un año justo antes de su muerte, Luis XIV erigía en ducado y paridad francesa sus tierras de Parthenay y de Gâtine, bajo la denominación de Ducado de La Meilleraye.

El ilustre mariscal no carecía de habilidades ni de finura política. Antes de que se instaurase la Compañía de las Indias, concibió el audaz proyecto de colonizar la isla de Madagascar, entonces llamada Isla-Delfina, y fundó su propia compañía de comercio marítimo.

Matrimonio Infernal y fuga

La boda entre Hortensia y Armand-Charles de La Porte se celebraría el primer día de marzo de 1661. En el contrato matrimonial, ratificado por Luis XIV, el Cardenal Mazarino aportaba como dote de su sobrina toda su fortuna y títulos, amén del importante condado de Ferrette, con la condición de que el esposo abandonase su apellido y sus armas para tomar como suyos el nombre de Mazarino, los títulos nobiliarios y hasta las armas.



Jules o Giulio Mazarini, Cardenal y 1er Duque de Mazarin (1602-1661)


escudo de armas de la familia Mazarini-Mancini

El contrayente acumulaba de esta forma bastantes títulos rimbombantes: Marqués de La Porte y de La Meilleraye, Duque de Mayenne y Par de Francia, 2º Duque de La Meilleraye y de Réthel y Par de Francia (a la muerte de su padre en 1664), Príncipe de Château-Porcien, Marqués de Montcornet, Conde de Marle y de La Fère, Conde de Ferrette, 2º Duque de Mazarin (duque de Réthelois-Mazarini) y Par de Francia, Barón de Parthenay y de Saint-Maixent, Conde de Secondigny, Señor du Boislet, de La Lunardiere, de La Jobeliniere y de Villeneuve.

Pero, por mucho que se nos antoje esta boda como brillante y prestigiosa, jamás una unión resultó tan mal emparejada: Hortensia, joven, vivaz y ligera, adoraba la mundanidad, siempre rodeada por una corte de adeptos y aduladores; el duque de La Meilleraye, avaro y celoso, exagerado en su devoción, rehuía la sociedad y lo mundano obligando a su esposa seguirle en todos sus desplazamientos por las ciudades y plazas de las que era gobernador.

Haciéndole la vida imposible por sus manías, su jansenismo extravagante, sus celos enfermizos, su extrema avaricia y sus bizarrerías, Hortensia toma la decisión de abandonarle en 1667. Deseosa de deshacerse de aquella esclavitud matrimonial, con premeditación, alevosía y nocturnidad (13 de junio de 1668) la duquesa se da a la fuga provocando un sonado escándalo.

Gracias a la ayuda de su hermano Felipe, duque de Nevers, que le procuró caballos y una escolta, Hortensia abandonó furtivamente el hogar conyugal para refugiarse en Roma, donde vivía su hermana María, Princesa Colonna.
La gran evasión de la Duquesa de La Meilleraye tiene consecuencias graves.

El Duque de La Meilleraye interpuso una querella contra su esposa por abandono del domicilio conyugal ante el Parlamento de París y, aprovechando, otra contra su cuñado el Duque de Nevers por haberle dado los medios para escapar. Obtuvo el querellante una resolución de los magistrados a su favor, que le autorizaba apresar judicialmente a su mujer donde fuera y donde quiera que estuviese.

Hortensia, cansada de tantas triquiñuelas por parte de sus parientes, que la presionaban para que regresara al lado de su marido, escribió a éste pidiéndole perdón y que la recibiera, prometiendo que a partir de ese momento solo haría lo que buenamente dispusiera éste. Sin embargo, el furioso duque mandó una respuesta amenazante: debería permanecer durante dos años encerrada en un convento y, a partir de aquella "encarcelación" pensaría qué hacer con ella.

