HISTORIA DE LA COSMETICA
el 8 abr En: Temas - 3 comentarios
HISTORIA DE LA COSMÉTICA
desde la Prehistoria hasta la actualidad
Diseño de espejo para tocador llamado "Toilette de Vénus", realizado por la Real Manufactura de Porcelanas de Sèvres (Francia), en 1781, y destinado a la Gran Duquesa Maria Feodorovna de Rusia, consorte del futuro Zar Pablo I.
Si acudimos a las primeras referencias de la historia cosmética nos encontramos que esta asociada con la medicina y las prácticas religiosas o simplemente a la higiene y el embellecimiento, finalidades actuales.
En tiempos prehistóricos los primeros humanos utilizaron materiales de plantas, animales o minerales, como lo demuestran los pequeños contenedores de huesos vaciados que han sido encontrados con pastas coloreadas hechas de grasas y óxidos de hierro o magnesio. Minerales rojos mezclados con grasa animal, pueden haber sido utilizados para proteger el cuerpo de los rayos del sol, es decir el primer protector solar.
En el Antiguo Egipto, cuna de la cosmética, la información de los cosméticos nos ha llegado de varias rutas: las narraciones de Herodotus (490-425/20 A.C.), de momias y su equipo mortuorio, de pinturas en tumbas reales y de rollos de papiros. También recientemente de la investigación llevada a cabo en Egipto y Francia por el grupo L´Oreal y Centro de Investigación y Restauración de los Museos de Francia que ha puesto de relieve la riqueza y la importancia de la cosmética y perfumes.
Tanto los hombres como las mujeres egipcios emplearon productos cosméticos, utilizaban pigmentos rojos en labios y mejillas, perfilaban sus cejas, coloreaban sus ojos y sus cabellos, así como aceites perfumados para mantener su piel flexible y tersa.
Se mencionan en las fuentes de información:
Productos para el cuidado personal. Se usaban pastas hechas con polvo de alabastro. Cleopatra empleo la leche de burra y miel para tener una piel sedosa. Caja y utensilios de maquillaje fueron encontrados en los equipos funerarios, grasas y aceites de animales o vegetales fueron utilizados, como aceite de oliva y aceite de almendras.
Productos para la higiene corporal. El jabón fue conocido por los Egipcios para la limpieza o baños rituales, se añadía al agua natron o cenizas vegetales.
Desodorantes. Se habla de bolas de incienso esenciado frotadas en el cuerpo.
Afeitado y depilación. Por razones religiosas el pelo era considerado impuro. En papiros se encontraron recetas para preparados depilatorios y en equipos funerarios pinzas para la depilación.
Cosméticos decorativos. Maquillajes fueron usados no solo para el embellecimiento si no también por razones rituales y de protección.
En los equipos funerarios se han descubierto sombras de párpados, pestañas y cejas. Los maquillajes de ojos eran negros realizados con kohl.
Maquillajes marrones utilizaban oxido de hierro en soporte de arcilla, verdes usaban malaquita, rojos hematita y óxidos de hierro mezclados con aceites.
Los ojos se protegían con el maquillaje para evitar las oftalmias provocadas por el viento, el polvo y los insectos.
Productos para el cuidado del pelo. Aceites de castor se usaban para el pelo gris o la pérdida del pelo. Peines y horquillas se han encontrado entre los materiales del equipo funerario.
La henna fue utilizada para dar al pelo un rojo brillante y la caspa fue también tratada y recogida en las recetas.
Perfumes y ungüentos perfumados. El equipo funerario de Tutankhamon incluía 350 litros de fragancia. Se conocen perfumes que utilizaban flores de lirios, mejorana y henna. La unción fue un ritual aplicado también a las estatuas de los dioses y momias.
Para los egipcios los maquillajes tenían una dimensión sagrada. Se consideraba un regalo de los dioses al hombre, según el libro de Henoc, "Azazel, Jefe de los ángeles rebeldes, fue quien se encargo de transmitir al hombre el arte de pintar el contorno de ojos con antimonio".
Según otro mito, "las lágrimas de los dioses se convertían en incienso y en abejas que fabricaban la cera necesaria para preparar el maquillaje". Para los antiguos egipcios, el hecho de llevar maquillaje expresaba la unión de los humanos con los dioses. Los sacerdotes agradecían todos los días a los dioses este regalo poniendo maquillaje en sus estatuas.

¿Por que había tantos productos?. Por su finalidad adquirieron una dimensión cosmogónica; unión de los humanos con los dioses que permitía que el mundo continuara existiendo, médica; propiedades de distintos cosméticos, y el interés diario por la imagen y el bienestar, remarcando los mejores rasgos del rostro, cuidando el cuerpo y el cabello y luchando contra los signos del envejecimiento.
"El símbolo de los perfumes era para purificar o disipar olores y apertura de la puerta al más allá".
"Los cosméticos eran un enlace con la otra vida. El libro de los Muertos, describe detalladamente los preparativos que debían efectuarse antes de que el difunto pudiera comparecer ante los dioses. Hay siete ungüentos diferentes que deben utilizarse en un orden específico para la purificación".
Los cosméticos dejados en las tumbas son esenciales para la otra vida.
Es conocido también el mito de Horus que dice que "Horus se hirió un ojo en una batalla, y utilizo Kohl para tratarlo". Existe una triple dimensión en este mito:
- médico (el khol curo el ojo del dios)
- cosmogónico (Horus sobrevivió, permitiendo que el mundo continuara existiendo)
- seducir (de belleza)
Los egipcios dominaron muchas técnicas que nadie se explica y siguen en uso actualmente:
Síntesis de los diferentes ingredientes. El khol utilizado en el maquillaje de los ojos estaba realizado con galena, sulfuro de plomo y sustancias blancas, ahora identificadas como cerusita, laurionita y fosgenita. Algunas de estas sustancias pueden encontrarse en estado natural, pero otras son el resultado de síntesis.
Formulación. Los granos de galena venían en diferentes tamaños y debieron ser cribados. Los granos grandes se usaban para jugar con el reflejo de la luz, así como efectos iridiscentes. Los granos más pequeños se utilizaban para productos negros y aceitosos.
Tratamiento técnico. El polvo de galena se calentaba con aceite en tejidos azules para conseguir un maquillaje de color diferente.
Envasado. Existían diferentes tipos de envase según los distintos productos y los usuarios (personas individuales o grupos, laicos o sacerdotes) y de etiquetas que indicaban el nombre y la naturaleza del producto.

