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La Coctelera

Categoría: Reyes de Francia

PARIS 1599: Muerte de una favorita real

EL TRÁGICO FINAL DE GABRIELLE D'ESTRÉES

 

En los tres últimos meses del año de 1598, Gabrielle D'Estrées, Duquesa de Beaufort desde 1597, está en el zénit de su carrera de favorita real y reina sobre el corazón del soberano francés Enrique IV, hasta el punto que éste, terriblemente prendado de su maitresse-en-titre, irá a provocar una insostenible situación a ojos de sus súbditos, comprometiendo el futuro de la Corona y de su casa: querer desposarla.

Pese a sus numerosas traiciones, Gabrielle parece haber tenido un sincero amor por el rey que, por su parte, tampoco ha sido fiel a ésta. No hay duda que ambos se aman y que Enrique IV, enamorado hasta las trancas de esa beldad, ya no puede vivir sin tenerla a su lado. Está tan orgulloso de su favorita que, en numerosas ocasiones, le pide que se quite la máscara para que los embajadores extranjeros puedan admirar la belleza de su rostro. Para colmo, le ha dado lo que tanto ansiaba: hijos, a los que enseguida legitimó y cubrió de títulos.

El Idilio Real: un escándalo para Europa

En octubre de 1598, Enrique IV cae enfermo. Una retención de orina se produce en el real paciente a consecuencia de una infección mal curada, declarándose una fuerte fiebre que casi lo manda al otro barrio. El rey pierde el conocimiento durante 2 horas y ya, en las antecámaras, circulan confusos rumores anunciando su inminente muerte. Pero, el 21 de octubre, la fiebre remite y el rey se empeña en curarse siguiendo al pie de la letra todas las prescripciones médicas. De hecho, se curará...

El día 29 del mismo mes, creyéndose totalmente restablecido, se permite el lujo de cenar copiosamente y, a medianoche, sufre de vómitos y taquicardias. Reaparece la fiebre durante un momento pero, finalmente, se recupera. Durante aquella enfermedad, Gabrielle ha hecho prueba de tal devoción por Enrique que éste, nuevamente, se encuentra indeciso. Deja que sus diplomáticos inicien los tratos con el gran duque de Toscana al tiempo que tiembla pensando cómo anunciará la noticia a la duquesa que el bien del Estado le obliga a casarse con María de Médicis. Cuando le objetan que su matrimonio con la reina Margot aún no se ha disuelto, se encoge de hombros. ¿Quién podría impedirle repudiar a una reina por causa de manifiesta esterilidad? Incluso el papa no tendría más opción que la de asumir los hechos.

Bruscamente, y pese a las negociaciones entabladas con Florencia, Enrique IV decide que casará con Gabrielle D'Estrées!

El 23 de febrero de 1599, en pleno carnaval, una gran fiesta es ofrecida a la corte en el palacio del Louvre. Los convidados se apretujan ante una larga mesa que amenaza con colapsarse bajo las bandejas y piezas montadas. El Gran Chambelán pide silencio... El rey se levanta y conduce a su vera a Gabrielle y, levantando la voz para que todos puedan oírle, declara:

-Madame, he aqui el anillo de mi coronación, el anillo de mis nupcias con el reino de Francia, os lo doy!

Y acto seguido pasa en el dedo de su amante el anillo que le fue entregado durante su consagración en la catedral de Chartres. La estupefacción es total entre los cortesanos. La asistencia se indigna y empiezan los ensordecedores murmullos de que aquello es un escándalo intolerable. Apenas se puede oír al rey prometer, al tiempo que posa sus labios sobre la mano de la favorita:

-Celebraremos nuestra boda después de Pascuas, a la Quasimodo.

Gabrielle, radiante, toca con los dedos el cielo. Todos sus temores se han desvanecido de golpe. Encarga inmediatamente la confección de su vestido de novia, en color encarnado pálido, bordado en oro y plata. Incluso llega a exclamar orgullosamente: "No hay más que Dios y la muerte del rey para impedir que me convierta en reina de Francia!"

Advertido, el papa Clemente VIII ordena un ayuno general en toda la ciudad de Roma. Su Santidad se retira para rogar que el rey de Francia no cometa semejante disparate. Cuando sale de su capilla privada, afirma haber tenido una visión y se exclama, extasiado: "Dios ha proveído!"

Menos de un mes después, la corte abandona París para Fontainebleau, donde se pasará la Semana Santa. En ese momento, la duquesa de Beaufort está en estado de buena esperanza, de seis o siete meses. Como su estado no le permite subir a lomos de un caballo, la transportan en una engalanada litera tendida de terciopelo negro doblado de naranja sostenida por dos mulas. Puesto que la Semana Santa ya se acerca, es costumbre que el rey mantenga las apariencias de un recogimiento espiritual y, sobretodo, que no viva en el pecado. Por ello, la concubina real no puede permanecer junto al rey como tampoco bajo el mismo techo durante aquellas fiestas religiosas; por tanto, los amantes han de separarse hasta que terminen. Gabrielle acepta mal la separación y llora.

Una muerte presentida

El 6 de abril, con tristeza, la duquesa de Beaufort abandona sus habitaciones del castillo de Fontainebleau. El rey la acompaña hasta la riba del Sena, en Savigny-le-Temple, donde embarca en una chalupa que tiene que llevarla de regreso a París. Presa de un extraño presentimiento, Gabrielle encomienda encarecidamente a Enrique IV sus tres hijos: César, Alejandro y Enriqueta de Borbón.

Tras un último abrazo, el monarca confía Gabrielle al cuidado del Marqués de Bassompierre y del Duque de Montbazon. Sobre las 3 de la tarde, la chalupa deja a su pasajera ante el Arsenal, donde reside Diana D'Estrées su hermana. La misma noche, Gabrielle decide cenar en casa del banquero italiano Sebastián Zamet, un arribista que siempre la corteja como una reina. Luego, vuelve al palacio de Sourdis, hogar de su tía vecino a la iglesia de Saint-Germain-l'Auxerrois.

Al día siguiente, miércoles santo, recibe al poderoso ministro Barón de Rosny buscando su alianza y apoyo con la promesa de una fortuna sin límites. Pero el futuro Duque de Sully finge no entender sus indirectas.

El jueves santo, con gran séquito, la duquesa se persona en la iglesia del Petit-Saint-Antoine para oír el oficio de Tinieblas. El Duque de Montbazon la escolta. Nuevamente, la favorita se va a cenar invitada por el banquero Zamet. Durante el ágape, Gabrielle encuentra un limón*, que le sirven, de un sabor extrañamente ágrio. Ya que hace buen tiempo, desea dar un pequeño paseo por el espléndido jardín italiano de su cicerone. De repente, se desmaya sintiendo, según sus propias palabras, un terrible fuego en la garganta y, sobretodo, horribles dolores en el estómago,... como si la estuvieran acuchillando. Los allí presentes creen que va a dar a luz en breve. La transportan con toda urgencia hasta el palacio de Sourdis. Se siente mejor poco después.

El viernes santo por la mañana, su estado empeora. Presa de violentas convulsiones, la eclampsia se declara... los sufrimientos son intolerables. La escena que sigue es horrorosa: los médicos se precipitan y arrancan del vientre de Gabrielle un niño muerto ¡a pedazos!

Tres correos sucesivos parten para Fontainebleau con el fin de notificarlo al rey. El tercero anuncia a Enrique IV que una terrible hemorragia se ha producido. Y, claro está, la terapia de la época lleva a los galenos a sangrar varias veces a la moribunda. Enrique IV ordena inmediatamente que ensillen su montura para galopar hacia París. En la localidad de Villejuif, se cruza con el canciller Pomponne de Bellièvre, que esperaba que le ensillaran su caballo para retomar el camino hacia Fontainebleau. Se aproxima al rey:

-Sire, le dice el canciller, la duquesa está moribunda. Me han comunicado que las convulsiones la han desfigurado y que su rostro parece como torcido por alguna mano invisible. Menudo disgusto sería el vuestro, viendo en tan deplorable estado y sin remedio, una persona que Vuestra Majestad ha amado tanto!

