El Ministerio Choiseul


Luis XV, Rey de Francia y de Navarra (1710-1774); retratado con armadura, según Carl Van Loo.

Un protegido de la Marquesa de Pompadour, Etienne-François de Choiseul, Conde de Stainville (1719-1785), mariscal de campo y ex-embajador en Roma y Viena, entra en el Consejo del Rey. Luis XV haría de él 1er duque de Choiseul-Amboise y Par de Francia en 1757. Al año siguiente, sería nombrado secretario de Estado de Asuntos Exteriores, convirtiéndose en el nuevo "visir" de la Corona.

Jeanne-Antoinette Le Normant d'Étiolles, Marquesa de Pompadour y de Ménars (1724-1764); procedente de esa burguesía de las altas finanzas, probablemente hija biológica del rico Marqués de Tournehem y esposa del sobrino de éste, consiguió convertirse en la amante del Rey a fuerza de cruzarse "casualmente" con él en sus cacerías. Tras obtener la separación de su marido y la custodia de su única hija Alexandrine, se oficializó su romance con el monarca ante toda la corte. Amiga y protectora de artistas y filósofos, Francia le debe algo más que la introducción del aligerado y depurado "Estilo Luis XV" y el mecenazgo de las Artes y Letras Francesas o la difusión de las ideas ilustradas; hizo y deshizo a generales, a mariscales, a ministros y secretarios de Estado. Intervino en la alta política y en la diplomacia y, a instancias suyas, Francia renunció a su inestable alianza franco-prusiana para operar un giro de 180º con el acercamiento con Austria, que iba a desembocar en una nueva alianza y unión dinástica.

El influyente y bien relacionado Conde de Maurepas había dejado dos carteras vacantes al caer en desgracia en 1749, sospechoso a ojos del rey de haber publicado (y de ser el autor) de libelos e insultantes panfletos contra la Marquesa de Pompadour, por la que sentía una notable antipatía. Su primo, el Conde de Saint-Florentin -futuro Duque de La Vrillière-, ostentaba la jefatura de la Casa del Rey, el más temido de todos los ministerios. Otro pariente de Maurepas, el Vizconde de Maupeou (1714-1792), Primer Presidente del Parlamento de París, sucedería a su padre en los cargos de Canciller de Francia y de Custodio de los Sellos Reales (16 de septiembre de 1768).

Aunque el Duque de Choiseul se ganaría la confianza del rey, se encontraría rodeado por eminentes ministros que son, para colmo, parientes del ministro saliente Maurepas, y que no tardarían en minarle el camino.


Étienne-François de Choiseul, Conde de Stainville, 1er Duque de Choiseul (1719-1785); procedente de esa rancia nobleza de espada de menguada fortuna, hizo un rico matrimonio con una de las herederas Crozat. Gracias a la amistad y protección de la Marquesa de Pompadour desde que éste deshiciera una intriga amenazante liderada por su hermana la Duquesa de Gramont, Choiseul dejó de ser un militar de segunda fila y un diplomático ocasional con buenas referencias y recomendaciones de Viena. Introducido en el Consejo del Rey en calidad de Secretario de Estado, en 1758 consiguió recibir la cartera de ministro de la Guerra y de la Marina,y ejercer como "primer ministro" de facto hasta 1770 sin serlo de nombre.

En 1761, para asumir la dirección de los ministerios de la Guerra y de la Marina, Choiseul cedió la cartera de Asuntos Exteriores a su primo el Duque de Praslin, quedándose con la dirección de Correos. Hombre hábil e intelectualmente capaz de una labor incesante, Choiseul se erige en el ejecutor de los designios de la Marquesa de Pompadour, prosiguiendo con la política de acercamiento con Austria. Concluye el Tercer Tratado de Versailles con el embajador austríaco Príncipe von Kaunitz-Rietberg -a la postre, canciller de Austria- . Ocupándose de todo, actúa y gobierna como un primer ministro pero sin serlo oficialmente. Durante 12 años, Luis XV le otorgará su confianza. Artífice del IIIer Pacto de Familia, Choiseul lleva a cabo una doble política desconcertante: lleva las riendas del Gobierno con autoritarismo, pero trata con deferencia y cortesía a los rebeldes del Parlamento parisiense. En secreto, favorece la oposición parlamentaria contra el poder real: sueña con someter a la Corona para instaurar un gobierno aristocrático calcado del régimen británico, y por ello no arremete contra los magistrados, buscando más bien el apoyo de éstos para llevar a cabo su proyecto.

Es también el Duque de Choiseul quien arremete contra la Compañía de Jesús, por puros intereses políticos, odiada por los parlamentarios, organizando el despojo y la expulsión de los Jesuitas fuera del Reino, dejando que los temibles magistrados del Parlamento se ensañaran a gusto con ellos en 1764.

Jorge III, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda, Elector de Hannover (1738-1820); el nieto y sucesor de Jorge II, accedió al trono de la "Pérfida Albión" en 1760, tres años antes de que se firmase el Tratado de París, en virtud del cual los Británicos se hacían con las tres cuartas partes del Imperio Colonial Francés...