Vasija griega para usos cosméticos del siglo VI A.C.
En Grecia la higiene corporal era una práctica habitual. Los ungüentos aparecen en la mitología griega con consideraciones sobrenaturales y propiedades mágicas. Así por ejemplo, la diosa Hera, para realzar su atractivo ante su esposo Zeus "Primero limpió con ambrosía toda la impureza de su cuerpo deseable y lo ungió con untuosos aceites, que exhalaban un delicioso olor (Homero, Iliada, XIV.170.173)".
En Roma, Galeno creo la fórmula de la primera crema que se utilizaría siglos más tarde como la cold cream.
Los ungüentos utilizados podían tener aplicación como medicamentos y cosméticos para la preservación y cuidado de la piel. Celso (S.I.D.C.) escribió que la consistencia de los ungüentos era blanda y se aplicaban sobre la piel intacta.
Se recomendaban ungüentos para ciertas patologías cutáneas y hay evidencias que también se ocupaban de los problemas cosméticos. Celso reconoce "Es casi una necesidad tratar de curar los barros, las pecas y las efélides, pero no se puede privar a las mujeres del cuidado de su persona (Celso, Lib VI, 5)".
En la Edad Media debido a la influencia del cristianismo, los ungüentos cosméticos caen en desuso, solo el mundo musulmán mantiene viva la cosmética, enriqueciéndola con esencias orientales de fuertes aromas.
En los conventos se guardaron fórmulas cosméticas como la Hildegarda de Bingen (S.XII) para embellecer la cara a base de tila, romero, serpol, tomillo e hinojo, o la de los monjes cartujos llamada acqua mirabilis, antecesora de la actual agua de colonia.
Hacia el año 1000, Avicena consiguió aislar los aceites esenciales de las plantas por medio de las destilaciones, lo que facilitó el comercio y el transporte de las sustancias cosméticas. Para mejorar el aroma se añadían algunas sustancias animales, estas en estado natural son malolientes, pero profundizan, mejoran y resaltan los aromas principales de un perfume, los más utilizados fueron el almizcle, el ámbar, la algalia y el aceite de castor.
Los hispanomusulmanes, eran amantes de la limpieza, probablemente por la obligación religiosa de lavarse antes de orar. Después del baño, la costumbre era perfumarse. Se cuenta que "el emir Omega Alhaken I, en medio de una batalla, pidió a un paje que lo perfumará con algalia, para que en caso de morir su cabeza se distinguiera de las de sus soldados".
Las mujeres se pintaban las uñas con alheña y mascaban goma perfumada para aromatizar el aliento.
En el siglo XIV Henri de Mondeville, médico normando escribió un tratado en el que separaba y distinguía el tratamiento médico de los problemas patológicos de la piel con los cosméticos de finalidades estéticas.
En el Renacimiento se volvió a la ostentación y lujo, aumentando el consumo de afeites y perfumes.
Retrato de Lady Frances Cotton de Boughton Castle, según el pintor Robert Peake.
En la corte de Elizabeth I de Inglaterra, fueron muy populares los tratamientos a base de agua de rosas para el cabello, el ungüento de flor de saúco, la salvia para blanquear los dientes, los baños en vino, las máscaras de clara de huevo y miel para alisar las arrugas y los pétalos de geranio como rojo de labios. También utilizaban productos peligrosos como el albayalde para blanquear sus caras y cuello, rojo de labios a base de sulfuro de mercurio, sublimado de mercurio para eliminar manchas y un tinte del cabello a base de sulfuro de plomo, cal viva y agua.

Recipiente de perfume en oro, esmaltes y piedras preciosas del siglo XVI (Museo del Renacimiento, Castillo de Ecouen, Francia), que se abre en gajos igual que una naranja.
Uno de los avances más notorios de esta época fue la popularización de los perfumes en solución alcohólica, siendo la primera receta la llamada "Agua de la Reina de Hungría".
La falta de higiene era muy grande y se usaban perfumes para ocultar el mal olor, ya que no se utilizaba jabón. La elaboración de éste, conocida desde épocas anteriores, seguía desarrollándose como un arte, de manera que su escasa producción encarecía su precio y debía pagar impuestos, por lo que constituía un lujo fuera del alcance del pueblo.
Dama del siglo XVII delante de su tocador en el momento de su "Petite Toilette" (pequeño aseo), asistida por su doncella. / Abajo, fotografía de un completo neceser de maquillaje y aseo personal de 1695, procedente de la ciudad alemana de Augsburgo.

