La Herencia de Luis XV "el Bien Amado"

Luis XV ha dejado su huella personal impresa en París, en Versailles y en todo lo largo y ancho de su reino; su moderna red de carreteras y caminos pavimentados bordeados de arboledas, atestiguan de su voluntad de modernizar y agilizar el transporte. La plaza que lleva su nombre en París (Plaza Luis XV, actual Plaza de La Concordia), es la más bella y la más grande de Europa desde su época. París, como capital, y las demás ciudades importantes de Francia sufren positivos cambios y modernizaciones urbanísticas: plazas, avenidas, bulevares, paseos, parques, palacios, edificios oficiales, fuentes públicas transfiguran los paisajes urbanos...

Mucho tiempo ennegrecida y empañada, su memoria renacería más clara en la segunda mitad del siglo XX, limpiada de falsedades y rumores malintencionados, de manos de concienzudos historiadores franceses.

Bajo su reinado, largo de 58 años y medio, los franceses conocieron una prosperidad inesperada y un bienestar que no se había conocido bajo los anteriores reinados. El monarca se había preocupado por sus más pobres súbditos (lo que Luis XIV nunca hizo a pesar de la extrema miseria), pero los cortesanos que le rodearon, sus ministros y altos intendentes formaban una barrera casi infranqueable entre él y su pueblo. Estos privilegiados, habían contribuido en gran medida al desprestigio de la Monarquía con sus corruptas costumbres y sus exorbitantes prerrogativas. El Parlamento pretextaba defender al Pueblo oponiéndose sistemáticamente a todo tipo de reformas que emanasen del Rey, cuando éste pretendía acabar con sus privilegios y cargos venales.


retrato del Marqués Gaspard de Gueidan, Abogado General del Parlamento de París, obra de Hyacinthe Rigaud; la nobleza de toga, que se oponía sistemáticamente al poder de la Corona, fingía defender los intereses del Pueblo cuando, en realidad, sólo defendían a su rica clientela y a si mismos (sus privilegios y sus cargos), a su sistema de corruptelas y a un tipo de justicia que estaba muy lejos de ser justa, y altamente politizada...

Al suprimirlos y formar un nuevo Parlamento "revocable", con jueces y abogados eficaces, capaces y honestos, haciendo posible que la Justicia fuera más rápida y gratuita para todos, los beneficiados fueron el Pueblo y la Monarquía.


Una de las amantes del Rey, Louise O'Murphy (1737-1814), apodada en la corte "La Belle Morphyse", posó para el pintor François Boucher en 1751 para realizar este provocativo cuadro. La hija de un noble irlandés descastado y arruinado, convertido en zapatero, se convirtió en la favorita secreta del Rey durante dos escasos años. Abandonada por una metida de pata que sentó mal al monarca y truncó su ascensión, se le casó con un aristócrata bretón y marchó de la corte, tras dar a Luis XV una hija bastarda...

Sin duda, el error que se puede atribuir a Luis XV fue el que no acabase antes con el Parlamento y no concentrar sus esfuerzos en combatir la naciente hegemonía Británica, en vez de luchar contra Austria y Prusia en los diversos conflictos que acaecieron durante su reinado. Acaso puede también achacársele otro error, como el de oficializar sus amoríos con la Duquesa de Châteauroux, la Marquesa de Pompadour (que intervino activamente en la política) y la Condesa du Barry que, en consecuencia, disiparon el respeto y el amor que le prodigaban sus súbditos. Luis el "Bien Amado" pasó a ser el "Mal Amado" al final de su largo reinado.

Luis XV ante la posteridad

La pequeña historia retiene a menudo de Luis XV tan solo la lista de sus amantes oficiales. Sin embargo, Luis XV posee otros aspectos mucho más interesantes que su gusto por los placeres carnales. Huérfano a los 5 años de edad, al fallecer casi al mismo tiempo sus padres, y sucesor de su bisabuelo el rey Luis XIV, su reinado se inicia con la regencia ejercida por el Duque Felipe II de Orléans, su tío, asistido por el abad Guillaume Dubois, futuro cardenal. Los primeros años de la Regencia se traducen por una reacción general a la política absolutista del difunto Luis XIV: reforma de los consejos de gobernación e instauración del "Polisínodo", restitución del derecho de "queja" al Parlamento, vuelta del Rey a París y desarrollo de una palpable libertad moral en la sociedad. Pero, desde 1718, frente a las dificultades financieras y a la incapacidad de los consejos aristocráticos, el Regente vuelve a una política más autoritaria poniendo fin al "Polisínodo" y dando carta blanca al banquero escocés John Law.

