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Categoría: Reyes de Dinamarca

LA CASA DE AUGUSTENBORG

LA CASA DE SCHLESWIG-HOLSTEIN-SONDERBORG-AUGUSTENBORG

Historia Breve de un Linaje Ducal

La Casa de los Duques de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Glücksborg y de Augustenborg, surgió en el mismo momento en que se operó el famoso reparto de tierras de los ducados de Holstein y de Schleswig entre: el rey Christian III de Dinamarca (que era duque de Holstein y de Schleswig), Adolfo I, 1er duque de Holstein-Gottorp y Juan o Hans II, 1er duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg (1545-1622), que es el fundador de la Casa Ducal que nos interesa en este apartado, a partir de 1582.

Iniciada la rama ducal por Hans II o Juan II "el Joven", se sucederían a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX una docena de duques, conformando la línea colateral de la dinastía de Oldenborg, conocida inicialmente como la Casa de Schleswig-Holstein-Sonderborg.

Juan II, 1er duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg (1545-1622), era el cuarto hijo del rey Christian III de Dinamarca y de Noruega, y de Dorotea de Sajonia-Lauenburg. Su hermano mayor, el rey Federico II, le cedería como feudos una parte del ducado de Schleswig, Sonderborg, que sería su sede ducal (1582); sería a su vez el constructor del castillo de Glücksborg. Juan II participaría activamente en la vida política danesa, al convertirse en el principal sostén de su cuñada la reina-viuda de Dinamarca cuando su sobrino, el joven rey Christian IV, era menor de edad. Planeó incluso casarse con la reina-viuda entre 1587 y 1588 antes de encontrar a su segunda esposa.

De su primera esposa, Elisabeth de Brünswick-Grubenhagen (desposada el 19 de agosto de 1568 en Kolding), tuvo nada menos que catorce hijos:

-Dorotea (1569-1593), casada con el duque Federico IV de Liegnitz.

-Christian (1570-1633), Duque de Schleswig-Holstein-Aerö.
-Ernst (1572-1596).

-Alexander I (1573-1627), 2º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg en 1622-1627.

-August (1574-1596).

-Marie (1575-1640), Abadesa de Itzehoe.

-Johann-Adolf (1576-1624), Duque de Schleswig-Holstein-Nordborg entre 1622 y 1624.

-Anna (1577-1616), casada con el duque Bogislaw XIII de Pomerania-Barth.

-Sofie (1579-1618), casada con el duque Felipe II de Pomerania-Stetten.

-Elisabeth (1580-1653), casada con el duque Bogislaw XIV de Pomerania-Barth.

-Frederik (1581-1658), Duque de Schleswig-Holstein-Nordborg entre 1624 y 1658.

-Philip (1584-1663), Duque de Schleswig-Holstein-Glücksborg entre 1622 y 1663.

-Albrecht (1585-1613).

-Margrethe (1583-1638), casada con el conde Johann II von Nassau-Siegen.

Un segundo matrimonio, celebrado el 14 de febrero de 1588, entre Juan II y la Princesa Agnes Hedwig von Anhalt (de la Casa de Ascania), produjo nueve hijos más:

-Eleonora (1590-1669).

-Anna Sabine (1593-1659), casada con el Duque Julius-Friedrich de Württemberg.

-Johann Georg (1594-1613).

-Joachim-Ernst I (1595-1671), Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Plön entre 1622 y 1671.

-Dorothea Sibylle (n/m.1597).

-Dorothea Marie (m.1600).

-Bernhard (n/m.1601).

-Agnes Magdalene (n/m.1607).

-Eleonora Sofie (1603-1675), casada con el Príncipe Christian II von Anhalt-Bernburg.

De los 23 hijos e hijas habidas a lo largo de su dos prolíficos matrimonios, surgieron, además de la línea varón primogénita conocida como Holstein-Sonderborg, tres ramas más conocidas con estas denominaciones:

-Holstein-Nordborg.
-Holstein-Glücksborg.
-Holstein-Plön.

El segundo duque, Alexander (1573-1627), contraería matrimonio con una dama alemana, Dorothea von Schwarzburg-Sondershausen el 26 de noviembre de 1694, en Oldenborg. La pareja, también muy prolífica, traería al mundo nada menos que 11 retoños:

-Hans III Christian (1607-1653), Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Franzhagen.

-Alexander II Henrik (1608-1657), Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg.

-Ernest-Gunther I (1609-1689), Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg.

-Georg-Frederik (1611-1676), Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg.

-August-Philip (1612-1675), Duque de Schleswig-Holstein-Beck (fundador de la rama ducal de Holstein-Beck, luego conocida como Holstein-Glücksborg)

-Adolf (1613-1616).

-Anna-Elisabeth (1615-1616).

-Wilhelm-Anton (n/m.1616).

-Sofie-Katharina (1617-1696).

-Eleonore-Sabine (n/m.1619).

-Philip-Ludvig (1620-1589), Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Wiesenborg.

Ernst-Gunther I, Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1609-1689), fundador de la Casa Ducal de Augustenborg.

Dos generaciones más tarde, el feudo de Augustenborg entraba a formar parte de las posesiones de la casa en 1663 con el que es considerado el tercer duque: Ernst-Günther I de Schleswig-Holstein-Augustenborg (1609-1689). Éste se convirtió en el jefe de la línea primogénita tras el fallecimiento de sus dos hermanos mayores en 1653 y 1657.

Augusta de Schleswig-Holstein-Glücksborg (1633-1701), Duquesa de Augustenborg.

Ya en 1651 (15 de junio), Ernst-Gunther había matrimoniado ventajosamente con la duquesa Augusta de Schleswig-Holstein-Glücksborg (1633-1701), hija de su tío el duque Philip de Schleswig-Holstein-Glücksborg o Lyksborg. Dicho enlace implicaba el aporte, como dote de su mujer, pretensiones sobre el feudo de Glücksborg.

La pareja tendría 10 hijos: 5 varones y 5 hijas, de los cuales pocos llegarían a la edad adulta. Una de sus hijas supervivientes, Louisa-Charlotta (1658-1740), contraería matrimonio con el duque Frederik-Louis de Holstein-Beck.

Frederik-Wilhelm, 4º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1668-1714).

Christian-August I, 5º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1696-1754).

Su último y décimo retoño superviviente, Frederik-Wilhelm (1668-1714), se convertiría en el cuarto duque y jefe de la rama primogénita sucedido por Christian-August I, 5º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1696-1754), casado con la condesa Frederikke-Louisa de Danneskiold-Samsoe (1699-1744), descendiente del rey Christian V de Dinamarca y de Sophie-Amelie Moth.

Frederik-Christian I, 6º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1721-1794) -imagen superior-, y su esposa la duquesa Charlotta-Amalia de Schleswig-Holstein-Plön -imagen inferior-.

La Familia del Duque Frederik-Carl de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Nordborg-Plön (1706-1761), rodeado de sus3 hijas, de su esposa Christine-Irmgard von Reventlow (1711-1779) y de su madre la duquesa-viuda, en su residencia de verano de Traventhal; obra de Johann Heinrich Tischbein / Museo de Frederiksborg.

El nieto, Frederik-Christian I, 6º duque (1721-1794), contraería matrimonio en 1762 con su prima la duquesa Charlotta-Amalia de Schleswig-Holstein-Plön (1744-1770), una de las cuatro hijas del Duque Frederik-Carl de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Nordborg-Plön (1706-1761) y de la Condesa Christine-Irmgard von Reventlow (1711-1779), del cual nacerían tres hijos varones:

-Frederik-Christian II (1765-1814), 7º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg en 1794, casado en 1786 con la princesa Louisa-Augusta de Dinamarca (1771-1843), hermana del rey Federico VI. (véase la biografía de Luisa-Augusta de Dinamarca, "la Princesa Espúria").

-Frederik-Carl-Emil (1767-1841).

-Christian-August (1768-1810), Príncipe de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg, virrey de Noruega y elegido en 1810 príncipe-heredero de Suecia bajo el nombre de Carl-August, y adoptado por el rey Carlos XIII de Suecia. Muerto prematuramente el mismo año al padecer un ataque de apoplejía, las esperanzas de su familia en ceñir la corona sueca se desvanecieron.

El primogénito de Frederik-Christian II, Christian-August II (1798-1869), 8º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg, tenía tan solo 16 años de edad cuando su padre fallece en junio de 1814. Su madre, Luisa-Augusta de Dinamarca regentó los asuntos del ducado hasta que éste alcanzase la mayoría de edad y volviese de un extenso "tour" por Europa en 1820. Sobrino del rey Federico VI de Dinamarca (por su madre), y cuñado del rey Christian VIII (su hermana Carolina-Amalia se había desposado con el monarca danés), Christian-August II figuraba como un pretendiente al trono de Dinamarca, al darse el caso de que su sobrino el rey Federico VII carecía de descendencia.

Añádase el turbulento papel del duque en la espinosa cuestión existente entre la Casa Real Danesa y los ducados de Schleswig y de Holstein, fuente de problemas que venían de muy atrás porque Dinamarca pretendía anexionarlos plenamente mientras que el duque, como sus antecesores, reivindicaban su soberanía e independencia. Los enfrentamientos suscitados por la cuestión de los ducados, llevaron al duque Christian-August II a liderar una rebelión nacionalista, estableciendo un gobierno provisional establecido en Kiel bajo su autoridad; y, para respaldar sus pretensiones, viajó hasta Berlín para procurarse el apoyo del rey de Prusia, al que veía como único garante de sus derechos. De aquellos actos surgió entonces la 1ª Guerra de Schleswig.

Sin embargo, las potencias europeas se opusieron abiertamente a lo que parecía un desmembramiento del reino de Dinamarca, y apuntaron al duque Christian-August II de Augustenborg como rebelde y causante del conflicto. La intervención rusa, con el emperador Nicolás I, a favor de Dinamarca, inclinaron la balanza a favor del rey danés ya que desde los tratados de 1767 y 1773, Rusia se había comprometido a garantizar la posesión del Schleswig a Dinamarca.

Un tratado de paz entre Prusia y Dinamarca fue entonces firmado en Berlín el 2 de julio de 1850, aunque con reservas sobre sus respectivos derechos. Dinamarca se vió satisfecha en sus demandas de ver restaurados y confirmados los derechos y poderes del rey-duque en el Holstein, gustara o no a la Confederación Germana. En cuanto al duque de Augustenborg, éste se vio privado de todo poder y autoridad. Dos años más tarde, en 1852, el duque renunciaba a sus pretensiones dinásticas mediante una compensación económica y, a la postre, vendió sus derechos sobre los ducados de Schleswig y de Holstein a la Corona Danesa mediante el Tratado de Londres, aunque luego renunció a estos en favor de su hijo Frederik-August, el cual se autoproclamó duque de Schleswig-Holstein en 1864, al fallecer el rey Federico VII de Dinamarca sin herederos varones. Aquello reavivó el conflicto entre Prusia y Dinamarca.

La Condesa Louisa-Sophie de Danneskiold-Samsöe (1797-1867), Duquesa de Augustenborg.

El duque Christian-August II se había casado con una prima segunda, la condesa Louisa-Sophie de Danneskiold-Samsoe (1797-1867), descendiente del rey Christian V por línea natural. La pareja tuvo cinco retoños:

-Frederik VIII August (1829-1880), 9º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg; casado con la princesa Adelheid von Hohenlohe-Langenburg.

-Frederik-Christian-Carl-August (1831-1917), casado con su prima tercera la princesa Helen de Gran-Bretaña e Irlanda.

-Louisa-Augusta (1823-1872).

-Caroline-Amelie (1826-1901).

-Caroline-Christiane-Augusta Emilie Henriette Elisabeth (1833-1917).

Frederik VIII August, 9º Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1829-1880).

Es con el 9º duque, Frederik VIII August de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (6-VII-1829 / 14-I-1880), cuando el ducado cae en la órbita prusiana y la administración de éste es asumida por Berlín. Tras los fracasos nacionalistas de su padre y de la renuncia de éste a sus posesiones a cambio de unas compensaciones financieras, y en favor del rey de Dinamarca, la situación de la familia ducal se degrada notablemente; sobretodo de cara a la sucesión danesa, a la que tienen derecho.

Convertido en el símbolo del nacionalismo alemán, el 9º duque no renuncia a su herencia cuando fallece su padre en 1863. Casado desde 1856 con una princesa alemana, Adelheid von Hohenlohe-Langenburg, reclama abiertamente la herencia de los dos ducados presentándose como el legítimo sucesor del rey Federico VII de Dinamarca, al no tener éste descendencia masculina y ciñéndose a la Ley Sálica que regula la sucesión de los ducados. Sin embargo, el sucesor al trono danés, Christian de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Glücksborg, convertido en rey Christian IX de Dinamarca -y preferido a su primo el duque Frederik de Augustenborg-, rehusa reconocer sus derechos pese a que la Ley Sálica no haya sido modificada. De hecho, los nacionalistas daneses no quieren ni oír hablar de los derechos del duque de Augustenborg que, aunque perteneciente a la Casa Real de Dinamarca, está demasiado vinculado a Alemania y al nacionalismo germano.

Otto von Bismarck utilizaría en beneficio de Alemania las turbulencias entre el duque de Augustenborg y Dinamarca en la 2ª Guerra del Schleswig, para que los ducados acabaran finalmente en manos de Prusia y fueran incorporados a ésta, privando así al duque de su soberanía.

Situación de Augustenborg en la geografía de Dinamarca.

El duque Frederik y su heredero Ernst-Gunther II, 10º duque de Augustenborg (1863-1921), se verían a la postre arrinconados y sin papel alguno en el ajedrez europeo, aunque seguirían utilizando el título de manera honorífica. Tras el décimo y último titular del ducado de Augustenborg, el título pasaría en heredad a la rama de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Glücksborg, descendiente del hermano menor del rey Christian IX de Dinamarca.

Vista aérea del Castillo Ducal de Glücksburg o Glücksborg, residencia de los Duques de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Glücksborg-Augustenborg.

LA CASA DE HOLSTEIN-GOTTORP

Historia Breve de una Dinastía Ducal, Real e Imperial

La Casa de Holstein-Gottorp surge en la primera mitad del siglo XVI, conformada por una rama menor de la Casa Real Danesa, la dinastía de Oldenborg, fundada por su primer duque Adolfo I de Holstein-Gottorp, hijo menor del rey Christian III de Dinamarca en 1544.

Adolfo I de Dinamarca (1526-1586), 1er Duque de Holstein-Gottorp en 1544.

Es a raíz de una partición territorial de los ducados de Schleswig y de Holstein entre los hijos menores del rey Christian III, los príncipes Juan y Adolfo, que éste último citado recibiría una parte de los ducados de Holstein y Schleswig, incluyendo la tierra y castillo de Gottorp en el ducado de Schleswig, que él mismo había escogido como residencia principal y sede de su ducado.

Los antiguos ducados dano-germanos de Holstein y de Schleswig formaron parte del reino de Dinamarca y del Sacro Santo Imperio Romano Germánico aunque, virtualmente, figuraran como Estado independiente durante buena parte de su historia. Hoy día, forman parte de Dinamarca (Jutlandia Meridional) y de Alemania (land de Schleswig-Holstein).