El siglo XVII puso de moda la belleza femenina, rubia de largos cabellos, que simbolizaba la virginidad, por lo que muchas damas se aclaraban el pelo con lejía. Se pintaban las cejas con sulfuro de antimonio y se blanqueaban la cara, el escote y las manos con soliman (sublimado corrosivo).
Se aplicaban colorete con carmín en las mejillas, barbilla, punta de las orejas, hombros y manos.
En este siglo se inicia en Francia lo que se convirtió en la creación de los perfumes mezclando diversos ingredientes.
El siglo XVIII se destacó por el uso abusivo de cosméticos, las mujeres sufrían la llamada "fiebre del colorete" los labios se pintaban en forma de minúsculo corazón, polvos de harina de arroz esparcidos por cuello y hombros y lunares repartidos por cara y espalda.
Set de Tocador completo realizado en porcelana de Sèvres, en 1781, para la alcoba de gala de la Zarina Maria Feodorovna de Rusia (esposa del zar Pablo I), en el Palacio de Pavlovsk (Rusia). Fue un regalo de Luis XVI de Francia a los entonces Grandes Duques de Rusia de visita oficial en Versailles, bajo el nombre de "Condes del Norte".
Todo cambió con la Revolución Francesa. Los excesos estéticos desaparecieron y no se retomaron los tratamientos estéticos hasta la llegada de Napoleón por influencia de su esposa Josefina.
Se mencionan los llamados "remedios secretos" cuya composición se desconocía, tuvieron difusión a través de la propaganda de prensa, lo que hizo que su distribución y venta fuera regulada en algunos países, en un intento de cortar los frecuentes abusos.
Se inicio la fabricación de agua de colonia a gran escala, gracias a una casualidad.
En 1.792 el hijo del regidor de Colonia recibió como regalo de boda de un monasterio, un recipiente con una muestra y la fórmula del agua de colonia que fabricaban los monjes. Entusiasmado con el producto, decidió emprender su fabricación. La llegada de las tropas francesas a la ciudad, hizo que el uso del agua de colonia se extendiese
y se conociera con este nombre.
El edificio donde se fabricaba tenía el número 4711, la denominación que recibe el agua de colonia más famosa.
En el siglo XIX se suceden los avances científicos y empieza en Paris un pequeño comercio. Estos nombres aún perduran: Roger & Gallet, Pinaud, Guerlain, Bourjois.
Hubo un nuevo cambio de costumbres higiénicas y el baño volvió a practicarse. El primer jabón fue desarrollado por Procter en 1.878, este producto producía abundante espuma.
Tres tipos de envases de perfume británicos del siglo XVIII; el último frasco procede de la célebre Manufactura Wedgwood.
En los últimos 100 años ha tenido lugar el auge de la cosmética que la Industria ha utilizado poniendo en el mercado productos nuevos y variados de calidad y eficacia que han modificado los hábitos de los usuarios.
Grandes científicos han estado al servicio de la cosmética, Otswald con la teoría de las dispersiones. Sörensen con la noción del pH, Wallach con la investigación en aceites esenciales y sustancias aromáticas, Harry con el amplio uso de ingredientes y formulaciones en cosmética. Zviak padre de la peluquería científica, Navarre con la química de la cosmética, Friberg desarrolló un nuevo concepto de estabilidad basado en estructuras de cristales líquidos.
Eventos sociales, políticos y de lanzamientos, han contribuido al desarrollo científico y utilización de cosméticos.
La aparición del cine de color, la creación del make up o fond de teint, por el maquillador de Hollywood Max Factor, el esmalte de uñas y lápiz de labios, el autobronceador, el serum ......
En 1.907 el químico Eugene Schüeller fundador de L´Oreal inventó el primer tinte sintético para el cabello y en 1.936 el primer filtro solar.
En 1.944 el farmacéutico de Florida, Benjamín Green, invento un aceite solar que convirtió en el famoso Copertone.
Los productos para el bronceado de la piel hicieron su aparición en los años 50, después de que Chanel pusiera de moda el bronceado.
La primera guerra mundial tuvo un impacto significativo y supone un paréntesis en esta floreciente industria, que se recupera en los años 50.
En 1.950, sale al mercado la primera línea de cosmética masculina "Gureli".
En el mundo de los perfumes, en 1.951 Coco Chanel, encargó el mítico Chanel nº 5 al perfumista Ernest Beaux. Actualmente la industria del perfume esta dominada por los diseñadores de moda.
Las primeras marcas del mercado cosmético Guerlain, Helena Rubinstein, Elizabeth Arden, Charles of the Ritz, Nívea, L´Oreal, Antonio Puig, Mirurgia, Jeanne Piaubert, Payot, Lancome, Revlon, Max Factor y Estee Lauder, amplían la lista con Orlane, Sisley, Roc, Biotherm, Vichy, Juvena, Yves Rocher, Clarins, Aramis, Clinique, Shiseido, Kanebo, Chanel, Dior, Rochas, La Prairie, Prescriptives, Valmont, The Body Shop. ........
En los años 80 aparece el colágeno en la cosmética aunque el precursor fue un farmacéutico desconocido, Pierre Nement que desde mediados de los años 70 fabricaba y vendía una crema artesanal con este ingrediente.
El año 1.986 pasará a la historia por el de los liposomas y otros grandes descubrimientos que se utilizan en la actualidad: función barrera y lípidos en la piel, ácido hialuronico, oligoelementos, alfahidroxiacidos, antioxidantes con el empleo de vitaminas A, C y E, que suponen un gran avance frente al envejecimiento.
En la actualidad los desarrollos a nivel científico son espectaculares, se han sintetizado ingredientes conocidos con anterioridad, aparecen nuevos sistemas de liberación, se han racionalizado los tratamientos por un más exhaustivo conocimiento histológico, bioquímico y galénico, y se han logrado nuevas moléculas con efectos cosméticos espectaculares.
La disponibilidad de técnicas más precisas permiten observar alteraciones en parámetros cutáneos dando como resultado productos cosméticos con mayor eficacia.
Los grandes retos actuales y de futuro de la cosmética van en la línea de la prevención y protección de las radiaciones, con el desarrollo de los filtros, la lucha contra los radicales libres que son moléculas reactivas que se forman por acción de las radiaciones, entre otras causas, y que alteran estructuras de la piel, y la reestructuración de la capa cornea, es decir la más externa, utilización de ingredientes de origen vegetal, empleo de medios de vehiculación que hacen más efectiva la cosmética y la implantación de la cosmetovigilancia para dar mayor seguridad a los usuarios.
También está de moda el mundo marino con la utilización del colágeno animal, algas ....., y técnicas que proceden del mundo del medicamento como la biotecnología permitiendo elaborar por medio de cultivos sustancias idénticas a ingredientes naturales.
Fuente: Extracto de un texto de Ana Aliaga Pérez, Vocal Nacional de Dermofarmacia del CGCOF (Consejo General del Colegio Oficial de Farmacéuticos).

