LADY JANE GREY (1537-1554): la Reina de los Nueve Días

2ª Parte.

Edward Seymour, Conde de Hertford y Duque de Somerset (1500-1552) era el hermano de Lady Jane Seymour, la 3ª esposa de Enrique VIII y madre del rey Eduardo VI. En 1547, casó con Lady Katherine Parr, 6ª esposa y viuda de Enrique VIII, de la cual enviudaría al año siguiente, aunque no le impidió suscitar la pasión de su sobrina política Elizabeth, hija de Ana Bolena y locamente enamorada de él. Tras ese amor imposible, volvió a contraer matrimonio, pero esta vez con la 2ª hija de lady Frances Brandon y Henry Grey, duques de Suffolk, lady Catherine Grey (1538-1568), hermana de Lady Jane Grey...

De hecho, Edward Seymour dió con sus huesos en la cárcel y fue confinado en la Torre de Londres a la espera de un juicio en el que la acusación de adúltero le iba a costar la cabeza... La oportuna muerte de Enrique VIII le salvó del hacha del verdugo y, el mismo año de 1547 casaba con la viuda del que iba a llevarle a la muerte. Sobrevino luego la tormentosa pasión que inflamaron los corazones de Elizabeth y de Edward... a espaldas de la pobre y bondadosa Katherine Parr, ya muy enferma y esperando pacientemente la muerte que finalmente se la llevó en 1548. Aquellos amores imposibles se interrumpieron y Edward Seymour escogió en el Jardín de la familia Grey a su nueva y jovencísima esposa, lady Catherine Grey, hermana menor de nuestra protagonista, de 38 años más joven que él. A través de este matrimonio tan desigual, Edward acabó por mirar ansiosamente a la corona de Inglaterra como un premio que descolgaría a la larga, puesto que su joven esposa tenía derechos a ésta, del mismo modo que los tenían sus otras dos hermanas... Incluso Lady Jane Grey, siempre ensimismada en sus sabias lecturas, devorando las obras de Thomas More y de Erasmo de Rotterdam, estaba siendo barajada como la novia ideal para el joven rey Eduardo VI. A éste no le desagradaba la idea, y en cuanto a Jane, lo único que le unía al rey era un afecto propio de prima a primo, un óptimo entendimiento, pero ni un solo instante rozó por su mente la perspectiva de convertirse en reina consorte de Inglaterra, aunque no le faltaban cualidades para ello...

John Dudley, Conde de Warwick,Duque de Northumberland y Lord Protector de Inglaterra (1502-1553). Rival y enemigo de Edward Seymour, duque de Somerset, al cual finalmente consiguió desbancar del poder en 1552, se erigió en el nuevo regente del reino mientras Eduardo VI agonizaba de tuberculosis, abusando de éste para dar cuerpo a sus ambiciones personales. Fue él quien organizó el golpe de Estado a través del cual consiguió que la corona recayera en su nuera Jane Grey.

Las intrigas políticas florecían entorno al trono del joven rey Eduardo VI. Su tío el duque de Somerset, Edward Seymour (1500-1552), acariciaba la idea de hacerse con la corona teniendo en cuenta las pocas posibilidades de que éste llegara a casarse y obtuviera descendencia. Su golpe magistral fue el de contraer matrimonio con lady Catherine Grey (1538-1568), prima de su real sobrino, lo que le otorgaba indirectamente la posibilidad de reclamar el trono para su consorte (y para sí mismo), si viniera a faltar Eduardo VI. Semejante maniobra no contaba, evidentemente, con los derechos dinásticos de María y de Elizabeth, las dos hijas primogénitas de Enrique VIII, como tampoco tenía en cuenta los derechos de Lady Jane Grey, hermana mayor de su esposa Catherine, y cuñada suya. Tales ambiciones acabaron por levantar sospechas en el bando rival capitaneado por el influyente John Dudley, duque de Northumberland, que también acariciaba la idea de hacerse con el poder y deshacerse del duque de Somerset.

Somerset ambicionaba demasiado y sus enemigos se encargaron a conciencia de hacerle caer en desgracia al desvelar públicamente sus planes. Su sobrino Eduardo VI ya no podía hacerle de valedor, ni menos protegerle de las acusaciones del duque de Northumberland, al encontrarse ya bastante enfermo y en manos de los galenos. Northumberland se encargó de llevar ante el tribunal a Somerset, acusado de traición por reclamar la corona. Encontrado culpable, Somerset fue llevado al cadalso la mañana del 22 de enero de 1552 y decapitado, mientras su joven esposa, ya en avanzado estado, era encarcelada en la Torre de Londres, donde daba a luz a su primer hijo, al que llamaría como a su difunto marido: Edward.

Eliminado el gran rival, el duque de Northumberland pudo hacer y deshacer a su antojo, erigiéndose como Lord Protector de Inglaterra, arrancando su nominación de las moribundas manos del pobre Eduardo VI, que los galenos mantenían en vida clavado en su lecho y entre terribles sufrimientos.

En vista de la degradada salud del rey, Northumberland, hombre fuerte del momento, usó de su enorme influencia y poder para obtener la mano de Lady Jane Grey para uno de sus hijos, Guilford Dudley (1536-1554), haciendo relucir ante los ojos de los padres de aquella, la posibilidad de heredar la corona de manos de Eduardo VI si jugaban bien sus cartas. La alianza entre Northumberland y los duques de Suffolk se sellaría entonces con el matrimonio de sus hijos, con la promesa de subirlos al trono de Inglaterra menospreciando el orden sucesorio dispuesto por Enrique VIII antes de fallecer, donde dejaba bien claro que, si falleciera sin hijos Eduardo VI, la corona revertiría automáticamente a su primogénita María y, después de ésta, a Elizabeth...