Si Adolfo I, primer duque de Holstein-Gottorp, era dueño y señor en sus posesiones, debía sin embargo rendir vasallaje tanto al rey de Dinamarca como al Emperador Romano Germánico.

Los descendientes de Adolfo I, duque de Holstein-Gottorp, reinarían sobre aquellas tierras desde 1544 hasta 1773. La familia, que se convertiría en problemática para Dinamarca por cuestiones jurídico-políticas, iría, a lo largo del tiempo, tejiendo sólidas alianzas matrimoniales con la Casa Real Sueca, rival de la Danesa.

La Casa de Holstein-Gottorp iba a dar reyes a Suecia entre 1751 y 1818, emperadores a Rusia entre 1762 y 1917, y un rey a Noruega entre 1814 y 1818.

Federico III (1597-1659), 5º Duque de Holstein-Gottorp entre 1616 y 1659; fue el suegro del rey Carlos X Gustavo de Suecia.

Durante la Guerra de los Treinta Años, las relaciones entre los duques y la corona danesa se tensaron tras producirse un acercamiento de los primeros con Suecia, enemiga tradicional de Dinamarca. El entonces rey de Suecia Gustavo II Adolfo, era nieto del duque Adolfo I de Holstein-Gottorp. En 1654, la hija del duque Federico III de Holstein-Gottorp, Hedvig Eleonora fue dada en matrimonio al rey Carlos X Gustavo de Suecia.

Hedvig-Eleonora de Holstein-Gottorp (1636-1715), Reina de Suecia.

Poco después, en 1657, los duques de Holstein-Gottorp dieron apoyo estratégico a Suecia en la guerra sueco-danesa, al ser invadidas las posesiones suecas en Alemania del Norte por Dinamarca. Al terminarse la guerra, zanjada por el Tratado de Roskilde de 1658, se estipuló que el ducado de Holstein-Gottorp se desligaba de su vasallaje a la Corona Danesa.

Federico IV (1671-1702), 7º Duque de Holstein-Gottorp de 1695 a 1702.

Hedvig-Sophie, Princesa Real de Suecia y Duquesa consorte de Holstein-Gottorp, al casarse con Federico IV.

A lo largo del siglo XVII, el ducado siguió siendo un incondicional aliado de Suecia. En 1698, el duque Federico IV (1671-1702) contraería matrimonio con la primogénita del rey Carlos XI de Suecia, Hedvig-Sophie; de paso, entraría de lleno junto al rey sueco en la Gran Guerra del Norte, que le pasaría una desagradable factura. Al término de la desafortunada aventura militar, Carlos-Federico de Holstein-Gottorp (1700-1739) tuvo que ceder a Dinamarca el ducado de Schleswig y otras posesiones territoriales, mediante el Tratado de Nystadt (1721).

La pérdida del Schleswig empujaría al duque Carlos-Federico a los brazos de Rusia, obteniendo la promesa de recuperar los territorios cedidos a Dinamarca, cosa que nunca llegaría a materializarse puesto que el zar Pedro I "el Grande" fallecería en 1725.

Carlos-Federico I (1700-1739) 8º Duque de Holstein-Gottorp; por su matrimonio con la gran-duquesa Ana Petrovna de Rusia, se convirtió en el antepasado de todos los emperadores de Rusia.


Ana Petrovna Romanova (1708-1728), Gran-Duquesa de Rusia y Duquesa consorte de Holstein-Gottorp; hija del zar Pedro I "el Grande" y de Martha Skavronskaya -futura zarina Catalina I-, era la hermana de la futura emperatriz Elisabeth I Petrovna de Rusia.

En el siglo XVIII, el duque Carlos-Federico de Holstein-Gottorp casaría con la gran-duquesa Ana Petrovna de Rusia (1725), una de las dos hijas del zar-emperador Pedro I "el Grande" y de su segunda esposa Catalina I (Martha Skavronskaya), en un afán por conseguir el apoyo político y militar de Rusia contra Dinamarca, y para respaldar su candidatura de pretendiente al trono sueco. Del breve matrimonio nacería el duque Carlos-Pedro-Ulrico de Holstein-Gottorp (1728-1762) que, al quedarse tempranamente huérfano de madre primero (muerta en el parto) y de padre después, sería educado por el príncipe-obispo de Lübeck, Adolfo-Federico de Holstein-Gottorp; el cual, se alzaría como nuevo pretendiente al trono sueco tras la muerte de su primo, y se haría cargo de la regencia del ducado durante la minoría de edad de su "sobrino".

el Duque Adolfo-Federico I de Holstein-Gottorp-Eutin (1710-1771), Príncipe-Obispo de Lübeck y Regente de Holstein-Gottorp; fue el tutor del joven huérfano Carlos-Pedro-Ulrico, prometido al trono imperial ruso. En 1743, el regente sería elegido Príncipe Hdo. de Suecia, en cuyo trono se sentaría en 1751...

Carlos-Pedro-Ulrico sería, a la postre, designado por su tía materna la emperatriz Elisabeth I Petrovna de Rusia como heredero del trono ruso y adoptado formalmente por ella, casándole de paso con una prima-hermana suya hija del príncipe Christian-Augusto de Anhalt-Zerbst y de su tía paterna Juana-Elisabeth de Holstein-Gottorp (hermana de Adolfo-Federico, príncipe-obispo de Lübeck).

Carlos-Pedro-Ulrico, 9º Duque de Holstein-Gottorp (1728-1762), Zarevich de Rusia y su esposa la Princesa Sofia-Federica-Augusta von Anhalt-Zerbst (1729-1796), rebautizada como la gran-duquesa Catalina Alexeievna, herederos del trono ruso; retrato obra de Grooth.

A la muerte de Elisabeth I de Rusia, en 1762, el entonces gran-duque Carlos-Pedro-Ulrico se convirtió automáticamente en el nuevo zar y emperador de todas las Rusias bajo el nombre y ordinal de Pedro III, implantando así su dinastía en Rusia bajo el nombre de Romanov-Holstein-Gottorp; que reinaría entre 1762 y 1917.

Hay quien, técnicamente, matiza las fechas del reinado de la dinastía Holsteniana sobre Rusia; empieza y termina en 1762, año en que reinó brevemente Pedro III, asesinado y sucedido por su consorte Catalina II Alexeivna (nacida Princesa von Anhalt-Zerbst) entre 1762 y 1796, y reanudado a partir de 1796 con Pablo I Petrovich -hijo de Pedro III y de Catalina II- hasta 1917, año en que la monarquía imperial rusa es abolida con Nicolás II y su hermano y sucesor Miguel IV Alexandrovich.

Pedro III de Holstein-Gottorp (1728-1762), Zar y Emperador de Rusia en 1762; su desmesurada admiración por Federico II "el Grande" de Prusia, le llevó a sentenciar la retirada de Rusia del conflicto europeo de la Guerra de los Siete Años, devolviendo todas las conquistas rusas a Prusia. Por otro lado, llevó a Rusia al borde de una guerra contra Dinamarca por una cuestión personal ajena a los intereses rusos: recuperar las posesiones paternas perdidas a manos danesas desde el Tratado de Nystadt en 1721.

Pedro III, al ser legítimamente duque de Holstein-Gottorp, reclamaría su herencia paterna entrando en conflicto con Dinamarca por la posesión del ducado, pretendiendo que éste entrase a formar parte del Imperio Ruso al subir al trono. Así pues, y tras sentenciar la retirada de Rusia del conflicto de la Guerra de los Siete Años, Pedro III declaró la guerra a Dinamarca para recuperar su ducado de Holstein-Gottorp y las posesiones del Schleswig. Su actuación, altamente criticada y muy impopular en Rusia, le llevó a enviar sus tropas contra las danesas en Mecklemburgo pero, antes de que entrasen efectivamente en acción, fue derrocado y asesinado (1762) por los partidarios de su mujer. Ésta, convertida en la nueva emperatriz de Rusia bajo el nombre de Catalina II, ordenó el cese de las hostilidades y la retirada inmediata de su ejército. Once años después, para zanjar el contencioso con Dinamarca, Catalina II renunció en nombre de su hijo y heredero el gran-duque Pablo Petrovich, entonces menor de edad, a los derechos sobre el ducado de Holstein-Gottorp en favor del príncipe Federico-Augusto (1773), a la sazón príncipe-obispo de Lübeck y nieto del duque Christian-Alberto de Holstein-Gottorp y de Federica-Amalia de Dinamarca.

Catalina II "la Grande" (1729-1796), Emperatriz de Rusia de 1762 a 1796 tras el asesinato de su marido. Resolvió por vía diplomática la cuestión del ducado de Holstein-Gottorp con Dinamarca, en nombre de su hijo Pablo Petrovich...; retrato según Virgilius Erichsen.

Por otro lado, el "tío" de Pedro III de Rusia, el príncipe-obispo de Lübeck, Adolfo-Federico de Holstein-Gottorp, sucesor de su difunto primo en los derechos al trono sueco, consiguió el apoyo ruso para ser formalmente elegido sucesor del rey Federico I de Suecia (landgrave de Hessen-Kassel) en 1743, tras un acuerdo entre Rusia y el Parlamento Sueco que perseguía restablecer la paz entre ambas potencias.

A la muerte de Federico I, Adolfo-Federico I de Holstein-Gottorp se convirtió en el nuevo rey de Suecia en 1751. Sería sucedido en 1771 por su primogénito Gustavo III, y por su nieto Gustavo IV Adolfo, luego la corona sería cedida (tras un pronunciamiento militar y un golpe de Estado), al hermano menor de Gustavo III, el rey Carlos XIII, último representante de la dinastía en Suecia fallecido sin herederos directos en 1818. Para paliar la falta de sucesores, el Parlamento Sueco designó, en primera instancia, al príncipe Christian-Augusto de Holstein-Augustenborg en 1810, quien adoptó el nombre de pila de Carlos-Augusto. Pero, muerto al poco tiempo, el problema sucesorio sueco se resolvió nuevamente cuando el anciano rey Carlos XIII adoptó formalmente al mariscal francés Charles Jean-Baptiste Bernadotte, príncipe de Pontecorvo, como hijo y sucesor suyo.

Carlos XIII sería rey de Noruega cuando, en 1814, Dinamarca cede este reino a Suecia.

Federico-Augusto I de Holstein-Gottorp (1711-1785), Príncipe-Obispo de Lübeck y Duque-Regente de Holstein-Gottorp entre 1751 y 1773, finalmente 1er Duque de Oldenburgo a partir de 1773.

Tras la formal renuncia de Catalina II de Rusia a los derechos dinásticos de su hijo sobre el ducado de Holstein-Gottorp en 1773, en favor del príncipe-duque regente Federico-Augusto (1711-1785), obispo de Lübeck, el rey Christian VII de Dinamarca resolvió posesionarse del ducado ofreciendo, en compensación a su último titular, el ducado de Oldenburgo (cuna de la dinastía Oldenborg) como nuevo feudo con sus límites territoriales mejor definidos. De este modo, el rey de Dinamarca pudo recuperar el antiguo territorio que tantos dolores de cabeza habían dado a la Corona Danesa, titulándose duque de Holstein y de Schleswig en el marco del Sacro Santo Imperio Romano y Germánico, sellando así el final del ducado de Holstein-Gottorp.

Los duques de Holstein-Gottorp fueron los siguientes:

-Adolfo I, r.1544-1586

-Federico II, r.1586-1587

-Felipe I, r.1587-1590

-Juan-Adolfo I, r.1590-1616

-Federico III, r.1616-1659

-Christian-Alberto I, r.1659-1695

-Federico IV, r.1695-1702

-Carlos-Federico I, r.1702-1739

-Carlos-Pedro-Ulrico, r.1739-1762 (Pedro III de Rusia)

-Pablo I, r.1762-1773 (Pablo I de Rusia)

Aunque a fecha de 1773, el ducado dejó de existir y fue absorbido por Dinamarca, Pablo I de Rusia y sus sucesores varones continuaron usando el título de Duque de Holstein-Gottorp oficialmente hasta 1918.


Nota aclaratoria sobre parentescos:


Adolfo-Federico I de Holstein-Gottorp-Eutin (1710-1751), Duque de Schleswig-Holstein-Gottorp-Eutin, Príncipe de Eutin y Príncipe-Obispo de Lübeck entre 1726 y 1751, regente de Holstein-Gottorp de 1739 a 1751, finalmente Rey de Suecia de 1751 a 1771.

El duque Adolfo-Federico I de Holstein-Gottorp (1710-1771), príncipe-obispo de Lübeck y duque-regente de Holstein-Gottorp a la muerte del duque Carlos-Federico I en 1739, y que en 1743 fue jurado Príncipe Heredero de Suecia y luego accedió al trono sueco en 1751, era el hijo mayor del duque Christian-Augusto I de Schleswig-Holstein-Gottorp, Príncipe de Eutin (1673-1726), y de la margravina Albertina-Federica de Baden-Durlach. Por parte paterna, era nieto de Christian-Albert I, 6º Duque de Holstein-Gottorp (1641-1695) y de la Princesa Frederikke-Amalie de Dinamarca, hija del rey Federico III de Dinamarca y de Noruega y de Sofia-Amalia de Brünswick-Lüneburg. Siguiendo la ascendencia paterna, era bisnieto del Duque Federico III de Holstein-Gottorp y de la Duquesa Maria-Elisabeth de Sajonia, suegros del rey Carlos X Gustavo de Suecia.

Christian-Albert I (1641-1695), 6º Duque de Holstein-Gottorp de 1659 a 1695.

Dado que, en 1739 fallece el 8º Duque de Holstein-Gottorp, Carlos-Federico I, dejando tan solo a un niño de 11 años de edad, el duque Carlos-Pedro-Ulrico de Holstein-Gottorp (1728-1762) por único sucesor, y dado que éste es adoptado a la postre por su tía materna la emperatriz Elisabeth I de Rusia -hermana de su difunta madre Ana Petrovna de Rusia-, en calidad de heredero del trono ruso, el gobierno y la administración del ducado de Holstein-Gottorp es asumida por el primo-hermano del finado en calidad de regente, el duque Adolfo-Federico I de Holstein-Gottorp (1710-1771), Príncipe de Eutin y príncipe-obispo de Lübeck. Al mismo tiempo, y antes de que Elisabeth I de Rusia procediera a adoptar a su sobrino carnal como heredero suyo, el regente asume la tutoría legal del huérfano hasta su definitivo traslado a San Petersburgo, capital de su patria adoptiva.

Cuando en 1751, el duque-regente Adolfo-Federico sucede finalmente al rey Federico I de Suecia -consorte y sucesor de la reina Ulrika-Eleonora I de Suecia-, el gobierno del ducado de Holstein-Gottorp recae naturalmente en manos de su hermano menor Federico-Augusto (1711-1785), por entonces príncipe-obispo de Lübeck y príncipe de Eutin, asumiendo la regencia y administración en ausencia de su legítimo titular, el zarevich Carlos-Pedro-Ulrico de Rusia (futuro zar Pedro III).