Amparo Real

Nada dispuesta a doblegarse a la tiranía de su inflexible marido, Hortensia, tras agotarse el dinero que había conseguido reunir para su escapada a Roma, se vio obligada a empeñar sus joyas por una suma muy inferior al valor de éstas. Ante la falta de pecunio, tuvo que atravesar nuevamente la frontera italiana para regresar a Francia, con la idea de solicitar una pensión sobre los bienes que había aportado a su marido. Apresada, nada más cruzar la frontera franco-italiana, fue recluída en un convento de Melun.



Luis XIV, Rey de Francia y de Navarra (1638-1715); retratado por Le Brun.

Luis XIV, preocupado por su situación y declarándose su protector, ordenó su liberación anulando las disposiciones judiciales del duque. No contento con ello, le concedió a Hortensia una pensión anual de 24.000 libras y 12.000 libras como dinero de bolsillo para que pudiese regresar a Roma. Huelga decir que el Duque de La Meilleraye entró en una cólera terrible al verse desautorizado por el Rey.


el Duque Carlos-Manuel II de Saboya (1634-1675), retratado junto a su segunda esposa María-Juana Baptista de Saboya-Nemours (1644-1724) e hijos por el pintor de cámara Dauphin, en 1666.

Poco después de llegar a Roma, Hortensia emprende una nueva fuga junto con su hermana María, harta ésta de la dictatorial actitud de su marido el Príncipe Colonna. Las hermanas se separan y Hortensia encuentra refugio en Chambéry, acogida por el Duque Carlos-Manuel II de Saboya, quien le otorga su protección. Permanecería allí a lo largo de tres años, en medio de una distinguida sociedad y, al morir el duque de Saboya, nada segura de verse beneficiada por una protección que ahora dependía de la regente, prefiere hacer sus baúles y embarcarse para Inglaterra en compañía del abate de Saint-Réal.

Al otro lado del Canal


Carlos II, Rey de Inglaterra, de Escocia e Irlanda (1630-1685)

Carlos II de Inglaterra acoge con los brazos abiertos a aquella beldad, a la que antaño quiso convertir en su consorte, asignándole de su propio bolsillo una pensión anual de 4.000 libras esterlinas. Se rumorea entonces que habría, probablemente, reemplazado a la Duquesa de Portsmouth en la alcoba regia de no haber sido por su debilidad hacia otro suspirante: el Príncipe de Mónaco.

Carlos II, irritado por la preferencia que parecía dar Hortensia a su rival, suprimió la pensión que le otorgaba en un arrebato de celos; pero, avergonzado de su conducta injustificable, la restableció pocos días después.


Hortensia Mancini-Mazarini, Duquesa de Mazarin y de La Meilleraye (1646-1699); retratada por Sir Godfrey Kneller, durante sus últimos años de vida en Inglaterra...

La casa de Hortensia se convirtió prontamente en el lugar predilecto de reunión de los hombres más distinguidos y espirituales de Londres, de la flor y nata de la sociedad británica y de algunos franceses exiliados como Saint-Evremond, Vossius, Justel y Leti por citar a unos pocos. Ella misma pareció interesarse con ahinco en las Letras pero, a ese inocente gusto sucedió el juego. Se pasaba noches enteras jugando, perdiendo sumas considerables que no tenía pero apalabradas, y haciendo pagar muchas veces sus amigos por ella.

Rodeada de un tropel de admiradores y suspirantes, cayó enamorada de un caballero sueco: el Barón Baner. Pero al parecer evidente su preferencia hacia Baner, cosa que molestó muchísimo al Príncipe Felipe de Saboya, su sobrino y suspirante, que se vio preso de tremendos celos, éste provocó al barón sueco para batirse con él en duelo, y le atravesó con su espada (1683).

Hortensia fue tan afectada por aquella catástrofe que, loca de pena, mandó tapizar su habitación de negro y permaneció allí encerrada durante varios días, negando su puerta a cualquiera y rehusando probar bocado. Saint-Evremond, el mejor de sus amigos, intervino entonces y consiguió sacarla de aquella postura que amenazaba con minar su salud y cordura. Andaba entonces con la idea de instalarse en España y encerrarse en un convento como su hermana María, Princesa Colonna.