El complot conocido como "del Clavel", tuvo lugar en la noche del 2 al 3 de septiembre de 1793, y fue organizado por el contrarrevolucionario Jean-Pierre de Batz, Barón de Sainte-Croix (1754-1822), el mismo que había prometido un millón de libras -que no tenía- a quien salvase a la reina Maria-Antonieta de Austria. Era la segunda vez que Batz intentaba un salvamento de última hora, a la desesperada... Ya el 21 de Enero de 1793, pretendió sin éxito "raptar" al rey Luis XVI, cuando éste iba camino del cadalso; varios realistas fueron muertos en la intentona y Batz consiguió escapar.
El miércoles 28 de agosto de 1793, Jean-Baptiste Michonis, inspector de cárceles y administrador de la policía, penetra en la celda de la reina Maria-Antonieta en compañía de un hombre de unos 36 años de edad, y de baja estatura (1m. 65). En la solapa de su casaca gris a rayas, el hombre luce dos magníficos claveles. Con solo ver al personaje, la reina le reconoce enseguida: es el caballero Alexandre Gonsse de Rougeville (1761-1814) -


Para colmo de males, Jean Gilbert no mantendrá el pico cerrado. Por temor a que la tentativa de evasión fuera soplada a sus jefes, el gendarme, preocupado por su posición y su cabeza, redacta y envía un informe harto embarazoso a su superior más inmediato, el teniente-coronel Dumesnil. En él, denuncia tardíamente las artimañas de Michonis y del caballero de Rougeville. Peor aún: desvela que la reina le confió un papel escrito a base de punciones de alfiler, para que lo entregara a Rougeville. Para acabar de ser aún más vil, protesta argumentando que entregó dicho mensaje al conserje Richard. A la vista del informe, el teniente-coronel Dumesnil alerta enseguida al Comité de Seguridad General. Éste encarga a Jean-Pierre André Amar, secundado por el diputado Sevestre, acudir a La Conciergerie sin más dilación. Una vez allí, los dos miembros del Comité se introducen en la celda de la reina y la interrogan. Asediada por multitud de preguntas inquisitivas, Maria-Antonieta responde con evasivas, intentando por todos los medios evitar revelar nada que pueda incriminar a sus cómplices.

El 13 de abril de 1767 llegó la carta de Carlos III a Clemente XIII comunicándole la decisión del gobierno español a través de Tomás de Azpuru -
Las negociaciones con Génova llegaron a buen puerto, y se pasó a hablar con los franceses, con Choiseul. Los españoles decidieron hablar con el conde de Marbeuf, al mando de los presidios corsos.


Teófanes Egido, relacionando el regalismo con las ideas ilustradas de reforma, ha llegado a afirmar de modo rotundo que la expulsión y posterior extinción formaban parte de un plan ambicioso que no llegó a fraguar: la eliminación de todas las órdenes religiosas. En este plan estarían involucrados Roda, Floridablanca, Aranda, Campomanes y otros. La reforma del clero regular se estaba proyectando desde los tiempos de Ensenada. Si esta reforma se detuvo durante el reinado de Carlos III bien pudo deberse a que el gobierno concentró su atención en los jesuitas, ya que para lograr la expulsión se necesitaba el apoyo del clero (muchos obispos eran regulares). Por eso el gobierno antes de 1767 defendió incluso las escuelas tomista y agustiniana contra la jesuítica. Pero tras 1773 los miembros del gobierno acosaron a tomistas y agustinos hasta el punto de que en 1783 Campomanes, cuando quiso reformar la Universidad de Orihuela, intentó apartarla de los dominicos (los dominicos sólo podían dar clase a los de su misma orden, y no a los laicos).