En 1762, al morir asesinado Pedro III de Rusia, 9º Duque de Holstein-Gottorp, su viuda y sucesora la emperatriz Catalina II "la Grande", renuncia a la herencia holsteniana en nombre de su hijo y sucesor menor de edad el zarevich Pablo Petrovich, en 1773; el título ducal es entonces plenamente asumido por el regente Federico-Augusto I, a quien el rey Christian VII de Dinamarca propone entonces intercambiar el ducado de Holstein-Gottorp por el antiguo condado de Oldenburgo (cuna de la dinastía danesa), erigido en ducado soberano con el beneplácito del emperador José II de Austria.

Johanna-Elisabeth de Holstein-Gottorp-Eutin (1712-1760), Princesa de Anhalt-Zerbst y madre de la futura Catalina II de Rusia; retratada por Antoine Pesne, en 1746.

La hermana pequeña de Adolfo-Federico I, rey de Suecia, y de Federico-Augusto I, regente luego duque de Holstein-Gottorp y finalmente 1er duque de Oldenburgo, fue Johanna-Elisabeth de Holstein-Gottorp (1712-1760), quien casaría el 8 de noviembre de 1727 con el Príncipe Christian-August von Anhalt-Zerbst (1690-1747), miembro de la alta nobleza alemana al servicio de Prusia y gobernador de la ciudad de Stettin, además de pertenecer a la vieja dinastía de Ascania. El príncipe tenía parentesco con su mujer a través de su abuela paterna, Sofia-Augusta de Holstein-Gottorp, hija del duque Federico III y de Maria-Elisabeth de Sajonia.

el Príncipe Christian-August von Anhalt-Zerbst (1690-1747), Gobernador de Stettin y general al servicio de Prusia, esposo de Johanna-Elisabeth de Holstein-Gottorp y padre de Catalina II de Rusia; retratado por Antoine Pesne en 1725.

Ambos tendrían, entre varios retoños, a una hija: la princesa Sofía-Federica-Augusta von Anhalt-Zerbst (1729-1796), elegida para matrimoniar con su primo el zarevich Carlos-Pedro-Ulrico de Rusia, 9º duque de Holstein-Gottorp y futuro emperador ruso. Convertida a la religión ortodoxa, adoptó el nombre de Catalina Alexeivna. Con el tiempo y gracias a un complot urdido por sus partidarios, entre ellos los hermanos Orlov, su marido el zar Pedro III fue arrestado, secuestrado y estrangulado en 1762, meses después de acceder al trono, y ella asumió el poder absoluto como la emperatriz Catalina II; que la historia recuerda gratamente con el apodo de "la Grande".

Fotografía del Castillo Ducal de Gottorp, en Schleswig; antigua residencia y sede de los Duques de Schleswig-Holstein-Gottorp.

LUISA-AUGUSTA DE DINAMARCA, 1771-1843 "La Princesa Espúria"

LUISA-AUGUSTA DE DINAMARCA
DUQUESA DE SCHLESWIG-HOLSTEIN-SONDERBORG-AUGUSTENBORG
1771 - 1843


La Princesa Espúria

La Princesa Luisa-Augusta de Dinamarca y de Noruega (1771-1843); retratada por Jens Juel en 1784.

Luisa-Augusta de Oldenborg, Princesa Real de Dinamarca y de Noruega, nació el 7 de julio de 1771 en el Castillo Real de Hirschholm (Hoersholm) y falleció el 13 de enero de 1843 en el Palacio Ducal de Augustenborg.

Litografía dieciochesca del Castillo Real de Hirschholm, en Hoerscholm, lugar de nacimiento de la Princesa Luisa-Augusta en 1771, durante una estancia de la corte danesa.

Era, oficialmente, hija del rey Christian VII de Dinamarca y de la reina Carolina-Matilde de Gran-Bretaña e Irlanda. Sin embargo, es a día de hoy, considerada como la hija bastarda nacida de los amores de la reina con el conde Johann Friedrich von Struensee, médico del rey y su primer ministro de facto en el momento de su nacimiento. En cualquier caso, su nacimiento originó un grave escándalo en la corte danesa, al estar la Familia Real al tanto de los devaneos de la reina Carolina-Matilde con Struensee. Es sabido que en la corte se le conocía y nombraba desdeñosamente con el apodo de "la Petite Struensee" (la Pequeña Struensee).


La Princesa Luisa-Augusta, retratada en 1771 por el artista Sturz; se la denominaba entonces "La Pequeña Struensee" en la corte danesa, clara alusión a la sospechosa paternidad de la niña...

La Huérfana Real


En este cuadro histórico decimonónico, queda plasmado una escena familiar curiosa: la reina Carolina-Matilde, sentada, vestida de rojo y con su hija Luisa-Augusta en su falda; ésta juguetea con un abanico sostenido por el conde Johann Friedrich von Struensee enternecido, mientras al otro extremo de la estancia palaciega, el rey Christian VII ve la escena sentado desde su sillón...

Nacida en julio de 1771, su supuesto padre natural, Struensee, fue arrestado la misma noche del primer baile de máscaras celebrado en el Palacio Real de Christiansborg, en Copenhague, que inauguraba la temporada invernal de la corte, la madrugada del 17 de enero de 1772. Fue el punto clave del golpe de palacio orquestado por la Reina-Viuda Juliana-María de Dinamarca, viuda de Federico V y madrastra del rey Christian VII, y por su hijo el Príncipe Hereditario Federico, medio-hermano de este último, deseosos de acabar con el valido real y sus reformas liberales, y hacerse con el timón del Estado.

La misma madrugada, la reina Carolina-Matilde fue arrestada en su propia alcoba y, junto con su amante Struensee y el conde Enevold Brandt, mano derecha y amigo del primer ministro (acusado de maltratar, humillar y retener encerrado al rey en sus aposentos), fueron trasladados a la cárcel del Castillo-fortaleza de Kronborg, en Helsingor. Los tres ilustres presos fueron interrogados y condenados por un tribunal extraordinario a diversas condenas, al encontrarlos culpables de crimen de lesa majestad y de usurpación de la autoridad real:

Struensee y Brandt fueron trasladados a la fortaleza de Kastellet, sometidos a tormento sobre ruedas, molidos a palos, amputadas sus manos derechas, decapitados, destripados y sus cuerpos descuartizados y luego incinerados el 28 de abril de 1772. En cuanto a la reina Carolina-Matilde, ésta acusada de adulterio, fue repudiada por Christian VII, su matrimonio disuelto, privada de la patria potestad y deportada a Hannover, posesión de su hermano el rey Jorge III de Gran-Bretaña e Irlanda, el 28 de mayo de 1772 para ser finalmente encerrada de por vida en el castillo de Celle, donde fallecería de fiebre escarlata en 1775.


Carolina-Matilde de Gran-Bretaña e Irlanda (1751-1775), Reina de Dinamarca y de Noruega entre 1766 y 1772.

La princesa Luisa-Augusta tenía entonces 6 meses cuando, por un golpe de Estado, su madre es encarcelada y deportada, y tan solo 4 años cuando llega la noticia de que ha muerto en cautividad.


Christian VII, Rey de Dinamarca y de Noruega (1749-1808); detalle de su retrato.

Privada de su madre, también lo es de su padre "oficial" el rey Christian VII, cuyos altibajos de salud y esquizofrenia impiden que se ocupe personalmente de ella. Huérfana en la práctica, la princesa espúria es educada junto con su hermano mayor el kronprins Federico, heredero del trono danés, bajo la atenta mirada de su abuelastra la reina-viuda Juliana-Maria de Brünswick-Wolfenbüttel, en el Palacio Real de Christiansborg.

-Juliana-Maria de Brünswick-Wolfenbüttel (1729-1796), Reina-Viuda de Dinamarca y de Noruega; detalle de su retrato realizado entre 1766 y 1767 por Ziesenis.


Un marido políticamente idóneo


el Conde Andreas-Peter von Bernstorff (1735-1797)

En febrero de 1779, teniendo Luisa-Augusta 8 años, el ministro y conde Andreas Peter von Bernstorff pone en pie un plan para casar a la princesa. En la medida en que su eventual hijo pudiera heredar de la corona, le pareció ventajoso casar a la princesa en el seno de la Familia Real Danesa, ofreciendo su mano al príncipe Federico-Christian, primogénito del Duque Federico-Christian I de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1721-1794), y de la Duquesa Charlotte de Holstein-Plön, miembros de la rama menor de la Casa Real (Dinastía de Oldenborg).


Federico-Christian II de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg (1765-1814), Príncipe Heredero de Augustenborg y marido de la Princesa Luisa-Augusta de Dinamarca...

Semejante unión iba a permitir un reacercamiento entre las dos ramas de la familia, apartar un riesgo de disensiones en el seno de la Casa Real pero también evitar una unión más que probable y temida con la Casa Real Sueca.


Luisa-Augusta de Dinamarca, Princesa Hda. de Augustenborg (1771-1843); retratada en 1785 por Jens Juel (Castillo Real de Frederiksborg).

El arreglo matrimonial fue concluído al año siguiente entre ambas partes y, en primavera de 1785, Federico-Christian de Oldenborg, Príncipe Heredero de Augustenborg, de 20 años de edad, hizo su entrada en Copenhague. El noviazgo entre él y la Princesa Luisa-Augusta fue anunciado oficialmente en la corte, y la unión religiosa se celebró un año más tarde, el 27 de mayo de 1786, en la Capilla Real del Palacio de Christiansborg.

La Duquesa de Augustenborg

La flamante pareja, casada por intereses puramente políticos, se instaló en el Palacio Real de Christiansborg junto con la Familia Real hasta que éste se incendió en febrero de 1794.



El Palacio Ducal de Augustenborg, residencia oficial de los duques de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg, al sur de Dinamarca (detalle de la fachada principal).

Habiendo fallecido el mismo año el padre del novio, convertido a su vez en duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg, la pareja se trasladó entonces al palacio ducal de Augustenborg, fijando allí su residencia de invierno, y disponiendo en verano de otras residencias palaciegas en la Isla de Als, en Grästen y en Gottorp. A aquel trajín, había que sumar las temporadas en que los Duques de Augustenborg residían en la corte de Dinamarca. La princesa Luisa-Augusta, siempre muy unida a su hermano Federico VI, se había convertido en el centro de las actividades de la corte danesa y merecedora del apodo de "La Vénus de Dinamarca".

Luisa-Augusta de Dinamarca, Duquesa de Augustenborg (1771-1843) -imagen superior- y su marido, Federico-Christian II, Duque de Augustenborg (1765-1814), -en la imagen inferior- retradados en dos lienzos emparejados.


Luisa-Augusta y Federico-Christian II de Augustenborg tuvieron tres hijos:

-Carolina-Amelia (1796-1881), que sería a la postre reina de Dinamarca en 1839, al casarse en 1815 con su primo el futuro rey Christian VIII, hijo del Príncipe Hereditario Federico de Dinamarca y nieto del rey Federico V, anteriormente divorciado en 1810 de la Princesa Carlota-Federica de Mecklenburg-Schwerin.


Carolina-Amelia de Augustenborg (1796-1881); Princesa Hda. de Dinamarca al casarse en 1815 con el futuro rey Christian VIII / retrato fechado en 1816.

-Christian-Augusto (1798-1869), Duque de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg a la muerte de su padre y protagonista de la querella de los ducados de Schleswig-Holstein en los años de 1850-1860. Casaría en 1820 con la Condesa Louisa-Sophie Danneskjold-Samsöe (1797-1867), pariente de la Casa Real Danesa y descendiente de un bastardo real.

-Federico Emilio Augusto (1800-1865), Príncipe de Nör; casaría en 1829 con la Condesa Henriette Danneskjold-Samsöe (1806-1858). Ambos padres de:

-Federico Christian Carlos Augusto (1830-1881), Príncipe de Nör y de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg.

-Luisa Carolina Enriqueta Augusta (1836-1866), Condesa de Nör.

Las ambiciones dinásticas de su marido fueron el orígen de las desavenencias entre él y el hermano de Luisa-Augusta, el rey Federico VI de Dinamarca. Las amargas discusiones entre cuñados giraron, sobretodo, entorno a la relación entre los ducados de Schleswig y de Holstein y el reino de Dinamarca.


Luisa-Augusta de Dinamarca, Duquesa de Augustenborg, en un retrato de Jens Juel fechado en 1801.

Muy cercana a su hermano, al que quería por encima de todo, Luisa-Augusta nunca dejó de serle leal a él como a los intereses de la Monarquía Danesa. No escatimó esfuerzos, a partir de 1810, para poner un término a las tentativas de su marido de ser designado heredero del trono sueco, rivalizando con su cuñado en la carrera por la sucesión del rey Carlos XIII de Suecia.


Retrato del Príncipe Christian-Augusto de Augustenborg, Kronprins de Suecia bajo el nombre de "Carlos-Augusto" y adoptado por Carlos XIII de Suecia como su sucesor en el trono.

Y es que el hermano menor de Federico-Christian, el Príncipe Carlos-Augusto de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg, ex-virrey de Noruega a cuenta del rey de Dinamarca, había sido designado, en 1810, Príncipe Heredero de Suecia (kronprins) por el Parlamento Sueco y para suceder al viejo rey Carlos XIII, sin hijos. Pero, al poco de instalarse en Suecia, cayó fulminado por una apoplejía mientras pasaba revista a las tropas de Escania, reabriendo el delicado problema sucesorio sueco. La disputa entre presuntos herederos y pretendientes a la Corona Sueca cesó cuando Carlos XIII adoptó al mariscal francés Charles Jean-Baptiste Bernadotte, Príncipe de Pontecorvo, con el beneplácito del emperador Napoleón.

Por culpa de las ambiciones del duque, la pareja acabó por romperse y Federico-Christian II intentó limitar la influencia de su esposa sobre el futuro de sus hijos. Pero sus intentos de ningunearla se pararon en seco cuando, el 14 de junio de 1814, fallece repentinamente.

Libre por fin, Luisa-Augusta siguió con su vida dedicada a sus hijos y nietos hasta su muerte, acaecida en su residencia de Augustenborg en 1843.


La Duquesa-Viuda Luisa-Augusta de Augustenborg, retratada en su madurez, en 1835.

Datos de Interés

La escritora danesa Maria Helleberg ha escrito una novela histórica basada en la vida de Luisa-Augusta, titulado "Hija del Amor" (Kaerlighedsbam), que ha inspirado una posterior exposición temática sobre la vida de la princesa en el Museo-Castillo de Rosenborg.

De entre los actuales soberanos reinantes europeos, se cuentan al rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, a Constantino II de Grecia (ex-rey de los Helenos) y a su hermana Sofía, reina consorte de España como descendientes directos de Luisa-Augusta.

