GRIGORI YEFIMOVICH RASPUTIN -2-
el 21 dic En: Biografías - sin comentarios
La Familia Imperial (2ª parte)
Tanto el zar como la zarina fueron seducidos por los dones de curandero de ese humilde campesino siberiano que parecía, también, tener el de profeta. Alexandra se convenció de que Rasputin era un mensajero de Dios, que representaba la unión del zar, de la Iglesia y del Pueblo, y que tenía la capacidad de ayudar a su hijo gracias a sus habilidades de curandero y por sus plegarias.
La habilidad de curar permitió, efectivamente, a Rasputín convertirse en un ser indispensable, tomando rápidamente un gran ascendente sobre la pareja imperial.
Invitado a numerosas recepciones mundanas de alto copete, Grigori conoció a numerosas y ricas mujeres de la alta sociedad rusa. Robusto, con los cabellos largos y la barba desordenada, calzado con botas de charol y envuelto en un largo y viejo abrigo, Rasputin inquieta y fascina. Su penetrante mirada, difícil de sostener para sus admiradoras, hace que muchas de ellas cedan a su hipnótico encanto, le tomen por amante y curandero particular.
La Emperatriz Alexandra Feodorovna de Rusia (1872-1918); fotografía oficial
Una de ellas, Olga Lokhtina, esposa de un general influyente pero crédulo, se convierte en su amante; llega a darle hospedaje en su casa y a presentarlo a otras mujeres de gran influencia como Anna Vyrubova, amiga y confidente de la zarina Alexandra, y Mounia Golovina, sobrina del zar. Gracias a hábiles puestas en escena, Rasputin aparece tanto en San Petersburgo como en el palacio imperial de Tsarskoie Selo, residencia principal de la Familia Imperial, en sesiones de exorcismos y de plegarias. Relatos de reuniones orgiásticas, pretendidas o confirmadas, comienzan entonces a multiplicarse y a provocar un auténtico escándalo.
En 1907, el zarevich Alexis, debido a un percance con serias contusiones, sufrió varias hemorragias internas que los médicos no conseguieron controlar y haciendo sufrir enormemente al pequeño. Rasputin fue llamado de urgencia y por desespero y, tras haber bendecido a la Familia Imperial, inició sus plegarias. Al cabo de 10 minutos, agotado, se reincorporó ante la cama del zarevich diciendo: "Abre los ojos, hijo mío!"
El zarevich se despertó, sonriente y, desde ese momento, su estado de salud mejoró rápidamente.
Es a partir de ese momento clave que Rasputin se convierte en un familiar del palacio de Tsarskoie Selo, encargado de velar por la salud del zarevich y del resto de los miembros de la Familia Imperial, otorgándole el libre acceso a palacio. En consecuencia, será oficialmente recibido en la corte imperial. Sin embargo, y pese a la confianza del zar, Rasputin se convirtió rápidamente en un personaje impopular tanto en la corte como entre el pueblo, y casi de inmediato considerado como "su malvado angel". A la vez amado, odiado y temido, Rasputin no se preocupó jamás de asegurarse una fortuna personal; el único lujo que tuvo fue una camisa de seda confeccionada por la zarina en persona, y una magnífica cruz ofrecida también por ella, y que llevaba siempre colgando del cuello.
Continuó llevando una vida disoluta, repartida entre el alcohol y el sexo. Organizaba desenfrenadas fiestas en su apartamento en las que primaban la líbido y la bebida y, predicando su particular doctrina entre sus damas y admiradoras, se las llevaba a la cama, lo que ellas consideraban un "honor".

Grigori Yefimovich Raspútin, rodeado por sus seguidoras y admiradoras
Rasputin también chocó frontalmente, tras la revolución de 1905 y el Domingo Rojo del 25 de enero, con el presidente del Consejo Imperial, Piotr Arkadievich Stolypin. Nombrado en julio de 1906, reformador enérgico, éste pretendía modernizar el viejo imperio ruso, permitiendo la adquisición de tierras por los campesinos, un mejor reparto del impuesto y conceder más poderes a la Duma, el parlamento ruso. Consiguió también frenar las olas de terrorismo, mejorar el sistema ferroviario y la producción de carbón y de hierro tomó amplitud. Fue tal el período de progreso para Rusia que el líder bolchevique en el exilio, Vladimir Ilich Ulianov Lenin, creyó no poder volver a pisar suelo ruso.
Sin embargo, Stolypin no alcanzaba a comprender la influencia de ese campesino siberiano sobre la pareja imperial, mientras que Rasputin reprochaba al primer ministro su pertenencia a la clase de los grandes propietarios.
