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Categoría: Misterios

HITLER & LA LANZA DE LONGINOS

Posteado por: retratosdelahistoria el 1 mar En: Misterios - 2 comentarios

Adolf Hitler & El Ocultismo:

La Lanza De Longinos

La lanza sagrada que atravesó el costado de Cristo en su crucifixión llegó a las manos de los guerreros teutónicos, quienes la convirtieron en su talismán. En el siglo XX, Hitler, que conocía su significado místico, se apoderó de ella.

En 1913, por las calles de Viena, un miserable ex estudiante de arte intentaba en vano ganarse la vida vendiendo pequeñas acuarelas. Ocasionalmente, cuando el frío le impedía salir a la calle, vagaba por los corredores del museo del palacio de La Hofburg. Se sentía especialmente fascinado por un conjunto de piezas valiosas, conocidas como «las insignias de los Habsburgo». Entre ellas el joven vagabundo Adolf Hitler prestaba especial atención a la Santa Lanza, que la leyenda identifica con la que atravesó el costado de Cristo después que éste expirara en la Cruz.

La leyenda de la Santa Lanza se origina en el Evangelio según San Juan, 19: 33-37:

... pero llegando a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero; él sabe que dice verdad para que vosotros creáis; porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: «No romperéis ni uno de sus huesos». Y otra Escritura dice también: «Mirarán al que traspasaron». El versículo siguiente cuenta cómo José de Arimatea obtuvo permiso para llevarse el cuerpo de Jesús y, ayudado por Nicodemo, lo colocó en una tumba en la noche de viernes santo.

Otras tradiciones orales y escritas, que comenzaron con los primeros cristianos y continuaron en la Edad Media, aseguran que el rico judío José de Arimatea se preocupó de preservar la cruz, los clavos, la corona de espinas y el sudario del que Cristo se levantó al tercer día. Por medio de las claves que dejó José, Helena, la madre del primer emperador cristiano, Constantino, pudo redescubrir estas reliquias.

Pero, según las mismas tradiciones, José había empezado su colección antes de la muerte de Cristo: después de la última cena, guardó la copa en la que Jesús había consagrado el pan y el vino. Después de la Resurrección, José conservó la copa junto con la lanza citada en el Evangelio: fueron llamados, respectivamente, el Santo Grial y la Santa Lanza.

Los viajes posteriores de José con el Grial y la Lanza fueron tema de relatos folklóricos y leyendas en casi todos los países de Europa. En España, en la catedral de Valencia se conserva uno de los «Santos Griales» mejor documentados: se dice que los primeros papas lo habían utilizado en Roma (adonde lo habría llevado San Pedro) hasta el año 258, en que fue enviado por San Lorenzo a Huesca, para rescatarlo de la persecución imperial. Posteriormente estuvo en San Juan de la Peña y en Zaragoza. Pero ésta es sólo una de las muchas historias en torno al Grial.

Los escritores medievales, comenzando por el poeta francés Chrétien de Troyes alrededor de 1180, vincularon el destino del Santo Grial y de la Santa Lanza con la aventura del Rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda, sobre todo con Lanzarote, Gawain y Perceval.

Paralelamente a estas historias -basadas en tradiciones celtas y en fragmentos de hechos históricos- subsistía la historia de que la Lanza, por lo menos, había sobrevivido a los siglos, pasando a veces a buenas manos, a veces a otras menos dignas. Quien la poseía adquiría un poder que podía ser usado para el bien o para el mal.

A principios de este siglo existían por lo menos cuatro «Santas Lanzas» en Europa. Quizá la más conocida fuera la que se conservaba en el Vaticano, aunque la Iglesia Católica parecía considerarla sólo una curiosidad. Ciertamente, las autoridades papales nunca le atribuyeron poderes sobrenaturales.

Una segunda lanza estaba en París, adonde había sido llevada por San Luis en el siglo XIII, cuando volvió de la cruzada a Palestina.

Otra, conservada en Cracovia (Polonia), era sólo una copia de la lanza de los Habsburgo. Ésta es, posiblemente, la que posee una genealogía mejor. Fue descubierta en Antioquía, en 1098, durante la primera cruzada, pero el misterio -y posiblemente la imaginación- oscurecieron las circunstancias del hallazgo. Los cruzados habían sitiado con éxito la ciudad y la habían ocupado, cuando una banda de sarracenos fuertemente armada llegó e invirtió la situación, encerrando a los cruzados dentro de las murallas de la ciudad. Tres semanas después la comida y el agua escaseaban, y la rendición parecía el único camino. Entonces, un sacerdote dijo haber tenido una visión milagrosa de la Santa Lanza, enterrada en la iglesia de San Pedro. Cuando las excavaciones en ese sitio revelaron la presencia de una lanza de hierro, los cruzados se sintieron llenos de un renovado ardor y rompieron el cerco, derrotando a sus enemigos.

Las tradiciones germánicas, que no coinciden demasiado con esas fechas, afirman que la lanza de los Habsburgo fue llevada como talismán por Carlomagno, en el siglo IX, durante 47 campañas victoriosas. También le había conferido poderes de clarividencia. Carlomagno murió cuando la dejó caer accidentalmente.

La lanza pasó a manos de Heinrich el Cazador, quien fundó la casa real de Sajonia y empujó a los polacos hacia el este... una prefiguración de su propio destino, pudo haber pensado luego Hitler. Después de pasar por las manos de cinco monarcas sajones, llegó a manos de los Hohenstauffen de Suabia, que les sucedieron. Un destacado miembro de esta dinastía fue Federico Barbarroja, nacido en 1123. Antes de morir, 67 años más tarde, Barbarroja conquistó Italia y obligó al Papa a exiliarse; de nuevo, Hitler bien pudo haber admirado la dureza brutal de aquel personaje, combinada con una personalidad carismática que fue la clave de su éxito. Pero, al igual que Carlomagno, Barbarroja cometió el error de dejar caer la lanza mientras vadeaba un arroyo en Sicilia. Murió pocos minutos después.

La Fascinación De La Lanza

Ésta era la leyenda del arma que tanto fascinaba al joven Hitler. Durante su primera visita a la lanza la estudió con todo detalle. Medía 30 cm de longitud, y terminaba en una punta delgada, en forma de hoja; en algún momento, el filo había sido ahuecado para admitir un clavo -al parecer, uno de los usados en la crucifixión-. El clavo estaba sujeto con un hilo de oro. La lanza se había partido y las dos partes estaban unidas por una vaina de plata; dos cruces de oro habían sido incrustadas en la base, cerca del puño.

Estos detalles que describen la fascinación de Hitler ante la lanza de los Habsburgo provienen del testimonio del doctor Walter Johannes Stein, matemático, economista y ocultista que afirmaba haber conocido al futuro Führer justo antes de la guerra del 14. Stein, que había nacido en Viena en 1891, era hijo de un rico abogado. Sería un erudito y un aventurero intelectual hasta su muerte, en 1957. Se licenció en ciencias y se doctoró en investigaciones psicofísicas por la Universidad de Viena. Luego se convirtió en experto en arqueología, arte bizantino primitivo e historia medieval; durante la primera guerra mundial, como oficial del ejército austríaco, fue condecorado por su valor.

En 1928 publicó un excéntrico panfleto, Historia del mundo a la luz del Santo Grial, que circuló por Alemania, Holanda y Gran Bretaña. Cinco años después, el Reichsführer Heinrich Himmler ordenó que se obligara a Stein a trabajar en el «Buró ocultista» de los nazis, pero Stein huyó a Gran Bretaña. La segunda guerra mundial le sorprendió trabajando como agente del espionaje británico. Después de colaborar en la obtención de los planes de la «Operación Sealion» -la invasión de Inglaterra que proyectaba Hitler- fue consejero de Churchill, como asesor sobre las creencias ocultistas del líder alemán.

 

Retrato de Heinrich Himmler, Reichsfürher de las SS (1900-1945).

Stein nunca publicó sus memorias, pero antes de morir se hizo amigo de un ex oficial de comandos de Sandhurst, ahora periodista, Trevor Ravenscroft. Usando las notas y las conversaciones de Stein, Ravenscroft publicó en 1972 el libro Spear of Destiny (La lanza del destino) que por primera vez llamó la atención del público sobre la fascinación que sentía Hitler por la lanza de los Habsburgo.

¿Qué atractivo podía ofrecer la Santa Lanza, un símbolo cristiano, para el ex católico y violentamente anticristiano Adolf Hitler? Ya se había entregado a violentos desvaríos antisemitas, era un devoto discípulo del Anticristo de Nietzsche y sostenía su condena del cristianismo como «la última consecuencia del judaísmo».

Parte de la respuesta se encuentra en una tradición ocultista medieval vinculada con la historia de la Santa Lanza. Como cuenta el evangelio de San Juan, el soldado romano que hirió el cuerpo de Cristo cumplió, sin saberlo, las profecías del Antiguo Testamento (los huesos de Cristo no serían rotos). Si no hubiese hecho lo que hizo, el destino de la humanidad habría sido diferente. Según San Mateo y San Marcos, la verdadera naturaleza de Cristo fue revelada en ese momento al soldado, que se llamaba Cayo Casio Longinos: «Viendo el centurión que estaba frente a Él de qué manera expiraba, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios». (San Marcos, 15:39)

Para la mentalidad ocultista, un instrumento usado para un propósito tan importante se transforma en un foco de poder mágico. Y, como dice suscintamente Richard Cavendish, hablando del Grial y la Lanza en su libro El rey Arturo y el Grial:

Una cosa no es sagrada porque es buena. Es sagrada porque contiene un poder misterioso y terrible. Es tan poderosa para el bien o el mal como una fuerte descarga eléctrica. Si es mal usada, por importantes y comprensibles que sean las razones, las consecuencias pueden ser catastróficas para personas totalmente inocentes.

Según Stein, Hitler tenía conciencia de este concepto ya en 1912; de hecho, fue la obsesión de Hitler por la lanza y su poder de «varita mágica» el motivo de que los dos hombres se conocieran. En el verano de 1912, el doctor Stein compró una edición de Parsival, romance sobre el Grial del poeta alemán del siglo XIII Wolfram von Eschenbach, a un librero ocultista de Viena. Estaba llena de comentarios manuscritos en los márgenes, que mostraban una combinación de sabiduría ocultista y racismo patológico. En las guardas, su anterior propietario había anotado su nombre: Adolf Hitler.

A través del librero, Stein encontró a Hitler y pasó muchas horas con él, horrorizado pero fascinado. Aunque pasarían años antes de que el mísero pintor de cromos diera los primeros pasos por el camino del poder, poseía ya un carisma maligno. A través de su tortuoso discurso, una obsesión destacaba claramente: tenía un destino místico que cumplir y, según Stein, la lanza era la clave.

Hitler describió a Stein cómo había adquirido la lanza su especial significado para él:

Lentamente me apercibí de una presencia poderosa que la rodeaba, la misma impresionante presencia que había experimentado interiormente en esas ocasiones únicas de mi vida en que había sentido que un gran destino me aguardaba... una ventana en el futuro que se abría, a través de la cual veía, en un relámpago de iluminación, un hecho futuro, en función del cual sabía, más allá de toda contradicción, que la sangre de mis venas se transformaría algún día en el vehículo del espíritu de mi pueblo.

Hitler nunca reveló la naturaleza de su «visión», pero Stein creía que se había visto a sí mismo un cuarto de siglo después en la Heldenplatz, frente al palacio de La Hofburg, dirigiéndose a los nazis austríacos y a los desconcertados ciudadanos vieneses. Allí, el 14 de marzo de 1938, el Führer alemán anunciaría su anexión de Austria al Reich alemán... y daría la orden de llevar los atributos de los Habsburgo a Nüremberg, hogar espiritual del movimiento nazi.

Una Curiosa Primacía

La toma de posesión del tesoro constituyó un gesto de benevolencia sorprendente, considerando que Hitler despreciaba a la casa de Habsburgo, a la que consideraba traidora a la raza germánica. Sin embargo, el 13 de octubre, la lanza y otros objetos fueron cargados en un tren blindado provisto de una guardia de SS, y cruzaron la frontera alemana. Fueron instalados en el vestíbulo de la iglesia de Santa Catalina, donde Hitler pensaba instalar un museo de guerra nazi. Stein creía que, cuando Hitler tuviera la lanza en su poder, sus ambiciones latentes de conquista empezarían a crecer y florecer.

Si los conocimientos de Hitler sobre la historia de la lanza eran tan amplios como decía Stein, tiene que haber estado al tanto de las leyendas sobre el destino de Carlomagno, Barbarroja y todos cuantos la habían blandido como un arma y habían perecido cuando escapó a su control. La leyenda parece haber sido confirmada por una inquietante coincidencia que marcó el final de su conexión con la Lanza.

Después de los intensos bombardeos aliados de octubre de 1944, durante los cuales Nüremberg sufrió enormes daños, Hitler ordenó que la lanza, junto con el resto del tesoro de los Habsburgo, fuera enterrada en una bóveda construida especialmente. Seis meses después, el Séptimo Ejército norteamericano había rodeado la antigua ciudad, defendida por 22.000 SS, 100 panzers y 22 regimientos de artillería. Durante cuatro días, la veterana división Thunderbird martilleó a estas formidables defensas hasta que el 20 de abril de 1945 -el día en que Hitler cumplía 56 años- la bandera americana victoriosa fue izada sobre las ruinas.

Durante los días siguientes, mientras las tropas norteamericanas localizaban a los supervivientes nazis y comenzaba el largo proceso de los interrogatorios, la Compañía C del Tercer regimiento del Gobierno Militar, al mando del teniente William Horn, era enviada en busca del tesoro de los Habsburgo. Por casualidad, un proyectil había facilitado su tarea, volando una pared de ladrillo y dejando a la vista la entrada de la bóveda. Después de algunas dificultades con las puertas de acero de la misma, el teniente Horn entró en la cámara subterránea y echó una ojeada a la polvorienta oscuridad. Allí, sobre un lecho de descolorido terciopelo rojo, estaba la fabulosa lanza de Longinos. El teniente Horn extendió la mano y tomó posesión de la lanza en nombre del gobierno de los Estados Unidos. La fecha, 30 de abril de 1945, está registrada en los textos de historia.

Y, por escépticos que sean los críticos -acerca de Walter Stein, el ocultismo en general y las leyendas de la Santa Lanza en particular- también es un hecho histórico que a unos cientos de kilómetros de distancia, en un bunker de Berlín, Adolf Hitler eligió esa tarde para coger una pistola y quitarse la vida.

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LAS BESTIAS ASESINAS DE FRANCIA

Posteado por: retratosdelahistoria el 23 oct En: Misterios - sin comentarios

FRANCIA, Tierra de las Bestias Asesinas

Las 12 Bestias que sembraron el horror entre 1632 y 1970

Puede resultar sorprendente descubrir que, a lo largo de la historia moderna Francesa, hayan habido otras "Bestias" que la de Gévaudan aterrorizando provincias enteras por espacio de 338 años. En cualquier caso, ninguna de esas otras "Bestias" hizo tantos estragos como la de 1764-1767 en el Gévaudan, con sus aproximadamente 157 víctimas. Es interesante citar a las doce principales, sin contar con la anteriormente nombrada:

_ "la Bestia de Évreux" o "Bestia de Cinglais" descrita como un dogo de grandes dimensiones, letalmente ágil y rápido que, entre 1632 y 1633 -en pleno reinado de Luis XIII-, sembró el terror en la Alta Normandía (Depto. del Eure) cobrándose a más de 25 víctimas humanas; sería abatida por el Conde de La Suze el 23 de junio de 1633, quien organizó una gigantesca cacería a la que acudieron 5.000 personas.

_A finales del siglo XVII y reinando Luis XIV, es "la Bestia de Benais" o de "Besnats" quien se enseñoreó en el bosque de Benais, en la provincia de Tours, entre 1693 y 1694, con un balance de 100 a 300 víctimas. El baile de cifras se debe al desconocimiento sobre las circunstancias de todos esos decesos también atribuibles a la hambruna, a la enfermedad o al bandolerismo... Sin embargo, los testigos del caso afirmaron al cura de Vannes que se trataban de varias bestias que actuaban en grupo o por separado, y que éstas debían ser fruto de cruces entre lobos y perros salvajes. En contrapartida, en los registros parroquiales, la cifra de víctimas se rebaja a 72. A inicios de agosto de 1694, los ataques se interrumpen brutalmente... En la misma provincia se registrarían nuevas Bestias en 1751, 1808 y 1814!