Relaciones Familiares Curiosas

Los Condes de Danneskjold-Samsoe (o Danneskiold-Samsöe), nombres y títulos creados especialmente para los bastardos de los soberanos daneses de la dinastía de Oldenborg, desde el rey Christian IV, proceden en parte de Ulrik-Frederik Gyldenlove, Conde de Laurvig (1638-1704), célebre general y virrey de Noruega, hijo bastardo del rey Federico III de Dinamarca y de Noruega y de Margrethe Pape, y de la Condesa Antoinette von Aldenburg-Knyphausen, miembro de la alta nobleza germana.

Gyldenlove se casó en tres ocasiones, los dos primeros acabando en divorcio, y se le atribuyó una historia de amor con el conde Peder Griffenfeld, el mismo estadista que llegó a ser el primer ministro de Dinamarca.


Ulrik-Frederik Gyldenlöve, 1er Conde de Laurvig (1638-1704); hijo bastardo de los amores del rey Federico III con Margrethe Pape, fue Virrey de Noruega y el más célebre general de su época...

A través de su hija, la condesa Charlotte-Amelie de Danneskiold-Laurvig (1682-1699) y de la hija de ésta, su nieta la condesa Frederikke-Louise de Danneskiold-Samsoe, Ulrik-Frederik Gyldenlove se convirtió en el antepasado de los Duques de Augustenborg.

Christian Gyldenlöve, 2º Conde de Samsöe (1674-1703); hijo bastardo del rey Christian V de Dinamarca y de Sophie-Amelie Moth, 1ª Condesa de Samsöe.

Por otro lado, Christian Gyldenlove, Conde de Samsoe (1674-1703), hijo natural del rey Christian V de Dinamarca y de su amante Sophie-Amelie Moth, contrajo matrimonio con su prima la condesa Charlotte-Amelie de Danneskiold-Samsoe en 1696. La rama Danneskiold-Laurvig se extinguió por línea de varón en 1783 y el condado de Laurvig, heredado por las mujeres del mismo linaje, iría a parar a manos de la familia Ahlefeldt, de la alta nobleza danesa.

En 1786, François-Xavier Joseph Gyldenlove, 2º Conde de Loevendal, tataranieto del célebre Ulrik-Frederik Gyldenlove, obtuvo la patente para llevar el nombre y título condal de Danneskiold, aunque su linaje se extinguió a su vez en 1829.

La primera boda del conde Christian tan solo produjo hijas, pero la descendencia de su segundo matrimonio con Dorothea Krag, con hijos varones, pudo suceder en el título condal de Samsoe. El linaje sigue existiendo hasta nuestros dias y conocido como "Condes de Danneskiold-Samsoe".

Todos los Danneskiold, desde 1829, descienden del rey Christian V de Dinamarca y de Sophie-Amelie Moth (1654-1719) 1ª Condesa de Samsoe desde 1677, y fueron elevados por dicho rey al rango de condes y condesas del feudo de Samsoe (lensgreve/lensgrevinde til Samsoe), apellidándose Gyldenlove (en Danés significa "León de Oro" o "León Dorado") y casados en la alta nobleza danesa y germana.



Sophie-Amelie Moth, 1ª Condesa de Samsöe (1654-1719)

La hija de Christian Gyldenlove y de Charlotte-Amelie de Danneskiold-Laurvig, condes de Samsoe, la condesa Frederikke-Louise de Danneskiold-Samsoe (1699-1744) casaría con Christian-August de Schleswig-Holstein-Sonderborg, duque de Augustenborg (1696-1754). De ambos desciende pues el que fue marido de la Princesa Luisa-Augusta de Dinamarca, el Duque Federico-Christian II de Schleswig-Holstein-Sonderborg-Augustenborg.

EL PALACIO DE CHRISTIANSBORG, ¿un palacio gafado?

EL PALACIO REAL DE CHRISTIANSBORG

del Castillo de Absalon al Palacio Real de Rosenborg

El Palacio Real de Christiansborg, residencia oficial de invierno de los monarcas daneses en Copenhague (Kjobenhavn), fue construído sobre el emplazamiento de varios primitivos castillos y palacios reales. El primero y más antiguo fue el Castillo de Absalon, nombre debido al obispo Absalon de Roskilde, construido en 1167, en un islote colindante al puerto de Copenhague. A lo largo de doscientos años, se amplió y renovó hasta su total destrucción a manos de la Liga Hanseática en el siglo XIV.

Plano y vista aérea de Copenhague en la que se distingue la silueta del Castillo Real medieval, rodeado por un foso y separado de la urbe por el canal de Frederiksholm (grabado del s.XVII).

En 1417, el nuevo castillo que se levantó sobre el mismo emplazamiento del anterior, fue confiscado a los obispos de Roskilde por el rey Erik de Pomerania, quien lo ocupó a partir de entonces. Reconstruído en las sucesivas épocas posteriores, el rey Christian IV, héroe desgraciado de la Guerra de los Treinta Años, ordenó la construcción de la famosa gran Torre de Entrada al palacio, más conocida como la "Torre Azul", célebre por haber tenido la siniestra fama de cárcel de Estado, y bautizada de esta guisa por el color azul de su tejado con su revestimiento de cobre descolorido por las inclemencias del tiempo.

Perspectiva del Castillo medieval de Copenhague, o Palacio Real de Rosenborg, fechada en 1698.

Otro grabado presentando el aspecto macizo, casi de fortaleza, del Castillo Real de Rosenborg, desde otra perspectiva de 1674.

Desde la confiscación del antiguo castillo a la Iglesia Romana, tras la introducción de la Reforma en Dinamarca, la residencia de los reyes daneses en Copenhague era conocida como Palacio Real de Rosenborg, auténtica amalgama de edificios de distintos estilos arquitectónicos del medievo tardío y renacentista, de planta irregular tirando a circular y fuertemente protegido por altos muros y torreones a modo de fortaleza, y al cual se accedía por un puente levadizo sobre un canal, llamado Canal de Frederiksholm, que lo rodeaba. Guardaba cierta similitud con el famoso palacio real sueco de Estocolmo, el Tre-Kronor (Palacio de las Tres Coronas), vieja alusión a la unión que existió entre Dinamarca, Noruega y Suecia bajo un mismo monarca, que acabó ardiendo a finales del siglo XVII.


Federico IV (1671-1730), Rey de Dinamarca y de Noruega de 1699 a 1730, gran renovador del palacio urbano de Copenhague. Abajo, retrato de Christian VI (1699-1746), sucesor e hijodel anterior, que reinó entre 1730 y 1746, y ordenó arrasar el palacio de su padre para construir uno nuevo en el gusto barroco tardío y versallesco.

Los primeros monarcas de la Dinastía de Oldenborg (Oldenburgo, en castellano y Oldenburg en alemán), que reinaba desde 1448 sobre Dinamarca, residieron en el vetusto Palacio Real de Rosenborg hasta que, bajo el reinado de Federico IV, en la década de 1720 se arrasó hasta los cimientos para levantar una residencia más moderna y al gusto de la época. De la iniciativa del rey surgió entonces el nuevo Palacio Real o Slotsholmen de seis plantas en 1727, con una arquitectura más uniforme y armoniosa, aunque demasiada compactada que sería a su vez reemplazado por una nueva edificación inspirada en los palacios italo-germanos y en el de Versailles, bajo el reinado de Christian VI, quien mandó reconstruirlo de nuevo tras ordenar su demolición en 1731.


El Palacio Real nuevo de Copenhague o "Kongeligeslot", construído sobre el emplazamiento del medieval por orden del rey Federico IV, tal y como era en 1730.

Puntualicemos que el real sitio de la capital dejó de denominarse Palacio de Rosenborg, al ordenarse la construcción, entre 1606 y 1615, de un castillo de veraneo de Rosenborg a las afueras de Copenhague, bajo la iniciativa del rey Christian IV, y hoy sede del museo del mismo nombre en el que se reúnen las colecciones reales danesas reunidas a lo largo de más de dos siglos, propiedad de la actual reina Margarita II, en las que se incluyen las Joyas de la Corona Danesa. El castillo de Rosenborg había sido construído en el estilo renacentista holandés, característico por la utilización de ladrillos rojos y de piedra arenosa.


El Castillo Real de Rosenborg, residencia de verano de los reyes de Dinamarca a las afueras de Copenhague, y construído por orden del rey Christian IV entre 1606 y 1615. Abajo, alzado virtual del castillo completado en 1633, tras su última fase de ampliación.


El Castillo Real de Rosenborg sería, de hecho, una de las residencias oficiales y favoritas de la Familia Real Danesa hasta 1710, durante el reinado de Federico IV, su último inquilino, al que le prefería el castillo real de Frederiksborg, a 35 km. de Copenhague. Es por culpa de este abandono, y gracias a él, que Rosenborg conserva a día de hoy su decoración primitiva intacta, y sus distintos estilos interioristas que los sucesivos monarcas han dejado en él.

el primer palacio de Christiansborg

El nuevo Palacio Real de Christiansborg en 1761, obra del arquitecto de la corte danesa Häusser, según un grabado de la época; en él se puede apreciar el cuerpo principal del palacio, las dos alas que flanquean el gran patio de armas y cerrado en forma de herradura por dos pabellones y garitas rococó, y el puente de mármol que une el complejo palatino a la ciudad sobre el canal de Frederiksholmen.

Entre 1733 y 1745, el arquitecto de la corte Elias David Häusser da cuerpo al nuevo Palacio Real de Christiansborg -Christiansborg Slot- (bautizado así en honor del rey Christian VI), en un estilo barroco tardío, sobre una planta cuadrada con un gran patio interior y dotada de dos prolongaciones (o alas) paralelas -que albergaban las reales caballerizas y otras dependencias- que daban forma a un patio de armas terminado en forma de herradura para la entrada principal, flanqueada por dos pabellones o garitas rococó, y con un puente de mármol sobre el canal de Frederiksholm que unía el palacio a la ciudad; el palacio era completado con otros edificios anexos para la administración y los ministerios, además de una capilla real. Las obras finalizarían en 1745. El nuevo palacio tan solo conservaba del anterior construído por Federico IV, la torre o campanario barroco que daba una silueta característica a la residencia real.


Fachada delantera o principal del Palacio Real de Christiansborg (Copenhague), en 1751, orientada al puerto. Abajo, plano general del palacio y de sus anexos, obra de Häusser.


El palacio sería la sede oficial de las cortes y gobiernos de Christian VI, de Federico V y de Christian VII. Desgraciadamente, en febrero de 1794, se declara un incendio nocturno que lo reduce a cenizas. La Familia Real se ve entonces condenada temporalmente a usar otros palacios cercanos, como el castillo real de Rosenborg, casi a las afueras de la capital, y desocupado desde 1710, mientras no se proceda a la reconstrucción del antiguo palacio real; cosa que no se haría hasta 1803. De hecho, la antigua residencia de verano de Rosenborg sería utilizada por la Familia Real en 1794, por culpa del incendio de Christiansborg, y en 1801 durante el primer bombardeo de Copenhague por la flota británica.

el segundo palacio de Christiansborg

La noche del 26 al 27 de febrero de 1794, el Palacio Real de Christiansborg es arrasado por un incendio fortuito, durante el reinado de su último inquilino, el rey Christian VII.



Noche del 26 al 27 de febrero de 1794: un voraz incendio reduce a cenizas el cuerpo principal del Palacio Real de Christiansborg; la Familia Real escapa de milagro y consiguen salvar parte de sus tesoros artísticos...

El conflicto que surge poco después entre una Dinamarca neutral y una Gran-Bretaña beligerante (1801), impide cualquier acción del príncipe-regente Federico -futuro rey Federico VI- para llevar a cabo la reconstrucción de la residencia real. La guerra y los dos bombardeos de Copenhague por parte de la flota británica ocasionan la evacuación de la Familia Real (1801 y 1807).

Años antes, el propio Christian VII había adquirido dos de los cuatro palacios rococós que se habían levantado uniformemente alrededor de una nueva plaza octogonal en el barrio dieciochesco de Frederiksstaden y bautizado como Palacio Real de Amalienborg (al ser levantados sobre el antiguo emplazamiento del Palacio de Sophie-Amalienborg, destruido por un incendio en 1689).

-Retrato de Christian VII (1749-1808), Rey de Dinamarca de 1766 a 1808. Décadas antes de que el Palacio Real de Christiansborg ardiese en 1794, había comprado dos de los 4 palacios rococósdel barrio de Frederiksstaden, rebautizándolos con el nombre de Amalienborg...

Progresivamente, los sucesores de Christian VII se harían con los dos palacios restantes para conformar una nueva residencia real aprovechando el complejo palatino rococó.


El segundo Palacio Real de Christiansborg, reconstruido entre 1803 y 1828, según un grabado de 1837. Se pueden apreciar las diferencias entre el anterior y el nuevo: estilo arquitectónico depurado, austeras fachadas, propias de inicios del siglo XIX. Abajo, fotografía de finales del siglo XIX, del palacio con su fachada dando a la ciudad, tal y como lo conocieron Federico VI, Christian VIII y Federico VII, su principal inquilino, y Christian IX.



Durante las guerras Napoleónicas, el que fuera a la postre Federico VI de Dinamarca -sucesor de Christian VII- ordenaba levantar, en 1803, sobre el emplazamiento de las ruinas de Christiansborg un nuevo palacio en el nuevo estilo imperial francés imperante (inspirado claramente en el neoclásico), que no estaría terminado hasta 1828. Para ello, llamó al arquitecto de la ciudad de Altona, Christian Frederik Hansen. Sin embargo, al estar terminado e inaugurado en 1828, Federico VI deshechó la idea de instalarse definitivamente en él, utilizándolo tan solo para las solemnidades cortesanas y festejos ocasionales. Permitió, además, que se alojase en una parte del palacio el Parlamento -Folketing-, y algunos servicios administrativos.

El rey Federico VII, sucesor de Christian VIII y último representante de la rama primogénita de la dinastía de Oldenborg, fue el único monarca que vivió de manera constante en el Palacio Real de Christiansborg entre los años 1852 y 1863.

el tercer palacio de Christiansborg

Por desgracia, un tercer incendio en 1884 arrasaría el regio edificio subsistiento tan solo la capilla real y los pabellones anexos construidos por Hansen entre 1803 y 1828, que albergaban algunos ministerios y denominados Slotsholmsgade.



En 1884, un segundo incendio nocturno se declara y destruye otra vez el Palacio Real de Christiansborg 90 años después de la primera deflagración, reinando entonces Christian IX (1863-1906). En la fotografía de abajo, fechada en 1908, se puede apreciar el esqueleto y ruinas del palacio devorado por las llamas...



Un tercer proyecto, esta vez inspirado en los planos originales del Palacio Real de Christiansborg construido por Christian VI, sería llevado a cabo para su reconstrucción entre 1907 y 1928, a manos del arquitecto Thorvald Jorgensen, ganador del concurso estatal convocado para tal fin, e inaugurado por el rey Christian X. El arquitecto Jorgensen, había levantado un palacio que recordaba ciertamente al primero de ese nombre, aunque prescindiendo de un patio interior cerrado y en un estilo arquitectónico neobarroco, con unas fachadas de granito que le daba al conjunto más empaque y solidez. Había resucitado, además, la característica torre del primero, con una altura de 106 metros, convirtiéndola en la más alta de Copenhague.