Bien empezada la Guerra de los Siete Años, el conflicto se convierte en un sonado fracaso para Francia. Por el Tratado de París de 1763, Luis XV se ve obligado a firmar la paz con el rey Jorge III de Gran-Bretaña, renunciando a la mayor parte de sus colonias norteamericanas e Indias; afortunadamente, se conservarían suficientes islas y puertos mercantes para seguir con el comercio de ultramar. Choiseul, sediento de revancha, emprendería una profunda reorganización de los Ejércitos creando el Real Cuerpo de Infantería y de Artillería de Marina, con la clara intención de declarar nuevamente la guerra a Gran-Bretaña, contando con el apoyo del anglófobo rey Carlos III de España, aliado de Francia.

Choiseulistas y Barrysianos

Sin embargo, Choiseul comete el craso error de dejar juzgar, por el Parlamento de París, al Duque d'Aiguillon, teniente-general y comandante en jefe de Bretaña (desde 1753) que, por querer renovar y modernizar la provincia más occidental del país, se enfrentó al Parlamento de Rennes que defendía los anacrónicos privilegios locales. Aquel juicio contra el Duque d'Aiguillon significó, a todas luces, un juicio contra la propia Administración Real.


Emmanuel Armand de Vignerot du Plessis de Richelieu, Duque d'Aiguillon (1720-1788), Conde y Duque d'Agenois, Príncipe de Porcien, Teniente General del Rey en Bretaña; primo del Mariscal-Duque de Richelieu y miembro del "clan Richelieu", amigo de la Condesa du Barry (y sin duda, su amante) y pariente de Maurepas y de La Vrillière por su matrimonio con la hija del Conde de Plélo, intrigó con el partido de los devotos para provocar la caída del Duque de Choiseul. No gozaba de buenas relaciones con el Rey por un asunto de faldas que remontaba a 1742: Luis XV le había levantado a la Marquesa de La Tournelle y él, para vengarse, sedujo posteriormente a la Condesa du Barry. Pese a todo, gracias a los consejos de la condesa, Luis XV le concedió con tibieza la cartera de Asuntos Exteriores en 1771...


Indignado, Luis XV anuló personalmente el proceso judicial contra D'Aiguillon el 27 de junio de 1770, al depender el duque directamente de la Cámara de los Pares (los Pares de Francia no podían ser juzgados por el Parlamento; tan solo podían responder de sus actos ante la Alta Cámara, o sea, la Cámara de los Pares). De las imputaciones malintencionadas de los parlamentarios, D'Aiguillon se defendió proclamando su inocencia ante el monarca.

Las consecuencias en ese conflicto de competencias son graves: el entorno real no ha soportado semejante negligencia por parte del Duque de Choiseul. El ministro, acérrimo enemigo de la Condesa du Barry, la nueva favorita del Rey y gran amiga del Duque d'Aiguillon, del Clan de los Richelieu (en el que se incluían amigos de la talla de Maupeou y de Terray), acaba por minar la confianza del rey y, de paso, se atrae la enemistad del resto de la Familia Real.

Jeanne Bécu de Cantigny de Vaubernier, Condesa du Barry (1743-1793); nieta de una auténtica condesa y del hombre más hermoso de París, de profesión restaurador, era hija de un desliz con un monje del convento de Picpus. Educada en un convento para damiselas de alcurnia, prodigó con demasiada facilidad sus favores hasta convertirse en la amante de un crápula muy bien relacionado, el Caballero du Barry. Puesta "accidentalmente" en el camino del Rey, por obra del Mariscal de Richelieu, se convirtió en la sucesora de la Marquesa de Pompadour. Para regularizar su situación, se la casó con el Conde Guillaume du Barry -hermano mayor del caballero- y se la presentó oficialmente a la corte, después de que Luis XV deshechara la idea de casarse morganáticamente con ella. Lejos de ser una nueva Pompadour, la Condesa du Barry destaca por su belleza, su encanto, su refinamiento y su absoluta falta de interés por los temas políticos y las intrigas diplomáticas; se abstuvo, en ese sentido, de toda intervención o influencia. Se limitaba a favorecer a sus leales amigos y a otorgar su ayuda a todo aquél que se lo solicitara...

Desde la aparición de la nueva favorita en el escenario, la Condesa du Barry, la corte francesa se ha escindido en dos partidos rivales: los que apoyan a la condesa (Barrysianos) y los que apoyan al duque de Choiseul (Choiseulistas).

Tras una confrontación cara a cara de la Condesa du Barry con el Duque de Choiseul, en el curso de una cena ofrecida por Luis XV en el castillo de Louveciennes (en un intento de acomodar las dos partes), la suerte está echada. Un ministro ha avisado al soberano de los proyectos bélicos de Choiseul, llevados en secreto a sus espaldas, y es informado de la doble política llevada a cabo por éste perjudicando seriamente las prerrogativas de la Corona. Furioso, Luis XV convoca al Duque de Choiseul en su despacho y le bombardea con preguntas; ante las respuestas nada claras del "visir", el rey le presenta datos, fechas, proyectos, papeles secretos que han caído en sus manos... Choiseul palidece:

-"Os advertí que no quería más guerras!"- le espetó el rey.