_"La Bestia del Auxerrois" o "Bestia de Trucy", entre 1731 y 1734 -reinando Luis XV-, atacaba sobretodo a los niños y adolescentes; hizo más de 30 víctimas (en Borgoña, Depto. del Yonne). Pese a que Luis XV ofreciera 200 libras al que consiguiera dar con ella y matarla, las numerosas batidas resultaron infructuosas. Finalmente desapareció tal y como vino, sin dejar rastro. Una segunda "Bestia" aparecería en 1817, descrita en ciertas ocasiones como un tigre o un lobo de gran tamaño; mató a 28 personas de los cuales 9 eran niños, 9 mujeres y 10 hombres. Tampoco se le pudo dar caza ni encontrarla.

_"La Bestia del Lyonnais", aterrorizó el Lyonnais y el Delfinado entre 1754 y 1756, sobretodo en las zonas montañosas y boscosas; mató a 17 adolescentes y niños. Algunos testigos la describieron como una hiena...

_En 1766, es "la Bestia de Sarlat", en el Périgord y coetánea de la de Gévaudan, que tiene la peculiaridad de atacar tan solo a los hombres. Sembró tal terror en los alrededores de la localidad de Sarlat (matando a unos 25 hombres), que la nobleza y el campesinado local, exacerbada por el miedo, organizaron batidas con 100 fusiles hasta dar con ella: se trató de un lobo afectado por la rabia.

_En 1783, reinando Luis XVI, surge "la Bestia de Brive" (en Brive-la-Gaillarde, Limosín, Dpto. de la Corrèze).

_En 1799, durante el Consulado de Napoleón Bonaparte, fue "la Bestia de Veyreau" quien se cobró una decena de víctimas.

_Cuando Napoleón I lleva unos cuantos años como emperador de los Franceses, surge "la Bestia del Vivarais" o también "Bestia de las Cévennes" (en Languedoc, Depto. del Gard), que dará mucho de qué hablar por su ferocidad entre 1809 y 1817; mata a 29 personas, sobretodo a mujeres y niños, y se contabilizan 6 decapitaciones. Tras 8 años de terror, y reinando ya Luis XVIII, desaparece sin dejar rastro.

_Otra de similar crueldad, "la Bestia Feroz de Orléans", surge en 1814 como coetánea de la anterior: despedaza y devora familias enteras, arrasando con todo a su paso y cometiendo horribles atrocidades. Se la describió como un animal monstruoso cubierto de escamas e inmune a cualquier arma.

_El mismo año de 1814, se encuentra un tercer animal furioso: "la Bestia de Chaingy". En realidad fue una loba que mató a 2 personas e hizo 8 heridos en un bosque, siendo finalmente abatida cerca de Cercottes por orden del Barón de Talleyrand, prefecto del departamento del Loiret.

_"La Bestia de Venelles" es un caso aparte que hay que mirar con cierta distancia y precaución. Ubicada en el Depto. de las Bocas del Ródano, la localidad de Venelles se ve inmersa en una de las más extrañas historias de terror, un misterio sin resolver que abarca ni más ni menos que 151 años (entre 1819 y 1970)! Diecisiete personas fueron asesinadas y, el único superviviente, enloqueció y se suicidó en un hospital psiquiátrico. Hombres, mujeres, niños (de los cuales 5 desaparecidos y nunca encontraron sus cadaveres), incluso familias enteras serán víctimas de esa extraña criatura.

_La última de la lista es "la Bestia de Cézailler" (en Auvernia, Depto. del Cantal), en plena postguerra y a mediados del siglo XX (entre 1946 y 1951). Pero ésta tiene la peculiaridad de atacar solamente al ganado en una época de gran escasez. A ésta le sucederán otras "Bestias" que harán desaparecer numerosos animales de granja y sembrarán el pánico entre los ganaderos y granjeros franceses de diversas regiones, pero que, curiosamente, ya no harán más víctimas humanas.

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LA BESTIA DE GEVAUDAN -5-

Posteado por: retratosdelahistoria el 18 oct En: Misterios - 1 comentario

FRANCIA, 1764 - 1767: TERROR EN PROVINCIAS

LA BESTIA DE GÉVAUDAN -5-

 

Qué animal era la Bestia de Gévaudan?

Ésa es la pregunta del millón, como se diría actualmente dada la afición de nuestra sociedad a los concursos televisivos. ¿Qué tipo de animal pudo sembrar el terror en una región y causar 157 víctimas, como arrojan algunos datos más concretos? El lobo o Canis Lupus está actualmente descartado, al igual que el gran mastín español. De ser así, los habrían identificado como tal en los informes oficiales. Hay un autor que habla de un híbrido de lobo y mastín, o de dogo, porque se sabe que Antoine Chastel vivía rodeado de lobos y mastines en su solitaria cabaña de La Ténazeyre. Recordemos que un híbrido es un organismo vivo (en este caso, animal), fruto de un cruce de dos especies o subespecies de distinta raza y cualidades diferentes. No caigamos en el error de confundir los híbridos con los críptidos (de Criptozoología), ya que estos últimos son animales hipotéticos cuya existencia no ha sido científicamente comprobada. El caso es que han llegado hasta nuestros días una buena cantidad de grabados del siglo XVIII, contemporáneos de la Bestia de Gévaudan, en donde se representa a la famosa Bestia como una hiena y calificándola como tal a pie de página: representación de la bestia feroz llamada Hiena. Más claro, el agua. Se menciona a la hiena como la Bestia ya desde el momento en que el Capitán Duhamel se encarga de las batidas en la región, porque asi lo prueban una serie de grabados publicados en marzo de 1765. Un año antes, se reproduce un "retrato" de la Bestia atacando a una joven basado en el testimonio del abate Petit de Mende, presente durante ese trágico momento (1764). Otro impreso de 1765 reproduce una hiena donde se puede leer: "Hiena, Animal feroz que azota el Gévaudan tal y como se ha enviado a la corte". Comparando estos grabados que van desde 1764 a 1767, con el grabado correspondiente a la hiena "oficial" vista por el Conde de Buffon, zoologo oficial de la corte del Rey, encontramos similitudes inquietantes que nos inducen a pensar que también tuvo 'algo' que ver en las manipulaciones de Versailles.

La carta del Sr. Antoine de Beauterne, publicada en el "Courrier" del 15 de octubre de 1765, dice asi: "Tras el exámen que se hizo en Clermont, siguiendo una observación del Sr. de Buffon, han encontrado muchos parecidos con la hiena, tanto por el número y la disposición de los dientes que juzgan diferentes de las del lobo, como para muchas otras circunstancias."

Detalle de un grabado representando a la Bestia de Gévaudan devorando a una joven. Observen cómo han representado su pelaje, y el aspecto que tiene difiere de un Canis Lupus / Abajo, fotografía de una hiena.

A esto, es interesante añadir unos párrafos del Informe Marin: "Hoy, vigésimo día del mes de junio de 1767, nos, Roch Etienne Marin, baílio de la Real Abadía des Chazes, notario real, adjunto a la subdelegación del Languedoc para Monsieur de Ballainvilliers, intendente de esta provincia de Auvernia (...) Este animal que nos ha parecido ser un lobo, pero más bien extraordinario y distinto por su figura y su proporción de los lobos que se ven en este país (...) Es lo que nos han certificado más de 300 personas de todos los alrededores, que han acudido a verlo: varios cazadores y numerosas personas conocedoras nos han, efectivamente, hecho observar que este animal no tiene similitud con el lobo más que por la cola y el trasero (...) Su cabeza, como veremos, por sus proporciones siguientes, es monstruosa; sus ojos tienen una singular membrana que parte desde la parte inferior de la órbita, viniendo al antojo del animal a recubrir el globo del ojo (...) Su cuello está recubierto de un pelo muy espeso de un gris pelirrojizo atravesado por algunas rayas negras; tiene sobre el pecho una gran mancha blanca en forma de corazón (...) Jamás se le han visto semejantes colores a los lobos y es importante observar que sus costillas no se parecen en ningún modo a las del lobo (...) Dicho esto, hemos redactado el presente proceso verbal en cuatro copias (...) Hecho el mencionado día y año de arriba.

El caso es que, a todas luces y para concluír, no se trata de un cánido (Canidae en latín) que forme parte de esa familia de mamíferos de régimen carnívoro u omnívoro en el que se incluyen lobos, zorros, coyotes, perros y chacales, sino de un hiénido (Hyaenidae en latín), un mamífero carnívoro nativo de Africa y Asia remotamente emparentado con los primeros y que puede alcanzar tranquilamente los 90 kgs. de peso. De hecho, es de capital importancia subrayar que las hienas, pese a tener una apariencia similar con los canes, tienen una familia biológica más próxima a los herpestidos (familia de los suricata), y que se caracterizan por una marcada manera de caminar similar a la del oso al tener las patas delanteras más largas que las traseras. Otro punto importante es su tipo de pelaje: tanto la hiena rayada como la hiena marrón, tienen pieles rayadas y crines oscuras que recubren la parte superior de su cuello, y que erizan cuando están asustadas. Nótese también su modo estratégico de caza y su costumbre de cazar a presas débiles o con poca capacidad para defenderse, como por ejemplo las mujeres y los niños. Añadir, por último, que las hienas suelen arrastrar a sus presas, o partes desgajadas de ellas, a cierta distancia del lugar del ataque para evitar que se apunten las aves carroñeras al banquete... ¿por eso se encontraban las cabezas de las víctimas lejos de los cuerpos?

Unas cuantas verdades desveladas y deducciones

La última víctima de la Bestia de Gévaudan fue Jeanne Bastide, de 19 años, degollada a orillas del Gourgayre entre la Gazelle y La Grange, el 17 de junio de 1767 a las cinco de la tarde (17 h.). La mañana siguiente, Jean Chastel mataba a la Bestia en la cuesta de un lugar llamado 'la Sogne' pero que, en realidad, no era 'la Sogne d'Auvers' (porque sencillamente no se ha encontrado en la topografía de la región). Jean Chastel abatió probablemente a la Bestia entre Lesbinières y Lair, donde sí se ubica un lugar bautizado como "La Sogne" y que domina el inquietante "Bosque Negro" de Desges. ¿Qué dijo Jean Chastel a la Bestia antes de dispararle certeramente? pues esto: "Bestia, ya no comerás más!" -Bang!-.

Nos queda decir que Jean Chastel, pese a sus relaciones importantes (conocía muy bien al Conde de Morangiès desde la época de Menorca), siguió siendo un mindundi al que nunca se le consagró estampa oficial alguna pese a su proeza como cazador de la verdadera Bestia de Gévaudan. Después de aquello, la "Bestia" dejó de ser el azote de la región y cesaron las muertes.

Vista del Castillo de Saint-Alban, según una vieja fotografía de inicios del siglo XX.

¿Y el Conde de Morangiès? Jean-François Charles de Molette, Conde de Morangiès -o Morangias si lo pronunciamos en la Lengua de Oc-, alias "Lengua de Oro", amigo del divino marqués de Sade, fue el gran sospechoso del asunto de "la Bestia", ¿qué duda cabe, cuando conocemos lo que pasó después del 20 de junio de 1767? Por lo visto, desde las más altas instancias del Gobierno de Su Cristianísima Majestad, se insinuó con gran insistencia y no poca presión que el conde fuera "asignado a residencia" en su vetusto castillo de Saint-Alban-sur-Limagnole (eso corresponde al arresto domiciliario de nuestra época). Poco después, mandaron decirle que hiciera el favor de poner los pies en polvorosa; cosa que hizo exiliándose al otro lado de la frontera alemana, teniendo el buen gusto de no hacerse rogar demasiado.

Ese aristócrata de tan alto linaje, hijo de uno de los ocho barones del Gévaudan y de los Estados del Languedoc, antaño conocido de la corte de Versailles y con fama de notorio libertino corrompido, cubierto de deudas y con un historial de procesos judiciales bastante ruinosos, cayó en la más absoluta desgracia y luego, en la total decadencia.

Morangiès, arruinado, y habiendo de paso también arruinado a su familia con sus excesos, acabará muerto a manos de una prostituta con la que vivía en concubinato. Ésta le partió el cráneo a golpes, con una pala de chimenea, después de constatar horrizada que el depravado conde había violado a su hija de 6 años! No es para menos...

El Sr. François Antoine, 'Monsieur Antoine', por su lado, sacó realmente provecho de su estancia en el Gévaudan. El 1 de octubre de 1765, su hijo Monsieur de Beauterne presentó al rey Luis XV una formidable "Bestia" con una altura de 32 pulgadas, una longitud de 5 pies 7 pulgadas y media, una anchura de 3 pies y un peso de 130 libras. Todo el mundo presente, incluyendo numerosos testigos y picadores de la Lobería Real, especialistas en la materia, reconocen en la "Bestia" presentada como tal a un lobo de gran complexión pero con un inusual pelaje gris acero. Aqui empieza el desafine en la superchería de Chazes... Antoine afirmó rotundamente y ante testigos, que el animal al que había dado muerte no era, ni por asomo, un lobo. Siendo Lobero Mayor del Reino de Francia, ¿alguien podría poner en duda su convicción? Si alguien sabía de lobos, ése era Monsieur Antoine. Luego se moderó, tergiversó, argumentó y acabó por escribir en su informe oficial que jamás había visto ningún lobo que pudiese compararse a ese animal (ahí empieza a "matizar" por no decir "mentir" piadosamente en su informe). Por tanto, cabe suponer que hubieron dos animales bautizados como "la Bestia de Gévaudan", sencillamente porque no era la misma la cazada que la presentada al rey en Versailles. ¿Por qué? se preguntarán. Aqui empieza una anécdota que pone la mosca en la oreja...

Resulta que en el zoológico real (La Ménagerie Royale en francés) ubicado en el Jardín de Plantas de París, regentado por el naturalista Buffon, se encontraba un hermoso ejemplar de gran lobo gris de los Cárpatos cuyos lúgubres aullidos solían hacerse oír de noche en la capital. Ese lobo gris de los Cárpatos era muy popular entre los parisinos. De repente, a inicios de septiembre de 1765, el animal se esfuma misteriosamente de su jaula para no reaparecer jamás. El asunto de la desaparición de la mascota real puso en un aprieto a un conde de Buffon que tenía a cargo su custodia. Hasta aqui bien. Pero, cuando se puso a llevar la investigación sobre el misterioso desvanecimiento del lobo de los Cárpatos, lo hizo con tanta tibieza que nunca le llevó a ninguna parte. De hecho, me inclino mayormente a pensar que tampoco quería llegar a nada ni resolver tamaño misterio encontrando culpables, sencillamente porque él también tuvo, sin duda alguna, mucho que ver con el esfumamiento del pobre lobo gris. Obviamente, no existen pruebas tangibles de tal hipótesis de 'conspiración' en las altas esferas de la corte, porque ese tipo de tejemanejes se organizan con órdenes verbales que no escritas por la autoridad responsable de las decisiones. El caso es que, con toda probabilidad, ese famoso lobo gris transilvano haya formado parte del socorro tan esperado por Monsieur Antoine y, en consecuencia, haya también acabado disecado y ligeramente transfigurado por el cirujano Boulanger para llevarlo en presencia del rey haciéndolo pasar por la "Bestia de Gévaudan".

No podemos imaginarnos a Luis XV escribiendo a Buffon:

"Querido amigo científico, un colega nuestro tiene algunos problemas en el país de los paletos del sur dónde no consigue liquidar a un bicho que devora a mis queridos súbditos, permitiendo de este modo a Monseñor de Choiseul-Beaupré criticar a la nobleza local que, para colmo, se sospecha que está implicada en este oscuro asunto. ¿Podría tener ud. la amabilidad de hacerle llegar uno de esos bichos que guardáis en el zoológico de vuestro jardín y enviárselo lo antes posible con la máxima discreción? Ese colega, del que callaré el nombre pero que me es cercano, pues es mi porta-arcabuz, podría asi coserlo rápidamente a balazos y sacarme esa espina que tengo clavada en el pie..."

