LUIS XV DE FRANCIA "El Bien Amado" 1710-1774 (5)
el 29 may En: BiografÃas Reyes de Francia - 6 comentarios
Luis XV al frente del Gobierno

En 1743, el Cardenal de Fleury fallece a los 90 años de edad. Luis XV tiene entonces 33 años, es padre de diez hijos y ya va por su tercera favorita oficial; decide en aquel momento prescindir de primer ministro y llevar él mismo el timón del Gobierno. El "Bien-Amado", asà apodado por sus súbditos, desea imitar a su predecesor en el trono: gobernar en solitario rodeándose de ministros capaces... Orry es entonces Controlador General de las Finanzas, el Marqués d'Argenson obtiene las carteras de Asuntos Exteriores y de Justicia (nombrado Canciller de Francia, acabarÃa por presidir el Consejo de Finanzas), su hermano el Conde d'Argenson, entonces Teniente General de la PolicÃa, sucederÃa al Barón de Breteuil en el ministerio de la Guerra, y el Conde de Maurepas conservó su puesto como Ministro de La Marina y de las Colonias, acumulando el secretariado de Estado de la Casa del Rey, siendo secundado por su primo el Conde de Saint-Florentin.

Philibert Orry, Conde de Vignory (1689-1747); antes de convertirse en el Controlador General de las Finanzas de Luis XV -lo que serÃa Ministro de Hacienda-, Orry ya tenÃa fama de buen gestor financiero desde el reinado anterior y fue enviado a Madrid para poner en orden las finanzas del rey Felipe V de España.

René-Louis de Voyer de Paulmy, Marqués d'Argenson (1694-1757); procedente del más ilustre linaje de la nobleza de toga francesa que figuraba incluso en el libro de Oro de la nobleza veneciana y remontaba al Medievo, hijo de un teniente general de la policÃa de Luis XIV, fue Ministro de Asuntos Exteriores y de Justicia de Luis XV entre 1744 y 1747, año de su dimisión tras ser el centro de muchas crÃticas por sus fracasos diplomáticos.

Marc-Pierre de Voyer de Paulmy, Conde d'Argenson (1696-1764); hermano menor del Marqués d'Argenson, fue Teniente General de la PolicÃa como su padre antes de hacerse cargo de la cartera ministerial de la Guerra entre 1743 y 1757. Por oponerse a las directrices polÃticas de la Marquesa de Pompadour, caerÃa en desgracia.

Jean-Frédéric Phélypeaux de Pontchartrain, Conde de Maurepas (1701-1781); procedente de una auténtica dinastÃa de ministros y secretarios de Estado desde la época de Enrique IV y MarÃa de Médicis, su rica familia habÃa tejido una complicada trama de alianzas de sangre con las más rancias y aristocráticas casas de la alta nobleza de espada. Fue el más joven de los ministros de la Historia de Francia: con apenas 14 años y medio, ya estaba al frente de un ministerio importantÃsimo, la Casa del Rey. En 1723, era nombrado Ministro de La Marina y de los Asuntos Exteriores, con tan solo 22 años. Apreciado por Luis XV por ser vivaz, intuitivo, trabajador, inteligente, irónico, sarcástico y caustico, dotado de una memoria prodigiosa y de un talento notorio para la conversación, nunca se llevó bien con las sucesivas favoritas del monarca. Su falta de celeridad y rigor para encontrar a los autores de los panfletos que atacaban a la Marquesa de Pompadour, supuso su caÃda en desgracia en 1749. Exiliado lejos de la corte, no volverÃa al escenario polÃtico hasta 1774 con Luis XVI, ejerciendo hasta su muerte, acaecida en 1781.
Luis XV ha tenido que intervenir en la Guerra de Sucesión Polaca (1733-1738), que estalló al fallecer el rey Augusto II "el Fuerte" (elector de Sajonia y rival del rey Estanislao I Leszczýnski), apoyando la reelección de su suegro al trono polaco y financiando su retorno a Varsovia. Pero la aventura acaba mal con la intervención de Rusia en favor del elector Augusto III de Sajonia, elegido rey de Polonia tras comprar los votos de la Dieta de Cracovia, y forzando la huÃda de Estanislao I desde la asediada ciudad costera de Dantzig por el mar Báltico, regresando en penosas condiciones a Francia.