Durante el asunto de los Balcanes, en 1909, Rasputin tomó arte y parte en el partido de la paz, al lado de la zarina y de Anna Vyrubova, enfrentándose al resto del clan imperial. Rasputin pensaba que el ejército había salido debilitado de su derrota frente a los japoneses en 1905, y que no estaba en condiciones de adentrarse en un nuevo conflicto. No pudo frenar los acontecimientos pero, cuando Francia y Gran-Bretaña intervinieron contra Rusia, consiguió convencer a Nicolás II de no extender el conflicto al resto de Europa.
Stolypin hizo vigilar estrechamente a Rasputin por la Okhrana (la policía secreta del Zar). Los informes sobre el starets fueron tremendamente negativos y perjudiciales y, en 1911, Rasputin fue apartado de la corte y exiliado a Kiev. En uno de sus trances, predijo entonces la muerte próxima de Stolypin...
Decidió partir a Tierra Santa pero regresó a la corte a finales del verano.
El 14 de septiembre de 1911, cuando Stolypin acaba de autorizar a los campesinos a acceder a una propiedad individual y a poseer tierras, y que esta reforma es unánimamente aplaudida en Rusia, el Primer Ministro es asesinado por un joven anarquista llamado Mordka Bogrov. El magnicidio se produce en la ópera de Kiev y en presencia de toda la Familia Imperial, de los ministros, de los miembros de la Duma y de Rasputin. El asesinato marcó, desgraciadamente, el fin de las reformas sociales lanzadas cuando la situación internacional se hacía cada vez más inestable.
En el curso del verano de 1912, el zarevich Alexis, en un viaje a Polonia, sufre un accidente que le provoca una nueva hemorragia interna alarmante: su vida peligra a tal nivel que le administran la extrema unción. Rasputin, advertido, entrará en extasis ante el icono de la Virgen de Kazán y, una vez reincorporado, agotado, envía un mensaje tranquilizador a la Familia Imperial:
"No temáis. Dios ha visto vuestras lágrimas y oído vuestras plegarias. No os preocupéis más. El pequeño no morirá. No permitáis a los médicos molestarle demasiado."
Desde el momento en que llega el telegrama, el estado de salud del zarevich se estabiliza y, al día siguiente, comienza a mejorar. Hasta la hinchazón de su pierna remite, interrumpiéndose la hemorragia interna. Los médicos pudieron enseguida declararle fuera de peligro, y hasta los más hostiles al starets tuvieron que convenir que se había producido algo milagroso.
La Gran Guerra (1914-1918)
Tras el desmembramiento del Imperio Otomano y la cuestión de los Balcanes, todo parece propiciar una guerra mundial. Rasputin y sus aliados de la paz intentaban frenar a Rusia en su marcha hacia la guerra. Cuando el 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco-Fernando de Austria, heredero del Imperio Austro-Hungaro, es asesinado en Sarajevo junto a su esposa por un anarquista serbio, la guerra parece inevitable. A este hecho decisivo hecho se une la tentativa de asesinato del 29 de junio, contra Rasputin, y de manos de una antigua prostituta, la mendiga Khionia Guseva, a la salida de la iglesia de su pueblo en Siberia. Las investigaciones policiales demostrarían luego que la orden había partido del monje Iliodoro, el cual reprochaba a Rasputin sus creencias Khlysty.
Tras ese atentado fallido y su rápida recuperación, la importancia de Rasputin se hizo primordial y su influencia llegaría en todos los dominios: intervendría en las carreras de los generales, de los metropolitanos y hasta en la nominación de los ministros, pero el miedo se instaló en su alma. Más bebedor que nunca y más depravado que antes, Grigori Yefimovich Rasputin había dejado de ser el starets asceta que todo el mundo respetaba. Y, pese a todo, sus conquistas femeninas se duplicaron...
El Emperador Nicolás II de Rusia (1868-1918) junto a su hijo y heredero el Zarevich Alexis (1904-1918)
El 1 de agosto, Alemania declara la guerra a Rusia. El patriotismo ruso se exalta, sobretodo gracias a las iniciales victorias, y Rasputin ve menguar su favor. Pero la situación militar se deteriora rápidamente: invierno riguroso, falta de armamento, de provisiones y mandos indecisos. El zar decide tomar el mando en persona y se instala en el frente, dejando la regencia a su mujer y a su consejero Rasputin.
Las consecuencias no se hacen esperar demasiado. Rasputin se atrae a un mayor número de enemigos, particularmente políticos, militares y clérigos, indignados éstos por su conducta. Las peores calumnias correrán al tiempo que la guerra adquiere tintes catastróficos. En 1916, en la Duma, tanto la zarina como Rasputin son abiertamente criticados y acusados de hacer el juego de Alemania. Recordemos que la zarina Alexandra Feodorovna era alemana de nacimiento.
