FRANÇOIS-MARIE AROUET DE VOLTAIRE
1694 - 1778


Voltaire retratado en 1717 por Nicolas de Largillière.

Nacido en París en 1694, François-Marie Arouet era hijo
de un rico notario parisino y de Marguerite d'Aumard,
dama de Voltaire, procedente ésta de una noble familia hidalga
del Poitou que le dejaría huérfano a la edad de 7 años.
Del señorío heredado de su madre tomará el nombre con el
que se le conocerá entonces por todo el Viejo
Continente.
Educado en el prestigioso Colegio de Clermont (regentado
por padres Jesuitas), se revela como uno de sus más
brillantes estudiantes, lo que le valdrá la profunda
estima de sus maestros y útiles relaciones que le iban a
ser de gran ayuda en el futuro.

La carrera de Voltaire empieza con irreverentes versos
contra el duque Felipe II de Orléans, a la sazón regente
de Francia siendo menor de edad el joven Luis XV. Sus
ataques le valdrán el forzoso retiro en los castillos de
los Caumartin, cerca de Fontainebleau primero, y de los
duques de Sully a orillas del Loira después (1716). Por
ser autor de una sátira contra el difunto rey Luis XIV,
es encarcelado en La Bastilla de París de 1717 a 1718.
Al salir de la fortaleza, se le conmina a abandonar
Francia y a exiliarse en otro país, eligiendo instalarse
temporalmente en Londres, donde aprenderá a amar las
instituciones y el espíritu de un país reputado ser de
los más libres de Europa. De Londres volverá hablando y
escribiendo a la perfección el inglés y conociendo a los
más ilustres escritores británicos del momento, después
de pasar allí 3 años.

De vuelta a París en febrero de 1729, se preocupa de
difundir en la sociedad francesa las excelencias de las
instituciones inglesas, imitando el tono satírico de
Shakespeare para denunciar la tiranía del Gobierno
Francés. Ataca por igual los dogmas cristianos, echando
por tierra las falsas glorias literarias y arremete
violentamente contra el belicismo.


Voltaire retratado nuevamente en 1735, a partir de un original en pastel de Maurice Quentin de La Tour.

En 1734, es nuevamente forzado a ausentarse de la vida
pública, encontrando cobijo en casa de su amiga y
protectora la Marquesa du Châtelet, en Cirey, cerca de
Chaumont. En el lapso de tiempo que allí pasa, deja las
letras para dedicarse a las ciencias en un intento de
competir para obtener el premio de la Academia de
Ciencias de París, pero el desengaño y la seguridad de
su fracaso le devuelven a su carrera de escritor en
1741.

Apadrinado por su gran amigo el mariscal-duque de
Richelieu, es presentado a la duquesa de Châteauroux,
amante oficial del rey Luis XV, quien le transforma en
una especie de diplomático encargado de dinamitar las
relaciones de Holanda con Prusia, para conseguir que
Federico II de Prusia retomara las armas contra Austria
en 1743.
Tras la muerte de la duquesa, encuentra en la marquesa
de Pompadour a una protectora más devota si cabe, y que
le abre las puertas de la corte donde acaba siendo
admitido por el rey. Escribe entonces una comedia-ballet
y poemas oficiales que le hacen obtener de manos de Luis
XV, su nominación al cargo de historiógrafo del rey y
gentilhombre de cámara. Poco después es recibido en la
Academia Francesa (1746) y seguidamente en las de Roma,
San-Petersburgo, Cortona y Florencia. Parece estar
entonces en el mejor momento de su carrera.


Jeanne-Antoinette Poisson-Le Normant d'Étiolles, Marquesa de Pompadour y de Ménars (1721-1764); busto obra de Pigalle fechado en 1751.

A pesar de los honores concedidos, Luis XV no acaba de
confiar en Voltaire, al que juzga acertadamente como un
filósofo de atrevidísima pluma y amigo incondicional de
los enciclopedistas. Incluso la marquesa de Pompadour
acabará concediendo más importancia a Crébillon.
Desilusionado, Voltaire decide finalmente en 1749 a
aceptar la invitación del rey Federico II de Prusia, con
el cual lleva ya 13 años manteniendo una estrecha
relación epistolar. Desengañado al constatar que no
obtendrá un puesto de diplomático en Francia, vuelve
progesivamente a su antigua libertad de polemista y es
entonces cuando publica sus primeros "Cuentos
Satíricos".