Repuesta de su crisis, y la salud recuperada, Hortensia volvió a tener aquel gusto por la vida mundana y no tardó en reabrir las puertas de su casa a la más brillante sociedad de Londres. Sin embargo, los acontecimientos de 1687 y 1688, con la caída del rey Jacobo II y el doble advenimiento de María II y Guillermo III de Orange privaron a la duquesa de aquella bendita pensión antaño otorgada por Carlos II, y que constituía su único recurso para vivir en Inglaterra sin preocupaciones financieras. Su marido el duque, aprovechando la ocasión, se querelló nuevamente contra ella obteniendo una resolución del Gran Consejo por la cual se dictaminaba que Hortensia sería privada de todos sus derechos sobre los bienes que tenía en Francia (su dote se había estimado en 30.000.000 de libras), en el caso de que rehusara regresar al lado de su esposo.


Guillermo III de Orange (1650-1702), Rey de Inglaterra, de Escocia e Irlanda (1688-1702)

Hortensia argumentó entonces, por carta dirigida al Gran Consejo, que había contraído tantas deudas que se veía en la imposibilidad de abandonar Inglaterra sin antes haber pagado a sus acreedores. Todo lo que dijo, todo lo que intentó resultó inútil; se le incautaron muebles y enseres, viéndose expuesta a la miseria y sin recursos, hasta que su caso fue a parar a oídos del rey Guillermo III, informado puntualmente de su precaria situación, y la sacó de aquel bache concediéndole una pensión de 2.000 libras esterlinas.

¿Hemos de encontrar en ese providencial gesto de generosidad por parte del rey Guillermo III, una sutil y socarrona venganza contra el rey Luis XIV, su enemigo, que abandonó a su suerte a la duquesa de La Meilleraye-Mazarin?

Salvada in extremis por Guillermo III, Hortensia recuperó su tren de vida milagrosamente, pasando el invierno en Londres y la temporada estival en Chelsea, localidad a orillas del Támesis, donde disfrutaba de la vida campestre y de la mejor de las compañías. Allí enfermó en el mes de junio y falleció el 2 de julio de 1699, sin haber perdido un ápice de su legendaria belleza.

Hortensia fue la bisabuela de las cuatro hermanas De Nesle, todas sucesivas amantes del rey Luis XV y, a través de su tataranieta Louise d'Aumont, figura como la antepasada de los actuales Príncipes de Mónaco.

Las hermanas y hermanos de nuestra duquesa en fuga fueron:

-Laura-Victoria Mancini, esposa de Luis II de Borbón-Vendôme, Duque de Mercoeur y de Vendôme.

-Paolo Mancini (1636-1652), muerto en el campo de batalla.

-Olimpia Mancini (1638-1708), esposa del príncipe Eugenio-Mauricio de Saboya-Carignano, Conde de Soissons.

-Maria Mancini (1639-1715), el gran amor de Luis XIV, esposa del Príncipe Lorenzo Colonna, condestable de Nápoles.

-Felipe Mancini (1641-1707), Duque de Nevers, casado con Diana de Thianges, sobrina de la Marquesa de Montespan.

-Alfonso Mancini (1644-1658), muerto accidentalmente en un juego en el Colegio de Clermont.

-Maria-Ana Mancini (1649-1714), esposa de Maurice-Godefroy de La Tour d'Auvergne, Duque de Bouillon.

Último apunte: Hortensia había dado a luz, en 1666, un año antes de planear su fuga a Roma, a un heredero varón llamado Paul-Jules de La Porte-Mazarin (1666-1731), duque de Rethel, de Mayenne, de La Meilleraye y de Mazarin entre otros títulos nobiliarios, al que no pudo educar ni ver. Su padre hizo del hijo un auténtico energúmeno y excéntrico personaje.