Y Buffon contestar por escrito a Su Majestad:

"No hay problema Majestad. Tengo justamente un gran lobo gris de los Cárpatos que podrá hacerse pasar por la Bestia. Me ocuparé personalmente del asunto y vos podréis dormir tranquilo."

Sería de chapuceros, y de haber existido este intercambio de cartas, las habrían quemado ambos después de leerlas. Al menos es lo que cualquier ser inteligente haría.

Se sabe, de hecho, que Monsieur Antoine dio al improvisado taxidermista Boulanger órdenes muy concretas en cuanto a la talla y forma particular que debía tener la Bestia. Puesto que el cadaver empezaba a descomponerse, el cirujano no tuvo más remedio que despellejar al animal con el fin de extender su piel sobre un molde. Puntualizó también que había que "naturalizarla", una palabra de amplio significado.

Añadamos que los Antoine de Beauterne coaccionaron sutilmente a casi una veintena de personas para que atestiguaran que el animal cazado y presentado como la Bestia, era el mismo que les había supuestamente atacado. Se sabe que, de 18 testigos, 17 nunca habían visto jamás a la Bestia original como tampoco fueron víctimas de sus ataques. Por lo visto, cogieron a unos cuantos analfabetos para que hicieran de figurantes y dieran falsos testimonios con la finalidad de que la superchería de los Antoine de Beauterne colara. Más grave aún: la supuesta "Bestia" cazada por Monsieur Antoine tenía una cicatriz en el hombro derecho; a la valiente sirvienta del cura de Paulhac, Marie-Jeanne Valet, la presionaron para que dijera que aquella herida la había infligido ella con su pica. Pero es que ella hirió de gravedad a la auténtica Bestia en el pecho el 11 de agosto de 1765!

Luis XV, satisfecho con Monsieur Antoine, le concedió una pensión de 1.000 libras, la gran-cruz de San-Luis, títulos de nobleza, un puñado de tierras y el derecho a incluír la Bestia en su escudo de armas. Pero ahí no acaba la cosa: encima consigue que el Tesoro Real le reembolse todos los gastos que le ocasionaron sus cacerías en el Gévaudan, una factura que ascendía a 16.075 Francos Oro y 38 céntimos exactamente; cobra, además, una gratificación de más de 2.000 libras como premio por abatir a la Bestia. Si redondeamos la recompensa real, digamos que su misión le aportó nada menos que 200.000 libras de renta, lo que traducido a nuestra época corresponderían a un millón seiscientos mil €uros! Algo francamente escandaloso.

Numerosos testimonios prueban que un hombre solía estar cerca de la Bestia cuando atacaba. Es este individuo quien organizaba las puestas en escena alrededor de los cadáveres, procediendo a sus decapitaciones. ¿Qué hombre podía enviar a la Bestia matar mujeres y niños? El dueño se disocia en dos personalidades: un noble de alto rango que disfruta a distancia de las desgracias que provoca y un bruto que sigue sobre el terreno las sanguinarias proezas de la Bestia. Todo indica que ese bruto era Antoine Chastel, como hemos indicado anteriormente. En cuanto al padre, Jean Chastel, fue un cómplice pasivo hasta el día en que, destrozado por la muerte de la pequeña Marie Denty, y harto de todas esas masacres, decidió ponerles un punto final. Su hijo es, a todas luces, un sádico y un sociópata, por lo que sabiendo eso comprendemos mejor las puestas en escena y las víctimas encontradas desnudas y, sin duda, violadas. En muchos casos, las víctimas de la Bestia aparecían en cueros, medio devoradas en la zona estomacal-abdominal, decapitadas (las cabezas se encontraban días después y lejos del cuerpo) y, curiosamente, con sus ropas al lado o cubriéndolas en algunos casos.

En cuanto al noble de alto rango, todas las sospechas recaen sobre Jean-François Charles de Molette, Conde de Morangiès; un hombre de ambiciones frustradas, conocido por sus accesos de cólera, lleno de desprecio a la par que libertino y amoral. Puede incluso que fuera un psicópata. Vamos, la vergüenza de la aristocracia languedociana...

Los Actores principales

-MONSEÑOR DE CHOISEUL-BEAUPRÉ: Gabriel Florent de Choiseul-Beaupré (1685-1767), Obispo de Mende y Conde de Gévaudan entre 1723 y 1767. Hijo del Marqués Antoine Cléradius de Choiseul-Beaupré (1664-1726), Teniente General de los Ejércitos del Rey, y de Anne-Françoise de Barillon-Morangis (ob.1745). Por parte de padre, era primo del diplomático César Gabriel de Choiseul-Chevigny, Conde de Chevigny y Duque de Praslin, ministro de Asuntos Exteriores y de la Marina, y de Étienne-François de Choiseul-Stainville, Duque de Choiseul-Amboise y principal ministro de Luis XV. Fue en primera instancia limosnero del Rey, y luego obispo de Saint-Papoul de 1718 a 1723. Se hizo célebre por su famoso "Mandamiento" del 31 de diciembre de 1764, que molestó al rey Luis XV por sus ácidas críticas a la aristocracia local.

-ÉTIENNE LAFONT, síndico de la diócesis de Mende natural de Marvejols (1719-1767), fue abogado en el Parlamento de Toulouse y, desde 1749, subdelegado del Intendente del Languedoc en el Gévaudan. Sus hermanos Jacques y Trophime Lafont le ayudaron en su tarea para erradicar a la Bestia. Murió en julio de 1767, 18 días después de que Jean Chastel diera muerte al monstruo.

-SEÑOR DE MONTLUC, gentilhombre natural de Saint-Flour, Pierre Tassy de Montluc (1721-1796), fue subdelegado de la diócesis de Saint-Flour y adjunto del Intendente de Auvernia.

-CAPITÁN DU HAMEL o DUHAMEL, Jean-Baptiste Louis François Boulanger, Señor Du Hamel o de Duhamel, fue en primera instancia teniente en el regimiento de Cambis a partir de 1747. De 1756 a 1758, fue corneta en el regimiento de caballería Royal-Roussillon. Se enrola como ayudante de mayor de Infantería del regimiento de voluntarios de Clermont-Prince. Es a partir de 1758 cuando asciende a Capitán-Mayor del Regimiento de Clermont-Prince, al mando de dos destacamentos de Dragones. Durante los primeros ataques de la Bestia, comandaba sus tropas en Langogne.

-CONDE DE MONCAN, Jean-Baptiste Marin, Conde de Moncan (+1779), Mariscal de campo de los Ejércitos del Rey y luego Teniente-General, Gobernador Militar del Languedoc y Caballero Gran-Cruz de la Orden de San-Luis. Fue también el penúltimo Senescal y gobernador del condado de Rouergue entre 1767 y 1779, fecha de su muerte.

-SEÑOR DE SAINT-PRIEST: Marie-Joseph Guignard de Saint-Priest fue el Intendente del Languedoc a partir de 1764. Anteriormente, fue consejero en la corte de ayudas de Montpellier, luego 'Maitre des Requêtes' en 1757 antes de convertirse en intendente.

-SEÑOR DE L'AVERDY: Clément Charles François de L'Averdy, Marqués de Gambais (1724-1793), fue un magistrado y político natural de París que ejerció como Controlador General de las Finanzas -Ministro de Economía y Hacienda-, entre 1763 y 1768, año de su cese por Luis XV. Mantuvo una correspondencia con personalidades del Gévaudan.

-CONDE DE SAINT-FLORENTIN: Louis III de Phélypeaux, Conde de Saint-Florentin, marqués y 1er Duque de La Vrillière (1705-1777), fue el Ministro de la Casa del Rey entre 1749 y 1775, y Secretario de Estado para los Asuntos Exteriores de 1770 a 1771, además de ser el Canciller y Guarda de los Sellos de la Orden del Espíritu-Santo desde 1716. Tiene en su haber el récord de longevidad ministerial. Fue uno de los interlocutores privilegiados de las correspondencias entre los nobles del Gévaudan y la Corte de Versailles.

-SEÑOR DE BALLAINVILLIERS: Simon Charles Sébastien Bernard de Ballainvilliers fue el Intendente de Auvernia entre 1757 y 1767, que siguió de cerca los acontecimientos relacionados con la Bestia y su final.

-CONDE DE PEYRE: Aymar-Henri (?) de Grolée-Viriville, Conde de Peyre, propietario del Castillo de La Baume -considerada la residencia más elevada de Francia, se encuentra a 1.200 metros de altura sobre el mar-, y en cuyos alrededores actuó la Bestia. (Blasón de los Condes de Grolée de Peyre, en la imagen superior)

-SEÑOR D'ENNEVAL o DENNEVAL (Padre): Jean-Charles Marc Antoine Vaumesle d'Enneval o Denneval (nacido en 1703 ?), gentilhombre normando, Lobero Mayor del Rey en Exmes, Normandía; tenía la reputación de ser el mejor fusil de su provincia y un experto cazador de lobos desde que había exterminado a una gran manada que infestaba los Bosques Reales de Eu.

-SEÑOR D'ENNEVAL o DENNEVAL (Hijo): Jean-François Vaumesle d'Enneval, Capitán del Regimiento de Bresse; acompañó a su padre en la misión que le habían encomendado para dar caza a la Bestia de Gévaudan.

-SEÑOR ANTOINE: François Antoine, llamado "Monsieur Antoine" (n.1695- ? ), porta-arcabuz o arcabucero del Rey, subteniente de las Cacerías Reales, Inspector de la selva de la Capitanería de Saint-Germain-en-Laye, Lobero Mayor del Reino, Caballero Gran-Cruz de la Orden Real y Militar de San-Luis. Designado por Luis XV como sustituto de los Denneval, se le encargó acabar con la Bestia de Gévaudan y sus matanzas lo más rápidamente posible. Fue asistido por el guarda-general Lacoste, los guardas de caza de la Capitanería Real Pélissier, Régnault y Dumoulin, los guardas-a-caballo del Duque de Orléans, Lacour y Richard, y los guardas del Duque de Penthièvre, Lecteur, Lachenay y Bonnet.

-SEÑOR DE BEAUTERNE: Robert-François Antoine de Beauterne (n.1748- ? ), Gendarme de la Guardia del Rey y porta-arcabuz del Delfín. Era el tercer hijo de François Antoine, al que acompañó en su estancia en el Gévaudan con apenas 17 años. Fue él quien presentó al rey y la corte de Versailles, el 1 de octubre de 1765, a la supuesta Bestia disecada y abatida por su padre.

-CONDE DE BUFFON: Georges Louis Leclerc, Señor y luego Conde de Buffon, Señor de Montbard (1707-1788), naturalista, botánico, biólogo, cosmólogo y matemático que, desde 1734, formaba parte de la Academia de Ciencias. Conservador del Jardín de Plantas de París a partir de 1739, fue también Miembro del Instituto de Francia. Es autor de la colosal Historia Natural, General y Particular, obra que englobaba todo el conocimiento natural de su época. Luis XV le hizo conde a partir de 1773.

-MARQUÉS D'APCHER: Jean-Joseph de Châteauneuf-Randon, Marqués y Conde d'Apcher o Apchier (1745-1798), Barón de los Estados del Languedoc, Barón de La Garde-Saint-Chély, de Saint-Alban, de La Gorce, de Salavas, de Sereys, de Thoras, de La Baume, d'Alleyras, de Douchanès, du Haut-Villars, de Saint-Didier d'Allier, du Thiolente, de La Garde, de Cénaret y de La Clause; Conde de Besque, Vizconde de Vazeilles, de Vabres, de Besque-Charraix; Señor de La Margeride, de Tailhac, de Montpeyroux, de Saint-Préjet d'Allier, d'Arzens, du Recoux, du Villaret, de Billières, de La Besque, de Verdun y de La Clavière; co-señor de la ciudad de Saugues, de la Baronía de Randon; Mariscal de Campo de los Ejércitos del Rey y Caballero de la Orden Real y Militar de San-Luis. Participó activamente en la persecución y erradicación de la Bestia, organizando numerosas batidas a sus expensas. La Bestia abatida por Jean Chastel el 19 de junio de 1767, fue expuesta en su castillo de Besque durante 12 días. El 3 de septiembre de 1777, casó en Langeac con Henriette de Rochefort d'Ally de La Tour-Saint-Vidal. Durante la Revolución Francesa fue diputado de la nobleza del Gévaudan en los Estados Generales convocados en marzo de 1789, pero renunció al cargo durante la elección de la Asamblea Constituyente. Ante el empeoramiento de los acontecimientos y la creciente inseguridad, se exilió para establecerse en Barcelona donde falleció el 2 de noviembre de 1798.

-LAURENT DU VERNY DE LA VEDRINE, Gentilhombre y señor del Castillo de Chamblard, maestro-vidriero propietario de un taller en Auvers y también residente en Nozeyrolles, que asesoró a los Antoine de Beauterne como gran conocedor de la región con sus caminos, bosques, selvas, precipicios, grutas y minas de feldespato. Su castillo de Chamblard fue, en numerosas ocasiones, el punto de partida de las muchas cacerías y batidas orquestadas para cercar y matar a la Bestia.

-MARQUÉS DE MORANGIÈS: Pierre Charles de Molette, Marqués de Morangiès (o Morangias), Conde de Saint-Alban, Barón de La Garde-Thérain, du Tournel, d'Allenc, de Canillac y de los Estados del Languedoc, d'Alteyrac, de Villefort, de La Mollette, de Sénéchas, du Bois-du-Mont, de Puy-Laurent, de Serverette, d'Arnières de Plagnol, de Prévenchère, de La Vigère, de Concoules, de La Baume d'Aubret, de Recoux, du Fraysse, de Buisson, de Beyssac, de Rapine, de Montagnac, du Villard, de La Roche du Mas, de Saugues de Saint-Romain, Señor de La Faye, d'Ardhui, du Besset; Teniente General de los Ejércitos del Rey que se implicó en las cacerías y batidas contra la Bestia, y criticó la ineficacia de los Denneval.

-CONDE DE MORANGIÈS: Jean-François de Molette, Conde de Morangiès, alias "Langue d'Or", amigo íntimo del Marqués de Sade, Coronel destinado en la Isla de Menorca hasta septiembre de 1763, fecha en la que regresa a sus tierras y castillo de Villefort, cerca de Langogne, llevandose consigo a Jean Chastel. En 1767, fue recluído en su castillo de Saint-Alban y, poco después, invitado a abandonar Francia refugiándose al otro lado de la frontera alemana. Murió asesinado por una prostituta con la que vivía en concubinato, tras haber violado a su hija de 6 años.

-CHASTEL: Jean Chastel "Le Masque" o "de la masque" (+1789), cazador de La Besseyre natural de Darnes (Gévaudan) que estuvo sirviendo en un regimiento del ejército francés destinado en la Isla de Menorca hasta 1763, fecha en la que regresa a casa junto con el Conde de Morangiès; sus hijos eran Pierre y Antoine Chastel, y su hermano Jean-Pierre Chastel.

-PORTEFAIX: Jacques André Portefaix, más tarde Jacques Villaret, beneficiario de una pensión de 300 libras anuales concedida por el Rey, Teniente de Artillería, muerto en acto de servicio en extrañas circunstancias a los 32 años, después de redactar unas Memorias "explosivas" sobre los acontecimientos del Gévaudan. Le impactó en la cara una bola de cañón.

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LA BESTIA DE GEVAUDAN -4-

Posteado por: retratosdelahistoria el 13 oct En: Misterios - 1 comentario

FRANCIA, 1764 - 1767: TERROR EN PROVINCIAS

LA BESTIA DE GÉVAUDAN -4-

Acontecimientos posteriores

El Sr. Antoine se marchó el 3 de noviembre. Las gentes, los nobles y notables se percataron enseguida que, si estaba persuadido de haber matado a la Bestia, se había equivocado de todas todas. Pese a todo, tuvo la suerte de su lado ya que, desde el 13 de septiembre, no hubieron más ataques que lamentar y aquello duró mientras los Chastel padre e hijos permanecieron en prisión. A la salida de éstos, los estragos se reanudaron paulatinamente. Por otro lado, se desconoce la fecha exacta en la que los Chastel fueron liberados tras la partida de los Antoine. Hay, entre los Chastel y la Bestia, un cierto misterio. ¿Acaso lo presintió el Sr. Antoine? Pese a ser un incrédulo que tomaba a broma esas 'brujerías' campesinas, y siendo un personaje de su siglo, dominado por la Razón, tuvo que ver que entre esos hombres y el monstruo existía ciertamente una oscura relación.