El ayuda de cámara Pierre de Béringhen llega a su vez de París y, tras bajar de su montura, da nuevos detalles:

-Madame la duquesa se ha quedado ciega y sorda. Ella misma se golpea incesantemente el cuerpo y el rostro. Los médicos, los cirujanos, los boticarios no entienden la violencia de su mal.

Enrique, plantado como una estátua, atontado por el dolor, no puede retener las gruesas lágrimas que resbalan sobre su rostro arrugado y se pierden en su barba grisácea. Le oyen murmurar:

-Esto es obra de Dios que ama este Estado y no quiere perjudicarlo. No abusaré de su misericordia.

El rey está tan afligido que sus acompañantes le llevan hasta la vecina abadía de La Saussaye, donde se echa sobre una cama para llorar a lágrima viva. Horas más tarde y en plena noche, se deja llevar nuevamente a Fontainebleau. No verá el rostro irreconocible de la mujer a la que ha amado apasionadamente, ese rostro tan bello, devastado por la enfermedad, ese rostro repugnante, según cuentan los testigos.

Pese a todo, la duquesa vivirá aún doce largas horas de abominables sufrimientos. Los sacerdotes, llamados para darle la extrema unción, se ven en la imposibilidad de administrarle ese último consuelo; la duquesa se debate en medio de los sobresaltos de una espantosa agonía.

El sábado santo, 10 de abril de 1599, a las 6 de la mañana, Gabrielle D'Estrées exhala su último suspiro. La noticia corre cual reguero de pólvora por las calles de París y provoca inmediatamente una general a la par que macabra alegría. Se afirma en los mentideros de la capital que la duquesa de Beaufort hizo un pacto con el Diablo para casarse con el rey de Francia y que, por ello, ha muerto fulminada.

Retrato de Maximilien de Béthune, Barón y luego Marqués de Rosny, 1er Duque de Sully (1559-1641).

Sully acoge la noticia con toda la exultación que le permite su natural gravedad. Al principio, no pudo creer lo que le estaba contando el mensajero, y acabó tomando su desayuno escuchando el macabro relato del portador de tan buena noticia. Después, se fue a despertar a su esposa diciendo:

-Hija mía, hay buenas noticias. No iréis al despertar ni al acostar de la duquesa. La cuerda se ha roto.

La "remembranza" representando a la favorita real, a imagen y semejanza de una reina, fue colocado bajo un dosel de paño de oro. La tía de la difunta, Madame de Sourdis, ha revestido el cuerpo del maniquí con el suntuoso vestido de novia que había encargado su sobrina para sus esponsales con el rey. La efigie funeraria, enmarcada por dos heraldos con tabardo sembrado de flores de lis, es de esta guisa presentada para que familiares y extraños presenten sus respetos a la muerta. El desfile no había aún comenzado cuando la familia de Gabrielle se precipita en su casa con carros y mulas para hacerse con todos sus muebles y bienes. Todas sus joyas, incluso los anillos que lleva la muerta, le son arrancados de los dedos... El expolio es vergonzoso, el saqueo... total.

En Roma, el papa expresa su alegría: su visión de lo que iba a pasarle a la favorita se ha cumplido! Contarini describe, en Venecia, "la alegría y el alivio que se resiente en general por ese accidente..." Cada uno reconoce que esa gracia procede milagrosamente de Dios, quien ha querido extender su especial protección sobre Francia en el momento en el que ésta lo necesitaba urgentemente.

La muerte de Gabrielle D'Estrées desenreda la inextricable situación en la cual se había metido el rey con tanta ligereza: anunciar a la corte su boda con la duquesa de Beaufort, mientras dejaba a sus representantes llevar a buen puerto las negociaciones de su compromiso con la princesa florentina.

Aquel jueves santo, en casa de Zamet, ¿ofrecieron a la favorita esos italianos un limón envenenado? ¿Acaso el papa no había anunciado que Dios había proveído? Todo apunta a una conspiración urdida entre florentinos y franceses que, por distintas razones, se oponían a que el rey de Francia convirtiera en reina a la madre de sus bastardos. Muerta Gabrielle, el camino era nuevamente despejado para que María de Médicis, la elegida, se convirtiera en la próxima consorte del monarca galo.

 

(*)_Los testigos no se aclaran sobre qué tipo de cítrico se dio a la favorita, porque unos afirman que era un limón y otros una naranja. Algunos otros se refieren a una limonada. En cualquier caso, cuando Gabrielle regresó al palacio de Sourdis, declaró que la habían envenenado en casa de Zamet.

LUIS XVI & SUS INICIATIVAS

LAS INICIATIVAS DE LUIS XVI entre 1774 y 1789:

Datos sacados de "Luis XVI tiene la palabra", de Paul & Pierrette Girault de Coursac.

Retrato de Luis XVI (1754-1793), Rey de Francia y de Navarra de 1774 a 1792; obra del pintor sueco Alexandre Roslin realizada en 1782-1783.

1774

Luis XVI decidió aliviar a su pueblo dispensándole del "derecho de feliz advenimiento", impuesto percibido a cada cambio de reinado.

1776

Luis XVI funda el 1er cuerpo de bomberos.

Luis XVI permite a las mujeres acceder a todos los trabajos.

1777

Luis XVI autoriza la instalación de bombas de agua para aprovisionar París en agua de manera regular.

Luis XVI crea un monte-pío en París, para combatir la usura y venir en ayuda de la gente sin recursos.

1778

Luis XVI cede a los equipajes de sus barcos el tercio del valor de sus presas que le eran normalmente reservadas en tiempo de guerra.

Luis XVI decide ayudar al Abad de L'Épée en su obra para la educación y formación académica de los sordo-mudos sin fortuna, a los que enseña un lenguaje por signos de su invención. Para ello, le concede al abad una pensión de 6.000 libras de su bolsillo personal, contra la opinión del arzobispado que le acusa de jansenista.

Luis XVI dota económicamente a la Escuela de Valentin Hauÿ para ciegos.

1779

Luis XVI da la orden a sus comandantes de barco de no inquietar y molestar a los pescadores ingleses y obtiene la reciprocidad para los pescadores franceses.

Luis XVI otorga el derecho a las mujeres casadas y a las menores de cobrar sus pensiones sin pedir autorización de sus maridos o tutores.

Luis XVI fue el primero en emplear la expresión "justicia social".

1780

Luis XVI ordena a los Hospitales Militares tratar a los heridos enemigos "como los propios súbditos del Rey", 90 años antes de la primera convención de Ginebra.

Luis XVI decide abolir la servidumbre en todos los dominios reales y el derecho que permitía a los señores perseguir a los siervos que abandonaban sus dominios.

Luis XVI ordena la abolición de la "cuestión preparatoria" (tortura de los presos).

Luis XVI ordena la construcción, a sus expensas, de enfermerías "claras, iluminadas y aireadas" en las cárceles de Francia.

Luis XVI suprime los numerosos cargos de la Casa del Rey (más de un tercio) por economía.

1781

Luis XVI financia todos los acondicionamientos de los hospitales de caridad para que cada enfermo tenga su propia cama individual.

Luis XVI funda un hospital para los niños afectados por enfermedades contagiosas, hoy llamado "Hospital de los Niños Enfermos".

1782

Luis XVI crea el Museo de las Ciencias y Técnicas, futuro Centro Nacional de Artes y Oficios.

1783

Luis XVI funda la Escuela de Minas.

Luis XVI financia de su propio bolsillo los experimentos aereostáticos de los hermanos Montgolfier.

Luis XVI financia los experimentos de Jouffroy d'Abbans para la adaptación de la máquina de vapor a la navegación.

1784

Luis XVI suprime, a favor de los Judíos, el peaje corporal y otros derechos humillantes. Ordena la construcción de las sinagogas de Nancy y Lunéville (Lorena), permitiendo a los Judíos tener acceso a todos los ámbitos laborales.

Luis XVI dona 7 millones de libras a las víctimas de la ola de frío invernal.

Luis XVI constituye y concede las primeras pensiones de jubilación en beneficio de la profesión marítima.

1785

Luis XVI pide el establecimiento anual del balance del comercio.

1786

Luis XVI crea el derecho de propiedad de los autores y compositores de música.

1787

Luis XVI concede el estado-civil a los súbditos protestantes, con los mismos derechos y deberes que los demás súbditos católicos.

1788

Luis XVI impulsa una notable mejoría en las condiciones de los prisioneros detenidos preventivamente, antes de sus juicios.

