Retratos de la Historia http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net ¿Queréis novelas? ¡Leed libros de Historia! es-es Cultura http://s3.amazonaws.com/lcp/retratosdelahistoria/myfiles/Arnaud Lucas-Fauchon_Mars-200765x65.JPG Retratos de la Historia http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com LA GRIPE A: ¿un fraude de las farmacéuticas? http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/20/la-gripe-a-un-fraude-las-farmaceuticas 2009-11-20T22:33:33+00:00 Pues como reza el título, parece ser que si. Surgen demasiadas sospechas después de tanto "¡que viene el lobo!" y la famosa vacuna milagrosa propuesta por el lobby farmacéutico no inspira confianza entre el gremio médico como tampoco entre la población. Un medicamento cuya composición y efectos secundarios son "secretos" y a los que nadie puede acceder, no pueden despertar otra cosa que la desconfianza y la certera sospecha que las farmacéuticas han enredado a nuestros gobiernos, infundiendo el temor a una pandemia incontrolable y letal para las poblaciones. Si cada año mueren un millón de personas en todo el mundo por culpa de la gripe estacional y nadie habla de pandemia, ¿por qué habría que cundir el pánico con un gripe considerada menos nociva que la estacional?

Personalmente, he consultado con algunos conocidos y familiares que pertenecen al ramo de la Sanidad (médicos y enfermeras), y ante la pregunta de si era lícito vacunarse contra la gripe A, teniendo o no una afección crónica, la respuesta fue la misma: lo desaconsejaban.

En Polonia, la ministra de Sanidad, que es médico de profesión, intervino en una sesión parlamentaria para exponer sus dudas acerca de la gripe A y de la vacuna milagrosa, a la hora de tomar la decisión de comprar grandes cantidades destinadas a la población polaca. De hecho, su intervención televisada ha sido filmada y traducida en dos idiomas (inglés y castellano) mediante subtítulos, asi como difundida por internet. El video, que ha sido colgado en YOU TUBE, es el que os voy a facilitar aqui mismo y cuya duración no rebasa los 10 minutos. Os recomiendo que lo veáis.

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¿QUIEN MATO A KASPAR HAUSER? http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/20/quien-mato-kaspar-hauser 2009-11-20T11:43:16+00:00 ¿QUIEN MATÓ A KASPAR HAUSER?

El misterio sigue vivo a los 175 años de la muerte de uno de los personajes más enigmáticos del siglo XIX alemán.

Retrato de Kaspar Hauser (1812-1833), pastel de Kreul.

Hic occultus occulto occisus est, conmemora un pilar octogonal en los jardines del palacio de Ansbach, en Baviera. "Aquí fue asesinado un desconocido de forma desconocida". El paseante desprevenido podrá preguntarse en homenaje de qué desconocido y en recuerdo de qué muerte se levanta semejante artefacto de tres metros de piedra caliza y adornos neogóticos. La fecha que sigue, el 14 de diciembre de 1833, es tan exacta como el resto de la extravagante inscripción. Cuando se cumplen 175 años de que Kaspar Hauser resultara herido de muerte en ese mismo lugar, no se ha resuelto en Alemania el enigma de aquel infeliz que, según creen muchos, fue, desde su mismo nacimiento, víctima de conspiraciones sin cuento que lo mantuvieron en mazmorras durante casi tres lustros y culminaron con aquel asesinato en diciembre. De ser esto cierto, el joven de 21 años apuñalado en los jardines palaciegos de Ansbach era el desposeído primogénito del gran duque Carlos II de Baden, nieto de Napoleón I, sobrino de la zarina de Rusia, primo de emperadores y heredero legítimo del Gran Ducado de Baden. De no serlo, pudo tratarse de un simple farsante o del títere de intereses opuestos a la familia granducal. La cuestión, encarnizada en su tiempo, permanece aún hoy lejos de zanjarse.

El lugar y la fecha en la que aquel hombre sufrió la cuchillada que, tres días más tarde, terminaría con su vida, es una de las pocas certezas que quedan de él. Nadie sabe quién lo mató, ni dónde nació ni quién era. Cinco años antes de su inexplicada muerte, había entrado renqueando en una plaza de Nuremberg un adolescente desastrado, incapaz de articular otra frase que "un jinete tal como mi padre es lo que yo quiero ser". Era el lunes de Pentecostés de 1828. Su capacidad intelectual se asemejaba a la de un niño preescolar. Portaba dos cartas que lo identificaban como Kaspar, nacido de una criada en 1812. Aunque fechadas con 16 años de intervalo y firmadas una por su supuesta madre y la otra por su supuesto tutor durante 12 años, ambas fueron probablemente escritas por el mismo puño. Cuando los policías que lo detuvieron le cedieron una pluma, el muchacho escribió el nombre de Kaspar Hauser.

Retrato del Gran Duque Carlos II Luis de Baden (1786-1818), que reinó entre 1811 y 1818 como sucesor de su abuelo el Gran Duque Carlos I Federico de Baden (1728-1811), fundador del gran ducado badense en 1806, cuyo retrato se encuentra aqui debajo.

Entre 1738 y 1811, el margrave Carlos I Federico gobernó Baden, que él convertiría en un Gran Ducado, con la mano de hierro del absolutista ilustrado. En esos 73 años reunificó los dominios solariegos de los Zähringer, anexionó territorios austriacos y otras regiones colindantes, decuplicó así la población e incorporó a Baden las universidades de Heidelberg y Friburgo. Pues bien, cuando murió su primera esposa en 1783, el casi sexagenario esperó tres años para casarse con su ahijada Luise Caroline Geyer von Geyersberg (1768-1820), una dama de la corte 40 años más joven. Aquella unión morganática dio cinco hijos.

Para cuando el mayor de ellos, Leopoldo, que por nacimiento estaba fuera de la línea sucesoria, ascendió al trono de Baden en 1830, habían muerto en 19 años tres grandes duques y tres príncipes herederos. Agonizante en su lecho de muerte a los 32 años, Carlos II, nieto del longevo Carlos I Federico, aseguró que lo habían envenenado a él y a sus dos hijos varones. Le sucedió su tío Luis I, que también murió con la certeza de estar siendo asesinado. Luise, la madre de Leopoldo, había obtenido una ejecutoria imperial que le daba a ella el condado de Hochberg y ponía a sus hijos en la línea sucesoria después de los Zähringer nacidos de la primera unión de su marido y de los demás parientes directos. En 1830, todos los que se habían interpuesto entre Leopoldo I y el trono de Karlsruhe estaban muertos.

Retrato del Gran Duque Leopoldo I de Baden (1790-1852), que reinó entre 1830 y 1852. Era el hijo primogénito de Carlos I Federico de Baden y de su segunda esposa morganática Luise-Caroline Geyer von Geyersberg, Condesa de Hochberg y del S.S.I.R.G., lo que hacía de él el "tío" del Gran Duque Carlos II Luis y el "medio-hermano" del Gran Duque Luis I, al que sucedió en el trono badense. Afirmaron sus contemporáneos que, marcado y atormentado por las ambiciones e intrigas de su madre, se convirtió en un depresivo que solía ahogar su mala conciencia en alcohol... / Abajo, retrato de la Baronesa Luise-Caroline Geyer von Geyersberg, Condesa de Hochberg y del Sacro Santo Imperio (1768-1820), 2ª mujer morganática del Gran Duque Carlos I Federico de Baden a partir de 1788 y madre de sus otros 5 hijos. Muchos fueron los dedos acusadores que la señalaron como la verdadera instigadora de las desapariciones de Carlos II Luis y de sus hijos habidos con Stéphanie de Beauharnais, para allanar el camino a su hijo Leopoldo hacia el trono de Baden...

Dos años antes, en 1828, los vecinos de Nuremberg acudían a ver al extraño y a alimentarlo como se hace con los monos del zoo. Kaspar sólo ingería pan y agua. Un doctor lo reconoció sin encontrarle más discapacidades que las causadas por los años de encierro. Lo describió como "semisalvaje". La sola palabra excitaba la imaginación de la época. Pronto, las fuerzas vivas de la región consideraron que se había descubierto al buen salvaje de Jean-Jacques Rousseau en medio de Alemania, a un ser que encarnaba "la más alta inocencia de la Naturaleza", según divulgó el alcalde en un escrito oficial. La noticia llegó hasta Paul-Johann-Anselm von Feuerbach, jurista y magistrado, uno de los padres del derecho penal alemán. Lo liberó Feuerbach y lo entregó a la custodia del esotérico Georg Friedrich Daumer.