Estanislao I Leszczýnski (1677-1766), Rey electo de Polonia entre 1704-1709 y nuevamente entre 1733-1736; el suegro del rey Luis XV de Francia fue finalmente compensado por la pérdida de su trono con el ducado soberano de Lorena en 1737, ducado sobre el cual reinaba pero no gobernaba y que debÃa revertir a Francia a su muerte...
Pese al fracaso de Polonia, Francia consigue la cesión del ducado de Lorena a favor del rey Estanislao I (en compensación por la pérdida de su reino), al contraer matrimonio el duque Francisco III Esteban de Lorena con la archiduquesa heredera MarÃa-Teresa de Austria -hija primogénita del emperador Carlos VI-. Al renunciar a su ducado, el futuro emperador Francisco I recibe en compensación el gran-ducado de Toscana (habiéndose extinguido la dinastÃa Médicis) y el rey Estanislao I se convierte en el nuevo soberano vitalicio de Lorena.
A la muerte de éste, Lorena revertirÃa a la Corona Francesa.
el Duque Francisco III Esteban de Lorena (1708-1765), tuvo que renunciar a su trono por el amor de la archiduquesa Maria-Teresa de Austria, heredera del emperador romano Carlos VI; a cambio, las Potencias Europeas le compensaron con el gran ducado de Toscana cuya corona quedaba vacante a la muerte de Gian-Gastone de Médicis. No serÃa hasta 1745, tras la Guerra de Sucesión AustrÃaca, que ceñirÃa la corona del Sacro Santo Imperio Romano Germánico con el ordinal de Francisco I (1745-1765). -retrato según Auerbach-.

Maria-Teresa I de Austria (1717-1780), Reina de HungrÃa y de Bohemia y soberana de los Estados Hereditarios de Austria; la heredera del emperador Carlos VI tuvo que lidiar contra las potencias que se disputaban la corona imperial y algunos de sus Estadospara hacer valer sus derechos dinásticos y respetar la Pragmática de su padre. Casada con el duque Francisco III Esteban de Lorena, gran duque de Toscana, del que tendrÃa numerosa descendencia -entre esta las futuras reinas de Nápoles-Sicilia y de Francia-, conseguirÃa finalmente salirse con la suya y elevar a su esposo hasta el trono imperial tras cinco agotadores años de conflicto...
Cuando en 1740 estalla la Guerra de Sucesión AustrÃaca, Luis XV toma partido por el duque-elector Carlos VII de Baviera, apoyando sus derechos sucesorios al trono imperial, como aliado del rey Federico II de Prusia y contra Gran-Bretaña, aliada de MarÃa-Teresa I de Austria, reina de HungrÃa y de Bohemia, que sostiene la candidatura de Francisco III Esteban de Lorena para ser elegido nuevo emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico, siguiendo las disposiciones de la Pragmática Sanción de Carlos VI de Austria.

Carlos VII Alberto, Duque-Elector de Baviera y Emperador Romano Germánico (1696-1745); soberano bávaro desde 1726 y candidato al trono electivo imperial, fue elegido por la Dieta de Frankfurt en detrimento del duque Francisco III Esteban de Lorena tras hacerse con la corona de Bohemia. Sin embargo su reinado fue fugaz al morir repentinamente en plena guerra...
Para Francia, es la oportunidad soñada para brillar nuevamente en los campos de batalla y abatir la Casa de Habsburgo en el ajedrez europeo. Fontenoy, Raucoux y Lawfeld son victoriosas batallas que devolverÃan el prestigio a la MonarquÃa Gala. Al final del conflicto, la suerte cambia de bando: el emperador Carlos VII de Baviera muere repentinamente en Bohemia, y las tropas francesas deben retirarse de Alemania cuando Federico II de Prusia, tras hacerse con el ducado de Silesia, abandona la partida y traiciona a su aliada francesa. Lamentablemente, con la Paz de Aquisgrán, la diplomacia francesa deja escapar la oportunidad de adquirir Niza y el ducado de Saboya.