Luis XVI decide conceder a todo inculpado una indemnización así como un derecho de anuncio de rectificación en prensa, en el caso de que su inocencia sea reconocida por el tribunal.

1789

Luis XVI concede el primer derecho de voto a las mujeres en el ámbito de las elecciones de los diputados de la Asamblea de los Estados Generales.

Luis XVI funda la Escuela de Música y de Danza de la Ópera de París, así como el Museo del Louvre.

LOS PERFUMES DE MARIA-ANTONIETA

LAS FRAGANCIAS DE LA ULTIMA REINA DE FRANCIA

Maria-Antonieta y los perfumes

Por culpa de muchos historiadores, la gente de hoy día asocia automáticamente el siglo XVIII con aquellas damas convertidas en muñecas empolvadas de mejillas rojas y con lunares coquetones, y perfumadas a ultranza con un penetrante pachuli para esconder el hedor de sus cuerpos sudados y la falta de aseo e higiene generalizada. Las fragancias de Versailles no fueron siempre una hedionda mezcla de orines y heces...

El "Patio de la Capilla Real del Palacio de Versailles", es una escena costumbrista que recrea la vida diaria en la Corte Francesa en la primera mitad del siglo XVIII.  

Luis XIV era un forofo de los perfumes, si, y también un obseso de la pulcritud corporal. A fin de cuentas, a él se debe la instalación de una serie de salas de baño en palacio para su uso y el de otros miembros de la familia real. Y si es cierto que, al envejecer, el monarca solar empezó a detestar las esencias fuertes por sufrir de migraña, prefiriendo el aire fresco y ordenando que todas las ventanas fueran abiertas en las estancias en las que se encontraba, no significa que oliera a rancio. Luis XV, de temperamento ardiente, siempre acalorado, cambiaba de camisa de tres a cuatro veces al día al empaparlas de sudor; encargaba en París sus perfumes, exclusivas creaciones líquidas de precios astronómicos contenidas en lujosos frascos... Mientras, el Mariscal de Richelieu, convertido en boticario experto en farmacopea, fabricaba sus propias sales de baño y adoraba sumergirse en aguas espumosas perfumadas con pasta jabonosa de almendras. A mediados de siglo, los salones de Versailles y París olían a violetas hasta la náusea, mientras que de las calles subían pútridas fragancias que se hacían insoportables y causa de desmayos en pleno verano. Con Luis XVI y su esposa Maria-Antonieta, se abandonaron los pesados perfumes de salón por fragancias suaves, más "frescas" y naturales, más agradables y asociadas a la vida campestre. La reina lanzó la moda de los vestidos sencillos, blancos, ligeros, en algodón y lino y telas livianas, vaporosas, pionera de la comodidad y de la sencillez doméstica tan mal acogida por sus contemporáneos pero, finalmente, adoptada por todas las damas a finales de siglo.

Elisabeth de Feydeau, profesora de la Escuela de Perfumistas de Versailles, escribió un interesante libro al respecto: Jean-Louis Fargeon, Perfumista de Maria-Antonieta (Ed. Pérrin, 2004). En él nos descubre a qué olía la más célebre de las reinas de Francia, cuales eran sus gustos y preferencias, su pasión por las flores y los perfumes, su alto grado de higiene corporal y su amor por el confort.

¿Cual fue el papel del perfume en la alta sociedad del siglo XVIII? Asociado a los guantes desde finales del siglo XII, la reina Maria-Antonieta parece haber tenido una verdadera pasión por los guantes perfumados. Perfumados, si, pero menos ornamentados que en siglos anteriores, protegían de la suciedad y de los diversos miasmas y se llevaban durante todo el día, hasta la muñeca para los hombres y cubriendo todo el ante-brazo para las mujeres. Maria-Antonieta, que detestaba comer y cenar en público, era entonces muy criticada en la corte de Versailles porque omitía quitarselos en la mesa. Por la noche, las damas elegantes llevaban guantes cosméticos engrasados para preservar la tersura de su piel.

¿Cuales fueron las esencias preferidas de la reina? Es la época de los cambios, teniendo en cuenta que las recolecciones son variables según los años y que los perfumes, enteramente naturales, son inestables. Maria-Antonieta tiene una pasión por las flores. Crea en Versailles un cargo especial para que todas las estancias de palacio sean siempre decoradas con grandes ramos de flores frescas y su jardín anglo-chino de Trianon, más allá de las esencias más buscadas, refleja sus preferencias por la rosa, la violeta, el jazmín y las tuberosas. Jean-Louis Fargeon, descendiente de una dinastía de perfumistas de Montpellier, crea para ella perfumes convenientes para cada ocasión. Resaltemos su "eau d'ange" (agua de angel), concebida para su alumbramiento en 1778, y menos cargante que los "esprits ardents" (espíritus ardientes) que apreciaba hasta entonces y que había rebautizado como sus "esprits perçants" (espíritus penetrantes). Pero es sobretodo en el dominio del maquillaje donde innova, abandonando la moda del "enyesado" de polvo blanco y del rojo por colores mucho más naturales, subrayando la belleza de sus ojos azules con khôl*.

¿Cuáles fueron sus relaciones con su perfumista Fargeon? Menos estrechas que las existentes con su modista, Rose Bertin, o su peluquero, Léonard. Pero le transmite sus gustos y preferencias, y le corresponde a él entonces el transcribirlos en perfumes mediante su arte, su fineza y su agudeza psicológica.

Los cortesanos decían de Maria-Antonieta, que dejaba tras de si un olor a primavera. Es gracias a su gusto por los baños diarios, perfumados con pequeñas bolas creadas por Fargeon a base de incienso y aceites de arándano, de nenúfar o de membrillo y destinadas a desengrasar y blanquear la epidermis, que debe esa reputación de gran frescura, a imagen y semejanza de sus vestidos vaporosos que puso de moda, blancos, en linón de Bruselas y sencillamente ceñidos a la cintura con un lazo, lo que llevó a que se le acusara de querer arruinar las sederías de Lyon.

(*)_El Khôl es un tipo de lápiz de ojos, con una mina confeccionada con un polvo muy negro y prensado, o también en solución líquida usada con una fina varilla como aplicador. Su utilización se remonta al Antiguo Egipto y era básico en la cosmética árabe.

1793: EL COMPLOT DEL CLAVEL

1793 : LA FRUSTRADA EVASION DE LA REINA

"EL COMPLOT DEL CLAVEL"

Retrato de Maria-Antonieta de Lorena-Austria, Reina de Francia (1755-1793), realizado por Kucharski en la prisión de La Torre del Temple, ca.1792.

El complot conocido como "del Clavel", tuvo lugar en la noche del 2 al 3 de septiembre de 1793, y fue organizado por el contrarrevolucionario Jean-Pierre de Batz, Barón de Sainte-Croix (1754-1822), el mismo que había prometido un millón de libras -que no tenía- a quien salvase a la reina Maria-Antonieta de Austria. Era la segunda vez que Batz intentaba un salvamento de última hora, a la desesperada... Ya el 21 de Enero de 1793, pretendió sin éxito "raptar" al rey Luis XVI, cuando éste iba camino del cadalso; varios realistas fueron muertos en la intentona y Batz consiguió escapar. 

Desgraciadamente para la Viuda Capeto, el plan fracasó. Aquella tentativa frustrada sería, posteriormente, reprochada a la reina durante su juicio.

PARIS, Cárcel del Palacio de La Conciergerie, 28 de Agosto de 1793

El miércoles 28 de agosto de 1793, Jean-Baptiste Michonis, inspector de cárceles y administrador de la policía, penetra en la celda de la reina Maria-Antonieta en compañía de un hombre de unos 36 años de edad, y de baja estatura (1m. 65). En la solapa de su casaca gris a rayas, el hombre luce dos magníficos claveles. Con solo ver al personaje, la reina le reconoce enseguida: es el caballero Alexandre Gonsse de Rougeville (1761-1814) -en el retrato contiguo-, el mismo que, durante la jornada del 20 de junio de 1792, la defendió del populacho.

El Caballero de Rougeville se inclina ante la viuda de Luis XVI y, fingiendo un despiste, deja caer a los pies de ésta uno de sus dos claveles, que contiene mensajes enrollados entre sus pétalos. El caballero, acompañado de Michonis, abandona poco después la celda y la reina puede leer estas palabras: "Tengo hombres y dinero."