Los jueces instructores del Parlamento realizaron la investigación y el resultado fue sorprendente: los jesuitas no tenían legitimada su presencia en el país (no existía ninguna real orden que justificase su instalación en Francia). Un análisis más detallado de los estatutos ponía de relieve que los jesuitas resultaban incompatibles con la obediencia al rey. La existencia de la Compañía, que debía fidelidad a un poder extranjero (el Papa), resultaba inadmisible con la monarquía absoluta. Luis XV, que se mostraba favorable a la Compañía, junto con algunos obispos, intentaron legalizar el estado de la orden.
Las cifras de expulsos fueron modestas. El cálculo del Padre Luengo arroja unas cifras de 2.746 jesuitas. Contando los de Ultramar, el número total rondaría los 5.500-6.000. No obstante, el ruido que causó la expulsión fue ensordecedor. Los números contrastan con la magnitud de la organización. No sólo estaba en juego el número de jesuitas, sino que se trataba del tema de la seguridad del Estado, el progreso de las reformas, el tema de la educación en España. En el campo de la espiritualidad la expulsión supuso el fin de la influencia poderosa de los jesuitas sobre las conciencias (sobre la familia real, sobre la nobleza -las clases acomodadas se favorecían de la facilidad vital que ofrecía el laxismo moral que proponía la concepción jesuita, contraria al rigorismo que propugnaban otras órdenes como la franciscana o la dominica-, y sobre el pueblo -por medio de los ejercicios espirituales-).
En primer lugar hay que hablar sobre el silencio que acompañó a la gestación del extrañamiento (que duró un año). Este silencio ha tenido una consecuencia nefasta para el estudio de los historiadores. Los apologetas de la Compañía contribuyeron a la confusión con sus escritos. Los historiadores del XIX de tendencia conservadora (Menéndez Pelayo, sobre todo) incrementaron la confusión. Tras el hallazgo de la Pesquisa secreta que realizó Campomanes tras los motines de 1766 y del Dictamen que el propio fiscal redactó a modo de conclusión de ésta, se confirmaron algunas de estas hipótesis. No obstante, éstos no dejaban de ser unos documentos excesivamente subjetivos pues mostraba las propias ideas del fiscal que cargaba las tintas sobre la participación de los jesuitas en los motines antes señalados. Estos motines eran, por tanto, una de las razones esgrimidas, pues a los jesuitas se les consideró artífices de ellos. Sobre las revueltas existieron también muchas explicaciones. Una tradicional es que se debieron a una crisis de subsistencias padecida en toda España, y especialmente en Madrid, donde la subida del precio del trigo amotinó al pueblo el Domingo de Ramos y el Lunes Santo de abril de 1766.
Existe también otra tesis tradicional. El conde de Aranda atribuyó los motines a la xenofobia existente contra el marqués de Esquilache, junto a la carestía. Además Aranda afirmaba que los tumultos posteriores fueron motivados por las represiones reales. Para explicar los motines del 66 sobrarían estas razones. También entraría el tema de la iluminación de Madrid. Carlos III intentó solucionar el tema de la oscuridad, del miedo a la noche. Y el intento de Esquilache de acabar con el chambergo (sombrero de ala ancha) y con la capa alta.
Encabezaban el partido el duque de Alburquerque y el duque de Alba. Ambos habían tenido influencia política durante el reinado de Fernando VI, y a la llegada de Carlos III perdieron sus prebendas. Alba fue apartado del muy bien remunerado cargo de mayordomo mayor de la reina. Pero esto no era nada comparado con la aplicación del Concordato de 1753, pues implicaba la pérdida de muchos privilegios que tenían desde el siglo XVI, como el derecho a presentar y proveer los beneficios eclesiásticos en sus estados. Esta tesis la apoya un trabajo de Jacinta Maciá Delgado: El motín de Esquilache a la luz de los documentos. En él expone la participación indirecta de la nobleza, ante la amenaza de sus inmemoriales privilegios. Esta acusación no libera en modo alguno a los jesuitas de su participación. Es más, sabemos de la buena relación entre jesuitas y nobles. Se puede descartar al duque de Alba porque felicitó efusivamente a Carlos III a raíz de la expulsión de la Compañía. El hecho de la implicación de los jesuitas no nos permite generalizar que toda la Compañía deseara la caída del gobierno. Para Campomanes no existía ninguna duda en este aspecto; inculpaba a toda la Compañía del complot, amparándose en la unidad de los jesuitas, propiciada por su rígida obediencia, en su comportamiento monolítico. Y el efecto del Dictamen fue completamente exitoso, dando origen a la Pragmática Sanción que conllevaría la expulsión de la Compañía de España.

Partidarios de un fuerte rigorismo moral, los puntos en común versaban sobre su deseo de vivir con gran austeridad. También defendían la idea de volver a la antigua disciplina de la Iglesia primitiva. Otro punto general era la postura crítica contra los excesos de la Curia Romana y el poder omnímodo del Papa. Junto a todo esto, el aborrecimiento hacia la Compañía de Jesús y la necesidad de la creación de una Iglesia de corte nacional definían sus rasgos. Menéndez Pelayo advertía lo que otros historiadores han corroborado: la imposibilidad de hablar de un jansenismo dogmático y la existencia de un jansenismo histórico. Mestre o Appolis han descubierto nuevos rasgos de este jansenismo español. Le definía la preferencia por una religiosidad interiorizada, no gestual, que en España adquiría una peculiaridad pues conectaba con el erasmismo y con la filosofía Christi (defendida por Erasmo). Además, el biblismo (la necesidad de beber en lo que se llama la teología no especulativa, consagrando las Sagradas Escrituras como fuente única) era otra de sus características. Y a todos estos rasgos se sumaba la adscripción a las corrientes de la crítica histórica para fundamentar, recopilar y ordenar los cánones de la Iglesia y contraponerlos a las leyes civiles, para que así saliera a la luz la verdad de las leyes.
Otra cuestión va a agravar la situación ganando partidarios para el antijesuitismo. Es el asunto del proceso de beatificación de Juan Palafox y Mendoza, obispo de Puebla de los Ángeles en Méjico (1756). Palafox se había caracterizado por sus simpatías hacia los jansenistas y su repulsa por la Compañía de Jesús. En Italia luchaban los jansenistas por su beatificación, oponiéndose con contundencia los jesuitas. En España no se hablaba del tema. Los intelectuales jansenistas italianos escribieron a España para recabar apoyo para su propósito, especialmente en círculos cercanos al gobierno. Con la llegada de Carlos III al trono y la subida al poder de los manteístas (y sobre todo, Roda). la situación iba a cambiar totalmente. El Confesor Real era el Padre Eleta (que era de Osma, como Palafox) -
Pero todavía la oposición entre clero jesuita y clero antijesuita se va a acentuar más a partir de 1758 por la aparición del libro
En Portugal se desencadenó una lucha ideológica y publicística contra los jesuitas. Al hablar de este país, no se puede dejar de tratar la figura de Sebastián José de Carvalho e Melo, marqués de Pombal, que ejerció un poder absoluto hasta la muerte de José I en 1777.

