OLGA KARNOVICH
CONDESA VON HOHENFELSEN
PRINCESA PALEY
1866 - 1929

San Petersburgo, 1902: Olga Karnovich, condesa von Hohenfelsen y luego princesa Paley, se fuga con el gran-duque Pablo Alexandrovich de Rusia (1860-1919), para escapar de la cólera del emperador Nicolás II de Rusia.

El Gran Duque Pablo Alexandrovich de Rusia, nacido el 3 de octubre de 1860, era el sexto y último hijo del emperador Alejandro II de Rusia y de la princesa María de Hessen-Rhin. Hermano del zar Alejandro III y tío del último soberano ruso, Nicolás II, contrajo matrimonio con la hija de Jorge I, rey de los Helenos, en 1889: la princesa Alexandra de Grecia (1870-1891), quien le dió dos hijos antes de fallecer:

-Maria Pavlovna Romanova, gran-duquesa de Rusia
-Dimitri Pavlovich Romanov, gran-duque de Rusia

El gran-duque Pablo había enviudado de la princesa Alexandra de Grecia, provocando un escándalo en la corte rusa y alienándose a su sobrino el zar Nicolás II. Más aún, tomó la decisión de contraer nuevamente matrimonio con Olga Karnovich, provocando el soberano enfado del monarca. Fugados, se casaron en el extranjero (Livorno, Italia, 1902), y se instalaron en un palacete del Bois de Boulogne, en las cercanías de París. De aquella unión desaprobada y considerada morganática por la corte rusa, nacieron un hijo y dos hijas:

-Vladimir Pavlovich Paley (1897-1918)
-Irina Pavlovna Paley (1903-1990)
-Natalia Pavlovna Paley (1905-1981)

Exiliados en Francia, obtuvieron el perdón y el ruego de regresar de Nicolás II a Rusia, en 1913. De vuelta a su país, se instalaron en San-Petersburgo. El zar había dispuesto que la segunda esposa de su tío no llevase jamás el título de gran-duquesa de Rusia, al considerarse su matrimonio morganático (desigual), sino el de "Princesa Olga Paley", título igualmente transmitido a sus tres hijos.


La Princesa Olga Paley (1866-1929); retratada entre 1902 y 1904 por el artista Dagnan-Bouveret.

Cuando estalla la Revolución de Octubre, el gran-duque Pablo Alexandrovich de Rusia es arrestado y encarcelado en la fortaleza de San Pedro y San Pablo; mientras, la Princesa Paley encuentra refugio con sus dos hijas en casa de unos amigos en San-Petersburgo, rebautizada como Petrogrado. La princesa intentará, en vano, obtener la liberación de su marido y de su hijo el príncipe Vladimir Pavlovich Paley. Antes de que pudiese obtener alguna esperanza, su esposo fue asesinado entre los muros de la fortaleza el 30 de enero de 1919.

Ella y sus hijas pasaron entonces momentos difíciles y duros en un Petrogrado en plena efervescencia revolucionaria; sobretodo la menor de sus hijas, la princesa Natalia, fue molestada, ultrajada y violentada por jóvenes bolcheviques, causando en ella tan honda e imborrable huella que jamás se repondría de aquellos malos tratos.

Tras enterarse en enero de 1919 del asesinato de su marido, la gran-duquesa viuda Olga, que seguía llevando el título de Princesa Paley (por ser consorte morganática del gran-duque Pablo), decidió huir cuanto antes de Rusia en compañía de sus dos hijas, albergando la esperanza de que su único hijo siguiera aún con vida. Gracias a la ayuda de un soldado del Ejército Blanco, partieron secretamente de Petrogrado y marcharon durante tres días y tres noches sin más vehículo que sus propias piernas, atravesando la congelada superficie del Lago Ladoga. Estando el lago vigilado de noche por potentes focos accionados por la Guardia Roja, el soldado y guía consiguió ocultarlas bajo sábanas blancas, para que no se pudieran distinguir sus siluetas en medio del helado lago.

Tras un periplo dramático, la princesa y sus dos hijas consiguieron llegar sanas y salvas hasta Helsinki. Luego, abandonaron Finlandia para dirigirse a París donde se instalaron definitivamente.