Sin dudarlo un solo momento, contesta con ayuda de un alfiler y le responde sobre otro trocito de papel: "Estoy estrechamente vigilada, no hablo con nadie, confío en vos, vendré."

Un cuarto de hora después, Rougeville reaparece con Michonis. Una conversación se establece. El caballero informa a la reina que volverá pasado mañana y que llevará consigo el dinero necesario para sobornar a los guardias. Parece ser que, en ese momento, Maria-Antonieta se emplea a fondo para "comprar" la complicidad del gendarme Jean Gilbert, quien se encarga de hacer pasar su mensaje al caballero de Rougeville.

Palacio de La Conciergerie: 30 de Agosto de 1793

Retrato de Maria-Antonieta de Lorena-Austria, Reina Vda. de Francia y de Navarra (1755-1793), en su celda de la Cárcel de La Conciergerie, en París.

Como prometió, el 30 de agosto, el caballero de Rougeville reaparece con Michonis en La Conciergerie, y ambos se entretienen con la reina abordando los detalles del plan elaborado para su evasión, que debe efectuarse la noche del 2 al 3 de septiembre. El matrimonio Richard, conserjes de la cárcel y una tal Marie Harel forman parte del secreto y aseguran su plena colaboración. Rougeville, por su parte, lleva encima 400 Luises de oro y 10.000 libras en asignados destinados a comprar a los guardianes de La Conciergerie.

Recreación de la celda de la reina, en la cárcel de La Conciergerie, vigilada por un gendarme.

A pesar de la extrema debilidad que resiente la reina, agotada por sus contínuas pérdidas de sangre (sufría de un fibroma o mioma uterino), se ponen de acuerdo para que, cuando escape, se dirija al castillo de Livry dónde le espera escondida Madame de Jarjayes* y, desde allí, ambas partirán disfrazadas para refugiarse en territorio alemán.

(*)_Louise-Marguerite Émilie Henriette Quetpée de Laborde, Vda. Hinner y Condesa de Jarjayes tras casarse en segundas nupcias con François-Augustin Régnier de Jarjayes (1786), era una de las 12 doncellas de la reina Maria-Antonieta.

La Noche del 2 al 3 de Septiembre

El asunto parece estar destinado a ser todo un éxito. A la hora fijada, la reina sale de su celda, atraviesa la sala donde se encuentran los gendarmes encargados de custodiarla, penetra en la conserjería del matrimonio Richard y pasa por dos estafetas. Aún queda una reja por cruzar y saldrá al patio de Mai y, a la calle. Sin embargo, atenazado por el miedo o la codicia de hacer pagar más cara su complicidad, Jean Gilbert impide a la reina cruzar la última puerta que la lleva a la libertad. Pese a sus súplicas y a las promesas de sus dos salvadores, Gilbert rehusa con obstinación abrirle la reja. Maria-Antonieta ve, de este modo, frustrada su última oportunidad de escapar a sus verdugos. El caballero de Rougeville y Jean-Baptiste Michonis tendrán que irse y el gendarme Jean Gilbert conduce nuevamente a su celda a la reina.

Para colmo de males, Jean Gilbert no mantendrá el pico cerrado. Por temor a que la tentativa de evasión fuera soplada a sus jefes, el gendarme, preocupado por su posición y su cabeza, redacta y envía un informe harto embarazoso a su superior más inmediato, el teniente-coronel Dumesnil. En él, denuncia tardíamente las artimañas de Michonis y del caballero de Rougeville. Peor aún: desvela que la reina le confió un papel escrito a base de punciones de alfiler, para que lo entregara a Rougeville. Para acabar de ser aún más vil, protesta argumentando que entregó dicho mensaje al conserje Richard. A la vista del informe, el teniente-coronel Dumesnil alerta enseguida al Comité de Seguridad General. Éste encarga a Jean-Pierre André Amar, secundado por el diputado Sevestre, acudir a La Conciergerie sin más dilación. Una vez allí, los dos miembros del Comité se introducen en la celda de la reina y la interrogan. Asediada por multitud de preguntas inquisitivas, Maria-Antonieta responde con evasivas, intentando por todos los medios evitar revelar nada que pueda incriminar a sus cómplices.

El caballero de Rougeville ha conseguido huír de París por los pelos y desvanecerse, pero Jean-Baptiste Michonis es arrestado y enviado a prisión (sería posteriormente guillotinado el 17 de junio de 1794, pero por otras razones). En cuanto al matrimonio Richard, sospechoso de complicidad con la reina, serán cesados y encarcelados durante un tiempo.

El 16 de octubre de 1793, tras un ignominioso juicio, Maria-Antonieta de Lorena-Austria (como ella puntualizó ante sus jueces, y no como viuda de Luis Capeto), última reina de Francia y de Navarra, es sacada de su celda de La Conciergerie, las manos atadas a la espalda, subida a una inmunda carreta tirada por un jamelgo y conducida al lugar del suplicio, al otro lado del Sena; sube los peldaños del cadalso erigido en medio de lo que fue la hermosa Plaza de Luis XV, ahora Plaza de la Revolución, y es guillotinada a las 12 h. 15' del mediodía, ante una asistencia casi silenciosa pese a las procaces incitaciones de un comediante para que la cubran de insultos.

 

EL JOYERO DE MARIA DE MEDICIS

INVENTARIO DE LAS JOYAS DE LA REINA DE FRANCIA

MARIA DE MEDICIS

Retrato de María de Médicis (1573-1642), Reina Vda. y Regente de Francia y de Navarra, según Frans Pourbus II en 1611, y representada con los atuendos de su coronación, su corona, sus diamantes y sus fabulosas perlas. Galería Uffizi (Florencia, Italia).

En 1610, un exhaustivo inventario sobre las alhajas personales de María de Médicis, esposa del rey Enrique IV de Francia y de Navarra, nos revela que sus joyeros contenían lo siguiente:

-11.538 piedras preciosas de todas las formas y dimensiones imaginables.

-6 collares de diamantes.

-11 cadenas de oro de diseños y formas diversas.

-4 insignias de diamantes.

-varias cruces de oro con perlas, diamantes, rubíes, zafiros, amatistas y esmeraldas.

-varios rosarios de oro con cuentas de perlas y otras piedras preciosas.

-varios brazaletes de oro guarnecidos con gran variedad de gemas.

-varios broches, ramilletes, colgantes de cintura, cinturones, pendientes, anillos, ornamentos y agujas guarnecidas con diamantes, perlas y otras gemas de colores.

-5.878 perlas redondas y en forma de pera, de grandes dimensiones.

El famoso inventario se realizó tras el asesinato del rey Enrique IV (14 de mayo de 1610), e impresiona, ya en esa época, la cantidad de alhajas acumuladas por su segunda consorte María de Médicis, de 37 años. A medida que se fueron sucediendo las distintas reinas que vinieron después de ella, el joyero de las regias consortes se acrecentó con regalos diplomáticos, presentes reales y encargos. Todo hay que decirlo, algunas alhajas antiguas, juzgadas pasadas de moda, fueron reconvertidas y sus piedras reutilizadas. Se sabe, en cualquier caso, que su famoso collar de gruesas y redondas perlas llegó hasta la Revolución Francesa, cuando se hizo un inventario y correspondiente tasación de las Joyas de la Corona de Francia en 1791-1792, por encargo de la Asamblea Nacional que pretendía subastarlas para financiar la guerra.

ENRIQUE IV DE FRANCIA & SU GUARDARROPA

EL TRAJE DEL REY ENRIQUE IV & SU GUARDARROPA

Cuando el fatídico 14 de mayo de 1610 recibió, en plena calle, la mortal puñalada de su asesino François Ravaillac, Enrique IV de Francia llevaba un jubón y calzas de satén negro sin pasamanerías, medias de seda negra con jarreteras a juego, una camisa blanca de fina tela de Holanda con los puños plisados y el cuello con gorguera de encaje almidonado. En los pies, zapatos de punta discretamente redondeada de cuero de Flandes, abiertos a ambos lados con un sistema de cierre cubierto por una rosa de tafetán negro guarnecido con encajes de hilo. A juego, un manto o capa corta de terciopelo negro, adornada con la gran cruz de la Orden del Espíritu-Santo, confeccionada con un bordado en hilo de oro y plata. Alrededor del cuello, en sotuer, el monarca lleva la ancha cinta de muaré azul de la cual cuelga la cruz de la orden, en oro y esmaltes. En la cabeza, un sombrero de castor negro con o sin penacho blanco.

