BONIFACE DE CASTELLANE
CONDE DE CASTELLANE-NOVEJEAN
el dandy derrochador
1867 - 1932

Marie Ernest Paul Boniface aka "Boni", conde de Castellane-Novejean, fue un dandy y político francés nacido el 14 de febrero de 1867 y fallecido en París el 20 de octubre de 1932.

Procedente de un ilustre y antiquísimo linaje originario de Provenza, los De Castellane, era hijo de Antoine, marqués de Castellane-Novejean y de Madeleine Anne Marie Le Clerc de Juigné. Boni, tal y como se le apodaría en familia y luego en la alta sociedad parisina, pasó su infancia entre la residencia de sus padres en el nº 27 de la calle Constantine (París, distrito VII) y el castillo de Rochecotte (departamento del Indre-et-Loire), perteneciente a su abuela, Pauline de Talleyrand-Périgord, marquesa vda. de Castellane e hija del célebre Príncipe Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord.

Recibiría su formación académica en el Colegio Stanislas, en la Escuela Sainte-Geneviève y finalmente en el Colegio de los Oratorianos de Juilly. Después de haber fracasado en el examen oral de ingreso en la prestigiosa Escuela de Saint-Cyr, efectúa su servicio militar en 1885, en el seno del 15º Regimiento de Cazadores en Fontainebleau, luego en Sampigny (Mosa).

Viaja a Italia en 1892, a Portugal y a España en 1893. En 1894, en casa de la mundana norteamericana Fanny Read, se produce su encuentro con Anna Gould, la hija del multimillonario norteamericano Jay Gould apodado "el barón del ferrocarril". Por aquella época, la mayoría de los aristócratas de rancio abolengo en pos de reflotar sus cuentas bancarias, persiguen a las hijas de los nuevos ricos estadounidenses que se prodigan por las grandes capitales europeas (sobretodo en Londres y París). Boni de Castellane no es, desde luego, una excepción y salta sobre la ocasión: tiene un ilustre apellido y parentescos prestigiosos, pero le falta pecunio; a Anna Gould le sobran los millones y le falta tan solo un título de nobleza para darle ese "glamour" aristocrático que tanto deslumbra a sus conciudadanos arrivistas...

Ya que el amor tiene poco que ver en esos asuntos mundanos, Anna Gould da su mano al conde Boni de Castellane que, dicho de paso, es todo un dandy. Se casan el 4 de marzo de 1895 en Nueva York (USA) y la pareja, que se ha unido por mútuos intereses, se instala el mismo año en París, en la avenida Bosquet. El viaje de luna de miel lo hacen en Inglaterra y nacen posteriormente tres hijos: Boniface, Georges y Jay.

Empieza el ritmo endiablado del derroche bajo la batuta de Boni: hombre de gusto, que sabe lo que es "in" y muy a la moda, dispone ahora de un cheque en blanco para dar cuerpo a sus ambiciosos proyectos estéticos. En abril de 1896, encarga al arquitecto Ernest Sanson, la construcción del "Palacio Rosa", una locura inspirada en el palacio del Grand Trianon de Versailles y que costaría la friolera suma de 50 millones de francos de entonces! El palacio en cuestión se erigiría en la confluencia de las avenidas Foch y de Malakoff, en el corazón mismo del barrio aristocrático-financiero parisino. En 1897, otra locura se comete: la compra de un yate de 3 mastiles con un equipaje de 90 hombres, el Walhalla, que les llevaría de crucero por Noruega y Rusia. El mismo año, con los consejos de Boni, Anna Gould adquiere el elegante castillo du Marais, propiedad del duque de Noailles con 1.200 hectáreas de terreno, y el castillo de Grignan (en Provenza), que antaño perteneció a la familia de su marido, los Castellane, y dónde falleció la célebre marquesa de Sévigné, madre de la entonces propietaria Condesa de Grignan.

Pero Boni de Castellane no sólo se dedica a lo mundano. Interesado en la carrera política, es elegido diputado de los Bajos-Alpes en la circunscripción de Castellane el 8 de mayo de 1898. Reelegido el 27 de abril de 1902, su elección es invalidada, pero es reelegido el 15 de enero de 1903. Renueva su cargo el 6 de mayo de 1906 y su elección es nuevamente invalidada, lo que no le impide ser reelegido el 30 de septiembre de 1906. Pierde finalmente las elecciones el 2 de mayo de 1910.

En 1899, Boni de Castellane participa a las regatas de Cowes en Inglaterra, a bordo del Anna, construído especialmente para esa ocasión. En 1900, efectúa un nuevo viaje a los EE.UU., y otro en 1903. El mismo año, parte de crucero a Malta, Constantinopla y Venecia.