El actual Palacio de Christiansborg, edificado por tercera vez entre 1907 y 1928, obra del arquitecto Thorvald Jorgensen, y sede de los tres poderes supremos del Estado Danés.

En el momento de la construcción, se dieron con las antiguas ruinas del castillo medieval de Absalon, que se decidieron conservar y permitir el acceso del público a éstas a partir de 1924, por su interés histórico.

El tercer Palacio Real de Christiansborg alberga hoy, los tres poderes supremos del Estado Danés: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. No existe semejante caso en el resto del mundo, en el que un mismo edificio aloje a esos tres poderes. Se da también el caso de que en él los Reyes de Dinamarca conservan una parte del palacio para su uso personal, no solo como residencia sino como lugar donde pueden recibir a personalidades extranjeras de visita oficial en Dinamarca, para la recepción de embajadores (donde se admiten las cartas credenciales) y para las solemnidades de Estado: banquetes, recepciones, audiencias, fiestas oficiales, etc.

En el interior del Palacio de Christiansborg se pueden citar como lugares de interés la Biblioteca de la Reina (propiedad de la reina Margarita II), las salas de Recepciones Reales, las Salas de las Audiencias Reales, la Sala del Consejo de Ministros, la Capilla, el Parlamento, la Corte Suprema y el despacho y oficinas del Primer Ministro.


Vista aérea del Palacio Real de Amalienborg, en Frederiksstaden (Copenhague) residencia oficial de invierno de la Familia Real Danesa en la actualidad; se trata, en realidad, de un complejo de cuatro palacios rococós construídos entre 1750 y 1768, obra del arquitecto Eigtved por encargo del rey Federico V. Cada palacio pertenecía a cuatro familias nobles distintas: palacio Moltke (hoy Palacio Christian VII, al suroeste); palacio Levetzau (hoy Palacio Christian VIII, al noroeste); palacio Brockdorff (hoy Palacio Federico VIII, al noreste); y palacio Schack (hoy Palacio Christian IX, al sureste), residencia de Margarita II. Abajo, fotografía del Palacio Christian IX, con el Dannebrog hizado, señal de que la soberana está en casa.


En cuanto a la residencia oficial de S.M. la Reina Margarita II de Dinamarca y de la Familia Real, se encuentra actualmente ubicada en el Palacio Real de Amalienborg, en el barrio de Frederiksstaden construído durante el reinado de Federico V, dividido en cuatro palacios rococó idénticos de los cuales dos están conectados entre sí por una columnata, y erigidos alrededor de una plaza octogonal en cuyo centro se yergue la estátua ecuestre de Federico V. Por un lado, la plaza comunica directamente con el puerto de Copenhague y por otra arteria urbana con la Marmor Kirke (La Iglesia de Mármol), también conocida como la Frederikskirke (Iglesia de Federico).

DINAMARCA: de Monarquia Electiva a Monarquia Absoluta

DINAMARCA, 1660.

Federico III (1609-1670), Rey de Dinamarca y de Noruega de 1648 a 1670; retrato sito en el castillo de Ambras, Tirol Austríaco.

El Tratado de Copenhague, firmado entre Suecia y Dinamarca, fue concluído bajo la mediación del Caballero de Terlon, embajador de Francia. Dicho tratado confirmaba el de Roskild; sin embargo, Trondheim-Lehn y la Isla de Börnholm fueron devueltas a los Suecos. Éstos cedieron, a cambio, cantidad de tierras que la nobleza danesa poseía en la provincia de Escania; se estipuló también la inviolabilidad del otro Tratado de Copenhague del 22 de mayo de 1658.

El Rey de Dinamarca y de Noruega había cedido, por otro lado, a los Duques de Holstein el dominio del Ducado de Schleswig in partibus. Aquel artículo del Tratado fue la fuente de las diferencias que han surgido desde entonces entre la Casa Real Danesa y la Casa Ducal de Holstein-Gottorp; éstos pretendieron poseer con plena soberanía el Schleswig, cuando los Reyes de Dinamarca se negaban a darles el derecho de levar tropas y fortificar plazas.



Si la guerra que precedió a esta paz fue nefasta para Dinamarca, la Casa Real sacó de ella los mayores beneficios. La intrepidez y valentía con la cual el rey Federico III había defendido Copenhague en solitario (la nobleza le había abandonado a su suerte), llevaron a los Estados Generales de Dinamarca a concederle a él y a sus descendientes la soberanía absoluta que, hasta entonces había residido en dichos Estados, y a convertir nuevamente la Corona Danesa en hereditaria en el seno de la Casa de Oldenburgo -de la que era representante y jefe el rey Federico III-, renunciando al derecho de elección que les había pertenecido.


Copenhague, 1660: el rey Federico III de Dinamarca es oficialmente proclamado rey absoluto y por derecho divino, aboliéndose el Riksrad; el autor del cuadro conmemorativo del nuevo orden (pintado en la parte inferior izquierda del cuadro y junto a un cartel explicativo), pretendió plasmar la ceremonia en la que el monarca danés es vitoreado por el pueblo mientras hace su triunfal entrada en su palacio de Rosenborg, sobre una alfombra roja...

La Orden de Sucesión fue establecida por un edicto del 24 de Noviembre de 1665, aplicando en toda su extensión el derecho de primogenitura: a defecto de sucesores varones, las hijas del último rey serían llamadas a ceñir la Corona y, en su defecto, las del predecesor de ese monarca, remontando, si fuera preciso, hasta las hijas del rey Federico II y nominalmente a la princesa Ana-Sofía de Dinamarca, consorte del Elector Juan-Jorge III de Sajonia. La sucesión fue expresamente reservada a esta princesa por medio de Cartas Patentes de 1668, permitiendo incluso a su esposo utilizar el título de Príncipe Hereditario de Dinamarca y de Noruega.

Antecedentes Históricos

La Corona Danesa dejó de ser hereditaria a finales del siglo XIII, cuando el rey Erik V fue obligado a firmar la Carta Magna Danesa (1282), que reconocía y concedía el poder efectivo a la nobleza feudal, surgida unas décadas antes, tras la derrota del ejército real danés de Valdemar el Victorioso en la batalla de Bornhöved (1227) frente a un ejército de caballeros de Alemania del Norte, y que introdujo el feudalismo en Dinamarca.

Si bien la Iglesia sigue apoyando a la monarquía danesa, la discordia creciente entre la nobleza y la Corona desemboca en una lucha en la que el rey perdería la partida; ésta deja de ser hereditaria y pasa a ser electiva. En virtud de la Carta Magna de 1282, la Corona Danesa era sometida y controlada por la ley y la asamblea de los señores o nobles, y el Danehof se convertía en la parte integrante de las instituciones administrativas.

Todas estas luchas intestinas debilitarían seriamente a Dinamarca y habría que esperar al advenimiento del rey Valdemar IV (reinado de 1340 a 1375) para que el reino recuperase su papel hegemónico en el mar Báltico. Sin embargo, las actividades comerciales del país son seriamente amenazadas por la competencia de la Liga Hanseática, reunión de ciudades comerciantes alemanas (en su mayoría), y la sistemática oposición del reino de Suecia y del ducado de Holstein a la expansión danesa.

A finales del siglo XIV, en 1380, Dinamarca y Noruega se unen bajo la autoridad de un solo rey, Olav II Haakonsson, nieto de Valdemar IV; Noruega cedería a Dinamarca el reino insular de Islandia y las Islas Feroe. Una nobleza de lengua danesa se instalaría en Noruega para explotar sus tierras y minas. Cuando Olav II fallece en 1387, su madre la reina Margarita I Valdemarsdotter le sucede en el trono. En 1389, obtiene la corona sueca por la fuerza y, en 1397, unifica a los tres reinos -Dinamarca, Noruega y Suecia- mediante la "Unión de Kalmar".

La voluntad de reunir los pueblos escandinavos en el seno de un único Estado, en el cual Dinamarca sería la potencia dominante, sería una constante en la política danesa y acabaría por fracasar.
La nobleza sueca reclamaría, de manera constante, la concesión de una autonomía en el interior de la Unión, y acabaría rebelándose bajo los reinados de Christian I (1448-1481), de su hijo Hans I o Juan I (1481-1513) y de Christian II (1513-1523). Este último reconquistaría el reino de Suecia en 1520, llevando a cabo sangrientas represiones como la famosa ejecución de 88 nobles suecos en Estocolmo, un episodio grabado en la memoria sueca y conocido como el "Blodbad" (Baño de Sangre).


Christian II (1481-1559), Rey de Dinamarca, de Noruega y de Suecia.

Sin embargo, la revuelta nacional sueca, acaudillada por Gustav Vasa, continuaría propagándose como reguero de pólvora. Tres años después del triste episodio de las ejecuciones, el noble Gustav Vasa es elegido rey de Suecia por sus pares (1523), con el ordinal de Gustavo I.


Gustavo I Vasa (1496-1560), Rey de Suecia de 1523 a 1560.

El mismo año, Christian II de Dinamarca sería depuesto y expulsado del reino por la nobleza de Jutlandia, la misma que ofrecería luego el trono a su tío, un príncipe alemán: el rey Federico I (1471-1533), a la sazón duque de Schleswig y de Holstein (hijo de Christian I de Dinamarca y de Dorotea de Brandenburgo, y perteneciente a la rama primogénita de la dinastía de Oldenburgo).


Federico I "el Pacífico" (1477-1533), Duque de Schleswig y de Holstein, Rey electo de Dinamarca y de Noruega en 1523.

Un gran período de inestabilidad se abre entonces. Lübeck, la más poderosa de las ciudades hanseáticas, intenta ejercer su influencia sobre la política danesa. Con la ayuda del rey de Suecia, Christian III -sucesor de Federico I-, consigue poner fin a las pretensiones de Lübeck y es coronado rey de Dinamarca en 1534. Adepto de la Reforma, refuerza su poder mediante un golpe de Estado, ordenando el arresto de todos los obispos daneses en 1536, mientras que Hans Tausen, monje alemán traído de Wittenberg, organiza la Iglesia Nacional Luterana. Desde ese momento, el luteranismo se convierte en la religión de Estado en Dinamarca. Los bienes de la Iglesia son confiscados en provecho de la Corona; el mismo fenómeno se daría en Suecia, ya que los soberanos escandinavos, fuertemente endeudados ante la Liga Hanseática, aprovechan para liquidar sus deudas.


Christian III, rey de Dinamarca y de Noruega, junto con su esposa la reina Dorotea de Sajonia-Lauenburg.

La rivalidad comercial y política con Suecia para el dominio del mar Báltico, sería la causa de varias guerras entre los dos Estados. Notorios serían los conflictos entre 1563 y 1570, y entre 1611 y 1613. Para los Daneses, esos conflictos desembocan en un debilitamiento constante de sus finanzas y de sus capacidades militares, asi como la pérdida de sus posesiones en Estonia (a excepción de Ösel).


Christian IV, Rey de Dinamarca y de Noruega (1577-1648); retratado por Isaacsz.

En los años 1620, la intervención de Christian IV en el conflicto religioso alemán para defender la causa protestante, implica a los Daneses en la Guerra de los Treinta Años. La constante rivalidad para la supremacía del Norte está al origen de las nuevas guerras suecas de 1643-1645 y de 1657-1660, en el curso de las cuales Dinamarca encaja varias derrotas y pierde gran número de sus posesiones en el Báltico y en Suecia. Ösel y Götland, la provincia noruega del Jämtland, la de Halland son cedidas en 1645 mediante el Tratado de Brömsebro. Durante la firma de los tratados de Westfalia, Dinamarca debe abandonar Escania y el Bohüslan, la Isla de Bornholm y la provincia noruega de Trondheim. El resultado se traduce en una pérdida total de sus posesiones en Suecia y Noruega es dividida en dos.

Las derrotas tendrían graves repercusiones sobre la economía y el régimen político de Dinamarca. La burguesía comerciante, en pleno florecimiento pero duramente tocada por la pérdida de los mercados extranjeros, se integra en las filas de la Corona para reducir los poderes y privilegios de la aristocracia. En 1660, aprovechando la gran impopularidad de la nobleza danesa, debida a las múltiples derrotas militares en las guerras suecas, la burguesía y el clero se unen en el curso de una dieta para proclamar nuevamente la heredad del poder real que es reconocido, de paso, como absoluto.


Federico III de Dinamarca y de Noruega (1609-1670); retratado por Paul Prieur, en 1663,en una miniatura esmaltada.

El rey Federico III de Dinamarca, único verdadero héroe nacional gracias a su valiente defensa de Copenhague, asediada por los Suecos, mientras sus generales nobles desertaban y le dejaban solo ante lo que parecía una muerte inminente, aprovecha la feliz conjunción para decretar la abolición del Riksrad, Consejo del Reino en el cual sentaba la nobleza laica del país, dotado del poder para censurar o vetar los actos del rey y sin el cual el soberano no podía gobernar. En 1665, la Ley Real -Kongelove- introduce el absolutismo de derecho divino ("Dei Gratia Rex") del monarca danés. Los privilegios de exención de impuestos acordados a la nobleza fueron, de paso, suprimidos y los aristócratas se ven paulatinamente relegados a un segundo plano, forzados en ceder sus puestos a los plebeyos en los puestos claves de la administración danesa.

La Corona Danesa, después de 383 años de sometimiento al Riksrad, desde la fatídica firma de aquella Carta Magna de 1282 por un coaccionado Erik V, se liberaba del yugo aristocrático gracias al patriotismo de un valiente Federico III en 1665.


Datos Complementarios

La dinastía de Oldenborg reinaría sobre Dinamarca entre 1448 y 1863, terminándose en línea directa con el rey Federico VII, y sucedida por una rama colateral conocida como la Casa Ducal de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (en Danés: Slesvig-Holsten-Sönderborg-Lyksborg o Glücksborg), descendiente directa del rey Christian III de Dinamarca, que lleva reinando desde la fecha. Esta misma dinastía sería la que diera reyes a Noruega a partir de 1905 con Haakon VII -tras independizarse de Suecia-, y a Grecia con Jorge I en 1863 hasta 1973. De esta última, procede el Príncipe Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo y consorte de la reina Elizabeth II de Gran-Bretaña, padre del Príncipe Carlos de Gales.

La dinastía de Oldenborg dió los siguientes monarcas a Dinamarca:

-Christian I, reinado 1448-1481
-Hans I, reinado 1481-1513
-Christian II, reinado 1513-1523
-Federico I, reinado 1523-1533

Interregno de 1533 a 1534

-Christian III, reinado 1534-1559
-Federico II, reinado 1559-1588
-Christian IV, reinado 1588-1648
-Federico III, reinado 1648-1670
-Christian V, reinado 1670-1699
-Federico IV, reinado 1699-1730
-Christian VI, reinado 1730-1746
-Federico V, reinado 1746-1766
-Christian VII, reinado 1766-1808
-Federico VI, reinado 1808-1839
-Christian VIII, reinado 1839-1848
-Federico VII, reinado 1848-1863

Federico VII, Rey de Dinamarca de 1848 a 1863 (izq.) y Christian IX, Rey de Dinamarca de 1863 a 1906 (derecha).