El momento de su fallecimiento en su estudio o gabinete privado de la primera planta del Palacio del Louvre, sus ayudantes de cámara y los testigos presenciales dejaron patente el contenido de su guardarropía: predominaban en sus trajes el color negro, su favorito, seguido por el color gris y gris-perla, el pardo y, en menor medida, el blanco, con bordados y pasamanerías en hilo de oro y plata o sencillos. Las telas van desde el terciopelo al satén, la seda y el tafetán. Algunas prendas, sobretodo las que se utilizaron para las cacerías, eran confeccionadas en piel de ante. En diversos cajones, se contaron numerosos pares de guantes de piel de ciervo, corzo, ante, cabra, de lobo marino,... Entre su calzado, se distinguían las botas de montar, muy flexibles y cómodas, realizadas en piel de vaca que se ajustaba perfectamente a los gemelos y llegaban por encima de la rodilla, con solapas y guarniciones en terciopelo de color a juego con los diferentes jubones y calzas.

Si hay un detalle que es desconocido por la mayoría del vulgo, es éste: Enrique IV solía llevar siempre encima sus anteojos (gafas) para poder leer los documentos y cartas que le eran entregadas.

Por otro lado, sus sirvientes siempre revestían la librea de la Casa Real, confeccionada en rojo, blanco y azul adecuadamente combinados, ya que eran los colores de los Borbones.

CRONOLOGIA DE LOS REYES DE FRANCIA

REYES DE FRANCIA

Cronología de los reinados de los monarcas Capetianos

Dinastía Capetiana

Rama de los Capetos directos

-Hugo I "Capeto", Duque de Francia, c.941-996, Rey de Francia de 987 a 996

-Roberto II "el Piadoso", c.972-1031, Rey de Francia de 996 a 1031

-Enrique I, 1008-1060, Rey de Francia de 1031 a 1060

-Felipe I, c.1052-1108, Rey de Francia de 1060 a 1108

-Luis VI "el Gordo", c.1081-1137, Rey de Francia de 1108 a 1137

-Luis VII "el Joven", 1120-1180, Rey de Francia de 1137 a 1180

-Felipe II Augusto, 1165-1223, Rey de Francia de 1180 a 1223

-Luis VIII "el León", 1187-1226, Rey de Francia de 1223 a 1226

-Luis IX "el Santo", 1214-1270, Rey de Francia de 1226 a 1270

-Felipe III "el Atrevido", 1245-1285, Rey de Francia de 1270 a 1285

-Felipe IV "el Hermoso", 1268-1314, Rey de Francia de 1285 a 1314

-Luis X "le Hutin", 1289-1316, Rey de Francia de 1314 a 1316

-Juan I "el Póstumo", 1316-1316, Rey de Francia de 1316 a 1316

-Felipe V "el Largo", c.1293-1322, Rey de Francia de 1316 a 1322

-Carlos IV "el Hermoso", 1294-1328, Rey de Francia de 1322 a 1328

Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra / Eduardo III de Inglaterra reivindica el trono francés / Derrotas francesas en 1340-1346

Calais cae en manos inglesas 1347 / Gran Epidemia de Peste en Europa / Tregua anglo-francesa de 1348

Dinastía Capetiana / Casa de Valois

-Felipe VI, Duque de Valois, 1293-1350, Rey de Francia de 1328 a 1350

-Juan II "el Bueno", 1319-1364, Rey de Francia de 1350 a 1364

Reanudación de la Guerra de los Cien Años en 1355 / Los Ingleses derrotan a los Franceses en Poitiers 1356 / Juan II cae prisionero y llevado a Londres

Regencia del Delfin Carlos 1356-1360 / Rebelión de París liderada por Etienne Marcel / Revuelta Campesina "La Jacquerie" / Tratados de Londres de 1358-1359

Liberación de Juan II en 1360 / Francia cede su franja atlántica a Eduardo III / Reanudación de la guerra / El Ducado de Borgoña reunido a la Corona

Evasión del Duque de Anjou de la Torre de Londres / Juan II vuelve a Londres como prisionero

-Carlos V "el Sabio", 1338-1380, Rey de Francia de 1364 a 1380

-Carlos VI "el Loco", 1368-1422, Rey de Francia de 1380 a 1422

Regencia de los Duques de Borbón, de Anjou, de Berry y de Borgoña / Revueltas antifiscales / Paz con Inglaterra hasta 1404

Carlos VI es declarado loco y sometido a una nueva regencia / Regencias de los Duques de Orléans y de Borgoña / Asesinato de Orléans en 1407

Guerra Civil entre Armagnacs y Borgoñones / Desembarco de Enrique IV de Inglaterra en Francia 1412 / Enrique V de Inglaterra reclama la Corona de Francia

Derrota francesa en Azincourt 1415 / Inglaterra se anexiona Normandía / Tratado franco-inglés de Troyes 1420 por el cual se deshereda al Delfín Carlos en favor de Enrique V de Inglaterra, casado con Catalina de Francia / Proclamación de Enrique V como Rey de Francia en 1422 / Campaña de reconquista por Carlos VII / Aparición de Juana de Arco 1429

Victoria francesa en el asedio de Orléans / Coronación de Carlos VII en la Catedral de Reims en julio de 1429 / Fin de la alianza anglo-burgunda 1435

Pragmática Sanción de Carlos VII limitando el poder papal sobre los obispos franceses 1348 / Reorganización del ejército y de la armada francesa / Reformas fiscales

Retroceso de los ejércitos de Inglaterra / París liberada abre sus puertas a Carlos VII / Reanudación de las hostilidades 1499 / Recuperación de Normandía en 1450 y de Guyena en 1453

Fin de la Guerra de los Cien Años / Inglaterra derrotada, abandona y pierde todos sus feudos franceses excepto la ciudad de Calais

-Carlos VII "el Victorioso", 1403-1461, Rey de Francia de 1422 a 1461

-Luis XI, 1423-1483, Rey de Francia de 1461 a 1483

-Carlos VIII, 1470-1498, Rey de Francia de 1483 a 1498

Dinastía Capetiana / Casa de Valois-Orléans

-Luis XII, Duque de Orléans, 1462-1515, Rey de Francia de 1498 a 1515

Dinastía Capetiana / Casa de Valois-Angulema

-Francisco I "el Magnífico", Conde de Angulema, Duque de Valois, 1494-1547, Rey de Francia de 1515 a 1547

-Enrique II, 1519-1559, Rey de Francia de 1547 a 1559

-Francisco II, 1544-1560, Rey de Francia de 1559 a 1560

-Carlos IX, 1550-1574, Rey de Francia de 1560 a 1574

-Enrique III, 1551-1589, Rey de Francia de 1574 a 1589 (asesinado)

REYES DE FRANCIA Y DE NAVARRA

Dinastía Capetiana / Casa de Borbón

-Enrique IV "el Grande", 1553-1610, Rey de Navarra en 1572, Rey de Francia de 1589 a 1610 (asesinado)

-Luis XIII "el Justo", 1601-1643, Rey de Francia y de Navarra de 1610 a 1643

-Luis XIV "el Grande", 1638-1715, Rey de Francia y de Navarra de 1643 a 1715

-Luis XV "el Bien-Amado", 1710-1774, Rey de Francia y de Navarra de 1715 a 1774

-Luis XVI, 1754-1793, Rey de Francia y de Navarra de 1774 a 1792 (depuesto / ejecutado)

-Luis XVII, 1785-1795, Rey de Francia de 1793 a 1795 (no gobierna / prisionero)

Revolución Francesa 1789-1799 / Abolición de la Monarquía 1792 / 1ª República Francesa de 1792 a 1799 / Ejecución capital de Luis XVI y su familia en 1793

Guerras contra España, Gran-Bretaña, Prusia y Austria / Consulado y Dictadura Militar de 1799 a 1804 / Napoleón Bonaparte, 1er Cónsul Vitalicio de la República Francesa