Pero su fastuoso tren de vida, su colosal derroche, provocan el temor de su família política, los Gould. Éstos presionarán a su esposa para que se ataje el problema que amenaza, a la larga, con arruinarla. Es cosa hecha en enero de 1906: Anna Gould solicita judicialmente la separación de cuerpos, dejando a su marido sin un céntimo. El divorcio es efectivo el 5 de noviembre: Boni de Castellane vuelve a ser libre pero sin dinero. Deberá abandonar su "Palacio Rosa" de la avenida Foch e instalarse en casa de sus padres, para luego adquirir un apartamento en el nº 2 de la plaza del Palais-Bourbon. Para paliar su falta de liquidez, se lanza en el comercio de los objetos de arte y se convierte en un anticuario de prestigio gracias a su fama.

En 1914, en plena Iª Guerra Mundial, sirve como intérprete en el ejército británico en Le Havre. Prisionero de los alemanes y luego liberado poco tiempo después, vende su apartamento y se instala en el Hotel Ritz. En 1915, viaja a Roma para obtener la anulación matrimonial que, católicamente, le une aún a Anna Gould su ex-mujer. En 1918, compra un palacete en el nº 71 de la calle de Lille, en París, dónde recibiría a las grandes personalidades extranjeras reunidas para la Conferencia de Paz.

En 1919, viaja a Suiza y rinde visita al ex-emperador Carlos I de Austria exiliado en Prangins. En 1921, sufre los primeros síntomas de una encefalitis letárgica. Hace frecuentes estancias en Pau y en Londres, vende su palacete y compra un apartamento en la avenida Victor-Manuel III (actual avenida Franklin D. Roosevelt).
En 1924, funda "La Casa Histórica" con el doctor Joaquim Carvalho.
Fallece en París el 20 de octubre de 1932, a causa de su enfermedad.

Dandy: dandy, dandinismo, dandysmo... conjunto de maneras y comportamientos caracterizando, en el siglo XIX, el arte de vivir con elegancia, refinamiento, originalidad y, a veces, marginalidad de los jóvenes ("los dandys"), cuyo inconformismo era signo de distinción.

Boni de Castellane: el espíritu de la Belle-Époque

Boni de Castellane era, junto con el conde Robert de Montesquiou, una de las figuras dominantes de la Belle Époque. Célebre dandy de lo más "requete-chic", llevando uno de los más grandes nombres de la aristocracia francesa, es el rey de las elegancias, el príncipe de la moda y del buen gusto. La boda de esta brillante encarnación del Viejo Mundo con la norteamericana Anna Gould, hija del rey de los ferrocarriles, tiene una repercusión increíble en los Estados Unidos y provoca en Francia, por largo tiempo, ríos de tinta y toda suerte de comentarios. Esta alianza aparece como un símbolo: Francia aporta su blasón y América su fortuna. Boni, que tiene el arte de saber gastar a manos llenas pero con criterio, realiza entonces sus sueños más descabellados: insta a su esposa a comprar el castillo du Marais, joya arquitectónica del siglo XVIII; el castillo de Grignan, en ruinas, es nuevamente restaurado y, sobretodo, da cuerpo al famoso "Palacio Rosa". En el curso de suntuosas recepciones mundanas, reúne a todo el gotha europeo, desde Eduardo VII de Gran-Bretaña a Alfonso XIII de España, desfilan por su palacio. Temporadas en Cannes, en Monte-Carlo, en San-Petersburgo, cruceros en las costas del Báltico y de Rusia, cacerías, colecciones fastuosas conforman un brillante y dispendioso tren de vida. Simultáneamente, entre 1898 y 1910, Boni toma asiento en la Cámara de los Diputados. Es un diputado avezado, con proyectos originales en materia de política exterior. De repente, la fortuna le abandona: Anna Gould pide el divorcio para casarse con el Duque de Talleyrand-Périgord, primo de Boni. Es la ruina. Asediado por sus acreedores, Boni de Castellane, con 39 años de edad, debe aprender a trabajar y ganarse la vida. Se convierte en periodista, luego en anticuario; pero es con elegancia que se adapta a su nueva situación; porque es básicamente un buen hombre, de espíritu jovial y dinámico, con gran sentido del humor, sustentado por su fe y su amor a sus hijos, Boni de Castellane consigue superar el bache y sobrevivir. Llegaría a publicar sus recuerdos en 1924-1925 en dos volúmenes bien diferenciados: "Cómo descubrí América" y "El Arte de ser pobre".