Federico II "el Grande", Rey de Prusia (1712-1786); según Antoine Pesne.

Llegado a Potsdam el 10 de julio de 1750, goza de los
honores de la corte prusiana pero entra prontamente en
conflicto contra Maupertuis, compatriota suyo que
desempeña la presidencia de la Academia de Prusia, lo
cual acabará irritando a Federico II. En 1753, estalla
abiertamente la confrontación entre Maupertuis y
Voltaire, forzando a este último a huír de Berlín y
refugiarse en Frankfurt, donde casi es secuestrado por
la soldadesca prusiana a lo largo de 5 semanas en la
habitación de un hotel.


Voltaire retratado a sus 55 años de edad (1749)

Deshechando volver a Francia, Voltaire acaba por
instalarse temporalmente cerca de Ginebra, en Suiza
(1755) donde compra una propiedad. Pero la República
Helvética acaba por tacharle como persona non grata al
considerar que sus obras ofenden la fe y la austeridad
ginebrinas, invitándole a que cierre su pequeño teatro
particular donde produce sus obras. Buscando una
residencia más segura, Voltaire acaba comprando los
señoríos de Tournay y de Ferney, en la provincia
fronteriza de Gex con Suiza, dándole la oportunidad de
cruzar la frontera si existiera amenaza alguna por parte
de París (1759). Allí instalado y rodeado de numerosos
sirvientes y secretarios, recibe a la élite europea que
se agolpa hasta sus puertas para verle. A pesar de las
mundanidades , Voltaire sigue su frenética labor de
escritor, trabajando entre 18 y 20 horas diarias.
Escribe entonces cuentos en prosa (1767) en los cuales
denuncia la corrupción y el abuso político. En 1764
redacta su famoso "Diccionario filosófico en 8
volúmenes", polémica obra en la que se mezclan jocosas
anécdotas con disertaciones muy serias. No se olvida
tampoco de atacar a los Jesuitas en 1768, utilizando la
baza que le proporciona la Historia.

Erigido en el jefe de los filósofos por su prodigiosa
actividad, la brillantez de su ingenio, su don de
explicar y vulgarizar las cuestiones sobre las cuales
sus contemporáneos se preocupan, su generosidad y su
sincero amor al género humano, Voltaire es el adversario
por excelencia de todas las religiones que, para él,
detienen el poder gracias a la hipocresía y falsedad de
sus sacerdotes, y a la imbecilidad de los pueblos del
mundo. Sin embargo, se define como un deísta que profesa
la religión "natural".

En política prevé numerosas reformas: el impuesto
proporcional y sin privilegios, la reducción de los
ejércitos, la supresión de los derechos señoriales, la
libertad individual, la educación del pueblo llano, la
abolición de la servidumbre y de la venalidad de los
cargos de los magistrados,... Y si no facilita ninguna
alternativa filosófica que seguir, tampoco en materia
política con un nuevo sistema. A su modo de ver, para un
gran territorio, una monarquía moderada le parece la
mejor opción de gobierno.

Su ingenio, su pasión sincera por la libertad de
pensamiento, su rechazo a la inhumanidad le han
proporcionado una popularidad altísima.
Es gracias a su gran amigo Richelieu y a la permisividad
del nuevo monarca Francés Luis XVI, que Voltaire podrá
volver triunfalmente a París, saludado por una capital
en delirio pero, cansado por tantas emociones y los
achaques de su avanzada edad, fallece el 30 de mayo de
1778.
A falta de una sepultura cristiana, negada por el
clero parisino (su enemigo), su sobrino el abad Mignot
le proporciona un entierro decente en su abadía de
Scellières, de la cual es comendador. En 1791, sus
cenizas serán sepultadas en el Panteón de París con
todos los honores de un héroe nacional.