Instauración del Ier Imperio / Napoleón I Bonaparte, proclamado Rey de Italia y Emperador de los Franceses en 1804

Dinastía Bonaparte / 1er Imperio Francés de 1804 a 1814

-Napoleón I, 1769-1821, Emperador de los Franceses de 1804 a 1814 (abdica / exiliado)

Caída del Ier Imperio / Restauración de la Casa de Borbón / Monarquía Parlamentaria / Francia vuelve a sus fronteras de 1792 / Congreso de Viena 1814-1815 / Creación de la Cámara de los Pares / Luis XVIII otorga una Carta Constitucional a los Franceses

Dinastía Capetiana / Casa de Borbón / 1ª Restauración

-Luis XVIII "el Deseado", 1755-1824, Rey de Francia de 1814 a 1815

Dinastía Bonaparte / Imperio de los Cien Días

-Napoleón I, 1769-1821, Emperador de los Franceses de 1815 a 1815 (abdica / prisionero)

-Napoleón II, 1811-1832, Rey de Roma, Duque de Reichstadt en 1818 (no gobierna / exiliado)

Dinastía Capetiana / Casa de Borbón / IIª Restauración

-Luis XVIII "el Deseado", 1755-1824, Rey de Francia de 1815 a 1824

-Carlos X, 1757-1836, Rey de Francia de 1824 a 1830 (abdica / exiliado)

-Luis XIX, 1775-1844, Rey de Francia de 1830 a 1830 (reina 5 minutos /no gobierna /exiliado)

-Enrique V, 1820-1883, Rey de Francia de 1830 a 1830 (no gobierna / exiliado)

Monarquía Parlamentaria / Ley de Indemnización de los Emigrados / Intervención Francesa en Grecia 1827 / Conquista de Argelia y expansión colonial 1830

Revolución de "las Tres Gloriosas" en Julio de 1830 / Abdicaciones de Carlos X & de Luis XIX a favor de Enrique V, menor de edad / Regencia del Duque de Orléans

Los liberales ofrecen el trono al Duque Luis-Felipe III de Orléans / Monarquía de Julio 1830-1848 / Revolución Belga / Bélgica ofrece su corona a un príncipe francés

Tensión entre Londres y París por la independencia Belga / Francia rehusa la corona de los Belgas a favor de Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha 1831

Dinastía Capetiana / Casa de Borbón-Orléans

-Luis-Felipe I, Duque de Orléans, 1773-1850, Rey de los Franceses de 1830 a 1848 (abdica / exiliado)

Revolución de 1848 / Luis-Felipe I abdica en su nieto / Abolición de la Monarquía / IIª República Francesa de 1848 a 1852

Golpe de Estado del Príncipe-Presidente Luis-Napoleón Bonaparte / Instauración del IIº Imperio

Dinastía Bonaparte / IIº Imperio Francés de 1852 a 1870

-Napoleón III, 1808-1873, Emperador de los Franceses de 1852 a 1870 (abdica / exiliado)

Guerra Franco-Prusiana 1870 / Caída del IIº Imperio y Guerra Civil / Napoleón III es hecho prisionero y retenido en Wilhelmshoe / Prusia se anexiona Alsacia y Lorena / Léon Gambetta proclama el advenimiento de la república y la caída del IIº Imperio / Paris es asediada por los Prusianos / La regente y Emperatriz Eugenia y su hijo el Príncipe Imperial huyen y se exilian en Londres

Gobierno de Defensa Nacional presidido por el General Trochu y ministros republicanos: Gambetta, Favre y Ferry en septiembre 1870 / Guillermo I de Prusia se instala en el Palacio de Versailles y es proclamado Emperador de Alemania en enero de 1871 / Adolphe Thiers, ex-ministro de la Monarquía de Julio, asume el poder ejecutivo y la jefatura del Gobierno 17-II-1871 en Versailles / Tratado de Frankfurt entre Thiers y Bismarck / Insurrección parisina o de la Comuna "Comuneros" contra Thiers y la ocupación prusiana / Semana Sangrienta: Thiers reprime sangrientamente la insurrección y asedia París / Los Comuneros incendian los palacios de Las Tulerías y del Palais-Royal / El balance de la represión del Ejército contra los parisinos insurrectos se traduce en 25.000 Comuneros muertos / Se proclama el derrocamiento de Napoleón III y el advenimiento de la IIIª República

IIIª República Francesa de 1871 a 1940 con Adolphe Thiers como su 1er Presidente 31-VIII-1871 / Thiers reúne los 5.000 millones de Francos en oro exigidos por Prusia como indemnización de guerra / Prusia devuelve los territorios ocupados excepto Alsacia-Lorena/ Dimisión de Thiers en 1873 por una mayoría monárquica en la Asamblea Nacional / El General Mac-Mahon es elegido 2º Presidente de la III ª República / Intento fallido de restaurar la Monarquía / Enrique V de Francia, Conde de Chambord, rehusa la Corona por desacuerdos con los representantes franceses / Disputa entre Monárquicos, Bonapartistas y Republicanos por el poder / Alianza Franco-Rusa / Construcción defensiva de la Linea Maginot / Expansión colonialista: Marruecos, Túnez, Madagascar e Indochina

Iª Guerra Mundial 1914-1918 / Alianza Franco-Italo-Ruso-Británica contra Alemania y el Imperio Austro-Húngaro / Estados Unidos de América se une a Francia e Inglaterra contra Alemania y Austria / Armisticio del 11-XI-1918 entre los Aliados victoriosos y el Eje Germano vencido / Alemania es condenada a indemnizar a los Aliados

IIª Guerra Mundial 1939-1945 / Francia es invadida y ocupada por Alemania / Estado Francés "Gobierno de Vichy" de 1940 a 1944 en la Zona Libre, con el Mariscal Pétain, colaboracionista con los Nazis / Escisión Francesa entre los partidarios del Gobierno de Vichy y los de la "Francia Libre" liderada por el General De Gaulle exiliado en Londres / Nace la Resistencia Francesa encargada de sabotear las operaciones alemanas y dar soporte a los Aliados en sus acciones / Desembarco de Normandía / Los Alemanes abandonan París y se retiran fuera de las fronteras / Liberación Francesa / Gobierno Provisional 1944-47 / Juicio contra el Mariscal Pétain y sus ministros colaboracionistas por crímenes de guerra

IVª República Francesa de 1947 a 1959 / El General Charles De Gaulle es elegido primer Presidente de la IVª República

Guerras de Indochina y de Argelia / Descolonización progresiva mediante negociación con las antiguas colonias francesas que reclaman su independencia (Madagascar & Túnez)

Vª República Francesa en 1959

PRESIDENTES DE LA Vª REPÚBLICA

-Charles De Gaulle, 1958-1965 / 1965-69

-Georges Pompidou, 1969-1974

-Valéry Giscard D'Estaing, 1974-1981

-François Mitterrand, 1981-88 / 1988-95

-Jacques Chirac, 1995-2002 / 2002-2007

-Nicolas Sarkozy De Nagy-Bocsa, 2007-....

HIMNOS DE LA MONARQUÍA & REPÚBLICA FRANCESA:

LA MARCHA REAL (autor J.B. Lully)

TE DEUM "PRELUDIO" ( autor M.A. Charpentier )

HIMNO DE LA CORONACIÓN DE NAPOLEÓN I & CARLOS X (Vivat in Aeternum)

HIMNO NACIONAL FRANCÉS "LA MARSELLESA" (Versión Larga/Coros):

HIMNO REAL DE LA RESTAURACIÓN 1814-1830 (Viva Enrique IV): 

HIMNO DEL PRIMER IMPERIO (Canto de la Partida):

 

EL ESPECTRO DE LAS TULERÍAS: El Hombre Rojo -2-

La leyenda del Hombre Rojo

Todos estos datos, quizá un poco duros de digerir, para mostraros que este lugar cuya historia fue tan accidentada no podía suscitar otra cosa que una leyenda .... sangrienta.

La Reina Catalina de Médicis y su séquito, salen del Palacio del Louvre para contemplar los resultados de la masacre de la San-Bartolomé; cuadro de Debat-Ponsan, 1880.