Mata-Hari:

La última "performance" documentada de la carrera de la célebre bailarina y espía Mata-Hari, fue descrita por el autor Misa SERT, cuando él mismo y Boni de Castellane acudieron a verla en un espectáculo privado.

Antecedentes familiares: un poco de historia

Los Castellane son una familia noble de Provenza cuyos orígenes remontan hasta el siglo X, y ya con señoríos en Senez y Castellane.

Boniface-Louis-André, Marqués de Castellane-Novejean (1758-1837) era coronel de caballería cuando fue elegido representante de la nobleza de Châteauneuf-en-Thymerais en los Estados Generales de 1789. Sentado entre los liberales fue, sin embargo, arrestado como sospechoso durante el Terror. Retirado en provincia, fue nombrado para la prefectura de los Bajos-Pirineos, el 23 Germinal del Año X (13 de abril de 1802). Con el 1er Imperio Napoleónico, entra en el Consejo de Estado, pero dimite en 1810. Nombrado par de Francia el 17 de agosto de 1815, por el rey Luis XVIII, vota la condena a muerte del mariscal Ney. Ascendido a teniente general, el 1º de mayo de 1816, asume el mando de la Guardia Nacional de Toulouse. Contrajo dos matrimonios sucesivamente: primero con Adélaïde-Louise-Guyonne de Rohan-Chabot (1761-1805) y luego con Aléxandrine de Rohan-Chabot (1763-1839).

Del 1er matrimonio nació Esprit-Victor-Elisabeth-Boniface, Conde de Castellane-Novejean (1788-1862), quien a sus 16 años se enroló en el Ejército Imperial e hizo las campañas de España (1808), de Alemania (1809), de Rusia (1812) y de Francia (1814). Al ocaso de la epopeya imperial, asumió el mando del 1er regimiento de los Guardias de Honor. Coronel de Húsares en 1816, mariscal de campo en el cuerpo del ejército de ocupación en España (1824), inspector general de caballería (1829), teniente general (1833), inspector general de infantería (1834-1847), se encontraba en Rouen en 1848 y se opuso abiertamente a la revolución. Luis-Felipe I lo puso en reserva y sin servicio activo, para luego ser reintegrado por el presidente Luis-Napoleón como comandante en jefe del ejército de Lyon, luego nombrado senador y mariscal de Francia en 1852, como justa recompensa por la ayuda que le prestó durante el Golpe de Estado del 2 de diciembre. Comandante superior del 4º cuerpo del ejército en Lyon (1859), Castellane dejó un diario que fue publicado en 1897. Había casado en 1813 con Louise-Cordélia-Eucharis Greffulhe (1796-1847), hija del magnate de las finanzas conde Louis Greffulhe, banquero sucesivamente en Amsterdam, París y Londres. Cordélia Greffulhe fue, por cierto, amante de Châteaubriand y del conde Molé.

La hija del mariscal, Sophie de Castellane (1818-1904), casó con Henri, marqués de Contades (1814-1858), agregado de embajada, diputado del Cantal, y luego con Victor, conde de Beaulaincourt de Marles (1820-1860), agregado militar en la embajada de Francia en Berlín.

El hijo del mariscal, Henri de Castellane (1814-1847), auditor en el Consejo de Estado, consejero general y diputado del Cantal de 1844 a 1867, contrajo matrimonio en 1839 con Pauline de Talleyrand-Périgord (1820-1890), hija de Edmond de Talleyrand-Périgord, conde de Périgord y del Imperio, duque de Dino, duque de Talleyrand, duque de Sagan, teniente-general, y de S.A.S. Dorothea Biren, Princesa de Curlandia, Duquesa de Sagan.

Boni de Castellane era el nieto de estos últimos, así como sus hermanos Stanislas de Castellane (1875-1959), que casó en 1901 con Nathalie Terry (1877-1962), hija de François Terry y Antonia Sánchez, y Jean de Castellane (1868-1965), casado con Dorothée de Talleyrand-Périgord (1862-1948), su prima.

La tía paterna de Boni, Marie-Dorothée Élisabeth de Castellane (1840-1915), fue la esposa del príncipe Anton Radziwill (1833-1904).

El Palacio Rosa

El famoso "Palais Rose" (Palacio Rosa) de la avenida Foch, era un palacete edificado en 1896 por el arquitecto Ernest Sanson, sito en el nº 40 de la Avenida Foch, París (distrito XVI), para el conde Boniface de Castellane y la condesa Anna Gould de Castellane.