El 20 de abril gestionó con Clemente XIII la obtención de un breve para proceder contra los jesuitas, acusados de lesa majestad. El Papa (inclinado hacia los jesuitas) no accedió, porque Pombal quería extenderlo a toda la Compañía en Portugal, y no sólo para los jesuitas involucrados. Pombal llenó el país de propaganda antijesuítica. Un año justo después del atentado (1759) se decretaba la expulsión de los jesuitas de Portugal. Salían en embarcaciones con rumbo a los Estados Pontificios. Desembarcaban en Civita Vecchia donde debían procurarse un sustento, pues Pombal no les dio ninguna pensión. El Papa se vio obligado a aceptarlos, sentando un precedente que Carlos III no olvidaría. A partir de este momento los jesuitas marchaban a Italia sin dinero. En Italia, los jesuitas italianos se veían ante una difícil posición: no sabían si acogerles o desentenderse de ellos. Los jesuitas españoles enviaron dinero a Roma para ayudar a sus correligionarios portugueses.
Pero en Portugal, Pombal pretendía lograr que el gobierno del rey tuviera menos obstáculos. Logró expulsar al nuncio apostólico y controlar la Inquisición portuguesa, a la que entregó a Malagrida (
La Compañía de Jesús fue expulsada de España a principios de abril de 1767, entre la noche del 31 de marzo y la mañana del 2 de abril. Fue una operación tan secreta, rápida y eficaz -o más- que la de extrañamiento de los moriscos en 1609.
de expulsión, dictaminado por el fiscal Campomanes y aprobado por una Sala reducidísima y previamente seleccionada de consejeros el 29 de enero de 1767. Ni de la ratificación real de dicho decreto el 20 de febrero siguiente. Es curioso que no se filtrase ni un solo rumor de las altas jerarquías al pueblo. Tampoco trascendió el contenido de un pliego cerrado (impreso en la Imprenta Real, perfectamente incomunicada) que el conde de Aranda remitió a los jueces ordinarios y tribunales superiores de todas las poblaciones en las que había establecimientos jesuitas (más de 120), en el que se hallaban las instrucciones reservadas para la expulsión, y que no podía ser abierto hasta la misma noche del primero de abril.
El contenido de la Pragmática no aclara los motivos por los cuales Carlos III decidió decretar la expulsión. El texto es premeditadamente poco preciso. El monarca justificaba la medida afirmando que la adoptaba «por gravísimas causas relativas a la obligación en que me hallo constituido de mantener en subordinación, tranquilidad y justicia mis pueblos, y otras urgentes, justas y necesarias que reservo en mi real ánimo; usando de la suprema autoridad económica que el Todopoderoso ha depositado en mis manos para la protección de mis vasallos y respeto de mi corona...»
Tras conocer la misión que tenían que llevar a cabo, los comisarios se dirigieron hacia los diferentes establecimientos jesuitas. Una vez allí, irrumpieron en sus dependencias y ordenaron a los superiores que convocasen a todos los moradores de las casas en las salas capitulares. Después, ordenaron a los notarios que diesen lectura del decreto de expulsión. Tras dicho acto, tomaron las medidas oportunas para conseguir controlar las casas. Acto seguido, comprobaron los nombres de los concurrentes, para comprobar si había algún jesuita ausente. Luego, procedieron a requisar los caudales y a inventariar los diferentes bienes. A continuación, dispusieron los medios necesarios para el traslado de los jesuitas a las distintas «cajas» o puertos de embarque, y antes de que hubiesen transcurrido 24 horas desde el momento de la presentación del decreto, las diferentes comitivas partieron. Los jesuitas de la Provincia de Castilla fueron a Santiago de Compostela; los de la de Aragón a Salou; los de la de Toledo a Cartagena; y, por último, los de la de Andalucía fueron dirigidos hasta el Puerto de Santa María. La tropa los acompañó durante el trayecto. En las ciudades por la que pasaron, las autoridades civiles se encargaron de mantener el orden y de evitar cualquier manifestación popular en contra del extrañamiento. La incomunicación de los jesuitas a lo largo del viaje fue total. Únicamente quedaron en España los procuradores de las diferentes casas de la Compañía, a fin de que finalizaran los inventarios ante los agentes del fisco. Una vez acabada esta labor partieron inmediatamente al exilio.

Grandes eminencias y anónimos personajes del pasado se unieron para ponderar lo que consideraban como solemne y en tal propósito gastaron sus riquezas y sus fatigas. En los yacimientos encontramos monumentos a las grandes gestas guerreras, a la exaltación de los dioses o al desconcierto de la muerte. Atendiendo a estas construcciones podríamos considerar que nuestros ancestros se pasaron su existencia peleando, rezando o muriendo. Y poco más. El resto de sus vidas, en la mayoría de los casos, queda absolutamente desconocida para la Historia. Cosas de humanos, a fin de cuentas. El problema surge cuando nuestras impresiones, y también algunas pistas, rompen la barrera de lo académicamente correcto y notamos que no todo es tan humano, ni que los dioses son tan abstractos y que ese llamado mundo del más allá pudiera estar más cercano de lo que suponemos. En el templo de Dendera, al sur de Egipto, la presencia de esos dioses se palpa como en ningún otro lugar.