La boda entre lady Jane Grey y lord Guilford Dudley se celebró finalmente en Durham House, en Londres, el 21 de mayo de 1553. Ni uno ni otro sentían atracción alguna y la boda tan solo respondía a la maniobra política y al juego de alianzas de los padres de ambos jóvenes. Es más, la duquesa de Suffolk tuvo que echar mano del látigo para que su hija se doblegara y aceptara de buen grado casarse con el hijo del duque de Northumberland. Marido y mujer al fin y al cabo, no dejaban de ser unos perfectos extraños y aprendieron en su luna de miel a conocerse.

Tras asediar sin tregua al moribundo Eduardo VI, Northumberland arrancó el testamento en el cual el pobre soberano de 16 años designaba a su amada prima Lady Jane Grey, como legítima sucesora suya y garante de la continuidad de la Iglesia Anglicana en su país, con tal de evitar que María, que permanecía siendo católica y fiel al Vaticano, subiese al trono y llevara a cabo su deseo de devolver Inglaterra al catolicismo.

Fue pues por expreso deseo de Eduardo VI que Lady Jane Grey se vió catapultada al trono y a ceñir una corona que ella no ambicionaba. Muerto Eduardo VI, el Consejo Real, respaldando el golpe de Estado del duque de Northumberland, ofrecía la corona a Jane Grey el 9 de Julio de 1553, con el apoyo unánime del clero reformado de la nación. Al día siguiente fue públicamente proclamada reina de Inglaterra (10-VII-1553) como Juana I y coronada el mismo día. Su marido, Guilford, rehusó formar parte de esa "mascarada" y rechazó la corona, conformándose con tener el papel de mero consorte.

retrato de Lady Jane Grey (1537-1554)

Pese a las maniobras del duque de Northumberland y al respaldo del Consejo Real y del clero anglicano, el pueblo inglés y la mayoría de la aristocracia nacional rechazaba a la joven soberana impuesta, dando por sentado que la corona pertenecía naturalmente a la primogénita de Enrique VIII, María I.

En tan solo 9 días, el efímero reinado de Juana I se dió por terminado cuando María Tudor, a la cabeza de un numeroso y leal ejército, llegaba a las puertas de Londres, tras derrotar a las tropas del duque de Northumberland que había ido a su encuentro para derrotarla. El suegro de Juana I fue arrestado y encarcelado, pendiente de juicio por alta traición. Su ejecución no se hizo esperar demasiado... En cuanto a Jane y Guilford, fueron igualmente apresados en la Torre de Londres en espera de la decisión de la nueva soberana. María I tenía en cuenta que su pobre prima no había sido otra cosa que el juguete de las ambiciones de Lord Northumberland, y a punto estuvo de perdonarla. Desgraciadamente, su padre el duque de Suffolk cometió el craso error de unirse al levantamiento armado de Sir Thomas Wyatt, en un intento de liberar a su hija y devolverla al trono. Semejante acto inclinó definitivamente la balanza: María I puso contra las cuerdas a Jane Grey, presionándola para que abjurara de su fe anglicana a cambio de la real clemencia. Jane rehusó la oferta y prefirió poner la cabeza en el tajo. Su empecinamiento fue imitado por su marido Guilford que, si bien no llegaron a ser realmente marido y mujer en el sentido literal, acabaron por amarse y apoyarse mútuamente frente al martirio que se les venía encima. María I "la Sangrienta", Reina de Inglaterra (1516-1558)

Lamentando el rechazo de Jane Grey, María I ordenó su ejecución y la de su marido Guilford. El duque de Suffolk y el duque de Northumberland ya habían sido decapitados pocos días antes y sus cabezas figuraban en las picas de la Torre...

El 12 de febrero de 1554, con los ojos vendados y vestida de blanco, Lady Jane Grey, de 16 años, la "reina de los 9 días", se arrodillaba ante el tajo y buscaba, titubeante, con las manos dónde colocar su cabeza para facilitar la faena al verdugo. Su marido le siguió poco después.

En 1833, en pleno romanticismo pictórico el artista Paul Delaroche reprodujo la "Ejecución de Lady Jane Grey"...

En cuanto a su hermana Catherine, duquesa viuda de Somerset, la reina María I le condenó a reclusión perpétua en la mansión de Cockfield Hall, donde fallecería de muerte natural en 1568, sin ceder ni un solo ápice de sus pretensiones al trono de Inglaterra. La tercera y menor de las hermanas Grey, Mary (nacida en 1540), fallecería diez años más tarde, en 1578...

Lady Catherine Grey (1538-1568), Condesa de Hertford y Duquesa de Somerset. Segunda hija de lady Frances Brandon y de Henry Grey, duques de Suffolk, era la hermana de Lady Jane Grey. Su boda con Edward Seymour, duque de Somerset, tan solo respondía a una maniobra de éste para pretender al trono de Inglaterra. Su marido fue finalmente encarcelado y ejecutado en 1552, acusado de ambicionar para sí la corona, y la joven viuda acabó encerrada en la Torre de Londres...