El 18 de mayo de 1895, Boniface de Castellane compra una parcela de 3.500 m2, propiedad de Georges Auguste Hesbert, situada en el nº 40 de la avenida del Bois de Boulogne (hoy av. Foch), el 94 de la avenida Malakoff, el 1 de la calle Duret y los 5-9 de la calle Piccini. El 26 de octubre, adquiere otra parcela vecina de 1.002 m2, propiedad del barón Auguste Louis Ferdinand Creuzé de Lesser. Al año siguiente, Anna Gould recompra esos terrenos por la suma de 3.625.000 Francos.

Boni encarga al arquitecto Sanson edificar sobre esos terrenos una mansión inspirada en el Grand Trianon de Versailles. El permiso de construcción es dado el 16 de marzo de 1896 y la primera piedra es puesta el 20 de abril.
La fachada del palacio, que da sobre la avenida Foch, era directamente inspirada del Grand Trianon, retomando sus grandes ventanales, las pilastras de mármol rosa, la balaustrada disimulando los tejados y hasta los hierros forjados. El maestro de obras había llegado al extremo de hacer traer el mármol de las canteras que habían sido utilizadas por los arquitectos del rey Luis XIV.

La entrada al recinto palatino daba sobre la avenida de Malakoff. Después de atravesar el patio de honor, tres puertas permitían acceder a un vestíbulo decorado con mármoles policromos. Más allá del vestíbulo de entrada, la gran escalera, igualmente en el más puro estilo Luis XIV, que se inspiraba directamente de la célebre y desaparecida Escalera de los Embajadores del palacio de Versailles (destruído durante el reinado de Luis XV).
Las dos rampas conducían al piso noble, con un comedor capacitado para 180 personas, decorado con paneles de madera tallada y pintados color "verde agua", y al otro lado con un "Gran Salón de las Artes", con un decorado que ilustraban la arquitectura, la escultura, la pintura y la música, inspirándose directamente del Salón de la Guerra del palacio de Versailles. Un gran salón-galería servía de tranvía entre ambas estancias. Un pequeño teatro, que nunca fue acabado, debía completar el conjunto. La decoración fue particularmente cuidada y, gracias a los inacabables fondos de Anna Gould, el dinero había sido prodigado sin reservas. Por aquel entonces, la mansión versallesca fue estimada en 50 millones de francos.

Unos jardines a la francesa fueron dispuestos por el célebre paisajista Achille Duchêne. El palacete estaba dotado con todo lo mejor y más moderno de entonces, ofreciendo un comfort inimaginable por entonces. El entresuelo, reservado al servicio doméstico, incluía un ultramarinos y una pastelería, y hasta las habitaciones de los criados tenían agua corriente y calefacción central.

El Palacio Rosa fue inaugurado en 1902. Los Condes de Castellane dieron en su residencia versallesca fastuosas recepciones en consonancia con el pomposo entorno, permitiéndose acoger hasta 2.000 invitados en una sola fiesta.

Tras hacerse efectivo el divorcio entre Anna Gould y Boni de Castellane, éste abandonó la mansión. Anna Gould siguió disfrutándola hasta que tuvo que partir a EE.UU., en 1939, huyendo de la invasión alemana.

Durante la IIª Guerra Mundial, el Palacio Rosa fue confiscado y ocupado por el general alemán Karl Heinrich von Stülpnagel, de 1940 a 1944, y luego por la delegación soviética en el curso de la Conferencia de los Cuatro de 1949. Un consejo de ministros de Asuntos Exteriores se celebró entre sus paredes en 1952.

Anna Gould, entonces duquesa vda. de Talleyrand-Périgord y princesa de Sagan, siguió ocupando el palacio de manera intermitente, cuando no se encontraba en EE.UU. Al fallecer en 1961, sus herederos tomaron la decisión de vender el palacio en 1962. Puesto que la administración de los Monumentos Históricos rehusó proteger la mansión por no poseer valor arqueológico e histórico alguno, fue derribado en 1969 para edificar en su solar un inmueble moderno concebido por el arquitecto danés Henrik Lassen. Todos los mármoles, enseres, hierros forjados, ornamentos arquitectónicos y demás fueron subastados y adquiridos por un comprador norteamericano, que recreó el Palacio Rosa a las afueras de Nueva York.

Un dato curioso:

Boris Henri Séraphin Louis VIAN, abuelo del escritor Boris VIAN, era artista-forjador, establecido en París. Entre otros encargos, realizó los hierros forjados de la propriedad de Edmond Rostand en Cambo, y fue el autor de los bronces que decoraron el Palacio Rosa de los Castellane-Gould. Su negocio prosperó y, casado con una Señorita Brousse, heredera de las Papelerías NAVARRE, dejó una fortuna a su hijo Paul VIAN, que le permitió vivir de rentas el resto de su vida.