Para desgracia de las gentes, la Bestia reapareció el 2 de diciembre. Dos chavales de 13 y 6 años que custodiaban su rebaño en La Margeride, fueron atacados en tres asaltos. Si consiguió capturar al benjamín para devorarlo, el mayor consiguió contraatacar a la Bestia clavándole una bayoneta y rescatar al pequeño de sus fauces. Tres días antes de Navidad, una pequeña pastora de Marcillac fue degollada. Días más tarde, en Julianges, otra joven pastora fue enteramente devorada. A mitades de febrero de 1766, la molinera del molino de Badouille, cerca de Lorcières, fue repentinamente atacada mientras estaba ocupada en romper el hielo con un pico, lo que le permitió defenderse de la Bestia. Pese a estar la mujer gravemente herida, consiguió refugiarse en su casa. El 4 de marzo, cerca de Montchauvet, a la hora del crepúsculo, un chiquillo de 8 años que conducía sus bueyes hasta el abrevadero desde la granja, fue atacado por la Bestia. Gracias a sus gritos, los campesinos acudieron y espantaron al monstruo que, sin embargo, había tenido el tiempo suficiente para propinarle varias dentelladas letales. Media hora después, el chaval falleció. Diez días después, fue una chiquilla encontrada muerta en los bosques de Saint-Privat-du-Fau.

Los horribles acontecimientos se iban sucediendo nuevamente, obligando otra vez a las gentes a circular por la región armados de picas, bayonetas, horcas y cuchillos.

Retrato ecuestre del rey Luis XV de Francia (1710-1774), en la década de 1760 según Cozette.

¿Qué podían hacer las autoridades al respecto? Éstas no tardaron en informar al rey. Luis XV no iba a permitir que la historia se repitiese... ¿acaso no les envió al Sr. Antoine?¿acaso no mató éste la famosa Bestia? Para él, el asunto estaba cerrado y archivado. Quizá no estaba dispuesto a admitir que los Antoine le habían estafado, que habían abusado de su confianza con tal de no caer en desgracia... ¿Se tenía que volver a las batidas que tanto daño hicieron a las cosechas de los campesinos?¿Había que resignarse y permitir que la Bestia devorase a los pastores? ¿Y si le daba por reproducirse y multiplicarse? Una sola bestia ya sembraba el terror entre las gentes... imaginar varias a la vez, traería gravísimas consecuencias y empujaría a la población a migrar, a abandonar las montañas y los valles.

A instancias del Marqués d'Apcher y del síndico Lafont, se intentó 'envenenar' todo el Alto Gévaudan con canes muertos atiborrados de veneno, repartiéndolos alrededor de los bosques. Aunque la idea era buena... el plan fracasó. El 17 de abril, dos hermanas que jugaban cerca de su casa fueron atacadas por la Bestia; una salió gravemente herida mientras que la otra fue despedazada. En agosto, le tocó el turno a una pastora en Auvers, despedazada y devorada. En este verano de 1766, la Bestia había atacado y devorado a un buen número de niños. A una mujer de la localidad de Servières, la persiguió y atacó con una furia difícil de imaginar: le reventó los ojos y le sorbió la sangre que escupió abundantemente sobre todos aquellos que acudieron en ayuda de la pobre víctima. En cualquier caso, se constató que esas sangrientas masacres eran mucho más espaciadas que antes.

Cuando volvió el invierno, los ataques cesaron. Tan solo se sabe que, a partir de la primavera siguiente, las agresiones mortales se reanudaron. El 2 de marzo, una pequeña de 11 años fue degollada en el bosque de Segeas, cerca de Servières. El 28, otra víctima en Darnes, pueblo que vio nacer a Jean Chastel. En abril, el número de víctimas se triplica. Entre esas masacres infantiles, nótese el 16 de mayo de 1767, fecha en que muere una chiquilla de apellido Denty, puede que prima de la anterior e hija de un amigo de los Chastel. El hecho debe ser reseñado porque, por vez primera, vemos aparecer el nombre de Jean Chastel y de su hijo Pierre al pie de una de las actas de sepultura sobre el registro parroquial de la Besseyre. Hasta entonces, ningún pariente de las víctimas les había pedido que fueran testigos...¿eran sospechosos?¿qué pasó en ese momento preciso?¿acaso hubo un conflicto de conciencia entre los Chastel?¿acaso pensaron que ya había llegado la hora de poner fin a esa masacre?¿la confianza que las gentes les concedía acabó por transformarles?

A partir de ese 16 de mayo, a la Bestia le queda un mes de vida. Desde finales de marzo de 1767, tras una pausa y luego una lenta y solapada reanudación, todo empieza de nuevo y su campo de acción se extiende a cinco parroquias: La Besseyre, Grèzes, Servières, Nozeyrolle, Saint-Privat-du-Fau... En ocho semanas, la Bestia se llevará por delante a 12 mujeres y niños. Se volvió a hablar de batidas organizadas, pero las gentes estaban ya hartas y conocían de sobras su ineficacia. Se anunció un retiro para rezar a la Virgen. Hubieron grandes mobilizaciones para peregrinar hasta NªSra. de Beaulieu, al pie del Montchauvet y del Montgrand. Cada parroquia montaba su procesión conducida por su respectivo cura, y cada una de ellas acudió para solicitar a la Virgen de Beaulieu que librase el Gévaudan de la Bestia. En el momento de las ofrendas, Jean Chastel hizo que bendicieran su fusil y tres balas de plata que él mismo fabricó fundiendo medallas de la Virgen y un crucifijo. Acompañado por toda su familia, incluyendo a Antoine Chastel "el domador de lobos", pidió ese día a Dios poner fin a ese azote. Testigos dijeron que parecía preocupado, como si hubiese tenido algo que ver con ese azote... En ese momento, se decidió organizar, siempre bajo la dirección del Marqués d'Apcher, una cacería para el viernes 19 de junio en los bosques de La Ténazeyre, pues se sabía de buena fuente que la Bestia había establecido allí sus cuarteles desde hacía varios días.

El fin de la Bestia de Gévaudan

Por sus propios medios y a cuenta de su bolsillo, el Marqués d'Apcher organizaba y coordinaba todas las cacerías. Faltos de una dirección adecuada, había visto fracasar una tras otras las batidas de antes. Para la cacería de La Tenazeyre, se recrutaron 300 rastreadores y cazadores. Los dispuso al alba del lado de Servières, mandando formar una tenaza humana de gran extensión para cercar mejor a la Bestia. La táctica fue exitosa: cercada la Bestia, no tuvo más remedio que salir de su escondite y enfrentarse a sus cazadores. Jean Chastel la esperaba tranquilamente en la 'sagne' d'Auvers. Leía en su misal las letanías de la Virgen. La vio venir y constató enseguida que se trataba de la Bestia. Cerró y guardó su misal, se quitó los anteojos y tomó su fusil. Rodilla en tierra, armó, apuntó y disparó. La Bestia se desmoronó. Al poco, llegó en tromba la jauría del Marqués d'Apcher para rematar al monstruo. Así finalizó una persecución de 3 años, llegando en menos de una hora lo que nunca se había producido en más de mil días. Los cazadores acudieron y constataron que era realmente la Bestia y no un lobo.

Fijándonos en la descripción que se realizó, se trataba sin duda alguna de un híbrido de mastín y dogo, tan grande como una vaquilla de 1 año con largas cerdas erizadas en su espalda, una cabeza enorme, el pecho ancho y de pelaje blanco con manchas rojizas, una crin negra recorriendo su columna desde la cabeza hasta la punta de la cola, larga y peluda. Tenía las orejas recortadas, las patas más gruesas con un garfio en las partes traseras; las patas delanteras eran más cortas que las traseras; el pelaje era rojizo. De enorme talla, pues pesaba 900 libras... Pero lo más extraordinario era su boca de morro alargado que, al abrir las mandíbulas, daba una medida de 45 cms.; mandíbulas de cocodrilo capaces de funcionar como una cizalla, de hacer saltar las cabezas de un solo golpe.

Muerta la Bestia, se cargó su cadaver sobre un caballo y la llevaron triunfalmente al castillo de Besque. El Marqués d'Apcher requirió de los servicios del cirujano de Saugues y le encargó disecarla; este último, que sabía más bien poco del oficio de taxidermista, no hizo otra cosa que abrirla en canal, vaciarla de sus vísceras y atiborrarla de paja para darle forma. Hecho esto, la guardaron durante una decena de días para contentar la curiosidad de una infinidad de personas que querían verla. Hubieron incluso algunos 'naturalistas' que quisieron estudiarla y examinarla.

Pasados esos días, se cargó la Bestia sobre un asno y Jean Chastel inició la esperada 'gira' por la región para mostrarla. Ya era tradición que los cazadores, cuando mataban un lobo, hicieran una gira por los alrededores para enseñarlo de puerta en puerta, y las mujeres de los caseríos solían premiarle con tocino, huevos o una moneda. Pero la gira de Chastel no fue exitosa... Demasiados cazadores habían afirmado matar a la Bestia, y las gentes no quisieron creer que ésta era precisamente la verdadera. Más tarde, los Estados de la provincia acordaron a Chastel una gratificación muy por debajo de aquellas 2.700 libras prometidas al principio: tan solo poco más de 40 libras... Un premio irrisorio, desde luego. Jean Chastel albergó la esperanza de que el rey le premiaría.

Junto con un criado del Marqués d'Apcher y la Bestia embalada en una caja, había partido hacia Versailles. Sin embargo, a principios de agosto, la Bestia mal disecada se iba convirtiendo en carroña. Cuando la quisieron presentar al rey, dicen algunos, el pestazo era tal que echó para atrás al monarca; ordenó que se enterrara la carcasa putrefacta y se fue, dando la espalda al pobre Chastel. No hubo gratificación, ni siquiera las gracias... y Chastel tuvo que volver con la bolsa vacía. Puede que en la Corte se recordase que Chastel, súbdito rebelde, había apuntado con su arma a los guardas de Su Majestad y tuvieron que ponerlo un tiempo a la sombra.

Queda preguntar por medio de qué prodigio pudo Jean Chastel dar con la Bestia y abatirla sin el menor esfuerzo, con una tranquilidad pasmosa. ¿Acaso no hubo alguien para enviársela tal y como solía hacerlo en pueblos y aldeas para aullar ante las puertas y ventanas? Ese alguien pareció ser ese Antoine Chastel, velludo, arisco, asocial, salvajemente atrincherado en medio de mastines y lobos en una de esas cabañas que habían en los alrededores de La Ténazeyre. Y a ese hijo más o menos poseído por el Diablo, Jean Chastel había sabido llevarle a un increíble cambio: de domador de lobos que enviaba a la Bestia degollar y despedazar mujeres y niños, pasó a ser el que se la había enviado para caer voluntariamente bajo sus benditas balas de plata... Puede que el primero en cambiar fuera Jean Chastel. No hace tanto, aún se hablaba de su mala reputación en todo el país, hasta el punto de que tuvieron que encarcelarlo. Es más, La Besseyre es, por antonomasia, el punto de encuentro de brujos y brujas, y a él le apodan el "masque" (el brujo), como a su madre, porque la família perseguía tradicionalmente a los hombres-lobo por montes y bosques. Pero el hecho de haber visto con sus ojos el sanguinolento e irreconocible cadaver despedazado de la pequeña Denty, por la que sentía cierto afecto, le haya servido de revulsivo. Desde aquel instante, el casi sexagenario Chastel se transforma y se hace más humano, sin duda porque el drama le ha tocado más de cerca; y jura que pondrá fin a esa matanza indiscriminada que lleva azotando la región desde hace tres años. Pasa de ser el malvado y huraño cazador, jefe de una banda y de una familia temida por sus vecinos, a ser un notable de su localidad, respetable, que todos invitan a bodas y bautizos como testigo.

Conclusiones e hipótesis

Un hombre muy influyente y poderoso intervino en favor de los Chastel en agosto de 1765; organizó la superchería de Sainte-Marie-des-Chazes con el entorno de los Antoine de Beauterne, y consiguió neutralizar a la Bestia hasta la marcha de éstos. Se trata del inefable Jean-François Charles de Molette, Conde de Morangiès (o Morangias, en la Lengua de Oc), hijo del Marqués de Morangiès o Morangias, uno de los grandes aristócratas y terratenientes de la región.

Viviendo en los bosques donde se ubicaba la madriguera de la Bestia, Antoine Chastel pudo haber sido su domador, pero la idea de un animal domado, protegido con una coraza de jabalí, no venía de él. Solos, los Chastel nunca habrían podido llevar a cabo tan maquiavélica empresa. El domador de la Bestia pareció saber mucho sobre los perros de guerra, y la idea de la coraza refuerza la hipótesis. Él o un hombre a su servicio tuvo que ser un experto en cinegética: el conde es un oficial que ha servido durante unos años en un destacamento de la Isla de Menorca con el rango de coronel, de donde habría repatriado a Jean Chastel en 1763 cuando volvió a casa. Es también un noble de alto rango, perteneciente a esa vieja aristocracia muy influyente. Si se llegó o no a sospechar de él, queda claro que, en cualquier caso, se lo pensarían muchísimo antes de atacar a tan prestigioso apellido (Blasón de los De Molette de Morangiès, en la ilustración de la izq.).

El conde ha dispuesto de suficiente tiempo libre y de locales seguros, discretos, para domar la Bestia con Antoine Chastel. Aparte de este último, otro comparsa pudo ser necesario para "llevar el disfraz de ataque"; el conde debió comprar su silencio o hacer desaparecer después a ese molesto testigo. A través de la Bestia, el conde podía llevar a cabo una venganza y una sed de poder frustrada. La dramática confusión engendrada por su terrible creación debió procurarle un sentimiento de poderío fantástico. Es la revancha de un sádico megalómano. El Conde de Morangias es un hombre inteligente, frío, calculador, hábil a la hora de manipular a los hombres, excelente orador y totalmente falto de escrúpulos. ¿Hemos de recordar que este aristócrata era amigo íntimo del Marqués de Sade?¿Que en la Corte de Versailles se le conocía como "Langue d'Or" (Lengua de Oro*)?

Pero el asesinato no puede ser engendrado más que por un sentimiento de odio, cualquiera que sea el motivo. Ese hombre bien pudo sufrir una terrible decepción en sus ambiciones militares, políticas o sociales. Teniendo en cuenta su posición, le fue fácil recoger información sobre los planes de los cazadores y de sus batidas. Ama el riesgo y se arrima a sus adversarios; es un estratega brillante que siempre va un paso por delante. Corrió el riesgo de ser desenmascarado, pero para él todo se reducía a una emocionante y adictiva partida de ajedrez.

El Castillo de los Marqueses de Morangiès en Saint-Alban, vetusto palacio-fortaleza de planta rectangular con cuatro torres en cada ángulo y patio interior, según una fotografía actual. El último Marqués de Morangiès que lo ocupó, vendió el castillo de sus ancestros en 1821 al estar completamente arruinado. Desde el siglo XX, se convirtió en un asilo para enfermos mentales y acogió a numerosas personalidades y miembros de la Resistencia durante la IIª Guerra Mundial. Hoy es propiedad de la comunidad de Saint-Alban.

Por lo que concierne a la Bestia, ésta fue probablemente fruto de una doma, de mano de un experto, condicionada para atacar únicamente al ser humano... La Bestia no cazaba como los lobos o los perros salvajes. Para ella, los animales domésticos no eran presas; cuando tenía hambre, atacaba a los humanos más débiles: mujeres y niños. Que estuviera Antoine Chastel en el lugar de los hechos o no, no cambiaba nada en el comportamiento adquirido. Cuando la Bestia es alimentada por su amo, los ataques cesan o se espacian. De los primeros ataques en el Vivarais (marzo-abril 1764) al asesinato del Puech el 21 de diciembre del mismo año, parece ser que Antoine Chastel siguió a la Bestia de muy cerca. Se registraron 5 decapitaciones entre el 7 de octubre y el 21 de diciembre. Es probable que Antoine Chastel retuviera a la Bestia durante las batidas... Las mismas batidas que empujaron a ese tándem del horror a migrar hacia la zona de Saint-Chély.