La Revolución Real y el Triumvirato



El 24 de diciembre de 1770, el Duque de Choiseul ve aparecer al Duque de La Vrillière, Jefe de la Casa del Rey, en su despacho y llevando una carta lacrada en sus manos. La Vrillière se la entrega para que la lea inmediatamente: el Rey le ordena que entregue todos sus documentos y carteras al Duque de La Vrillière, su dimisión formal y que abandone de inmediato Versailles para emprender su marcha hacia el exilio, lejos de París.


El Vizconde René-Nicolas de Maupeou, Marqués de Morangles y de Bully(1714-1792), Canciller de Francia y Custodio de los Reales Sellos.



Joseph-Marie Terray (1715-1778), Abad Comendador de Molesmes y de Troarn, Señor de La Motte-Tilly; Controlador General de las Finanzas.

Choiseul siendo depuesto y exiliado, se forma casi inmediatamente un nuevo gobierno con nuevas directrices políticas. Luis XV constituye el llamado "Triumvirato" formado por el Canciller Maupeou, el Duque d'Aiguillon, al frente de Asuntos Exteriores, y el Abad Terray, al frente de las Finanzas. Este "Triumvirato" se encargará de llevar a cabo el viraje político deseado por el monarca, en un intento de acabar con los desórdenes causados por los magistrados. En enero de 1771, Luis XV ordena la disolución, el cierre y el exilio del Parlamento de París que, desde la caída de Choiseul, se había puesto en huelga paralizando todos los procesos judiciales en curso. Maupeou se encargará de formar un novedoso y modernizado Parlamento que agilizaría los procesos judiciales: se instaura la gratuidad judicial para todos y un sistema que beneficie al pueblo, acabando de un plumazo con todos los privilegios de los viejos y corrompidos magistrados. Aclamado por Voltaire, aplaudido por los filósofos y la opinión pública, Maupeou procede a la abolición de todos los cargos venales de la nobleza de "Toga" (la magistratura). Ciento treinta magistrados son depuestos, exiliados, sus cargos y prerrogativas anulados. De este modo se inicia la "Revolución Real" con un gobierno anti-parlamentario que se ha fijado el objetivo de enderezar y reforzar la autoridad de la Corona, hasta ahora siempre en conflicto permanente con los magistrados.

La muerte del Rey



Desgraciadamente, Luis XV contrae viruelas al inicio de la primavera de 1774, tras cruzarse con una comitiva fúnebre sobre un camino, al ir de cacería. Sufre un repentino desmayo en el Petit-Trianon y es trasladado con urgencia al palacio de Versailles, para ser mejor atendido por los médicos. Será él mismo quien diagnosticará su dolencia, sabedor que a su edad (64 años), no hay probabilidades de curarse. Dispone entonces que el Duque d'Aiguillon se lleve, lejos de la corte, a la Condesa du Barry, su amante oficial desde 1768 (y sin duda, la más hermosa de todas), preparándose para comulgar y reconciliarse con Dios y su familia.
Tras una dolorosa agonía, Luis XV fallece el 10 de mayo de 1774.

La viruela había deformado hasta la monstruosidad aquel rostro tan hermoso, por el que tantos corazones palpitaron, cubierto de crostas que, al reventar, liberaban un pus nauseabundo. El monarca más hermoso y atractivo de Europa era ahora un cadáver de cobriza máscara que entraba rápidamente en descomposición.

No teniendo tiempo para velaciones, se deposita rápidamente su cuerpo en tres ataúdes, herméticamente sellados.

Como lo exigía el protocolo de la Casa Real, sus restos serían llevados en una carroza tendida de cortinajes negros y blancos hasta su última morada: la basílica de Saint-Denis, sede de la necrópolis de los reyes de Francia. El traslado se ejecutó la misma noche, siendo la comitiva fúnebre formada por los altos dignitarios de la corte.

Su muerte no pareció importar a los franceses y, en el trono le sucedía su nieto, de 19 años de edad, Luis XVI, que concentraba sobre su persona nuevas esperanzas.

La reina María había fallecido 6 años antes, en 1768. Su suegro, el rey Estanislao I, había muerto en 1766 tras abrasarse vivo (se había caído en la chimenea de su palacio de Lunéville, en Nancy, Lorena). Su hijo y presunto heredero al trono, el Delfín Luis Fernando de Francia, murió de tuberculosis en el castillo real de Fontainebleau, tras presidir y dirigir unas maniobras militares en 1765 bajo una intensa lluvia. La esposa de éste, María-Josefa de Sajonia, le siguió de poco en 1769, al enfermar también de tuberculosis y tras enterrar a dos de sus 7 hijos: el duque de Aquitania en 1754, y el duque de Borgoña en 1761. De las 8 hijas de Luis XV, cuatro ya habían muerto. Otro hijo varón del monarca, el príncipe Felipe, duque de Anjou, encabezó la lista de defunciones en la temprana fecha de 1733.

(Continuará)