El Asesinato
Las enemistades del clan Romanov se cristalizaron contra Rasputin y una conjuración desemboca en su asesinato en el curso de la noche del 16 al 17 de diciembre de 1916 (29-30 de diciembre), siendo invitado del Príncipe Félix Yusupov, en el Palacio de La Moika (San Petersburgo). Envenenado sin éxito, luego herido de cuatro tiros de pistola, siendo el último sin duda fatal (en plena frente), fue maniatado, enrollado en una lona y tirado, aún vivo, en un agujero practicado en el hielo, muriendo ahogado en la Pequeña Neva.
La autopsia posterior, practicada cuatro días más tarde al encontrar su cuerpo inerte (1 de enero de 1917), reveló la presencia de agua en sus pulmones, lo que significa que aún respiraba cuando lo tiraron a las heladas aguas.
El cadáver de Rasputin fue mutilado en el curso de la autopsia practicada: le arrancaron el corazón y le castraron, tal era el temor que aún despertaba.

Fotografía del cadáver de Raspútin en el momento de la autopsia, tras ser recuperado de las aguas de la pequeña Neva (1917)
Los conjurados fueron: el gran duque Dimitri Pavlovich de Rusia, primo del zar Nicolás II, el diputado de extrema-derecha Vladimir Purishkevich, el oficial Sukhotin, el doctor Lazovert y el príncipe Félix Sumarokov-Elston Yusupov, quien publicó en 1927 un escrito detallado (y un poco arreglado) de los hechos acontecidos en su palacio.
Sin embargo, y según investigaciones más recientes, el auténtico asesino de Rasputin (o al menos sí estuvo presente en la escena del crimen) fue un tal Oswald Rayner, agente del Servicio de Inteligencia Británico, y bajo mandato de otro colega, John Scale. La intervención de esos dos agentes residentes en San Petersburgo, respondía al plan de la Inteligencia Británica de apartar a Rasputin de la zarina y anular su nefasta influencia en los acontecimientos bélicos. Al parecer, fue el cuarto disparo (el letal, propinado en plena frente) de Oswald Rayner, el que acabó con la vida del starets.
Fue secretamente inhumado el 3 de enero en una capilla en construcción, cerca del Palacio de Tsarskoie Selo, residencia de la Familia Imperial.
Rasputin había profetizado al zar: "Moriré en medio de terribles sufrimientos. Tras mi muerte, mi cuerpo no tendrá reposo. Luego perderás tu corona. Tú y tu hijo seréis masacrados así como toda la familia. Después el terrible diluvio pasará sobre toda Rusia. Y caerá entre las manos del Demonio."
El 27 de febrero de 1917, el diputado Aleksandr Kerenski desafió al gobierno y al zar: "Para evitar la catástrofe, el zar debe ser depuesto, y por métodos terroristas si no existen otros!". A partir del 9 de marzo, la gente en masa invade las calles, y la primera refriega se produce en el Palacio Nevsky, comenzando así la revolución, y el 15 de marzo el zar Nicolás II abdicaba la corona en favor de su hermano el gran duque Miguel, quien fue, en el curso de una sola jornada, el último monarca de la dinastía Romanov.
La noche del 22 de marzo, instigadas por el Gobierno Revolucionario Provisional, las gentes exhumaron los restos de Rasputin, profanando su tumba, y arrojaron su ataúd sobre una pira en llamas. Sus cenizas fueron dispersadas por los bosques de los alrededores de Tsarskoie Selo.
En julio de 1918, toda la Familia Imperial fue asesinada a balazos en la bodega de la Casa Ipatiev, en Iekaterinburgo, por orden de Lenin.
NOTAS:

Anna Vyrubova_Nacida Anna Taneieva (1884-1964). Dama de Honor, amiga y confidente de la emperatriz de Rusia Alexandra de Hessen-Rhin. Hija de un secretario de Estado, casó con un teniente de la Marina Imperial, Alexis Vyrubov, un loco y notorio alcohólico que, por su conducta, llevó a que su infernal matrimonio fuera anulado un año después.
Protegida por la zarina Alexandra, se convertiría en la compañera de juegos de los hijos de la pareja imperial y en un miembro más del restringido cenáculo de Tsarskoie Selo. Anna conoció a Rasputin en 1909, por mediación de la gran duquesa Militza; frágil e influenciable, cayó bajo el encanto del starets y se encargó de presentarlo a la Familia Imperial. Según un historiador, Anna Vyrubova era una joven desprovista de inteligencia y de discernimiento; una impresión bastaba para fijar su convicción limitada y pueril sobre los demás, clasificándolos como buenos o malos, amigos o enemigos.