La dinastía de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg accedería al trono Danés gracias a una reforma de la Ley Sálica que se traduciría en la Ley de Sucesión de 1853, promulgada por Federico VII, que no tenía descendencia directa, a favor de su pariente el Duque Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (1818-1906), que se había casado anteriormente con una sobrina del rey Christian VIII de Dinamarca, la Princesa Luisa de Hessen-Cassel.

El 15 de noviembre de 1863, Federico VII fallecía pasando el testigo a su sucesor y pariente que iba a reinar con el nombre y ordinal de Christian IX de Dinamarca, a la postre conocido como el Abuelo de Europa.

Grandes Armas de los Duques de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.

La dinastía de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, ha dado hasta la fecha los siguientes soberanos a Dinamarca:

-Christian IX, reinado 1863-1906
-Federico VIII, reinado 1906-1912
-Christian X, reinado 1912-1947
-Federico IX, reinado 1947-1972
-Margarita II, reinado 1972-......

En la década de 1950, surgió otro problema sucesorio cuando el rey Federico IX, sin hijos varones que pudieran sucederle en el trono pero con dos hijas, tuvo que promulgar una nueva Ley de Sucesión aprobada el 27 de marzo de 1953 para que su primogénita, la Princesa Heredera Margarita -que aún no se había casado con el diplomático francés Conde Henri de Montpezat- le sucediese a título de reina, reformando de este modo la Ley Sálica que impedía la transmisión de la Corona Danesa de padre a hija.

Aquello supuso una alteración de la Constitución Danesa que empezó a partir de 1947, cuando se daba por sentado que la reina Ingrid, consorte de Federico IX, no iba a tener hijos varones. Por entonces, el presunto heredero al Trono de Dinamarca era el Príncipe Knud, hermano menor del rey. Gracias a la gran popularidad de los reyes Federico IX e Ingrid, y de sus dos hijas, amén del creciente protagonismo de la mujer en la sociedad danesa, se inició el complicado proceso de alteración de la Constitución. La propuesta sucesoria pasó por dos parlamentos y por un referendum convocado especialmente para zanjar el problema. Popularmente refrendada, la nueva Acta de Sucesión permitió el acceso de la mujer a los derechos sucesorios del Trono de Dinamarca, acordando sin embargo la preferencia del varón sobre la mujer por orden de primogenitura, a imagen y semejanza del Orden Sucesorio Británico. Asi dispuesto, la Princesa Margarita se convirtió el 27 de marzo de 1953 en la Princesa Heredera de Dinamarca y jurada el 1 de abril de 1955 en el palacio de Fredensborg. A sus 18 años, Margarita sentó por vez primera en el Consejo de Estado (16 de abril de 1958), y asumió la representación de la Corona en ausencia de su padre el rey, siempre que se requiriera.

El 10 de junio de 1967, Margarita de Dinamarca se casaría con el diplomático francés Henri de Laborde, Conde de Montpezat. Su marido recibiría el tratamiento de Alteza Real y título de Príncipe Consorte de Dinamarca. La pareja tendría dos hijos varones: los príncipes Frederik y Joachim.


Margrethe II (n.1940), Reina de Dinamarca desde 1972 y última representante de la Dinastía de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.

En 1972, fallece finalmente el rey Federico IX y le sucede a título de Reina de Dinamarca su hija como Margarita II (Margrethe II).

La Monarquía Danesa fue electiva entre 1282 y 1660, y hereditaria además de absoluta entre 1660 y 1848. A raíz de las revoluciones liberales que sacudieron Europa, el último monarca absoluto de Dinamarca, Federico VII, renunció a sus antiguas atribuciones acordando la Primera Constitución Democrática Danesa el 5 de junio de 1849, que dotaba al país de un Parlamento y de una Monarquía Constitucional.


CHRISTIAN VII DE DINAMARCA & DE NORUEGA, 1749-1808

CHRISTIAN VII
REY DE DINAMARCA & DE NORUEGA
1749 - 1808

Christian VII nació el 29 de enero de 1749 en el castillo real de Christiansborg y falleció en Rendsberg (Schleswig) el 13 de marzo de 1808, siendo rey de Dinamarca y de Noruega de 1766 a 1808. Hijo y sucesor del rey Federico V y de la reina Luisa de Gran-Bretaña, su primera esposa. Pertenece a la rama primogénita de la Casa de Oldenburgo, dinastía que ha dado multitud de reyes a Noruega, Suecia y Dinamarca.

Padres y familia


Luisa de Gran-Bretaña e Irlanda (1724-1751), Reina de Dinamarca y de Noruega, consorte de Federico V y madre de Christian VII.

Con tan solo 2 años de edad se queda huérfano de madre; su madre la reina Luisa de Gran-Bretaña, hija de los reyes Jorge II y Carolina de Gran-Bretaña, fallece el 19 de diciembre de 1751. Dejaba tras ella a un marido y cuatro hijos que, por fortuna, llegarían a la edad adulta:

-Sofía-Magdalena (1746-1813), que casaría en 1766 con el que fuera rey Gustavo III de Suecia.

-Carolina (1747-1820), desposada en 1763 con el Landgrave Guillermo IX de Hesse-Kassel.

-Christian VII (1749-1808), Rey de Dinamarca y de Noruega.

-Luisa (1750-1831), casada en 1766 con el Príncipe Carlos de Hesse-Kassel.

Falleció, sin embargo, el primer hijo varón de la real pareja: el Príncipe Christian de Dinamarca, nacido el 7 de julio de 1745, moriría con apenas 2 años de edad (1747).

Federico V (1723-1766), Rey de Dinamarca y de Noruega de 1746 a 1766; retratado por C.G. Pilo.

Viudo el rey Federico V, pide desposar a una de las hijas de su principal y más influyente ministro, el tan estimado conde Adam Gottlob von Moltke (1710-1792), pero su ministro y amigo declina amablemente el peligroso honor de convertirse en el suegro del rey de Dinamarca.

Juliana-Maria de Brünswick-Wolfenbüttel (1729-1796), Reina de Dinamarca y de Noruega de 1752 a 1766, al convertirse en la segunda consorte de Federico V.

Decide pues contraer segundas nupcias con una princesa alemana en 1752: la princesa Juliana-Maria de Brünswick-Wolfenbüttel (1729-1796), hija del ya finado Duque Fernando-Alberto II de Brünswick-Lüneburg-Wolfenbüttel, general y mariscal de campo del Imperio y veterano de las Guerras de Sucesión Española y Austro-Turca, padre de una docena de retoños. La nueva esposa de Federico V cuenta, entre sus hermanas, a otra soberana: Elisabeth-Christine, consorte desdeñada del asexuado rey Federico II "el Grande" de Prusia; y a otra princesa heredera, Luisa-Amalia, consorte del Príncipe y presunto heredero Augusto-Guillermo de Prusia -hermano menor de Federico II-.

Fernando-Alberto II, Duque de Brünswick-Wolfenbüttel-Lüneburg (1680-1735), General y Mariscal de Campo del Imperio, padre de las reinas de Prusia y de Dinamarca-Noruega...

Por otro lado, la flamante reina era la cuñada de la reina de Suecia, Luisa-Ulrika de Prusia, consorte del rey Adolfo-Federico I y madre de Gustavo III de Suecia.

La reina Juliana-Maria sería, como reina, una persona extremadamente cauta y discreta en su papel de consorte de Federico V, cumpliendo a rajatable lo que se esperaba de ella: representar dignamente a la institución que encarnaba junto a su marido y proporcionar hijos para asegurar la dinastía danesa. Pero tras la aparente serenidad de la reina, se escondía una mujer que esperaba su hora.

Sería la madre de un único hijo varón superviviente de cinco retoños habidos con Federico V: Federico, príncipe hereditario de Dinamarca y de Noruega (1753-1805), nacido en Copenhague el 11 de octubre de 1753. Los demás morirían en la cuna.

Por otro lado, el rey Federico V tenía una vida privada que rozaba la bigamia: entretenía a una amante llamada Elsa Hansen, madre de cuatro de sus seis bastardos:

-Ulrik (1751-1752)
-Friederika-Margretha (1748-1822)
-Anna-Maria (1749-1812)
-Sophie-Charlotte (1750-1779)

El 31 de marzo 1754, para su trigésimo primer cumpleaños, Federico V inaugura su recién fundada Real Academia Danesa de Bellas-Artes. Pero el rey, por sus desarreglos personales y su notorio alcoholismo, se limita a la pura representación aunque sea un monarca absoluto, y se apoya en ministros muy capaces para la buena marcha del Gobierno: los condes von Moltke, Bernstorff y Schimmelmann, son los tres prohombres de Dinamarca, el triumvirato que consigue mantener el reino escandinavo a flote y neutral durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763), muy a pesar de la proximidad de países combatientes como Rusia y Suecia, y de las presiones externas.

el Conde Johan Hartvig Ernst Bernstorff (1712-1772)

el Conde Adam Gottlob von Moltke (1710-1792)

Heinrich-Carl von Schimmelmann (1724-1782)

Alcohólico, enfermo crónico preso de pasajeros ataques de locura súbita, Federico V muere repentinamente usado por una desordenada vida llena de excesos, en brazos del conde von Moltke. Antes de exhalar su último suspiro, confiesa: "Es una gran consolación para mi, en mi última hora, saber que nunca he ofendido voluntariamente a nadie y que no hay ni una sola gota de sangre en mis manos...". Aquella noche del 13 de enero de 1766, Federico V dejaba de existir en sus aposentos del palacio real de Christianborg, en Copenhague, a la edad de 43 años y tras 20 de reinado próspero y pacífico.

Federico V de Dinamarca y de Noruega (1723-1766); por C.G. Pilo.

Federico V nunca se preocupó personalmente de su hijos, legítimos e ilegítimos. Su salud mental y su desordenada vida le apartaron de las cuestiones más trascendentales, de sus deberes como padre y como rey. Dejó que los demás se ocupasen de todo, y esa dejadez echó a perder la evolución, el normal desarrollo y formación de su heredero y sucesor Christian VII.

el Conde Ditlev Reventlow (1712-1783), Ayo y Gobernador del Kronprins Christian de Dinamarca, definido como un "bestia de una brutalidad y crueldad inusitadas"...

Parece ser que, inicialmente, el príncipe heredero Christian de Dinamarca estuvo dotado de una gran inteligencia, mucho talento y excepcionales cualidades que auguraban un rey prometedor, pero su horrible educación a manos de un preceptor brutal y cruel, el conde Ditlev Reventlow, que le aterrorizaba sistemáticamente, las pervirtieron de tal manera que su carácter degeneraría paulatinamente en locura, apareciendo lo que hoy conocemos como esquizofrenia, hundiéndose además en la depravación más absoluta gracias también a la perniciosa influencia de sus pajes.

Christian VII, Rey de Dinamarca y de Noruega, en un retrato en el que aparece aún adolescente, época en la que sube al trono.

Al convertirse en rey de Dinamarca y de Noruega, Christian VII toma su primera disposición política que sería popularmente acogida con agrado: exige la dimisión del ministro conde Adam Gottlob von Moltke, bastante impopular en estos últimos años al ser sospechoso, erróneamente, de enriquecimiento ilícito a costa del Tesoro Público Danés.

En julio de 1766, von Moltke dimite de todos sus cargos y oficios, retirándose lejos de la corte para instalarse en su finca de Bregentved por un par de años. En febrero de 1768, volvería a entrar en el Consejo Real por influencia de Rusia, pero sin tener su antigua y determinante importancia. El 10 de diciembre de 1770, sería nuevamente cesado, al rehusar ser partícipe del nuevo gobierno formado por el conde Struensee.

Christian VII: un problema de Estado


Christian VII, Rey de Dinamarca y de Noruega (1749-1808).

Tras el fallecimiento de su padre, empedernido alcohólico y de facultades mentales sensiblemente menguadas, se convierte, con todavía 16 años de edad, en el nuevo rey de Dinamarca y de Noruega el 14 de enero de 1766, y contrae matrimonio el 8 de noviembre del mismo año con una prima-hermana: la princesa Carolina-Matilde de Gran-Bretaña e Irlanda (hermana del rey Jorge III). En cuanto a su hermana Sofía-Magdalena, ésta es desposada con el kronprins Gustavo de Suecia en un intento de mejorar las relaciones entre los dos países. Tras esos tres eventos de tan magna importancia, naciendo a los dos años de haber matrimoniado su único hijo y heredero, el príncipe Federico (futuro Federico VI), Christian VII, que reconoció buenamente y en público no amar a su esposa, se abandona a toda clase de excesos y orgías, acabando por hundirse en un estupor mental total, con crisis crónicas de paranoia, de auto-mutilación y de alucinaciones ópticas (delirium tremens).

Traje de boda del rey Christian VII de Dinamarca, confeccionado para su enlace con la princesa Carolina-Matilde de Gran-Bretaña en 1765-1766.

La conducta del enviciado monarca fue, desde el principio, un grave problema de Estado en un tiempo en que los monarcas eran reyes absolutos y de ellos dependían el gobierno. Sin guardar las formas propias de un rey, después de despreciar públicamente a su mujer, Christian VII andaba con compañías nada recomendables, siendo buena prueba de ello su más que dudosa amistad con Anna Cathrine Benthagen, la prostituta más conocida de todo Copenhague bajo el apodo de "Stovlet-Cathrine", que le llevaba a todos los burdeles de la capital junto con otros compañeros calaveras, protagonizando repetidamente graves y sonadas trifulcas con la policía.

Tales fueron las consecuencias de esa escandalosa conducta, que el Consejo tomó cartas en el asunto y deportó a la Benthagen a Wandsbeck, en Holstein, otorgándole sin embargo una pensión anual de 400 riksdals -a petición del rey- siempre y cuando se abstuviera de reaparecer por Dinamarca.

La Corona Real de Dinamarca, llamada "corona de Christian V", fue realizada entre 1670 y 1671 por el orfebre y joyero real Kurtz, remplazando la corona de Christian IV, juzgada pasada de moda...

Si bien Christian VII era un monarca absoluto, su dejadez, su desarreglada vida y su manifiesta falta de interés por las tareas propias de un rey le llevaron a apoyarse en su consejo de ministros -como lo hiciera en su día su propio padre el rey Federico V-, otorgándoles la potestad sobre todas las grandes decisiones de Estado. De hecho, el Gobierno Danés, aunque oficialmente era el instrumento de una monarquía absoluta, dependiendo de la buena voluntad del rey, funcionaba en realidad como un gobierno en el que todos los ministerios eran copados exclusivamente por los miembros de la nobleza danesa.