Del 31 de octubre al 15 de diciembre de 1764, tan solo se señalaron dos ataques hacia el 25 de noviembre, en Aumont. El domador pudo haber conducido su bestia hasta su escondrijo de los bosques de La Ténazeyre. Por culpa de la llegada de los dragones, el animal se mantiene recluído, y la teoría se sostiene cuando recordamos cada nueva llegada de un personaje importante en la zona y sus infuctuosas batidas.

El 15 de diciembre, Antoine Chastel, sin duda preocupado en borrar las pistas, lleva su bestia hacia el noroeste: un asesinato seguido de una decapitación tienen lugar en Sistrière. Luego, las grandes batidas van a hacer migrar a la Bestia y conducirla a lugares más alejados del 20 de diciembre hasta la mitad de abril de 1765. Chastel ya no puede seguirla y la Bestia va por libre; prueba de ello es que corresponde a la temporada más mortífera, con una media de 9 muertes mensuales! El domador ha vuelto hacia La Ténazeyre. Después de ese período sangriento, la Bestia buscó refugio en diversas ocasiones para reencontrarse con su dueño quien, de cuando en cuando, retoma sus incursiones en su compañía. Puede que estuvieran juntos a principios de febrero de 1765, entre Falzet y Saint-Juery, y el 23 en Chabanolles. Están juntos en cada decapitación: el 9 de febrero en Mialanette, el 8 de marzo en Albaret-le-Comtal, el 19 de mayo en Venteuges. Quizás estuviera aún presente a inicios de abril, durante los asesinatos de Dauphine Annez y de Gabrielle Pelissier.

En repetidas ocasiones, los Denneval y sus hombres han cercado los bosques de la Besseyre y de Montmouchet. Cada vez que se cerraba el cerco, la Bestia se refugiaba en los bosques de La Ténazeyre dónde el olor de los Chastel y de los mastines han borrado cualquier huella. Muchos campesinos y pueblerinos sospechan de los Chastel, pero les temen demasiado.

El 21 de junio, la Bestia ataca cinco veces matando a tres personas, durante la fiesta del solsticio de verano, día del sabbat de las brujas! ¿coincidencia? puede que no. El cadáver de la mujer de Sauzet ha sido decapitado. Antoine Chastel no debía encontrarse muy lejos de la Bestia cuando tuvieron lugar los tres primeros ataques. Al día siguiente de aquel horror, los Antoine de Beauterne llegaban a Gévaudan con todos sus hombres. Durante 12 días, la Bestia se esconde. Desde su castillo de Saint-Alban, el Conde de Morangias ha seguido de muy cerca los acontecimientos. El capitán de dragones, ¿tonto y disciplinado? ¿el viejo lobero henchido de orgullo y desconcertado por el país? ¿la Bestia y las gentes del país? Nada de todo eso puede inquietar al conde. Pero, la llegada del Sr. Antoine, saludado como 'Marqués de Beauterne', amigo personal del rey Luis XV, su porta-arcabuz y compañero de caza privilegiado, hábil y perspicaz, incita a la prudencia. El conde manda a Antoine Chastel la orden de retener a la Bestia el tiempo necesario para probar a los recién llegados. Del 4 de julio al 11 de agosto, los ataques se reanudan aunque más espaciados. Anotemos que, a excepción de las terribles jornadas del 24 de mayo y del 21 de junio, la frecuencia de los asesinatos tiende a relajarse desde que la Bestia se ha asentado en la zona de Montmouchet. ¿Fue el Conde de Morangias o Antoine Chastel quien tuvo la idea del increíble desafío del 9 de agosto de 1765? Es inverosímil que un animal, aunque esté amaestrado, haya dado media vuelta y seguido a los cazadores después de haber sido perseguido por ellos, y durante horas! Tal cosa no puede ser posible a menos que la Bestia, después de haberse refugiado cerca de su amo, haya sido conducida por éste hasta Besset para que matara allí mismo, bajo las ventanas del castillo del Marqués d'Apcher y para mayor asombro y horror de sus huéspedes, los cazadores del rey. Al pasado, la Bestia tiene un encontronazo con la valiente Marie-Jeanne Valet, que le propina un golpe de bayoneta en el pectoral...

El 17 de agosto, los Chastel protagonizan el altercado con los guardas-de-caza del rey y son encarcelados. Rápidamente, el Conde de Morangias interviene en favor de éstos para que los liberen, temiendo que acaben por hablar más de la cuenta. Consigue suavizar la estancia carcelaria, pero Monsieur Antoine de Beauterne rehusa soltarlos antes de su marcha. Este último tiene serias sospechas sobre el oscuro papel de los Chastel... De hecho, desde el asunto del altercado en el lodazal, muchas lenguas han empezado a soltarse.

A principios de septiembre, repuesta de su herida, la Bestia vuelve a la carga. Comete 8 ataques en dos semanas. Mientras, el conde pone en pie la superchería de Chazes con el entorno de los Antoine de Beauterne, sugiriendo que tiene los medios para neutralizar a la Bestia a condición que este último no pregunte y que su trato permanezca secreto, pues todo el mundo tiene prisa por acabar con el asunto y cada uno se verá beneficiado en la proclamación de una 'victoria' oficial de Antoine de Beauterne. Pueden confiar en el conde. Hacia el 15 de septiembre, éste habría podido ir hasta La Ténazeyre y proporcionar suficiente carne para alimentar a la Bestia de Antoine Chastel. Habría esperado al animal que, al acudir, pudo reconocerlo. ¿La encerró?¿se contentó simplemente con alimentarla en abundancia hasta el regreso de su domador? No hacía falta que muriera, tan solo que cesaran los ataques para que se produjera la victoria de Beauterne.

En diciembre de 1765, los Chastel salen de la cárcel. Los ataques se reanudan pero, ante las nuevas solicitaciones de ayuda del Gévaudan, Versailles se hace la sorda pues, para la Corte, la Bestia ha muerto y todo ha acabado. Para el conde, el juego pierde gran parte de su atractivo. No teme ser denunciado por su cómplices en el engaño de Chazes. Si lo hicieran, confesarían de paso su propio engaño y pondrían a Monsieur de Beauterne en ridículo y en muy mala postura. Desde ese momento, ya nada se opone a Antoine Chastel y su bestia.

1767, en primavera, la Bestia ha recuperado su ferocidad de las temporadas más mortíferas. Sin embargo, no se aleja mucho del Montmouchet. ¿Antoine Chastel ya no tenía los medios suficientes para alimentarla?¿acaso se ha hecho más independiente y difícil de dominar? Después de haber encubierto durante mucho tiempo las acciones de su hijo, Jean Chastel, que parece haberse humanizado y transformarse en un hombre piadoso, le obligará a poner punto final a sus fechorías.

En el curso de la cacería del 19 de junio, Antoine Chastel oye el sonido de los cuernos y los ladridos de la jauría del Marqués d'Apcher. Sabe de sobras dónde está apostado su padre. Le quita la coraza a la Bestia y la conduce hacia su último destino. Un sonoro disparo se hace oír. Antoine Chastel sabe que todo ha acabado y vuelve a su cabaña.

Nos puede extrañar la condición tan humilde en la que se mantuvo el vencedor de la Bestia. Hasta 1767, su mala reputación no le hacía mucho favor. Pero, como hemos visto, supo cambiarla e integrarse hasta el punto de convertirse en el hombre de confianza de su parroquia. Pese a todo, cuando murió en 1789, ni siquiera tuvo derecho a una lápida en su tumba. En el momento de su última confesión, Jean Chastel quizá haya contado todo al abate Fournier, párroco de La Besseyre-Saint-Mary. Es evidente que éste supo toda la verdad y que, ligado por el secreto de confesión, no había riesgo de que revelara todo lo contado por Chastel. Puede que, para un acto de arrepentimiento y última penitencia, el párroco le impusiera al moribundo la humildad hasta en la muerte, enterrándolo sin lápida ni indicación alguna.

(*)_"Langue d'Or": Un juego de palabras bastante simplón para conjugar su orígen provincial (el Languedoc) y su pico de oro.

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LA BESTIA DE GEVAUDAN -3-

Posteado por: retratosdelahistoria el 12 oct En: Misterios - sin comentarios

FRANCIA, 1764 - 1767: TERROR EN PROVINCIAS

LA BESTIA DE GÉVAUDAN -3-

La bestia de Chastel

 

En el invierno de 1767, una leve interrupción de los ataques se hace notar pero, al llegar la primavera, las gentes asisten a un recrudecimiento y ya no saben qué hacer sino rezar y acudir en tromba a las iglesias. Los peregrinajes se multiplican, principalmente en NªSra. de Beaulieu y en NªSra. d'Estours. A principios de junio, Jean Chastel aparece como peregrino para que bendigan tres balas que él mismo ha fundido con medallas de la Virgen.

El 18 de junio, advierten al Marqués d'Apcher que, la víspera, la Bestia había sido divisada en las parroquias de Nozeyrolles y de Desges. En esta última habría devorado a una joven de 19 años, Jeanne Bastide, en el pueblo de Lesbinières. En consecuencia, el Marqués d'Apcher decide organizar una batida en la región, principalmente en el monte Mouchet (Montmouchet) y en el bosque de La Ténazeire el 19, acompañado por un puñado de voluntarios de la vecindad y de Jean Chastel, que tiene la reputación de ser uno de los mejores cazadores del lugar.

Da la casualidad que, en el curso de esa batida capitaneada por el Marqués d'Apcher, Jean Chastel se topó con la Bestia en una encrucijada de caminos, en un lugar llamado la 'sogne' de Auvers. Le apuntó tranquilamente con su fusil y le dio en el hombro. Poco después, los perros del marqués se abalanzaron sobre la Bestia para acabar de matarla.

El abate Pierre Pourcher relató: "Cuando la Bestia llegó, Chastel entonaba letanías dirigidas a la Santa Virgen, y la reconoció muy bien, pero por un sentimiento de piedad y de confianza en la Madre de Dios, quiso acabar sus oraciones. Tras haber cerrado su libro, plegó sus gafas, las guardó en su bolsillo y tomó su fusil para, al acto, matar a la Bestia que le estaba esperando."

Ocho días después de la muerte de la Bestia a manos de Jean Chastel, el 25 de junio, una loba que, según algunos testimonios, acompañaba a la Bestia, es matada por el Sr. Jean Terrisse, cazador de Monseñor de La Tour D'Auvergne. Recibe en recompensa 48 libras de gratificación.

El destino de la Bestia

 

La Bestia fue transportada al Castillo de Besque, en Charraix, residencia del Marqués d'Apcher. Allí acude el notario Marin, a quien el marqués ha mandado llamar para que establezca un informe muy preciso sobre las dimensiones del animal. Le acompaña el cirujano de Saugues, Sr. Boulanger, el mismo que disecó la "Bestia del Sr. Antoine de Beauterne" en 1765, el hijo del cirujano y el médico Agulhon de La Mothe. La Bestia es disecada por Boulanger y expuesta en uno de los salones de la planta baja del castillo de Besque. El Marqués d'Apcher no repara en gastos para recibir con fasto a la muchedumbre que se agolpa para admirar a la Bestia. Numerosos testimonios de las víctimas de sus ataques vienen entonces a inscribirse en el informe Marin. Durante doce días, la Bestia permanece expuesta en el castillo de Besque antes de que Chastel decida llevarsela hasta Versailles para enseñarla al rey Luis XV.

Retrato de Georges Louis Leclerc, Conde de Buffon (1707-1788), Director del Jardín de Plantas del Rey, según el pintor Drouais. / Abajo, detalle de un retrato del rey Luis XV de Francia (1710-1774), en un tapiz ejecutado a partir de un original de L.M. Van Loo.

Cuando Chastel llega a Versailles, la Bestia ya ha entrado en estado de putrefacción. Boulanger, pésimo disecador aficionado, tan solo se limitó a vaciarla y llenarla de paja. El viaje y el calor no han favorecido la conservación del animal. En el momento en que Chastel solicita una audiencia con el rey para presentarle a la verdadera Bestia de Gévaudan, su petición es rechazada al constatar el mal estado del despojo maloliente. En lugar de Luis XV, es el Conde de Buffon en persona quien examina el pútrido trofeo de Chastel, concluyendo que se trata de un lobo de medidas extraordinarias. El hedor es tan insostenible que, tras echarle un ojo, el Conde de Buffon ordena que quiten de su vista semejante monstruosidad en pleno proceso de descomposición y la entierren sin tardanza en los jardines de palacio.

El 9 de septiembre de 1767, reunidos los Estados de Gévaudan, éstos deciden recompensar a Jean Chastel con una irrisoria gratificación de 72 libras...

Localización

 

La Bestia se enseñoreó principalmente en el país del Gévaudan, cuyos límites de entonces corresponden más o menos a los actuales del departamento de la Lozère. Pero también hizo incursiones letales en el Velay (Alto-Loira), en Alta Auvernia (Cantal) y en el condado de Rouergue (Aveyron). Si consideramos el desglose administrativo de los años 2000, la Bestia se habría cobrado más de 80 víctimas en la región de Auvernia y más de 70 en el Languedoc-Rosellón. A nivel de departamentos, es la Lozère la más castigada con sus más de 70 muertes, frente al Alto-Loira que censa más de 60. Los cantones de Saugues, de Pinols y del Malezieu son los que más víctimas tienen: 34, 23 y 22 personas respectivamente.

Si nos limitamos a las fronteras geográficas, la Bestia ha estado presente mayormente en las montañas de la Margeride y, en ciertas ocasiones, en los montes del Aubrac. Estuvo primero al Este de Gévaudan, hacia Langogne y la selva de Mercoire, antes de migrar hacia la Margeride y la zona de los tres montes: Montchauvet, Montgrand y Montmouchet.

En el siglo XVIII, el medio ambiente del Gévaudan estaba constituido por valles y montañas muy boscosas. Existe entonces en la Margeride numerosas zonas pantanosas (también llamadas 'sagnes' o 'molières'), que dificultaban los desplazamientos. Los pueblos y aldeas estaban entonces muy dispersadas y las infraestructuras de rutas muy limitadas.

En lo que concierne al clima, era habitual que los inviernos se hicieran muy largos. De hecho, las primeras nevadas solían aparecer ya a partir del mes de septiembre, y la estación invernal podía durar tranquilamente hasta el mes de mayo.

El Informe Marin

Ilustraciones comparativas de un esqueleto de lobo (Loup) con el esqueleto de la Bestia (Bête) recreado según los datos del Informe Marin. 

El 20 de junio de 1767, al día siguiente de la muerte de la Bestia, abatida por Jean Chastel, el notario real Étienne Marin redacta un informe de la autopsia en la propiedad del Marqués d'Apcher, el Castillo de Besque, situado en Charraix (Alto-Loira). Dicho informe fue encontrado en 1958 y aporta algunas informaciones preciosas sobre la naturaleza de ese animal:

-Longitud desde la raíz de la cola hasta la parte alta de la cabeza, 3 pies (99 cms.)

-Desde la altura de la cabeza hasta entre las dos órbitas de los ojos, 6 pulgadas (16,2 cms.)

-Anchura de una oreja a otra, 7 pulgadas (18,9 cms.)

-Apertura de la boca, 7 pulgadas (18,9 cms.)

-Anchura horizontal del cuello, 8 pulgadas y 6 líneas (23 cms.)

-Anchura de los hombros, 11 pulgadas (29,7 cms.)

-Anchura de la base de la cola, 8 pulgadas 6 líneas (23 cms.)

-Longitud de la cola, 8 pulgadas (21,6 cms.)

-Diámetro de la cola, 3 pulgadas 6 líneas (9,5 cms.)

-Longitud de oreja, 4 pulgadas 6 líneas (12,2 cms.)

-Anchura de la frente por debajo de las orejas, 6 pulgadas (16,2 cms.)