El sistema de este financiero, basado sobre la Compañía de Occidente (o del Mississippi) para la explotación de la Luisiana, desemboca en la creación de un Banco estatal, pero la desenfrenada especulación provoca su fracaso y un profundo traumatismo en la opinión francesa (1720).

En política exterior, el Regente, temiendo la reinvidicación del trono francés por el rey Felipe V de España, firma una alianza con Gran-Bretaña y los Países-Bajos declarándole la guerra en 1719; Francia sale victoriosa del conflicto y Felipe V de España renuncia definitivamente a la Corona Gala.


el joven Rey Luis XV de Francia y de Navarra (1710-1774), retratado con toda la pompa y ceremonia de la coronación, y los símbolos de la realeza: cetro, bastón de la Justicia y corona real (obra de H. Rigaud).

A la muerte del Regente, en 1723, coincidiendo con la declaración de mayoría de edad del rey Luis XV, el Gobierno es asumido por otro pariente: el Duque de Borbón. Éste tendrá el acierto de anular el compromiso matrimonial del joven soberano con la Infanta española, y arreglar con urgencia un matrimonio con una princesa polaca, María Leszczýnska, para asegurar la continuidad dinástica.


la Princesa María Leszczýnska de Polonia (1703-1768), Reina de Francia y de Navarra -retrato oficial-. La Hija del ex-rey electo de Polonia, Estanislao I Leszczýnski, contrajo matrimonio con Luis XV en 1725 y, casi año tras año, parió a 8 hijas y a 2 hijos varones...

El Ministerio del duque se caracterizará por un favoritismo hacia ciertos financieros y una segunda persecución de los protestantes franceses. Siendo impopular, Luis XV le fuerza a dimitir y entrega las riendas al Cardenal de Fleury, quien dirigirá los Asuntos del Estado hasta su fallecimiento, en 1743. Mediante una política moderada y de estricta economía, éste conseguirá reenderezar las finanzas del Estado y a devolver la prosperidad al país, aunque deberá enfrentarse a un resurgir de la agitación parlamentaria y, particularmente, en la cuestión religiosa. Pese a su deseo de paz, el Cardenal de Fleury deberá entrar en la Guerra de Sucesión Polaca, para sostener el retorno del suegro de Luis XV en el trono de Polonia (1733-1738). Aunque traduciéndose con un fracaso la aventura polaca, Francia gana el ducado de Lorena que sería entregado, a título vitalicio, al rey Estanislao I de Polonia, para luego revertir a la Corona en 1766. A la muerte de Fleury, Luis XV anunciará sus intenciones de gobernar en solitario; en realidad, se escudará tras sus sucesivos ministros, manteniendo las rivalidades y cayendo bajo la influencia de sus amantes, entre las cuales sobresaldría la Marquesa de Pompadour.


retrato ecuestre del Rey Luis XV de Francia, en uniforme militar, realizado durante la Guerra de Sucesión Austríaca.

En 1741, Luis XV se vería obligado a intervenir en la Guerra de Sucesión Austríaca al respaldar la candidatura del elector de Baviera al trono imperial, frente al candidato Francisco III Esteban de Lorena, marido de María-Teresa I de Austria, reina de Hungría y de Bohemia. Pero, a pesar de todas sus victorias, Francia devolvería todas sus conquistas con el Tratado de Aquisgrán (1748), considerado como una paz vergonzosa por la opinión pública.


Jean-Baptiste de Machault, Conde d'Arnouville y Señor de Garge y de Gonesse (1701-1794), Controlador General de Finanzas y Custodio de los Reales Sellos de Francia.