Un doctor alemán ambicioso: Johann Friedrich Struensee

En 1768, se produce un crucial encuentro que iba a cambiar el panorama gubernamental de Dinamarca: antes de iniciar un viaje oficial por Francia, por los Estados Alemanes (Hannover) e Inglaterra, Christian VII conoce al médico Johann Friedrich Struensee, súbdito germano oriundo de Halle que suscita su interés y cuya relación se traduce en una sólida amistad intelectual. Conquistado, Christian VII le convierte casi enseguida en su principal e inseparable médico de cabecera, en su consejero privado, y le concede el título de conde.

el Conde Johann Friedrich von Struensee (1737-1772)

Stuensee, convertido en íntimo amigo, en ministro y en el hombre fuerte del rey, pasa a ser el gobernante de facto tras un breve tiempo entre bastidores, levantando no pocas ampollas en el seno del Consejo Real y entre las distintas facciones aristocráticas que pugnaban por hacerse con el gobierno.

Struensee tenía de si mismo un alto concepto, y se sabía llamado a ser mucho más que un simple médico; aspiraba al poder y tenía ideas, de su época universitaria en Halle, inspiradas directamente de los filósofos. Fruto de sus años de estudios, Struensee se había convertido en un propagandista del ateísmo y del esprit de raison, como adepto de Jean-Jacques Rousseau y de la enciclopedia, influenciado por las propuestas críticas y reformadoras.

Hijo de un teólogo pietista y sacerdote, había ejercido como médico en Altona, en las posesiones del conde von Rantzau, y en el distrito de Pinneberg. Cuando su padre se convirtió en el obispo de Rendsberg, el joven Struensee, de entonces 23 años, se independizó y tuvo su propia casa aunque sus expectativas no correspondían con su condición económica limitada. Pero su gran inteligencia y sus maneras elegantes le abrieron numerosas puertas, llegando a ser aceptado en los círculos más exclusivos, divertiendo y escandalizando a sus contemporáneos con sus controvertidas opiniones políticas y sociales.

En sus primeros 10 años en Altona, Struensee entró en contacto con los cenáculos aristocráticos en los que se encontraban muchos nobles daneses que habían sido expulsados de la corte de Copenhague. Entre las amistades que hizo en ellos, citemos tan solo al conde Enevold Brandt y al conde Schack Carl von Rantzau, líder del cenáculo de los adeptos de la Ilustración, y que se erigió en su protector. Es gracias a Rantzau que Struensee sería introducido ante el rey Christian VII como panacea para su salud mental y física (junio-julio de 1767), mientras el monarca y la corte veraneaba en Schleswig-Holstein. Y porque Struensee consiguió que el rey se recuperase de una crisis pasajera, éste le invitó a formar parte de sus acompañantes en su viaje al extranjero de mayo de 1768 a enero de 1769. A los seis días de viaje, Struensee se ve recompensado con el cargo de Consejero de Estado de Su Majestad.

Durante nueve meses, Struensee pasó a ser progresivamente un íntimo del círculo del rey, y los ministros Bernstorff y Schimmelmann consideraron al médico y su influencia como muy beneficiosa para Christian VII. En el momento del regreso de la comitiva real a Dinamarca, en enero de 1769, Struensee era agraciado con el cargo de médico personal de Su Majestad.

Fulgurante ascensión

Actuando en la sombra y con una influencia creciente sobre el idiotizado monarca, Struensee inició su ascenso al poder para llevar a cabo sus proyectos personales. Su primer paso o primera gestión exitosa se tradujo en la reconciliación de Christian VII con su joven reina, Carolina-Matilde de Gran-Bretaña. Pero la joven consorte real no veía inicialmente con buenos ojos a ese arrivista; caería poco después bajo su encanto y sus maneras refinadas.

Carolina-Matilde de Gran-Bretaña e Irlanda (1751-1775), Reina de Dinamarca y de Noruega de 1766 a 1772. Hija del Príncipe Federico-Luis de Gales y de la Princesa Augusta de Sajonia-Gotha, era la hermana del rey Jorge III y nieta de Jorge II; retrato según Jens Juel.

La reina Carolina-Matilde quedaría hondamente impresionada por Struensee, al ordenar éste que se vacunase al príncipe heredero Federico contra la viruela, justo en el momento en que se declara una epidemia de este mal azotando Copenhague en otoño de 1768. El hecho de que salvara la vida del heredero del trono, supuso un total reconocimiento y gratitud por parte de la reina quien, finalmente, le entregaría su corazón. Se cree que, poco después, Struensee se convirtió en el amante de la reina y, fruto de ese adulterio, nacería en 1771 una hija, la princesa Luisa-Augusta de Dinamarca (1771-1843) que sería oficialmente reconocida por el rey, aunque en general la mayoría de los contemporáneos adjudicaban la paternidad a Struensee. Ese escándalo fue el detonante de su caída.

La Princesa Luisa-Augusta de Dinamarca y de Noruega (1771-1843), supuesto fruto del adulterio de la reina Carolina-Matilde con el conde von Struensee; retrato según Sturz, 1771.

Por otro lado, Struensee se ocupó de la educación del kronprins Federico, siempre siguiendo las líneas de Rousseau que abogaban por un retorno a la naturaleza.

El 5 de mayo de 1770, Christian VII le nombraba consejero real.
Tras el veraneo de los reyes y de la corte en sus residencias de Gottorp, Traventhal y Ascheberg (en el ducado de Schleswig-Holstein), la situación del gobierno cambió repentinamente a favor de Struensee; el 15 de septiembre, Christian VII pidió la dimisión del conde Bernstorff y, dos días después, el conde Struensee se convertía en su consejero privado, consolidando así su poder y por un periodo de 16 meses conocidos como "la Era Struensee". El 8 de diciembre del mismo año, Christian VII allanaba el camino de Struensee hasta la cumbre: cesó a todo el Consejo Real en bloque, asi como la Cancillería.

Christian VII de Dinamarca y de Noruega (1749-1808), pomposamente retratado en 1776 por G.W. Ackerfeldt.

Cuando en el curso del año de 1770, el rey se hunde en una crisis de estupor mental, la autoridad de Struensee llega a su punto más álgido. Con las manos libres y el campo despejado de cualquier obstáculo, Struensee puede dar cuerpo a sus ideas y aplicar sus proyectos a golpe de decretos. Del 20 de mayo de 1771 al 16 de enero de 1772, Struensee tiene el control absoluto sobre el reino a lo largo de diez meses. Entre sus muchas reformas, cabe destacar la supresión de la pena capital por robo y el empleo de la tortura durante los interrogatorios judiciales, asi como la fundación de varios hospitales. Pero el defecto de Struensee reside en su completo desconocimiento de la mentalidad de los daneses de entonces y del país en profundidad, además de no hablar ni una sola palabra de danés y expresarse tan solo en alemán, lo que agrava su situación entre la opinión pública. Sin miedo a herir sentimientos y a molestar, cesa a viejos funcionarios sin compensarlos ni pensionarlos, para reemplazarlos por más afines a su programa que, desgraciadamente, pecan de poca o mucha ignorancia en las materias que le son confiadas. Para colmo, Struensee adopta un tono de insultante superioridad que ofende a muchos de sus interlocutores, creandose así muchos enemigos tanto dentro como fuera de la corte.

el Conde Johann Friedrich von Struensee (1737-1772); retrato en miniatura.

Sus medidas de austeridad y de economía desagradan más todavía: suprime multitud de puestos de la administración gubernamental y pública cuando no rebaja los salarios del funcionariado estatal, mientras multiplica los bailes, las mascaradas y otros divertimentos en la corte, llegando a inducir al rey que le regale a él y a Brandt la friolera suma de 60,000 riksdals contantes y sonantes, haciendo gala de una hipocresía e inmoralidad indignante.

Cuando decide, en nombre de Christian VII, suprimir la censura sobre toda publicación y conceder la libertad de prensa, Struensee se encuentra ahogado prontamente por un torrente de panfletos insultantes contra su persona y harto críticos con su gobierno. Pero, pese a su brutalidad y su total carencia de delicadeza a la hora de aplicar sus reformas, la clase burguesa danesa, en el fondo, le es favorable en muchos aspectos.

Abusos y caída

Las reformas liberales y revolucionarias implantadas por Struensee, dieron lugar a que se formase una fuerte oposición trufada de enemigos políticos acaudillados por la segunda esposa de Federico V, la reina-viuda Juliana-Maria de Brünswick-Wolffenbüttel, madrastra de Christian VII, y el hijo de ésta, el príncipe Federico de Dinamarca, ex-presunto heredero del trono.

Juliana-Maria de Brünswick-Wolfenbüttel, Reina-Viuda de Dinamarca y de Noruega (1729-1796), sosteniendo el retrato de su hijo el Príncipe Hereditario Federico de Dinamarca; cuadro de Ziesenis, fechado en 1766-1767.

Federico, Príncipe Hereditario de Dinamarca y de Noruega (1753-1805), y presunto heredero del trono hasta 1768, era el medio-hermano de Christian VII, al ser hijo de Federico V y de su segunda mujer Juliana-Maria, y protagonizó el golpe palatino de 1772 para derribar a Struensee, asumiendo así el papel de regente...

La Reina-Viuda, tremendamente ambiciosa, concentró entonces a su alrededor a todos los descontentos, antiguos funcionarios, consejeros y ministros desposeídos de sus cargos, para erigirse en cabeza de proa de una oposición aristocrática que conspiraba contra el favorito de Christian VII y planeaba dar un golpe de Estado para poner fin a unas reformas que iban sobretodo contra los privilegios de la nobleza, y a una escandalosa situación de adulterio que ultrajaba el honor y el prestigio de la Corona Danesa.

Christian VII, Rey de Dinamarca y de Noruega de 1766 a 1808.

La actitud de Struensee, su relación adúltera con la reina, que ya saltaba a la vista de todos y agravada por el nacimiento de una princesa real de dudosa paternidad, chocó frontalmente con la tradicional veneración de un pueblo por la Casa Real Danesa. Todo el mundo se hacía eco, tanto en los aristocráticos salones como en las calles, de la lamentable situación del rey que era, incluso, publicitada en todos los informes de los embajadores foráneos a sus respectivas cancillerías. El infeliz Christian VII se encontraba ninguneado, apartado de toda decisión y convertido en un rehén de su ministro todopoderoso; su situación era penosa: retenido en sus aposentos, era a menudo maltratado por su primer gentilhombre de cámara, el conde Enevold Brandt, quien no dudaba en darle palizas, tratarle con gran impertinencia y encerrarle en su habitación por "mala conducta", mientras Christian VII imploraba perdón y le pedía lloriqueando como un niño que le dejara salir, y todo esto sin duda a instancias de Struensee y de la reina.

el Conde Enevold Brandt (1738-1772), amigo y comparsa de Struensee, y maltratador del rey Christian VII.

El general descontento se cristalizó en el otoño de 1771, desembocando en una conspiración principalmente liderada por el conde von Rantzau-Ascheburg, y en nombre de la Reina-Viuda Juliana-Maria de Brünswick-Wolfenbüttel (1729-1796), segunda esposa del rey Federico V y madrastra de Christian VII. La viuda del rey Federico V había tomado mucho relieve en los ultimos meses cuando mucha gente, harta del favorito-dictador y de sus fechorías, pusieron sus ojos en ella y en su hijo el príncipe Federico de Dinamarca, tercero en la sucesión al trono.

El Palacio Real de Christiansborg, residencia y sede oficial de los Reyes de Dinamarca y de su Corte en Copenhague; cuadro del siglo XVIII (1750).

Tras una temporada otoñal en el castillo real de Frederiksborg, al Oeste de Copenhague, la corte regresa al palacio real de Christiansborg, sede oficial de la monarquía danesa en la capital danesa, el 8 de enero de 1772. La temporada invernal se inaugura entonces con el primer baile de máscaras en la corte el 16 de enero; es el momento elegido por los conjurados para abatir a Struensee...

El Golpe de Estado

El 17 de enero 1772, los confabulados reunidos entorno a la Reina Viuda y al Príncipe Federico, liderados por el conde von Rantzau-Ascheburg, arrestaron de madrugada, en sus aposentos al sorprendido conde Struensee, bajo la acusación de crimen de lesa majestad y de alta trahición (por su relación adúltera con la reina), encerrado, juzgado y condenado a muerte. La reina fue igualmente apresada en sus habitaciones. La misma noche, Christian VII era liberado de su confinamiento, impuesto por el conde Brandt, detenido poco antes, y paseado por las calles en una carroza dorada para que todos los daneses le viesen libre y tomase un baño de multitudes. El regocijo fue general y sonado en Copenhague.

Noche del 16 al 17 de enero de 1772: el conde Johann Friedrich von Struensee es despertado y apresado en su habitación del palacio real de Christiansborg, por los conjurados...

La sentencia capital contra Struensee y Brandt sería luego rubricada por el propio Christian VII, al maquillarle convenientemente las imputaciones contra su ministro, insinuando que éste, junto con Brandt, planeaba asesinarle para que la reina Carolina-Matilde asumiese la regencia durante la minoría de edad de su heredero el kronprins Federico.

Struensee y Brandt fueron encarcelados en el castillo-fortaleza de Kronborg, y en sus celdas se derrumbaron, confesando sus abusos y sus peores fechorías, saltando a la palestra, como no, el tan cacareado tema del adulterio entre él y la reina. Fueron encontrados culpables de crimen de lesa majestad y de usurpación de la autoridad real, crímenes referidos en los párrafos 2 y 26 de la Kongelov (Ley Real), y que se castigaban con la pena capital. Siendo el dossier terminado, fueron transferidos a la fortaleza de Kastellet, donde debía tener lugar la ejecución de la sentencia.
Brandt sería el primero en ser ajusticiado.

la "Kongelove" o "Lex Regia", Ley Real o constitución que marcaba las pautas, derechos, atribuciones y límites de la Monarquía Danesa desde 1665.

Struensee sería ejecutado públicamente el 28 de abril de 1772, junto con su amigo y colaborador el conde Enevold Brandt, ex-primer gentilhombre de cámara y carcelero del rey; ambos fueron decapitados y sus cuerpos destripados y descuartizados, no sin antes amputarles la mano derecha (por haberse atrevido, repetidas veces, a poner la mano encima de la persona del rey).

La Reina Carolina-Matilde de Dinamarca y de Noruega (1751-1775); retrato según Jens Juel (Década de 1770).

En cuanto a la reina Carolina-Matilde, ésta fue igualmente detenida e interrogada la misma noche del 17 de enero, confesando finalmente su relación adúltera con Struensee. Christian VII, puntualmente informado del resultado de las investigaciones, y bien exageradas por los enemigos de la reina y de Struensee, la repudió automáticamente y mandó anular su matrimonio, provocando un sonado escándalo a escala internacional.

El Castillo-Fortaleza de Kronborg, en Helsingör, servía a otros fines que los puramente militares: como cárcel de Estado y establecimiento de paso para el tráfico de esclavos... Struensee, Brandt y la reina Carolina-Matilde fueron unos de sus ilustres huéspedes en enero de 1772.

Amenazada de juicio y con correr la misma suerte que su amante, fue encerrada en una celda del castillo de Kronborg. El propio rey Jorge III de Gran-Bretaña, tuvo que intervenir en tan delicado tema, para salvar la cabeza de su hermana; consiguió que fuese expulsada de Dinamarca y asignada a residencia en el castillo de Celle, en su electorado de Hannover y bajo su supervisión.