-Longitud del húmero, 8 pulgadas 4 líneas (22,5 cms.)

-Longitud del ante-brazo, 8 pulgadas (21,6 cms.)

-Longitud de la mandíbula, 6 pulgadas (16,2 cms.)

-Anchura del morro, 1 pulgada 6 líneas (4 cms.)

-Longitud de la lengua, 14 pulgadas (37,9 cms.)

-Anchura de los ojos, 1 pulgada 3 líneas (3,4 cms.)

-Grosor de la cabeza, 7 pulgadas (18,9 cms.)

-Piernas traseras de la primera hasta la segunda articulación, 7 pulgadas 2 líneas (19,4 cms.)

-De la segunda a la tercera articulación hasta las garras, 10 pulgadas (27 cms.)

-Anchura de las patas, 4 pulgadas 6 líneas (12,2 cms.)

Ilustraciones comparativas entre la mandíbula de un lobo normal y la de la Bestia, con sus piezas dentales correspondientes.

Por otro lado, ese informe nos da detalles sobre las mandíbulas del animal: el maxilar superior está compuesto de 14 dientes, de los que 6 son incisivos, 2 caninos y 6 molares; el maxilar inferior comporta 22 dientes, de los que 12 son incisivos y 10 molares. Se dice también que la Bestia pesaba más de 60 kgs. (900 libras).

Las fuentes 'oficiales' de entonces censan poco más de 80 personas víctimas de la Bestia. Habría también una treintena de heridos graves y una cincuentena de heridos leves o atacados ilesos. Si es cierto que la Bestia no hizo ningún muerto entre los hombres adultos, el hecho es que no hacía distinciones entre las mujeres y los hombres, y atacaba con más frecuencia a los niños. Ese monstruo, según los relatos e indicaciones que figuran sobre algunos grabados de la época representando a la famosa Bestia, puntualizaba que era del tamaño de una vaquilla, que sus patas traseras eran más largas que las delanteras, y que atacaba preferentemente a mujeres jóvenes y niños, de los que bebía su sangre y cercenaba las cabezas para llevárselas... Se llegó a ofrecer 2.700 libras a quien consiguiera matarla.

La superchería de la Abadía de Sainte-Marie-des-Chazes

 

A partir del 18 de septiembre, el Sr. Antoine envía rastreadores y 3 o 4 guardas para hacer un reconocimiento de los bosques de la abadía de Sainte-Marie-des-Chazes, donde se constata que el monstruo no se ha enseñoreado.

El 19, le avisan que se ha visto a un enorme lobo, una loba y robustos lobeznos. Dicho y hecho, Antoine se traslada al lugar con su tropa al otro lado del Allier.

El 20 por la mañana, los tres rastreadores y el ayudante a cargo de los perros le informan que han avistado al lobo en el bosque de Pommier. Antoine se dirige con los guardas y 40 tiradores venidos de Langeac. Manda cercar el bosque; Antoine se mantiene a 20 pasos de un terreno descubierto, y los rastreadores penetran en el bosque para iniciar la batida con sus perros. De repente, entre el follaje, Antoine avista un lobo de enormes dimensiones; le dispara y el animal cae muerto.

El Sr. Antoine cobrará las 10.000 libras de prima más las 1.000 libras de pensión anual. Será, además, investido Caballero Gran-Cruz de la Orden Real y Militar de San-Luis... Todo un triunfo!

Sin embargo, surgen rápidamente dudas cuando se constata que el Sr. Antoine ha ido a cazar a la Bestia donde nunca se la había visto anteriormente. Para colmo, da la casualidad que es él quien se topa de frente con el animal, cuando en el bosque estaban haciendo la batida una cincuentena de cazadores!

Todo esto resulta tan extraordinario como sospechoso.

Es más; durante ese tiempo, ¿dónde se encuentra el Sr. Antoine hijo, más conocido como el Sr. de Beauterne? Resulta curioso comprobar que no tuvo arte ni parte en ese glorioso día, ¿verdad? ¿Estaría, por algún azar, ya en ruta hacia Clermont y Versailles para llevar la buena nueva antes del acontecimiento y los trofeos antes de la cacería?

Mucho más tarde, se supo que, según los papeles de los intendentes, desde el 20 de septiembre y no el 21, el Sr. Antoine escribía personalmente al intendente de Auvernia anunciando la venida de su hijo y del despojo de la Bestia. ¿Acaso el cadaver ya estaba de camino antes de que el animal fuera cazado? ¿cual es la clave del enigma? Sabemos por otras fuentes que el animal había llegado a Clermont el 22. De hecho, el intendente de Auvernia escribe una carta al Sr. Antoine el 23 de septiembre: "Monsieur, vuestro hijo llegó aqui ayer noche y me ha traído el enorme lobo..."

El mismo día, el intendente escribe al rey: "Sire, sentimos una alegría inexpresable...", y anuncia que el Sr. Antoine de Beauterne ya ha hecho destripar, disecar y embalsamar al animal.

Que un lobo abatido el 19 en Chazes pueda estar en Clermont el 22, pasando por el Besset y Saint-Flour, es improbable, aunque no del todo imposible. Entre el Besset y Saint-Flour hay de 36 a 40 kms., que se han de recorrer en caminos difíciles. El despojo del lobo era transportado al paso. Calcúlese de 8 a 10 horas, tirando por lo bajo, con los altos para descansar y comer. De Saint-Flour a Clermont-Ferrand hay 120 kms., por una ruta bastante abrupta pero transitable en coche de postas. Diez horas para ir a Saint-Flour, de 10 a 12 h. de Saint-Flour a Clermont, de 2 a 4 horas de parada... puede que sea posible, a condición que todo esté previsto con antelación y preparado para que el Sr. Antoine de Beauterne, partiendo del Besset el 21 por la mañana llegase al día siguiente por la noche a Clermont.

Pero, si hemos de creer el informe o proceso verbal, el lobo fue abatido el 21 en Chazes; por lo que tan solo habría podido llegar al anochecer en el Besset, y puede que gracias a un milagro. El Sr. de Beauterne no habría podido partir antes del 22 por la mañana. No podía estar en Clermont el 22. Por otro lado, el informe redactado en Chazes lleva su firma y estaba presente al abrir en canal al lobo. Sin embargo, el Sr. Antoine padre escribe desde el Besset el 22, al intendente del Languedoc diciendo expresamente que había regresado de Chazes para dormir en el Besset el 21, enviando su informe y anunciando la marcha de su hijo para Clermont.

Parece evidente la impostura, a menos que el padre se haya confundido de fechas. En cualquier caso, pone en evidencia que el lobo del informe es una falsa "Bestia" y que los Antoine padre e hijo son unos falsificadores... A menos que hubiesen dos lobos, incluso tres: uno para Auvernia y la Corte de Versailles, otro para el Gévaudan y el tercero, ¿para qué? El engaño en todo este asunto no hace más que ennegrecerlo.

Resumiendo, el informe del Sr. Antoine es, de cabo a rabo, una mentira por inverosímil, y el país del Gévaudan no se dejó engañar por ese embaucador versallesco. Su impostura fue premeditada, tuvo cómplices, las autoridades le servían. Se le creía poderoso e influyente en la Corte. Los acontecimientos se encargaron rápidamente de demostrar que la Bestia no estaba muerta. Sin embargo, nadie fuera de la región del Gévaudan osó inculpar al arcabucero del rey.

-Continuará-

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LA BESTIA DE GEVAUDAN -2-

Posteado por: retratosdelahistoria el 10 oct En: Misterios - sin comentarios

FRANCIA, 1764 - 1767: TERROR EN PROVINCIAS

LA BESTIA DE GÉVAUDAN -2-

La caza de los Denneval

Los Denneval se instalan en Gévaudan. Desde el momento de su llegada, quieren la exclusividad de las cacerías y desean quitar de en medio a Duhamel. Para ello hacen que intervenga el Sr. de L'Averdy y, el 8 de abril, Duhamel y sus dragones reciben la orden de abandonar la región para incorporarse a su nuevo destino en Pont-Saint-Esprit. Pese a tener finalmente el campo libre, Denneval padre e hijo tardan en lanzar sus primeras batidas; la primera acción tan solo acontece el 21 de abril. El objetivo de la primera cacería, al parecer, era atraer a la Bestia hacia Prunières y los bosques pertenecientes al Marqués de Morangiès. Si pudieron aproximarse a la Bestia, ésta consiguió escapar sin que les diera tiempo a dispararle.

En ese mes de abril de 1765, la historia de la Bestia de Gévaudan se difunde por toda Europa. El Correo de Avignon menciona, de hecho, que varios periodistas ingleses se mofan de la ineficacia de las batidas contra un simple animal. Mientras tanto, el obispo de Mende, asi como los intendentes, deben hacer frente a un aluvión de correos. En ellos, personas de toda Francia proponen métodos más o menos 'extraordinarios' para conseguir abatir a la Bestia.

El 1 de mayo, la Bestia se encuentra en las proximidades del bosque de La Rechauve, entre el Malzieu y Saint-Alban. En el momento en que se dispone a atacar a un joven pastor, un hombre (uno de los hermanos Marlet, de la aldea de La Chaumette, situado al sureste de Saint-Alban) la ve desde la ventana de su casa, situada a unos 200 metros aproximadamente. Advierte entonces a sus dos hermanos y los tres se afanan en armarse y salir de la casa. La Bestia habría entonces recibido dos tiros de fusil, habría caído por dos veces antes de levantarse de nuevo, y conseguir escapar pese a estar herida en el cuello. Denneval, avisado mientras tanto, se persona en el lugar para seguir el rastro de la Bestia acompañado por una veintena de hombres. Todos esperan, entonces, que la Bestia ha sido herida de muerte. La noticia de que una mujer ha sido medio devorada por la tarde, en la parroquia de Venteuges, les desengañan.

Al día siguiente de esa infructuosa cacería, el Marqués Pierre-Charles de Molette de Morangiès escribe al síndico Étienne Lafont para quejarse de los Denneval: "Los Señores Denneval llegaron y dieron con su jactancia de costumbre la inutilidad más desoladora (...) vos que sois hombre político, estáis obligado a desvelar a los ojos del poder el descaro de esos normandos que no tienen de humanos más que la figura."

El 18 de mayo, Morangiès envía una nueva queja a Lafont al constatar que las partidas de caza organizadas por los Denneval siguen siendo infructuosas. El 8 de junio, sobre una orden del rey Luis XV, François Antoine, arcabucero de Su Majestad, abandona París para trasladarse a Gévaudan acompañado por su joven hijo, Robert François Antoine de Beauterne, y por seis capitanes de la Guardia Real, seis guardas de caza, un criado y dos mozos de rastreo.

Reemplazo de los Denneval

El 20 de junio, el Sr. Antoine llega a Saint-Flour. Investido del poder del rey, no puede fracasar en su misión. Se instala en Malezieu el 22. A partir de ese día, el Sr. Antoine y sus hombres se unen con los Denneval para las sucesivas batidas. Pronto surgen disensiones entre Antoine y Denneval sobre cómo conducir las cacerías. Puesto que la cohabitación parece ser imposible, los Denneval se ven obligados a abandonar la región sobre una orden del rey el 18 de julio. Para Antoine, la Bestia no es nada menos que un lobo, tal y como lo escribe en su numerosa correspondencia. Según él, las huellas observadas no ofrecen ninguna diferencia con la pata de un gran lobo. El arcabucero real, sin embargo, no consigue de manera inmediata dar con la Bestia; incómodo con la geografía del país, que desconoce, pide una nueva remesa de perros para reforzar sus efectivos y recibe, además, la ayuda del Conde de Tournon, gentilhombre de Auvernia.

El domingo 11 de agosto, organiza una gran batida. Pese al despliegue, esa fecha no quedará registrada en la historia por ese hecho en concreto, sino por la hazaña de la "doncella de Gévaudan". Marie-Jeanne Valet, de 20 años de edad aproximadamente, era la sirviente del cura de Paulhac. En el momento en que ella y otras campesinas cruzan una pasarela sobre un riachuelo, la Bestia les ataca. Las mujeres se echan atrás, pero la Bestia se abalanza sobre Marie-Jeanne Valet. Esta última consigue clavarle su lanza en el pecho, y la Bestia cae al agua para desaparecer seguidamente en el bosque. La historia del encuentro de Marie-Jeanne con la Bestia llega a oídos del Sr. Antoine quien se traslada hasta el lugar para constatar que, efectivamente, la lanza está cubierta de sangre y que las huellas encontradas corresponden a las de la Bestia.

Los Chastel

Días más tarde, el 16 de agosto, se produce un acontecimiento que habría podido quedar en el anonimato si no hubiese estado ligado a la familia Chastel, de la cual Jean, el padre, es conocido como el cazador de la Bestia. Ese día, una cacería general es organizada en el bosque de Montchauvet. Jean Chastel y sus dos hijos, Pierre y Antoine, participan en el evento. Dos de los guardas de caza de Antoine, Pélissier y Lachenay, pasan al lado de los Chastel y les preguntan sobre la condición del terreno antes de penetrar, a caballo, por un frondoso corredor que atraviesa el bosque. Quieren, más que nada, asegurarse de que no hay ninguna ciénaga por esa zona. Los Chastel les aseguran que el terreno es seguro y entonces, el confiado Pélissier se adentra en el camino. Antes de que pueda darse cuenta, su montura se hunde repentinamente en la tierra movediza y él cae con ella. No sin dificultades, Pélissier consigue salir y sacar su corcel con ayuda de Lachenay mientras oyen las carcajadas de los Chastel. Lógicamente enfadados, Pélissier y Lachenay agarran al más joven de los Chastel con la intención de llevarle ante el Sr. Antoine; es entonces cuando el mayor y el padre Chastel apuntan con sus armas a Lachenay y Pélissier, exigiéndoles que suelten al benjamín. Los dos guardas no podrán ofrecer ninguna resistencia y tendrán que batir retirada. La misma noche, ambos redactan un proceso verbal para relatar los hechos y, sobre la orden del Sr. Antoine, los Chastel son detenidos y encarcelados en Saugues. La consigna que es dada a los jueces y cónsules de la ciudad por Antoine es la siguiente: "No les dejéis salir hasta pasados 4 días después de nuestra marcha fuera de la provincia."

El hecho de que hubiera una disminución de los ataques de la Bestia durante el período de encarcelamiento de los Chastel, hace que éstos parezcan tener alguna relación con la Bestia.

El lobo des Chazes

Durante la segunda quincena de septiembre, hacia el 20 o 21, Antoine es avisado de que un enorma lobo, quizás la Bestia, merodea cerca del bosque de las damas de la abadía des Chazes, en las inmediaciones de Saint-Julien-des-Chazes. Sorprendido por la noticia, ya que jamás la Bestia había hecho incursiones hasta el Allier, Antoine decide trasladarse con sus hombres al lugar. Con ayuda de 40 tiradores venidos de Langeac, manda cercar el bosque de Pommier. Es Antoine quien consigue hacer salir al animal del bosque y tenerle a cincuenta pasos de su persona. Dispara, la Bestia cae, se reincorpora y se abalanza sobre él. El guarda Richard, que se encuentra cerca, dispara a su vez y tumba al animal. Según el informe redactado por François Antoine, ese animal no es otra cosa que un gran lobo que pesaba cerca de 130 libras. Lo transportan hasta Saugues, donde es disecado por el Sr. Boulanger, cirujano de la ciudad. Según el mismo informe, varios testigos confirmaron que se trataba de la misma bestia que les había atacado. Entre los testigos citados se encuentra a Marie-Jeanne Valet y su hermana.

Presentación de la Bestia de Gévaudan disecada por el Sr. Robert François Antoine de Beauterne al rey Luis XV de Francia y la corte en Versailles, a inicios de octubre de 1765, según una estampa de la época.