Se cuenta que la constructora de las Tulerías, Catalina de Médicis, siempre rodeada de magos y adivinos, utilizaba también a un esbirro en especial, un asesino a sueldo que era conocido bajo el apodo de "l'Écorcheur" (el Matarife). Aquel siniestro personaje, era el ejecutor de la reina, el que solucionaba los problemas tras haberse agotado todas las vías, enviando discretamente al otro barrio cualquier personaje que resultara molesto y obstaculizara los designios políticos de Catalina.

Durante mucho tiempo, ese matarife cuyo verdadero nombre no fue retenido por la pequeña historia (tan solo se sabe su nombre de pila: Jean), se dedicó puntualmente a hacer el trabajo sucio contra dinero contante y sonante, hasta que un día, la reina Catalina cayó en la cuenta que su esbirro sabía demasiado. Quizás la sola presencia de aquel asesino le recordaba demasiado que ella también se había manchado las manos de sangre, aunque fuera por persona interpuesta; decidió por tanto quitarlo de en medio. Hechando mano de otro esbirro, un tal Sr. De Neuville, la reina le mandó que se deshiciera discretamente del matarife.

La noche convenida, el esbirro atacó por sorpresa al matarife, cosiéndolo a cuchilladas con un estilete, en el mismo palacio de las Tulerías. Aunque el matarife intentó resistirse al esbirro de Catalina, fue mortalmente tocado y, antes de exhalar su último aliento, le lanzó una amenaza: "¡Volveré!"

Y cayó muerto en un charco de sangre.

Apenas alistado su crimen, Neuville abandonó el lugar pero tuvo la escalofriante impresión de que le seguía un hombre cubierto de sangre; desenvainó la espada y giró sobre si mismo. Nadie. Un escalofrío recorrió su espalda. Inquieto y pensando que había errado en su misión, volvió al lugar del crimen para cerciorarse que allí seguía el cadaver del matarife. Cual fue su sorpresa cuando, al entrar en la estancia, descubrió que el cuerpo había desaparecido y que tan solo quedaba, como prueba de su fechoría, un charco de sangre. Aterrorizado, huyó para ir al encuentro de la reina y contarle todo lo ocurrido. Catalina de Médicis mandó a su gente, espadas en mano, que buscaran por todo el palacio al matarife, con misión de rematarlo. Por más que buscaron, no encontraron nada y tuvieron que abandonar las pesquisas. Extrañada, la reina se encerró a cal y canto en sus aposentos.

Cosme Ruggieri (ob.1615), astrólogo y adivino de Catalina de Médicis; supuesto retrato conservado en el Castillo de Chaumont.

Días más tarde, el astrólogo de la reina, Cosme Ruggieri, acudió al gabinete de su señora para contarle un extraño encuentro que había tenido. En el curso de una preparación para una sesión de videncia, se le apareció en medio de una espesa bruma, surgida de la nada, un hombre ensangrentado que le predijo la muerte de la reina y las desgracias sucesivas que iban a golpear a los dueños del palacio; llegó incluso a predecirle su desaparición con el palacio tres siglos después, ya que se presentaba a si mismo como el depositario y guardián del destino de las Tulerías.

La noticia inquietó a la reina, quien volvió a encerrarse en sus aposentos. Pero, en el momento de entrar en un pequeño gabinete en penumbra, Catalina se topó cara a cara con el Hombre Rojo. El susto fue tan tremendo, que ese mismo día ordenó a sus criados que empaquetasen sus cosas y abandonasen con ella el palacio de las Tulerías.

El Hotel de Soissons, antiguo "Hotel de la Reine" -palacio de la Reina-, tal y como era según los planos alzados de París en el siglo XVIII, realizados para el "Plan Turgot", de 1734. / Abajo, fotografía actual de la Bolsa de Comercio de París, con la torre o columna astrológica de Cosme Ruggieri, último vestigio que sigue en pie del palacio de Catalina de Médicis y luego de los Condes de Soissons, clasificado como Monumento Histórico.

Catalina de Médicis nunca volvería a pisar el palacio. De hecho, se instaló en un palacio nuevo construído donde hoy se encuentra la Bolsa de Comercio de París; el palacio en cuestión fue conocido como "Hôtel de la Reine" y, posteriormente, Hotel de Soissons al ser propiedad de los Condes de Soissons en el siglo XVII-XVIII. Allí mandó construir un observatorio astrológico para su inseparable y fiel Cosme Ruggieri, y cuyo recuerdo aún permanece con su columna astrológica pese a que el palacio fuera arrasado en el siglo XIX.

A partir de aquel momento francamente sobrenatural, las apariciones del Hombre Rojo fueron siempre de mal augurio para los reyes. Se apareció a Carlos IX, que murió cubierto de sangre y aterrorizado por los fantasmas de las víctimas de la masacre de San Bartolomé que asediaban su cama, y a sus hermanos: el joven duque de Alençon, moriría subitamente y Enrique III sería asesinado, poco después de verle, por un monje iluminado.

Después de enterrar a todos su hijos, excepto a Enrique III y Margot, Catalina de Médicis se puso enferma después de trasladarse al castillo de Blois, para la celebración de los Estados Generales convocados por su hijo el rey. Había contraído un resfriado en diciembre de 1588, y estaba moralmente abatida por los trágicos acontecimientos que echaban por tierra toda su política de concordia entre católicos y hugonotes. Es más, estaba aterrada por las consecuencias que podían traer el asesinato del duque de Guisa; asesinato que, por cierto, fue ordenado por Enrique III y del cual nunca le avisó para pedirle consejo.

Sintiéndose mal, Catalina de Médicis se metió en cama para no salir de ella. Pronto, su resfriado degeneró en pleuresía. Un joven abate que no era uno de sus habituales la velaba cuando, de pronto, le preguntó su nombre:

-"Me llamo Julien de Saint-Germain, mi Señora..."

-"Ah! Estoy muerta!" declaró fatalmente la reina, recordando la predicción de Ruggieri hecha en 1572.

Y murió, el 5 de enero de 1589.

El Palacio de Las Tulerías y sus jardines a la Francesa, según un grabado de mediados del siglo XVII.

La noche anterior de que Enrique IV saliera del palacio del Louvre en su carruaje aquel fatídico 14 de mayo de 1610, se vió furtivamente a un hombre ensangrentado deambular por los jardines de las Tulerías.

El Rey Luis XVI de Francia (1754-1793), en un retrato esbozado por Ducreux, c.1792.

Quizás la más relevante de sus apariciones fuera la de 1791, a la mañana siguiente de la huída nocturna de Luis XVI con su familia, en un intento de escapar de su cárcel de las Tulerías. Testigos presenciales, la Guardia Francesa que buscaban por palacio a los miembros de la Familia Real desaparecida, irrumpieron en la habitación del Rey y descubrieron, sorprendidos, a un hombre rojo tumbado en la cama del monarca, que no tardó en desvanecerse. Poco días después, los reyes fugitivos eran descubiertos en una posada de Varennes y apresados para devolverlos a París.

Maria-Antonieta de Austria-Lorena, Reina de Francia (1755-1793), según un retrato inacabado de Kucharski, c.1791-1792.

De vuelta a las Tulerías, su ilustre prisionera la reina Maria-Antonieta se topó, cara a cara, con el hombre rojo en los angustiosos días antes de que la chusma asaltase el palacio (10 de agosto de 1792). Peor augurio no pudo ser, ya que a raíz del asalto, la monarquía es abolida y los reyes son encarcelados en la torre del Temple. La anécdota fue anotada por Madame Campan, testigo del encuentro y entonces doncella de la reina. La misma identificó al Hombre Rojo con el nombre de Jean Lerouge (Juan Elrojo), porque afirma, en sus memorias, haberle visto días antes ante las ventanas de los aposentos de la Reina, blandiendo una pica en cuya punta había un corazón de buey y una pancarta con la leyenda "Corazón de Aristócrata".

El hombre rojo se cobra incluso una víctima en 1793: un soldado revolucionario que, velando el cadáver del asesinado Marat en una sala del palacio, recibió la temida visita del fantasma. La impresión fue tal, que murió de miedo.