Al estallar la Revolución de Octubre, Kerensky puso cierta distancia entre Anna Vyrubova y Tsarskoie Selo. Repetidas veces encarcelada en la fortaleza de San Pedro y San Pablo, siempre recobraba la libertad por escaso tiempo. Fue incluso encerrada en la bodega del yate imperial, la Estrella Polar. Finalmente liberada, se retiró en Petrogrado viviendo con la mayor de las discreciones, convirtiendose en la amiga del escritor Gorki, quien le aconsejó que redactase sus "Memorias".
Nuevamente perseguida por los Bolcheviques, Anna Vyrubova tuvo que huir de Petrogrado y refugiarse en Finlandia, donde se instaló de manera definitiva. Viviendo en la tranquilidad más absoluta, falleció a la edad de 80 años (1964).

Félix Felixovich, Conde Sumarokov-Elston y Príncipe Yusupov_(1887-1967). Hijo menor de la Princesa Zenaida Yusupova, la mujer más rica del mundo por entonces, y del Conde Félix Sumarokov-Elston, se convirtió en el único heredero de sus padres en 1907, a la muerte de su hermano mayor Nicolás en un duelo. Por un decreto imperial del zar Alejandro III, fechado en 1894, se le otorga el derecho a tomar los nombres, títulos y armas de la prestigiosa familia Yusupov, al ser su madre la última descendiente de dicho linaje. La familia Yusupov, de origen árabe y tártaro, descendía en línea directa del profeta Alí y de los Khanes Nogai. Por parte de padre, Félix era el bisnieto del rey Federico-Guillermo IV de Prusia. Convertido en el heredero más afortunado del mundo, su fortuna fue estimada, en 1917, en 600 millones de dólares de la época (100 billones de dólares actuales), y pasaba por ser la 1ª fortuna mundial, de ahí que se dijera que era más rico que el propio zar Nicolás II. Poseía, además de una inagotable liquidez bancaria, varios millones de hectáreas de tierras, participaciones en más de 3.000 sociedades financieras, barrios enteros en Moscú y San Petersburgo y una envidiable colección de obras de arte. La familia Yusupov residía habitualmente en su palacio del nº 94 del Muelle de La Moika, en San Petersburgo, y en su finca moscovita de Arkhangelskoie, y en verano en su Villa Koreiz de Crimea o en la extensa finca de Rakitnoie.
Contrajo matrimonio con la gran duquesa Irina Alexandrovna, sobrina del zar Nicolás II, naciendo de dicha unión una hija, la princesa Irina Felixovna Yusupova, apodada "Baby" y posteriormente casada al conde Nicolás Sheremetev. Sin embargo, nunca se escondió de su bisexualidad, y famosas son sus fiestas en las que aparecía trasvestido en mujer, gracias a sus rasgos andróginos y fáciles de confundir. Tendrá, ciertamente, una larga relación con el gran duque Dimitri Pavlovich de Rusia, hijastro de la Princesa Olga Paley, y tampoco eso le impedirá multiplicar sus aventuras con otras mujeres.
Su actuación contra Rasputin respondía a una venganza personal: su padre, el general Félix Sumarokov-Elston, fue espectacularmente cesado y puesto en reserva en 1915 por haber criticado abiertamente el régimen imperial (y la perniciosa influencia de Rasputin en los asuntos de la guerra). Es más, su madre la Princesa Zenaida Yusupova, por haber solicitado a la zarina que Rasputin fuera apartado de la corte, se vió repentinamente expulsada de ésta como persona "non grata". No le faltaron entonces motivos a Félix Yusupov para urdir el asesinato del starets. Tras el asesinato, Yusupov recibe una orden de arresto contra él, pero las autoridades rehusan ejecutar la orden imperial contra quien consideran un liberador y héroe de Rusia, que ha conseguido acabar con el reinado del odiado Rasputin. Es finalmente asignado a residencia en su propiedad de Rakitnoie. Habiendo estallado la Revolución de Octubre, ve su colosal fortuna confiscada por los soviets en 1917 y es obligado a abandonar Rusia en 1919. En su huída, consigue llevarse numerosas obras de arte, entre ellas dos Rembrandt y cierta cantidad de joyas heredadas de su madre, entre ellas la famosa perla Pelegrina, además de un millón de dólares en efectivo. Instalado en Londres en primera instancia, se establece con su pequeña familia en París (en 1920), donde fallecería en 1967.

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