Cuando las tropas de Napoleón llegaron a Dendera en 1798 el templo luchaba por emerger sobre el mar de arena que se empeñaba en hundirlo. Su entrada tan solo se adivinaba. Y mientras que los científicos se armaban de paciencia y de trabajo para despejar el conjunto, los militares se armaron en el techo del templo para defender la posición desde tan estratégica atalaya. Cuentan que una caja de municiones colocada sobre la arena que también cubría la terraza se deslizó por un tragaluz hacia el interior. Cuando bajaron a buscarla vieron que había abierto un camino hacia las salas superiores del templo. Y en una de ellas realizaron un descubrimiento espectacular cuando las teas encendidas iluminaron un monolito que medía 3,60 metros de largo por 2,40 de ancho, y un grosor de casi un metro. Ocho metros cúbicos de roca que llegaba a pesar 16.000 kg. y que se encontraba colgado del techo. Para la Historia el descubrimiento fue realizado en 1799 por el general Louis Desaix y por sus representaciones astronómicas se le conoció a partir de entonces como el Zodiaco de Dendera.
Algunos estudiosos como E.C. Krupp indican que el zodiaco se realizó en el año 30 a.C. y que fue importado de Mesopotamia. Por su parte Sir Norman Lockyer, el famoso astrónomo estudioso de Stonehenge, mantenía que Dendera era mucho más antiguo y que se había construido 
Aparte de la interpretación del zodiaco, apunta la posibilidad de que la conexión de Egipto con la Atlántida se corresponda con el carácter fonético del país del Nilo. Según Slosman la antigua Atlántida se llamaba AHA-MEN-PTAH (Amenta para los griegos y Amenti en español) cuya traducción sería el "primer corazón de Ptah o corazón primogénito de Ptah", siendo Ptah el dios principal atlante. Los supervivientes fundaron tras el cataclismo otro país llamado ATH-KA-PTAH, que significa el "segundo corazón de Ptah", que los griegos fonetizaron en la palabra Aegyptos. Por ello la palabra EGIPTO sería el nuevo nombre del país atlante.
El techo de la sala hipóstila de Dendera sería una escenificación del cataclismo atlante. En la interpretación ideográfica de los jeroglíficos una línea quebrada significa "agua"; dos líneas señalarían en plural "aguas"; tres líneas apuntarían "la crecida del Nilo"; y el "diluvio" estaría representado por cinco líneas. Pues bien, tanto en el techo del templo como en el zodiaco aparecen ocho líneas quebradas, el superdiluvio o gran cataclismo que produjo el hundimiento de la Atlántida y que fue descrito por Platón en Timeo y Critias.
Moisés debería estar al tanto de los grandes conocimientos tecnológicos de los que encontramos gran profusión en el templo de Dendera. Porque a parte de las famosas "
La energía que pudiera obtenerse de esta disposición electrónica debería ser utilizada por algo, o por alguien. Y sólo así entenderíamos por qué el techo del templo era tan importante para los sacerdotes. Esa plataforma tenía que ver con los dioses. El que los sacerdotes bajasen de la azotea sin ofrendas puede interpretarse como que las dejaban arriba para que se pudrieran o que algún listillo las recolectará con posterioridad. Pero el hecho más significativo es precisamente la operatividad de un objeto que, según aparece esculpido, es una copia exacta de otro muy especial, el Arca de la Alianza. La conexión entre el Arca y Egipto no ofrece dudas, ni los conocimientos de Moisés tampoco.
El que había sido el artífice de la caída de Boyer, Rivière Hérard, sería derrocado a los cuatro meses de tomar el poder. El senado se propuso entonces elegir a hombres mayores y débiles que pudieran manejar a su antojo. Tres viejos borrachos y analfabetos se sucedieron de esta forma mientras estallaban regularmente revueltas populares... hasta que el 1 de marzo de 1847, el senado eligió a Faustin Soulouque, negro analfabeto que ni siquiera se había presentado como candidato. Rápidamente, Faustin Soulouque se reveló como un personaje ambicioso y determinado en conseguir sus propósitos. El 25 de agosto de 1849, emplazó al Parlamento a que le proclamasen emperador de Haití. Fue cosa hecha y, el 18 de abril de 1852, en medio de unos fastos onerosos para una nación tan pobre, se hizo coronar a imagen y semejanza de Napoleón como Faustino I. Hubo tanto despliegue de lujo y boato que fue menester suspender el pago de la deuda nacional, al no poder hacer frente a los gastos generados por el nuevo monarca. Peor aún, emprendió una severa represión contra los mulatos y reinó despóticamente sobre el país a lo largo de una década. Intentó por dos veces reocupar la República Dominicana, fracasando una y otra vez.
superior y mediante su código rural de 1863, instauró la "corvée" para crear una nueva red de carreteras y caminos, canales y fuentes. Impulsó la exportación de algodón y redujo a la mitad el ejército nacional. Pese a sus acertadas medidas, las finanzas de Haití seguían siendo frágiles, y tuvo que reprimir varias conspiraciones. Finalmente, Geffrard dimitiría el 13 de marzo de 1867, tras producirse la sublevación de toda la región de Artibonita.
Temiendo los posibles efectos de la Gran Guerra de 1914-1918 sobre Haití, los Estados Unidos con el presidente Woodrow Wilson al frente, decidieron ocupar militarmente la isla para defender los intereses de la banca americana. El 28 de julio de 1915, los Marines desembarcaban en Port-au-Prince y ocupaban el país hasta 1934. Aquello supuso la sumisión del Estado Haitiano, la supresión de su ejército, el control de sus instituciones, aduanas y administraciones provinciales, y que el 40 % de su recaudación en impuestos fuera a parar a manos de Washington. Es más, los norteamericanos se caracterizaban por su alto grado de racismo, rasgo que consternó particularmente a la élite mulata, que era francófona y culta. La indignación engendró un nuevo orgullo racial que encontró su expresión en las obras de una nueva generación de historiadores, escritores y artistas haitianos.
gobierno de Haití los intereses del dinero depositado sobre sus cuentas, que eran transferidas a Nueva York. Tan solo cedió a partir de 1922, aunque tan solo pagando un 2 % en vez del 3,5 % acordado a otros; aquello supuso una pérdida de un millón de dólares en intereses.
El año de 1957 se caracterizó por una serie de golpes, atentados y escándalos. El presidente provisional Daniel Fignolé fue derrocado por el jefe del ejército que él mismo había nombrado un mes antes. En septiembre de 1957, el ejército volvió a organizar unas elecciones saliendo elegido el médico François Duvallier apodado "Papa Doc", gracias al apoyo de los negros que vieron en él el medio de poner fin al reinado de los mulatos.
A la muerte de "Papa Doc", el 21 de abril de 1971, Jean-Claude Duvallier alias "Baby Doc" que tan solo contaba 19 años de edad, accedió a la presidencia. Inició una tímida liberalización del régimen y se alienó una parte de la clase negra que había sostenido a su padre, al casarse con una mulata en 1980. Su régimen se hundió en la corrupción y la incompetencia. En enero de 1986, una sublevación popular le derrocó forzándole a exiliarse en Francia, y se procedió a una purga contra las personalidades comprometidas con el régimen anterior.
El ex-sacerdote Jean-Bertrand Aristide, que se había convertido en el abanderado de la causa de los pobres, ganó las elecciones del 16 de diciembre de 1990 con un 67 % de los sufragios. Su llegada a la presidencia de la república haitiana devolvió algo de esperanza a los haitianos hasta que, el 29 de septiembre de 1991, es derrocado por una junta militar dirigida por el general Raoul Cédras, ayudado por la CIA y el gobierno de George Bush Sr. Aristide tuvo que refugiarse en EE.UU. mientras se producían masacres y exilios masivos, y las Naciones Unidas decretaban el embargo contra Haití.
Poco después de la marcha de Aristide, el presidente de la Corte de Casaciones de Haití, Boniface Alexandre, asume el intermedio en virtud de la Constitución. Aristide será acusado por los haitianos de todos los males del país, amén de un escandaloso enriquecimiento personal y de estar detrás de una serie de crímenes políticos, y se verá forzado a exiliarse en Sudáfrica.
Setenta días después de una travesía llena de peripecias, la indomable tenacidad de Cristóbal Colón fue finalmente recompensada: el 12 de octubre de 1492, abordaba una de las islas Bahamas llamada Guanahani y que bautizó como San Salvador. El 26 de octubre, descubría la isla de Cuba; el 6 de diciembre, echó el ancla en una bahía que llamó de San Nicolás descubriendo lo que más tarde se conocería como Haití.