A partir de 1749, la situación financiera se degrada nuevamente y el controlador general Machault d'Arnouville crea un nuevo impuesto sobre la renta. Es la segunda parte del reinado que se inaugura, con las nuevas ideas críticas del Siglo de las Luces y la "Enciclopedia", condenada por Luis XV, y la renovada oposición de los parlamentos a los intentos de la Corona de imponer un impuesto sobre la renta de las clases privilegiadas, añadiéndose a este conflicto la querella de los Jansenistas.

Luis XV, tras negociar un vuelco de alianzas, empujaría al país hacia un nuevo conflicto europeo: la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Esta última tendría un balance desastroso para Francia, viéndose obligada a ceder a Gran-Bretaña casi todo su imperio colonial en América y la India, mediante el humillante Tratado de París (1763).

El final del reinado de Luis XV se vería marcado por una nueva rebelión parlamentaria, que el rey intentará corregir sosteniendo la reforma judicial del Canciller Maupeou (1771). Dejaría, tras de si a un reino próspero, aunque con un serio déficit, y a una monarquía debilitada. Sin embargo, es bajo su reinado que Francia anexiona dos nuevas provincias: la Lorena en 1766 y la Isla de Córcega en 1768.


Luis Augusto de Francia (1754-1793), Duque de Berry y Delfín de Francia a partir de 1765; el nieto de Luis XV se convertiría en el heredero del trono tras la muerte de su padre y de sus dos hermanos mayores los duques de Borgoña y de Aquitania. En 1770, para sellar la alianza franco-austríaca, casaría con la archiduquesa Maria-Antonia de Austria, popularizada como "Maria-Antonieta", una de las hijas menores de la emperatriz Maria-Teresa I y del emperador Francisco I de Lorena...


Un acontecimiento simbólico y premonitorio tendría lugar en 1770. La noche de las celebraciones ofrecidas por París, para festejar la unión del Delfín Luis Augusto de Francia, nieto de Luis XV, con la archiduquesa María-Antonieta de Austria-Lorena, ocurre una catástrofe: cunde el pánico entre dos masas de millares de gentes que se encuentran en la oscuridad de la noche, tras los fuegos artificiales. El balance de la tragedia se traduce con 133 víctimas aplastadas por la marea humana, posteriormente enterradas en el cementerio de La Madeleine.

Si Luis XV no hubiese fallecido en mayo de 1774 y la reforma promovida por el "Triumvirato" encabezado por Maupeou hubiera durado más tiempo, el reino habría salido más fortalecido política, judicial y financieramente.


Uno de los últimos retratos del rey Luis XV de Francia, realizado por Arnaud-Vincent de Montpetit en 1773.

Luis XV permanece sin embargo, como San Luis IX, como Luis XIV, como un notable aficionado del arte y un gran mecenas que daría su nombre al siglo XVIII. Si el motor de la vida artística ya no depende exclusivamente de la autoridad real, como durante el reinado de Luis XIV, hay que subrayar que Luis XV asocia al pueblo, sobretodo el de París, a los grandes acontecimientos culturales y a las celebraciones de la monarquía. La administración real de la Academia organizaría, en 1725, la primera exposición de pintura en el "Salón Cuadrado" del Palacio del Louvre, de ahí el término de "salón". Éste se abría a los aficionados al arte todos los años en el Louvre, de 1737 a 1753 y, a partir de entonces, cada año impar hasta la Revolución de 1789.


El Patio Cuadrado del Palacio del Louvre, París. Es a partir de 1725, cuando la Real Academia inaugura los "salones": exposiciones anuales de las últimas obras de los pintores más en voga o de los que intentan hacerse un nombre en el mundo del arte, exponiendo una obra suya. De este modo, bajo el patronato del rey Luis XV, se sentó el precedente de museo y escaparate de las Reales Colecciones de la Corona...



Abel-François Poisson de Vandières, Marqués de Marigny, de Vandières y de Ménars (1727-1781); el hermano de la Marquesa de Pompadour sucedió al Marqués de Tournehem al frente de la Dirección General de los Edificios del Rey en 1751, permaneciendo en el puesto hasta su jubilación en 1773, batiendo así un récord de longevidad en un cargo de la administración real. Culturalmente formado en Italia y en sus viajes por Europa a lo largo de dos años (1749-1751), se mostró como uninteligente, eficaz y activo administrador que apostó por un retorno de la arquitectura a sus fuentes clásicas (el neoclasicismo). París le debe los Campos Elíseos y la instalación de la Plaza de Luis XV, además de la Escuela Militar entre otras construcciones... Contrajo matrimonio con Julie Filleul, hija bastarda del Rey.