El Duende Rojo y el Hombre Rojo

Las andanzas del espectro sangriento siguieron y con más frecuencia con el emperador Napoleón I, el siguiente inquilino. En ese momento, ocurre un hecho extraordinario que se encuentra relatado en varios testimonios de la época. Ya no se trata tan solo del hombre rojo, sino también de un "pequeño hombre rojo", una especie de ser fantástico digno de los cuentos de hadas, un duende vestido de rojo con un capirote puntiagudo a juego que seguirá muy de cerca a Napoleón ya en sus tiempos de general, y en el curso de la expedición a Egipto. El entonces general Bonaparte se topa con ese enano escarlata al pie de la gran pirámide de Keops, y le atrae hasta la entrada de ésta para hablarle de sus victorias en vísperas de la batalla de las pirámides. El corso, tan supersticioso como lo fue en su día la reina Catalina de Médicis, se entretendrá repetidas veces con ese hombrecito que le parece predecir su increíble destino. El mismo Napoleón confiaría a gente muy cercana ese secreto tan peculiar que acabaría por ser del dominio público.

Napoleón I Bonaparte (1769-1821), Rey de Italia y Emperador de los Franceses.

En 1804, poco antes de que se decidiera de la ejecución del secuestrado Duque de Enghien, en Vincennes, un centinela percibió una inquietante sombra en los jardines de las Tulerías y, tras dar el alto que no obtuvo respuesta, disparó y la negra silueta se derrumbó. Cuando acudió a ver a quien había disparado, no encontró nada más que una capa manchada de sangre y una linterna apagada. Respecto a otras fuentes, en esa anécdota nocturna, se cree que el hombre que recibió el disparo fue un vidente llamado Bonaventure Guyon, que era secretamente recibido en los apartamentos privados de la primera planta del palacio por Napoleón en persona. Ese tal Bonaventure Guyon, maestro de las matemáticas astrológicas (como le gustaba presentarse), había sido consultado por el joven Bonaparte en tiempos no tan lejanos y, siendo sus predicciones muy acertadas, mantuvo el contacto con él hasta el día en que Guyon le previno sobre el desastre de la campaña de Rusia, la derrota de Waterloo y su exilio de por vida a la Isla de Santa-Elena, en la que finalmente moriría. Disgustado por esas predicciones tan sombrías, Napoleón lo echó a patadas; desde ese mismo momento, dejó de frecuentarle y de recibirle en su gabinete de palacio, cayendo Bonaventure Guyon en desgracia y tildado de "pájaro de mal agüero".

Sin embargo, todas y cada una de sus predicciones se cumplieron exactamente como lo había transmitido a su regio consultante.

El Palacio de Las Tulerías, en un grabado de inicios de 1800's, que muestra sus dos fachadas: lado Jardín y lado Patio del Carrusel.

Pero, volviendo al fantasma de Jean "el Matarife", con Napoleón I parece extender su área de influencia y de apariciones. Deja de ser el sedentario espectro de las Tulerías, para viajar allá donde se encuentra el emperador, "su protegido". ¿Acaso hablamos del mismo cuando en unas fuentes y otras parecen referirse al mismo espectro? Todo apunta a que asi es, pero yo lo dudo, a menos que el fantasma tuviera una peculiar preferencia por el corso y le fuera benéfico, contradiciendo así su habitual papel de mal augurio.

Algunos aventuran, como en el libro de Las Bonapartiana, detalles inquietantes sobre la curiosa relación que se establece entre el duende rojo y Bonaparte. Cuentan que el corso debía sus éxitos militares al hombrecito rojo, al cual estaba ligado mediante un pacto de una década de duración y realizado la víspera de la famosa batalla de las pirámides, y renovado por tan solo cinco años días antes de la batalla de Wagram.

En el desierto de Siria, el duende rojo se le volvió a aparecer en el monte de Moisés para decirle escuetamente: "Todo va bien!"

Curiosamente, el 18 Brumario (3 de noviembre de 1799), el hombrecito rojo se le aparece de nuevo pero, esta vez, vestido de verde y aconseja al general Bonaparte que lleve a cabo su golpe de Estado.

La noche de la victoria de Marengo (14 de junio de 1800), el duende rojo reaparece para anunciarle que verá doblegarse ante él el mundo y toda Europa estará de rodillas, que será coronado emperador de los Franceses, rey de Italia, etc.

La cuarta aparición se produce antes de su coronación en la catedral de Notre-Dame (diciembre de 1804). Por lo visto, ambos se entretuvieron largamente sobre distintos asuntos.

Napoleón aseguraría que sus apariciones se producían justamente en los momentos más duros de su vida, y que el duende vivía en las golfas del palacio de las Tulerías.

El 20 de Abril de 1814, Napoleón I se despide de sus fieles en el patio de la Herradura del Castillo de Fontainebleau, antes de coger el camino al exilio...

Después de muchos años benéficos, el duende dejó de aparecer. Sin embargo, una visita como la que tuvo Cosme Ruggieri del Hombre Rojo, se produjo en las mismas circunstancias la víspera de la batalla de Waterloo (18 de junio de 1815). Napoleón I dejaría testimonio de esa visita sobrenatural: "en medio de una espesa e inquietante bruma, apareció un hombre rojo tocado con lo que parecía ser un gorro frigio de lana..."

El mensaje no podía ser más claro: la derrota y su fin.

¿Hemos de creer, por tanto, que el duende rojo y el hombre rojo no son el mismo personaje?

Luis XVIII, Rey de Francia (1755-1824), en un retrato oficial del Barón Gros.

El siguiente inquilino de las Tulerías sería Luis XVIII, junto con el resto de la Familia Real. La aparición se produciría en 1820 y fue vista por varios testigos oculares: sirvientes, soldados y cortesanos. El matarife se había dejado ver la víspera del asesinato del Duque de Berry, segundo sobrino del rey Luis XVIII e hijo pequeño del Conde de Artois.

El 13 de Febrero de 1820, a la salida de la ópera, el príncipe Carlos-Fernando de Francia, Duque de Berry, es mortalmente apuñalado por un obrero bonapartista llamado Louis Louvel. Sobrino del Rey Luis XVIII, era el único miembro de la Familia Real capaz de proporcionar un heredero al trono... En cualquier caso, el intento de Louvel fracasó: meses después, la Duquesa Vda. de Berry, daba a luz a un hijo varón póstumo, Enrique V, Conde de Chambord.

Noche del 13 de Febrero de 1820: la Familia Real y Luis XVIII acuden al Teatro de la Opera para reunirse entorno al moribundo Duque de Berry, presunto heredero de la Corona después de su padre, el Conde de Artois, y de su hermano mayor el Duque de Angulema...

En 1824, mientras el Conde de Artois atravesaba en su carruaje los jardines del palacio, vio las ventanas del gabinete del Rey encenderse de una ardiente e intensa luz rojiza. Creyendo que era un pasajero efecto óptico, no le dio más importancia pero, al día siguiente, al desayunar con su hermano el Rey, éste le contó que había sido víctima de la aparición de un hombre cubierto de sangre en su gabinete de trabajo. El Conde de Artois le contó entonces lo que había visto y parecía coincidir con el mismo momento de la sobrenatural visita.

El rey Luis XVIII de Francia retratado en su gabinete de trabajo del Palacio de Las Tulerías.

Luis XVIII no se inquietó en absoluto por aquella aparición. Sin embargo, el rey moriría días después al degradarse inexplicablemente su estado de salud.

¿Fue el rey víctima de una enfermedad psicosomática o de un auténtico caso de aterradora premonición?

El fin de una leyenda

Fotografía de 1871, mostrando en perspectiva el Pabellón Central o del Reloj en ruinas tras el incendio provocado por los comuneros.

La última aparición del inquietante fantasma del Matarife se produciría precisamente en 1871, cuando los comuneros insurrectos parisinos incendiaron intencionadamente el Palacio de las Tulerías. Habían depositado y almacenado una prodigiosa cantidad de pólvora, de alquitrán líquido, de esencia de trementina y de petróleo en los bajos del pabellón central. En consecuencia, aquel gigantesco incendio que duró 3 días, provocó la explosión del pabellón central y, en el momento de hundirse la cúpula, muchos testigos oculares vieron como aparecía en la ventana central de la Sala de los Mariscales, un espectro ensangrentado en medio de aquel infierno en llamas. ¿Era la despedida del Hombre Rojo antes de que desapareciera junto con el palacio de las Tulerías? Quién sabe.