Federico II "el Grande", Rey de Prusia (1712-1786); fue el único monarca europeo que sacó realmente beneficio de la Guerra de Sucesión AustrÃaca. Se metió de lleno en el conflicto sin previa declaración de guerra contra Austria arrebatándole el rico ducado de Silesia; una vez satisfecho su objetivo, traicionó a su aliado el rey Luis XV de Francia de un modo nada caballeroso y con una absoluta falta de tacto, dejándolo literalmente con el trasero al aire...
La Guerra de los Siete Años (1756-1763), volverÃa a sacudir Europa encontrándose con un tablero de alianzas totalmente invertidas: Francia, aliada con Austria y Rusia, se enfrentarÃa a Prusia y Gran-Bretaña. El balance para Francia serÃa por lo menos catastrófico: pérdida de gran parte de sus colonias americanas y aniquilamiento de su embrión imperialista en la India, arrebatadas por los Ingleses. En los campos de batalla europeos, la mala fortuna se ensañarÃa con las tropas franco-austrÃacas.
El 5 de enero de 1757, un exaltado respondiendo al nombre de Damiens, atentó contra el rey cuando éste se disponÃa a abandonar el palacio de Versailles para trasladarse a Trianon. Luis XV recibe una cuchillada en el costado; afortunadamente, la herida era superficial. Apresado, el regicida es ejecutado públicamente tras confesar que lo hizo influÃdo por el Parlamento de ParÃs. De aquel atentado, el rey saldrÃa ensombrecido pese a las masivas muestras de rechazo del pueblo hacia los parlamentarios.
(Continuará)
Una curiosidad... ¿La postura de MarÃa Teresa es simplemente casual? Es que, he visto varios retratos en los que el protagonista señala de esa manera. ¿Es algún tipo de indicación? Ya, ya sé que es una pregunta muy freake.
¿donde estas?, se te echa de menos...
Por cierto que habrá sentido Mozart al sentarse en las faldas de la emperatriz durante un concierto???
Io won't discorso ulteriore, we'll attesa quale il teso parli poich‚ mio causa.
Mariliendre... buena observación, pero no tengo la respuesta correcta o satisfactoria para contestarte. Se me ocurre, asi de pronto, que más bien es un capricho estético del retratista Van Meytens. Acaso signifique que la emperatriz muestra con su gesto al emperador, su marido, representado en otro retrato y que ambos hicieran pareja en alguna pared (???); podrÃa ser la solución al misterio. Por lo general, la emperatriz solÃa sostener en una de sus manos el cetro real húngaro (pues era "Rey" de HungrÃa) en muchos de sus representaciones pictóricas. Hemos de barajar que el pintor, queriendo "dulcificar" a la monarca, le inventase un "gesto" menos hierático entre tanto boato y pompa... O puede que sea un enigma que aún se ignora; muchos artistas gustaban poner en sus obras guiños curiosos (gestos, miradas, posturas, objetos) que resultan ser mensajes encriptados.
La pregunta no es tan friki... sencillamente es curiosidad.
Un abrazo.
No lo sé, Ser_Anonimo, mejor habrÃa que preguntárselo al propio Wolfgang Amadeus... pero como no sea mediante sesión de ouija... lo tenemos crudo y, aún asÃ, nadie nos garantiza que esté disponible en el más allá.
¿Qué sentirÃas tú si te sentaras en la falda de la Reina SofÃa?
Cada uno siente de manera distinta.
Un abrazo y un saludo.
p.d.: gracias por echarme de menos ;-P
ufff, ni te cuento lo que sentirÃa sobre Sofia de Grecia.......
Un abrazo