Bajo el impulso del ministro Colbert desde la metrópoli, y con su primer administrador Bertrand d'Ogeron nombrado en 1665, la colonia empezó a florecer, fundándose su primera capital en 1670: Cap-Français. Tras el Tratado de Ryswick (1697) y la subida al trono español del nieto de Luis XIV de Francia, Felipe V (1700), España abandonó sus pretensiones sobre la posesión del conjunto de Haití, tolerando la presencia francesa en la parte occidental. Ésta se convirtió, en primera instancia, en la colonia de Saint-Domingue. Sin embargo, hubo que esperar al Tratado de Aranjuez (1777) para que se oficializara la soberanía francesa sobre ese territorio.



La expedición de Saint-Domingue, compuesta por 30.000 hombres y dirigida por el General Leclerc -cuñado de Bonaparte-, llega a su destino el 29 de enero de 1802. A bordo de sus 86 navíos se encuentran los generales André Rigaud, Alexandre Pétion y Jean-Pierre Boyer, todos hombres de color oriundos de la isla.



Temiendo el regreso de los franceses a la isla, Dessalines mandó construir cantidad de plazas fuertes. En octubre de 1804, tomó el título de emperador con el nombre y ordinal de Jacques I (Jaime I). Paralelamente, instituyó el francés como lengua oficial del Estado, a pesar de que la gran mayoría de la población no hablaba otra lengua que la criolla. Confiscó las tierras de los antiguos colonos, entregando las mejores a sus oficiales y su Constitución del 20 de mayo de 1805 prohibía terminantemente a los blancos tener propiedades. Deseando redinamizar la economía de la isla, instauró el trabajo obligatorio de los cultivadores con un reglamento mucho más duro que el de Toussaint Louverture, lo que provocó que el pueblo se sublevara de nuevo contra esa dictadura.
Tras el asesinato del emperador Jacques I Dessalines, el país se escindió en dos bajo la autoridad de sus antiguos generales: el negro Henry Christophe, elegido presidente con poderes limitados, intentó imponerse pero chocó frontalmente con el mulato Alexandre Pétion, que defendía la capital Port-au-Prince. Fracasado el intento, Christophe tuvo que retirarse al Cap-Haitiano, al Norte, dónde se autoproclamó presidente vitalicio mientras que en el Sur Pétion era elegido por el senado.