El suceso se había convertido en una verdadera sensación. Era la comidilla en las cortes alemanas, desde donde se extendió unos meses más tarde la sospecha de que Hauser, el dócil muchacho ajeno a las costumbres y al habla humanas que estaba siendo educado por el profesor Daumer, era en realidad el primer hijo que había dado a luz en 1812 Stéphanie de Beauharnais (1789-1860), la hija adoptiva de Napoleón Bonaparte y la esposa del monarca de la vecina Baden. El último vástago, por tanto, de la milenaria dinastía Zähringer y el heredero del Gran Ducado en la Selva Negra. Alguien a quien su joven abuelastra hizo que cambiaran en la cuna por un niño moribundo para allanar el camino al trono de su propio hijo.

El primer atentado contra Hauser fue un golpe en la cabeza que recibió en 1829 en el sótano de Daumer. El rey de Baviera Luis I ofreció entonces 500 florines a quien resolviera el caso. En Berlín apareció el tratado policial Kaspar Hauser, probablemente un estafador. Mientras, en París se ponían de moda unos albornoces tipo Gaspard Hauser y Paul-Johann-Anselm von Feuerbach escribía a la corte de Karlsruhe sobre su convicción de que Hauser era uno de los suyos. Además, apareció en la vida de Hauser el conde de Stanhope (Philip Henry, 4º Conde Stanhope, 1781-1853), un noble inglés sobre cuya relación con el joven circularon rumores amorosos. Stanhope desapareció como había llegado. A la muerte de Hauser, algunos forenses consideraron posible que se hubiera autolesionado. Luis I tasó en 10.000 florines la recompensa de quien diera con el asesino.

En 1996, el semanario Der Spiegel encargó un estudio genético de la sangre que mancha las ropas de Hauser depositadas en el museo de Ansbach. La conclusión fue determinante: no se corresponde con el ADN de los descendientes de Stéphanie de Beauharnais. Pero ni siquiera una portada a todo color acaba con un mito de 175 años. Los defensores de la hipótesis principesca obtuvieron su satisfacción genética con otro análisis, esta vez de pelo, encargado por el canal de televisión pública ZDF en 2002. Según el forense de Münster Bernd Brinkmann, "no se puede descartar de ningún modo" que Hauser sea descendiente de Beauharnais. La semana pasada, el Frankfurter Allgemeine Zeitung recordaba que es plausible que Hauser fuera de verdad un Zähringer. Si bien no quedan ya cuestiones dinásticas que resolver, los príncipes de Baden se niegan hoy a abrir el panteón donde descansan los despojos del supuesto heredero sin nombre.

Texto de Juan Gómez / 20-XII-2008 / in ELPAIS.com / Cultura / Correcciones & añadidos de Arnau.

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CRONOLOGIA DE LOS GRANDES DUQUES DE BADEN http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/19/cronologia-los-grandes-duques-baden 2009-11-19T22:33:37+00:00 GRAN DUCADO DE BADEN

Cronología de los reinados de los Grandes Duques de Baden

Dinastía de Zähringen / Casa Electoral y Gran Ducal de Baden / Rama de Baden-Durlach

-Carlos I Federico, 1728-1811, Gran Duque de Baden de 1806 a 1811.

12-VII-1806: el Elector Carlos I Federico de Baden firma el Tratado de París que funda la Confederación del Rhin / El electorado Badense es erigido en gran ducado por el Emperador de los Franceses, Napoleón I, y recibe importantes extensiones territoriales que le confieren un territorio unido; a cambio, Baden se compromete a proveer a Francia un contingente de 8.000 soldados / El Gran Ducado de Baden se declara Estado Soberano e Independiente, con una monarquía constitucional y hereditaria, con sucesión regulada por la Ley Sálica.

-Carlos II, 1786-1818, Gran Duque de Baden de 1811 a 1818.

1815: caída de Napoleón I / Congreso de Viena: las potencias europeas deciden unilateralmente que el gran ducado de Baden pase a formar parte del reino de Baviera si su dinastía legítima se extingue / Baden se une a la Confederación Germánica / 1817: Carlos II promulga la Ordenanza Dinástica o "Hausgezetz" que establece el nuevo orden sucesorio del trono badense a favor de los hijos morganáticos del gran duque Carlos I Federico, refrendada por sus súbditos, por falta de herederos varones de la rama primogénita (Caso Kaspar Hauser) / En virtud de la "Hausgezetz", todos los hijos habidos del matrimonio morganático entre Carlos I Federico y la Condesa de Hochberg, son reconocidos como aptos para la sucesión al trono de Baden y el Estado les reconoce los títulos y tratamientos de príncipes y princesas y altezas granducales de Baden, amén del título de duques y duquesas de Zähringen / 2-VIII-1818, el gran duque Carlos II promulga la Constitución Liberal de 1818, que dota al Estado de un sistema bicameral; la 2ª cámara cuenta con 63 diputados / Baden envía 14 diputados al Reichstag de Berlín y 3 al Consejo Federal.

-Luis I, 1763-1830, Gran Duque de Baden de 1818 a 1830.

25-VII-1819: el Príncipe Leopoldo de Baden, presunto heredero del gran duque Luis I, casa con la princesa Sofía de Suecia (1801-1865), hija del ex-rey Gustavo IV Adolfo de Suecia / 1824: nace el futuro gran duque Luis II de Baden, 3er hijo de Leopoldo y Sofía de Suecia / 1826: nace el príncipe Federico de Baden, 4º hijo de Leopoldo y Sofía, y futuro gran duque Federico I / 30-III-1830: fallece el gran duque Luis I de Baden, último representante de la rama primogénita, y sin herederos supervivientes de su matrimonio con la condesa Katherina Werner von Langenstein / En virtud de la "Hausgezetz" de Carlos II, el duque Leopoldo de Zähringen, conde de Hochberg, hijo morganático de Carlos I Federico, asume la corona con el ordinal de Leopoldo I de Baden.

Dinastía de Zähringen / Casa Condal de Hochberg / Rama de Zähringen-Hochberg

-Leopoldo I, 1790-1852, Duque de Zähringen luego Gran Duque de Baden de 1830 a 1852.

-Luis II, 1824-1858, Gran Duque de Baden de 1852 a 1858 (demente / no gobierna).

1852: Luis II es coronado gran duque de Baden a la muerte de su padre y predecesor Leopoldo I / Luis II es declarado "deficiente mental" por el Consejo de Estado y apartado del gobierno, asumido por su hermano Federico que es declarado regente en su nombre / 1858: fallece Luis II y le sucede en el trono su hermano Federico I.

-Federico I, 1826-1907, Regente de Baden entre 1852-1858, Gran Duque de Baden de 1858 a 1907.

1866: se disuelve la Confederación Germánica / Baden no se adhiere a la Confederación Alemana del Norte / Firma de acuerdos secretos con la nueva confederación tutelada por Prusia / Baden participa en la Guerra Franco-Prusiana de 1870, al lado de Prusia y aporta sus ejércitos / 1871: el gran ducado badense integra el recién proclamado Imperio Alemán.

-Federico II, 1857-1928, Gran Duque de Baden de 1907 a 1918 (abdica).

1914-1918: Iª Guerra Mundial / Baden participa con el resto de los Estados Alemanes en el conflicto contra Francia, Italia, Gran-Bretaña, Rusia y EE.UU. / 11-XI-1918: firma del armisticio entre Alemania y los Aliados / Revueltas en todos los Estados Alemanes / Se proclama la abolición de la monarquía en Baden / 14-XI-1918: proclamación de la República de Baden con Anton Geiss como su 1er presidente 1918-1920 / 22-XI-1918: el gran duque Federico II es presionado para que abdique la corona y deje el poder a los republicanos; consigue permanecer tranquilamente en Baden y evitar una orden de exilio, conservando parte de sus bienes y ostentando el antiguo título de margrave de Baden.

JEFES DE LA CASA GRAN DUCAL DE BADEN

Cronología de los Jefes de la Casa Gran Ducal de Baden desde 1918

-Federico II de Baden, de 1918 a 1928

-Maximiliano "Max" de Baden, de 1928 a 1929

-Berthold de Baden, de 1929 a 1963

-Maximiliano "Max" II de Baden, de 1963 a la actualidad

 

PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA DE BADEN 1918-1945

Cronología de los Jefes de Estado Badenses (fuente: Wikipedia)

Anton Geiß (SPD) 1918-1920

Gustav Trunk (Zentrum) 1920-1921

Hermann Hummel (DDP) 1921-1922

Adam Remmele (SPD) 1922-1923

Heinrich Köhler (Zentrum), 1923-1924

Willy Hellpach (DDP) 1924-1925

Gustav Trunk (Zentrum) 1925-1926

Heinrich Köhler (Zentrum) 1926-1927

Gustav Trunk (Zentrum) 1927

Adam Remmele (SPD) 1927-1928

Josef Schmitt (Zentrum) 1928-1930

Josef Wittemann (Zentrum) 1930-1931

Josef Schmitt (Zentrum) 1931-1933

Robert Wagner (NSDAP) 1933

Walter Köhler (NSDAP) 1933-1945

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EL CASTILLO DE RICHELIEU en 3D http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/17/el-castillo-richelieu-3d 2009-11-17T22:55:12+00:00 EL CASTILLO DE RICHELIEU

