Alexandre Dumas no fue el único genio de la época romántica que se inspiró de la trepidante y aventurera vida de la célebre duquesa de Chevreuse. Antes de que el filósofo Victor Cousin le consagrara una biografía en 1856, el compositor italiano Donizetti hizo de ella la heroína de una de sus óperas: Maria di Rohan. Dicha obra se estrenó exitosamente en París en noviembre de 1843, cinco meses después de un triunfal estreno en Viena. El libretto, escrito por Salvatore Cammarano, fue encomendado por Donizetti quien deseaba adaptar para la ópera el tema de una obra de teatro francesa escrita por Lockroy y Edmond Badon en 1832: Un duelo bajo el Cardenal de Richelieu.
Aparte de la libre y fantasiosa adaptación hecha por Cammarano para la ópera de Donizetti, hay que puntualizar que la aventurosa existencia de nuestra heroína fue más allá de lo imaginable.

Marie de Rohan-Montbazon, Duquesa de Chevreuse (1600-1679)
Cuatro meses después de enviudar de su 1er marido, el duque de Luynes, Marie de Rohan concede su mano al duque de Chevreuse con el cual se casa, lo que no le impide en absoluto multiplicar sus aventuras galantes con otros apuestos caballeros. El Conde de Chalais, -jefe de la Casa de Talleyrand-Périgord-, será efectivamente objeto de deseo de la hermosa y lanzada duquesa de Chevreuse, y a quien arrastrará en una conspiración contra el rey Luis XIII, deseando reemplazar a este monarca por su hermano menor el duque Gastón de Orléans. El complot no tarda en ser descubierto y el 19 de agosto de 1626, el Conde de Chalais (que había sido íntimo amigo desde la tierna infancia del rey Luis XIII) es acusado de crimen de lesa-majestad y decapitado, mientras que la duquesa de Chevreuse huye a Lorena, encontrando consuelo y protección en los brazos del duque Carlos IV.
Considerada persona non grata en la corte francesa, no renuncia a su afición de llevar a cabo otro complot contra el rey y convence al duque de Buckingham de participar en ese turbio asunto. Éste le envía a la duquesa a su amigo Lord Montagu, en calidad de emisario suyo, para llevar a cabo los detalles del complot. De paso, la duquesita, entre palabrería y palabrería, convierte a Lord Montagu en su amante. Pero, desgraciadamente, los servicios secretos del Cardenal de Richelieu son tremendamente eficaces: el inglés sería arrestado, apresado y encerrado en La Bastilla en 1628, por los guardias del cardenal.

George Villiers, 1er Duque de Buckingham (1592-1628)
Armand-Jean Du Plessis, Cardenal-Duque de Richelieu (1585-1642); retratado en 1637 por Philippe de Champaigne
El destino de la duquesa es por lo menos ajetreado: siempre se encuentra alternando complots con caídas en desgracia. Marie de Rohan conseguiría finalmente regresar a Francia gracias a la intervención del duque Carlos IV de Lorena. A pesar del permiso concedido por Luis XIII, se le asigna residencia en su castillo de Dampierre con expresa prohibición de salir de sus tierras si no es para ir a Jouarre, propiedad donde suele ir a pasar unas breves temporadas. El confinamiento no le amilana: sigue fraguando conspiración tras conspiración. Es casi una obsesión en su caso.
Para ella, el Canciller y Custodio de los Sellos Reales, Châteauneuf, trahiciona el secreto de las deliberaciones del Consejo en 1633. Nos imaginamos de qué modo pagó su indiscreción... El canciller es arrestado y ella se encierra en su castillo de Dampierre. En 1637, se ve obligada a huir a España, luego a Inglaterra, finalmente en Flandes, tras haber favorecido un intercambio de correspondencia secreta entre la reina Ana de Austria y el rey Felipe IV de España. Su exilio durará no menos de 6 largos años, hasta la muerte de Luis XIII. En la declaración de la sucesión (Testamento del rey), una cláusula prohibe expresamente el regreso de la duquesa de Chevreuse a Francia. Hará falta una decisión del Parlamento para que el testamento sea anulado y la intercesión del duque de La Rochefoucauld ante la reina-regente Ana de Austria, para que se le autorice a Marie volver a pisar suelo francés y regresar a París.
Estando muerto el Cardenal de Richelieu, ¿por qué no fraguar una conspiración contra el Cardenal Mazarino, su sucesor?
En 1643, se mete de lleno en la "Cábala de los Importantes" capitaneada por el ex-canciller Marqués de Châteauneuf, pero después del arresto del duque de Beaufort, la duquesita tiene que exiliarse de nuevo en Inglaterra; su navío será apresado por la marina inglesa y ella detenida durante unos meses en la Isla de Wight, antes de instalarse en la ciudad de Lieja y, finalmente, en Bruselas.
Luego estalla la "Fronda" del Parlamento de París y de los Príncipes. Junto con su nuevo amante el Marqués de Laigne, toma partido por los príncipes rebeldes: el príncipe de Conti (que desearía convertir en su yerno), el duque de Beaufort, el marqués de Châteauneuf, Paul de Gondi (futuro cardenal de Retz)...
Regresa a Francia en 1649, improvisándose negociadora e intermediaria entre el Cardenal Mazarino, la Reina-regente Ana de Austria y los Grandes (o sea, los príncipes rebeldes y los grandes señores).
Pero a partir de la muerte de su hija Charlotte de Lorena, en 1652, su existencia no es más que una sucesión de pleitos y duelos.
La localidad de Gagny se convertirá en el lugar providencial e ideal para su retiro, donde la duquesa de Chevreuse expiará una vida dedicada a las intrigas en el silencio del priorato de Saint-Fiacre, en Maison-Rouge, donde se retira en 1676, gracias a la intervención del prior y futuro obispo de Poitiers, François-Ignace Baglion de Saillant.
Cuando fallece en agosto de 1679, su cuerpo es sepultado en la capilla de la Virgen, dentro de la iglesia, pero su epitafio hoy día ha desaparecido desde la Revolución Francesa.
Solo cuatro líneas escritas por el párroco Labeur en el registro parroquial, recuerdan que "la altísima y poderosísima dama Marie de Rohan, Princesa de Chevreuse" vivió entre nosotros...

Escudo de armas de los Rohan de Montbazon; ilustración de Arnaud Bunel

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