Casi de inmediato, tras la redacción del informe, el hijo del arcabucero real, el Sr. Antoine de Beauterne, empaqueta al animal sobre su caballo tomando la ruta de París. Hace, sin embargo, un alto en Saint-Flour para enseñarlo al Sr. de Montluc. Llega a Clermont-Ferrand por la noche. Allí, manda embalsamar y "naturalizar" a la Bestia. El 27 de septiembre, Antoine de Beauterne deja Clermont con su trofeo y llega a Versailles el 1 de octubre. La reliquia es entonces expuesta en los Jardines del Rey. Mientras tanto, François Antoine y sus guardas permanecen en Auvernia y siguen cazando en los bosques aledaños de la abadía des Chazes, donde se ha avistado a una loba con sus cachorros. El último de esos lobeznos es abatido el 19 de octubre. Después de la carnicería, François Antoine y sus hombres pueden abandonar el país de Gévaudan, cosa que hacen el 3 de noviembre.

Oficialmente, la Bestia de Gévaudan ha muerto, abatida por el arcabucero del rey, François Antoine. Poco importan los acontecimientos posteriores; el lobo des Chazes era sin duda la Bestia. Ese carácter oficial fue de hecho confirmado cuando en 1770, François Antoine se vio conceder, mediante real cédula, el derecho a llevar un lobo moribundo, simbolizando la Bestia, en su escudo de armas (en la imagen de la izq.).

El mes de noviembre pasa sin que ningún ataque sea revelado. La población empieza a considerar que el Sr. Antoine ha matado realmente al monstruo que aterrorizaba el país. En una carta del 26 de noviembre, Lafont indica al intendente del Languedoc: "Ya no se oye hablar de nada que tenga relación con la Bestia". Sin embargo, surge un rumor que empieza a relatar nuevos ataques cometidos por la Bestia en las proximidades de Saugues y Lorcières. Los ataques son episódicos hasta principios del año 1766, y el pueblo, como Lafont, no saben muy bien si atribuir esos incidentes a la Bestia o a los lobos. Sin embargo, el 1 de enero, el Sr. de Montluc, en una carta dirigida al intendente de Auvernia, parece estar persuadido que la Bestia ha reaparecido. Este último da aviso al rey, pero éste ya no quiere oír hablar de esa Bestia que su arcabucero ha abatido oficialmente. Desde ese momento, ni un solo periódico relatará un solo ataque de los cometidos en el Gévaudan y en el sur de Auvernia.

Retrato ecuestre de Jean-Joseph de Châteauneuf-Randon, Marqués d'Apcher y Conde de Besque (1745-1798), futuro coronel y mariscal de campo, y diputado de la nobleza del Gévaudan durante los Estados Generales de 1789. Hijo de Joseph de Randon d'Apcher y de Henriette de La Rochefoucauld, tenía apenas 20 años cuando se implicó en la persecución y exterminación de la Bestia de Gévaudan...

El 24 de marzo, los Estados de Gévaudan se reúnen en Marvejols. Étienne Lafont y el Marqués d'Apcher proponen envenenar los cadáveres de los perros y llevarlos hasta los parajes habitualmente frecuentados por la Bestia. Los ataques, de hecho, se han multiplicado durante ese mes de marzo, y los nobles de la región se han dado cuenta que su salvación no vendrá de Versailles. En cuanto a la Bestia, ésta parece haber reducido su campo de acción fijándose en la región de los tres montes: Montmouchet, Montgrand y Montchauvet, habiendo unos 15 kms. de distancia entre cada uno.

Las medidas tomadas serán ineficaces. Pequeñas y seguidas batidas bien organizadas no darán fruto alguno. La Bestia sigue con sus ataques durante todo el año de 1766. Parece ser, sin embargo, que su modus operandi haya variado ligeramente: menos atrevida, se ha hecho más prudente a la hora de atacar. Es al menos así como consta en las diversas correspondencias, como las del cura de Lorcières, el canónigo Ollier, dirigidas a Lafont.

-Continuará-

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LA BESTIA DE GEVAUDAN -1-

Posteado por: retratosdelahistoria el 5 oct En: Misterios - sin comentarios

FRANCIA, 1764 - 1767: TERROR EN PROVINCIAS

LA BESTIA DE GÉVAUDAN -1-

La famosa 'Bestia' de Gévaudan fue un animal que estuvo al orígen de una serie de ataques contra humanos acontecidos entre el 30 de junio de 1764 y el 19 de junio de 1767. Esos ataques, en su mayoría mortales -entre 88 y 124 muertes censadas según diversas fuentes-, tuvieron lugar principalmente en el Norte del antiguo condado de Gévaudan que, en la actualidad, corresponde al departamento francés de la Lozère. Otros casos fueron señalados en el Sur de Auvernia, y en el Norte del Vivarais y del Rouergue.

La 'Bestia de Gévaudan' sobrepasó rápidamente el rango de ser un mero hecho puntual, hasta el punto de mobilizar numerosas tropas reales y dar pábulo a toda suerte de rumores, tanto sobre la naturaleza de la bestia -vista como un lobo, animal exótico e incluso como un licántropo, véase también un asesino en serie- como sobre las razones que la llevaban a atacar a la población. Desde el castigo divino a la teoría del animal amaestrado para matar, el asunto jamás fue esclarecido.

De 1764 a 1767, dos animales identificados como licántropos fueron abatidos. El primero por François Antoine, porta-arcabuz del rey de Francia, en septiembre de 1765, en el dominio de la real abadía des Chazes. A partir de esa fecha, las gacetas y la corte de Versailles se desinteresan de Gévaudan, pese a que otras muertes atribuídas a la bestia hayan sido posteriores. El segundo lobo fue abatido por Jean Chastel, oriundo del país y residente en La Besseyre-Saint-Mary, el 18 de junio de 1767. Según la tradición, el animal matado por Chastel era ciertamente la 'Bestia de Gévaudan' pues, pasada esa fecha, ninguna muerte más le fue atribuida.

Los primeros ataques

La primera persona que la Bestia atacó fue una mujer que vivía cerca de Langogne, pero llegó un rebaño de bueyes que hicieron huir al animal. La mujer en cuestión no tuvo más daños que en su vestido, hecho girones. La primera víctima oficial de la Bestia fue Jeanne Boulet, joven de 14 años, asesinada el 30 de junio de 1764, en las inmediaciones del pueblo des Hubacs, cerca de Langogne, situado en la parroquia de Saint-Étienne-de-Lugdarès, en la región del Vivarais. Dadas las circunstancias de su muerte, el cadáver de Jeanne Boulet fue sepultado sin sacramentos porque no se había confesado anteriormente. Es interesante subrayar sobre la reflexión escrita por el cura de la parroquia, quien menciona que fue "víctima de la feroz bestia", lo que sugiere que no fue en realidad la primera víctima pero si la primera declarada oficialmente.

Una segunda víctima es encontrada el 8 de agosto. Otra joven de 14 años que vivía en la aldea de Masméjean, ubicada en la parroquia de Puy-Laurent. Ambas víctimas fueron asesinadas en el valle de l'Allier. Las siguientes, desde finales del mes de agosto y en el curso de septiembre, mueren en los alrededores o en el bosque de Mercoire.

Étienne Lafont, síndico de la diócesis de Mende, se encontraba en Marvejols en ese fin de mes de agosto. Es desde allí que envió a unos cazadores de Mende, dirigidos por el señor Mercier, con el fin de dar apoyo a las cacerías que se iban organizando paulatinamente en las proximidades de Langogne. Sin embargo, pronto se dio cuenta Lafont que esas batidas eran insuficientes y avisó al Sr. Guignard de Saint-Priest, intendente del Languedoc, y al Conde de Montcan, gobernador de la provincia, de la situación. Es ese último quien ordenó al capitán Du Hamel (o Duhamel), acampado con sus dragones en Langogne, conducir las operaciones para dar caza a la Bestia.

Duhamel & sus dragones

De este modo y a partir del 15 de septiembre, el capitán Duhamel y sus dragones inauguran sus batidas, armando a los campesinos para que les vinieran a ayudar en su búsqueda. Había entonces cuatro compañías de dragones, voluntarios de Clermont, estacionados en Langogne o en Pradelles y mandadas por Duhamel. Esos militares eran entonces muy presentes en las regiones que rodeaban las Cévennes, desde los conflictos con los 'Camisards' a principios de siglo (1702-1715). En las múltiples batidas llevadas a cabo en el bosque de Mercoire, jamás se dio con la Bestia. Sin embargo, debe ser sin duda por culpa de esas batidas que la Bestia abandona rápidamente esta zona para reaparecer en los confines de la Margeride y del Aubrac, a principios de octubre.

El 7 de octubre precisamente, una joven chiquilla es destrozada y decapitada en el pueblo de Apcher (o Apchier), en la parroquia de Prunières. Ocho días después, se encontró su cabeza. Al día siguiente, un joven vaquero de 15 años es atacado en la proximidad de La Fage-Montivernoux. Ese mismo día, la Bestia ataca a otro vaquero entre Prinsuéjols y el castillo de La Baume, propiedad del Conde de Peyre. Afortunadamente, el joven se refugió entre sus vacas y éstas consiguieron ahuyentar a la Bestia. Poco después, cazadores saliendo del bosque cercano ven a la Bestia merodeando aún alrededor del joven. Dos de esos cazadores disparan sobre la Bestia que cae y se levanta por dos veces. Pese a darle caza, la Bestia huye y desaparece en la espesura del bosque. La batida organizada al día siguiente se traduce en fracaso. Dos campesinos afirman entonces haber visto a la Bestia salir del bosque cogeando, en plena noche. Es durante ese mes de octubre de 1764 que la Bestia perpetúa sus ataques más meridionales, a notar la que costó la vida a Marie Solinhac, atacada en Brouilhet, en la comunidad de los Hermaux.

Plancha reproduciendo los uniformes vigentes entre 1740-1767 para el Regimiento del Royal-Dragons.

El 2 de noviembre, Duhamel y sus 57 dragones abandonan Langogne para instalarse en Saint-Chély, en el establecimiento del posadero Grassal. No es hasta el 11 de noviembre cuando pueden efectuar su primera cacería, por culpa de las importantes nevadas. Viendo que las cacerías no tienen ningún resultado positivo, los Estados del Languedoc se reúnen el 15 y prometen una recompensa de 2.000 libras a quien mate a la Bestia. Cinco personas más mueren después de ser supuestamente atacadas por la Bestia en el mes de diciembre.

Retrato de Gabriel-Florent de Choiseul-Beaupré (1685-1767), Obispo de Mende y Conde de Gévaudan entre 1723 y 1767; en una pintura anónima conservada en el Palacio Episcopal de Saint-Papoul.

El 31 de diciembre de 1764, el obispo de Mende, Monseñor Gabriel-Florent de Choiseul-Beaupré, Conde de Gévaudan, hace una llamada para que sus habitantes recen y hagan penitencia. El entonces llamado "Mandamiento del Obispo de Mende" es leído por todos los sacerdotes de la diócesis a sus fieles. En ese texto, el obispo tacha la Bestia de "azote enviado por Dios para castigar a los hombres por sus pecados". Va hasta citar a San Agustín para evocar la "justicia de Moisés": armaré contra ellos los dientes de las bestias feroces... En consecuencia, se ordenó que se respetasen 40 horas de oraciones y de cánticos durante 3 domingos consecutivos.

Pero las oraciones fueron en vano: la Bestia siguió masacrando a principios del año 1765. En los meses de enero y febrero, las batidas de Duhamel siguen siendo infructuosas. Los lugareños se quejan, por otro lado, de los abusos de los dragones; les acusan de no pagar sus alojamientos ni las comidas, e incluso de destruir las cosechas. El consejero del rey, Clément Charles François de L'Averdy, envía entonces a un cazador normando, el Sr. Denneval (o D'Enneval), para suplirlos. El tal Denneval tiene la reputación de ser un excelente cazador de lobos, pues tiene en su haber a más de 1.200 lobos abatidos. Dadas las circunstancias, Martin Denneval y su hijo se desplazan hasta el Gévaudan a mediados de febrero.

El combate de Portefaix

Antes de la llegada de los Denneval, el 12 de enero, la Bestia ataca a 7 niños del Villaret, en la parroquia de Chanaleilles. El combate que la opuso a los jóvenes pastores y el coraje de éstos harían historia. Desde la aparición de la Bestia, se había recomendado no enviar solos a los niños para cuidar del ganado y, en esa región, dominaba sobretodo la cría de vacas y ovejas. Por norma, los hombres adultos estaban ocupados en faenar en los campos... Para limitar las posiciones de debilidad que presentaban los chiquillos por separado, los rebaños son agrupados con la finalidad de que los jóvenes puedan guardar juntos a los animales.

Ése fue el caso de los 7 de Villaret, cinco chicos y dos chicas de entre 8 y 12 años de edad. La Bestia les ataca, rodeandoles mientras ellos se habían reagrupado tomando una posición defensiva. Consigue hacerse con uno de los chicos más jóvenes pero los otros consiguen pinchar a la Bestia con la ayuda de cuchillas fijadas en las puntas de sus largos bastones, hasta conseguir que suelte su presa. Sin embargo, tiene el tiempo suficiente para devorarle parte de la mejilla derecha. Luego vuelve otra vez a la carga, consiguiendo agarrar por el brazo a Joseph Panafieu. Aunque en un principio pensaron aprovechar que estaba entretenida con su víctima para huír con sus rebaños, Jacques-André Portefaix les convenció para acudir al rescate del desgraciado, intentando cegar a la Bestia con sus picas. Consiguen finalmente que ésta suelte su presa y huya al aparecer los hombres alertados por los gritos de los niños.

Grabado reproduciendo el combate de los 7 niños del Villaret, 'capitaneados' por el valiente Jacques-André Portefaix.

El Sr. de Saint-Priest informó al Sr. de L'Averdy de ese singular combate. Y, para recompensar ese acto de valentía, el rey Luis XV ofreció pagar de su bolsillo la educación de Jacques-André Portefaix. De este modo, el joven Portefaix sería admitido en la Escuela de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, de Montpellier, el 16 de abril de 1765. En noviembre de 1770, Portefaix sale de la escuela para ingresar en la Escuela del Real Cuerpo de Artillería. Con el tiempo asciende a teniente bajo el nombre de Jacques Villaret y fallece en extrañas circunstancias el 14 de agosto de 1785, con tan solo 32 años de edad (después de redactar unas Memorias sobre la verdad de "la Bestia de Gévaudan").

Llegada de los Denneval y el combate de Jeanne Jouve

Los Denneval llegaron a la ciudad de Clermont-Ferrand el 17 de febrero de 1765, siendo presentados al intendente de Auvernia, el Sr. de Ballainvilliers. Al día siguiente, se encuentran en La Chapelle-Laurent y, al pasado, en Saint-Flour. Es a principios del mes de marzo cuando llegan a la región del Gévaudan.

Marzo es testigo del heróico combate de Jeanne Jouve para salvar a sus hijos. Jeanne Jouve, de soltera Chastang, esposa de Pierre Jouve, residente en la masía de La Vessière, en Saint-Alban, se encontraba delante de la casa con tres de sus hijos hacia el mediodía del 14 de marzo cuando, de repente, alertada por un ruido, se da cuenta que su hija de 9 años acaba de ser agarrada por la Bestia, que ha saltado por encima del muro. Para colmo, la niña llevaba de la mano a su hermanito de 14 meses. Jeanne Jouve, sin pensárselo dos veces, se abalanza sobre la Bestia forzándola a soltar a sus hijos. Vuelve nuevamente a la carga para coger al más pequeño, pero la madre se lo impide; la Bestia se abalanza entonces sobre otro niño, de 6 años, cogiéndole por el brazo y se lo lleva. Jeanne Jouve la persigue y pelea ferozmente con ella sin conseguir que libere a su niño... Acaba tirada en el suelo, arañada, mordida en diversas partes de su cuerpo, mientras la Bestia consigue escapar cuando, de repente, se topa con los dos hijos mayores Jouve, que consiguen repelerla y rescatar al niño zarandeado. La Bestia acabará huyendo, pero el niño Jouve de 6 años acabaría por sucumbir dada la gravedad de sus heridas unas horas más tarde. Para recompensar semejante heroicidad, Luis XV premiaría a Jeanne Jouve con 300 libras.