Se trata de una reconstrucción virtual en 3D del célebre Castillo de Richelieu, construído en la primera mitad del siglo XVII para Armand-Jean Du Plessis De Richelieu, Obispo de Luçon, Cardenal y 1er Duque de Richelieu y de Fronsac, primer ministro todopoderoso del rey Luis XIII de Francia. Es a partir de 1621 cuando el Cardenal de Richelieu consigue comprar el viejo castillo (y el señorío) de su familia, en el que ha nacido, mediante subasta por la suma de 79.000 libras. Su hermano mayor Henri, legítimo propietario de la finca solariega de los Du Plessis y Señor de Richelieu, cubierto de deudas, había sido asesinado por el Marqués de Thémines en el curso de un duelo en 1619, después de enterrar a su mujer e hijo fallecidos en el curso del parto. Adquirida la propiedad, el Cardenal encargó al arquitecto Jacques Lemercier la nueva construcción del castillo con la condición de que respetase el ala dónde había visto la luz al nacer. Aprobado el proyecto, las obras se iniciaron en 1625 y siguieron bajo la supervisión de Jean Rogier, Señor de La Marbeliere, encargado del seguimiento y pago de los 2.000 obreros empleados para la construcción de un palacio grandioso y, por tanto, digno de acoger entre sus muros al mismísimo rey. Paralelamente, el Cardenal irá adquiriendo señoríos colindantes para extender sus posesiones, con el fin de que el ducado proporcione una renta adecuada al rango de duque y par del reino. Y, ante la falta de actividad agrícola y comercial en dichas tierras, el Cardenal obtendrá de Luis XIII, el permiso real para levantar una pequeña ciudad en las proximidades del castillo en 1631. En agosto del mismo año, Luis XIII firma la erección del señorío de Richelieu en ducado con paridad francesa. En 1632, el Cardenal en persona visita las obras, pero será la única vez que pisará la finca ancestral; su labor al frente del Gobierno le impedirán volver a Richelieu, posponiendo una y otra vez su deseo de ver por si mismo la evolución de las construcciones. En 1640, su viaje previsto a Richelieu es anulado. En 1642, cuando el Cardenal regresa de Perpiñán, se prevee una pernoctación en vano; enfermo, los médicos del primer ministro deciden que es más aconsejable renunciar. Poco después, el Cardenal-Duque de Richelieu muere. Unos meses después, es Luis XIII quien fallece.

Aunque ninguno de los dos llegó a alojarse en el espléndido Castillo de Richelieu, el edificio acogió a personajes de gran importancia: el Duque Gastón de Orléans, la Duquesa de Montpensier su hija, el Rey Luis XIV, la Duquesa d'Aiguillon (sobrina del Cardenal y amiga de San Vicente de Paul), Jean de La Fontaine y muchas otras figuras...

De gran amplitud, extensión y  suntuosa decoración, fruto de una fortuna colosal adquirida durante su gobierno (20 millones de libras), el castillo de Richelieu sufrió del vandalismo revolucionario en 1791: saqueado, sus obras de arte y su suntuoso mobiliario fueron robados, confiscados arbitrariamente y, algunos, dispersados en subastas públicas por una república necesitada de fondos para sostener sus guerras contra las naciones enemigas. Las sepulturas del Cardenal y de sus sucesores, como el Mariscal de Richelieu, ubicadas en la iglesia universitaria de La Sorbona, serían violadas por la chusma pese a la intervención personal de Alexandre Lenoir, y sus restos profanados. Los duques de Richelieu habiendo optado por exiliarse en Alemania y luego en Rusia para huir de la Revolución que había puesto precio a sus cabezas, el Gobierno secuestró la extensa finca y el castillo y dependencias como "bienes de emigrados". En 1805, un empresario mal inspirado que respondía al nombre de Alexandre Bontron, compró la propiedad ducal para demolerla y vender sus materiales con el fin de recuperar su inversión. De semejante masacre, tan solo sobrevivieron el pabellón de la cúpula, la Orangerie, sus bodegas y los pabellones de la monumental entrada del castillo. Cuando se trató de devolver la propiedad a su legítimo propietario, el duque Armand-Emmanuel de Richelieu, futuro primer ministro del rey Luis XVIII y amigo del zar Alejandro I de Rusia, después de 1815, se encontró con un castillo arrasado casi hasta sus cimientos. Dado que era demasiado oneroso reconstruir el castillo familiar con su antigua apariencia y reunir su antigua colección de arte (confiscada por el Estado y que se encontraba en el Museo del Louvre), el Duque de Richelieu renunció a cualquier proyecto por inviable. Sus herederos serían finalmente indemnizados por el Estado gracias a la ley promulgada por Carlos X, que contemplaba reembolsar con dinero contante y sonante a todas las familias nobles que habían sido expoliadas de sus bienes inmuebles durante la Revolución Francesa.

En 1852, en los inicios del IIº Imperio, otro empresario llamado Laurence adquirió la finca Richelieu para construir una gran mansión bautizada como "Petit Château" (pequeño castillo) frente al Pabellón de la Cúpula. En 1877, la propiedad es comprada por Michel Heine, banquero de origen alemán y nacionalidad estadounidense afincado en París, quien se afana por reconstituirla para regalarla a su recién casada hija Mary Alice Heine y a su yerno, el Marqués Marie Odet Jean Armand de Jumilhac y Duque de Richelieu.

En 1930, el último Duque de Richelieu y Marqués de Jumilhac, Armand, al carecer de herederos directos, donó mediante testamento la finca solariega de sus antepasados a la Universidad de La Sorbona de París, en recuerdo al Cardenal de Richelieu, que había sido su director y renovador.

Hoy, gracias a las posibilidades que ofrecen los programas de animación virtual en 3D, se ha podido reconstituir a grandes trazos lo que fue en su época una de las más magníficas residencias aristocráticas de la Francia del Antiguo Régimen. Y hasta aqui os cuento, para que podáis ver por vosotros mismos el resultado mediante este vídeo.

Trailer Richelieu complet
por Nautilus-crea

 

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BADEN: de Margraviato a Gran Ducado http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/17/baden-margraviato-gran-ducado 2009-11-17T21:08:11+00:00 BADEN

DE MARGRAVIATO A GRAN DUCADO

Historia Breve de un Estado Alemán y de su Dinastía

Los feudos que conformaron poco a poco el histórico gran ducado de Baden, formaban parte del ducado de Suabia y se repartían sobre una zona territorial en forma de L, entre el importante río Rhin y el ducado de Württemberg. El fundador de la dinastía local fue Berchtold I, conde de Zähringen, que ostentaba el título de duque de Carintia. Su hermano, Hermann, adquirió el condado de Breisgau (Brisgovia) y su hijo, Hermann I, tomó el título de margrave de Baden, región que había pertenecido a su madre. Puesto que Baden no tenía en realidad nada de territorio fronterizo en aquella época remota, ese título de margrave (marqués) venía probablemente de la marca de Verona, detentada por su abuelo.

Los primeros margraves badenses supieron habilmente ampliar sus dominios al incluír Hochberg hacia el año 1115, y Durlach en 1219. Sin embargo, a finales del siglo XII, una rama menor se apoderó de Hochberg y de Sausenberg, conservándolos hasta 1503. El blasón de Hochberg consistía en un león de gules coronado de oro sobre un campo de plata; el de Sausenberg, un ala de águila de plata sobre un campo de azur, cargado de un creciente de luna de oro de puntas trilobadas. El escudo de oro con banda de gules de la Casa de Zähringen, que pasaría a ser el blasón estatal de Baden, es aún más sencillo y se confunde a menudo con el de los Príncipes de Ligne.

Retrato del Margrave Cristóbal I de Baden (1453-1527), artífice de la primera aunque efímera reunión de los margraviatos en uno bajo su autoridad. Era hijo del margrave Carlos I de Baden-Baden y de la archiduquesa Catalina de Austria, hermana del Emperador Federico III. / Abajo, el blasón del Margrave Cristóbal I de Baden-Baden, con el escusón de la Casa de Zähringen puesto en el abismo.

Cristóbal I reunió los dos margraviatos en 1503, para repartirlos una segunda vez entre sus tres hijos varones. De Bernardo descendería el linaje de Baden-Baden y, de Ernesto, el de Baden-Durlach. El tercero, Felipe de Sponheim, falleció sin hijos que pudieran dar lugar a otra rama. Otros repartos sucedieron en el seno de ambas ramas que, en raras ocasiones, conseguían ponerse de acuerdo tanto en materia religiosa como política; de hecho, los margraves de Baden-Baden permanecieron fieles al catolicismo mientras que sus primos de Baden-Durlach, entusiasmados por la reforma, se hicieron luteranos. Ambas casas tuvieron que acomodarse con el hecho de que sus posesiones estaban separadas las unas de las otras por una multitud de señoríos y feudos episcopales. Como Hochberg, que estaba separado de Sausenberg por tierras que dependían del obispado de Estrasburgo, por el principado de Fürstenberg y por bienes seculares de menor importancia.