Entre las más notables reformas urbanísticas parisinas, Luis XV entregará parte de sus propiedades para construir la "Plaza Luis XV" (actual Plaza de la Concordia), siendo el proyecto de Jacques-Ange Gabriel aprobado en 1755, junto con la edificación de la Iglesia de La Madeleine. Poco antes, Luis XV había creado la "Real Escuela Militar" para la formación gratuita de los cadetes pobres, a instancias de la Marquesa de Pompadour y bajo la dirección del hermano de la marquesa, el Marqués de Marigny. Otros edificios semejantes se construirían: la Escuela de Derecho, la de Cirujía (actual Escuela de Medicina), el Palacio de La Moneda y la Iglesia de Sainte-Geneviève, actual Panteón (donde descansan los más eminentes personajes de la Historia de Francia). Hay que señalar la reconstrucción y ampliación del Real Sitio de Compiègne, la construcción del Teatro Real de la Opera y el Petit-Trianon, en el Real Sitio de Versailles, así como la ampliación del castillo real de Fontainebleau con el Ala Luis XV. Último rey constructor, Luis XV se apasiona también por los progresos industriales, los avances científicos y las propuestas económicas. Es el primer monarca que encargaría una vasta investigación sobre la producción y el comercio nacional, y otra sobre la economía y la demografía. Es bajo su auspicio que se inaugura la Real Manufactura de Porcelanas de Vincennes, en 1740, que luego sería conocida como de "Sèvres". A instancias suyas, Trudaine, consejero de Estado y titular de Puentes y Caminos, se lanzan las grandes obras que dotarían el reino de una modernísima red viaria. Favorecería también la explotación de las nuevas técnicas concernientes las industrias textiles, mineras y metalúrgicas, fundando así las bases de una gran y moderna indústria nacional.

María Leszczýnska, la Reina Discreta



Hija del rey Estanislao I de Polonia y de la reina Catalina Opalinska, la princesa María Leszczýnska vive una infancia de exiliada: su padre, elegido rey de Polonia, sería destronado refugiándose en Francia, modestamente alojado en el castillo de Wissembourg, en Alsacia. María, la princesa pobre, tímida y discreta conoce a su marido en Fontainebleau. Bajada de su carroza y arrodillada, apenas osa levantar la vista para mirar a la cara al joven Luis XV; éste la ayuda a incorporarse, la abraza y le sonríe gentilmente. La unión es bendecida el 5 de septiembre de 1725 en la Capilla Real de Fontainebleau. La flamante esposa parece gustarle y se enamora de ella, al comprobar que es amable y afectuosa.

Tras una luna de miel radiante de 3 meses, los reyes llegan a Versailles. Los fastos y las deslumbrantes luces de la corte esconden a los ojos de la joven reina las oscuras intrigas en las que, la pobre inexperta, caería de lleno.

El 14 de abril de 1727, María da a luz a dos gemelas, María-Elisabeth y María-Enriqueta. En 1728, viene otra niña. El 4 de septiembre de 1729, nace el ansiado hijo varón: el Delfín Luis Fernando de Francia; luego vienen Felipe, duque de Anjou en 1730, Adelaïda en 1732, Victoria en 1733, Sofía en 1734, Teresa-Felicidad en 1736 y Luisa-María en 1737. Como padre, Luis XV manifiesta una auténtica ternura. Como todas las reinas, María no viviría rodeada por sus hijos: éstos son confiados a altos personajes de la corte que ni siquiera ella ha escogido.