-Continuará-

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1608: TERROR EN EL CIELO

Posteado por: retratosdelahistoria el 27 ago En: Curiosidades Misterios Apuntes - 7 comentarios

1608: TERROR EN EL CIELO

Contrariamente a la creencia popular, el fenómeno OVNI o UFO (para los anglosajones) no es una exclusividad del siglo XX. Pese a que la palabra "platillo" y la expresión "platillos volantes" se deben al piloto estadounidense Kenneth Arnold, testigo de un avistamiento de 9 objetos volantes no identificados en junio de 1947, al Sureste de la ciudad de Seattle (Costa del Pacífico Norte, EE.UU.), la Historia está plagada de esos acontecimientos extraños desde los tiempos antiguos. Alejandro Magno o Alejandro III de Macedonia, debió una de sus conquistas en Oriente Medio gracias a la providencial intervención de varios "escudos llameantes" que dispararon un rayo de luz contra las murallas de la ciudad de Tiro (Líbano), abriendo en ellas tal boquete que sus tropas pudieron penetrar fácilmente en ella y tomarla. Plinio el Viejo, Séneca, Cicerone, Tito Livio o Julius Obsequens dejaron narrados extraordinarios fenómenos y prodigios en los cielos romanos. Los textos 'Vedas', los más antiguos de la India, o el Ramayana del siglo III A.C. hablan de objetos volantes conducidos por 'hombres' y armas terribles capaces de reducir a ceniza ciudades enteras a imagen y semejanza de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Las crónicas del Nihongi, en Japón, remontan hasta la noche de los tiempos para interrumpirse en el año 697 D.C., hablando del "antepasado celeste que descendió sobre la tierra un millón setecientos noventa y dos mil cuatrocientos setenta años atrás..." (1.792.470 años). El abad Grégoire de Tours, historiador del emperador Carlomagno, se refirió a un fenómeno que propició que el monarca sufriera graves heridas al caerse de su montura, tal fue el susto del animal ante la visión de aquel objeto volante que parecía brillar como un segundo sol, en el año 583. El primer emperador de Occidente legisló, de hecho, contra los pobladores del firmamento que abducían a ciertos súbditos del imperio -a los que llamaban "Sylphes" o Silfos- y ordenó darles caza... aunque fue en vano. Otro rey franco, Pepino I, también pretendió cazar a los "Silfos" sin éxito. Tutmosis III, el más grande de los faraones del antiguo Egipto, conocido como el Napoleón egipcio, fue testigo junto a sus escribas y séquito cortesano y militar de la evolución aérea de varios "círculos de fuego" que desprendían un "aliento" fétido. Y los avistamientos se multiplicaron en el cielo de Egipto, provocando lluvia de peces y aves muertas, sembrando el pánico entre los súbditos del faraón. Los relatos de la Grecia antigua sobre esos avistamientos son igualmente numerosos.

Jeroglífico del osereidón del Templo de Abydos, Egipto, en el que se reconocen distintos artefactos voladores similares a un helicóptero, un platillo volante, un avión, etc.

Los escépticos afirman que los OVNIS son artefactos secretos o las consecuencias del desarrollo de la ciencia-ficción, e incluso una moda y una creencia de nuestra sociedad moderna. Sin embargo, los testimonios recogidos a través de los siglos y encontrados en todos los puntos geográficos más dispares de la Tierra desmienten tales afirmaciones: los fenómenos extraterrestres no son cosa de nuestra época sino, al parecer, parte de la larga Historia de la Humanidad desde el principio de los tiempos.

LA BATALLA DE OVNIS SOBRE GÉNOVA

En agosto de 1608, los habitantes del Sur de Francia y del Noroeste de Italia, desde Marsella hasta Génova, asisten a una auténtica oleada de ovnis (Objetos Voladores No Indentificados), debidamente contada en una crónica de la época titulada "Discursos de las terribles y espantosas señales aparecidas sobre el mar de Génova".

He aqui uno de los más antiguos documentos descubierto hace poco (aunque no el único en su especie), fechado en 1608, y redactado por un tal Pierre Ménier, de profesión editor sito en la Puerta de Saint-Victor (París); aqui no se trata de "platillos volantes" dado que el término es del siglo XX. El documento se presenta bajo una forma de antiguo librillo que tanto pululaban durante el siglo XVII. El relato abarca siete páginas y está escrito en francés...

"Discurso de las terribles y espantosas señales aparecidas sobre el mar de Génova a principios del mes de agosto pasado, con los prodigios de la sangre caída del cielo en forma de lluvia del lado de Niza y en varios lugares de la Provenza, asi como la aparición de dos hombres en el aire los cuales se batieron repetidas veces, sobre la isla de Martigues que es una villa sobre el mar a cinco leguas de Marsella."

El tal Pierre Ménier habla de lluvia de sangre, fenómeno meteorológico de sobras conocido en nuestros días, y que debía ser sin duda una de esas lluvias venidas del Norte de Africa y enrojecidas por la presencia de microorganismos. El testigo y escritor interpretaba ese fenómeno como una expresión de la cólera de Dios.

"A principios del mes de agosto del año mil seiscientos ocho, sobre el mar de Génova se han visto las más horribles señales que de memoria de hombre se ha hablado jamás, ni escrito, unos teniendo forma humana con brazos que parecían estar cubiertos de escamas, y en cada una de sus manos llevaban dos horribles serpientes voladoras que se enroscaban alrededor de sus brazos surgiendo al parecer desde la altura de sus ombligos, volando muy arriba por encima del mar y profiriendo gritos horribles, cosa que era del todo espantoso y, a veces, se sumergían en las aguas para salir nuevamente a una distancia más lejana. Sus gritos eran tan espantosos que varias personas cayeron enfermas por el miedo sufrido. Se veían algunas figuras con forma de mujer. Otros tenían el cuerpo similar al cuerpo humano, todo recubierto de escamas pero con la cabeza en forma de dragón."

Tengamos en consideración que para esos acontecimientos tan extraordinarios, el autor los compara con elementos que le son familiares y propios de su época. Por ejemplo, la "cabeza en forma de dragón", ¿qué se supone que era un dragón para la gente de entonces? Sea como fuere, los Genoveses vieron formas metálicas surgir de las aguas del Mediterráneo, desplazándose bajo el mar y produciendo un ruido infernal. Puesto que esas "apariciones" o manifestaciones insólitas se reproducen sucesivamente en ese mes de agosto, las autoridades decidieron pasar al ataque.

"La señoría mandó disparar algunos cañones para procurar echarlos del lugar, y les fueron disparados unos ochocientos cañonazos, pero en vano, pues no parecieron extrañarse de ningún modo."

¡Nada menos que 800 cañonazos! Ochocientos disparos que no dieron resultado alguno y, el 15 de agosto día de la Asunción, las cosas se pusieron aún más serias para los Genoveses. Desde hacía dos semanas vivían en un permanente estado de angustia:

"El décimo quinto día de agosto, aparecieron sobre el dicho mar del Puerto de Génova tres carrozas arrastradas cada una por seis figuras de fuego que parecían dragones. Y los mencionados carruajes marchaban en direcciones contrarias de unos y otros, y arrastrados por las figuras encendidas con sus serpientes, continuando con sus espantosos gritos y aproximándose de muy cerca a Génova, tanto que los espectadores, al menos la mayor parte, huyeron asustados temiendo los efectos de tales prodigios, pero cuando hicieron por tres veces el recorrido a lo largo del puerto después de proferir gritos tan potentes de ruido que hicieron temblar las montañas de los alrededores, se perdieron todos en el mar y, desde entonces, no se vio ni se tuvo noticia de ellos."

Y prosigue:

"Todo esto ha dado lugar a grandes perjuicios para muchos ciudadanos de Génova, unos habiendo muerto de miedo como el hijo del Signore Gasparino de Loro, así como el hermano del Signore Antonio Bagatelo; varias mujeres también perecieron de terror. Desde que cantamos el te deum, se han desvanecido."

OLEADA DE OVNIS EN NIZA, FRANCIA

Niza, 1608. En los archivos históricos de la ciudad francesa de Niza (Nice), una más que curiosa historia de una intervención extraterrestre (?) fue encontrada.

Al principio del siglo XVII, Niza principal puerto del Reino de Piamonte conoce un período de gran prosperidad. La imponente fortaleza que domina la villa desvía las incursiones berberiscas que atacan regularmente las costas vecinas. Sobre el muelle se yerguen elegantes residencias con sus ricos balcones. En esa encantadora ciudad marítima se respira la paz en un clima paradisíaco cuando, de pronto...

Al anochecer del 5 de agosto de 1608, los Nicenses vieron aparecer en el cielo tres masas luminosas que se desplazaban a gran velocidad. Los artefactos se paran repentinamente encima de la fortaleza. Bajan hasta un metro por encima de las aguas, al ralentí. Los habitantes pudieron examinar al detalle los tres aparatos. Manteniéndose cerca del agua, las tres masas provocaron una especie de hervor del mar liberando un vapor ocre anaranjado, todo en medio de un ruido infernal. De uno de los artefactos surgió un ser, luego dos... Esos dos seres se sumergieron en el agua hasta las caderas. Sus brazos sostenían en vertical dos tubos ligados a la cintura. Durante dos horas, los artefactos permanecieron en esa posición. Luego, sobre las 22 horas (las 10 de la noche), los dos seres embarcaron y los aparatos partieron en dirección Este, en medio de un infernal ruido, desapareciendo en segundos.

Los Nicenses, atribuyendo ese fenómeno a una advertencia divina, se mobilizaron para organizar largas y nutridas procesiones religiosas encabezadas por el Cristo, hasta el alba del 6 de agosto. En la mañana del 22 de agosto, los tres aparatos se presentaron ante Génova. Informados de los acontecimientos acaecidos en Niza, durante 17 días seguidos, desencadenan una violenta ráfaga de su artillería sobre las tres naves sin que éstas sufran daño alguno. Ochocientas bolas de cañón fueron disparadas en vano. Tras una hora de evolución sobre el mar, uno de los artefactos se apartó del grupo dirigiéndose a una velocidad vertiginosa sobre la ciudad. El pánico se generalizó entonces entre la población, provocando varias muertes por aplastamiento tras el paso del aparato, otras por el miedo o por las radiaciones de la nave. Las tres naves se reagruparon después y desaparecieron hacia el Este a gran velocidad.

El 25 de agosto, en el cielo de Martigues, apareció una nave espacial (?) que se mantuvo por encima de la villa durante una hora y treinta minutos. Dos seres salieron de la dicha nave, volando alrededor de ella y pareciendo librarse a un duelo aéreo. Será la última manifestación recogida por ese escrito en la región mediterránea. Una semana más tarde, abundantes lluvias rojas como la sangre regaron la región. Los habitantes pensaron entonces que se trataba de sangre y que se enfrentaban a una venganza divina tras los avistamientos de Génova, Niza y Martigues! Durante 40 días, las capillas, iglesias y catedrales de la región desde Martigues hasta Génova, vieron un enorme gentío acudir a rezar noche y día.

1561-1566: OVNIS SOBRE NUREMBERG & BASILEA

Entre 1561 y 1566, los habitantes de Nürnberg (o Nuremberg, Alemania) y de Basel (o Basilea, Suiza) fueron testigos de fenómenos extraordinarios en el cielo: auténticos 'ballets' aéreos de esferas, discos, tubos sobrevolando las ciudades y librando batalla entre si.

El 7 de agosto de 1566, al alba, numerosos ciudadanos de Basilea, alucinados y aterrorizados, pudieron ver durante varias horas esferas negras librándose a una formidable batalla aérea, invadiendo el cielo de su ciudad: "A la hora del alba, vimos en el aire muchas bolas negras que se dirigían a gran velocidad hacia el sol, luego dieron media vuelta, chocando entre ellas como si se libraran batalla; un gran número de ellas se tornaron rojas y llameantes; luego, se consumieron y se apagaron" escribía Samuel Coccius estudiante en escrituras sagradas y en artes liberales, quien consignó esos extraños acontecimientos en la gaceta de la villa.

En 1566, por lo que atestigua un grabado suizo, los 'ballets' aéreos se repitieron sobre la ciudad de Basilea.

El 4 de abril de 1561, fueron los cielos de Nuremberg testigos de una grandiosa batalla aérea entre ovnis. Algunas naves se estrellaron en los campos cercanos a la ciudad, tal y como lo atestigua un grabado que acompaña el relato, en el que esferas, tubos, discos y otros artefactos curiosos pululan por encima de la ciudad alemana. La gaceta de Nuremberg recoge que: "Al alba del 4 de abril, en el cielo de Nuremberg, muchos hombres y mujeres vieron producirse un muy aterrador espectáculo dónde intervinieron diversos objetos, entre ellas bolas que iban de tres en tres en fila, a veces cuatro en un cuadrado y muchas aisladas, y entre esas bolas, vieron numerosas cruces de color sangre. Luego se vieron dos grandes tubos, en los cuales habían pequeños y grandes tubos que contenían tres, cuatro bolas e incluso más. Todos esos elementos empezaron a luchar entre ellos."

El acontecimiento dura una hora y tiene tanta repercusión que un artista, Hans Glaser, ejecuta un grabado por aquellas fechas que, a día de hoy, figura en la Colección Wickiana de Zürich junto con otros grabados del mismo tema.

AVISTAMIENTOS

Los avistamientos de ovnis o de fenómenos extraordinarios en los cielos siguieron viéndose en los siglos XVII y XVIII, como la observación de dos objetos descritos como "dos ruedas de fuego" que sobrevolaron la ciudad alemana de Hamburgo el 4 de noviembre de 1697, y del que nos ha llegado un grabado conmemorativo (abajo, a pie de texto).

En enero de 1702, en el golfo de Noto (Sicilia), la fragata del marino francés Conde Claude de Forbin, jefe de escuadra de los ejércitos navales de Luis XIV, es nocturnamente sorprendida por un objeto luminoso o "bola de fuego" sobrevolándola sin, al parecer, verse afectada por los grandes vientos, la lluvia y la tempestad desatada sobre la costa siciliana y el mar que separa la insula del reino de Nápoles. El testimonio del conde de Forbin es clave. Es un oficial de la marina real de 45 años, serio, aplicado, valiente y nada dado a contar fantasiosas anécdotas en sus memorias. En ese preciso momento capitanea una fregata de 16 cañones, el Galatea, y tiene por misión cruzar el Adriático para interceptar las ayudas y refuerzos militares destinados al Príncipe Eugenio de Saboya, salidos de la costa de Croacia. De hecho, su testimonio es refrendado por el de su compañero de viaje Cléron de Kerdreux, al mando de la segunda nave de 8 cañones, el Gentille. Dada la mala mar en ese inicio de invierno de 1702, su partida desde el puerto francés de Toulon (Tolón) ha sido accidentada por culpa de las sucesivas inclemencias obligándole, en su ruta hacia Brindisi (Nápoles), a encontrar refugio en el golfo siciliano de Noto. Durante dos horas, la bola luminosa que brillaba como un sol en plena noche (de tal forma que se podía leer cómodamente una carta), permaneció por encima de sus naves insensible a los fuertes vientos de la tempestad. Luego, se apagó lentamente para desaparecer súbitamente en el firmamento. Al parecer, se deduce del texto que el objeto luminoso tenía el tamaño de la luna y flotaba por debajo de los nubarrones.

Otro fenómeno similar se observó en el cielo nocturno de Londres en el año 1710.

El 18 de agosto de 1783, a las 21:45 de la noche, cuatro testigos que se encontraban sobre la terraza del castillo real de Windsor, observaron un objeto luminoso en la zona de Home Counties. Dos de esos testigos eran los hermanos Thomas y Paul Sandby, el primero siendo miembro fundador de la Royal Academy, que encargaron la posterior realización de una ilustración del fenómeno. El testimonio de los cuatro allí presentes fue publicado al año siguiente en las "Transacciones Filosóficas de la Royal Society". Hablan de una nube ovoide desplazándose al filo del horizonte y, bajo esa nube, se vio un objeto luminoso que rápidamente tomó forma de esfera brillantemente iluminada y paró en seco durante un tiempo. Esa extraña esfera de colores celestes se iluminó gradualmente hasta aumentar al máximo su brillo y se desplazó hacia el Este a gran velocidad. Luego, el objeto volador cambió de dirección para desplazarse paralelamente al horizonte antes de desaparecer al Sureste. Afirman que la luz emanada del objeto era tan prodigiosa que iluminaba todo a su paso.

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