Retrato de Carlos III Guillermo, Margrave de Baden-Durlach (1679-1738), fundador de la Orden de La Fidelidad en 1715 y que perduró hasta 1918. / Abajo, retrato del Margrave Carlos IV Federico de Baden-Durlach, nieto y sucesor del anterior a partir de 1738, y que a partir de 1771 reunió bajo su corona los dos Estados en uno solo convirtiéndose en Carlos I Federico de Baden (1728-1811); ascendido a Elector del S.S.I.R.G. en 1803, se convirtió en el 1er Gran Duque de Baden en 1806.

En 1715, el margrave Carlos III Guillermo de Baden-Durlach (jefe del linaje protestante evangelista), fundó la caballeresca Orden de La Fidelidad. En 1771, la definitiva extinción del linaje católico de Baden-Baden dio origen a una natural reunión de los dos margraviatos que andaban separados desde principios del siglo XVI. Carlos IV Federico reinó durante mucho tiempo, buscando por todos los medios extender y enlazar geográficamente sus dominios para formar un solo territorio unido. Sus éxitos fueron finalmente coronados tras su acceso al rango de elector del Sacro Santo Imperio Romano Germánico (1803) y luego al de gran duque por la gracia del emperador Napoleón I (1806).

Retrato de la Princesa Carolina Luisa de Hessen-Darmstadt, Margravina de Baden-Durlach (1723-1783) junto con dos de sus cinco hijos habidos de su matrimonio con Carlos IV Federico de Baden-Durlach. / Abajo, retrato de la Baronesa Luisa Carolina Geyer von Geyersberg, Condesa de Hochberg (1768-1820), segunda esposa morganática del Gran Duque Carlos I Federico de Baden (1728-1811) desde 1788 y madre del futuro Leopoldo I de Baden.

La primera esposa de Carlos IV Federico de Baden-Durlach (convertido en Carlos I Federico de Baden a partir de 1806), la hermosa princesa Carolina de Hessen-Darmstadt (1723-1783), le había dado tres hijos cuya descendencia masculina pareció estar condenada a la extinción. Casado en segundas nupcias (y morganáticamente en 1788) con la joven y ambiciosa baronesa Luisa Carolina Geyer von Geyersberg, a la que convirtió en condesa de Hochberg y que era 40 años más joven que él, tuvo más hijos varones, aunque inicialmente se vieron condenados a no postular por la sucesión granducal.

En el Congreso de Viena de 1815, las potencias decidieron alegremente (sin previa consulta del interesado) que, si los Zähringen venían a extinguirse, el gran ducado badense sería anexionado por el reino de Baviera. Entonces, con un gesto desafiante, el gran duque Carlos II de Baden publicó en 1817 una ordenanza dinástica ( la famosa Hausgezetz), declarando que el conde Leopoldo de Hochberg y sus hermanos, todos hijos del matrimonio morganático de su abuelo, tenían derecho a la sucesión del trono badense y, para asegurarse el apoyo de sus súbditos en este asunto sucesorio, les acordó una constitución liberal (1818). El tío de Carlos II, el disoluto Luis I, accedió al trono en 1818, sucedido por su medio-hermano morganático Leopoldo I en 1830, tras fallecer en circunstancias que levantaron sospechas entre sus súbditos. El segundo hijo de éste, Federico I, sabio y auténtico hombre de Estado, instauró en Baden un régimen cuyas virtudes democráticas pudieran servir de ejemplo para los demás principados alemanes.

En 1871, el gran ducado badense entró a formar parte del Imperio Alemán (IIº Reich), cuyo príncipe Max de Baden fue, en 1918, su último canciller. Su nieto, que lleva el mismo nombre de pila, es el actual margrave de Baden y duque de Zähringen.

TABLA GENEALOGICA DE LOS MARGRAVES DE BADEN-BADEN & BADEN-DURLACH:

http://www.uni-mannheim.de/mateo/camenaref/cmh/v13/jpg/056.jpg

 

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EL MARQUES DE CONDORCET 1743-1794 http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/16/el-marques-condorcet-1743-1794 2009-11-16T12:40:47+00:00

MARIE-JEAN-ANTOINE-NICOLAS DE CARITAT

MARQUÉS DE CONDORCET, 1743 - 1794

Nacido en Ribemont, Departamento de l'Aisne, el 17 de septiembre de 1743, murió en extrañas circunstancias el 28 de marzo de 1794, en Bourg-la-Reine. Condorcet fue un notorio filósofo, matemático y politólogo francés.

Procedía de la ilustre familia Caritat, que sacaba su título de la ciudad de Condorcet, en el Delfinado, cuna de su linaje. Su padre murió cuando él era aún un niño, mientras que su madre, muy devota, confió su educación a los Jesuitas de Reims, pasando luego al Colegio de Navarre, en París.

El joven Marqués de Condorcet se distinguió rápidamente por sus apreciables capacidades intelectuales. Las primeras distinciones públicas que recibió fueron en matemáticas. A sus 16 años de edad, sus capacidades de análisis llamaron la atención de D'Alembert y de A.C. Clairaut, convirtiéndose casi de inmediato en el alumno aventajado de D'Alembert.

De 1765 a 1774, se concentró sobre todo en las Ciencias. En 1765, publicó su primer trabajo sobre las matemáticas, titulado "Ensayo sobre el cálculo integral", que gozó de una gran acogida y le sirvió para empezar su carrera de matemático de renombre. Ese ensayo no sería más que el primero de una larga serie.

El 25 de febrero de 1769, fue elegido para ingresar en la Real Academia de las Ciencias.

Retrato de Anne Robert Jacques Turgot, Barón de L'Aulne (1727-1781).

En 1772, publicó nuevos trabajos sobre el cálculo integral, que fueron unánimamente aplaudidos y considerados como revolucionarios en muchos campos. Poco después, entablaría amistad con el economista Turgot, que iba a convertirse en administrador de provincias bajo el reinado de Luis XV (1772), y luego en Controlador General de las Finanzas bajo Luis XVI (1774).

Por la misma época, el Marqués de Condorcet contrae un brillante matrimonio con la noble normanda Sophie de Grouchy (1764-1822) -en la ilustración contigua-, hermana del Marqués Emmanuel de Grouchy (y futuro Mariscal del 1er Imperio Napoleónico), él mismo siendo ya cuñado de Cabanis. Su mujer era una escritora de cierto renombre, dedicada sobretodo a la filosofía y, una vez instalada con su marido, abrió un afamado salón parisino concurrido por la flor y nata de las artes y letras francesas.

En 1774, el Marqués de Condorcet fue nombrado Inspector General de la Moneda por Turgot. A partir de ese acontecimiento, Condorcet desplaza su centro de interés por las matemáticas hacia la filosofía y la política. En los años siguientes, tomó la defensa de los derechos del Hombre, y particularmente el derecho de las Mujeres y de los Negros. Asimiló las innovadoras ideas de los recién creados Estados-Unidos, y propuso en Francia proyectos de reformas políticas, administrativas y económicas.

En 1776, Turgot fue obligado a dimitir de su puesto de Controlador General y, en consecuencia, Condorcet elige dimitir de su puesto de Inspector General de La Moneda, aunque su dimisión fue rechazada por el Rey, lo que le obligó a quedarse hasta 1791. Más tarde, Condorcet escribiría "La Vida de M. Turgot" (1786), dónde expondría y probaría la validez de las teorías económicas de Turgot.

Condorcet continuaría acumulando funciones por lo menos prestigiosas: en 1777, es nombrado secretario de la Academia de Ciencias, y en 1782, se convierte en secretario de la Academia Francesa.

En 1785, Condorcet publicó uno de sus principales trabajos: el "Ensayo sobre la aplicación del análisis en la probabilidad de las decisiones dadas a la pluralidad de las voces". En esa obra, explora la "Paradoja Condorcet", que describe como la intransividad posible de la mayoría: entre un mismo electorado y durante una misma elección, es posible que una mayoría prefiera A a B, que otra mayoría prefiera B a C, y que una tercera mayoría prefiera C a A. Las decisiones tomadas a una mayoría popular mediante ese tipo de escrutinio serían pues incoherentes frente a aquellas que tomaría un individuo racional. Condorcet precisa él mismo, en sus trabajos, cómo poner en pie su paradoja, indicando qué cuestiones de tiempo práctico del escrutinio rinden las soluciones que prevee, imposibles, al menos en su época.

Hay que tomar nota de que, contrariamente a la opinión generalizada (entre otras por Robert Badinter en su biografía de Condorcet), esta paradoja no pone en duda más que la coherencia de "algunos sistemas de votación", y no la democracia en si misma.