En Versailles, las nuevas reformas interiores de los apartamentos regios no se operan hasta después de la última hija nacida en 1737. El palacio se convierte entonces en una residencia mucho más confortable, con numerosos gabinetes y pequeños apartamentos. Mientras que la vida oficial de la Reina se desarrolla según el protocolo establecido, tomando sus comidas en solitario y no en familia, su vida familiar es minuciosamente programada, pudiendo en ciertos momentos del día, recibir la visita de sus hijos y la de sus amigos, que son pocos pero bien escogidos. Su lectura preferida son los libros de Historia. Muy culta, se nos revela como una excepcional políglota: además de hablar el francés y el polaco con fluidez, domina el alemán y el italiano. Consagra la mayoría de su tiempo en rezar y a sus numerosas obras de caridad, pasando largas horas meditando ante una calavera, cuando no cose y borda vestidos y trajes que ella misma distribuye entre los pobres.

Si se puede proporcionar un dato curioso sobre esta reina, es el hecho que haya introducido en la Corte de Versailles la tradición del árbol de Navidad en 1738. Por otro lado, la reina era poco dada a la pomposidad y al boato cortesano, aunque estuviera bien formada en cuestiones de protocolo y etiqueta; siempre necesitada de intimidad y calma, obtuvo del Rey una serie de grandes apartamentos privados en los cuales pudo llevar una vida retirada y familiar, recibiendo a un escogido cenáculo de amigos entre los que se contaban a los Duques de Luynes y otros personajes que tenían notoriedad en el mundo del arte y de las letras, como en los célebres salones parisinos. De hecho es una gran amante del arte y de la música, y una pintora de delicadas acuarelas; ella es la auténtica mecenas de los artistas franceses desde su más que discreta posición en la sombra. Con sus modestas 96.000 Libras anuales, que conforman su dinero de bolsillo para su juego, sus limosnas y caprichos (una cifra muy mediocre para una reina), Maria Leszczýnska invierte en la mejora de las condiciones de vida de los pobres a los que socorre siempre que puede, y en conceder pensiones a artistas y escritores. Su único pecado es su pasión desmedida por el juego de azar; tanto es asi que, en algunas ocasiones, contrae deudas y Luis XV o su padre Estanislao I deben abonarlas.


Estanislao I Leszczýnski, Duque de Lorena y de Bar (1677-1766); retratado por Jean-Marc Nattier.

Por otro lado, su marido y su padre no parecen llevarse generalmente bien. Luis XV, respecto a su suegro, manifiesta cierta frialdad en el trato... quizá porque se resiente de la poco prestigiosa unión a la que le han forzado en 1725; ciertamente, su suegro es un monarca destronado por dos veces y aunque Estanislao Leszczýnski proceda de una familia rica y latifundista, no es equiparable en modo alguno a otras familias reinantes europeas. Ya en aquella época, el enlace real levantó no pocas ampollas en los círculos aristocráticos franceses y extranjeros; el mismísimo Duque Luis I de Orléans calificó de "desprestigio" la unión del Rey con María, comparándola odiosamente con su enlace habido con la princesa de Baden-Baden, nieta del vencedor de los Turcos y emparentada con lo más granado de la realeza germana. Tan mala prensa tuvo la reina María, que corrieron rumores de que era fea, epiléptica y enfermiza. Basta echar una mirada a los retratos realizados por Nattier o Maurice Quentin de La Tour para percatarse de que María tenía un semblante agradable.

Lo único que compartían Luis XV y su suegro era el interés por las ciencias, ya que Estanislao I, aparte de ser inteligente, ingenioso, culto y políglota, sentía un proverbial gusto por todas las novedades y avances científicos y técnicos.

Pero tras 10 agotadores embarazos, María toma sus distancias y Luis XV, fiel y casto durante un tiempo, acaba por ceder ante el libertinaje que reina tanto en la corte como en la ciudad. Después de la Condesa de Mailly-Nesle, su primera amante secreta, adquieren relieve la Duquesa de Châteauroux y, sobretodo, la Marquesa de Pompadour quien, según el Príncipe de Ligne, era "una especie de segunda reina que parecía serlo más que la primera". Después de esta favorita sorprendente por su inteligencia, su buen gusto y su gracia, y para la Reina una mujer llena de respetuosas atenciones, llegaría la hermosa y seductora Condesa du Barry. Pero la Reina fallece en Versailles el 24 de junio de 1768, su muerte provocando remordimientos en su marido.

Arnau / "Luis XV el Bien-Amado, Rey de Francia".