Jorge III (1738-1820), Rey de Gran-Bretaña e Irlanda y Elector de Hannover de 1760 a 1820; retrato según Sir Allan Ramsay, 1760.

Tras llegar a un acuerdo con su cuñado, Jorge III puso a disposición de su hermana una fragata inglesa que tomó rumbo a la costa alemana el 28 de mayo de 1772. Fue entonces alojada en el castillo ducal de Celle (o Zelle), en territorio Hannoveriano, cuna y feudo de su familia paterna. Se pensó, en un principio, que su estancia forzosa en Celle tan solo sería pasajera y una escala antes de pisar nuevamente tierra británica, pero su indiscreto comportamiento y la libertad con que expresaba, sin pudor, sus deseos de ver a su ex-marido depuesto y volver a pisar, triunfante, suelo danés provocaron el enfado de Jorge III. Reacio a dejarla volver a Inglaterra, y temiendo un futuro escándalo por su culpa, éste prefirió que permaneciese en Celle ad vitam.

El Castillo ducal de Celle, en Hannover, antigua residencia de los duques de Brünswick-Celle y cárcel de la reina Carolina-Matilde.

Separada de sus hijos y del mundo, condenada a la muerte en vida, fallecería repentinamente de fiebre escarlata en 1775, a la edad de 25 años.

Augusta de Sajonia-Gotha, Princesa de Gales (1719-1772).

En el caso de Carolina-Matilde, es curioso observar los antecedentes familiares al remontar su filiación femenina: su madre, Augusta de Sajonia-Gotha, Princesa de Gales, fue públicamente acusada de adulterio con Lord Bute, tutor y primer ministro de su hijo Jorge III de Gran-Bretaña, y hasta muerta su ataúd fue insultado y abucheado en Westminster en 1772, donde llegó a duras penas el cortejo fúnebre.

Sofia-Dorotea de Brünswick-Celle, Electriz de Hannover (1666-1726); fue repudiada por su esposo Jorge I Luis de Hannover, rey de Gran-Bretaña e Irlanda, y encerrada en el castillo de Ahlden.

Su bisabuela paterna, Sofia-Dorotea de Brünswick-Celle, Electriz de Hannover y consorte del que fuera rey Jorge I de Gran-Bretaña, también fue acusada de adulterio con el conde von Königsmarck; éste fue asesinado por orden del cornudo y putero Jorge I, y ella encerrada de por vida en el castillo de Ahlden tras ser repudiada y separada de sus hijos.

¿Serviría aquel refrán "de casta le viene al galgo"?

Tres años después de la muerte de Struensee, Christian VII pareció arrepentirse y siguió considerándolo como un gran hombre de brillantes e innovadoras ideas. A propósito de él y de Brandt, escribió en alemán, en 1775: "Ich hatte gern beide gerettet" ("Me habría gustado poder salvarlos").

Muchas de sus reformas, hoy día, son miradas como razonables, pero fueron aplicadas en una época errónea y mal ejecutadas. De hecho, muchas de ellas serían recuperadas años después, tras el Golpe de Estado de 1784, por el hijo de Christian VII, el kronprins Federico. Struensee fue demonizado por un coro de descontentos, de enemigos políticos y de panfletarios mentirosos hasta el día de su ejecución. En cuanto a su affaire con la reina Carolina-Matilde, aún permanece como una historia amorosa intolerable para el público aunque se sepa que las infidelidades sexuales en los círculos reales eran moneda corriente y que el rey mismo había sido notablemente infiel a su mujer desde el principio, y que era un campeón del sexo que había hecho memorables giras por los mejores y peores burdeles de Copenhague. Pero, todo responde a la tan anclada mentalidad machista y paternalista que aún permanece en las mentes y la moralidad de las gentes: se mira con más benevolencia que un rey sea putero, que a una reina que se deja acariciar por otros hombres que no sean el rey, ya que eso implica la duda razonable de quién será el hijo o hija y, por tanto, se pone en duda la legitimidad de éste o ésta. La contestación de que "solo una madre sabe quién es el padre de sus hijos", no serviría para descargo de la soberana adúltera, y sino que se lo pregunten a Isabel II de España cuyo nieto la saludó en una ocasión como "la puta de mi abuela".

Una reina-viuda en el poder


La Reina-Viuda Juliana-Maria de Dinamarca-Noruega (1729-1796).

El golpe palatino de 1772, urdido por la Reina-Viuda Juliana-Maria, había triunfado con la caída de Struensee y la deportación de la reina Carolina-Matilde. A partir de esa fecha, se instala un nuevo gabinete de ministros, a instancias de Juliana-Maria, dominados por la figura de un antiguo profesor de historia y preceptor del príncipe Federico de Dinamarca, Ove Hoegh-Guldberg, que se convierte en el principal ministro de Dinamarca. De hecho, se ha montado toda una parafernalia de personas interpuestas que parecen gobernar ahora el reino, escondiendo realmente la importancia de la Reina-Viuda tras su hijo Federico de Dinamarca, que pasa por protagonizar el golpe de palacio y formar un nuevo gobierno, y la del ministro Hoegh-Guldberg, encargado de dirigir los asuntos de Estado y revocar todas las reformas de Struensee. Tras ellos dos, es la Reina-Viuda quien tiene la última palabra en todas las cuestiones de Estado; defensora a ultranza de los tradicionales privilegios de la nobleza, se erige en campeona del Antiguo Régimen antes de la palabra, y contribuye en mucho en la recesión de toda modernidad conquistada por los daneses con Struensee. Asi pues, el conservadurismo más extremo campó a sus anchas entre 1772 y 1784, gracias a esos tres personajes.

Ove Höegh-Guldberg (1731-1808), Jefe del Gobierno Danés entre 1772 y 1784, fue profesor de historia, preceptor del Príncipe Federico de Dinamarca y su secretario antes de convertirse en el sucesor de Struensee...

Ove Hoegh-Guldberg (1731-1808) era hijo de un pobre comerciante de Jutlandia, que había estudiado teología y se convirtió en profesor de historia en 1761. En 1764, es escogido personalmente por la reina Juliana-Maria de Dinamarca para que forme académicamente a su hijo el Príncipe Hereditario Federico, convirtiéndose a partir de 1771 en su secretario.

Efigie del Príncipe Hereditario Federico de Dinamarca (1753-1805), regente en nombre de su medio-hermano el rey Christian VII, en una medalla conmemorativa de 1774.

Conservador y profundamente monárquico, Guldberg se opuso abiertamente al valido real Johann Friedrich Struensee, no viendo en él más que un revolucionario y usurpador del poder real, y participó en la conspiración maquinada en el entorno de la reina-viuda contra éste.

La caída de Struensee, en 1772, supuso para Guldberg un ascenso hasta la cumbre de la pirámide del poder. Por orden de la reina-viuda Juliana-Maria, aceptó convertirse en el nuevo jefe del Gobierno Danés -sin ser formalmente nombrado primer ministro-, quedando a la sombra del proclamado príncipe-regente Federico de Dinamarca, su antiguo pupilo, y teniendo que rendir cuenta de todos sus pasos y gestiones a la reina-viuda, que era la que auténticamente movía todos los hilos del poder.

En 1777, fue nombrado caballero e inscrito en el libro de la nobleza danesa, recibiendo el nombre de Hoegh-Guldberg.

Bajo su dirección, Dinamarca conoció un período de paz y unas condiciones económicas favorables. Su política nacionalista le convirtió en una figura tremendamente popular, sobretodo después del paso del germano-parlante Struensee, que desdeñó el danés y las costumbres danesas. En 1773, presentaba una ley que hacía obligatorio el uso del danés en el seno del Ejército y de la Armada, llamada "Ley Dura"; en 1776, su Ley sobre la Ciudadanía excluía a todos los extranjeros de los empleos públicos.

Tras el deceso o la marcha de otros ministros del Gobierno, como Schimmelmann y Bernstorff, amplió su campo de acción, lo que le hizo más vulnerable a las críticas principalmente dirigidas contra su política económica y los problemas de corrupción. Su peor error, sin duda, fue abolir las reformas struensianas y no tomar conciencia del problema del campesinado danés.

El final de la Guerra de Independencia Americana llevó a un retorno del ciclo económico y al declive de su popularidad. Acabaría por chocar frontalmente con las opiniones modernizadoras y reformistas del Kronprins Federico -futuro rey Federico VI-, llevándole a dimitir de sus funciones ministeriales tras el Golpe de Estado de 1784, llevado a cabo por el heredero del trono. Se retiró siendo un simple prefecto de provincias.

Personalmente afable y modesto, Hoegh-Guldberg es generalmente considerado como un burócrata concienzudo y aplicado, pero carente de envergadura necesaria para ser un brillante político. Las auténticas reformas no se iniciarían en Dinamarca hasta su cese.

El Golpe de Estado de 1784


el Kronprins Federico de Dinamarca y de Noruega (1768-1839), único hijo y heredero del rey Christian VII, en cuyo nombre asumió la regencia con tan solo 16 años...; retrato según Jens Juel.

Con tan solo 16 años, el kronprins Federico de Dinamarca y de Noruega organiza un golpe de Estado para acabar con el gobierno conservador de la reina-viuda Juliana-Maria -su madrastra- y de Hoegh-Guldberg, que se ha vuelto muy impopular y diana de todas las críticas. Tenía en mente el proyecto de modernizar el país y dotarlo de leyes más liberales y, de paso, sacudirse del yugo de su madrastra y de su tutela política.

Su relación con su padre el rey era casi inexistente; el pobre estado de salud mental y la enajenación crónica de Christian VII le habían incapacitado para contribuir a la formación de su heredero que se había convertido casi en un huérfano desde la deportación de su madre Carolina-Matilde cuando tan solo computaba 4 años de edad.

Puesto que el poder le pertenecía por derecho de nacimiento, Federico decidió tomarlo por la fuerza en 1784, respaldado por sus partidarios. Su golpe abatía a tres personas de una sola vez: a la reina-viuda Juliana-Maria, a su tío Federico y al primer ministro Hoegh-Guldberg, acabando así con un ciclo de extremado conservadurismo largo de 12 años.

La Regencia


"El Juego del Kronprins Federico de Dinamarca", es un cuadro anecdótico que representa al príncipe-regente Federico sentado a una mesa de juego, rodeado por su mujer y familiares, y por sus ministros y cortesanos, en 1794, obra del pintor Hafner.

Autonombrándose presidente del Consejo de Estado, y reconocido como Príncipe-Regente de Dinamarca y de Noruega en nombre de su incapacitado padre el rey Christian VII, Federico asumió la dirección del Gobierno llamando a su lado al conde Andreas Peter Bernstorff; junto con él, llevó a cabo diversas reformas liberales tales como la concesió de libertad de prensa y de derechos civiles a los Judíos, la abolición del comercio de esclavos y la derogación de la Ley de adscripción que databa del reinado de su bisabuelo Christian VI, y que prohibía a los campesinos mudarse de su lugar de nacimiento para así asegurar mano de obra a los terratenientes. Otra disposición importante sería la abolición de la servidumbre en 1788.

el Conde Andreas-Peter von Bernstorff (1735-1797)

Aún soltero, decidió contraer matrimonio con su prima la princesa Maria-Sofía Federica de Hesse-Kassel, emparentada con las casas reales de Dinamarca, de Suecia, de Prusia y de Gran-Bretaña. La boda se celebraría en el castillo de Gottorp, en Schleswig, el 31 de julio de 1790. El matrimonio tendría ocho hijos, aunque ninguno sería varón, lo que a la larga abocaría a la Corona Danesa a un primer problema de sucesión.

Maria-Sofia Federica de Hesse-Cassel (1767-1852), Princesa Heredera Consorte de Dinamarca y de Noruega de 1790 a 1808.

Neutralidad, Guerra & Muerte

Para evitar meterse de lleno en el conflicto franco-británico durante las Guerras Revolucionarias Francesas, Federico se unió a la Liga de Neutralidad, formada por los Estados del Norte de Europa (Rusia, Suecia y Prusia) en 1800. A partir de aquel gesto, Gran-Bretaña apresó a toda embarcación danesa que se encontrara en puertos británicos. Pese a las presiones británicas para que Dinamarca saliera de su neutralidad, Federico se negó a abandonar la Liga de Neutralidad y, un año después, la Armada Inglesa mandada por Lord Nelson arremetió contra la Danesa, aniquilándola en su casi totalidad ante Copenhague (Primera Batalla de Copenhague). El regente tuvo que cursar una orden directa para que cesaran las hostilidades de inmediato y pudo asi salvar lo que quedaba de su flota y de su tripulación.

Federico VI de Dinamarca y de Noruega (1768-1839); retratado por Gröger, a inicios del 1800's.

Durante las Guerras Napoleónicas, Dinamarca se mantuvo firme en su neutralidad ante los conflictos, muy a pesar de las presiones de la diplomacia inglesa. La prudencia y cautela del regente Federico sirvió de mucho en aquellos años en que Europa empezaba a sucumbir ante el avance de los ejércitos imperiales de Napoleón I -coronado emperador de los Franceses en 1804-. En 1807, Rusia se aliaba a Francia y Gran-Bretaña volvió a la carga con Dinamarca, reclamando su ayuda y el aporte de su flota de guerra dano-noruega. El regente volvió a negarse nuevamente, provocando una represalia británica desmesurada: la Armada Inglesa asedió y bombardeó Copenhague sin previa declaración de guerra (Segunda Batalla de Copenhague, 1807).

El 2 de Abril de 1801, la flota Inglesa a las órdenes de Lord Nelson ataca a la Armada Danesa frente a Copenhague; es la "Primera Batalla de Copenhague".

En medio de semejante debacle, el regente ordenó el traslado de su padre el rey Christian VII a una residencia más segura, lejos de los bombardeos. La localidad de Rendsborg, en Schleswig, fue escogida como la mejor opción para que el monarca pudiera pasar sus últimos días en toda tranquilidad. Toda la Familia Real Danesa tuvo, de hecho, que ser evacuada en ese momento.

Bombardeo de Copenhague, entre el 4 y 5 de Agosto de 1807, por la flota Británica; la Familia Real Danesa es evacuada de la capital.

Después de tres días y tres noches de incesante bombardeo, Copenhague capituló. Sin más opciones, Federico tuvo que ceder su flota dano-noruega a Gran-Bretaña. Se produjo entonces la salida de Dinamarca de su neutralidad y su alianza con Francia, una decisión que iba a traer consigo unas desastrosas consecuencias...

El 13 de marzo de 1808, Christian VII moría bruscamente de un aneurisma cerebral, en su residencia de Rendsborg, poniendo asi fin a una existencia triste y desgraciada. Tenía tan solo 59 años.

Sarcófago del rey Christian VII, en el más puro estilo Imperial Francés y sostenido por 4 esfinges egipcias, que se encuentra en la Catedral de Roskilde (sede de la necrópolis real). La inscripción es escueta: Christian den Syvende (Christian el Séptimo).

P.D.: Para encontrar detalles sobre las batallas navales de Copenhague, recomiendo visita a la siguiente página web
http://www.todoababor.es/articulos/copenhague.htm