El Teorema de la Imposibilidad de Arrow afirmará, sin embargo, en el siglo XX, que el problema es inherente a la democracia, sobre la base de hipótesis razonables, y evidentemente discutidas teniendo en cuenta el alcance del problema.

Su ensayo expone también el método de Condorcet, un método concebido para simular elecciones por parejas de candidatos. Ese mismo método es utilizado hoy día en "data mining".

En 1786, Condorcet trabajó de nuevo sobre el cálculo integral y las ecuaciones diferenciales, mostrando un nuevo modo de abordar los cálculos infinitesimales. Esos trabajos no fueron jamás publicados. En 1789, publicó "La Vida de Voltaire", dónde se muestra totalmente opuesto a la Iglesia como lo fue Voltaire.

En 1789, cuando estalla la Revolución en Francia, Condorcet mantiene un papel notable, él, gran defensor de numerosas causas liberales, quien esperaba una reconstrucción racionalista de la sociedad. Por ello, en 1791, fue elegido representante de París en el seno de la Asamblea Legislativa, convirtiéndose incluso en el secretario de dicha Asamblea. La Asamblea adoptó, por sistema educativo de la Nación, la estructura propuesta por Condorcet: introducción de la noción fundamental de laicidad en la enseñanza. Llegó incluso a presentar un borrador de constitución para la nueva Francia. A más a más, tomó parte activa por la causa de las Mujeres, pronunciándose a favor del voto femenino en un artículo del "Periódico de la Sociedad de 1789", y publicando en 1790 su "Sobre la Admisión de las Mujeres en el derecho de ciudadanía".

Desgraciadamente, Condorcet se encontró prontamente en mala postura. Dos corrientes ideológicas se enfrentaban sobre cómo reformar el Estado Francés: los Girondinos, favorables a una reconstrucción pacífica del país, y los Jacobinos, dirigidos por Maximilien de Robespierre, que abogaban por una purga radical del pasado imperial francés. Condorcet militaba en las filas Girondinas y votó contra la ejecución del rey Luis XVI.

Los Girondinos perdieron el control de la Asamblea a favor de los Jacobinos en 1793. El Jacobino Marie-Jean Hérault de Séchelles propuso entonces una nueva constitución, muy diferente de la propuesta por Condorcet. Éste último la criticó abiertamente, lo que provocó que fuera condenado por... "trahición". El 3 de octubre de 1793, la orden de arresto fue dictada contra Condorcet.

Amenazado de arresto, Condorcet se vió obligado a esconderse, encontrando refugio en casa de Madame Vernet, en la calle Servandoni (París), por espacio de cinco meses. Aprovechó su enclaustramiento para escribir su "Esbozo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano", que fue publicado después de su muerte, en 1795.

El 25 de marzo de 1794, abandonó su refugio convencido que ya no estaba seguro, e intentó huír de París. Arrestado en Clamart, dos días después (el 27), es inmediatamente encarcelado. Lo encontraron muerto dos días después en su celda, habiéndose aparentemente suicidado, aunque algunos sospecharon de que lo habían asesinado.

Cita del Marqués de Condorcet:

"Un día, el sol tan solo iluminará sobre la tierra a los hombres que no reconocen más señor que su razón."

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EL JOYERO DE MARIA DE MEDICIS http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/15/el-joyero-maria-medicis 2009-11-15T23:29:36+00:00

INVENTARIO DE LAS JOYAS DE LA REINA DE FRANCIA

MARIA DE MEDICIS

Retrato de María de Médicis (1573-1642), Reina Vda. y Regente de Francia y de Navarra, según Frans Pourbus II en 1611, y representada con los atuendos de su coronación, su corona, sus diamantes y sus fabulosas perlas. Galería Uffizi (Florencia, Italia).

En 1610, un exhaustivo inventario sobre las alhajas personales de María de Médicis, esposa del rey Enrique IV de Francia y de Navarra, nos revela que sus joyeros contenían lo siguiente:

-11.538 piedras preciosas de todas las formas y dimensiones imaginables.

-6 collares de diamantes.

-11 cadenas de oro de diseños y formas diversas.

-4 insignias de diamantes.

-varias cruces de oro con perlas, diamantes, rubíes, zafiros, amatistas y esmeraldas.

-varios rosarios de oro con cuentas de perlas y otras piedras preciosas.

-varios brazaletes de oro guarnecidos con gran variedad de gemas.

-varios broches, ramilletes, colgantes de cintura, cinturones, pendientes, anillos, ornamentos y agujas guarnecidas con diamantes, perlas y otras gemas de colores.

-5.878 perlas redondas y en forma de pera, de grandes dimensiones.

El famoso inventario se realizó tras el asesinato del rey Enrique IV (14 de mayo de 1610), e impresiona, ya en esa época, la cantidad de alhajas acumuladas por su segunda consorte María de Médicis, de 37 años. A medida que se fueron sucediendo las distintas reinas que vinieron después de ella, el joyero de las regias consortes se acrecentó con regalos diplomáticos, presentes reales y encargos. Todo hay que decirlo, algunas alhajas antiguas, juzgadas pasadas de moda, fueron reconvertidas y sus piedras reutilizadas. Se sabe, en cualquier caso, que su famoso collar de gruesas y redondas perlas llegó hasta la Revolución Francesa, cuando se hizo un inventario y correspondiente tasación de las Joyas de la Corona de Francia en 1791-1792, por encargo de la Asamblea Nacional que pretendía subastarlas para financiar la guerra.

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FELIX LOPE DE VEGA CARPIO 1562-1635 http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/15/felix-lope-vega-carpio-1562-1635 2009-11-15T14:40:25+00:00

Retrato de Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635), Caballero de la Orden de Malta.

La personalidad de Lope de Vega es tan escurridiza y contradictoria que no cabe encerrarla en las líneas de una biografía. Habitualmente, su vida se nos presenta como una agitada sucesión de aventuras, una intensa crónica sentimental que ha sorprendido y admirado a varias generaciones de lectores. Sin embargo, fue una vida sedentaria, pobre en acontecimientos externos. Lope no salió nunca de la Península, exceptuando su participación en una expedición a las Azores y su discutido enrolamiento en «La Invencible». Lope fue un aventurero íntimo. Los múltiples y a veces turbulentos azares de su vida fueron esencialmente sentimentales y afectivos. Detalles tan recónditos de su existir no podríamos conocerlos si el propio poeta no hubiera ido trasponiendo esos pormenores a su obra literaria. Notario lírico de sí mismo, basta que nos asomemos a su romancero morisco o al pastoril para ver al trasluz de Azarque, de Zaide, o de Belardo, al joven arrebatado y sentimental que fue o creyó ser. Sus versos cultos son plasmación casi inmediata de las tormentas que pasaba su alma. Incluso en la poesía épica o dramática, tan ajenas a la expresión de la subjetividad, encontramos alusiones a sus odios y amores, a los momentos de felicidad o amargura que el destino tuvo a bien depararle.

Lope sentía la necesidad de dejar testimonio de sí mismo. Esta pasión, que tanto ha ayudado a sus biógrafos, encierra también sus trampas y peligros. Es evidente que el protagonista no es -no puede ser nunca- un narrador imparcial. Sobre todos los acontecimientos pondrá el filtro de la subjetividad. Pero a esa distorsión debe añadirse otra: Lope gustaba de verse a sí mismo como personaje literario y recreaba su propia imagen según los tópicos del momento, a los que dotaba de una nueva vitalidad y calor. Añadamos a esto que tuvo siempre sus manías y entre ellas se contó el acrecentar el número, en verdad grandísimo, de sus obras y el restar algunos de sus años. Las referencias autobiográficas que dejó en verso y prosa hay que mirarlas al trasluz para adivinar en ellas, no tanto el dato concreto que en ocasiones aportan, cuanto el proceso psicológico que insinúan o esconden. En casi todas sus obras encontraremos la vida invadida por la literatura y, como corolario, la literatura impregnada de vida. Si Ramón Gómez de la Serna dijo de Quevedo que «tenía vocación de muerto», de Lope de Vega pudo decir muy bien que tenía «vocación de vivo». Gran parte de la vida del gran poeta la transformará en poesía.

Félix Lope de Vega Carpio nació en Madrid a finales de 1562. Hay discusión acerca de la fecha exacta. El primero de sus biógrafos, su discípulo Juan Pérez de Montalbán, señaló el 25 de noviembre, «día de San Lope, obispo de Verona», pero W. T. McCready ha apuntado que el día de San Lope es el 2 de diciembre, por lo que también se apunta esta última fecha. Sus padres fueron Félix de Vega y Francisca Fernández Flórez, naturales -al parecer- del Valle de Carriedo, en la Montaña santanderina. Félix de Vega, bordador de profesión, debió de acudir a Madrid en 1561, atraído por las posibilidades profesionales y económicas que le brindaba la recién estrenada capitalidad. Años después, Lope se inventó una novela, o poco menos, a propósito de su nacimiento. En una carta a una poetisa indiana, que llama Amarilis, y que parece que es invento suyo también, le dice cuál es su procedencia:

Tiene su silla en la bordada alfombra

de Castilla el valor de la Montaña

que el valle de Carriedo España nombra.