La princesa Olga Karnovich Paley no reparó en gastos y medios para venir en ayuda de los exiliados rusos que afluían a la capital del Sena; en 1926, organizó una fiesta benéfica con el fin de recaudar fondos destinados al sustento de los que escaparon de Rusia y de los niños rusos exiliados en París (1927).

Sus tres hijos tuvieron destinos dispares:

-el Príncipe Vladimir Pavlovich Paley, apodado "Volodia", fue soldado durante la Iª Guerra Mundial y un joven poeta de éxito. Tras la revolución rusa, es exiliado en los Urales. Detenido junto con la gran-duquesa Elisabeth de Hessen-Darmstadt (hermana de la zarina Alexandra y cuñada del zar Nicolás II), los grandes-duques Ivan Constantinovich, Igor Constantinovich y Constantino Constantinovich, fueron todos bestialmente asesinados en las cercanías de la localidad de Alapaievsk el 18 de julio de 1918.

-la Princesa Irina Pavlovna Paley, contrajo matrimonio con el gran-duque Teodoro Alexandrovich de Rusia (1898-1968), naciendo de esa unión el gran-duque Mikhail Feodorovich. Divorciada, contrajo nuevamente matrimonio en 1936 con el Conde Hubert Conquéré de Montbrison (1892-1981).

-la Princesa Natalia Pavlovna Paley, o Natasha, fue víctima de malos tratos y violaciones a manos de jóvenes soldados bolcheviques, dejándola traumatizada para el resto de su vida. Tras vivir junto a su madre en París, se trasladó a Biarritz con su hermana Irina y luego regresó a París. En la capital conoció al costurero Lucien Lelong, manifiestamente más proclive a mantener relaciones con encantadores chicos antes que ir con mujeres, lo que convenía perfectamente a Natalia quien, por su parte, no soportaba la compañía de los hombres. Convertida en modelo de alta costura, la princesa Natalia contrajo finalmente matrimonio de interés con Lucien Lelong que les beneficiaba a ambos: a él le gustaban los hombres y a ella le era imposible tener contactos físicos con ellos. Se puede decir, entonces, que dicha unión era meramente platónica cuando se celebró en 1927.
En el París de los Años 20, la princesa Natalia o Natasha fue una de las indiscutibles reinas del Café-Society (la Jet Set de aquella época) y del todo París artístico y vanguardista. Natalia se codeó con Jean Cocteau, y a través de él tuvo un idilio con el opio, con la célebre Marie-Laure de Noailles, Charles de Noailles y Serge Lifar, con quien mantuvo una relación bastante ambigua. Pero, tras darse demasiada publicidad a su relación con Cocteau, de quien se rumoreó que había quedado embarazada, Natalia optó por refugiarse en el Sur de Francia pasando luego a Italia, dónde conoció a Madina y Guido Visconti, quien se enamoró de ella. Durante su estancia en Milán, en la finca de los Visconti, Natalia conoció al célebre Lucchino Visconti, quien le aconsejó entrar en el mundo del cine. El mismo Lucchino rodaría con ella y Madina Visconti una película amateur teñida de lesbianismo, apareciendo ambas tendidas juntas en una cama... Huyendo del acoso sexual de Madina Visconti, Natalia regresó a París donde hizo sus primeros pasos en el cine. Denostada por Marcel L'Herbier, obtuvo un papel en el largometraje "L'Epervier".
Traumatizada por sus recuerdos de la revolución rusa, Natalia jamás pudo soportar contacto físico alguno con un hombre; pero eso no le impidió rodearse de hombres encantadores y atractivos, aunque casi todos fueran homosexuales. De entre sus pretendientes podemos citar a Paul Morand, a Saint-Exupéry (autor del "Pequeño Príncipe").
Siguiendo los consejos de su amiga Marlene Dietrich, la princesa Natalia viajó a EE.UU., instalándose en Hollywood y casándose con un productor de Broadway, John Chapman Wilson (1937). Aunque se codeó con numerosas estrellas de cine y participó en las interminables fiestas donde se consumía mucho alcohol, acabó por naufragar en sus ambiciones y a hundirse en el alcoholismo.
En 1981, fallecía completamente ciega por el abuso de la bebida.