Allí otro tiempo se cifraba España,

allí tuve principio: mas ¿qué importa nacer laurel y ser humilde caña?

Falta dinero allí, la tierra es corta;

vino mi padre del solar de Vega:

así a los pobres la nobleza exhorta.

Siguióle hasta Madrid, de celos ciega,

su amorosa mujer, porque él quería

una española Elena, entonces griega.

Hicieron amistades, y aquel día

fue piedra en mi primer fundamento

la paz de su celosa fantasía.

En fin, por celos soy, ¡qué nacimiento!

Imaginadle vos, que haber nacido

de tan inquieta causa fue portento.

Lope se jactó siempre del origen montañés que apunta en el texto citado y de la «nobleza» que le venía de sus antepasados. Esa hidalguía estaba más en su imaginación que en los documentos o en la consideración social. Se ha insinuado la posibilidad de que Lope fuera de origen converso. Quizá se trate de un mero fruto de la marea provocada por los escritos de Américo Castro. En los textos de Lope se recrea con cierta frecuencia el caso del hombre valioso cuyo ascenso se ve injustamente dificultado por su origen. No obstante, en otras obras no faltan puntazos antijudaicos, que reafirman los viejos tópicos de la comunidad cristianovieja y nos muestran que el poeta había asimilado los valores imperantes en la sociedad de su tiempo.

El que sería conocido como «Fénix de los ingenios españoles» comenzó estudiando en la escuela de Madrid que regentaba Vicente Espinel, a quien siempre trata con veneración y respeto en sus escritos. Continuó su formación en el estudio de la Compañía de Jesús, que más tarde se convertiría en Colegio Imperial. Posteriormente, parece que cursó cuatro años (1577-1581) en Alcalá de Henares, aunque sin alcanzar ningún título. Había entrado siendo muy joven al servicio del obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique. Algún estudioso ha apuntado la posibilidad de que también estudiara en la Universidad de Salamanca, pero de esto no existe más indicio que una ambigua alusión en la presentación del apócrifo Tomé de Burguillos. La inspiración salmantina y universitaria de algunas de sus obras (El bobo del colegio, El dómine Lucas...) puede y debe explicarse, mientras no dispongamos de noticias más concretas y fidedignas, por su estancia en Alba de Tormes en 1590-1595.

En junio de 1583 zarpó de Lisboa, tras alistarse en la escuadra que, al mando del marqués de Santa Cruz, tenía como objetivo reducir la resistencia que en la isla Terceira (Azores) oponía el prior de Crato, aspirante al trono portugués, a la autoridad de Felipe II. Al regreso, conoció a la primera de las numerosas mujeres que amó: Elena Osorio, Filis, hija del empresario teatral Jerónimo Velásquez, separada de su marido. En 1587, al saber que un importante personaje, Francisco Perrenot Granvela, lo desplazaba del amor de Elena, hizo circular contra ella y su familia unos poemas insultantes, por lo que fue condenado a cuatro años de destierro de Madrid y a dos del reino de Castilla. Pero el 10 de mayo de 1588 contrae matrimonio por poderes con Isabel de Alderete (Belisa) o de Urbina, hija del famoso pintor. Por esas fechas aseguró Lope que se alistó en la Gran Armada que se dirigía contra Inglaterra, luchando en el galeón San Juan, pero es dudoso; en la corta travesía, que probablemente no abandonó la costa hispano-portuguesa, escribió un poema épico al modo ariostesco: La hermosura de Angélica.

En diciembre de 1588 volvió derrotada «La Invencible» y con ella debió regresar Lope, que se dirigió a Valencia, tras incumplir la condena que se le había impuesto al pasar por Toledo. Con Isabel de Urbina vivió en la capital del Turia, donde afianza su estética teatral junto a notables dramaturgos como Tárrega, Gaspar Aguilar, Guillén de Castro, Carlos Boil y Ricardo del Turia.

Tras cumplir los dos años de destierro del reino, Lope se trasladó a Toledo y allí sirvió a don Francisco de Ribera Barroso, más tarde segundo marqués de Malpica, y entró al servicio del quinto duque de Alba, don Antonio de Toledo y Beaumont (en la ilustración contigüa). Como gentilhombre de cámara se incorporó a la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió entre 1592 y 1595. Allí murieron Isabel de Urbina (en otoño de 1594), al dar a luz a Teodora, y las hijas habidas en el matrimonio. Escribió por entonces su novela pastoril La Arcadia.

En diciembre de 1595 le llega el anhelado perdón y regresa a Madrid, donde es acogido calurosamente. Una nueva pasión le aguarda: Micaela Luján, Celia o Camila Lucinda en sus versos, mujer bella e inculta, también casada, con la que mantiene relaciones hasta 1608, y de la que tendrá cinco hijos, entre ellos dos de sus predilectos: Marcela (1606) y Lope Félix (1607). A partir de 1608 se pierde el rastro literario y biográfico de Micaela de Luján. Lucinda es la única de las amantes mayores del Fénix cuya separación no dejó huella en su obra. Pero en 1598 había contraído segundas nupcias, tal vez por dinero, con Juana de Guardo, hija de un rico abastecedor de carnes, vulgar y poco agraciada. Sólo en los poemas dedicados a su amado hijo Carlos Félix (el matrimonio tuvo, además, tres hijas) asoma la figura borrosa de la esposa. Durante bastantes años Lope se dividió entre los dos hogares. A pesar de tan ajetreada existencia, esta época fue pródiga en impresiones. Para entender en su justa dimensión lo que significa esta avalancha de papel impreso, debemos tener presente que en el Siglo de Oro los poetas, por timidez o despreocupación, se resistían a imprimir los frutos de su ingenio. La obra de Lope se había difundido manuscrita y a través de ediciones que el autor no había promovido ni autorizado. Espera hasta los treinta y ocho años -él, que era famoso desde los veintipocos- para resolverse a patrocinar con su nombre las ediciones.

En 1605 conoce y traba amistad con don Luis Fernández de Córdoba y de Aragón, duque de Sessa, con el que mantendrá a lo largo de toda su vida una extraña relación en la que se mezclan los papeles de secretario, confidente y alcahuete.

En septiembre de 1610 Lope se traslada definitivamente a Madrid y compra la casa de la calle Francos (hoy de Cervantes), en la que vivirá el resto de sus días. En 1609 había ingresado en la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento en el oratorio de Caballero de Gracia y al año siguiente se adscribió al oratorio de la calle del Olivar.

Pero no duró mucho esta experiencia plácida y sin contratiempos. Doña Juana sufre frecuentes enfermedades y en 1612 Carlos Félix, al que había dedicado poco antes Los pastores de Belén, muere de unas calenturas. El poeta escribirá una de las más bellas elegías de nuestra lengua («Éste de mis entrañas dulce fruto...»), pero poco intensa, porque Lope era demasiado vital. El 13 de agosto del año siguiente Juana de Guardo muere también, al dar a luz a Feliciana. El 24 de mayo de 1614 decide ordenarse de sacerdote. La huella literaria de esta crisis y sus arrepentimientos irá a parar a las Rimas sacras, publicadas en 1614, que contienen sin disputa los más bellos sonetos sacros del Barroco. La emoción poética, tan patente, procede de la angustia de sentirse preso en un pasado y vislumbrar al mismo tiempo otros gozos espirituales. Todo lo que fue entrañable y apasionada poesía amorosa se convierte ahora en poesía a lo divino, por decirlo así. Las Rimas sacras contienen esos bellísimos sonetos que figuran en todas las antologías, «¿Qué ceguedad me trujo a tantos daños?», «Pastor, que con tus silbos amorosos» y «¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?», en el cual se dan cita algún versículo del Cantar de Cantares con Horacio y la experiencia de un Lope amante de Elena Osorio cuando pasaba muchas noches tendido en el suelo de la casa de la amante. Ahora bien, Lope también pagó su tributo a aquella poesía conceptista de Bonilla y Ledesma, que tantos estragos causó, como el dedicado a San Roque, que comienza «Jaque de aquí con este santo Roque»; pero al que sigue otro soneto lleno de desengaño barroco: «¡O engaño de los hombres, vida breve!». Pero tampoco lo pasaba muy bien con la «nueva poesía», que se había divulgado mucho, y tampoco Góngora dejaba pasar ninguna oportunidad de zaherir a Lope, quien, a su vez, le admiraba y temía.

El recién ordenado entró enseguida en la carrera de los beneficios eclesiásticos. Por medio del duque de Sessa consiguió una «prestamera» en la diócesis de Córdoba y en 1615 solicitó una capellanía que instituyó en Ávila su antiguo protector Jerónimo Manrique. En octubre de ese mismo año acompañó a su señor en la comitiva que acudió a Irún con la infanta Ana de Austria y dio escolta de honor hasta Madrid a Isabel de Borbón, la futura esposa de Felipe IV.

Poco duró la castidad del nuevo sacerdote. Además de la relación con una comedianta («La loca») durante su viaje a Valencia de 1616, Lope tiene el último gran amor de su vida en otra mujer casada, Marta de Nevares, a la que en los textos literarios llamará Amarilis y Marcia Leonarda. Cuando se conocieron, la muchacha tenía veintiséis años y el poeta rondaba los cincuenta y cuatro. Estos amores sacrílegos se divulgaron muy pronto por Madrid y no tardaron en aparecer críticas mordaces y sangrientas. Marta, que apenas alcanzaba los treinta años cuando enviudó, gozaba, a juzgar por el retrato que nos dejó Lope, de una singular belleza. Lo espiritual no iba por detrás de lo físico. Amarilis tenía verdadera afición al arte y animó a Lope a proseguir su carrera literaria e incluso a experimentar nuevos géneros que hasta entonces no había cultivado. Así nacieron las cuatro novelas italianas que, dedicadas a la señora Marcia Leonarda, aparecieron en La Filomena (1621) y La Circe (1624).

De mediados de 1620 es la famosa Justa poética en honor a San Isidro, en la que hizo figurar a Tomé de Burguillos. Su hijo Lope ingresaba en el ejército y su hija Marcela profesaba en las Trinitarias descalzas, lo que poetizará Lope en una carta a Francisco de Herrera Maldonado. En cambio, la que dirigió a Francisco de Rioja es un breve Laurel de Apolo, con pequeños elogios y sin olvidar a los enemigos.

En 1621 Marcela, la hija de Lucinda, ingresó en el cercano convento de las trinitarias. Por las mismas fechas, quizá algo antes, Marta de Nevares pierde la vista, lo que será el prólogo de otra serie de desgracias familiares que acometerán al viejo poeta. En tanto, Lope trata de acercarse a los nuevos gobernantes. Desde 1621 reinaba Felipe IV y gobernaba don Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares. A éste y a su hija dedica alguna obra, pero no consigue el favor buscado. El desaire de los poderosos irá engendrando un sentimiento de desengaño y frustración que impregnará sus obras de vejez.

Parece que en 1628 Marta sufrió ataques de locura. A pesar de todo, el Fénix sigue publicando: el Laurel de Apolo (1629), El castigo sin venganza (1631), La Dorotea (1632). En este último año, el 7 de abril, muere, con poco más de 40 años, Marta de Nevares. El entierro lo pagó oficialmente Alonso Pérez, el librero amigo del poeta y padre del discípulo predilecto.

Con la muerte de Amarilis no terminaron las desdichas y las inquietudes de Lope, porque en 1634 moría su hijo Lope Félix, y su hija Antonia Clara, la que tuvo con Marta de Nevares, se fugaba de casa con Cristóbal Tenorio, lo que lamentará bellísimamente Lope en la égloga «Filis». Sigue, no obstante, dando a la escena nuevas comedias, como Las bizarrías de Belisa, y, en medio de este torbellino de sucesos, tiene Lope el humor de publicar las Rimas humanas y divinas del Licenciado Tomé de Burguillos, uno de los libros más encantadores y llenos de humor de la poesía española de todos los tiempos. En el prólogo, Lope asegura con gracia haber conocido a Tomé de Burguillos en Salamanca y que «parecía filósofo antiguo en el desprecio de las cosas que el mundo estima». Quevedo, en su Aprobación, dice: «El estilo es, no sólo decente, sino raro, en que la lengua castellana presume victorias de la latina, bien parecido al que solamente ha florecido sin espinas en los escritos de frey Lope de Vega Carpio, cuyo nombre ha sido universalmente proverbio de todo lo bueno, prerrogativa que no ha concedido la fama a otro nombre.»

Lope no dejó de escribir hasta cuatro días antes de su muerte. Muchos de estos poemas de los últimos tiempos se publicaron póstumamente en La vega del Parnaso (1637).

El 25 de agosto de 1635 sufrió un desmayo que le obligó a guardar cama. Dos días después, el lunes 27, moría en su casa de la calle de Francos cuando contaba setenta y tres años. El martes lo enterraron solemnemente en la iglesia de San Sebastián. Las honras fúnebres las costeó el duque de Sessa y se convirtieron en un homenaje multitudinario. El funeral acordado por el ayuntamiento de Madrid fue prohibido por el Consejo de Castilla; la vida irregular que había llevado el poeta le persiguió aun después de muerto.

Lope de Vega cultivó la mayor parte de los géneros vigentes en su tiempo, muchas veces con extraordinaria calidad. Y tan copiosamente, que ello le valió el título de «Monstruo de la naturaleza». Su obra lírica es muy extensa. Estrictamente líricos son sus libros Rimas sacras (1604), Romancero espiritual (1619), Triunfos divinos con otras rimas sacras (1625) y una serie de folletos con uno o varios poemas, como Cuatro soliloquios (1612) y las églogas Amarilis (1633) y Filis (1635). Libros misceláneos son las Rimas (1602), formado por doscientos sonetos, y los poemas épicos La hermosura de Angélica y La Dragontea; y las burlescas Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos (1634), donde incluye La Gatomaquia. Intercala poesías líricas en varios de sus volúmenes en prosa, las junta a diversos poemas épicos y las mezcla con prosas y comedias en La vega del Parnaso (1637).

Prolonga en sus composiciones más refinadas la lírica que Garcilaso había instaurado, pero no olvida la poesía octosilábica del Cancionero y revitaliza formas líricas populares, que suele insertar en sus comedias. Contribuye, además, a la creación del Romancero nuevo; muchos de sus romances constituían una crónica de sus amores y gozaban de enorme popularidad. Pero Góngora, prestigioso entre los doctos, lo ataca cruelmente. Lope se defiende, lo zahiere sobre todo en sus comedias, lo envidia y admira a la vez. Y, sin modificar su conducta poética -sencillez, «conceptos» al modo cancioneril, adorno moderado compatible con la claridad-, cede a veces al estilo gongorino.

La vena épica de Lope se desarrolla, primero, bajo el influjo del espíritu lozano y entusiasta de Ariosto y, más tarde, bajo el más austero de Tasso. Pertenecen a este género La Dragontea (1598; sobre la derrota y muerte del corsario Drake), El Isidro (1599; excepcionalmente compuesto en quintillas octosilábicas, en correspondencia con el carácter popular del santo madrileño cuya vida narra), La hermosura de Angélica (1602;única contribución de Lope a la épica imaginaria ariostesca, irregular y farragosa) y Jerusalén conquistada (1609; en veinte cantos, como la «liberata» de Tasso, y unas mil octavas reales, centradas en la tercera cruzada).

Estos poemas y, desde luego, su teatro disgustaban a los doctos fieles a las doctrinas aristotélicas. Tres de ellos, Pedro Torres Rámila, Cristóbal Suárez de Figueroa y Juan Pablo Mártir Rizo, publican un feroz libelo contra Lope, la Spongia (1617), donde juzgan despectivamente sus novelas pastoriles y descalifican toda su épica; llaman a La Dragontea «deshonor de España» y califican la Jerusalén de «pedestre oración». Pero Lope, aunque amargado -culteranos y aristotélicos lo descalifican-, prosigue con sus intentos épicos. Tras el Polifemo de Góngora, ensaya la fábula mitológica extensa con cuatro poemas: La Filomena (1621; donde ataca a Torres Rámila), La Andrómeda (1621), La Circe (1624) y La rosa blanca (1624; blasón de la hija del conde-duque, cuyo complicado origen mítico expone). Vuelve a la épica histórica con La corona trágica (1627, en 600 octavas sobre la vida y muerte de María Estuardo). Por fin, en 1634, con el buen humor que había inspirado las Rimas de Burguillos, compone La Gatomaquia, gracioso poema épico-burlesco de 2.811 versos, donde narra las peripecias amorosas de los gatos Marramaquiz, Zapaquilda y Micifuz.

Ya en prosa, sólo tres géneros narrativos dejaron de interesarle: el caballeresco, el morisco y el picaresco. Y así, escribió dos novelas pastoriles, La Arcadia (1589; cuyo argumento encubre peripecias amorosas del duque de Alba) y Los pastores de Belén (1612; con tema sacro, desarrollado con particular encanto). En 1604, cediendo al prestigio europeo de la novela bizantina, publica El peregrino en su patria, obra miscelánea en que las aventuras de los protagonistas se entremezclan con poesías y comedias. Conforme al modelo de la novella italiana que Cervantes había introducido, escribe sus cuatro novelas dedicadas a Marcia Leonarda: Las fortunas de Diana (1621; incluida en el volumen de La Filomena), La desdicha por la honra, La prudente venganza y Guzmán el Bravo, publicadas con La Circe (1624). Sigue los pasos de Cervantes, a quien estimaba poco y al que, sin embargo, dice, «no faltó gracia ni estilo».

Mientras, viejo y cansado, cuida a Marta de Nevares, ultima Lope una obra maestra, elaborando tal vez materiales muy anteriores: La Dorotea (1632, año en que muere Amarilis), donde evoca sus amores mozos con Elena Osorio. La denominó «acción en prosa»; está dividida en cinco actos, y es un largo texto irrepresentable, en la estela de La Celestina, en donde los personajes encubren apenas a los protagonistas de aquellos episodios juveniles.

Como escritos apologéticos y doctrinales y cartas, puede abrirse en la obra de Lope un apartado, en el que se incluiría el poema Arte nuevo de hacer comedias (1609; en 376 endecasílabos sueltos dirigidos a la Academia de Madrid, con los que, irónicamente, defiende su estética teatral); Isagoge a los reales estudios de la Compañía de Jesús (1629; novela en silvas para las fiestas de fundación del Colegio Imperial), El laurel de Apolo (1630; casi 7.000 versos en alabanza de escritores y pintores españoles y extranjeros) y Triunfo de la fe en los reinos del Japón (1618; en prosa, sobre hechos acaecidos en las misiones de los jesuitas). Se conservan, además, casi 800 cartas dedicadas, en su mayor parte, al duque de Sessa, de enorme valor biográfico.

Lope declaró haber escrito 1.500 piezas dramáticas; se conservan 426 comedias a él atribuidas (de las que sólo 314 son seguras) y 42 autos sacramentales. Aprovechando hallazgos de precursores, como los valencianos citados más arriba, de Juan de la Cueva, y de La Celestina, fija la fórmula de la comedia (nombre genérico dado a cualquier pieza teatral larga), que obtiene una triunfal acogida popular. Quebranta las unidades de lugar, tiempo y acción, exigidas por los preceptistas (y también por escritores como Cervantes, frustrado como autor dramático por el triunfo de Lope). Y mezcla lo cómico y lo trágico tratando, dice, de imitar a la naturaleza. Al servicio de este ideal, forja la «figura del donaire», que media con su sentido común y su buen humor entre los espectadores y la escena. Pero al postular tal mezcla, renuncia a la tragedia (El castigo sin venganza es bastante excepcional) y se predispone para componer comedias propiamente dichas, y tragicomedias, entre las que destacan las de comendadores, con asuntos de honra. Escribe en verso, con variedad de metros (predomina el octosílabo) y estrofas conforme a las exigencias de la peripecia. Adopta la división en tres actos o jornadas, y acoge temas de muy variada naturaleza, sumiéndolos en un clima intensamente español: de historia antigua (El esclavo de Roma) y extranjera (El gran duque de Moscovia), religiosos (La buena guarda), mitológicos (El laberinto de Creta), de enredo inventado (El acero de Madrid, La dama boba y El perro del hortelano), etc. Especialmente importantes son las obras inspiradas en temas de la Historia y leyendas españolas, con que contribuía a la forja de una conciencia nacional (El mejor mozo de España, El mejor alcalde el rey, Fuente Ovejuna, Las paces de los Reyes y judía de Toledo; se le ha atribuido, pero no es suya, La Estrella de Sevilla). Algunas de sus mejores tragicomedias se inspiran en canciones populares (Peribáñez y el comendador de Ocaña, El caballero de Olmedo). Otras comedias (El villano en su rincón) dramatizan también motivos folklóricos. Probablemente, ningún otro escritor ha interpretado tan profundamente a su pueblo.

FUENTES:

-"Lope de Vega, poeta" de José Manuel Blecua in "Lecciones de Literatura Universal. Siglos XII a XX", Edit. J. Llovet, Ed. Cátedra, Madrid 1996.

-"Félix Lope de Vega Carpio" de Fernando Lázaro Carreter in "Diccionario de Literatura Española e Hispanoamericana", Ed. Alianza, Madrid 1993.

-"Lope de Vega" in "Perfil Biográfico" de Felipe B. Pedraza Jiménez, Ed. Teide, Barcelona 1990.

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/lope/a_biografico.shtml

 

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ENRIQUE IV DE FRANCIA & SU GUARDARROPA http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/10/enrique-iv-francia-su-guardarropa 2009-11-10T23:15:38+00:00

EL TRAJE DEL REY ENRIQUE IV & SU GUARDARROPA

Cuando el fatídico 14 de mayo de 1610 recibió, en plena calle, la mortal puñalada de su asesino François Ravaillac, Enrique IV de Francia llevaba un jubón y calzas de satén negro sin pasamanerías, medias de seda negra con jarreteras a juego, una camisa blanca de fina tela de Holanda con los puños plisados y el cuello con gorguera de encaje almidonado. En los pies, zapatos de punta discretamente redondeada de cuero de Flandes, abiertos a ambos lados con un sistema de cierre cubierto por una rosa de tafetán negro guarnecido con encajes de hilo. A juego, un manto o capa corta de terciopelo negro, adornada con la gran cruz de la Orden del Espíritu-Santo, confeccionada con un bordado en hilo de oro y plata. Alrededor del cuello, en sotuer, el monarca lleva la ancha cinta de muaré azul de la cual cuelga la cruz de la orden, en oro y esmaltes. En la cabeza, un sombrero de castor negro con o sin penacho blanco.

El momento de su fallecimiento en su estudio o gabinete privado de la primera planta del Palacio del Louvre, sus ayudantes de cámara y los testigos presenciales dejaron patente el contenido de su guardarropía: predominaban en sus trajes el color negro, su favorito, seguido por el color gris y gris-perla, el pardo y, en menor medida, el blanco, con bordados y pasamanerías en hilo de oro y plata o sencillos. Las telas van desde el terciopelo al satén, la seda y el tafetán. Algunas prendas, sobretodo las que se utilizaron para las cacerías, eran confeccionadas en piel de ante. En diversos cajones, se contaron numerosos pares de guantes de piel de ciervo, corzo, ante, cabra, de lobo marino,... Entre su calzado, se distinguían las botas de montar, muy flexibles y cómodas, realizadas en piel de vaca que se ajustaba perfectamente a los gemelos y llegaban por encima de la rodilla, con solapas y guarniciones en terciopelo de color a juego con los diferentes jubones y calzas.

Si hay un detalle que es desconocido por la mayoría del vulgo, es éste: Enrique IV solía llevar siempre encima sus anteojos (gafas) para poder leer los documentos y cartas que le eran entregadas.

Por otro lado, sus sirvientes siempre revestían la librea de la Casa Real, confeccionada en rojo, blanco y azul adecuadamente combinados, ya que eran los colores de los Borbones.

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LAS JOYAS DE LA CORONA SABOYANA http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/11/06/las-joyas-la-corona-saboyana 2009-11-06T21:41:34+00:00 Si hay joyas universalmente conocidas, son las de la Corona Británica, celosamente guardadas en el incomparable marco de la Torre de Londres. ¿Quién no ha ido a Londres y no ha acudido a ver la famosa antigua cárcel londinense de tan terrible memoria? Pero, lo más raro, es ver las antiguas Joyas de la Corona Saboyana, que casi nadie ha tenido el privilegio de admirar más que en fotografías de reinas italianas, como las célebres diademas de Maria-José de Bélgica o de Margarita de Saboya-Génova... Pero hay más que un par o tres de diademas: hay coronas reales, cajitas de rapé, collares, broches y pendientes cuajados de diamantes y otras gemas preciosas que casi nunca han visto la luz.

Por fin, y gracias a una iniciativa de Stefano Papi, experto joyero y de Tomaso Riccardi di Netro, historiador y responsable de la actividad expositoria de La Venaria Reale, el público puede acceder a las alhajas de la corte saboyana que los sucesivos reyes y reinas de Cerdeña y Piamonte llevaron entre los siglos XVII y XX. La exposición, titulada "DIADEMAS & JOYAS REALES. Obra Maestra de la Orfebrería Italiana en la Corte Saboyana", se inauguró el 26 de Junio de 2009 y durará hasta el 10 de Enero de 2010.

Si por ventura tenéis previsto hacer un viaje por Italia y precisamente os encontráis en la región piamontesa, podréis acudir a la exposición ubicada en el antiguo Real Sitio de La Venaria (Turín), palacio de cacerías reales construído para Carlos-Manuel II y convertido en un museo regional muy importante por sus colecciones que, antaño, fueron pertenencias de los Duques de Saboya y Reyes de Cerdeña-Piamonte y ornamento de sus palacios.

Y si no, os dejo aqui un vídeo sobre la exposición que, aunque corto, nos da un adelanto de lo que se puede ver en ella:

Aqui os adjunto otro video sobre el Real Sitio de La Venaria, en Turín:

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